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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena González Rey]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elena_gonzalez_rey/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena González Rey]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando Frida Kahlo y Cajal desayunan juntos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/frida-kahlo-cajal-desayunan_132_10194404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0343af8f-beb4-42a5-a554-7ac6d992a35d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Frida Kahlo y Cajal desayunan juntos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de la historia, la humanidad ha sufrido enfermedades que se han representado en el arte y que, a veces, han condicionado su curso</p><p class="subtitle">El delirio como motor de la globalidad</p></div><p class="article-text">
        La pintora mexicana Frida Kahlo y el m&eacute;dico y cient&iacute;fico espa&ntilde;ol Santiago Ram&oacute;n y Cajal nunca coincidieron. De la misma forma, ciencia y arte nos pueden parecer disciplinas muy alejadas. Pero si nos fijamos bien podemos encontrar aspectos que, tanto Kahlo como Cajal, desarrollaron a lo largo de sus obras: su necesidad de entender la realidad y su creatividad al hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a lo largo de la historia, la realidad derivada de diferentes acontecimientos sociales se ha plasmado art&iacute;sticamente. A su vez, el arte ha evolucionado en torno a las din&aacute;micas sociales convirti&eacute;ndonos en testigo de acontecimientos hist&oacute;ricos. Arte, historia y sociedad conforman una tr&iacute;ada &uacute;nica y altamente din&aacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, cambios que afecten a alguno de estos componentes podr&iacute;an tener gran influencia y condicionar dichas interacciones. &iquest;Podr&iacute;amos observar cambios hist&oacute;ricos y evidencias art&iacute;sticas ante una sociedad afectada con enfermedades de distinto tipo? &iquest;Podr&iacute;an los cambios sociales derivados de infecciones, enfermedades inflamatorias o des&oacute;rdenes neurol&oacute;gicos condicionar la expresi&oacute;n art&iacute;stica? La respuesta es que, si observamos con detenimiento, podemos llegar a contemplar el devenir hist&oacute;rico de los cambios sociales derivados de las enfermedades, su comprensi&oacute;n desde la ciencia y su reflejo en el arte. 
    </p><p class="article-text">
        La presencia de enfermedades ha acompa&ntilde;ado al hombre desde la Prehistoria, donde el arte ten&iacute;a un valor documental. As&iacute;, las pinturas rupestres representando figuras medio humanas y medio animales en medio de rituales (como el orante del Pla de Petracos en Alicante de hace m&aacute;s de 8.000 a&ntilde;os), nos revelan la existencia de miembros relevantes del grupo que, sin saber a veces c&oacute;mo actuar ante determinadas afecciones, recurr&iacute;an a la sugesti&oacute;n, y al poder de lo inexplicable (probablemente con la ayuda de sustancias alucin&oacute;genas diversas) para poder curar traumas y enfermedades. 
    </p><h3 class="article-text">Arte y enfermedad</h3><p class="article-text">
        Con la Edad Antigua se hace m&aacute;s patente la representaci&oacute;n de la realidad en el arte. Diferentes testimonios consideran la caries dental como la enfermedad infecciosa m&aacute;s prevalente del mundo. As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que, habiendo acompa&ntilde;ado a la humanidad desde sus or&iacute;genes, una de las primeras representaciones art&iacute;sticas de un sanitario sea la de un dentista. En concreto, la del egipcio Hesy-Ra en los paneles de madera labrados encontrados en una mastaba de la dinast&iacute;a III datada sobre el a&ntilde;o 3000 a.C y actualmente conservados en el Museo Egipcio del Cairo. La distribuci&oacute;n de figuras en dicho panel y de herramientas relacionadas con el oficio nos informa de la relevancia de esta personalidad (un alto funcionario) y de la odontolog&iacute;a en el Antiguo Egipto. 
