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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto R. Aguiar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_r_aguiar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto R. Aguiar]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ceuta y Melilla quieren ser el paraíso de las empresas de juego en línea para no depender de Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/ceuta-melilla-empresas-depender-marruecos_1_1766144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bea472e-b9d1-4594-8eb6-38ec72b43a3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta y Melilla quieren ser el paraíso de las empresas de juego en línea para no depender de Marruecos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de fluidez en los pasos fronterizos genera incertidumbre sobre el futuro económico de los enclaves de España en el norte de África</p><p class="subtitle">Partidos de la oposición se manifestarán en las puertas del Congreso para exigir negociaciones con el país vecino</p><p class="subtitle">El PP apuesta por una bajada de impuestos del 25 al 0,5% para empresas con base tecnológica con el objetivo de "crear empleo" en las regiones con más paro de España</p></div><p class="article-text">
        El futuro del principal motor econ&oacute;mico en Ceuta y Melilla es una inc&oacute;gnita. El denominado como comercio at&iacute;pico, el pase alegal de mercanc&iacute;as a trav&eacute;s de las fronteras de ambas ciudades aut&oacute;nomas, podr&iacute;a tener los d&iacute;as contados.
    </p><p class="article-text">
        Debido a la singularidad de los pases fronterizos con Marruecos, cientos de hombres y mujeres en condiciones de absoluta precariedad son los encargados de transportar bultos en los maleteros de sus coches o directamente sobre sus espaldas para pasar productos de Espa&ntilde;a a Marruecos, provocando dantescas aglomeraciones en los per&iacute;metros de la valla o incluso avalanchas que han llegado a ocasionar muertes.
    </p><p class="article-text">
        Una actividad que durante d&eacute;cadas ha sido clave en la econom&iacute;a de estos dos  enclaves y cuyo control est&aacute; en manos del pa&iacute;s vecino: es la polic&iacute;a marroqu&iacute; la que decomisa bienes en funci&oacute;n de sus intereses. Como consecuencia, el tiempo de espera para cruzar al otro lado es cada vez mayor, algo que tambi&eacute;n repercute directamente en la econom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Marruecos ha intensificado su pol&iacute;tica restrictiva cerrando en Melilla la &uacute;nica aduana comercial reglada que manten&iacute;a con Espa&ntilde;a, y desde hace meses corren los rumores de que el reino alauita cerrar&aacute; finalmente el grifo en 2019.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, los gobiernos locales han apostado por la reducci&oacute;n de impuestos al juego <em>online </em>para competir con Gibraltar. Y es que las empresas de este sector afincadas en el pe&ntilde;&oacute;n, unas 16.800, acaparaban en 2017 un 60% del mercado global, seg&uacute;n un estudio publicado por la consultora H2 Capital.
    </p><p class="article-text">
        La problem&aacute;tica de los pasos fronterizos ha ido a m&aacute;s en los &uacute;ltimos meses. En Ceuta y Melilla no existe el IVA, sino un impuesto propio, el Impuesto de la Producci&oacute;n, los Servicios y la Importaci&oacute;n (IPSI). S&oacute;lo en Ceuta, lo recaudado en IPSI importaci&oacute;n, que grava el volumen de ventas, se sit&uacute;a en los niveles m&aacute;s bajos de la &uacute;ltima d&eacute;cada. En Melilla cay&oacute; en unos 12 millones de euros. Un impuesto que desde hace a&ntilde;os compensa el Estado, ya que en las ciudades aut&oacute;nomas no se cumple con la recaudaci&oacute;n prevista en sus presupuestos locales.
    </p><p class="article-text">
        Cuesti&oacute;n forzosa. &ldquo;Si no fuera as&iacute;, Ceuta y Melilla estar&iacute;an condenadas a lo que Marruecos quiere hacer con Ceuta y Melilla&rdquo;. Lo recuerda Kissy Chandiramani, consejera de Econom&iacute;a y Hacienda de la ciudad caballa (Ceuta), quien en los &uacute;ltimos meses ha estado en continuo contacto con las empresas del juego online que estos enclaves. El objetivo: &ldquo;crear empleo&rdquo; en la autonom&iacute;a con m&aacute;s paro de Espa&ntilde;a.
