<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mar Jiménez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mar_jimenez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mar Jiménez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516868/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Independencia o barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/independencia-barbarie_129_1253465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d5c93c5-5118-48eb-ab4c-9cbe730b4c1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Independencia o barbarie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora es el momento en el que sabremos en qué lado de la balanza se sitúan los republicanos. O apoyo a la investidura, exigiendo, por supuesto, el fin de la judicialización del conflicto catalán y la apuesta por el diálogo (incluido ya en el acuerdo PSOE-Podemos), o terceras elecciones</p></div><p class="article-text">
        <strong>Liliana Segre.</strong> Jorge Sempr&uacute;n, Natalia Ginzburg, Giorgio Bassani, Angelika Schrobsdorff, Primo Levi, Agota Kristof y tantos otros escritores y escritoras a los que debemos recurrir para recordar el drama que vivi&oacute; Europa el siglo XX. Revivir el humo. Ese &ldquo;olor extra&ntilde;o, ins&oacute;lito, obsesivo&rdquo; que ahuyent&oacute; a los p&aacute;jaros. El olor de los hornos crematorios de Buchenwald que describe Sempr&uacute;n en las primeras p&aacute;ginas de <em>La escritura o la vida</em>. Esas primeras l&iacute;neas estremecen una y otra vez. Dificultan la respiraci&oacute;n. Vuelvo a pensar en ellas cuando leo que en Italia Liliana Segre, senadora vitalicia de 89 a&ntilde;os, una de los 25 supervivientes a la masiva deportaci&oacute;n de 776 menores de 14 a&ntilde;os a Auschwitz en los cuarenta del siglo pasado, tiene que llevar escolta desde inicios de noviembre por las amenazas que recibe. 200 mensajes intimidatorios diarios que se intensificaron desde que se aprob&oacute; a iniciativa de Segre en el Senado italiano una comisi&oacute;n parlamentaria para combatir el odio, el racismo y el antisemitismo. La derecha se abstuvo. Los fantasmas del siglo XX vuelven a tomar cuerpo. Lentamente. Pero sin freno. Salvini ha sido apeado del poder, de momento. Pero el virus ya est&aacute; inoculado y sigue avanzando. El desamparo de una parte cada vez mayor de la poblaci&oacute;n, los miedos, el paro, las incertidumbres que provoca revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la ausencia de esperanza de una parte de la poblaci&oacute;n son aprovechados por la extrema derecha con discursos simples y emocionales de alta efectividad. La Lega acaba de arrasar en Umbr&iacute;a, feudo de la izquierda durante 50 a&ntilde;os, con una victoria aplastante de 20 puntos por encima de la alianza entre 5 <em>stelle </em>y el PD. El escenario es terrible. Italia siempre marca el camino. Vuelve el odio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los 52. </strong>El resultado del 28 abril nos hizo pensar que Espa&ntilde;a estaba a salvo. &iexcl;Viva Espa&ntilde;a! dijimos cuando constatamos que la extrema derecha de Vox s&oacute;lo hab&iacute;a recibido el 10% de los votos. 9 de cada diez votantes se opon&iacute;an a la receta del odio, de machismo, de fascismo. Pero la negativa de Pedro S&aacute;nchez a pactar un gobierno de coalici&oacute;n con Pablo Iglesias, el veto al l&iacute;der de Podemos, las temidas noches de insomnio del l&iacute;der socialista nos llevaron al bloqueo y a la repetici&oacute;n electoral. Nos despertamos del sue&ntilde;o de abril con el fascismo como tercera fuerza pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a. S&aacute;nchez sac&oacute; a Franco del Valle de los Ca&iacute;dos, pero su profunda irresponsabilidad provocando la convocatoria electoral abri&oacute; de par en par las puertas del Congreso al fascismo. 52 diputados. Fue una temeridad permitir que hubiera elecciones justo despu&eacute;s de la sentencia del <em>proc&eacute;s</em>, con una nueva recesi&oacute;n econ&oacute;mica acechando y el hast&iacute;o ciudadano con la clase pol&iacute;tica creciendo sin parar. El temblor ha sido tan profundo que S&aacute;nchez ha dado un giro de 180 grados y ha hecho posible lo que era imposible. Porque efectivamente, como dijo Pablo Iglesias durante la noche electoral, se duerme peor con 52 diputados de Vox que con ministros de Podemos. As&iacute; ha sido y finalmente ha habido entendimiento entre PSOE y Podemos. All&iacute; donde hab&iacute;a insomnio ahora hay un proyecto ilusionante. S&oacute;lo hizo falta una hora para apuntalar el acuerdo. Un acuerdo ahora pendiente de recabar suficientes apoyos en el Congreso para que sea una realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La celebraci&oacute;n. </strong>Si la victoria de Vox fue chocante, la alegr&iacute;a en los cuarteles de Junts per Catalunya por el resultado electoral fue impactante. Como si el auge de la extrema derecha no fuera con ellos, la candidata Laura Borr&aacute;s y el president de la Generalitat, Quim Torra, se mostraron euf&oacute;ricos por haber conseguido un diputado m&aacute;s (aun siendo tercera fuerza pol&iacute;tica). O es que quiz&aacute;s los 52 diputados ganados por la extrema derecha s&iacute; que son una buena noticia para aquellos que propugnan e incentivan el cuanto peor, mejor. La recuperaci&oacute;n del autogobierno, la restituci&oacute;n de las libertades y la lengua costaron demasiado para que ahora una parte del independentismo sea, como m&iacute;nimo, indiferente al crecimiento del fascismo. O creen que esa rep&uacute;blica catalana imaginaria con la que llenan sus discursos los hace inmunes a la amenaza de la extrema derecha. O su irresponsabilidad y cinismo es de tal magnitud que se atrever&aacute;n a votar con la derecha y la extrema derecha contra el acuerdo de gobierno de S&aacute;nchez y Iglesias. Mientras tanto, los CDR, en la misma l&iacute;nea, amenazan con seguir bloqueando Catalunya si no se cumplen sus exigencias. &ldquo;O independencia o barbarie&rdquo;. De Junts per Catalunya y los tutelados por Waterloo poco se puede esperar. De la CUP, tampoco. Pero de ERC, s&iacute;. Ahora es el momento en el que sabremos en qu&eacute; lado de la balanza se sit&uacute;an los republicanos. O apoyo a la investidura, exigiendo, por supuesto, el fin de la judicializaci&oacute;n del conflicto catal&aacute;n y la apuesta por el di&aacute;logo (incluido ya en el acuerdo PSOE-Podemos), o terceras elecciones. Demos por seguro que los de ERC sufrir&aacute;n el acoso y derribo del independentismo fan&aacute;tico, que ser&aacute;n acusados de traidores por Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, y otros tantos que anhelan el caos. Pero Catalunya es mucho m&aacute;s que eso. Estoy segura de que los l&iacute;deres de ERC no desaprovechar&aacute;n la oportunidad para mostrar que su giro al pragmatismo y la renuncia al maximalismo es una realidad. Hacer lo contrario ser&iacute;a una temeridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/independencia-barbarie_129_1253465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2019 21:40:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1d5c93c5-5118-48eb-ab4c-9cbe730b4c1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="467970" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1d5c93c5-5118-48eb-ab4c-9cbe730b4c1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="467970" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Independencia o barbarie]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1d5c93c5-5118-48eb-ab4c-9cbe730b4c1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Riesgo sísmico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/riesgo-sismico_129_1290419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e89e451d-5de3-43b8-ba6b-bd28057f4557_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Riesgo sísmico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la cronología que acompaña la exposición de la colección permanente del MACBA, al nivel de la caída del muro de Berlín o la declaración de la Segunda República Española, se indica que en 2017 tuvo lugar el "referéndum sobre la independencia de Cataluña"</p></div><p class="article-text">