    </p><p class="article-text">
        Las estelas funerarias egipcias han sido muy valiosas mostrando las enfermedades de la &eacute;poca, como ocurre con la del sacerdote Ruma (dinast&iacute;a XVIII, 1.400 a.C). En ella se aprecia el aspecto del sacerdote llevando una ofrenda con la pierna derecha atr&oacute;fica y la t&iacute;pica disposici&oacute;n de pie equino, s&iacute;ntomas de la par&aacute;lisis fl&aacute;cida causada por la poliomielitis, (com&uacute;nmente conocida como la polio), enfermedad infecciosa v&iacute;rica que afecta al sistema nervioso y actualmente erradicada gracias a la vacunaci&oacute;n. Esta obra de arte (conservada en la Carlsberg Glyptothek, Copenhague) constituye la primera representaci&oacute;n art&iacute;stica de una enfermedad infecciosa. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, quiz&aacute;s si tuvi&eacute;ramos que elegir, una de las mejores representaciones del efecto de una enfermedad en la sociedad, su repercusi&oacute;n en la historia y su huella art&iacute;stica la tenemos durante la Edad Media en la obra <a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-triunfo-de-la-muerte/d3d82b0b-9bf2-4082-ab04-66ed53196ccc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El triunfo de la Muerte&rdquo; de Pieter Brueghel el Viejo</a> (entre 1560-1562, actualmente en el Museo del Prado, Madrid). La peste negra es la primera epidemia que aparece reflejada en el arte, la primera que se extiende por el mundo conocido y la mayor epidemia jam&aacute;s descrita. Afect&oacute; al 60% de la poblaci&oacute;n mundial, determin&oacute; el curso de enfrentamientos armados y deriv&oacute; en importantes cambios pol&iacute;ticos. No se identific&oacute; al agente causante de la misma hasta finales del s. XIX. Se trata de la bacteria <em>Yersinia pestis</em>, residente en las pulgas, que, a su vez, se encontraban en las ratas (frecuentes en las ciudades hacinadas de la &eacute;poca con condiciones de higiene y alimentaci&oacute;n precarias), reservorio del pat&oacute;geno. Esta epidemia se convirti&oacute; en una gran protagonista del arte, que, en la Edad Media, ten&iacute;a una fuerte influencia religiosa. As&iacute;, las manifestaciones art&iacute;sticas de esta epidemia muestran un car&aacute;cter fatalista, moralizante, con la muerte como protagonista, evidenciando esta situaci&oacute;n como resultado de un castigo divino. 
    </p><p class="article-text">
        Destacan otras obras en el mismo sentido interesantes por reflejar conceptos clave en la actual epidemiolog&iacute;a: representaciones de los entierros extramuros (debido a las grandes tasas de contagio de esta enfermedad) y el inicio de las medidas de aislamiento y cuarentenas, como muestran la obra de &ldquo;La Madonna de la Misericordia&rdquo; de B. Bonfigli (1464, Perugia) y la obra an&oacute;nima de &ldquo;La epidemia&rdquo; (de 1732 ubicada en la Iglesia de Sto. Domingo en Antequera, M&aacute;laga); la aparici&oacute;n de m&eacute;dicos con equipos de bioseguridad (ilustraci&oacute;n del Dr. Schnabel del artista P. F&uuml;rst, 1656), que muestra los ropajes dise&ntilde;ados durante la epidemia de peste en Marsella, junto con la m&aacute;scaras con forma de pico de ave que conten&iacute;a aceites esenciales y hierbas arom&aacute;ticas para atenuar el olor derivado de las victimas de la peste. 
