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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lourdes Lancho]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lourdes_lancho/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lourdes Lancho]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nazis mirando escaparates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nazis-mirando-escaparates_129_9765461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/444dfcc0-a779-43b2-b1a7-8ebc1a2284e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nazis mirando escaparates"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se puede ser de izquierdas o de derechas, lo que no se puede ser es inocente cuando se falta al respeto, se es inhumano o se desata el odio al otro, y miramos hacia otro lado sin hacer nada. Los hay que incluso, cuando les conviene la suma, están mirándoles directamente a los ojos</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as salieron a la luz una serie de fotograf&iacute;as de la noche de los cristales rotos. El Centro Yad Vashem ha publicado un reportaje, con fotograf&iacute;as in&eacute;ditas hechas por los propios nazis. Para quienes no lo tengan presente, la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, se dio un paso adelante en la persecuci&oacute;n a los jud&iacute;os en Alemania y las autoridades permitieron y animaron uno de los mayores pogromos de la historia. En una de las fotos, elegida por algunos medios para ilustrar el hallazgo del reportaje, se ve a un miembro de uno de los grupos organizados nazis destrozando un escaparate mientras lo observa un corro de ciudadanos con las manos en los bolsillos y actitud complaciente. As&iacute; siguieron esos ciudadanos mirando los cristales rotos, que abrieron las puertas de par en par a la Soluci&oacute;n Final y al Holocausto.
    </p><p class="article-text">
        Llevo d&iacute;as pensando en ese instante congelado, como s&iacute;mbolo del peligro que conlleva mirar y callar en seg&uacute;n qu&eacute; momentos de la historia. Lo alertaba en Twitter el gran Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s: <em>&ldquo;La derecha parlamentaria ha alcanzado ese grado de violencia verbal que precede al de la agresi&oacute;n f&iacute;sica&rdquo;. &iexcl;Cuidado!&ldquo;</em>. Se refer&iacute;a a la escalada de violencia verbal en el Congreso durante la sesi&oacute;n del pasado mi&eacute;rcoles 23 de noviembre. Fue la diputada de Vox, Carla Toscano, quien retrat&oacute; su bajeza moral perdi&eacute;ndole el respeto a la ministra de Igualdad Irene Montero, y de paso a la mitad de poblaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. Podr&iacute;a haber sido cualquier otro de su bancada. Pero no me parece casual que cuando hay que cargar contra las pol&iacute;ticas feministas y de derechos en nuestro pa&iacute;s, los de Vox deleguen en mujeres. Son mujeres meti&eacute;ndose con mujeres, que defienden los derechos de las mujeres. No es un trabalenguas. Es algo todav&iacute;a m&aacute;s perverso. Recuerdo cuando se discut&iacute;a en el Congreso sobre la Ley del s&iacute; solo es s&iacute;, en mayo pasado, la misma Carla Toscano dijo: &rdquo;<em>Lo de los piropos, a m&iacute; la verdad que me da pena no volver a o&iacute;r ciertas cosas por la calle. Recuerdan ese, 'dime c&oacute;mo te llamas y te pido para Reyes o 'ese es un cuerpo y no el de la guardia civil'&ldquo; (&hellip;) &rdquo;Es una pena que su odio a la belleza y al hombre nos hagan perdernos esas muestras de admiraci&oacute;n e ingenio popular&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que no hay mujer, ni de izquierdas ni de derechas, que no haya sentido una punzada de miedo al doblar una esquina y ver a un grupo de hombres, entre los que tienes que pasar s&iacute; o s&iacute;, que empiezan a meterse contigo. De miedo o de incomodidad ante la agresi&oacute;n que supone que te interpelen en grupo, dando igual que lo que te digan sean supuestas cosas bonitas o halagadoras. Lo siento, no me creo a quienes digan que esto les gusta. Me recuerda demasiado a otra fotograf&iacute;a de Catal&aacute; Roca en la Barcelona de los a&ntilde;os cincuenta, en la que una mujer esquiva a un hombre que, en actitud muy agresiva, supuestamente le lanza piropos. Es un ataque en toda regla. Ignoro si con ingenio popular o no, pero con una agresividad que impacta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos llegado a ese punto en el que o actuamos o esto se nos va de las manos. Afortunadamente todos los grupos, excepto Vox, han condenado esta escalada de agresividad verbal. Afortunadamente, algunos palmeros habituales de las bravatas de la ultraderecha tambi&eacute;n han constatado el exceso. Creo que se les ha marcado el l&iacute;mite hasta d&oacute;nde pueden estirar la cuerda. Pero quiz&aacute;s tendr&iacute;amos que haberlo hecho antes. Mucho antes. No se puede comparar el momento de la foto que mencionaba al principio, con el que vivimos ahora. Pero s&iacute;, quiz&aacute;s, podemos no querer ser esas personas que miran y no hacen nada mientras se desata la barbarie. Se puede ser de izquierdas o de derechas, lo que no se puede ser es inocente cuando se falta al respeto, se es inhumano o se desata el odio al otro, y miramos hacia otro lado sin hacer nada. Los hay que incluso, cuando les conviene la suma, est&aacute;n mir&aacute;ndoles directamente a los ojos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nazis-mirando-escaparates_129_9765461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Dec 2022 21:38:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nazis mirando escaparates]]></media:title>
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      <title><![CDATA[José Martí Gómez. Mi maestro en el oficio más hermoso del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jose-marti-gomez-maestro-oficio-hermoso-mundo_129_8771964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8db26ba8-0bdf-4ccc-bb31-46fd35acf305_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Martí Gómez. Mi maestro en el oficio más hermoso del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ética y principios es lo que tú me enseñaste, es lo que de ti me queda. Y por eso te doy las gracias. Aunque los vientos no nos sean propicios, seguiremos navegando</p><p class="subtitle">Entrevista - José Martí Gómez: “Ya era hora de que se supiese que el rey Juan Carlos es un golfo”</p></div><p class="article-text">
        A veces vas dando tumbos en la vida y no lo sabes. No lo sabes hasta que encuentras a alguien que te sabe ver. Que te ayuda a encontrar tu foco. Te muestra un camino, una forma de ver el mundo que realmente cuadra con tu forma de ser. Y entonces te das cuenta de que has estado dando palos de ciego, siguiendo un modelo, una forma de estar en el oficio que no era la tuya. Hoy una amiga me ha definido a ese tipo de gente. Son faros. Son personas faro.&nbsp;Eso, exactamente, ha sido para m&iacute; Jos&eacute; Mart&iacute; G&oacute;mez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo escuchaba en El bestiario, de Hora 25, y muchas veces jugaba a adivinar qui&eacute;n ser&iacute;a, a qui&eacute;n le tocar&iacute;a cerrar el programa ese d&iacute;a, si a &eacute;l o a Josep Ramoneda. Esas p&iacute;ldoras de sabidur&iacute;a, o de iron&iacute;a socarrona, me dejaban siempre pensativa. Me encantaba tambi&eacute;n leer sus cr&oacute;nicas en <em>La Vanguardia</em>. Sin saberlo estaba ya bebiendo de las claves que luego ser&iacute;an los ejes de mi forma de estar en esta profesi&oacute;n. Jos&eacute; formaba parte de mi Olimpo de dioses, de mi altar de periodistas admirados. Y no hay mucha gente ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a coincid&iacute; con &eacute;l y naci&oacute; una amistad destinada a perdurar. Mart&iacute;, de repente, me hizo ver que una de mis caracter&iacute;sticas personales, que a veces yo ve&iacute;a como un defecto, era en realidad una cualidad maravillosa para este oficio: tener la antena puesta. Yo, Dios lo sabe, la tengo siempre en marcha, como el programa SETI de la NASA. Soy una &ldquo;chafardera&rdquo;, como dir&iacute;amos en Catalunya. Una curiosa, una metomentodo... No puedo llevar auriculares en el transporte p&uacute;blico o caminando por la calle porque me interesa todo lo que escucho. &Eacute;l me dijo que no perdiera eso, que ese hilo me llevar&iacute;a a conectar con el mundo que tengo que contar. Y eso es lo que hago desde entonces. O sea, lo que ya hac&iacute;a, pero con una perfecta coartada profesional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel d&iacute;a, estar sentada en la redacci&oacute;n me pesa. Salgo a la calle y practico el oficio, que &eacute;l consideraba un sacerdocio, porque es algo que no abandonas nunca, aunque te retires, aunque lo dejes. Y no s&eacute; si se han dado cuenta de que hablo m&aacute;s de oficio que de profesi&oacute;n. Y es que el periodismo es un oficio. Un oficio que se aprende ejerci&eacute;ndolo y teniendo buenos maestros que te formen, que te centren. Puedes ir a una facultad, puedes incluso hacer un m&aacute;ster en Estados Unidos o en Singapur, pero hay algo en esto que si no te lo ense&ntilde;a alguien decente y generoso no se aprende. Esto se est&aacute; olvidando &uacute;ltimamente en las redacciones, mejor dicho, en los despachos de direcci&oacute;n. Los veteranos, la gente que podr&iacute;a ense&ntilde;ar esa parte del oficio a los que llegan, est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n. Salen muy caros cuando se auditan las cuentas y la crisis aprieta. Yo lo entiendo, porque Jos&eacute; me ense&ntilde;&oacute; a primero entender. Pero tambi&eacute;n me ense&ntilde;&oacute; a mirar desde todos los &aacute;ngulos. A reflexionar con todos los prismas para poder tener una visi&oacute;n lo m&aacute;s completa posible de las cosas y posicionarte donde la &eacute;tica y tus principios te se&ntilde;alen. Y prescindir de los veteranos, de los s&eacute;nior, me parece un error. Un error que nos va a costar mucho m&aacute;s caro como sociedad que lo que cuestan sus n&oacute;minas.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute;, yo lo intento. Intento que esos valores sean mi rumbo y mi vida. Pero qu&eacute; dif&iacute;cil, qu&eacute; jodidamente dif&iacute;cil cuando todo se desmorona a tu alrededor y cada vez nos quedan menos rocas a las que agarrarnos. &Eacute;tica y principios es lo que t&uacute; me ense&ntilde;aste, es lo que de ti me queda. Y por eso te doy las gracias. Aunque los vientos no nos sean propicios, seguiremos navegando. Buen viaje, Maestro.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jose-marti-gomez-maestro-oficio-hermoso-mundo_129_8771964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Feb 2022 22:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Martí Gómez. Mi maestro en el oficio más hermoso del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Obituarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un respiro, por favor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/respiro-favor_129_8740090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/517db571-cc9c-46d1-9389-e2719636aa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un respiro, por favor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué nadie nos da una mínima esperanza? Un respiro. ¿Por qué nadie traza un foso entre esa forma de comunicar y relacionarnos y lo que significa gobernar y hacer política?</p></div><p class="article-text">
