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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Carlos Morales Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_carlos_morales_sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Carlos Morales Sánchez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Soy un cerebro, Watson. El resto de mí es solo un apéndice (Arthur Conan Doyle, “La piedra de Mazarino”)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/watson-arthur-conan-doyle-mazarino_132_1927983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e499485-095b-4401-ac83-88300f7b194d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy un cerebro, Watson. El resto de mí es solo un apéndice (Arthur Conan Doyle, “La piedra de Mazarino”)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro extraordinario cerebro sigue intentando entender su propio deterioro para lograr su curación</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Stanley B. Prusiner, premio Nobel de Medicina en 1997, que &ldquo;el cerebro es el objeto m&aacute;s fascinante del universo&rdquo;.&nbsp; De hecho, nuestro cerebro es una estructura de gran complejidad que influye y origina nuestras respuestas frente a un atardecer, un cuadro surrealista, o un espect&aacute;culo musical. Adem&aacute;s, esas respuestas no est&aacute;n aisladas sino que dependen de todo un contexto social y cultural donde cada individuo ha podido desarrollarse de forma diferente, de forma que dichas respuestas ocurren tambi&eacute;n de forma distinta en cada caso. En definitiva, nuestro cerebro nos hace &uacute;nicos a la hora de integrar, recordar, imaginar y aprender de las mismas experiencias.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es una estructura altamente sensible y sufre desde el seno materno. Por ejemplo, se han relacionado ciertas infecciones sufridas durante el embarazo con el desarrollo posterior de diferentes tipos de trastornos mentales como la esquizofrenia. Y sigue sufriendo tras el nacimiento, si existe un ambiente familiar inadecuado. As&iacute;, diferentes experimentos han mostrado que separaciones cortas de la madre durante un breve periodo de tiempo despu&eacute;s del parto generan un estr&eacute;s en el reci&eacute;n nacido que se mantiene en el adulto con cambios a nivel neuroqu&iacute;mico que pueden traducirse en diferentes formas de depresi&oacute;n y alteraciones emocionales. Posteriormente, durante nuestra vida juvenil-adulta, el cerebro se ve sometido a condiciones (drogas, estr&eacute;s, toxinas ambientales, alimentaci&oacute;n, etc) que lo da&ntilde;ar&aacute;n de formas diversas. Algunos de estos factores pueden influir de forma directa pero tambi&eacute;n a trav&eacute;s de otros elementos como la microbiota, conjunto de microorganismos comensales que forman parte del individuo y que son cruciales en el mantenimiento y equilibrio del sistema nervioso. As&iacute;, se ha demostrado la relaci&oacute;n entre una alteraci&oacute;n en la microbiota intestinal y la aparici&oacute;n de depresi&oacute;n, ansiedad, esquizofrenia, autismo, o enfermedad de Parkinson, entre otras. Y con el paso del tiempo, todos estos factores van a confluir en otras manifestaciones, siendo el envejecimiento el principal factor de riesgo asociado a las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
    </p><p class="article-text">
        En todos los casos nos enfrentamos con enfermedades extremadamente complicadas en las que intervienen diferentes componentes de tipo celular (el sistema nervioso no solo se compone de neuronas, sino que tambi&eacute;n existen c&eacute;lulas con funci&oacute;n inmunol&oacute;gica como la microglia, o de soporte como astrocitos, entre otras) y molecular (el sistema nervioso no solo es capaz de sintetizar y liberar neurotransmisores, sino tambi&eacute;n otros mediadores como citoquinas y neurop&eacute;ptidos). Dicha complejidad viene acompa&ntilde;ada por la dificultad de acceder al nicho nervioso para evaluar la enfermedad y su tratamiento, por la ausencia de biomarcadores que nos indiquen la progresi&oacute;n del desorden, y por la cronicidad de estas enfermedades. Entonces, &iquest;Qu&eacute; hacemos actualmente para tratar estas enfermedades?.