    </p><h3 class="article-text">Capacidad creativa</h3><p class="article-text">
        Aunque la representaci&oacute;n de la realidad sigue siendo constante en las obras de la Edad Moderna, en esta &eacute;poca adquirir&aacute;n m&aacute;s protagonismo la afirmaci&oacute;n del individualismo y valor de la persona dando lugar a obras de gran belleza y naturalismo. Uno de los mejores ejemplos lo tenemos en la obra <a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/las-tres-gracias/145eadd9-0b54-4b2d-affe-09af370b6932" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Las tres gracias&rdquo; de P. Rubens (1636-1639, Museo del prado, Madrid).</a> En esta obra podemos apreciar en las manos de una de las figuras cierta deformaci&oacute;n acorde a los s&iacute;ntomas de artritis reumatoide, enfermedad autoinmune que produce da&ntilde;os en las articulaciones y puede conllevar la destrucci&oacute;n de cart&iacute;lago y hueso. Y si seguimos mirando, en la misma obra, encontramos una ulceraci&oacute;n en la mama izquierda de otra de las figuras, acompa&ntilde;ada de enrojecimiento y pliegues en la axila afecta, que podr&iacute;a indicar un c&aacute;ncer ya avanzado con afectaci&oacute;n ganglionar. 
    </p><p class="article-text">
        Otras obras de la &eacute;poca como la <a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/carlos-ii/d8a541b7-c3d9-4b08-ad96-aa9d0cb98736" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de &ldquo;Carlos II El hechizado&rdquo;, de Juan Carre&ntilde;o de Miranda (1675, Museo del Prado, Madrid)</a> donde se aprecian evidencias de raquitismo; o la obra an&oacute;nima el &ldquo;Salvaje Gentilhombre de Tenerife&rdquo; retrato de Pedro Gonz&aacute;lez (1560, situada en la C&aacute;mara de Arte y Curiosidades del castillo Ambras, Innsbruck, Austria), que muestra el primer caso conocido por la medicina de hipertricosis cong&eacute;nita (crecimiento de vello excesivo a excepci&oacute;n de pies, manos y fosas nasales); o <a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-nio-de-vallecas/5a304c42-2eee-49da-b34e-3468b8cb7fb0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El Ni&ntilde;o de Vallecas&rdquo;, de D. Vel&aacute;zquez (1635, Museo del Prado, Madrid)</a>, (en la que la figura presenta deformaciones f&iacute;sicas, corta estatura, d&eacute;ficit de inteligencia, lo que probablemente derive de un hipotirodismo cong&eacute;nito), representan con gran valor documental ciertas anomal&iacute;as f&iacute;sicas de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        El arte sigue acompa&ntilde;ando a la enfermedad durante la Edad Contempor&aacute;nea, donde la percepci&oacute;n de la misma tiene m&uacute;ltiples formatos y perspectivas. As&iacute;, algunos autores nos muestran el impacto de la enfermedad en la sociedad. Ocurre con la serie de <a href="https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/william-hogarth-marriage-a-la-mode-1-the-marriage-settlement" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuadros &ldquo;Marriage &agrave;-la-mode&rdquo; (de W. Hogarth, entre 1743-1745, expuestos en la National Gallery, Londres)</a>, donde se aprecian los s&iacute;ntomas de la s&iacute;filis en uno de los personajes del cuadro. Estas obras eran un reflejo de las consecuencias de los matrimonios acordados en las clases altas, y las actividades il&iacute;citas de sus miembros, ya que se trata de una enfermedad infecciosa producida por la bacteria <em>Treponema pallidum</em> y transmitida principalmente por contacto sexual. O en la obra &ldquo;La herencia&rdquo; de E. Munch (1897-1899, Museo Much, Oslo), que refleja la desesperaci&oacute;n de una madre contemplando los efectos de la s&iacute;filis en su hijo (llagas, piel p&aacute;lida, deformaciones). 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en las representaciones de artistas como Chopin (retrato realizado por E. Delacroix, 1838, Museo del Louvre, Par&iacute;s), o en el autorretrato de Modigliani (1919, actualmente en el Museo de Arte Contempor&aacute;neo de Sao Paulo, Brasil), apreciamos los rasgos t&iacute;picos de la tuberculosis (aspecto enfermizo, palidez extrema, mirada triste, astenia). Esta enfermedad, que parece haber acompa&ntilde;ado al hombre desde hace 10.000-15-000 a&ntilde;os, tuvo car&aacute;cter de epidemia (se denomin&oacute; la peste blanca) en los s.XVIII y s.XIX coincidiendo con los desplazamientos masivos de campesinos hacia las cada vez m&aacute;s aglomeradas urbes, durante la revoluci&oacute;n industrial. Gener&oacute; una corriente de moda, en la que el aspecto l&aacute;nguido y la melancol&iacute;a inundaron la sociedad y el arte. As&iacute;, se propag&oacute; la creencia de que padecer esta enfermedad generaba mayor capacidad creativa, lo que contribuy&oacute; al desarrollo del movimiento rom&aacute;ntico en la pintura, la literatura y la m&uacute;sica. 