        <strong>Los temblores. </strong>El 2019 nos dejar&aacute; muchas im&aacute;genes para la memoria. A finales de a&ntilde;o tendremos las galer&iacute;as que resumir&aacute;n lo vivido los &uacute;ltimos 365 d&iacute;as. La de las calles de Barcelona convertidas en un campo de batalla ser&aacute; una de ellas. Pero si retrocedemos un poco en el tiempo y ampliamos el zoom recordaremos una que nos impact&oacute; profundamente. Angela Merkel sufriendo convulsiones durante la recepci&oacute;n al reci&eacute;n elegido presidente de Ucrania, Volod&iacute;mir Zelenski el pasado 18 de junio. El mismo Zelenski que un mes despu&eacute;s recibir&iacute;a la s&uacute;plica de Trump para investigar a Joe Biden a cambio de ayuda militar. La imagen de la canciller temblando sin control dio la vuelta al mundo. Nos impresion&oacute; su cuerpo convulsionando y el tremendo esfuerzo que hizo para mantener la compostura bajo un sol de justicia. La canciller es vista como una de las &uacute;ltimas representantes de una clase pol&iacute;tica en extinci&oacute;n. Una mandataria respetada a izquierda y derecha, m&aacute;s all&aacute; de sus ideas. De modos austeros y valores s&oacute;lidos, Merkel pertenece a la estirpe de dirigentes surgidos despu&eacute;s de la segunda guerra mundial que poco tienen que ver con la l&iacute;quida pol&iacute;tica de la era digital. Algunos autores en Alemania compararon los temblores de Merkel con los temblores de los cimientos que sustentaron una determinada &eacute;tica institucional cada vez m&aacute;s minoritaria: est&aacute; siendo arrasada por la dictadura de lo inmediato y la tiran&iacute;a de los <em>spin doctors</em> que priorizan el relato a gobernar y servir al inter&eacute;s com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El relato. </strong>Hoy se gobierna a golpe de tuit. Si es que se llega a gobernar. Porque lo que vemos en la mayor&iacute;a de los casos es una teatralidad que tiene como &uacute;nico objetivo imponer una narrativa que garantice la hegemon&iacute;a en el poder y mantenga los privilegios a una peque&ntilde;&iacute;sima parte de la poblaci&oacute;n. Para muestra los 800 tuits que hizo Trump en septiembre. El espect&aacute;culo de Salvini en bermudas en verano. O a escala nacional, el espantoso error que ha sido condenar Espa&ntilde;a a unas nuevas elecciones en tiempos de turbulencias. El principal responsable es sin duda Pedro S&aacute;nchez, con la inestimable influencia de su asesor &aacute;ulico, Iv&aacute;n Redondo. El d&uacute;o S&aacute;nchez-Redondo imagin&oacute; en verano un oto&ntilde;o triunfante en el que saldr&iacute;an reforzados de las urnas. Pablo Iglesias, lejos de leer bien la jugada y entender que el verdadero golpe hubiera sido votar la investidura a cambio de nada para condicionar el Gobierno a posteriori, les sirvi&oacute; en bandeja al d&uacute;o S&aacute;nchez-Redondo lo que estaban deseando. Porque este PSOE no gana las elecciones para gobernar. El PSOE del sanchismo-redondismo gana las elecciones para imponer su narrativa. Y en esta dictadura de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica quien pierde es la ciudadan&iacute;a. Y a&uacute;n perderemos m&aacute;s si se confirma como insin&uacute;an las encuestas que la derecha puede salir reforzada el 10 de noviembre. Se avecinan tiempos dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Epicentro</strong>. Vienen turbulencias porque el oto&ntilde;o triunfante que so&ntilde;aron S&aacute;nchez-Redondo mutar&aacute; en un duro invierno. Los episodios de violencia en Catalu&ntilde;aa tras la dur&iacute;sima y desproporcionada sentencia del <em>proc&eacute;s </em>son la primera muestra. Habr&aacute; m&aacute;s. Porque desde Waterloo, donde se entiende la pol&iacute;tica a golpe de tuit e im&aacute;genes para la historia, Puigdemont con su vicario Torra seguir&aacute; alimentando el cuanto peor, mejor. Y porque el per&iacute;odo electoral ha petrificado a S&aacute;nchez convirti&eacute;ndolo en una copia de Rajoy. Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a son ya epicentro de los temblores continentales. Con el agravante de que en Catalu&ntilde;a hace demasiado tiempo que se vive bajo una ficci&oacute;n institucionalizada que llega hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n. Un ejemplo: en la cronolog&iacute;a que acompa&ntilde;a la exposici&oacute;n de la colecci&oacute;n permanente del MACBA, al nivel de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n o la declaraci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, se indica que en 2017 tuvo lugar el &ldquo;refer&eacute;ndum sobre la independencia de Catalu&ntilde;a&rdquo;. Como si m&aacute;s all&aacute; de ser una impresionante movilizaci&oacute;n ciudadana, el 1 de octubre hubiera tenido el reconocimiento internacional y la legitimidad democr&aacute;tica de los refer&eacute;ndums de Escocia o Quebec. &iexcl;Y esto en un museo de arte contempor&aacute;neo que deber&iacute;a agitar el pensamiento cr&iacute;tico y cuestionar lo institucional! &iquest;Qu&eacute; sentido tiene ir alimentado la ilusi&oacute;n y la falsedad con una gestualidad que s&oacute;lo generar&aacute; m&aacute;s frustraci&oacute;n e irritaci&oacute;n? Carme Forcadell, con una condena a sus espaldas absolutamente disparatada, ha admitido en una autocr&iacute;tica que le honra que a los l&iacute;deres del <em>proc&eacute;s</em> les ha faltado empat&iacute;a con los que no eran independentistas. As&iacute; ha sido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En barrena. </strong>Tomemos la palabra en las pr&oacute;ximas elecciones, primero en Espa&ntilde;a y luego en Catalu&ntilde;a, y recuperemos inmediatamente el di&aacute;logo y la capacidad de entendimiento. S&oacute;lo as&iacute; quiz&aacute;s conseguiremos que el invierno catal&aacute;n y espa&ntilde;ol no se prolongue m&aacute;s all&aacute; de la primavera. Porque Espa&ntilde;a (y Catalu&ntilde;a) pueden entrar en barrena. A&uacute;n m&aacute;s. La crisis constitucional, de dimensiones estratosf&eacute;ricas, ya se ha traducido en un retroceso en libertades. La crisis econ&oacute;mica ense&ntilde;a sus dientes entre reprimendas de Bruselas al ejecutivo espa&ntilde;ol por el exceso de d&eacute;ficit, lo que despu&eacute;s del 10 de noviembre implicar&aacute; nuevos ajustes y m&aacute;s austeridad. No lo duden. Y entretanto tenemos al Puigdemont-Torra alimentando la mentira de una rep&uacute;blica catalana que no existe y al d&uacute;o S&aacute;nchez-Redondo pendientes de ganar el relato, imitando lo peor de la pol&iacute;tica del PP y convirtiendo la memoria hist&oacute;rica en un espect&aacute;culo electoral siniestro con el vuelo de la Momia. Mientras, centenares de miles de muertos siguen abandonados en las cunetas. Bien har&iacute;a el d&uacute;o de la Moncloa de escuchar m&aacute;s al PSC de Batet, Iceta y Cruz. O de tomar nota del ejemplo de Barcelona, donde la alianza de comunes con socialistas liderada por Ada Colau avanza a buen ritmo. Bien har&iacute;a el d&uacute;o Puigemont/Torra de dejar el tim&oacute;n a gente capacitada y convocar ya elecciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contra la falsedad. </strong>Susan Sontag afirma en la &uacute;ltima p&aacute;gina de la magn&iacute;fica entrevista completa de Rolling Stone que le hizo Jonhatan Cott en 1978 (Alpha Decay en espa&ntilde;ol) que &ldquo;<em>la tarea del escritor es establecer una relaci&oacute;n agresiva y antag&oacute;nica con la falsedad en todas sus formas </em>[<em>&hellip;</em>] <em>Creo que siempre deber&iacute;a haber gente independiente que, por quijotesco que suene, se dedique a cortar un par de cabezas, destruir alucinaciones y falsedades y demagogias y complejizar las cosas. Porque hay una tendencia inevitable a simplificarlas&rdquo;. </em>Releer a una de las grandes intelectuales de nuestro tiempo es una buena manera de sobrellevar el riesgo s&iacute;smico que nos acecha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/riesgo-sismico_129_1290419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 19:29:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e89e451d-5de3-43b8-ba6b-bd28057f4557_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="35885" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e89e451d-5de3-43b8-ba6b-bd28057f4557_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="35885" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Riesgo sísmico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e89e451d-5de3-43b8-ba6b-bd28057f4557_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos lo sabían]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sabian_129_1366524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebe4ab4a-ad61-4577-a67d-72489a3c55fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos lo sabían"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La UE debe dejar de ser percibida como la culpable de las frustraciones nacionales, superar la lamentable era Juncker y convertirse de nuevo en la promesa de progreso, modernidad y derechos humanos que fue en sus inicios</p></div><p class="article-text">