    </p><h3 class="article-text">Alteraciones de tipo inmunitario</h3><p class="article-text">
        Hasta hace poco tiempo todas estas alteraciones eran consideradas en un contexto meramente neurol&oacute;gico, y los tratamientos se desarrollaban en este sentido para reducir parte de los s&iacute;ntomas aunque sin llegar a suponer una cura eficiente. As&iacute;, se utilizan antidepresivos, antipsic&oacute;ticos, bloqueantes/agonistas de ciertos neurotransmisores, estimulaci&oacute;n cerebral, sedantes, etc. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho patente que en las enfermedades neurodegenerativas subyacen alteraciones de tipo inmunitario que se manifiestan de forma sist&eacute;mica y/o local. As&iacute;, en la mayor&iacute;a de estos trastornos (incluyendo los m&aacute;s t&iacute;picamente considerados de tipo neurol&oacute;gico como la depresi&oacute;n y la esquizofrenia) se ha demostrado la presencia de alteraciones en los niveles circulantes de mediadores +inflamatorios, activaci&oacute;n de la respuesta inflamatoria por parte de c&eacute;lulas del nicho nervioso (c&eacute;lulas gliales), y desregulaci&oacute;n en la respuesta inmunol&oacute;gica de los individuos enfermos a distinto tipo de infecciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a&uacute;n no se sabe si los cambios a nivel inmunitario son causa o consecuencia asociada a dichas enfermedades, lo que s&iacute; es patente es el cambio que supone este escenario para enfrentarnos al desarrollo de nuevas estrategias terap&eacute;uticas. Ahora no solo estamos interesados en preservar, reparar, y/o proteger a las neuronas, sino que tambi&eacute;n estamos interesados en modular la producci&oacute;n de citoquinas, la activaci&oacute;n de c&eacute;lulas inmunol&oacute;gicas, de regular la presentaci&oacute;n de ant&iacute;genos, etc.&nbsp; As&iacute;, la b&uacute;squeda de nuevos tratamientos se dirige ahora a conseguir modular la interacci&oacute;n entre la respuesta inmunol&oacute;gica general y local y la neurodegeneraci&oacute;n asociada a la misma. En este sentido, tambi&eacute;n supone el tener una mayor ventana en la b&uacute;squeda de marcadores de la enfermedad de forma m&aacute;s accesible, como puede ser una anal&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, gran parte de las investigaciones actuales van dirigidas al desarrollo de estrategias multifactoriales que puedan, a partir de un &uacute;nico f&aacute;rmaco controlar varias dianas implicadas en la enfermedad teniendo en cuenta el contexto neurodegenerativo/neuroinflamatorio. En nuestro grupo de investigaci&oacute;n creemos que es fundamental basar parte de estas estrategias en la b&uacute;squeda, caracterizaci&oacute;n y modificaci&oacute;n de compuestos naturales para el tratamiento de estas enfermedades cr&oacute;nicas con la intenci&oacute;n de reducir al m&aacute;ximo los efectos secundarios de otro tipo de f&aacute;rmacos m&aacute;s agresivos. Desde este punto de vista, recientemente hemos desarrollado un nuevo compuesto con actividad anti-inflamatoria y neuroprotectora, derivado del resveratrol, un ingrediente natural de varios alimentos (como las uvas, nueces o los frutos rojos), que puede servir de punto de partida para seguir mejorando su efecto terap&eacute;utico en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Vilayanur S. Ramachandran (popular neur&oacute;logo de origen indio), aunque &ldquo;pol&iacute;tica, colonialismo, imperialismo y guerra tambi&eacute;n se originan en el cerebro humano&rdquo;, nuestro extraordinario cerebro sigue intentando entender su propio deterioro para lograr su curaci&oacute;n. Para terminar, me sumo a las palabras del astrof&iacute;sico y divulgador cient&iacute;fico estadounidense Neil deGrasse Tyson:&ldquo;c&oacute;mo funciona el cerebro sigue siendo uno de los mayores misterios sin resolver y parece que, cuanto m&aacute;s investigamos sus secretos, m&aacute;s sorpresas nos encontramos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena González Rey, Juan Carlos Morales Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/watson-arthur-conan-doyle-mazarino_132_1927983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Sep 2018 18:10:51 +0000]]></pubDate>
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