        Estoy harta de estar preocupada. Vivo en una constante preocupaci&oacute;n que me apabulla, porque no estarlo todav&iacute;a me hace sentir peor. &iquest;C&oacute;mo sobrevivir sin deprimirte o dimitir de todo, viendo lo que est&aacute; pasando? El coronavirus, la crisis econ&oacute;mica, el cambio clim&aacute;tico. Es enero y no llueve, los &aacute;rboles ya floreciendo en el campo, las macro granjas, los purines. Los coches, la subida de la gasolina. Las agresiones machistas. Los despidos, las crisis de ansiedad. La falta de referentes, la falta de &eacute;tica y dignidad p&uacute;blica. Cuando la pandemia amaina, aparece la amenaza de una guerra. Y no te da la vida para preocuparte tanto. La espiral de preocupaci&oacute;n llega un punto que se pasa de rosca y te desborda. Tu sumidero se atasca. Y as&iacute; te despiertas cada ma&ntilde;ana. Pasas cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un reciente informe de la ONU dice que el a&ntilde;o pasado, pese a las vacunas contra la COVID-19 y al aumento del PIB mundial, la esperanza de vida se redujo 1&rsquo;5 a&ntilde;os a nivel global. &ldquo;Las nuevas amenazas para la seguridad humana en el antropoceno&rdquo; se llama, y da directo a la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n del principio de que, a mayor desarrollo, mayor seguridad. Otro estudio, esta vez en la revista m&eacute;dica The Lancet, elaborado el a&ntilde;o pasado, en 10 pa&iacute;ses con participaci&oacute;n de 10.000 j&oacute;venes, dice entre otras cosas que se percibe un futuro que asusta y que la humanidad est&aacute; condenada. Se habla de &ldquo;ecoansiedad&rdquo;. Ya se sabe que la sensaci&oacute;n de seguridad es un sentimiento subjetivo, pero la pandemia circunstancialmente y el cambio clim&aacute;tico permanentemente, nos recuerdan que nadie est&aacute; a salvo. Ya tengas una villa en el Lago de Como o un piso en Renter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; est&aacute;n las cosas. Y el colmo es que, como en la Ley de Murphy, todo puede ir a peor porque no parece haber nadie al volante en ning&uacute;n sitio. Boris Johnson no se da por aludido ante sus fiestas en pandemia y lo m&aacute;s grave es que no haya un clamor pol&iacute;tico-social que le haga irse con la cabeza gacha. En Estados Unidos, el Partido Republicano no tan solo no condena el asalto al Capitolio de hace un a&ntilde;o, sino que lo justifica. En Espa&ntilde;a... en Espa&ntilde;a se pasean candidatos diciendo sandeces que no dejar&iacute;as pasar en tu vida privada y en lugar de dejarlos en evidencia, por la gravedad del momento, te r&iacute;es de los memes y chistes en las redes sociales. Y sabes que eso van a ser votos, porque la gente les va a seguir votando. Los payasos malos parecen cotizar alto en este mundo tan loco. Ya que nadie parece querer solucionarlo, por lo menos nos re&iacute;mos y votamos al m&aacute;s disruptivo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; nadie nos da una m&iacute;nima esperanza? Un respiro. &iquest;Por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil romper esa din&aacute;mica, m&aacute;s para las redes sociales, que para la gobernanza en una crisis tan bestia? &iquest;por qu&eacute; nadie traza un foso entre esa forma de comunicar y relacionarnos y lo que significa gobernar y hacer pol&iacute;tica?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es algo popular, divertido o espectacular recuperar la seriedad de los asuntos p&uacute;blicos, o el respeto a las instituciones. Pero es cada vez m&aacute;s necesario. Me da miedo decirlo as&iacute;, pero me gustar&iacute;a que se generase un &ldquo;patriotismo&rdquo; democr&aacute;tico despojado de trapos y esp&iacute;ritus ancestrales. Un movimiento pol&iacute;tico que trabajase por el bien com&uacute;n y aparcase el relato. Porque en pol&iacute;tica tienen que ser los hechos los que acrediten el discurso y no al rev&eacute;s. Porque en las situaciones complejas, las soluciones f&aacute;ciles nunca son buenas, aunque suene a frase hecha. Y ahora mismo hay en todos los partidos una legi&oacute;n de &ldquo;cu&ntilde;ados&rdquo; proponiendo soluciones magistrales para todo y diciendo sandeces que jam&aacute;s hubieses imaginado escuchar en tribunas p&uacute;blicas hace unos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero un d&iacute;a, te levantas y en las noticias escuchas un milagro. Parapl&eacute;jicos que consiguen caminar gracias a unos electrodos implantados en su columna. Y te sorprendes sonriendo al espejo, imaginando la alegr&iacute;a de esas personas sintiendo la verticalidad de su cuerpo tras, imagino, darlo ya por perdido. Y vuelves a intentar ver el lado bueno de las cosas, aunque sea esperando otro milagro que convierta el agua en vino. Y en lugar de celebrarte el chiste y empezar bien el d&iacute;a, enlazas autom&aacute;ticamente con la imagen del candidato de la oposici&oacute;n diciendo que ha bebido vino a las 11 de la ma&ntilde;ana porque hay familias que no tienen agua y tienen que beber vino...Y as&iacute; se te congela la sonrisa, y vuelve la espiral de la angustia diaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/respiro-favor_129_8740090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Feb 2022 23:09:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un respiro, por favor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La polémica del concurso en catalán: no es el trigo, ni el blat, sino el “trig”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/polemica-concurso-catalan-no-trigo-blat-trig_129_8646841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e1ad98b-4c8f-4712-a74c-5956a77bd691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La polémica del concurso en catalán: no es el trigo, ni el blat, sino el “trig”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El catalán es una lengua que hay que proteger y fomentar, pero no acepto cuando se genera una imagen harto antipática y segregadora. Una lengua debe ser un orgullo y no una imposición</p><p class="subtitle">Pablo Casado alimenta los bulos que hablan de niños torturados en Catalunya por hablar castellano</p></div><p class="article-text">
        El tema de <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4938040/0/puedo-decir-castellano-polemica-reaccion-presentador-tv3-concurso-infantil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pol&eacute;mica del concurso en catal&aacute;n</a> me parece una tonter&iacute;a. No invita m&aacute;s que al guerracivilismo con las lenguas. Que para m&iacute; es la madre de todas las contradicciones. Es, adem&aacute;s, un signo de los tiempos, de c&oacute;mo una an&eacute;cdota se convierte en un tema que ocupa demasiado espacio en los medios. Y de c&oacute;mo la mala pol&iacute;tica, o perd&oacute;n, la falta de consistencia pol&iacute;tica, crea problemas donde no los hay.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es centrar que era un concurso, en catal&aacute;n, y que la participante era una ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os. Repito, una ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os, que a veces se nos olvidan detalles que me parecen importantes. Porque, gracias a algunos pol&iacute;ticos, el v&iacute;deo de su participaci&oacute;n en el concurso se ha hecho viral.&nbsp;Esa ni&ntilde;a vuelve al cole y su vida es un infierno. Igual pas&oacute; con el colegio de Canet de Mar y la familia de otra ni&ntilde;a de 4 a&ntilde;os. En fin, dar detalles de estos casos ya te hace sentir mal. El tema es la calidad humana de quienes utilizan esto como arma arrojadiza para fomentar su discurso pol&iacute;tico, aunque no s&eacute; si llamarlo pol&iacute;tico. Porque cuando a un partido tan solo le queda el arma de agitar odios que, en realidad, no son un problema para la sociedad; ya est&aacute; todo dicho.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1480114877523968000?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Una ni&ntilde;a se bloquea y no le sale una palabra en catal&aacute;n. La dice en castellano y no la dan por v&aacute;lida porque es un concurso en catal&aacute;n, de la televisi&oacute;n p&uacute;blica catalana que tiene como uno de sus principios normalizar y sostener el buen uso del catal&aacute;n. Y siguiendo el hilo de la calidad humana de esta pol&eacute;mica. A m&iacute; lo que me pellizca el alma es la gesti&oacute;n que hace el presentador del tema. Sobraba la burla que hace con la &ldquo;catalanizaci&oacute;n&rdquo; supuestamente graciosa de la palabra en castellano. Le responde que no puede dar por v&aacute;lida la respuesta, y a&ntilde;ade en tono burl&oacute;n &ldquo;trig&rdquo;. En catal&aacute;n ser&iacute;a blat. Eso es algo que quienes hemos aprendido catal&aacute;n en el colegio hemos sufrido. Esa superioridad de la burlita o de la correcci&oacute;n en medio de una argumentaci&oacute;n o de una conversaci&oacute;n cuando no ven&iacute;a a cuento, no me gusta. A m&iacute; cuando me cortan, o me cortaban, en medio de una conversaci&oacute;n para &ldquo;corregirme&rdquo; me daba mil patadas en el h&iacute;gado. Porque, de alguna manera, te hacen sentir inferior, hay un cierto paternalismo en quien te corrige como si tuvieran ellos las claves del &ldquo;catal&aacute;n correcto&rdquo;. Me refiero a que no suelen ser ni ling&uuml;istas ni herederos directos de Pompeu Fabra.
    </p><p class="article-text">
        Me apena que se vuelvan a cavar trincheras en Catalunya con algo tan susceptible de romperlas como es la lengua. Como son las lenguas. Para mi generaci&oacute;n y la de mis padres hablar catal&aacute;n era algo aspiracional, era ganar prestigio, arraigarse. Era hablar del futuro. Porque era la lengua en la que hablaban los primeros alcaldes y equipos municipales que empezaron a hacer cosas en los barrios en que viv&iacute;amos: abr&iacute;an escuelas p&uacute;blicas, centros c&iacute;vicos.... Las fiestas que se organizaban mezclaban ese catal&aacute;n antifranquista con otros acentos y otros ritmos que sonaban en los bloques. Nos miraban, nos integraban, nos inclu&iacute;an en el futuro del pa&iacute;s. Mis padres nos llevaron a colegios donde se hablaba y ense&ntilde;aba catal&aacute;n, incluso antes de estar en el curr&iacute;culum. Estaban orgullosos de eso. El catal&aacute;n es una lengua en peligro, porque es minoritaria. Eso es as&iacute;, le pese a quien le pese, porque tan solo hay que mirar la avalancha de oferta medi&aacute;tica y cultural en castellano y compararla con la catalana. Es una lengua que hay que proteger y fomentar. Pero igual que no acepto que se rompa este consenso, por un lado, detesto cuando desde el otro se genera una imagen harto antip&aacute;tica y segregadora. Una lengua no puede hablar de bandos. Porque al final se trata de que la gente quiera hablarla, leerla, escucharla. Que seduzca, que sea un orgullo y no una imposici&oacute;n, que se sienta viva, que lo correcto sea que se hable, aunque a veces se nos olvide alguna palabra, o se utilice alguna expresi&oacute;n que el Institut d&rsquo;Estudis Catalans no apruebe. Detesto que se hagan pol&iacute;ticas bas&aacute;ndose en el rechazo a una lengua. Porque me parece la ant&iacute;tesis de la funci&oacute;n primordial que tienen, que es el entendimiento, la comunicaci&oacute;n, la cultura. Aunque precisamente por ser un arma tan potente, las lenguas se puedan utilizar a veces para todo lo contrario. Eso siempre provoca un silencio aterrador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/polemica-concurso-catalan-no-trigo-blat-trig_129_8646841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jan 2022 21:22:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La polémica del concurso en catalán: no es el trigo, ni el blat, sino el “trig”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diversidad cultural,Catalán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se necesitan #TrabajadoresDeTodaClase]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesitan-trabajadoresdetodaclase_129_8477361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/150f8b85-ca2e-4d18-8563-c344ce13ce4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se necesitan #TrabajadoresDeTodaClase"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que cuenten con la voz y los intereses de los trabajadores, tendremos que rescatar el orgullo de clase. Si no, llegará desde cualquier despacho, algún arribista que aproveche para agitar esas aguas ya revueltas y sacar algún provecho. Ya lo están haciendo y les va bien</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Espa&ntilde;a es una Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de trabajadores de toda clase, que se organiza en r&eacute;gimen de Libertad y Justicia. Los poderes de todos sus &oacute;rganos emanan del pueblo&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
         &iexcl;Qu&eacute; sue&ntilde;o! &iquest;eh? As&iacute; reza el t&iacute;tulo preliminar, Art&iacute;culo I de la Constituci&oacute;n de la II Rep&uacute;blica. Lo he le&iacute;do en el fant&aacute;stico libro &ldquo;La II Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola: textos fundamentales. Selecci&oacute;n de leyes, discursos y proclamas&rdquo;. Digo fant&aacute;stico, no porque sea de lectura f&aacute;cil, sino porque es un libro de y para investigadores y que simplemente deja que sea la Rep&uacute;blica la que hable a trav&eacute;s de sus proyectos y del trabajo ingente que hicieron quienes cre&iacute;an en que este pa&iacute;s pod&iacute;a y deb&iacute;a tener un futuro mejor. Es un libro que edita el doctor en filosof&iacute;a Norbert Bilbeny y con la contextualizaci&oacute;n de la doctora y profesora de Historia contempor&aacute;nea de la UB, Paola Lo Cascio. Un libro necesario, adem&aacute;s, para tapar bocas revisionistas que pretenden justificar un golpe de estado y una guerra civil.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que me viene a la cabeza leyendo esa definici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a como &ldquo;trabajadores de toda clase&rdquo;, es la apuesta tan atrevida y digna en aquella Espa&ntilde;a dominada, todav&iacute;a, por &eacute;lites rentistas, poco productivas para las que el trabajo era algo casi deshonroso (no s&eacute; si lo de las &eacute;lites ha cambiado mucho).
