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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Pereira]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_pereira/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Pereira]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuotas de género y corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cuotas-genero-corrupcion_132_2752973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Reduce los niveles de corrupción la proporción de mujeres en puestos de representación política?</p><p class="subtitle">La introducción de cuotas de género para la distribución de cargos en los municipios desde 2007 podría haber tenido ese efecto.</p><p class="subtitle">Además no es un efecto efímero ya que no se desvanece con el tiempo.</p></div><p class="article-text">
        Los niveles de corrupci&oacute;n en municipios espa&ntilde;oles son, desde un punto de vista comparado, bastante notables. Acuerdos ilegales con promotores urban&iacute;sticos, comisiones ilegales en la construcci&oacute;n de rotondas fara&oacute;nicas, favoritismo en la contrataci&oacute;n, personal inflado. El recetario de la corrupci&oacute;n municipal en Espa&ntilde;a es tan extenso que rivalizar&iacute;a con la mism&iacute;sima Simone Ortega.
    </p><p class="article-text">
        Existen dos tipos de estrategias orientadas a combatir o, al menos, reducir los niveles de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica. La primera de ellas es la <strong>rendici&oacute;n de cuentas</strong>. Esta estrategia asume que todos los pol&iacute;ticos pueden ser tentados por la corrupci&oacute;n. La manera de evitar que lo hagan es creando mecanismos de castigo en caso de que decidan hacerlo. El objetivo es que la amenaza de ese castigo haga que los pol&iacute;ticos decidan no corromperse porque &ldquo;<em>no les merece la pena&rdquo;</em>. Para que la rendici&oacute;n de cuentas funcione son necesarios (a) Transparencia, es decir, que el pol&iacute;tico que se corrompe sea detectado, y&nbsp; (b) que una vez que la informaci&oacute;n sobre corrupci&oacute;n es conocida, que haya mecanismos de castigo disuasorio, sin sesgos pol&iacute;ticos. La segunda estrategia presupone que no todos los pol&iacute;ticos son iguales y, por tanto, busca generar <strong>mecanismos de selecci&oacute;n de la &eacute;lite pol&iacute;tica </strong>que haga emerger cuadros pol&iacute;ticos m&aacute;s honestos y menos propensos a beneficiarse ilegalmente de lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo pretende contribuir a este segundo tipo de an&aacute;lisis. Nuestro objetivo es analizar <strong>si la proporci&oacute;n de mujeres en puestos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica</strong><strong>tiene un impacto en los niveles de corrupci&oacute;n</strong>. Para ello hemos estudiado las consecuencias que ha tenido la implantaci&oacute;n de <strong>cuotas de g&eacute;nero </strong>en municipios espa&ntilde;oles desde el a&ntilde;o 2007.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero&hellip; &iquest;por qu&eacute; se podr&iacute;a esperar una relaci&oacute;n entre g&eacute;nero y corrupci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el g&eacute;nero de un pol&iacute;tico y su propensi&oacute;n a corromperse no es ni mucho menos obvia. Existe, sin embargo, un argumento relevante que apunta a la existencia de una relaci&oacute;n causal entre la proporci&oacute;n de mujeres en puestos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica y los niveles de corrupci&oacute;n. De acuerdo con esta explicaci&oacute;n, los roles de