        <strong>Berl&iacute;n y sus cicatrices</strong>. Visito la inquietante e interesante colecci&oacute;n Feuerle en Berlin. De b&uacute;nker de telecomunicaciones del r&eacute;gimen nazi a un museo que propicia el di&aacute;logo entre el arte contempor&aacute;neo y piezas milenarias de China y el sudeste asi&aacute;tico con una remarcable reforma del arquitecto John Pawson. A la salida me dirijo a la pr&oacute;xima Anhalter Bahnhof para coger la S Bahn. Me sorprenden los restos de la fachada de la antigua estaci&oacute;n. En un plaf&oacute;n cercano se detalla que desde esta &eacute;sta se deportaron 9600 jud&iacute;os entre 1942 y 1945. Eran como cualquier otro pasajero de la estaci&oacute;n. Salvo por el hecho que llevaban la estrella amarilla cosida en la ropa y eran custodiados por los nazis. Era pues evidente que iban arrestados a un destino fatal. &ldquo;This was clear for all to see&rdquo;. Todos lo sab&iacute;an y nadie hizo nada, nos recuerda el plaf&oacute;n. Que lejos nos queda el ejercicio alem&aacute;n de memoria y contrici&oacute;n en Espa&ntilde;a. Precisamente el mismo d&iacute;a de agosto que descubr&iacute; el drama de Anhalter Bahnhof se public&oacute; en el BOE de los republicanos espa&ntilde;oles asesinados en Mauthausen y Gusen. Han hecho falta 70 a&ntilde;os para recordar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Italia no es la culpable.</strong> Esos d&iacute;as de agosto estamos pendientes en Espa&ntilde;a de la crisis del Open Arms y el Ocean Viking. Apenas hay noticias en Alemania (el drama del Mediterr&aacute;neo a duras penas aparece en las noticias en el norte de Europa). Todas las miradas apuntan en esos d&iacute;as al ca&iacute;do en desgracia Matteo Salvini por su negativa a abrir los puertos italianos. Mientras recibe cr&iacute;ticas de todos los frentes, &eacute;l repite a golpe de tuit: &ldquo;Italia no volver&aacute; a ser el campo de refugiados de Europa&rdquo;. Salvini no ha sido m&aacute;s que el alumno aventajado de la derecha populista europea, aprovech&aacute;ndose de la frustraci&oacute;n de un pa&iacute;s abandonado por la UE en la gesti&oacute;n de la llegada de inmigrantes para reinar en las encuestas. Porque Italia, despu&eacute;s del naufragio de Lampedusa de 2013 en el que murieron 300 personas, impuls&oacute; por su cuenta la operaci&oacute;n Mare Nostrum. Con los gobiernos de Enrico Letta y Matteo Renzi se salvaron centenares de miles de vidas. Pero la UE y los pa&iacute;ses miembros dieron la espalda al pa&iacute;s transalpino. Ni ayuda econ&oacute;mica ni acogida de refugiados. Frustrada, Italia finaliz&oacute; la operaci&oacute;n Mare Nostrum. Y la UE pas&oacute; de salvar vidas a controlar sus fronteras, externalizando la ayuda a los n&aacute;ufragos a los temibles guardacostas libios. Todos sab&iacute;an que morir&iacute;an miles de personas en el mediterr&aacute;neo. Y no hicieron nada. S&oacute;lo reaccionaron un pu&ntilde;ado de ONG&rsquo;s no quisieron ser c&oacute;mplices y se lanzaron al Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fracaso europeo.</strong> Salvini obviamente tenia que cumplir la ley y abrir sus puertos al Open Arms. Ahora, de momento, Il Capitano ha quedado fuera de juego. Y deber&aacute; responder ante la justicia del secuestro del Open Arms. Pero habr&aacute; m&aacute;s Salvinis. En Alemania AfD ha quedado segunda en las regionales de Sajonia y Brandenburgo. Si el nuevo ejecutivo de Ursula von der Leyen no aborda el drama migratorio de inicio e impulsa una nueva operaci&oacute;n de salvamiento y alumbra un nuevo acuerdo de reparto que implique a todos los pa&iacute;ses de la UE, la extrema derecha seguir&aacute; campando a sus anchas. Aprovechando los temores de una poblaci&oacute;n desconcertada por el cambio de era en el que estamos sumidos (revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, emergencia clim&aacute;tica y crisis demogr&aacute;fica) y por los augurios de una nueva recesi&oacute;n. La UE debe dejar de ser percibida como la culpable de las frustraciones nacionales, superar la lamentable era Juncker (mientras el proyecto comunitario languidec&iacute;a &eacute;l se obsesion&oacute; con la reforma horaria europea), y convertirse de nuevo en la promesa de progreso, modernidad y derechos humanos que fue en sus inicios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La descomposici&oacute;n nacional.</strong> La deriva humanista que se cierne sobre el continente alcanz&oacute; su cenit en Espa&ntilde;a en agosto cuando la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, pronunci&oacute; unas palabras que la acompa&ntilde;ar&aacute;n durante toda su carrera pol&iacute;tica: &ldquo;El Open Arms no tiene permiso para rescatar&rdquo;. Calvo, una mujer hasta hace poco considerada competente, es la nueva v&iacute;ctima de esta pol&iacute;tica gaseosa que se ha adue&ntilde;ado del pa&iacute;s. Ya no se ganan elecciones para gobernar. Ahora se ganan elecciones para ganar el relato y volver a convocar elecciones. Eso deben creer los <em>spin doctors</em> de La Moncloa. &iquest;Hasta cu&aacute;ndo? &iquest;D&oacute;nde queda el inter&eacute;s general? La izquierda, si gana les elecciones y tiene mayor&iacute;a como sucede ahora, tiene del deber de llegar a un acuerdo que prepare el pa&iacute;s para contrarrestar los signos de recesi&oacute;n, para promover la cohesi&oacute;n social, para hacer frente a la emergencia clim&aacute;tica, para garantizar que el derecho a la vivienda, para impulsar las pol&iacute;ticas de innovaci&oacute;n, ciencia y tecnolog&iacute;a que nos preparen para un futuro que ya est&aacute; aqu&iacute;. Y, tambi&eacute;n, para liderar una respuesta europea al drama del mediterr&aacute;neo. Para que la crisis de los refugiados que llegan des de las costas africanas deje de ser un problema de los pa&iacute;ses del sur y se convierta un reto comunitario. Porque todos saben que miles de personas est&aacute;n muriendo. Y no est&aacute;n haciendo nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sabian_129_1366524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2019 20:02:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ebe4ab4a-ad61-4577-a67d-72489a3c55fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="225169" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ebe4ab4a-ad61-4577-a67d-72489a3c55fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="225169" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todos lo sabían]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ebe4ab4a-ad61-4577-a67d-72489a3c55fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Open Arms,Carmen Calvo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si Barcelona fuera italiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-italiana_129_1514291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0da01f8-962c-400a-8f14-913ecad90b9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La candidata de Barcelona En Comú a la Alcaldía de Barcelona, Ada Colau, tras conocer la pérdida de la alcaldía de Barcelona."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Barcelona fuera una capital italiana, hoy Ada Colau sería alcaldesa. O estaría a punto de ganar la segunda vuelta de las elecciones municipales</p><p class="subtitle">Si hace cuatro años nos congratulamos de la elección de Manuela Carmena, ¿por qué ahora algunos esgrimen que debe ser Maragall alcalde por esos 4 000 votos de diferencia?</p></div><p class="article-text">