    </p><h3 class="article-text">Una empresa de juego en Madrid pagar&aacute; 20 de cada 100 euros en impuestos; en Melilla, solo 50 c&eacute;ntimos</h3><p class="article-text">
        Con el prop&oacute;sito de atraer empresas de Gibraltar descontentas por el Brexit, los Presupuestos del Estado redujeron el Impuesto sobre Actividades del Juego en un 5% en toda Espa&ntilde;a. En Ceuta y Melilla fueron m&aacute;s all&aacute;, incluyendo una bonificaci&oacute;n del 50% para pasar del 25% original al 10%. Los gobiernos auton&oacute;micos -liderados por el PP y con la competencia de gestionar el IPSI- consideraron insuficiente esta reducci&oacute;n: quer&iacute;an competir con Malta.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, dieron un paso m&aacute;s e impulsaron una nueva bajada de impuestos. En sesiones plenarias extraordinarias, aprobaron un tipo superreducido del 0,5. El resultado: por cada 100 euros, una empresa del juego con sede en Madrid pagar&aacute; 20 euros en impuestos; en Melilla, 50 c&eacute;ntimos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta cuatro compa&ntilde;&iacute;as ya se han establecido en Ceuta y, aunque la responsable de Econom&iacute;a y Hacienda no ofrece datos sobre c&oacute;mo repercutir&aacute; en la econom&iacute;a local, recuerda que en Gibraltar hay &ldquo;m&aacute;s de 3.000 personas que trabajan directamente en el sector&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para aprovechar estas ventajas fiscales, Hacienda exige que las sociedades est&eacute;n &ldquo;realmente radicadas&rdquo; en uno de estos territorios. Es decir, que dispongan de un 50% de su masa salarial y su sede social all&iacute;. Algunas han elevado consulta vinculante a la Agencia Tributaria para exprimir las posibilidades legales.
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n, por su parte, no ha mostrado entusiasmo con la medida. Todos los grupos pol&iacute;ticos en Ceuta han alertado del peligro de la ludopat&iacute;a entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Como consecuencia, la Ciudad se comprometi&oacute; a estudiar la actualizaci&oacute;n del Plan Integral de Prevenci&oacute;n contra la ludopat&iacute;a. &ldquo;Igual que la industria del vino genera trabajo en Jerez o La Rioja, creemos que el juego puede generar riqueza en Ceuta&rdquo;, ha manifestado la consejera.
    </p><h3 class="article-text">Liberalizar al margen de la frontera con Marruecos</h3><p class="article-text">
        Coalici&oacute;n por Melilla (CPM), &uacute;nica formaci&oacute;n que no vot&oacute; en Melilla a favor de la aprobaci&oacute;n de un tipo superreducido para las empresas del juego, se reunir&aacute; este 8 de enero con parlamentarios nacionales en busca de un nuevo Tratado de Buena Vecindad con Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, realizar&aacute;n un acto de reivindicativo en las puertas del Congreso de los Diputados para reclamar atenci&oacute;n del Ejecutivo de S&aacute;nchez respecto a la problem&aacute;tica con el vecino pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras el cierre unilateral de la aduana comercial de Melilla, todo parece indicar que Marruecos dar&aacute; un paso m&aacute;s. ACSEMEL, una asociaci&oacute;n de comerciantes de Melilla, y Coalici&oacute;n Caballas, partido localista ceut&iacute; que ir&aacute; de la mano con CPM en Madrid, barajan una fecha: el mes de febrero. La Delegaci&oacute;n del Gobierno en Melilla ha calificado esta afirmaci&oacute;n de un &ldquo;rumor&rdquo; y expertos consultados por este medio no ven posible dar fechas, aunque aseguran que ir&aacute; &ldquo;reduci&eacute;ndose de forma paulatina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si bien es cierto que no existe comunicaci&oacute;n oficial al respecto, tampoco la hubo con el cierre de la aduana, una decisi&oacute;n unilateral exenta
    </p><p class="article-text">
        de negociaci&oacute;n entre ambos gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        El fin de esta actividad transfronteriza supondr&iacute;a un rev&eacute;s sin precedentes para Ceuta y Melilla y su principal motor econ&oacute;mico. Ceuta recauda cada a&ntilde;o unos 700 millones de euros a partir de esta actividad, seg&uacute;n un informe del organismo municipal Procesa.
    </p><p class="article-text">
        En ambas ciudades aut&oacute;nomas, centenares de personas pidieron una &ldquo;frontera fluida y segura&rdquo; en sendas manifestaciones promovidas por la mayor&iacute;a de los agentes sociales locales (sindicatos, empresarios, partidos de la oposici&oacute;n&hellip;) el pasado mes de mayo.