    </p><h3 class="article-text">Figuras imaginarias llenas de color</h3><p class="article-text">
        En otros casos el artista representa en sus obras la percepci&oacute;n de la enfermedad que padecen otros. La pintura costumbrista <a href="https://www.moma.org/collection/works/78455" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Christina&rsquo;s World&rdquo; del autor A. Wyeth (1948, Museo de Arte Moderno, Nueva York),</a> mostrando a una chica en un atardecer en el campo, lejos de mostrar una escena id&iacute;lica, muestra los signos de poliomielitis que obligaban al personaje del cuadro a desplazarse a rastras por el pueblo donde viv&iacute;a. Ejemplos de c&oacute;mo refleja la enfermedad el mismo artista cuando &eacute;ste la padece los encontramos en la serie de autorretratos de W. Utermohlen (desde 1996 al a&ntilde;o 2000), tras ser diagnosticado con Alzheimer (enfermedad neurodegenerativa en la que se produce deterioro cognitivo, trastornos de conducta, y p&eacute;rdida de memoria). Impacta el &uacute;ltimo de ellos, donde el pintor muestra un garabato con el rostro desfigurado, dejando un testimonio del progreso de su enfermedad donde se olvida hasta de s&iacute; mismo. En este sentido, las obras de la pintora Frida Kahlo, como &ldquo;La columna rota&rdquo; (1944, Museo Dolores Olmedo Pati&ntilde;o, Ciudad de M&eacute;xico) o &ldquo;El venado herido&rdquo; (1946, colecci&oacute;n privada de Carolyn Farb, Houston) llenas de simbolismo y pasi&oacute;n, muestran el impacto del dolor presente durante toda la vida de la autora. 
    </p><p class="article-text">
        En otros ejemplos, podemos encontrar c&oacute;mo ha impactado la enfermedad en el artista y en su propio estilo. Por ejemplo, el pintor franc&eacute;s E. Degas, cambi&oacute; la t&eacute;cnica del &oacute;leo por el pastel, consiguiendo reflejar escenas similares con diferente fuerza art&iacute;stica, cuando comparamos las obras de <a href="https://www.metmuseum.org/es/art/collection/search/438817" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Chasse de danse&rdquo; (1874, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York)</a> y <a href="https://www.slam.org/collection/objects/19840/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Ballet dancers in the wings&rdquo; (1900, Saint Louis Art Museum</a>), debido a la degeneraci&oacute;n macular que padec&iacute;a. O lo podemos notar en el cambio de pinceladas y colores de A. Renoir si comparamos las obras de &ldquo;Les grandes Baigneuses&rdquo;, de 1884-1887, actualmente en el Museo de Arte de Filadelfia, <a href="https://www.musee-orsay.fr/es/obras/les-baigneuses-1171" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y &ldquo;Les Baigneuses&rdquo; de 1918, ubicada en el Museo de Orsay, Par&iacute;s</a>, debido a la artritis reumatoide que durante 25 a&ntilde;os padeci&oacute; este artista, y que le obligaba a sujetarse la paleta y pinceles a la mano con vendas. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de dolencias f&iacute;sicas, artistas con des&oacute;rdenes mentales han generado obras llenas de im&aacute;genes alucinantes. El autor A. W&ouml;lfli plasm&oacute; en sus obras composiciones laber&iacute;nticas y enigm&aacute;ticas figuras imaginarias llenas de color, con las que expresaba parte de los delirios asociados a su enfermedad. Es considerado actualmente como el artista psic&oacute;tico m&aacute;s importante de la historia. Con un cuadro cl&iacute;nico complejo, el pintor V. Van Gogh present&oacute; a lo largo de su vida una tendencia maniaco-depresiva y trastorno bipolar en el