        <strong>Elecci&oacute;n directa</strong>. Si Barcelona fuera una capital italiana, hoy Ada Colau ser&iacute;a alcaldesa. O estar&iacute;a a punto de ganar la segunda vuelta de las elecciones municipales. En 1993 el primer ministro Giuliano Amato &nbsp;impuls&oacute; una reforma seg&uacute;n la cual los alcaldes ser&iacute;an elegidos directamente por los ciudadanos. En las elecciones locales habr&iacute;a dos urnas, una para el alcalde y otra para los concejales. Si en la primera vuelta ning&uacute;n candidato o candidata obtiene la mayor&iacute;a absoluta, se celebra una segunda vuelta en la que se elige entre los dos finalistas. De este modelo surgieron figuras celebres como Massimo Cacciari (exalcalde de Venecia) o Francesco Rutelli (exalcalde de Roma), &iacute;ntimo amigo de un Pasqual Maragall que se inspir&oacute; en Italia y EUA para modernizar las formas de hacer pol&iacute;tica en Barcelona, Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El caso espa&ntilde;ol</strong>. Se puede aventurar que Ada Colau ser&iacute;a hoy alcaldesa si fu&eacute;ramos una ciudad italiana porque as&iacute; lo indicaban las preferencias electorales en todas las encuestas y porque el consejo municipal surgido de las urnas tiene una mayor&iacute;a apabullante de fuerzas de progreso, 28 de 41. No s&oacute;lo eso. Si analiz&aacute;ramos el bloque de centroizquierda, 18 de los 28 concejales optar&iacute;an por la actual alcaldesa. Casi dos de cada tres. En todo caso, y de momento, no somos una ciudad italiana y a&uacute;n no ha surgido un Amato en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, de modo que la elecci&oacute;n del alcalde o alcaldesa est&aacute; regido por la Ley Org&aacute;nica 5/1985, de 19 de junio, del R&eacute;gimen Electoral General seg&uacute;n la cual si un candidato tiene mayor&iacute;a absoluta (la mitad m&aacute;s uno), es escogido alcalde. En caso de que nadie consiga esos votos, es proclamado alcalde o alcaldesa el cabeza de lista de la fuerza m&aacute;s votada. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los antecedentes</strong>. Si estas son las reglas del juego, no vale apelar a la superioridad moral de un candidato frente a otra candidata. Ser&aacute; alcalde o alcaldesa quien tenga la mayor&iacute;a absoluta de los concejales del consejo municipal. As&iacute; conquist&oacute; la alcald&iacute;a de Madrid Manuela Carmena hace cuatro a&ntilde;os. Carmena, habiendo quedado segunda detr&aacute;s de Esperanza Aguirre, consigui&oacute; sumar los concejales del PSOE a los de Ahora Madrid y ser escogida alcaldesa. Si hace cuatro a&ntilde;os nos congratulamos de la elecci&oacute;n de Carmena, &iquest;por qu&eacute; ahora algunos esgrimen que debe ser Ernest Maragall alcalde por esos 4 000 votos de diferencia? Y tampoco deber&iacute;amos olvidar que el mismo Maragall fue consejero de Educaci&oacute;n entre 2006 y 2010 de un gobierno de PSC, ERC y ICV, presidido por el socialista Jos&eacute; Montilla que hab&iacute;a perdido las elecciones catalanas frente a Artur Mas, no s&oacute;lo en esca&ntilde;os (37 socialistas frente a 48 convergentes) sino tambi&eacute;n, y a diferencia de Pasqual Maragall, en votos (796.173 socialistas frente a 935.756 convergentes).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Responsabilidad compartida</strong>. Dos semanas despu&eacute;s de las elecciones, se impone como opci&oacute;n con m&aacute;s apoyo ciudadano un gobierno de izquierdas que ponga por encima de todo la ciudad y orille los intereses partidistas, y, sobretodo, el frentismo nacional. Los comunes, liderados por Ada Colau, hemos dado un paso adelante. Corresponde a socialistas y republicanos trabajar para que la composici&oacute;n del futuro gobierno de Barcelona sea la de un gobierno de progreso de amplio espectro, de la misma forma que los est&aacute;n haciendo en otras ciudades del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Renovar la alcald&iacute;a</strong>. M&aacute;s all&aacute; de la fantas&iacute;a italiana, apunto dos argumentos para fundamentar por qu&eacute; Colau debe repetir como alcaldesa al frente de este gobierno de progreso. En primer lugar, por propia responsabilidad de gobierno. En los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os se han iniciado pol&iacute;ticas valientes, innovadoras, convirti&eacute;ndonos en la ciudad con mayor inversi&oacute;n social del estado, desplegando el plan de barrios, impulsando el dentista municipal, haciendo un esfuerzo colosal en vivienda, luchando contra el fraude fiscal de las grandes corporaciones, regulando de forma pionera el turismo, promoviendo est&aacute;ndares &eacute;ticos digitales en tecnolog&iacute;a y creando una oficina municipal de datos, apostando por la ciencia y la innovaci&oacute;n frente modelos econ&oacute;micos depredadores. Pero hacen falta cuatro a&ntilde;os m&aacute;s para garantizar que estas pol&iacute;ticas sean irreversibles. Para que la huella de cambio no sea borrada y perdure para las pr&oacute;ximas generaciones. Cuanto mayor sea el apoyo del consejo municipal, m&aacute;s calado tendr&aacute;n las transformaciones que impulsemos en los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La hora de construir puentes</strong>. Y segundo argumento, que va incluso m&aacute;s all&aacute; de las pol&iacute;ticas de cambio. Desde distintos &aacute;mbitos se presiona a Barcelona en Com&uacute; para situarla en un lado u otro de la trinchera nacional. Frente a esto, debemos reivindicarnos como una fuerza plural, en la que conviven diversas sensibilidades, capacitada como ninguna otra para tender puentes entre adversarios. &Eacute;sta es nuestra riqueza, y por esto se nos ataca una y otra vez. Siempre ha sido as&iacute;, las personas u organizaciones capaces de tender puentes son la diana de las mayores ofensas. Ahora bien, la misma alcaldesa que fue considerada por muchos una molestia puede convertirse ahora en imprescindible para abrir una nueva etapa y superar la din&aacute;mica de bloques. Lo &uacute;ltimo que necesitamos en un pa&iacute;s atenazado por una par&aacute;lisis letal que a duras penas se puede disimular con juegos de pancartas es exportar esta din&aacute;mica al otro lado de la plaza Sant Jaume. Si so&ntilde;amos con otra Barcelona, pero tambi&eacute;n con otra Catalu&ntilde;a e incluso con otra Espa&ntilde;a, no hay ninguna duda respecto a qui&eacute;n debe liderar la ciudad a partir del 15 de junio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-italiana_129_1514291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2019 18:50:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0da01f8-962c-400a-8f14-913ecad90b9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12416796" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0da01f8-962c-400a-8f14-913ecad90b9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12416796" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Si Barcelona fuera italiana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0da01f8-962c-400a-8f14-913ecad90b9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Manuela Carmena,Esperanza Aguirre,Ada Colau,Ernest Maragall]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona se juega el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-juega-futuro_129_1527392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2cf214b-96e8-4c5c-b75c-ff488b9d027b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona se juega el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las políticas que ha desarrollado Barcelona en los últimos cuatro años la han consolidado como un referente internacional</p></div><h4 class="article-text">1</h4><p class="article-text">
        <strong>1</strong><strong>Evitar la distop&iacute;a</strong>. La revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica y cient&iacute;fica ha entrado de lleno en nuestras vidas de un modo que no hubi&eacute;ramos imaginado hace una d&eacute;cada. La inteligencia artificial va a hacer peque&ntilde;as las revoluciones precedentes. Imaginar nuestras ciudades llenas de objetos conectados con el pretendido prop&oacute;sito de hacernos la vida m&aacute;s f&aacute;cil no es ciencia ficci&oacute;n. Empieza a ser un hecho. Ante esto s&oacute;lo caben dos actitudes, dar barra libre a estas mutaciones en una versi&oacute;n posmoderna del<em> laissez faire</em> o acotar el terreno de juego y gobernar los cambios que van a venir.
