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    <title><![CDATA[elDiario.es - Inés Criado García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ines_criado_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Inés Criado García]]></description>
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      <title><![CDATA[Alimentos por el bien común cargados de presente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/alimentos-bien-comun-cargados-presente_132_1918600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/758eea20-38e4-4efc-848f-80695a80d28b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alimentos por el bien común cargados de presente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Pueden la agricultura ecológica, la producción y el consumo sostenibles ser motores de una economía rentable, comunitaria y humanista?</p></div><p class="article-text">
        Cuando hace casi diez a&ntilde;os, la Asociaci&oacute;n de Productores y Consumidores <a href="http://www.subbeticaecologica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica</a> comenz&oacute; a tomar forma en la comarca cordobesa de la Subb&eacute;tica, en pleno centro de Andaluc&iacute;a, nunca se imagin&oacute; que podr&iacute;a llegar a alcanzar el desarrollo con el que hoy cuenta. Radicado en Cabra, regi&oacute;n ancestral de huertas de regad&iacute;o desde tiempos de los romanos, este colectivo se plante&oacute; como objetivo primordial intentar dar un vuelco al estado de abandono de la huerta tradicional, aquejada de un monocultivo agresivo y, sobre todo, volver a poner en valor el trabajo en el campo, rescatar la figura de las hortelanas y los hortelanos y hacer frente a un mercado de especulaci&oacute;n que paga precios irrisorios a las familias productoras.
    </p><p class="article-text">
        El sistema con el que conseguir ese objetivo, que se ha ido perfeccionando con los a&ntilde;os, prioriz&oacute; un canal corto de distribuci&oacute;n, a trav&eacute;s del cual, las familias consumidoras van semanalmente a la huerta a adquirir all&iacute; sus verduras y hortalizas. De esta manera, establecen una relaci&oacute;n de cercan&iacute;a no s&oacute;lo con las personas productoras sino tambi&eacute;n con la tierra, conociendo paulatinamente los ciclos de cultivo, los alimentos de temporada y estando al tanto de plagas y enfermedades. A este abastecimiento semanal, se fueron sumando otros complementos producidos en la zona y tambi&eacute;n certificados en ecol&oacute;gico, como frutas, huevos o pan, convirti&eacute;ndose poco a poco la cesta en una compra indispensable para las familias.
    </p><p class="article-text">
        Econ&oacute;micamente, el modelo trabaj&oacute; desde el primer momento el establecimiento de precios justos para ambas partes. As&iacute;, de manera asamblearia y participativa, se fijan los precios de los productos para toda la temporada. A las familias productoras esta pol&iacute;tica de precios les ofrece una estabilidad que ni de lejos consiguen en el mercado convencional y, a las consumidoras, una accesibilidad econ&oacute;mica que permite normalizar el uso de productos ecol&oacute;gicos. En todo caso, la realidad de este sistema hace posible que esta compra consciente se aleje del mito de que el consumo ecol&oacute;gico es caro, al mismo tiempo que potencia una estabilidad en el empleo y desarrolla una econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente al consumo de las familias, otros sectores, que en el marco de la asociaci&oacute;n se denominan grandes consumidores, (restaurantes, tiendas, grupos de consumo, comedores escolares...) fueron incorpor&aacute;ndose a Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica y, hoy en d&iacute;a, tambi&eacute;n existe una red de distribuci&oacute;n a estos establecimientos. Eso s&iacute;, intentando mantener la coherencia de la huella ecol&oacute;gica: tanto la distribuci&oacute;n como la producci&oacute;n nunca se alejan m&aacute;s de 150 kil&oacute;metros alrededor de la sede en Cabra lo que, sumado a otras medidas como la reducci&oacute;n al m&iacute;nimo de pl&aacute;sticos, un consumo energ&eacute;tico proveniente de fuentes renovables, la no utilizaci&oacute;n de pesticidas sint&eacute;ticos, un sistema de reutilizaci&oacute;n de las cajas de distribuci&oacute;n o el transporte en cascada, hace que la asociaci&oacute;n contribuya tambi&eacute;n a mitigar los efectos del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, entre las familias fue creciendo la necesidad de cubrir plenamente la demanda de un consumo de productos no perecederos, (aceites, pastas y harinas, l&aacute;cteos, legumbres y cereales, conservas...). Inicialmente se canaliz&oacute; a trav&eacute;s de grandes compras colectivas pero, tras un proceso de financiaci&oacute;n participativa y trabajos voluntarios se logr&oacute; adecuar la sede de la asociaci&oacute;n e incluir una Ecotienda. En el mundo rural, poder contar con una oferta de productos como los que se re&uacute;nen all&iacute;, es todo un privilegio, y m&aacute;s a&uacute;n que provengan de peque&ntilde;as empresas artesanales, cuya producci&oacute;n no est&aacute; solo certificada en ecol&oacute;gico sino que persigue los principios de un comercio justo y &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Revalorizaci&oacute;n del trabajo en el campo, producci&oacute;n ecol&oacute;gica, consumo consciente y sostenible, relaci&oacute;n de cercan&iacute;a y compromiso, red de apoyo mutuo, democracia de base y participaci&oacute;n ciudadana... eran valores que Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica ven&iacute;a trabajando cotidianamente. Cuando la comunidad conoci&oacute; la existencia de la <a href="https://economiadelbiencomun.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Econom&iacute;a del Bien Com&uacute;n</a>, sinti&oacute; la necesidad de formar parte de este modelo, alternativa al capitalismo salvaje, que se basa en valores como la dignidad humana, la democracia, la justicia social, la confianza, la transparencia en la gesti&oacute;n o la sostenibilidad ecol&oacute;gica, entre otros, y que busca poner en el centro de la actividad econ&oacute;mica a las personas y a la naturaleza construyendo un mercado cooperativo en lugar de competitivo.