    </p><p class="article-text">
        Lo segundo, en pleno debate sobre la reforma laboral, me pregunto &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n esos trabajadores ahora? &iquest;Por qu&eacute; de ser una honra digna de figurar como orgullosa definici&oacute;n de un Estado, ha pasado a casi desaparecer? Hemos habilitado mil formas de hablar de los trabajadores sin mencionar el t&eacute;rmino. Sin&oacute;nimos para no hablar abiertamente del trabajo, somos trabajadores. Pero la clase trabajadora no vende hoy en d&iacute;a. Los trabajadores son los otros, es de pobres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores no tenemos qui&eacute;n nos hable, ni qui&eacute;n nos dirija. Porque ya no es que no molemos, es que estamos en v&iacute;as de extinci&oacute;n como nos dicen los augures del futuro rob&oacute;tico y tecnol&oacute;gico. Tampoco contamos en los planes identitarios que se ha fijado como futuro la izquierda, porque en los barrios la identidad a veces pasa a un segundo plano si no sabes c&oacute;mo vas a llegar a fin de mes. Cuando tienes necesidades apremiantes, no tienes tiempo para preguntarte qui&eacute;n eres y c&oacute;mo fluyes. Cuando tu prioridad es poner un plato en la mesa, tampoco ves tan urgente lo de reducir el consumo de carne o ser m&aacute;s sostenible no comprando pl&aacute;stico. Sobre todo, porque la comida basura y las ofertas de las grandes superficies son m&aacute;s baratas y van profusamente plastificadas. Pienso todo esto y me incomoda mucho. Me contraria. Pero es una realidad que est&aacute; ah&iacute;, aunque los periodistas desde nuestras burbujas, a menudo bien intencionadas, no lo queramos ver. Visitamos estos barrios y escuchamos testimonios que nos alteran, que no nos gustan y no coinciden con el buenismo paternalista con que a veces nos acercamos a saber de sus problemas. Es molesta esa realidad tan pol&iacute;ticamente incorrecta, mejor no verla, mejor suavizarla. Es una foto que estropea nuestro relato, nos amarga la fiesta de la realidad diversa, sostenible, concienciada. Pero es una realidad que existe, y tiene cada vez m&aacute;s peso. No hay m&aacute;s que ver los datos recientes del Monitor de Desigualdad de Caixabank (qu&eacute; paradoja tan terrible que financien ellos este estudio). Un 27% de espa&ntilde;oles est&aacute;n en riesgo de pobreza y lejos de estrecharse, esa brecha se hace cada vez m&aacute;s grande con cada crisis que nos azota. En catal&aacute;n hay una frase que viene a decir que en cada colada perdemos una s&aacute;bana. Y ya casi no queda con qu&eacute; taparnos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo la izquierda podr&iacute;a volver a dar voz a asociaciones vecinales, a los y las obreras, para que nos escupan esa realidad en la cara, para poder construir el futuro con ellos. C&oacute;mo tener eso en cuenta en el futuro de las relaciones laborales o en ese mundo, m&aacute;s sostenible que tenemos que construir. Sin ellos, sin todos nosotros los trabajadores, no se puede hacer nada, porque es a nosotros a quienes se nos va a pedir que sacrifiquemos cosas que eran, hasta hace pocos d&iacute;as, aspiracionales. Vienen grandes cambios, espero que por y para el bien de todos. Para que cuenten con la voz y los intereses de los trabajadores, tendremos que rescatar el orgullo de clase. Si no, llegar&aacute; desde cualquier despacho, alg&uacute;n-a arribista que aproveche para agitar esas aguas, ya revueltas, y sacar alg&uacute;n provecho. Ya lo est&aacute;n haciendo y les va bien. Ellos s&iacute; que tienen conciencia de clase, y a veces necesitan jugar con nosotros para seguir perpetuando sus chiringuitos. Tampoco eso es nada nuevo. As&iacute; que aunque no venda en Instagram, ni lo pete en Tik Tok, todos y todas deber&iacute;amos etiquetarnos como &ldquo;trabajadores y trabajadoras de toda clase&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesitan-trabajadoresdetodaclase_129_8477361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Nov 2021 21:46:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se necesitan #TrabajadoresDeTodaClase]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La patria y los pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/patria-pobres_129_7992799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d547683-8425-48d8-9a17-b39ea43bb6c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La patria y los pobres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El miedo a perder el poder que siempre han tenido les da por agitar las banderas. Lo más extraño es que, pese a que a través de la historia siempre hemos pagado el pato y puesto los muertos, los pobres caigamos una y otra vez en esa trampa</p></div><p class="article-text">
        La patria no es para los pobres. A un trabajador o una trabajadora le preguntas por la patria y piensa en tener un trabajo y un techo bajo el que criar a sus hijos. Lo cual tiene un sentido etimol&oacute;gico mucho m&aacute;s certero, porque patria viene de la ra&iacute;z latina de <em>pater </em>y a su vez de una indoeuropea mucho m&aacute;s antigua. El padre, los padres, los antepasados. Mi padre tan solo se acord&oacute; con nostalgia de su patria cuando, ya jubilado, y con los hijos fuera de casa, pudo recordar los campos de su infancia. Tan solo volvi&oacute; a la patria cuando se lo permiti&oacute; el patr&oacute;n, que por desgracia, viene de la misma fuente.
    </p><p class="article-text">
        Dos mujeres j&oacute;venes, enamoradas de la cultura cl&aacute;sica, me han hecho &uacute;ltimamente escuchar las palabras. No en su fon&eacute;tica. En su significado. Claro, alguien me dir&aacute; que el significado de las palabras es manipulable. Como dec&iacute;a Humpty Dumpty en &ldquo;Alicia a trav&eacute;s del espejo&rdquo; las palabras significar&aacute;n exactamente lo que yo quiero que signifiquen.&nbsp; Y esa es una gran verdad, por mucho que se esfuerce la RAE, siempre llega alguien que retuerce el t&eacute;rmino a su gusto. Pero la prueba del algod&oacute;n de las palabras est&aacute; en bucear en sus or&iacute;genes. En su significado primigenio, hasta llegar casi a la onomatopeya de la que parte. Estas dos mujeres son Andrea Marcolongo que acaba de editar en Espa&ntilde;a &ldquo;Etimolog&iacute;as para sobrevivir al caos&rdquo;<strong> </strong>donde analiza el origen de 99 palabras clave de nuestros tiempos. Y la otra es Irene Vallejo, que con su delicioso viaje por los libros de &ldquo;El infinito en un junco&rdquo; desbroza, no tan solo el origen de las palabras, sino de tantas otras cosas que dan sentido a nuestro tiempo, porque ya exist&iacute;an grabadas en las paredes de Babilonia, o de Grecia. Ya pasaron casi igual.
    </p><p class="article-text">
        Andrea enfoca el origen de &ldquo;odio&rdquo;, que viene del lat&iacute;n y a su vez del &eacute;timo griego que significa roer, diente&hellip; y lo enfrenta al origen de felicidad, &ldquo;fe-&rdquo; algo f&eacute;rtil, fecundo. Uno te hunde, te roe. El otro te eleva, te hace mejor. Volviendo a la patria, tengo muy claro que es lo que todo padre quiere para sus hijos. Lo mejor. Y lo mejor no es roerle el alma, agujerearle el futuro, hundirlo a dentelladas en un enfrentamiento que todo buen padre o buena madre evita, justo por no perder lo que m&aacute;s quiere. El odio no construir&aacute; un futuro mejor para nuestros hijos. Una &ldquo;patria&rdquo; no puede asentarse en el odio. Pero ya vemos que las palabras son de quienes las dominan, y hay &ldquo;patriotas&rdquo; que han sabido apoderarse de ellas y crear discursos que suenan a &ldquo;hogares felices&rdquo;, a futuros esplendorosos si ahora nos aplicamos a odiar. Odiar es lo contrario a prosperar, lo contrario de ser feliz. No entiendo por qu&eacute; cuando algunos sacan la patria, el himno y la bandera es siempre con el odio a cuestas. &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute; que esa patria y esas banderas las sacan &ldquo;los patrones&rdquo; cuando las cosas se les tuercen? El miedo a perder el poder que siempre han tenido les da por agitar las banderas. Lo m&aacute;s extra&ntilde;o es que, pese a que a trav&eacute;s de la historia siempre hemos pagado el pato y puesto los muertos, los pobres caigamos una y otra vez en esa trampa. La italiana Marcolongo analiza otra palabra: &ldquo;leer&rdquo;, que viene de &ldquo;legere&rdquo;, que en lat&iacute;n significa escoger. A trav&eacute;s de la lectura escogemos qui&eacute;nes somos, nos construimos. Todo el tiempo estoy hablando de pobres, y de patrones, parecer&aacute; que me refiero a otra &eacute;poca. A otro siglo. Porque nadie quiere ser pobres, ni clase obrera. Palabras en desuso, pese a que no dejan de aumentar de contenido. Ahora leemos y escogemos ser clase media. Todos aspiramos a no salir de ah&iacute; porque nos cost&oacute; mucho llegar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Irene Vallejo menciona a un cl&aacute;sico que dijo algo as&iacute; como que &ldquo;una sociedad empieza a descomponerse cuando cualquier muestra de moderaci&oacute;n se califica como cobard&iacute;a&rdquo;. &iquest;No es mejor luchar por esa sociedad que tanto ha costado construir? &iquest;No es mejor apostar por cualquier gesto, cualquier cambio de tono que suponga una v&iacute;a que no lleve a la cornada? A lo mejor habr&iacute;a que leer m&aacute;s a los cl&aacute;sicos y escuchar lo que quer&iacute;an decir sus palabras.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/patria-pobres_129_7992799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jun 2021 04:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La patria y los pobres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jorge Martínez Reverte, recuperarse antes de morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jorge-martinez-reverte-recuperarse-morir_129_7344425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93ae37bb-fc52-4761-819b-3be93f725f79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jorge Martínez Reverte, recuperarse antes de morir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La semana pasada viajé a Madrid y antes contacté con él. Su mujer me contestó que estaba en el hospital, pero que había una leve mejoría. Yo pensé que Jorge, como siempre, saldría de esta. Ni el ictus pudo callarle ni pararlo</p><p class="subtitle">Fallece el periodista y escritor Jorge Martínez Reverte a los 72 años</p></div><p class="article-text">
        Esta vez no ha salido. Se tiene que tener un sentido del humor muy fino para estar luchando en la recuperaci&oacute;n de un ictus grave, y decir que quer&iacute;a recuperarse antes de morirse. Le brillaban los ojos p&iacute;caros cuando te lo dec&iacute;a. Unos ojos azules, impresionantes tras ese accidente vascular, porque hablaba con ellos. Un sentido del humor que le hizo titular el libro en el que cuenta su experiencia 'In&uacute;tilmente guapo' y que pese, a lo tr&aacute;gico del tema, te arrancaba, en m&aacute;s de un momento, la carcajada. Jorge Mart&iacute;nez Reverte se ha ido, y mira que nos hacen falta personas como &eacute;l ahora mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jorge acept&oacute; un verano ser colaborador de 'A Vivir Que Son Dos D&iacute;as', en una secci&oacute;n de historia. Y todav&iacute;a flipo que quisiera hacerlo. No tan solo eso, sino que preparaba los temas con tanta pasi&oacute;n y profesionalidad que alguno de los personajes o sucesos de los que hablaban merecer&iacute;an un libro donde lucir bien. Y alguno lo tuvo. De ese verano qued&oacute; una buena relaci&oacute;n, una amistad que se concret&oacute; en alg&uacute;n cocido de men&uacute;, un vinito por la tarde, y quedaron pendientes unas croquetas. 