    </p><p class="article-text">
        Marruecos ha mostrado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n su intenci&oacute;n de acabar con el &ldquo;contrabando&rdquo; en lo que consideran dos &ldquo;ciudades ocupadas&rdquo;. En una entrevista publicada en la revista marroqu&iacute; L&rsquo;Economiste, el director general de Aduanas de Marruecos calific&oacute; este objetivo como &ldquo;una prioridad&rdquo; y como m&eacute;todo de &ldquo;protecci&oacute;n de nuestro tejido industrial y de preservaci&oacute;n del empleo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El porteo, una actividad precaria y peligrosa</h3><p class="article-text">
        El asunto es complejo tambi&eacute;n para el Gobierno marroqu&iacute;, como reconoci&oacute; su ministro de Interior en una sesi&oacute;n parlamentaria del pasado mes de enero en la que se solicit&oacute; &ldquo;una alternativa econ&oacute;mica&rdquo; tras el fallecimiento de varias porteadoras: &ldquo;Es muy dif&iacute;cil encontrar una soluci&oacute;n que satisfaga a todo el mundo sin causar da&ntilde;os colaterales&rdquo;. Y es que miles de mujeres y hombres subsisten en Castillejos, Rinc&oacute;n, Tetu&aacute;n o Nador gracias al paso de bultos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras una consultora con experiencia en el estudio sobre las consecuencias del cultivo del kifi realiza un informe sobre el impacto que tiene el contrabando que procede de Ceuta en las provincias marroqu&iacute;es de Tetu&aacute;n y T&aacute;nger, en Melilla ACSEMEL alerta de que el pa&iacute;s vecino est&aacute; reuniendo a empresarios para &ldquo;habilitar una zona con naves al otro lado&rdquo; desde las que se distribuyan los productos que dan trabajo a miles de porteadoras obligadas a cruzar la ciudad espa&ntilde;ola para subsistir.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n de empresarios apoya la propuesta de un nuevo Tratado de Buena Vecindad o la renovaci&oacute;n del de 1991, que no cita a Ceuta ni a Melilla: &ldquo;Si Espa&ntilde;a hace un servicio a Marruecos en materia de menores o de sanidad, debemos recibir otras cosas como un comercio fluido&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Las otras &lsquo;apuestas&rsquo;</h3><p class="article-text">
        Ante la complicada conexi&oacute;n por v&iacute;a terrestre, las ciudades incentivan la mar&iacute;tima y a&eacute;rea. Ceuta subvencion&oacute; una rotaci&oacute;n barata para turistas los fines de semana y Melilla exprime con su aeropuerto la bonificaci&oacute;n del 75% para residentes extrapeninsulares. Por su parte, negociaciones pol&iacute;ticas permitieron una reducci&oacute;n de tasas que enmend&oacute; la amenaza de H&eacute;lity de acabar con los vuelos en helic&oacute;ptero entre Ceuta y la pen&iacute;nsula y recientemente se estren&oacute; la primera ruta a&eacute;rea que conecta a los dos enclaves de Espa&ntilde;a en el norte de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Ambos gobiernos buscan que su r&eacute;gimen econ&oacute;mico y fiscal atraiga tambi&eacute;n a los emprendedores. Con un 50% de bonificaci&oacute;n en los impuestos de sociedades, de renta y de seguridad social, en Ceuta se ha puesto en marcha un programa de incubadora y aceleradora de proyectos digitales nacientes.