    </p><p class="article-text">
        De ese modo, Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica decidi&oacute; realizar su Balance de Bien Com&uacute;n, un informe que cuantifica la influencia real en su actividad de esos principios y que, posteriormente es acreditado por una auditor&iacute;a externa. Ese estudio convirti&oacute; al colectivo en la primera y &uacute;nica entidad agroalimentaria a nivel estatal en realizar su Balance, obteniendo unos resultados notables que la situaron en el grupo de las mejores valoradas a nivel europeo.
    </p><p class="article-text">
        Este logro y la certificaci&oacute;n de su trabajo en el marco de todos esos principios de bienestar social est&aacute; siendo un revulsivo en la regi&oacute;n, presentando la alternativa de una producci&oacute;n y un consumo ecol&oacute;gicos no ya como una realidad marginal y minoritaria sino como algo totalmente factible y cada vez m&aacute;s al alcance de la poblaci&oacute;n del entorno.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;pueden la agricultura ecol&oacute;gica, la producci&oacute;n y el consumo sostenibles ser motores de una econom&iacute;a rentable, comunitaria y humanista? La respuesta decidida es s&iacute;. Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica y sus m&aacute;s de 500 familias y organizaciones socias lo est&aacute;n demostrando. De hecho, en su radio de acci&oacute;n cada vez m&aacute;s personas productoras se van sumando a la iniciativa como alternativa a un sistema de mercado que les ningunea, que arrasa con la naturaleza y que, a&uacute;n trabajando a destajo, les tiene sumidos en la pobreza. Adem&aacute;s, por la otra parte de la ecuaci&oacute;n, est&aacute; logrando que cada vez m&aacute;s familias consumidoras tomen conciencia no s&oacute;lo de su alimentaci&oacute;n en t&eacute;rminos de beneficios a la salud, sino tambi&eacute;n en el modo en que ha sido producida, valorando que provenga de iniciativas familiares, cercanas, con precios y condiciones laborales dignas, con modelos participativos y transparentes.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica tiene mucho que aprender a&uacute;n, que experimentar y que consolidar. Pese a ello, se hace necesaria su difusi&oacute;n, su trascendencia y amplificaci&oacute;n y el conocimiento por parte de cada vez m&aacute;s personas de que otras maneras de habitar el mundo funcionan y son posibles.
    </p><p class="article-text">
        En ese af&aacute;n de difusi&oacute;n, la <a href="http://www.nanomundo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productora NanoMundo</a> se plante&oacute; la aventura de realizar un documental sobre el colectivo. Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos a&ntilde;os de trabajo voluntario, ha logrado obtener un primer corte de edici&oacute;n del largometraje &ldquo;Cargada de Presente&rdquo;. La cinta, a trav&eacute;s del testimonio de m&aacute;s de 30 personas (productoras, consumidoras y expertos), realiza un retrato plural de la asociaci&oacute;n para dar a conocer su modelo.
    </p><p class="article-text">
        Pero para poder terminar la pel&iacute;cula, Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica y NanoMundo necesitan un empuj&oacute;n econ&oacute;mico y en estos d&iacute;as est&aacute;n en plena <a href="http://verkami.com/cargadadepresente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a de financiaci&oacute;n colectiva</a> o crowdfunding que estar&aacute; activa hasta el pr&oacute;ximo 25 de octubre. Una llamada al apoyo y la ayuda, bajo el lema &ldquo;&iexcl;Compartiendo Conciencia!&rdquo;, para que el sistema de Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica pueda conocerse y quiz&aacute;s, extenderse y replicarse.
    </p><p class="article-text">
        Es complicado que iniciativas como Subb&eacute;tica Ecol&oacute;gica logren permanecer tanto en el tiempo, enfrent&aacute;ndose como tienen que hacer cada d&iacute;a a los obst&aacute;culos y los retos que impone un sistema convencional deshumanizado. Por eso mismo, esa difusi&oacute;n del modelo que trabaja se vuelve tan importante, porque en la medida de su &eacute;xito, sus experiencias pueden servir de inspiraci&oacute;n a otros proyectos agroecol&oacute;gicos. Porque el ideal es que cada vez m&aacute;s poblaci&oacute;n conozca los beneficios de la peque&ntilde;a agricultura ecol&oacute;gica y de un consumo consciente. Porque ser&iacute;a maravilloso que la producci&oacute;n ecol&oacute;gica proveniente de peque&ntilde;as familias hortelanas pueda ser asequible y real para cada vez m&aacute;s poblaci&oacute;n, cuidando de las personas y de la naturaleza y desarrollando sistemas que construyen futuro.
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n en la web de la campa&ntilde;a <a href="http://verkami.com/cargadadepresente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verkami.com/cargadadepresente</a> o en sus p&aacute;ginas
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://subbeticaecologica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subbeticaecologica.com</a> y <a href="http://nanomundo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nanomundo.com</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Criado García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Oct 2018 19:03:42 +0000]]></pubDate>
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