g&eacute;nero asociados a las mujeres en el proceso de socializaci&oacute;n las hacen menos proclives a la corrupci&oacute;n (Dollar, Fisman, y Gatti 2001). El mecanismo fundamental se basar&iacute;a en que las diferencias en la socializaci&oacute;n entre g&eacute;neros hace que las mujeres tiendan a presentar un mayor nivel de aversi&oacute;n al riesgo (Esarey y Schwindt-Bayer 2017). De esto modo son m&aacute;s reticentes a jug&aacute;rsela aceptando un soborno o a comprometerse a favorecer a una empresa frente a las dem&aacute;s. Esto podr&iacute;a explicar por qu&eacute; existe una correlaci&oacute;n entre el porcentaje de mujeres en parlamentos nacionales y mayores niveles de honradez pol&iacute;tica.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, existe un argumento alternativo que pone en duda que el g&eacute;nero sea el factor clave en esa relaci&oacute;n emp&iacute;rica. Seg&uacute;n este argumento, la clave est&aacute; en que para corromperse es necesario tener una cierta <strong>experiencia</strong>y <strong>contactos pol&iacute;ticos</strong>. De este modo, la correlaci&oacute;n entre el ascenso en la proporci&oacute;n de mujeres en puestos de representaci&oacute;n y el descenso en la corrupci&oacute;n no se deber&iacute;a a la entrada de representantes que son mujeres sino a su <strong>inexperiencia pol&iacute;tica</strong>. De acuerdo con esta l&oacute;gica, el descenso en la corrupci&oacute;n asociado al aumento de la paridad de g&eacute;nero ser&iacute;a solo de corto plazo: Una vez que las nuevas representantes adquiriesen mayor bagaje pol&iacute;tico, su comportamiento y, por tanto, la probabilidad de que participen en corrupci&oacute;n ser&iacute;an las mismas que las de los hombres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El sistema de cuotas en Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute;n de cuotas de g&eacute;nero en los municipios espa&ntilde;oles desde el a&ntilde;o 2007 nos permite empezar a responder a la pregunta de si hay una relaci&oacute;n de causa y efecto entre el g&eacute;nero de los pol&iacute;ticos y la honestidad de su comportamiento. Es posible, adem&aacute;s, comprobar si los efectos, en caso de haberlos, son solo temporales o si, por el contrario, &eacute;stos se mantienen a medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        Las cuotas de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a se aprobaron por ley en 2007. Establecen que en las listas de los partidos pol&iacute;ticos a los ayuntamientos, parlamentos regionales, Congreso de los Diputados, o parlamento europeo la proporci&oacute;n de candidatos de cada g&eacute;nero no puede ser inferior al 40%. Para aumentar su efectividad, este m&iacute;nimo se aplica a cada intervalo de 5 candidatos. A nivel municipal, el sistema de cuotas se ha aplicado de manera gradual: Para las elecciones municipales de 2007, las cuotas se aplicaron a municipios con m&aacute;s de <strong>5000 habitantes</strong>. En las elecciones siguientes, las de 2011, el sistema de cuotas se ampli&oacute; tambi&eacute;n a municipios de m&aacute;s de <strong>3000 habitantes</strong>. La aplicaci&oacute;n de este cambio institucional a partir de umbrales de poblaci&oacute;n permite aplicar el m&eacute;todo conocido como <em>regression discontinuity design&nbsp;</em>(<strong>RDD</strong>). La l&oacute;gica es la siguiente: Dado que los municipios alrededor del umbral de poblaci&oacute;n son muy similares, si se encuentra una diferencia sistem&aacute;tica en los niveles de corrupci&oacute;n entre un lado y el otro, esta diferencia se puede atribuir al efecto de las cuotas.