que alternaban situaciones de confusi&oacute;n, amnesia, y epilepsia, que plasm&oacute; en sus obras. Parece que, adem&aacute;s, el artista padec&iacute;a un desorden de la visi&oacute;n llamado xantopsia, debido a la intoxicaci&oacute;n con <em>digitalis</em> que era un medicamento que utilizaba de forma m&aacute;s frecuente de la prescrita medicamente para tratar parte de sus crisis. Este desorden est&aacute; relacionado con una visi&oacute;n predominante del color amarillo, que, curiosamente, es mayoritario en muchas de sus obras (&ldquo;Autorretrato con sombrero de paja&rdquo;, 1887; &ldquo;Trigal con segador a la salida del sol, 1889). Tambi&eacute;n se ha comentado la presencia de glaucoma en la visi&oacute;n del artista, como responsable de los halos tan caracter&iacute;sticos en focos de luz de sus obras (&rdquo;La noche estrellada, 1889).
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No basta examinar; hay que contemplar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El ejemplo mas reciente de la visi&oacute;n art&iacute;stica de la enfermedad la encontramos en el <a href="https://www.instagram.com/covidartmuseum" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Covid Art Museum</a>, primer museo de arte digital que ha recogido obras generadas durante la pandemia del COVID-19. Este museo, recopilatorio de obras con diferentes formatos, se ha convertido en un archivo que recoge diferentes percepciones de lo qu&eacute; fue la pandemia, de c&oacute;mo se vivi&oacute; y de lo que se sinti&oacute;. Frente a las limitaciones y confinamientos generados por esta pandemia, el arte sirvi&oacute; de nuevo para conectar y expresar emociones, generando probablemente un movimiento art&iacute;stico &uacute;nico con identidad propia.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la historia, la humanidad ha sufrido enfermedades que se han representado en el arte y que, a veces, han condicionado el curso de la historia. En estas obras, se ha visto reflejada la sociedad, la actitud del artista frente a la enfermedad, y/o el efecto de la enfermedad en el propio artista, visibilizando ciertas enfermedades con una perspectiva m&aacute;s individual. El arte se convierte as&iacute; en un diario hist&oacute;rico, social y m&eacute;dico de dichas enfermedades. 
    </p><p class="article-text">
        Kahlo y Cajal nunca pudieron desayunar juntos. Quiz&aacute;s, en un encuentro ficticio, Cajal coincidir&iacute;a con Kahlo con estas palabras: <em>&ldquo;No basta examinar; hay que contemplar: impregnemos de emoci&oacute;n y simpat&iacute;a las cosas observadas; hag&aacute;moslas nuestras, tanto por el coraz&oacute;n como por la inteligencia&rdquo;</em>. Y quiz&aacute;s Kahlo comentar&iacute;a con Cajal como, desde su punto de vista, <em>&ldquo;la parte m&aacute;s importante del cuerpo es el cerebro&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena González Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/frida-kahlo-cajal-desayunan_132_10194404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 May 2023 19:20:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Frida Kahlo y Cajal desayunan juntos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Arte,Andalucía,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soy un cerebro, Watson. El resto de mí es solo un apéndice (Arthur Conan Doyle, “La piedra de Mazarino”)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/watson-arthur-conan-doyle-mazarino_132_1927983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e499485-095b-4401-ac83-88300f7b194d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy un cerebro, Watson. El resto de mí es solo un apéndice (Arthur Conan Doyle, “La piedra de Mazarino”)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro extraordinario cerebro sigue intentando entender su propio deterioro para lograr su curación</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Stanley B. Prusiner, premio Nobel de Medicina en 1997, que &ldquo;el cerebro es el objeto m&aacute;s fascinante del universo&rdquo;.