    </p><h4 class="article-text">2</h4><p class="article-text">
        <strong>Reivindicarnos como sujetos</strong>. El mundo del trabajo se est&aacute; transformando radicalmente, nuestros modos de vida van a sufrir cambios insospechados, el espacio tiempo que conoc&iacute;amos ha colapsado. Ante eso es imprescindible conjuramos para defender los intereses de los ciudadanos como sujetos de pleno derecho. Evitando que cada uno de nosotros y nosotras se convierta en un objeto al servicio de las grandes corporaciones y en materia prima para el <em>deep learning</em> de la supercomputaci&oacute;n. Esto son los peligros cada vez m&aacute;s reales del capitalismo digital. Bienvenidos al siglo XXI.
    </p><h4 class="article-text">3</h4><p class="article-text">
        <strong>El siglo de las ciudades</strong>. En el siglo XX, el de los estados naci&oacute;n, la izquierda fue el sujeto pol&iacute;tico que impuls&oacute; el mayor per&iacute;odo de progreso, paz y estabilidad, construyendo un nuevo consenso social sobre las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. Ahora, en el siglo XXI, el de las ciudades, debe ser tambi&eacute;n la izquierda la que lidere un nuevo consenso para garantizar la igualdad de oportunidades y la redistribuci&oacute;n de la riqueza, para que el lugar donde nace una no determine lo que ser&aacute; de mayor, para frenar la depredaci&oacute;n del planeta e impulsar un New Green Deal que promueva la justicia social y clim&aacute;tica.
    </p><h4 class="article-text">4</h4><p class="article-text">
        <strong>Barcelona, faro global</strong>. En este contexto, las pol&iacute;ticas que ha desarrollado Barcelona en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os la han consolidado como un referente internacional en el que han fijado sus miradas Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, Bernie Sanders, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, Dilma Roussef, expresidenta de Brasil, intelectuales como Saskia Sassen, David Harvey, Richard Sennet&hellip; Teniendo en cuenta la encrucijada en la que nos encontramos, parece un desprop&oacute;sito que se quiera someter la agenda de cambio que se ha iniciado al debate independentista y la l&oacute;gica del procesismo. Mientras se incrementan de forma exponencial los desaf&iacute;os para el bienestar de nuestros vecinos y vecinas someter la ciudad a la par&aacute;lisis y a la dial&eacute;ctica nacional ser&iacute;a un error imperdonable.
    </p><h4 class="article-text">5</h4><p class="article-text">
        <strong>Ciudad de progreso</strong>. La alcaldesa Ada Colau lo ha subrayado y debe repetirse una y otra vez: Barcelona es una ciudad progresista en la que 28 de los 41 regidores pertenecen a partidos de izquierdas. Y en el que los concejales independentistas han sufrido un sensible retroceso pasando de 18 a 15. Dicho de otro modo, u optamos por consolidar Barcelona como referente internacional, o nos decantamos por replegarla en s&iacute; misma y esconderla bajo un manto de banderas.
    </p><h4 class="article-text">6</h4><p class="article-text">
        <strong>Frente de izquierdas</strong>. Aquellas fuerzas que aspiren a gobernar la ciudad deben anticipar los cambios que se van a producir en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, preparando la ciudad para minimizar las amenazas para la equidad y la cohesi&oacute;n social y maximizando las oportunidades para mejorar la calidad de vida de vecinos y vecinas. Est&aacute; en nuestras manos construir una ciudad sana, que cuide a su gente. Y en esto siempre ha sido mejor, mucho mejor, la izquierda. No desaprovechemos la oportunidad que tenemos de nuevo en Barcelona para articular un frente de izquierdas. Se puede.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-juega-futuro_129_1527392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2019 12:05:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a2cf214b-96e8-4c5c-b75c-ff488b9d027b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="36201" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a2cf214b-96e8-4c5c-b75c-ff488b9d027b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36201" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barcelona se juega el futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a2cf214b-96e8-4c5c-b75c-ff488b9d027b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Ada Colau]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Is there no alternative?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/is-there-alternative_129_1695869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73201922-02b1-4833-9131-83a2a013e0a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El dueño de Amazon, Jeff Bezos, en el Bayerischer Hof en Múnich, Alemania."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha democratizado el conocimiento, pero los ricos lo son cada vez más y las viejas corporaciones han sido sustituidas por GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple)</p><p class="subtitle">Los fantasmas del siglo XX se reencarnan en nuevos liderazgos y la extrema derecha es un peligro real en España después de tomar el poder en Italia</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Despu&eacute;s del Muro de Berl&iacute;n</strong>. &ldquo;Para la mayor parte de quienes tienen menos de veinte a&ntilde;os en Europa o los Estados Unidos, la inexistencia de alternativas al capitalismo ya ni siquiera es un problema. El capitalismo ocupa sin fisuras el horizonte de lo pensable&rdquo;. En efecto, los menores de 30 a&ntilde;os han conocido un mundo en el que el muro de Berl&iacute;n es historia y s&oacute;lo una cicatriz que recorre a modo de reclamo tur&iacute;stico de la capital alemana. As&iacute; nos lo recuerda Mark Fischer en Realismo Capitalista, &iquest;No hay alternativa? publicado en 2009, en los inicios de la Gran Depresi&oacute;n que aun arrastramos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Los ecos de Thatcher</strong>. Fisher nos recuerda que &ldquo;es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, es imposible incluso imaginarle una alternativa&rdquo;. Thatcher gan&oacute; la partida. Su visi&oacute;n y liderazgo no solo inocul&oacute; el virus neoliberal en la socialdemocracia, sino que contribuy&oacute; a romper los cimientos del consenso de postguerra. La precariedad, la lucha por un techo o un ascensor social averiado se asumieron como una fatalidad propia del realismo capitalista al que nos ten&iacute;amos que plegar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La d&eacute;cada de la ira.</strong> Sin embargo, no hay generaci&oacute;n que pueda asumir sin rechistar un futuro sin esperanza. Primero vino la indignaci&oacute;n, ahora, la ira. Tuvimos una muestra con las movilizaciones de los taxistas. Y los partidos de ultraderecha est&aacute;n cosechando resultados espectaculares impulsados por una ciudadan&iacute;a desorientada que no solo sufre los efectos una d&eacute;cada de austeridad, sino que tambi&eacute;n asiste desconcertada a los cambios que supone la revoluci&oacute;n digital. Como ha se&ntilde;alado Enric Juliana, ha nacido &ldquo;el jornalero digital al servicio de nov&iacute;simas empresas de servicios conectadas a plataformas digitales con desag&uuml;e en los para&iacute;sos fiscales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Contra las &eacute;lites.</strong> Cuando Fisher escribi&oacute; su ensayo, en 2009, a&uacute;n no hab&iacute;a madurado el odio a las &eacute;lites. &ldquo;Uno de los &eacute;xitos de la &eacute;lite global actual es, sin dudas, evitar que se la identifique con la figura del Padre avaro, aunque &rdquo;la realidad&ldquo; que imponen a los j&oacute;venes sea sustancialmente m&aacute;s dura que las condiciones contra las que protestaba la juventud en 1960&rdquo;. La situaci&oacute;n ha virado 180 grados. Hoy las &eacute;lites son objeto de la ira de los ciudadanos que prestan su voto a Vox, AfD, Frente Nacional o la Lega de Salvini.