    </p><p class="article-text">
        Tras la medida aprobada, las compa&ntilde;&iacute;as que exportan servicios online podr&iacute;an aprovechar una tributaci&oacute;n al 0,5%. Todo ello, en el marco de peculiaridades que rodean ambos enclaves: un reducido espacio, alta densidad de poblaci&oacute;n, tasas de paro por encima del 30%... Y el futuro de Gibraltar en el horizonte. &ldquo;Somos una ciudad eminentemente de servicios&rdquo;, ha recalcado la consejera de
    </p><p class="article-text">
        Econom&iacute;a y Hacienda de Ceuta, quien ha insistido en que &ldquo;no somos un para&iacute;so fiscal&rdquo;. Su hom&oacute;logo en Melilla calific&oacute; su ciudad como un &ldquo;territorio de imposici&oacute;n atenuada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fran Moreno, Alberto R. Aguiar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/ceuta-melilla-empresas-depender-marruecos_1_1766144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jan 2019 19:36:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Melilla,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El éxodo de los jóvenes de Marruecos: "Gritamos 'viva España' porque en España no nos matan"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/exodo-jovenes-marruecos-gritamos-espana_1_1898470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b48ec855-22ae-4c6f-b01d-be7873ff73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El éxodo de los jóvenes de Marruecos: &quot;Gritamos &#039;viva España&#039; porque en España no nos matan&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este miércoles, las autoridades marroquíes abrieron fuego contra otra patera, con 50 personas, e hirieron a un menor</p><p class="subtitle">La bandera española se convierte en un símbolo paradójico y revolucionario en el país vecino</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La muerte de Hayat por el ataque de la Marina Real marroqu&iacute; a una embarcaci&oacute;n que transportaba migrantes abre un cisma en la juventud en Marruecos</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;No tenemos miedo de morir en la patera. Tenemos miedo de vivir aqu&iacute;: estar aqu&iacute; es estar muertos&rdquo;. Habla Baaka. Ha viajado desde Casablanca para dormir en la calle a poca distancia de Espa&ntilde;a. Su saco y cartones est&aacute;n a menos de un kil&oacute;metro de la frontera de Ceuta, en el paseo mar&iacute;timo de Castillejos. Cada noche, espera la embarcaci&oacute;n que le llevar&aacute; hasta Europa.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xodo de Marruecos tiene rostro. Mayoritariamente hombre, de entorno urbano y origen humilde. Las edades son m&aacute;s dispares, pero quienes han protagonizado m&aacute;s pases irregulares en los &uacute;ltimos meses son los j&oacute;venes. No se reconocen en el pa&iacute;s que los ha visto nacer, porque, sienten, tambi&eacute;n les ha dado la espalda. En toda la costa del norte de Marruecos alguien conoce a un amigo que o lo ha intentado, o est&aacute; en ello.
    </p><p class="article-text">
        Son varias las hip&oacute;tesis que intentan explicar el creciente fen&oacute;meno de la emigraci&oacute;n juvenil en Marruecos: la viralizaci&oacute;n de v&iacute;deos de&nbsp;menores&nbsp;en lanchas rumbo a Espa&ntilde;a, el retorno del servicio militares, o un rumor por el que, se dec&iacute;a, grupos de narcotr&aacute;fico&nbsp;estaban cruzando de forma gratuita a j&oacute;venes marroqu&iacute;es como forma de oposici&oacute;n a las autoridades. Pero el relato va m&aacute;s all&aacute;: una generaci&oacute;n desencantada, con sus aspiraciones truncadas por&nbsp;la falta de oportunidades y un malestar en aumento por la falta de libertades.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo detonante ha sido el fallecimiento de Hayat. La muerte de la joven estudiante de Derecho, v&iacute;ctima de un disparo de la Marina Real de Marruecos cuando trataba de alcanzar Espa&ntilde;a en patera, ha hecho mella entre la juventud del norte del pa&iacute;s magreb&iacute;.&nbsp;Este&nbsp;mi&eacute;rcoles, las autoridades&nbsp;alau&iacute;es abrieron fuego de nuevo contra otra patera. La embarcaci&oacute;n transportaba a 50 migrantes e hiri&oacute; a un menor de 16 a&ntilde;os que se encuentra fuera de peligro.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La bandera de Espa&ntilde;a como s&iacute;mbolo revolucionario</h3><p class="article-text">