    </p><p class="article-text">
        Y pendiente ha quedado tambi&eacute;n un proyecto que me duele dentro. &Eacute;l me dijo que durante el confinamiento se dedic&oacute; a mirar, a observar, desde el balc&oacute;n de su casa. Por la plaza San Ildefonso de Madrid ve&iacute;a a personajes dignos de una novela de Gald&oacute;s y se puso a escribirlos, a darles forma con palabras que &eacute;l no pod&iacute;a decir. Ten&iacute;amos pendiente llevar eso de alguna manera a las ondas, y era todo un reto. Porque era hablar del confinamiento dentro del confinamiento. Era ponernos tras sus ojos para ver el mundo desde esa posici&oacute;n y escuchar sus palabras sin su voz. 
    </p><p class="article-text">
        Ya ten&iacute;a la manera resuelta de cocinar radiof&oacute;nicamente eso. La semana pasada viaj&eacute; a Madrid y antes contact&eacute; con &eacute;l para hacerlo. Mercedes, su mujer, me contest&oacute; que estaba en el hospital, en la UCI, pero que hab&iacute;a una leve mejor&iacute;a. Yo pens&eacute; que Jorge, como siempre, saldr&iacute;a de esta. Ni el ictus pudo callarle ni pararlo. Porque segu&iacute;a escribiendo, segu&iacute;a investigando y cont&aacute;ndolo en sus art&iacute;culos. No puedo dejar de imaginar, ahora, qu&eacute; frase ingeniosa inventar&iacute;a para describir su experiencia. Pero no. No ha salido esta vez, y me quedo con la pena inmensa de no haber sacado adelante este proyecto que tanta ilusi&oacute;n le hac&iacute;a. Quiz&aacute;s no he estado a la altura, Jorge, o no pensaba que te escapar&iacute;as tan pronto. Me dejas el privilegio de haberte conocido, y la pena de no haber podido hacer este &uacute;ltimo trabajo juntos.
    </p><p class="article-text">
        Jorge eligi&oacute; como sinton&iacute;a para esa secci&oacute;n de historia el 'All Along the Watchtower' de Bob Dylan. Qu&eacute; bien le quedaba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jorge-martinez-reverte-recuperarse-morir_129_7344425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Mar 2021 21:29:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jorge Martínez Reverte, recuperarse antes de morir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No los juzgues, escúchalos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-juzgues-escuchalos_129_7232222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14475e17-bbd7-4735-a44d-b163873a155c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No los juzgues, escúchalos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se puede estar radicalmente en contra de esa violencia, pero también se debe uno acercar a las llamas para preguntar, para conocer, para contextualizar</p></div><p class="article-text">
        Otra vez las calles incendiadas, otra vez los enfrentamientos de j&oacute;venes con la Polic&iacute;a. Otra vez heridos, en Barcelona una chica de 19 a&ntilde;os ha perdido un ojo, presuntamente por el impacto de una bala de foam de los antidisturbios.
    </p><p class="article-text">
        En la radio (Ser Catalunya) una menor, amiga de la herida, llama para contar su versi&oacute;n. Esa bala era para ella. No se esconde. Ella y el grupo con el que estaba en la protesta, atravesaron contenedores e incluso cuenta haber lanzado botellas contra los Mossos. Dice no ser violenta, pero justifica estas explosiones de rabia porque no saben qu&eacute; hacer, no saben a qui&eacute;n a acudir, nadie les escucha, se sienten sin voz. Est&aacute;n pensando en qu&eacute; estudiar, c&oacute;mo salir adelante, pero nadie les ofrece nada. Sienten que no tienen futuro ni alternativa. Antes de que les salten las r&eacute;plicas autom&aacute;ticas a lo que estoy exponiendo, p&aacute;rense a escuchar. Es lo que hizo el periodista Josep Cun&iacute;. Dejando clara su postura contra cualquier expresi&oacute;n de violencia, simplemente la escuch&oacute;, la entrevist&oacute; dej&aacute;ndole exponer su punto de vista, sin juzgarla. Al principio insegura, y al final hilando un discurso que da qu&eacute; pensar. Porque lo que dijo es que muchos j&oacute;venes han asimilado que la &uacute;nica manera de hacerse visibles es quemando contenedores. Las hogueras que iluminan su enfado y su orfandad respecto al sistema, dir&iacute;a yo. Porque parece que las nuevas generaciones se nos est&aacute;n quedando en los m&aacute;rgenes. La joven dice que incluso partidos que parec&iacute;an la esperanza de que &ldquo;sus voces&rdquo; llegaran, como Podemos, no est&aacute;n haciendo nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora es un rapero que entra en prisi&oacute;n, no s&eacute; cu&aacute;l ser&aacute; la pr&oacute;xima chispa que prenda la hoguera pero volver&aacute; a arder. Una hoguera que los medios contamos como si fueran unas fallas chungas. Con una excitaci&oacute;n y unas ganas de espect&aacute;culo que en muchas ocasiones da verg&uuml;enza ajena. Estamos enganchados a la adrenalina del directo con llamas de fondo, como quien se hace un selfie&hellip; El posicionamiento es el de contar y no escuchar realmente, el de atrincherarse cada uno en una postura enfrentada. Es el &ldquo;porno riot&rdquo; medi&aacute;tico que ya han denunciado algunos compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n en anteriores protestas. Cerramos foco en los altercados pero no abrimos el objetivo para desentra&ntilde;ar las causas. Y conste que estoy usando todo el tiempo la primera persona del plural.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que un grito suena en las protestas que acusa a la prensa de manipuladora, da igual el contexto. Porque nos presupone lejos de sus motivos, porque no ven reflejado en nuestras cr&oacute;nicas lo que en realidad sienten, lo que en realidad viven. Somos establishment. No hay puentes.
    </p><p class="article-text">
        Si se entiende el periodismo como una bisagra entre lo que pasa en las calles y el poder, esa bisagra hace tiempo que est&aacute; rota. Se puede estar radicalmente en contra de esa violencia, pero tambi&eacute;n se debe uno acercar a las llamas para preguntar, para conocer, para contextualizar. Y para saber extraer cada uno las conclusiones, que puedan ser el origen de una soluci&oacute;n o de una reflexi&oacute;n que nos haga avanzar. Los j&oacute;venes se nos van de la pol&iacute;tica, del periodismo, del sistema tal y como hasta ahora lo hemos entendido. Pero es que este ya no es su mundo y est&aacute;n creando otro. Y en lugar de despreciarlo por banal, o por desconocimiento, deber&iacute;amos acercarnos si no con humildad, con curiosidad. Porque adem&aacute;s de lo que tengan que ense&ntilde;arnos igual podemos empezar a construir algo juntos, el que ser&aacute; su mundo y tambi&eacute;n el nuestro. Junto con sus ideas, sus problemas, sus formas de afrontarlo y nuestra experiencia a lo mejor conseguimos avanzar algo. Si algo es evidente en estos tiempos de pandemia y emergencia clim&aacute;tica es que tenemos que cambiar y para eso hay que saber escuchar, en calma, desde nuestra postura y nuestras creencias. Poder escuchar al otro sin el dedo en el bot&oacute;n del like. Podr&iacute;amos no compartirlo, pero tratar de entenderlo. A m&iacute; esta chica, Laia, no me lanz&oacute; una botella vac&iacute;a, a m&iacute; me lanz&oacute; un mensaje como un pu&ntilde;etazo que me dej&oacute; toda la ma&ntilde;ana pensando. La escuch&eacute;, no la justifico para nada, pero la entend&iacute;. Escucharnos, reflexionar y entendernos. &iexcl;Eso ser&iacute;a tan revolucionario!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-juzgues-escuchalos_129_7232222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2021 05:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No los juzgues, escúchalos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mérito de tener la culpa de todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/merito-culpa_129_6751091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aba35094-491e-4885-b43d-16c0e9e90497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mérito de tener la culpa de todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si lo deseas muy fuerte, sucede. Persigue tu sueño. Visualiza tu futuro y ve a por él. Todo esto, mirado ahora desde la óptica de la gran crisis pandémica es terrible</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La suerte para triunfar en la vida se llama creer en ti&rdquo;. Una frase le&iacute;da en un cartel en una sala de espera. Una frase de esas inspiracionales que puedes encontrar en una taza, una camiseta, en maderas envejecidas para colgar en tu casa&hellip; M&aacute;s all&aacute; del mensaje naif y bien intencionado, veo la trampa, y me dan ganas de prenderle fuego. Es el mantra perverso que nos ha ido entrando desde este merchandising, libros de autoayuda, consignas de empresarios, pol&iacute;ticos, l&iacute;deres o pseudointelectuales que llevan a&ntilde;os con esto. Si lo deseas muy fuerte, sucede. Persigue tu sue&ntilde;o. Visualiza tu futuro y ve a por &eacute;l. Todo esto, mirado ahora desde la &oacute;ptica de la gran crisis pand&eacute;mica es terrible. Pero duele todav&iacute;a m&aacute;s echar la vista atr&aacute;s y recordar c&oacute;mo se nos hizo responsables de la crisis financiera de 2008, que no provocamos, pero de la que acabamos pagando el pato. Nos pasaron factura, sin perdonar ni una, y nos obligaron a prescindir de los &uacute;ltimos jirones de dignidad y bienestar colectivo que tanto hab&iacute;a costado conseguir en este pa&iacute;s. Viv&iacute;amos por encima de nuestras posibilidades dec&iacute;an desde sus despachos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerden la perversi&oacute;n del lenguaje del momento: los parados que cobraban el subsidio y no consegu&iacute;an encontrar trabajo eran considerados unos perdedores, par&aacute;sitos del sistema. El mensaje oficial te impulsaba a creer en ti mismo y lanzarte a ser un emprendedor. Reinventarse. &ldquo;Un pesimista ve el vaso medio vac&iacute;o; un optimista, medio lleno. Un emprendedor busca agua&rdquo;. Otra frasecita. As&iacute; se inoculaba la idea de que si alguien estaba en paro es porque quer&iacute;a. Y de ah&iacute; lleg&oacute; otro concepto cargado de perversi&oacute;n: econom&iacute;a colaborativa. Con ese nombre y en ese contexto de crisis, a todos nos pareci&oacute; buena idea. Pero enseguida se vio la parte oscura de esta presunta &ldquo;colaboraci&oacute;n&rdquo;: abusos ilimitados contra los trabajadores, explotaci&oacute;n, indefensi&oacute;n&hellip; En definitiva, p&eacute;rdida de derechos y encima la sensaci&oacute;n de que fracasabas si no aceptabas repartir paquetes con tu furgoneta o comida con tu bici. Eso s&iacute;, libre, due&ntilde;o de ti mismo y de tu destino, sin jefes ni horarios, persiguiendo tu sue&ntilde;o a golpe de pedal aunque nieve o est&eacute; la calle ardiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los tribunales llevan varias sentencias a favor de alguno de esos trabajadores que han denunciado su situaci&oacute;n laboral precaria. Es m&aacute;s, ahora se va a obligar a la seguridad social a devolver las cuotas de aut&oacute;nomos que hab&iacute;an pagado m&aacute;s los intereses. A lo mejor es momento de cambiar el filtro, porque nos est&aacute;n quedando unas fotos muy feas y porque culparnos y responsabilizarnos de todo va a llevar a que no nos sintamos representados o pertenecientes a las instituciones que nos gobiernan. Y si todo est&aacute; en nuestra mano&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Michel J. Sandel lo dice muy claro en su libro &ldquo;La tiran&iacute;a del m&eacute;rito&rdquo; (Debate): &ldquo;Interpretar la protesta populista como algo mal&eacute;volo o desencaminado absuelve a la &eacute;lite dirigente de toda responsabilidad por haber creado las condiciones que han erosionado la dignidad del trabajo e infundido en muchas personas una sensaci&oacute;n de afrenta e impotencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ni la gente tiene la culpa de todo, ni somos exclusivamente responsables de lo que nos pasa. Aceptar que el &eacute;xito o el fracaso dependen exclusivamente de uno mismo, de nuestra propia voluntad, el famoso m&eacute;rito, provoca que se desprecie al que est&aacute; por debajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se da por asumido que no se ha esforzado lo suficiente, no merece nada. Y eso no lleva a nada bueno.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/merito-culpa_129_6751091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jan 2021 21:18:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mérito de tener la culpa de todo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a la fragilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecho-fragilidad_129_6469928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82971340-4521-4090-9b65-4cd197643f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a la fragilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos frágiles, y tenemos derecho a serlo. Eso también nos lo ha demostrado esta pandemia, y como sociedad tenemos que cuidar muy bien ese derecho</p></div><p class="article-text">
        Todo el mundo habla de la 4&ordf; Temporada de <em>The Crown</em>, los episodios transcurren al principio de los 80, cuando por primera vez en la historia dos mujeres ocupan los dos puestos m&aacute;s importantes en el Reino Unido: la reina y la primera ministra Margaret Thatcher. Dos mujeres en un mundo de hombres, en un mundo que se est&aacute; apagando y otro que empieza a emerger: un mundo, m&aacute;s emocional y medi&aacute;tico, que tendr&aacute; en Lady Di uno de sus mejores s&iacute;mbolos fundacionales. Se cuela tambi&eacute;n Diana, como tercera mujer-v&eacute;rtice de la temporada. Pero todav&iacute;a es un cervatillo asustado y solo en medio de la partida de caza.