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. La reglas del Juego.</strong> En un reciente art&iacute;culo en La Repubblica, &lsquo;E ora le &eacute;lite si mettano in gioco&rsquo;, Alessandro Baricco analizaba c&oacute;mo la revoluci&oacute;n digital se est&aacute; convirtiendo en un amplificador de la ira de los que no se sienten parte de la &eacute;lite. Frente a unos inicios marcados por el esp&iacute;ritu contestatario, la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica est&aacute; ensanchando la brecha entre las elites (entre ellas Baricco sit&uacute;a los acaudalados, los pol&iacute;ticos, los m&eacute;dicos, los profesores universitarios, los periodistas, los escritores y un largo etc&eacute;tera) y el resto de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. &iquest;Hemos tomado el poder?</strong> Afirma Baricco que en el Juego (as&iacute; describe el mundo en el que vivimos) cre&iacute;mos que pod&iacute;amos invadir aquellos espacios anta&ntilde;o reservados a las &eacute;lites. Con un tel&eacute;fono m&oacute;vil tenemos acceso a todo tipo de fuentes de informaci&oacute;n, expresamos nuestras opiniones, nos comunicamos con cualquier parte del mundo y mostramos p&uacute;blicamente nuestro ideal de belleza como antes solo hac&iacute;an las celebrities. Ahora bien, &iquest;significa esto que hayamos tomado el poder? En parte. El juego ha redistribuido el poder, o al menos tenemos esta sensaci&oacute;n, pero la riqueza sigue en pocas manos. Se ha democratizado el conocimiento, pero los ricos lo son cada vez m&aacute;s y las viejas corporaciones han sido sustituidas por GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Furia social.</strong> El &lsquo;There is no alternative&rsquo; sigue vigente, hemos sufrido una d&eacute;cada de austeridad que se puede prolongar ante los s&iacute;ntomas de reca&iacute;da de la econom&iacute;a europea, y la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica que nos hab&iacute;a hecho creer que pod&iacute;amos tomar el poder ha dado lugar a nuevas formas de precarizaci&oacute;n (los jornaleros digitales). La furia social estaba servida. En forma de revueltas callejeras y/o en forma de votos y m&aacute;s votos a los partidos que viven de alimentar esa furia, envueltos en banderas de cualquier color.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Hay alternativa.</strong> Los fantasmas del siglo XX se reencarnan en nuevos liderazgos y la extrema derecha es un peligro real en Espa&ntilde;a despu&eacute;s de tomar el poder en Italia. Sin embargo, hay alternativa. Si lo peor del siglo XX est&aacute; volviendo, respondamos de la mejor manera: construyendo un nuevo consenso social articulado entorno un Green New Deal que ponga coto a los excesos de las grandes corporaciones nacionales y transnacionales, que deje atr&aacute;s un sistema econ&oacute;mico que est&aacute; devorando el planeta y precarizando nuestras sociedades. Si no viramos, vamos al abismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Green New Deal.</strong> Este nuevo acuerdo verde debe regular al relaci&oacute;n entre los seres humanos y los recursos del planeta, garantizando un futuro de en el que el progreso incluya a todos, tambi&eacute;n a las generaciones futuras. Se debe construir con valent&iacute;a, sin temer a nadie. Para democratizar profundamente la econom&iacute;a y la sociedad. Recuperando la cultura como un pilar del nuevo bienestar, imprescindible para promover la igualdad de oportunidades y el pensamiento cr&iacute;tico. Y abordando los grandes riesgos que supone la revoluci&oacute;n digital: el auge de las fake news, la vulneraci&oacute;n de la privacidad y la propiedad de los datos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Alea jacta est.</strong> La suerte est&aacute; echada. Los partidos independentistas se han sumado a la derecha y la extrema derecha y han abocado Espa&ntilde;a a unas elecciones de resultado incierto. Podemos volver a la Espa&ntilde;a de blanco y negro. O podemos vivir una primavera que reafirme la excepci&oacute;n ib&eacute;rica. Est&aacute; en nuestras manos tomar todo el poder recuperando el esp&iacute;ritu contracultural y revolucionario de los pioneros de la revoluci&oacute;n digital. Nos corresponde decidir cu&aacute;l ser&aacute; el Zeitgeist de la primera mitad del siglo XXI. Ahora en Espa&ntilde;a, en las ciudades y Europa despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/is-there-alternative_129_1695869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Feb 2019 19:39:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73201922-02b1-4833-9131-83a2a013e0a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1718599" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73201922-02b1-4833-9131-83a2a013e0a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1718599" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Is there no alternative?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73201922-02b1-4833-9131-83a2a013e0a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de los hombres blancos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alla-hombres-blancos_129_1817453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80f5061f-e22f-4da6-a761-4146bf56c833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de los hombres blancos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las inteligencias que han dado lugar a la revolución tecnológica son monócromas, con ausencia de mujeres y humanistas</p><p class="subtitle">Un club de hombres blancos que obviamente ha dejado su sello en el sesgo que tiene hoy la revolución digital</p></div><p class="article-text">
         <strong>Pasado, presente, futuro. </strong>&iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el futuro? &iquest;D&oacute;nde estaremos en el 2030? Para imaginarnos a una d&eacute;cada vista tomamos siempre como punto de partida el presente. Que es al fin y al cabo lo que condiciona nuestras esperanzas en un futuro mejor. Explica el fil&oacute;sofo alem&aacute;n Boris Groys en <em>Going Public </em>que &ldquo;el presente es un momento en el que decidimos acotar nuestras expectativas respecto del futuro o abandonar algunas de las tradiciones m&aacute;s queridas del pasado para poder cruzar el angosto portal del aqu&iacute; y del ahora&rdquo;. El presente nos llena de incertidumbre y nos hace temer que el mundo de ma&ntilde;ana sea peor. Nuestras expectativas de progreso parecen truncadas por una regresi&oacute;n democr&aacute;tica global conectada al auge de los populismos y los nacionalismos, que han sabido sacar provecho de la capacidad de amplificaci&oacute;n y aceleraci&oacute;n de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Puritanismo global como sedante. </strong>Los desaf&iacute;os para la democracia y el bienestar planetario son descomunales, la amenaza que supone el uso de los algoritmos en la seguridad p&uacute;blica, las finanzas, las selecciones de personal colocan a los humanos en una situaci&oacute;n de extrema debilidad. De sujetos de pleno derecho a objetos de c&aacute;lculo matem&aacute;tico. Los peligros nos acechan y sin embargo lo que salta a la prensa es que una de las grandes compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas, Apple, retrasar&aacute; el lanzamiento de su plataforma de streaming para no mostrar series donde haya violencia, sexo o armas. &iquest;Por qu&eacute; de forma paralela a este salto de &eacute;poca que suponen la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la extensi&oacute;n de la Inteligencia Artificial a lo cotidiano, se ha desencadenado una ola internacional de puritarismo?. Son dos caras de la misma moneda: vivimos un proceso revolucionario b&aacute;rbaro que se est&aacute; complementando con un replegamiento a los valores m&aacute;s tradicionales y reaccionarios. Si se impusiera esta l&oacute;gica, un autor tan excepcional como David Lynch y su celebrado Twin Peaks estar&iacute;a proscrito.