        Tras la muerte de Hayat, centenares de j&oacute;venes salieron a la calle en manifestaciones espont&aacute;neas, al grito de &ldquo;viva Espa&ntilde;a&rdquo; y banderas del pa&iacute;s al que todos quieren cruzar. La rojigualda se est&aacute; utilizando como s&iacute;mbolo revolucionario en el pa&iacute;s vecino. Cuando el Atl&eacute;tico de Tetu&aacute;n jug&oacute; en casa hace unas semanas contra el Marrakech, las gradas se llenaron de carm&iacute;n y amarillo tras una pitada monumental al himno del reino alaul&iacute;. El club fue sancionado por la competici&oacute;n y varios aficionados fueron detenidos&nbsp;posteriormente debido a&nbsp;los disturbios generados tras el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevamos banderas de Espa&ntilde;a porque nos sentimos m&aacute;s identificados con ella que con la de Marruecos&rdquo;, explica un cabecilla de los ultras del Tetu&aacute;n. De vuelta a la escollera de Castillejos en la que duerme Kaaba, un chapistero de 40 a&ntilde;os que viaja desde Kenitra, y que tambi&eacute;n espera una lancha, insiste en la idea: &ldquo;No es mi tierra. Marruecos no es mi pa&iacute;s. Mi pa&iacute;s est&aacute; al norte&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Es una forma de decir &lsquo;gracias Espa&ntilde;a&rsquo; por no matar a nadie&rdquo;, sentencia Mohamed, de 27 a&ntilde;os que ya consigui&oacute; vivir en la pen&iacute;nsula hasta ser&nbsp;deportado. Fue uno de&nbsp;esos j&oacute;venes que malviven en las calles de Ceuta. Consigui&oacute; cruzar el Estrecho oculto en un contenedor de basura. Logr&oacute; llegar a Asturias, donde fue detenido, a pesar de haber conseguido un trabajo sin contrato como limpiador de pescado en una lonja.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, Mohamed tiene trabajo en Marruecos como electricista en una administraci&oacute;n p&uacute;blica, pero eso no le garantiza nada. Despreocupado y vitalista, es consciente de la opresi&oacute;n que le rodea, pero asegura trabajar para&nbsp;combatirla&nbsp;en un pa&iacute;s en el que no puede criticar abiertamente al Gobierno: &ldquo;Soy de origen rife&ntilde;o: aqu&iacute; las cosas son complicadas para mi&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al menos mientras dure su prohibici&oacute;n de entrada&nbsp;a suelo espa&ntilde;ol, ligada a su deportaci&oacute;n, relata.&nbsp;Su &uacute;ltimo proyecto: v&iacute;deos de s&aacute;tira pol&iacute;tica que ya ha conseguido viralizar.
    </p><h3 class="article-text">Se descarta la protesta, la pen&uacute;ltima v&iacute;a de escape</h3><p class="article-text">
        Kaaba y el chapistero forman un equipo. Duermen juntos. Se protegen. Se cuidan las cosas. Esperan una &lsquo;Phantom&rsquo;, como conocen popularmente las lanchas, cuyo uso era, hasta ahora, m&aacute;s habitual en redes de narcotr&aacute;fico que en flujos migratorios.
    </p><p class="article-text">
        Ayoub, del mismo grupo que Kaaba, se entretiene pegando patadas a un bal&oacute;n gastado en el espacioso paseo mar&iacute;timo de Castillejos. A la sombra de la mezquita, intenta derribar con la pelota tres botellas de pl&aacute;stico que ha colocado en el suelo, en su particular e improvisada bolera. En un rudimentario ingl&eacute;s, Ayoub denuncia haber sufrido agresiones de la polic&iacute;a desde que pernocta en la calle: &ldquo;Odio este pa&iacute;s, odio este rey y todo lo que le rodea. Necesitamos escapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Encienden sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles de vez en cuando. El tiempo suficiente para enviar un mensaje de audio breve y pautado a casa, para que no se preocupen. A trav&eacute;s de Facebook comparte im&aacute;genes de su madre, y ruega a dios porque los suyos no se preocupen por &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a ha viajado hasta el norte, dejando atr&aacute;s estudios y trabajos precarios que no garantizan su subsistencia. Hayat, que opt&oacute; por abandonar la facultad para cruzar el Estrecho, representaba eso: el salario de 1.400 dirhams (140 euros) no era suficiente para ayudar a su padre, en paro; su madre, empleada en una factor&iacute;a de pescado; y sus cuatro hermanos.
    </p><p class="article-text">
        A la precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica, se sumar la falta de libertad, insisten los entrevistados. Salua El Omari, una activista rife&ntilde;a, detalla que la represi&oacute;n sobre el Movimiento Popular ha acelerado la huida. La juventud perdi&oacute; la esperanza en un pa&iacute;s en el que se intenta acallar la&nbsp;protesta.