    </p><p class="article-text">
        Los dos mundos chocan como dos tazas de t&eacute;, o dos vasos de whisky, en las audiencias entre la soberana y la primera ministra. El viejo ya caduco del imperio brit&aacute;nico, pero tambi&eacute;n el del estado del bienestar de la posguerra europea, que la soberana valora por la estabilidad de sus s&uacute;bditos. Y el mundo que empiezan a traer los vientos del otro lado del Atl&aacute;ntico que representa la sra. Thatcher. Ese nuevo imperio sin m&aacute;s pol&iacute;tica que el mercado, que la econom&iacute;a despiadada.
    </p><p class="article-text">
        En uno de esos encuentros oficiales, en tan solo una conversaci&oacute;n entre estas dos l&iacute;deres, se condensan los cambios que se ciernen sobre el modelo europeo. &ldquo;&iquest;No deber&iacute;amos, por deber colectivo, ayudar a los parados desesperados? &iquest;Qu&eacute; hay de la moral econ&oacute;mica?&rdquo;, pregunta la Reina. A lo que Thatcher responde que para cambiar el pa&iacute;s hay que dejar de lado esos valores anticuados del deber colectivo. &ldquo;Hay hombres y mujeres, con intereses propios, que intentan ser mejores. Ese es el motor que impulsa una naci&oacute;n&rdquo;, concluye la pol&iacute;tica. Es la muerte de lo social y el triunfo del s&aacute;lvese quien pueda. Esa ha sido la piedra filosofal del neoliberalismo. Esa quiz&aacute;s sea la piedra atada al cuello que le lleve a su final. Porque si algo nos est&aacute; demostrando la pandemia mundial es precisamente lo contrario. Solos no vamos a ning&uacute;n sitio. Es como colectivo, como sociedad, como tenemos que afrontar este periodo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece que estamos viviendo tiempos tambi&eacute;n de transici&oacute;n, tiempos bisagra que abren una puerta que todav&iacute;a no sabemos d&oacute;nde nos lleva, pero a riesgo de ser ingenua creo que deber&iacute;an ser tiempos de lucha para recuperar ese bien com&uacute;n. No estamos solos. Nos han hecho creer que deseando las cosas muy fuerte, y trabajando alineados con el cosmos o con lo que diga el &uacute;ltimo manual de autoayuda, lo conseguiremos. Pero no siempre es as&iacute;. No tiene por qu&eacute; ser as&iacute;. Somos fr&aacute;giles, y tenemos derecho a serlo. Eso tambi&eacute;n nos lo ha demostrado esta pandemia, y como sociedad tenemos que cuidar muy bien ese derecho a la fragilidad. Ya ves, Paul Lafarge defend&iacute;a el derecho a la pereza hace m&aacute;s de un siglo, y ahora deber&iacute;a defenderse el derecho a la fragilidad.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, los dos &uacute;nicos momentos de conexi&oacute;n y algo de empat&iacute;a entre la reina y la primera ministra son, precisamente, en dos muestras de fragilidad. Cuando Thatcher cree haber perdido a su hijo Mark, en el Par&iacute;s-Dakar. Y cuando la obligan a dimitir sus &ldquo;barones/varones&rdquo; y se siente por primera vez perdida, sola y traicionada. La reina, pese a la mala relaci&oacute;n, le ofrece su consuelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; la fragilidad nos haga fuertes para unirnos y podamos echarnos una mano, y no dejar a nadie en la estacada. La fragilidad une.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecho-fragilidad_129_6469928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2020 21:36:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a la fragilidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los abrazos rotos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abrazos-rotos_129_1211043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05edfa04-ade0-4e63-9bb3-f4c0ab1b599a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No me pidáis, por favor, que postergue más eso; si salgo de casa será para comerme el mundo a besos; no quiero más abrazos rotos</p></div><p class="article-text">
        Dicen que tenemos que quedarnos m&aacute;s tiempo en casa. Lo haremos. Nos dicen que tendremos que volver a apretar mand&iacute;bulas y soportar otra crisis, que quiz&aacute;s sea la peor que hemos vivido. Dicen, tambi&eacute;n, que saldremos adelante, que lo conseguiremos. Ah&iacute; estaremos d&aacute;ndolo todo. Pero tambi&eacute;n han dicho una cosa, como de pasada, que me ha roto el alma&hellip; Han empezado a hablar de que cuando salgamos de nuestras casas, cuando volvamos al sol de la calle y a sentir la brisa del mar&hellip; No nos podremos tocar como antes. Puede que tengamos que llevar mascarilla todo el verano, y en lugar del tirante del bikini, el sol nos deje marca de nariz abajo.
    </p><p class="article-text">
        Puedo arremangarme y volver a trabajar duro. A temer por mi salario, a afrontar la austeridad, a volver a empezar casi de cero pero m&aacute;s mayor. S&iacute;. Tambi&eacute;n cada revolc&oacute;n econ&oacute;mico me pilla en peor edad. Pero lo que no sabr&eacute; gestionar es el no poder tocar, abrazar, achuchar y besar a toda la gente que quiero. No poder estar codo con codo en una terraza al sol con mis amigos, no poder cogerme del bracete de mi querido Manu mientras paseamos por Malasa&ntilde;a. O no dar un triple abrazo cuando me encuentre con Alba y Marta en la playa de Barcelona. O abrazar fuerte a mi hija y olerla, aspirar su olor profundamente. Eso no lo puedo soportar, es lo que m&aacute;s me cuesta aplazar.
    </p><p class="article-text">
        El t&oacute;pico dice que el car&aacute;cter latino es c&aacute;lido y cercano. Somos de tocar y abrazar, efusivos hasta el punto de intimidar a quienes intentan mantener distancia. He escuchado en una tertulia decir que se impondr&aacute;n relaciones a &ldquo;la japonesa&rdquo; partiendo de otro t&oacute;pico, que es que los japoneses no se tocan. Esa Espa&ntilde;a s&iacute; que no me la imagino. Y tengo claro que es lo que m&aacute;s me va a costar acatar. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las mayores ilusiones del final del confinamiento era esa&hellip; salir en tromba a la calle a abrazar a mis vecinos, a las cajeras del s&uacute;per. Y en el trabajo abrazar incluso a quienes me ca&iacute;an mal&hellip; Imaginar que todos los poros transmiten felicidad y alegr&iacute;a. Cari&ntilde;o y reconocimiento en lugar de virus y muerte. Volver a sentir piel con piel. Y que suenen, otra vez, las palmadas en la espalda. Los besos en las mejillas y en los labios&hellip; Dejar de percibirnos como peligro, y volver a tenernos como sost&eacute;n unos de otros. La calidez del amigo, de la familia, de los que te hacen sonre&iacute;r y te alegran la vida. No me pid&aacute;is, por favor, que postergue m&aacute;s eso. Si salgo de casa ser&aacute; para comerme el mundo a besos. No quiero m&aacute;s abrazos rotos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abrazos-rotos_129_1211043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2020 19:02:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los abrazos rotos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Banda sonora familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/banda-sonora-familiar_129_1001617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bbcdca3-7056-41da-9d69-795fc5263f05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Banda sonora familiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El confinamiento ha matado el postureo, y parece abrir un telón en el que los balcones son escenarios improvisados, en los que intentamos confirmar que seguimos siendo corpóreos tras las pantallas</p><p class="subtitle">DATOS | La velocidad de la curva del coronavirus en cada comunidad autónoma: así crecen los casos en España</p></div><p class="article-text">
        En un tiempo en que todav&iacute;a pod&iacute;a abrazar, y tomar ca&ntilde;as con mis amigos, fui a comer a casa de mi madre. Me qued&eacute; adormilada en el sof&aacute;, y entr&eacute; en uno de mis trances favoritos. Ese nirvana al que te llevan los sonidos de la casa de tu ni&ntilde;ez. Tu madre trasteando platos en la cocina. El griter&iacute;o de los ni&ntilde;os del cole de enfrente, el ralent&iacute; del autob&uacute;s en el sem&aacute;foro&hellip; Todo se va perdiendo, se va quedando en plano de fondo mientras te dejas caer en el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esa era la banda sonora cuando me quedaba en casa porque estaba enferma. Banda sonora in&eacute;dita para m&iacute;, porque eran horas en las que no sol&iacute;a estar all&iacute;. Un acompa&ntilde;amiento sonoro sin&oacute;nimo de cuidados, de sentirme segura, confortada, porque estaban mis padres y esas cuatro paredes que me proteger&iacute;an siempre.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a Natalia Ginzburg sobre el l&eacute;xico familiar que es &uacute;nico para cada una de ellas. Igual que cada familia es infeliz a su manera, tambi&eacute;n cada una tiene esas expresiones, esos c&oacute;digos que solo ellos entienden como las dos miradas que se cruzan y hablan sin hablar. Y en cada hogar, hay un ruido propio.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as de trabajo desde casa, nos estamos colando sin querer en esos entornos familiares. En esas bandas sonoras propias de cada casa, que se cuelan de fondo en las conexiones de los telediarios con expertos. O en las declaraciones de los pol&iacute;ticos. O las conexiones de la radio, donde se escuchan los pajaritos del jard&iacute;n, los sonidos de la calle, una cafetera o el chup chup de un puchero hirviendo.