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Una inteligencia monocolor. </strong>El caso de Apple nos obliga a hacer un salto en el tiempo para ver qui&eacute;n hay detr&aacute;s de la revoluci&oacute;n digital. Y lo que encontramos son s&oacute;lo hombres blancos e ingenieros. Las inteligencias que han dado lugar a la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica son mon&oacute;cromas, con ausencia de mujeres y humanistas. Lo ejemplifican Jeff Bezos (Amazon), Steve Jobs (Apple), Bill Gates (Microsoft), Sergey Brin y Larry Page (Google) o Mark Zuckerberg (Facebook). 30 a&ntilde;os de revoluci&oacute;n digital y en este selecto club de pioneros s&oacute;lo se ha colado una mujer, Caterina Fake, fundadora de Flickr, y un fil&oacute;sofo experto en Descartes, Larry Sanger, fundador de Wikipedia, ejemplo mundial de econom&iacute;a colaborativa. Un club de hombres blancos que obviamente ha dejado su sello en el sesgo que tiene hoy la revoluci&oacute;n digital. Lo advert&iacute;a hace pocos d&iacute;as la matem&aacute;tica del MIT Cathy O&rsquo;Neil &ldquo;los algoritmos pueden empeorar la vida de las personas. Pero el problema no son los algoritmos, sino las personas que los dise&ntilde;an: la mayor&iacute;a hombres blancos de mediana edad formados en universidades de &eacute;lite de los Estados Unidos&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Del libertarismo a la amenaza de La Gran Regresi&oacute;n. </strong>Si en un inicio los pioneros de la revoluci&oacute;n digital beb&iacute;an de una contracultura californiana que quer&iacute;a oponerse a toda forma de dominaci&oacute;n, la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica da hoy alas a nuevas formas de dominaci&oacute;n, que se han disparado con la explosi&oacute;n de las redes sociales y las aplicaciones para m&oacute;viles. Las grandes corporaciones acumulan m&aacute;s datos sobre nosotros que los que seamos capaz de imaginar y buena parte de los movimientos pol&iacute;ticos m&aacute;s peligrosos se alimentan de este nuevo petr&oacute;leo. El esp&iacute;ritu contestatario y libertario que se encontraba en la g&eacute;nesis de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha mutado para dar alas a La Gran Regresi&oacute;n. Los Trump, Bolsonaro y Salvini/5 stelle est&aacute;n usando como nadie los datos para manipular una sociedad marcada por el individualismo de masas y los miedos a lo desconocido.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Tecnolog&iacute;a para La Gran Reconquista. </strong>Sin embargo la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n pueden ser y son tambi&eacute;n motor de progreso y extensi&oacute;n del bienestar. Esta es una de las grandes batallas que se est&aacute; disputando en el tablero global: &iquest;a qu&eacute; fines sirve el uso de la tecnolog&iacute;a? Para evitar que se imponga un mundo dist&oacute;pico gobernado por unas pocas corporaciones y gobiernos de extrema derecha no queda m&aacute;s alternativa que fijar unas reglas de juego que protejan la democracia y eviten la vulneraci&oacute;n de los derechos m&aacute;s b&aacute;sicos. A escala supranacional pero tambi&eacute;n a escala local.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>El liderazgo de Barcelona</strong>. En la &uacute;ltima Smart City Expo, en la que se ha puesto &eacute;nfasis a como la tecnolog&iacute;a debe servir a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, se anunci&oacute; la uni&oacute;n de Nueva York, Barcelona y &Aacute;msterdam para promover una carta de derechos digitales: <a href="http://citiesfordigitalrights.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">citiesfordigitalrights.org</a>. Defender la libertad de expresi&oacute;n y el derecho a la privacidad; garantizar la igualdad de oportunidades convirtiendo el acceso a internet en un bien b&aacute;sico y promoviendo el open data para que los datos no sean s&oacute;lo propiedad de unas pocas corporaciones; o prohibir el uso de algoritmos secretos para tomar decisiones pol&iacute;ticas son algunos de los ejes que inspiran esta coalici&oacute;n. A la vez, Barcelona, tambi&eacute;n con Nueva York, Amsterdam y otras 40 ciudades lidera un frente para evitar la &ldquo;uberizaci&oacute;n de la econom&iacute;a&rdquo;, promoviendo una econom&iacute;a colaborativa que no fomente la precariedad o expulsi&oacute;n de vecinos sino que sea motor de oportunidades.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Humanismo digital</strong>. Se est&aacute;n empezando a definir unas reglas para el tablero global en el que se juega revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica. En Barcelona lo estamos haciendo. Debe hacerse tambi&eacute;n en Europa. Pero no es suficiente, hay que dar un paso m&aacute;s. Hay que recuperar la mirada humanista, situando de nuevo las artes en el lugar que les corresponde. Si dec&iacute;amos que la mirada de los fundadores de internet es monocroma no es solo por su color de piel o su sexo, sino tambi&eacute;n por su formaci&oacute;n acad&eacute;mica. Necesitamos imperativamente m&aacute;s filosof&iacute;a, m&aacute;s arte, m&aacute;s pensamiento cr&iacute;tico. Dec&iacute;a recientemente Hans Ulrich Obrist, codirector de la Serpentine Gallery, que &ldquo;los artistas pueden jugar un papel central. Porque son conscientes del contexto local pero su lengua es global&rdquo;. Garanticemos los derechos humanos, promovamos una econom&iacute;a en la que la innovaci&oacute;n, la ciencia y la tecnolog&iacute;a no dejen nadie atr&aacute;s, pero recuperamos tambi&eacute;n el arte, el pensamiento y la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica. S&oacute;lo as&iacute; podremos construir un nuevo humanismo global para la era digital.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alla-hombres-blancos_129_1817453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Nov 2018 20:41:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/80f5061f-e22f-4da6-a761-4146bf56c833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="204271" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/80f5061f-e22f-4da6-a761-4146bf56c833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="204271" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más allá de los hombres blancos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/80f5061f-e22f-4da6-a761-4146bf56c833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una muralla china europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/muralla-china-europea_129_2747698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b66f68df-e0e0-4713-a93a-ded629191256_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una muralla china europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la mutación que estamos viviendo, ante los temores de una parte importante de la ciudadanía, los Salvini y los Trumps de turno imaginan una invasión bárbara. Y convencen de ella a una parte importante de la población</p></div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Leonarda Dibrani</strong>. Hace cinco a&ntilde;os Leonarda Dibrani era detenida en una excusi&oacute;n escolar para ser deportada. Francia, octubre de 2013. Fue expulsada al d&iacute;a siguiente con su madre y sus cinco hermanos. Su padre hab&iacute;a sido deportado a Kosovo un d&iacute;a antes. Viv&iacute;a all&iacute; des de hace cinco a&ntilde;os. El art&iacute;fice de la expulsi&oacute;n fue Manuel Valls, entonces Ministro del Interior galo, que ante el bloqueo de la izquierda frente la cuesti&oacute;n migratoria cay&oacute; en la trampa de la extrema derecha, que ha hecho de los inmigrantes el chivo expiatorio de los problemas que acechan Europa. Valls se erigi&oacute; entonces el adalid de la mano dura ordenando la expulsi&oacute;n de la peque&ntilde;a Dibrani, que avergonz&oacute; a toda Europa. En vez de comprender donde los nacen los miedos de buena parte de la poblaci&oacute;n, el entonces ministro del Interior franc&eacute;s opt&oacute; por dar alas y legitimar el grito lepenista de &ldquo;vienen los b&aacute;rbaros&rdquo;.