    </p><h3 class="article-text">Desconexi&oacute;n con la clase pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se reproduce a lo largo de toda la costa. La tur&iacute;stica playa de Martil, m&aacute;s al sur, ha amanecido repleta de gente durmiendo sobre la arena, a la espera de la conocida embarcaci&oacute;n, que puede llegar en cualquier momento y ante la que todos se movilizan.&nbsp;Hace semanas la Gendarmer&iacute;a evit&oacute; un pase en &lsquo;Phantom&rsquo; para la que se hab&iacute;an congregado decenas de j&oacute;venes en sus playas. En el mismo escenario, son muchos quienes rechazan la idea de cruzar el Estrecho de una forma tan peligrosa, pero tambi&eacute;n ellos quieren marcharse del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La localidad&nbsp;se encuentra a diez kil&oacute;metros de una de las mansiones favoritas de Mohamed VI, que en ocasiones se cierra para s&iacute; mismo la playa de Cabo Negro. Hace dos semanas<strong>,</strong>&nbsp;cerca de dos centenares personas recorrieron las calles con un lema como bandera: &ldquo;El pueblo quiere patera gratis&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este pa&iacute;s tenemos dos mares, petr&oacute;leo y el S&aacute;hara&hellip; Pero tambi&eacute;n tenemos unos ladrones. Y por eso somos pobres y no tenemos nada&rdquo;, denuncia Kamal, de 27 a&ntilde;os, quien trabaja como mec&aacute;nico en la ciudad. Tambi&eacute;n espera el momento para migrar.&nbsp;&nbsp;No por la falta de trabajo, dice, sino por la limitaci&oacute;n&nbsp;de&nbsp;&ldquo;derechos&rdquo;. Intenta&nbsp;encontrar una buena oportunidad para subir a una patera, aunque explora otras opciones. El hombre confiesa que, si no es capaz de financiar el viaje por la v&iacute;a clandestina (que oscila entre los&nbsp;1.000&nbsp;o 1.500 euros), buscar&aacute; alternativas: &ldquo;Mis familiares que viven en la pen&iacute;nsula intentar&aacute;n que me case con alguien en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mustafa, su amigo, tiene 26 a&ntilde;os y tambi&eacute;n trabaja, &eacute;l como pastelero. Era compa&ntilde;ero de Hayat en la facultad. Su jornada laboral de diez horas diarias, explica, solo le permite acudir a la universidad para&nbsp;realizar sus&nbsp;ex&aacute;menes. Tambi&eacute;n culpa de&nbsp;sus ansias de marcharse&nbsp;a la clase pol&iacute;tica. &ldquo;Los chupadores del Gobierno; los que me roban mis derechos y no lo sienten&rdquo;, critica el joven. Descartan cualquier v&iacute;a pol&iacute;tica y no creen en las alternativas. &ldquo;Todos roban&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Disminuyen el volumen de su voz cuando&nbsp;pasan a cuestionar la figura del rey Mohamed VI o la del Ejecutivo actual. Son conscientes de las dificultades con las que se choca la disidencia en Marruecos.&nbsp; &ldquo;Ojal&aacute; el a&ntilde;o que viene estemos en Espa&ntilde;a&rdquo;, dicen. &ldquo;All&iacute;, si quer&eacute;is, hacemos esta entrevista pero con c&aacute;maras&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Cuando los mayores tambi&eacute;n quieren migrar</h3><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n con el grupo de j&oacute;venes atrae a curiosos. &ldquo;&iquest;Sois espa&ntilde;oles?&rdquo;, pregunta una se&ntilde;ora, que prefiere no detallar su nombre,&nbsp;con una voz &aacute;spera y un tono dulce. &ldquo;S&iacute;&rdquo;. &ldquo;&iquest;Pas&aacute;is gente a la Pen&iacute;nsula?&rdquo;. &ldquo;No, somos periodistas&rdquo;, respondemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la decepci&oacute;n&nbsp;se asoma en su mirada, no pierde la sonrisa. &ldquo;&iquest;Si viajar&iacute;a en una 'Phantom'?&rdquo;. Se echa a re&iacute;r. &ldquo;No. Ojal&aacute;. Yo soy muy vieja&rdquo;, responde.Tiene 58 a&ntilde;os y se queja de estar cansada por no poder hablar en su pa&iacute;s.&nbsp;Una enfermedad la alej&oacute; de Castillejos y de Ceuta hace unos a&ntilde;os, explica, cuando fue tratada en uno de los hospitales m&aacute;s importantes de Marruecos por una enfermedad respiratoria. Una prima suya&nbsp;la diagnostic&oacute;, atendi&oacute;, y trat&oacute;. Ahora quiere llegar a Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fran Moreno, Alberto R. Aguiar]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Oct 2018 17:53:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El éxodo de los jóvenes de Marruecos: "Gritamos 'viva España' porque en España no nos matan"]]></media:title>
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