    </p><p class="article-text">
        Las reuniones por videoconferencia te permiten seguir el contenido e irte fijando en el p&oacute;ster que tiene tu jefe colgado en la pared del fondo de su estudio, o el gotel&eacute; del piso alquilado de tu compa&ntilde;ero, o el pedazo de terraza que tiene el community manager pese a ser el &uacute;ltimo que ha llegado&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En las noticias he visto c&oacute;mo hablaba una portavoz de un sindicato y de fondo un adolescente se cortaba una rebanada de pan en su cocina office, o intento leer los t&iacute;tulos de los libros detr&aacute;s de la alcaldesa Colau... Es entretenido ver la tele estos d&iacute;as, si consigues abstraerte del contenido y atravesar el espejo para meterte en esas casas. El confinamiento ha matado el postureo, y parece abrir un tel&oacute;n en el que los balcones son escenarios improvisados, en los que intentamos confirmar que seguimos siendo corp&oacute;reos tras las pantallas. Salimos a aplaudir para agradecer, pero tambi&eacute;n para confirmar que seguimos aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las cuatro paredes de mi infancia me daban sensaci&oacute;n de protecci&oacute;n. Era como el un, dos, tres, salve. Ahora vuelvo a apelar a esta sensaci&oacute;n cuando lo &uacute;nico que me protege son otras cuatro paredes, las de mi casa, en las que casi nunca estoy porque adem&aacute;s de trabajar fuera y estar entre Madrid y Barcelona, me gusta mucho callejear y quedar con amigos. Por eso agradezco tanto a todos y todas las que a trav&eacute;s de esas ventanas abiertas, conexiones de tele y radio, me dej&aacute;is pasear por un momento por vuestros comedores, salones, balcones&hellip; Es un respiro, ver vuestras cuatro paredes y escuchar vuestras bandas sonoras. Me da seguridad. &iexcl;&Aacute;nimo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/banda-sonora-familiar_129_1001617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 21:22:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Banda sonora familiar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feminismo: a por todas y por todas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feminismo-todas_129_1001995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/619a1380-113c-4ea1-932a-bb68663242ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismo: a por todas y por todas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compañeras y compañeros, cuanto más avancemos, mayores serán también las oposiciones y resistencias. Y ahí sí que hay un hueso duro de roer</p></div><p class="article-text">
        Soy feminista porque lo aprend&iacute; en la cocina de mi casa, con una frase que mi madre nos dec&iacute;a a mis hermanos y a m&iacute;: &ldquo;Todos sois iguales, lo que hay para uno, lo habr&aacute; para el otro&rdquo;. Frase que oportunamente yo esgrim&iacute;a cuando mis hermanos se sentaban a ver los dibujos y a m&iacute; me tocaba recoger la mesa. Soy feminista porque mi madre callaba impotente cuando yo le preguntaba por qu&eacute; a m&iacute; me ten&iacute;a que ense&ntilde;ar a llevar una casa y a mis hermanos, no. O por qu&eacute;, si ten&iacute;amos todos los mismos dedos en cada mano, yo ten&iacute;a que plancharles la ropa a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Soy feminista porque ella, que no pudo hacer nada con su vida sin pedir permiso o sentirse observada y criticada, me machacaba todo el tiempo que estudiase; que tuviese una carrera, un oficio, pero sobre todo un sueldo para m&iacute;. Porque me hizo ser honesta y ambiciosa con mi vida. Porque me hizo luchadora. Aunque nunca me habl&oacute; de tener una habitaci&oacute;n propia, su obsesi&oacute;n ha sido que no renunciase a una cuenta corriente para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Soy feminista porque esa madre que me lo ha dado todo me ha ayudado a criar a mi hija. Me ha puesto m&aacute;s parches que una colcha de patchwork. Me ha apoyado, incondicionalmente en mi trabajo, aunque los horarios infernales la hayan obligado a dormir en casa o a pasar d&iacute;as enteros cuidando a la nieta. Mi madre no creo que sepa lo que significa la palabra sororidad, pero ni falta que le hace, porque la sororidad es ella.
    </p><p class="article-text">
        Soy feminista porque creo en la igualdad de las personas, y estoy convencida de que la sociedad que salga de esa lucha ser&aacute; infinitamente mejor. Luego podemos debatir, cuestionar, posicionarnos e intercambiar criterios de c&oacute;mo conseguirlo, desde qu&eacute; perspectiva, pero sin perder ese rumbo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo eso estoy muy cabreada. Porque me importan poqu&iacute;simo las discrepancias internas o supuestos enfrentamientos de &ldquo;corrientes feministas&rdquo; en el gobierno de izquierdas. Lo que me importa es lo que hagan por sacar adelante la agenda que har&aacute; realidad ese proyecto de futuro. Me enfada much&iacute;simo que se dediquen tantas horas de tertulias a esto, porque corremos el riesgo de perdernos, ahora que &iacute;bamos tan bien. Y porque, compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros, cuanto m&aacute;s avancemos, mayores ser&aacute;n tambi&eacute;n las oposiciones y resistencias. Y ah&iacute; s&iacute; que hay un hueso duro de roer. As&iacute; que, ahora que empiezan a ladrar fuerte, vamos a seguir cabalgando. No os qued&eacute;is en casa, no les hag&aacute;is el juego&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feminismo-todas_129_1001995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2020 19:56:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feminismo: a por todas y por todas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién es el cateto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cateto_129_1002611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d80b715-fba9-4ea3-8739-7b6dc77ffc31_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Miquel Montoro durante su entrevista en &#039;La Resistencia&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ojalá hubiera escuchado las historietas que me contaban mis mayores de lo que dejaron atrás en el pueblo; ojalá no hubiera despreciado eso</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as que los agricultores y ganaderos de todo el pa&iacute;s protestan por la situaci&oacute;n que, desde hace tiempo, se vive en el campo espa&ntilde;ol, pienso en el chaval mallorqu&iacute;n que se ha convertido en un fen&oacute;meno viral con sus v&iacute;deos caseros.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente a m&iacute; tambi&eacute;n me enviaron el famoso v&iacute;deo, convertido en meme, de las &ldquo;Pilotes, qu&egrave; en s&oacute;n de bones&rdquo;... Primero me hizo re&iacute;r, pero luego me qued&eacute; pillada con la alegr&iacute;a tan aut&eacute;ntica del ni&ntilde;o. Ve una sart&eacute;n con alb&oacute;ndigas y lo celebra, como celebr&aacute;bamos las croquetas, el pollo empanado o lo que fuera que nos cocinase nuestra madre cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os. Miquel Montoro se llama la criatura, busqu&eacute; m&aacute;s v&iacute;deos en el canal de Youtube que tiene. Todos destilan honestidad, frescura, pero sobre todo ganas de vivir. Da gusto ver a este joven pay&eacute;s que igual te habla de lo bueno que es comerse &ldquo;lo blanco&rdquo; de las naranjas, que te ense&ntilde;a a hacer queso de cabra o a preparar los tomates de colgar.
    </p><p class="article-text">
        No lo conozco, ni s&eacute; nada m&aacute;s de &eacute;l, pero me transmite un orgullo de ser de donde es, mallorqu&iacute;n. De hablar su lengua, de su entorno de campo, de su casa y de su gente, a la que agradece los regalos de Reyes mientras los ense&ntilde;a a c&aacute;mara. Me fascina la grandeza de su sencillez y la osad&iacute;a de saber que quiz&aacute;s se r&iacute;an de &eacute;l, pero en realidad es &eacute;l quien deber&iacute;a sentir pena por todos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Me cri&eacute; en un entorno de bloques llenos de gente que hu&iacute;a de ese campo tan esclavo y tan falto de oportunidades. La sabidur&iacute;a que tra&iacute;an los mayores, junto a los fardos y las maletas de cart&oacute;n, no serv&iacute;a de mucho en las f&aacute;bricas y los descampados, eran conocimientos que no se llevaban. Mi generaci&oacute;n se criaba suspirando por los pastelitos industriales, el queso en lonchas con pl&aacute;stico y la leche en tetrabrik. Eso para nosotros era el cosmopolitismo, el futuro, lo m&aacute;s de lo m&aacute;s. No entend&iacute;amos c&oacute;mo nuestros padres abr&iacute;an con impaciencia el paquete del pueblo por Navidad con &ldquo;mantecaos&rdquo;, roscos de vino o de an&iacute;s. O las morcillas y longanizas. Igual que nunca nos paramos a pensar el porqu&eacute; de la tristeza de los abuelos sentados al sol mirando suelo y a&ntilde;orando su vida perdida. No sab&iacute;amos que con ellos se estaban perdiendo tambi&eacute;n nuestras ra&iacute;ces, nuestra conexi&oacute;n con lo que somos. Porque ese pl&aacute;stico que era el futuro, ahora es nuestra condena. Porque el futuro es un sistema horrible que se dedica a robarnos los placeres sencillos, ponerlos en un plato cuadrado y darle &ldquo;un relato&rdquo; que lo convierte en algo de lujo a precio de oro. O al rev&eacute;s, vendernos barato un presunto lujo, que en realidad nos est&aacute; condenando a todos a ser m&aacute;s pobres y peores personas. Porque, qu&eacute; sentido tiene que la gente se pida comida basura a domicilio llevada por una persona explotada... &iquest;no es una locura?
    </p><p class="article-text">
        En mi infancia estaban de moda los chistes o las bromas que ridiculizaban a la gente de los pueblos. Los catetos. Fue casi un g&eacute;nero del cine espa&ntilde;ol de los 60 y los 70. Eran los brutos. No sab&iacute;an nada de la vida moderna. Y, viendo c&oacute;mo estamos y lo lejos que nos queda a la mayor&iacute;a esa actitud del ni&ntilde;o mallorqu&iacute;n feliz con su entorno, pienso &iquest;qui&eacute;n es cateto ahora? &iquest;De qui&eacute;n es el futuro? Si hay futuro, espero que sea m&aacute;s parecido a lo que nos cuenta Miquel que lo que so&ntilde;&aacute;bamos cuando nos re&iacute;amos de los catetos.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; que no llegue un listo que pille las alb&oacute;ndigas que tanto le gustan a Miquel, las ponga de moda, y se abran franquicias por todos lados. Ojal&aacute; no le fastidien la vida a este chaval. Ojal&aacute; volvamos todos al sentido com&uacute;n que abandonamos por un progreso que ahora nos mata. Ojal&aacute; hubiera escuchado las historietas que me contaban mis mayores de lo que dejaron atr&aacute;s en el pueblo. Ojal&aacute; no hubiera despreciado eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cateto_129_1002611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2020 20:16:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién es el cateto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No le hagamos el pasillo a la serpiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hagamos-pasillo-serpiente_129_1075029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/158af177-909e-4c9d-8c67-19121f15922d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"M. El hijo del siglo" nos advierte de que el peligro está en que se vacíen de contenido y de sentido democrático las instituciones. Que banalizar y perder el respeto al funcionamiento del Estado de derecho, tiene un precio. Un precio altísimo que nunca lleva a nada bueno</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as de controversias y pol&eacute;micas entre poderes del Estado, ha estado en Espa&ntilde;a el profesor de literatura de la universidad de Mil&aacute;n, Antonio Scurati, autor de &ldquo;M. El hijo del siglo&rdquo; (Alfaguara). Una biograf&iacute;a novelada de Benito Mussolini, que abarca desde la creaci&oacute;n del fascismo hasta su llegada al poder. De 1919 a 1924. En cinco a&ntilde;os el fascismo pas&oacute; de la nada, a ser uno de los movimientos que llevar&iacute;a al desastre a toda Europa y a una nueva guerra.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Scurati describe la complejidad del momento, y necesita 800 p&aacute;ginas para trazar un panorama complejo, un caldo de cultivo perfecto, que ilustra c&oacute;mo pudieron llegar los fascistas al poder ejerciendo impunemente la violencia, despreciando la democracia como sistema y cargando contra las instituciones del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En todas las entrevistas de promoci&oacute;n del libro se le pregunta al autor por los paralelismos entre esa &eacute;poca y la que estamos viviendo con la emergencia de los neofascistas de nuevo en toda Europa, y en el mundo. Y Antonio Scurati advierte de que el peligro no son esos &ldquo;fantoches&rdquo; que recuperan la simbolog&iacute;a y alzan el brazo con el saludo romano. El verdadero peligro, que ya est&aacute; arraigando en nuestras instituciones, son esos pol&iacute;ticos populistas que prometen soluciones sencillas a problemas complejos. Que agitan el miedo contra algo o alguien, para despu&eacute;s del miedo pasar al odio y as&iacute; empezar esa espiral maligna que nos lleva al infierno. Ya hemos estado all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un libro de 800 p&aacute;ginas, basado en documentos y testimonios estrictamente hist&oacute;ricos, ha sido el fen&oacute;meno editorial en Italia del a&ntilde;o pasado, ha obtenido el prestigioso premio Strega y ha sido traducido a 40 idiomas. Un libro que intenta ser objetivo con la figura de uno de los peores dictadores del siglo XX y que sorprende por su no posicionamiento inicial. Un libro que quiere dar datos y contexto para que la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M. El hijo del siglo&rdquo; nos advierte de que el peligro est&aacute; en que se vac&iacute;en de contenido y de sentido democr&aacute;tico las instituciones. Que banalizar y perder el respeto al funcionamiento del Estado de derecho, tiene un precio. Un precio alt&iacute;simo que nunca lleva a nada bueno. Teng&aacute;moslo en cuenta cuando se analicen situaciones como las que estamos viviendo desde hace un tiempo en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a. La cr&iacute;tica y la mejora, s&iacute;. El acoso y derribo sistem&aacute;tico, no. El gobierno de un pa&iacute;s, comunidad aut&oacute;noma o ciudad, es algo complejo y se necesita de herramientas pol&iacute;ticas para hacerlo: di&aacute;logo, pacto, acuerdos, cesiones, compromisos... Se necesita el buen funcionamiento de todas las piezas&hellip; Reparemos las aver&iacute;as o malas pr&aacute;cticas del sistema, pero no lo machaquemos.