&nbsp; De hecho, nuestro cerebro es una estructura de gran complejidad que influye y origina nuestras respuestas frente a un atardecer, un cuadro surrealista, o un espect&aacute;culo musical. Adem&aacute;s, esas respuestas no est&aacute;n aisladas sino que dependen de todo un contexto social y cultural donde cada individuo ha podido desarrollarse de forma diferente, de forma que dichas respuestas ocurren tambi&eacute;n de forma distinta en cada caso. En definitiva, nuestro cerebro nos hace &uacute;nicos a la hora de integrar, recordar, imaginar y aprender de las mismas experiencias.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es una estructura altamente sensible y sufre desde el seno materno. Por ejemplo, se han relacionado ciertas infecciones sufridas durante el embarazo con el desarrollo posterior de diferentes tipos de trastornos mentales como la esquizofrenia. Y sigue sufriendo tras el nacimiento, si existe un ambiente familiar inadecuado. As&iacute;, diferentes experimentos han mostrado que separaciones cortas de la madre durante un breve periodo de tiempo despu&eacute;s del parto generan un estr&eacute;s en el reci&eacute;n nacido que se mantiene en el adulto con cambios a nivel neuroqu&iacute;mico que pueden traducirse en diferentes formas de depresi&oacute;n y alteraciones emocionales. Posteriormente, durante nuestra vida juvenil-adulta, el cerebro se ve sometido a condiciones (drogas, estr&eacute;s, toxinas ambientales, alimentaci&oacute;n, etc) que lo da&ntilde;ar&aacute;n de formas diversas. Algunos de estos factores pueden influir de forma directa pero tambi&eacute;n a trav&eacute;s de otros elementos como la microbiota, conjunto de microorganismos comensales que forman parte del individuo y que son cruciales en el mantenimiento y equilibrio del sistema nervioso. As&iacute;, se ha demostrado la relaci&oacute;n entre una alteraci&oacute;n en la microbiota intestinal y la aparici&oacute;n de depresi&oacute;n, ansiedad, esquizofrenia, autismo, o enfermedad de Parkinson, entre otras. Y con el paso del tiempo, todos estos factores van a confluir en otras manifestaciones, siendo el envejecimiento el principal factor de riesgo asociado a las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
    </p><p class="article-text">
        En todos los casos nos enfrentamos con enfermedades extremadamente complicadas en las que intervienen diferentes componentes de tipo celular (el sistema nervioso no solo se compone de neuronas, sino que tambi&eacute;n existen c&eacute;lulas con funci&oacute;n inmunol&oacute;gica como la microglia, o de soporte como astrocitos, entre otras) y molecular (el sistema nervioso no solo es capaz de sintetizar y liberar neurotransmisores, sino tambi&eacute;n otros mediadores como citoquinas y neurop&eacute;ptidos). Dicha complejidad viene acompa&ntilde;ada por la dificultad de acceder al nicho nervioso para evaluar la enfermedad y su tratamiento, por la ausencia de biomarcadores que nos indiquen la progresi&oacute;n del desorden, y por la cronicidad de estas enfermedades. Entonces, &iquest;Qu&eacute; hacemos actualmente para tratar estas enfermedades?.