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Complejidad. </strong>Hay una Europa que no se rinde a la descomposici&oacute;n humanista abanderada por algunos de sus l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Hay una Europa que quiere debatir, pensar, que entiende que es en la complejidad donde se encuentran las respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo: crisis econ&oacute;mica, empobrecimiento, revoluci&oacute;n digital, la erosi&oacute;n democr&aacute;tica. Vivimos en una gran mutaci&oacute;n y las incertidumbres que provoca pueden hacer que una parte cada vez m&aacute;s importante de la ciudadan&iacute;a se sienta atra&iacute;da por los fantasmas que rompieron el continente en el siglo XX. El reto est&aacute; en impedirlo. Esta semana se celebra la Bienal de Pensamiento de Barcelona. Plazas llenas para debatir y reflexionar. Poca broma. La inauguraci&oacute;n reuni&oacute; 2.500 personas la c&eacute;ntrica plaza Joan Corominas para escuchar a Judith Butler y Fina Birul&eacute;s conversar sobre feminismos, g&eacute;nero y mucho m&aacute;s.&nbsp; Una Bienal que bebe mucho de Italia, de iniciativas parecidas impulsadas des de hace unos a&ntilde;os en Modena o Torino. En Italia precisamente ya hace tiempo que se llenan los teatros para escuchar a Alessandro Baricco. Son ampliamente recordadas sus <em>Palladium Lectures, </em>conferencias en las que el escritor y fundador de la Escuela Holden examinaba los asuntos m&aacute;s insospechados para abordar las grandes cuestiones nuestro tiempo. Una muestra: m&aacute;s de una hora y media dedicada a reflexionar sobre el tiempo a ra&iacute;z de la hu&iacute;da de Luis XVI.&nbsp; Baricco, conocido por su c&eacute;lebre Seda es autor de diversos ensayos tener en cuenta. Acaba de publicar <em>The Game</em>, un libro que habr&aacute; que leer, en el que analiza como Silicon Valley est&aacute; cambiando el mundo. Anteriormente escribi&oacute; <em>Los B&aacute;rbaros. Ensayo sobre la mutaci&oacute;n</em>, en el que en treinta entregas publicadas en durante el 2006 en La <em>Reppublica </em>analiz&oacute;, en un recorrido que va del el futbol, Google a el vino, el declive de la cultura burguesa occidental a manos de los b&aacute;rbaros.&nbsp; Concluyendo de hecho que b&aacute;rbaros somos todos. O al menos mayor&iacute;a.<strong>&nbsp;</strong></li>
                            </ol>
            </div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Alessandro Baricco. </strong>El ep&iacute;logo de <em>Los B&aacute;rbaros</em> Baricco lo dedica a analizar la Muralla China. Un interminable muro levantado entre 1400 y 1699 no tanto para contener al enemigo sino para afirmar la propia identidad nacional. Frente a la amenaza del otro. Frente al miedo al diferente. &iquest;Les suena? &ldquo;<em>Fue el parto de una &uacute;nica dinast&iacute;a, los Ming. En apariencia, la idea era la de defenderse de los n&oacute;madas del norte erigiendo una muralla que corriera desde el mar hasta las profundas regiones occidentales. En realidad, el asunto era bastante m&aacute;s complicado. Donde nosotros tendemos a ver un dispositivo militar se escond&iacute;a, en cambio, una manera de pensar&rdquo;.</em> Para Baricco, &ldquo;la Gran Muralla no defend&iacute;a de los b&aacute;rbaros: los inventaba. No proteg&iacute;a de la civilizaci&oacute;n: la defin&iacute;a&rdquo;.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Murallas chinas.</strong> Esto es lo que est&aacute; sucediendo hoy en Europa, en EUA y en otras partes del planeta. Ante la mutaci&oacute;n que estamos viviendo, ante los temores de una parte importante de la ciudadan&iacute;a, los Salvini y los Trumps de turno imaginan una invasi&oacute;n b&aacute;rbara. Y convencen de ella a una parte importante de la poblaci&oacute;n. Son pol&iacute;ticos de distintas tipolog&iacute;as pero que tienen algo en com&uacute;n: dar respuestas simples a qui&eacute;n necesita claridad para digerir las incertidumbres del cambio de &eacute;poca que estamos viviendo. Aunque esas respuestas sean falsas. Ante la crisis de la democracia, inmersos en un cambio tecnol&oacute;gico que afecta a todas las esferas de nuestra vida, y con el empobrecimiento de una parte importante de la poblaci&oacute;n, estos pol&iacute;ticos han inventado un culpable imaginario. Y han empezado a alzar murallas para definir que es y que no es civilizaci&oacute;n. Distinguiendo entre buenos y malos. &iquest;Perverso? Mucho. Pero muy efectivo. La popularidad de Salvini en Italia no para de subir. Trump es el hazmerreir de la Asamblea General de la ONU pero no sufre un significativo coste electoral. El impulso a menudo es menospreciar a los que votan estos l&iacute;deres populistas. Cometemos un grave error. Deber&iacute;amos preguntarnos por qu&eacute; son votados. En que hemos fallado. Y en que est&aacute;n fallando las opciones de progreso en tantos pa&iacute;ses de Europa, en EUA, o en Latinoam&eacute;rica.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Rossobrunismo. </strong>La pelota est&aacute; en el tejado de la izquierda. En el campo de aquellos que formulan propuestas transformadoras. Pero, sin duda, evitando caer en la tentaci&oacute;n de abrazar algunas de las tesis populistas de replegamiento nacional y controles migratorios tal como est&aacute; haciendo el rossobrunismo en Italia, como hicieron Julio Anguita, H&eacute;ctor Illueca y Manolo Monereo con su bochornoso art&iacute;culo publicado en Cuarto Poder, o como propone el nuevo movimiento alem&aacute;n<em> Aufstehen</em> (En Pie) de la dirigente de Die Linke Sahra Wagenknecht. Por qu&eacute; aquella izquierda que legitime estos movimientos populistas ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s culpable que los propios l&iacute;deres de extrema derecha. Porque le estar&aacute;n regalando la hegemon&iacute;a cultural y la centralidad.&nbsp;&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Somos mutantes. </strong>Dice Baricco al finalizar su delicioso ensayo sobre <em>Los B&aacute;rbaros</em>: <em>&ldquo;No hay fronteras, no hay civilizaci&oacute;n de un lado y del otro barbaros: existe &uacute;nicamente el borde de la mutaci&oacute;n que va avanzando, y que corre por dentro de nosotros. Somos mutantes&rdquo;. </em>Cualquier propuesta de progreso que quiera ser ganadora deber&aacute; entender que hay una parte muy importante de la poblaci&oacute;n aturdida por esta mutaci&oacute;n. Hay que hablarles. Hay que escuchar a los vecinos y vecinas de nuestros barrios y atender a sus inquietudes. Empatizando con sus miedos.&nbsp; Dando respuestas claras, inteligibles, que aunque se basen en an&aacute;lisis complejos tengan apariencia de simplicidad. Y que conecten la escala local con la escala europea.&nbsp; En Espa&ntilde;a tenemos una oportunidad inmejorable el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Las elecciones municipales y europeas coincidir&aacute;n el 26 de mayo. Asumamos el reto, acept&eacute;monos como mutantes, entendemos que cual es el campo de juego y trabajemos por un mayo espa&ntilde;ol de progreso que apuntale la incipiente excepci&oacute;n ib&eacute;rica.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/muralla-china-europea_129_2747698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Oct 2018 19:34:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b66f68df-e0e0-4713-a93a-ded629191256_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53894" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b66f68df-e0e0-4713-a93a-ded629191256_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53894" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una muralla china europea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b66f68df-e0e0-4713-a93a-ded629191256_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