    </p><p class="article-text">
        El democr&aacute;tico no es un sistema perfecto, pero la alternativa es el horror. No se lo pongamos f&aacute;cil. A Mussolini le hicieron el pasillo para llegar al Quirinal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hagamos-pasillo-serpiente_129_1075029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jan 2020 20:07:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No le hagamos el pasillo a la serpiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pin parental,Veto parental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conversación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conversacion_129_1240333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eab8dc59-8fbe-45a1-8f8e-2e2d7883609f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La conversación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El efecto de esta falta de conversación en la política lo estamos viviendo, no tan solo en España. Los políticos a menudo se pronuncian y posicionan en las redes sociales con frases de caracteres contados y por tanto con mensajes simples</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La conversaci&oacute;n cara a cara es el acto m&aacute;s humano, y m&aacute;s humanizador que podemos realizar. Cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. Es as&iacute; como desarrollamos la capacidad de sentir empat&iacute;a. Este es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es un fragmento del libro &ldquo;En defensa de la conversaci&oacute;n&rdquo; de Sherry Turkle profesora de Estudios Sociales y tecnolog&iacute;a del Instituto de Tecnolog&iacute;a de Masachussets. Turkle hizo una investigaci&oacute;n exhaustiva sobre el uso de las tecnolog&iacute;as en nuestras comunicaciones, y parad&oacute;jicamente, la p&eacute;rdida de esa v&iacute;a esencial tan humana para &ldquo;conectar&rdquo; como es la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Comprob&oacute; que un tel&eacute;fono en silencio entre dos personas en la mesa del restaurante en el que han quedado para comer condiciona no tan solo la atenci&oacute;n, sino tambi&eacute;n les hace menos propensas a compartir comida.
    </p><p class="article-text">
        Nos escondemos los unos de los otros, a pesar de estar m&aacute;s conectados que nunca los unos con los otros. Estamos tan habituados a ese flujo continuo de conexi&oacute;n y de actualizaciones que somos incapaces de no mirar cada poco tiempo nuestras app, y redes sociales. &iquest;Cu&aacute;nto hace que no dejan volar, vagar, su pensamiento cuando est&aacute; esperando o sin hacer nada concreto? Echamos mano compulsivamente al m&oacute;vil para abrir Instragram o Twitter&hellip; Quedamos a comer y dejamos los m&oacute;viles en la mesa, que van iluminando la pantalla con mensajes o vibrando con llamadas, mientras se hace imposible concentrarse en lo que nos est&aacute; contando la persona que tenemos en frente.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de esta falta de conversaci&oacute;n en la pol&iacute;tica lo estamos viviendo, no tan solo en Espa&ntilde;a. Los pol&iacute;ticos a menudo se pronuncian y posicionan en las redes sociales con frases de caracteres contados y por tanto con mensajes simples. Los ciudadanos reaccionamos, militamos y somos activistas en esa identidad virtual que nos hemos creado tal y como so&ntilde;amos ser. Pero, luego &iquest;qui&eacute;nes somos cara a cara?
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo muchos problemas pol&iacute;ticos se solucionar&iacute;an con una conversaci&oacute;n. Un sentarse cara a cara a escuchar. Unos reclaman una mesa de di&aacute;logo para hablar, no s&eacute; si con la voluntad de escuchar. Otros ponen condiciones antes de sentarse a esa mesa, quieren escuchar con garant&iacute;as. Pero es evidente que la conversaci&oacute;n es la &uacute;nica soluci&oacute;n. Y que se discuta, se intercambien pareceres y acaben empatizando con las posiciones de unos y otros. Mientras se escucha, se comprende, se reflexiona para rebatir, o simplemente para cambiar de opini&oacute;n. Porque en nuestro pa&iacute;s est&aacute; muy mal visto cambiar de opini&oacute;n. Y &uacute;ltimamente tambi&eacute;n decir, en seg&uacute;n qu&eacute; temas, que no tienes una opini&oacute;n de un solo color o de una sola trinchera.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos demasiado tiempo poniendo l&iacute;neas rojas, no cogiendo tel&eacute;fonos. O tap&aacute;ndonos la cara con pancartas y banderas para no vernos y hablar. Pongamos en silencio los m&oacute;viles, dejemos Twitter y los mensajes de traidores y monedas de plata&hellip; Y que se hable, que se converse&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Un ingl&eacute;s en un restaurante de Barcelona me dijo el otro d&iacute;a que los espa&ntilde;oles habl&aacute;bamos muy alto, porque no sabemos escuchar y creemos que para que ser escuchados tenemos que alzar la voz. Quiz&aacute;s tenga raz&oacute;n, pero aun as&iacute; con esa vehemencia que convers&aacute;bamos mis amigas y yo, se deber&iacute;a hablar m&aacute;s cara a cara.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, este libro, &ldquo;En defensa de la conversaci&oacute;n&rdquo;, me lo recomend&oacute; el expresidente del Gobierno Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, que sabe escuchar y conversar de forma sosegada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conversacion_129_1240333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2019 20:35:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conversación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si vamos a elecciones: "Por favor, vota lo mismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vamos-elecciones-favor-vota-mismo_129_1409763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48b1cd35-5fd9-4685-90d7-3eadce7211f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si vamos a elecciones: &quot;Por favor, vota lo mismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres meses después y tras la fallida investidura, ahora el no-candidato a la presidencia dice que se reúne con representantes de la sociedad civil. ¿No le había quedado claro ya el mensaje en las urnas?</p></div><p class="article-text">
        No entiendo nada. Confieso que me he perdido en la trama de esta serie, y lejos de parecerme un reto continuar para saber por d&oacute;nde y c&oacute;mo se resuelve, me dan ganas de dejarla. El problema es que no estamos en una plataforma de contenidos audiovisuales, y ese guion es lo que est&aacute; pasando ahora en Espa&ntilde;a. Tres meses despu&eacute;s de las elecciones&hellip; Tres meses despu&eacute;s y tras la fallida investidura, ahora el no-candidato a la presidencia dice que se re&uacute;ne con representantes de la sociedad civil. &iquest;No le hab&iacute;a quedado claro ya el mensaje en las urnas?
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que no soy la &uacute;nica que no acaba de entenderlo. Lo dice el CIS: la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola ve la pol&iacute;tica como un problema. No como la llave que los resolver&aacute;, sino un problema <em>per se</em>. Y eso que la encuesta se hizo antes de las sesiones de investidura, donde el candidato a la presidencia se dirigi&oacute; a los que hab&iacute;a derrotado en las urnas, y no al que consideraba &ldquo;socio prioritario&rdquo;. Es de locos. Nos piden que votemos para pararlos, y en el primer discurso ante la c&aacute;mara les ruega su ayuda como si estuviera en peligro mortal. No se entiende.
    </p><p class="article-text">
        No entiendo que las izquierdas sufran en Espa&ntilde;a una end&eacute;mica falta de entendimiento y de proyecto com&uacute;n. Y mira que ahora est&aacute; clar&iacute;simo ese objetivo com&uacute;n tras el desastre de la gesti&oacute;n de la crisis financiera y las desigualdades e injusticias que ha generado entre las clases medias y trabajadoras. Si ahora no os pon&eacute;is de acuerdo, no volv&aacute;is a pedirnos el voto. Si ahora exist&iacute;a la posibilidad de revertir pol&iacute;ticas escandalosamente vendidas a los mercados y la especulaci&oacute;n, de recuperar cierta justicia social y no lo hac&eacute;is, est&aacute;is perdiendo el norte. Lo digo sin personalizar en partidos ni l&iacute;deres. Mirad lo que ha pasado en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Ha dicho Jos&eacute; Luis &Aacute;balos en la SER que &ldquo;algunos pol&iacute;ticos viven en una burbuja, en una absoluta endogamia&rdquo;. No era una autocr&iacute;tica. Pretend&iacute;a ser un ataque a los otros que no atienden a razones para darles el apoyo para gobernar, sin m&aacute;s. Por el bien de Espa&ntilde;a, por el bien com&uacute;n. &iquest;Lo entienden? Yo tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que hay dos l&iacute;deres en la izquierda. Uno que lleg&oacute; desde las plazas liderando la ilusi&oacute;n de la gente maltratada por la pol&iacute;tica de los recortes. Y el otro lleg&oacute; conduciendo su coche, despu&eacute;s de recorrer toda Espa&ntilde;a y escuchar a esas bases, obedientes, pero molestas desde hace tiempo por la ca&iacute;da de la O en las siglas del partido. Fue una bonita lecci&oacute;n a quienes desde la c&uacute;pula le hab&iacute;an dado la patada. En los dos casos, un buen ejemplo de conexi&oacute;n entre la pol&iacute;tica y los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que entiendo de todo lo que est&aacute; pasando, es que ya no miran ni escuchan la calle. El tacticismo les pierde. El relato falso de las redes y los shows televisivos impera por encima de todo.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico relato que deber&iacute;an atender es el que refleja tambi&eacute;n la encuesta de <em>El Pa&iacute;s</em>. La inmensa mayor&iacute;a de los votantes de izquierdas no quiere volver a elecciones. Y si el <em>showrunner</em> de Moncloa insiste en que la trama se teje volviendo a votar&hellip; &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; si se pierde esa mayor&iacute;a? O &iquest;qu&eacute; har&iacute;an si votamos lo mismo? En la anterior campa&ntilde;a electoral un mensaje recorr&iacute;a las redes apelando a la movilizaci&oacute;n: &ldquo;Por favor, vota&rdquo;. Ahora, como me sugiere una compa&ntilde;era, deber&iacute;a ser la consigna &ldquo;Por favor, vota lo mismo&rdquo;. A ver si as&iacute; se enteran.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vamos-elecciones-favor-vota-mismo_129_1409763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2019 18:39:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si vamos a elecciones: "Por favor, vota lo mismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investidura,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin cobertura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cobertura_129_1481789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe13e565-63bc-46cd-97bb-0a115531db13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasear por el pueblo es hacer arqueología de sus comercios cerrados, un relato a persiana bajada de lo que fue su vida</p><p class="subtitle">Un periodista debería quedarse de vez en cuando sin cobertura para escuchar, para cubrir lo que ve y lo que escucha en la calle, en los autobuses, en la vida</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Sin servicio&rdquo; se le&iacute;a en la esquina superior de nuestras pantallas. No ten&iacute;amos cobertura, y nadie parec&iacute;a demasiado preocupado. Es verdad que tampoco se ve&iacute;a a nadie pendiente del m&oacute;vil. Un pueblo de la Catalunya interior, cerca del nacimiento de uno de sus r&iacute;os m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Un r&iacute;o peque&ntilde;o de un pa&iacute;s, una patria, que como cantaba Pere Quart en sus <em>Corrandes d'Exili</em> es &ldquo;tan petita, que la somio completa&rdquo; (tan peque&ntilde;a, que la sue&ntilde;o entera). Un pueblo que vivi&oacute; un pasado mejor gracias a las f&aacute;bricas a la vera de ese r&iacute;o, que con su caudal tan limitado, movi&oacute; la primera industria catalana, f&aacute;bricas con naves modernistas, y torres para sus propietarios, parques dise&ntilde;ados por Gaud&iacute;... Colonias para los obreros... Ahora no quedan m&aacute;s que las ruinas de todo aquello y los &uacute;ltimos trabajadores, ya jubilados, que se sientan a tomar un granizado o una cerveza en los bares que dan a la carretera, que parte el pueblo, y deja al r&iacute;o con sus puentes de piedra al otro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Final de vacaciones en un pueblo, en el umbral de los Pirineos, con una realidad lejos de los titulares y la tertulias. Veo esteladas, lazos amarillos, pancartas de libertad a los presos pol&iacute;ticos. Veo tambi&eacute;n a mi alrededor gente que se saluda y se para a hablar en castellano y catal&aacute;n. Aqu&iacute; m&aacute;s de medio pueblo lleg&oacute; desde el sur a trabajar en esas f&aacute;bricas. Se saludan y charlan porque compart&iacute;an telares y turnos, sus hijos escuela, equipo de f&uacute;tbol y sesiones dobles en el cine Llobregat, ahora desde hace tiempo cerrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes y los ni&ntilde;os se preparan para pasar la noche de acampada en la piscina municipal. Los mayores hablan, con preocupaci&oacute;n, del calor y del riesgo de incendio que ha obligado a prohibir barbacoas en las &aacute;reas de picnic cercanas. Hablan de la inauguraci&oacute;n del santuario reci&eacute;n restaurado o de la &uacute;nica tienda de ropa que queda, que cierra por jubilaci&oacute;n. Pasear por el pueblo es hacer arqueolog&iacute;a de sus comercios cerrados, un relato a persiana bajada de lo que fue su vida. De la churrer&iacute;a y los <em>queviures</em> (colmados) al cine, o el campo de f&uacute;tbol abandonado. Ahora quedan los apartamentos tur&iacute;sticos y casas rurales. Quedan los restaurantes, y las tiendas que venden embutidos y pan de le&ntilde;a a los can Fanga, que es como nos llaman a los de Barcelona que vamos all&iacute; a pasar las vacaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veo pasar la gente, los coches, el r&iacute;o y pienso en que tengo que volver, y eso significa conectar con lo que llamamos actualidad. Me hago el prop&oacute;sito de seguir con la antena puesta en lo que est&aacute;n hablando las yayas del al lado, en los agricultores y ganaderos que est&aacute;n librando batallas que nos llegar&aacute;n, pero a las que ahora no prestamos atenci&oacute;n. El ejemplo es el de los agricultores andaluces, que protestan porque las multinacionales les compran el aceite m&aacute;s barato de lo que les cuesta a ellos recoger la aceituna. Y ese es tambi&eacute;n nuestro problema, porque nos alcanzar&aacute; la ola injusta e inhumana. Un d&iacute;a nos lamentaremos de c&oacute;mo el sistema nos arrolla y ser&aacute; demasiado tarde para cambiarlo, o controlarlo.&nbsp; Quiz&aacute;s sea todo un problema de cobertura, porque no estamos prestando la atenci&oacute;n adecuada los medios de comunicaci&oacute;n a cuestiones que importan, incluso antes de que lleguen a los despachos. Un periodista deber&iacute;a quedarse de vez en cuando sin cobertura para escuchar, para cubrir lo que ve y lo que escucha en la calle, en los autobuses, en la vida. El gueto que muchas veces crean las redes sociales, los programas, las tertulias... Nos est&aacute; alejando de la corriente de la sociedad, aunque a veces no nos guste lo que arrastra.