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n secuencial de las cuotas, adem&aacute;s, permite distinguir entre efectos a corto y a medio plazo. En las elecciones de 2011, los municipios de m&aacute;s de 5000 habitantes aplicaron la cuota de g&eacute;nero por segunda vez, mientras que los municipios entre 3000 y 5000 empadronados lo hac&iacute;an por vez primera. De esto modo, se puede estimar si el efecto a medio plazo es distinto del de corto plazo. Si la hip&oacute;tesis de la <strong>inexperiencia pol&iacute;tica </strong>est&aacute;en lo cierto deber&iacute;amos observar que el efecto de la cuota en aquellos municipios que la aplican por segunda vez es <em>menor</em>que en aquellos que la acaban de aplicar, dado que en aqu&eacute;llos las mujeres ya han acumulado experiencia que les permite participar de la corrupci&oacute;n. En cambio, si el argumento de los <strong>roles de g&eacute;nero </strong>es el correcto, no deber&iacute;an existir diferencias sistem&aacute;ticas entre aquellos que llevan dos y los que llevan solo una legislatura con cuotas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Efectos a corto plazo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por su naturaleza ilegal y encubierta, es imposible medir la corrupci&oacute;n de manera directa. Por eso, utilizamos dos indicadores que, sin medirlo directamente, nos aproximan al fen&oacute;meno de la corrupci&oacute;n. El primer indicador que utilizamos es si ha habido alg&uacute;n caso de corrupci&oacute;n que afecte al gobierno local. En segundo mide la magnitud de la expansi&oacute;n inmobiliaria en el municipio. Esta segunda medida es interesante porque las burbujas inmobiliarias ofrecen oportunidades jugosas para la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>gr&aacute;fico&nbsp;</strong>siguiente muestra las diferencias en ambos indicadores durante el <strong>periodo 2007-2011 </strong>entre municipios que acaban de aplicar las cuotas (los de m&aacute;s de 5000 habitantes) y los que no las tienen (los de menos de 5000). El panel izquierdo del gr&aacute;fico se refiere a los casos de corrupci&oacute;n. El panel derecho, a la expansi&oacute;n urban&iacute;stica. La l&iacute;nea vertical negra indica el umbral de 5000 habitantes a partir del cual se aplic&oacute; la cuota de g&eacute;nero. La l&iacute;nea azul representa el nivel del indicador de corrupci&oacute;n. Como puede comprobarse, los casos de corrupci&oacute;n disminuyen entre aquellos municipios en los que se aplica la cuota (a la derecha del umbral). Del mismo modo, la burbuja inmobiliaria tambi&eacute;n es de menor tama&ntilde;o all&iacute; donde se implementan cuotas. Se puede concluir que, al menos a corto plazo, la introducci&oacute;n de cuotas de g&eacute;nero disminuye la corrupci&oacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 permite discriminar si la reducci&oacute;n en la corrupci&oacute;n con la introducci&oacute;n de cuotas de g&eacute;nero es solo temporal. Para ello examinamos los niveles de corrupci&oacute;n en el <strong>periodo 2011-2015</strong>. Seguimos comparando municipios justo por encima y justo por debajo del umbral de 5000 habitantes. Para este periodo, aquellas localidades con m&aacute;s de 5000 habitantes han tenido cuotas durante dos legislaturas, mientras que los de menos de 5000 solo llevan una. De este modo <strong>podemos evaluar si los efectos positivos de la introducci&oacute;n de las cuotas se desvanecen con el tiempo o no</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este segundo gr&aacute;fico muestra que no hay diferencias significativas entre municipios que llevan dos periodos con cuotas de g&eacute;nero y los que las acaban de aplicar. No existe variaci&oacute;n sistem&aacute;tica ni en el n&uacute;mero de casos de corrupci&oacute;n (panel de la izquierda) ni en t&eacute;rminos de burbuja inmobiliaria (panel de la derecha). Por lo tanto podemos concluir que los <strong>efectos positivos sobre la corrupci&oacute;n de la introducci&oacute;n de las cuotas de g&eacute;nero no desaparecen a medio plazo</strong>. Este patr&oacute;n emp&iacute;rico ser&iacute;an pues m&aacute;s coherente con el argumento de los roles de g&eacute;nero. A falta de un estudio en un espacio de tiempo m&aacute;s prolongado, estos resultados sugieren que la incorporaci&oacute;n de mujeres a puestos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica disminuye de manera duradera los niveles de corrupci&oacute;n local.
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      <dc:creator><![CDATA[Pablo Fernández-Vázquez, Miguel Pereira]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Sep 2018 19:14:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuotas de género y corrupción]]></media:title>
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