    </p><h3 class="article-text">Alteraciones de tipo inmunitario</h3><p class="article-text">
        Hasta hace poco tiempo todas estas alteraciones eran consideradas en un contexto meramente neurol&oacute;gico, y los tratamientos se desarrollaban en este sentido para reducir parte de los s&iacute;ntomas aunque sin llegar a suponer una cura eficiente. As&iacute;, se utilizan antidepresivos, antipsic&oacute;ticos, bloqueantes/agonistas de ciertos neurotransmisores, estimulaci&oacute;n cerebral, sedantes, etc. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho patente que en las enfermedades neurodegenerativas subyacen alteraciones de tipo inmunitario que se manifiestan de forma sist&eacute;mica y/o local. As&iacute;, en la mayor&iacute;a de estos trastornos (incluyendo los m&aacute;s t&iacute;picamente considerados de tipo neurol&oacute;gico como la depresi&oacute;n y la esquizofrenia) se ha demostrado la presencia de alteraciones en los niveles circulantes de mediadores +inflamatorios, activaci&oacute;n de la respuesta inflamatoria por parte de c&eacute;lulas del nicho nervioso (c&eacute;lulas gliales), y desregulaci&oacute;n en la respuesta inmunol&oacute;gica de los individuos enfermos a distinto tipo de infecciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a&uacute;n no se sabe si los cambios a nivel inmunitario son causa o consecuencia asociada a dichas enfermedades, lo que s&iacute; es patente es el cambio que supone este escenario para enfrentarnos al desarrollo de nuevas estrategias terap&eacute;uticas. Ahora no solo estamos interesados en preservar, reparar, y/o proteger a las neuronas, sino que tambi&eacute;n estamos interesados en modular la producci&oacute;n de citoquinas, la activaci&oacute;n de c&eacute;lulas inmunol&oacute;gicas, de regular la presentaci&oacute;n de ant&iacute;genos, etc.&nbsp; As&iacute;, la b&uacute;squeda de nuevos tratamientos se dirige ahora a conseguir modular la interacci&oacute;n entre la respuesta inmunol&oacute;gica general y local y la neurodegeneraci&oacute;n asociada a la misma. En este sentido, tambi&eacute;n supone el tener una mayor ventana en la b&uacute;squeda de marcadores de la enfermedad de forma m&aacute;s accesible, como puede ser una anal&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, gran parte de las investigaciones actuales van dirigidas al desarrollo de estrategias multifactoriales que puedan, a partir de un &uacute;nico f&aacute;rmaco controlar varias dianas implicadas en la enfermedad teniendo en cuenta el contexto neurodegenerativo/neuroinflamatorio. En nuestro grupo de investigaci&oacute;n creemos que es fundamental basar parte de estas estrategias en la b&uacute;squeda, caracterizaci&oacute;n y modificaci&oacute;n de compuestos naturales para el tratamiento de estas enfermedades cr&oacute;nicas con la intenci&oacute;n de reducir al m&aacute;ximo los efectos secundarios de otro tipo de f&aacute;rmacos m&aacute;s agresivos. Desde este punto de vista, recientemente hemos desarrollado un nuevo compuesto con actividad anti-inflamatoria y neuroprotectora, derivado del resveratrol, un ingrediente natural de varios alimentos (como las uvas, nueces o los frutos rojos), que puede servir de punto de partida para seguir mejorando su efecto terap&eacute;utico en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Vilayanur S. Ramachandran (popular neur&oacute;logo de origen indio), aunque &ldquo;pol&iacute;tica, colonialismo, imperialismo y guerra tambi&eacute;n se originan en el cerebro humano&rdquo;, nuestro extraordinario cerebro sigue intentando entender su propio deterioro para lograr su curaci&oacute;n. Para terminar, me sumo a las palabras del astrof&iacute;sico y divulgador cient&iacute;fico estadounidense Neil deGrasse Tyson:&ldquo;c&oacute;mo funciona el cerebro sigue siendo uno de los mayores misterios sin resolver y parece que, cuanto m&aacute;s investigamos sus secretos, m&aacute;s sorpresas nos encontramos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena González Rey, Juan Carlos Morales Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/watson-arthur-conan-doyle-mazarino_132_1927983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Sep 2018 18:10:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soy un cerebro, Watson. El resto de mí es solo un apéndice (Arthur Conan Doyle, “La piedra de Mazarino”)]]></media:title>
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