    </p><p class="article-text">
        Ahora me toca ya ponerme a currar de nuevo. A ver si consigo mantener una buena cobertura.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cobertura_129_1481789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2019 18:52:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin cobertura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El discurso de las urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discurso-urnas_129_1535696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1955c551-3289-4e2b-9a6e-8b44e09e19b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discurso de las urnas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ojalá que quienes, desde los márgenes del camino, quieren hacer descarrilar este país nunca lo consigan</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Lo oyen? Son las urnas, que han dicho que los espa&ntilde;oles quieren&nbsp;que las cosas no se salgan de madre. Que se afronten los problemas&nbsp;y los retos de futuro, sean modelo de estado&hellip; o lo que sea, desde la&nbsp;pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Quienes no parecen escuchar ese mandato son los de siempre. Los&nbsp;que est&aacute;n en ambos extremos de la polaridad en la que nos ha&nbsp;instalado, precisamente, la falta de praxis pol&iacute;tica.&nbsp;Los primeros gestos de esta nueva legislatura han marcado un&nbsp;camino. Y ese camino es el de la pol&iacute;tica, y la pol&iacute;tica es di&aacute;logo y&nbsp;llegar a un acuerdo. Y seguramente en un buen acuerdo, todo el&nbsp;mundo pierde algo, pero est&aacute; claro que, en realidad, todos salimos&nbsp;ganando.
    </p><p class="article-text">
        Los gestos de Pedro S&aacute;nchez pueden ser muy cuestionados, pero no&nbsp;se podr&aacute; dudar de su apuesta. Le vetaron al catal&aacute;n como presidente&nbsp;del Senado, y apost&oacute; por dos figuras de un perfil catal&aacute;n, pero&nbsp;adem&aacute;s impecable en cuanto a competencia intelectual y humana&nbsp;para presidir Senado y Congreso. Con ese gesto adem&aacute;s nos dot&oacute; de&nbsp;un discurso, de un relato, a quienes hemos estado mucho tiempo&nbsp;hu&eacute;rfanos y sin d&oacute;nde agarrarnos en la tierra quemada, en medio de&nbsp;las trincheras. Mucha gente, dentro y fuera de Catalunya, no se&nbsp;sent&iacute;a bien en ninguna de las posturas. Y la equidistancia ha sido&nbsp;atacada y vilipendiada por ambos flancos. Ha sido un periodo triste. Y&nbsp;me parece que abre un cap&iacute;tulo de esperanza, ya s&eacute; que tan solo es&nbsp;eso. Pero venimos de tal erial&hellip; Que cualquier cosa parece positiva.
    </p><p class="article-text">
        El discurso que pronunci&oacute; Meritxell Batet al tomar posesi&oacute;n como&nbsp;presidenta del Congreso, formul&oacute; lo que muchos pensamos, y fue&nbsp;como agua de mayo para m&iacute;: &ldquo;Cada uno de nosotros somos del&nbsp;pueblo, pero ninguno somos el pueblo&rdquo;. Habl&oacute; de la Espa&ntilde;a&nbsp;plural y diversa, de la representaci&oacute;n, del respeto a la ley, del&nbsp;consenso&hellip; encontr&eacute; en ese discurso la grandeza de un pa&iacute;s, que s&iacute;&nbsp;me representa. Llevo demasiado tiempo escuchando a pol&iacute;ticos o&nbsp;l&iacute;deres hablando en nombre de uno u otro pueblo. De que somos un&nbsp;solo pueblo. Un solo pa&iacute;s. Eso me da miedo, sea la bandera tricolor o&nbsp;estelada.
    </p><p class="article-text">
        Ese discurso que se est&aacute; hilando, tambi&eacute;n neutraliza a los que dicen&nbsp;que Espa&ntilde;a es un estado autoritario. Espa&ntilde;a es un estado y funciona&nbsp;como tal. Creo que lo tendr&aacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil para hacerse las v&iacute;ctimas en&nbsp;otros pa&iacute;ses. Y en el otro lado, me asombra la sordera. Deben tener&nbsp;datos que no poseo para persistir en la estrategia de la crispaci&oacute;n gratuita e inoportuna. Siguen con el bid&oacute;n de gasolina en la mano. Lo pienso al ver a Albert Rivera en el pueblo natal de Josu Ternera. La frase que me viene en mente es: qu&eacute; necesidad. Obviamente est&aacute;n en su derecho, y defiendo que puedan ir a hablar o a bailar aurreskus all&aacute; donde quieran. Faltar&iacute;a m&aacute;s. Pero&hellip; sigo pensando, qu&eacute; necesidad. Eso, y la p&eacute;sima imagen pateando el suelo cuando los diputados electos en prisi&oacute;n preventiva tomaban posesi&oacute;n de su cargo como diputados.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad espa&ntilde;ola ha votado que se intente conservar y recuperar&nbsp;lo que los recortes nos quitaron. Que hay preocupaciones graves y&nbsp;urgentes a gran escala a la vuelta de la esquina&hellip; Que no quieren&nbsp;perder la paz, que en un pa&iacute;s tan h&aacute;bil en autodestruirse, ha costado&nbsp;tanto conseguir. Ojal&aacute; que quienes, desde los m&aacute;rgenes del camino,&nbsp;quieren hacer descarrilar este pa&iacute;s nunca lo consigan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discurso-urnas_129_1535696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 May 2019 19:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El discurso de las urnas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albert Rivera,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y la europea?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europea_129_1556328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/325ce2d6-fa30-4bd2-8518-5179ac39802a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra economía y muchas de las decisiones que ordenan nuestra vida se deciden en ese marco comunitario</p><p class="subtitle">Cuotas de producción agrícola, ganadera y pesquera que condicionarán la vida de muchos municipios. Fondos para la construcción de infraestructuras que pueden resaltar en el mapa a comunidades autónomas…</p></div><p class="article-text">
        Vot&eacute; por primera vez en unas elecciones europeas. Soy de la generaci&oacute;n que vivi&oacute; c&oacute;mo pas&aacute;bamos del que todo lo de fuera era mejor a equipararnos y perder ese complejo heredado del lado oscuro de nuestra historia que siempre aplica aquello de &ldquo;Santiago, y cierra Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el auge del euroescepticismo, y el disgusto del Brexit, me hago la pregunta de qu&eacute; har&iacute;amos si Europa se rompiera. Y, disculpen, lo hago a modo usuario. Cambiar moneda. Pasar fronteras. No tener programas de intercambio universitario, o cultural... Por no hablar de perder los fondos que han permitido que Espa&ntilde;a sea uno de los pa&iacute;ses donde mejor se vive del mundo. Y, pese a todas cr&iacute;ticas y defectos que le podamos encontrar a nuestro sistema, uno de los lugares donde mejor funcionan las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprendi&oacute; que durante los debates televisados entre los candidatos a presidir el gobierno, Europa, casi ni sali&oacute;. No se mencion&oacute; a pesar de que nuestra econom&iacute;a y muchas de las decisiones que ordenan nuestra vida se deciden ya en ese marco comunitario.
    </p><p class="article-text">
        El jueves empieza tambi&eacute;n la campa&ntilde;a para las elecciones al parlamento europeo en toda la UE, Reino Unido incluido. En Espa&ntilde;a, el 26 de mayo, esa urna coincide con la de las municipales y en las auton&oacute;micas en algunas comunidades. Y no s&eacute; por qu&eacute;, sigo teniendo la misma sensaci&oacute;n que en los debates televisados. El tono casi menor que, seguramente, tendr&aacute; la campa&ntilde;a europea en comparaci&oacute;n a lo que dependemos de ella.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico, si lo miramos con calma, porque tanto municipios o comunidades aut&oacute;nomas depender&aacute;n, seguramente, de decisiones que se tomen en Bruselas. Quiz&aacute;s para cumplir alguna de las promesas de los candidatos que abrir&aacute;n los informativos y ocupar&aacute;n las primeras planas.
    </p><p class="article-text">
        Cuotas de producci&oacute;n agr&iacute;cola, ganadera, pesquera que condicionar&aacute;n la vida de muchos municipios. Fondos para la construcci&oacute;n de infraestructuras que pueden resaltar en el mapa a comunidades aut&oacute;nomas&hellip; Muchas cosas se deciden en Europa. &iquest;por qu&eacute;, entonces, ese perfil bajo de estas elecciones?
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un momento con tantos frentes preocupantes abiertos que m&aacute;s que escondernos tras una bandera, o encerrarnos en casa a la espera de se vaya el lobo, deber&iacute;amos estar buscando respuestas y salidas todos juntos.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas, a los que nos enfrentamos, son tan acuciantes como cambiar el modelo productivo que nos dejar&aacute; sin planeta ni patrias que reivindicar, o la p&eacute;rdida del poder pol&iacute;tico frente a la dictadura de lo econ&oacute;mico de la globalizaci&oacute;n. Y para m&iacute; esa comunidad para avanzar, siempre ha significado Europa, pese al rencor que le guardo por su pol&iacute;tica de recortes y austeridad durante la crisis. Apelo a los valores europeos que hicieron posible la sociedad del bienestar. Y lo hago cuando los fanatismos y populismos son la sombra que se proyecta en estos comicios. Porque los fascistas ya no quieren irse de Europa, la quieren dominar desde sus instituciones ahora que han crecido en casi todos los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el 26 vayan a votar y vean 2 o 3 urnas en su mesa electoral. Espero que, parafraseando a Rajoy, se pregunten: &ldquo;&iquest;Y la europea?&rdquo;. Porque esa urna cuenta, y cuenta mucho m&aacute;s de lo que nos cuentan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Lancho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europea_129_1556328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 May 2019 19:54:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y la europea?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Europeas,Elecciones 26M 2019,Mariano Rajoy,España]]></media:keywords>
    </item>
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