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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Urquízar Herrera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_urquizar_herrera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Urquízar Herrera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La mezquita de Córdoba es mía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mezquita-cordoba_132_1874399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/758a8f37-25d9-4dd8-9394-ed2066f1c057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mezquita de Córdoba es mía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de lo que diga el registro de la propiedad, la mezquita de Córdoba no es solo una catedral (en la que no se deja rezar a los musulmanes), ni tampoco es ya solo la mezquita (en la que tampoco fueron bienvenidos los cristianos)</p><p class="subtitle">Históricamente, ha resultado conflictivo que una mezquita sirviera para definirnos y contribuyera a entendernos e imaginarnos como comunidad. El lío se puso en marcha en el siglo XVI y hoy vuelve en forma de</p><p class="subtitle">fake news</p><p class="subtitle">Quizás parece claro que la complejidad que requiere la interpretación de este monumento híbrido sea más fácil de alcanzar desde una gestión laica e históricamente más comprensiva que la que actualmente tiene el edificio en manos de la Iglesia</p></div><p class="article-text">
        Tras la toma de C&oacute;rdoba en 1236, el rey Fernando III adquiri&oacute; por derecho de conquista la mezquita aljama de la ciudad. Inmediatamente la entreg&oacute; a la Iglesia para que la convirtiera en catedral. La naturaleza de esa transmisi&oacute;n est&aacute; hoy en disputa tras la publicaci&oacute;n de un informe encargado por el Ayuntamiento de C&oacute;rdoba. &iquest;Hubo donaci&oacute;n de la propiedad a la Iglesia o se trat&oacute; simplemente de una cesi&oacute;n de uso, reserv&aacute;ndose la Corona el t&iacute;tulo de dominio? La resoluci&oacute;n de esta pregunta puede tener importantes consecuencias. Es posible que la respuesta acabe sustanci&aacute;ndose en los tribunales, y como historiador estoy muy interesado en escuchar los argumentos de una y otra parte, as&iacute; como el veredicto. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de las evidencias jur&iacute;dicas sobre la propiedad, creo que es importante que nos detengamos tambi&eacute;n a reflexionar sobre el sentido hist&oacute;rico que tiene la discusi&oacute;n sobre la posesi&oacute;n del monumento, sobre todo en relaci&oacute;n con su interesant&iacute;sima doble condici&oacute;n de mezquita y catedral.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Rodrigo Jim&eacute;nez de Rada, todopoderoso arzobispo de Toledo en aquel tiempo, quiso hacer visible la conquista de C&oacute;rdoba para los lectores de su historia de Espa&ntilde;a, utiliz&oacute; la descripci&oacute;n de la ceremonia de conversi&oacute;n en iglesia de aquella &ldquo;mezquita de C&oacute;rdoba, que aventaja en lujo y tama&ntilde;o a todas las mezquitas de los &aacute;rabes&rdquo;. Desde entonces y hasta el siglo XIX, gran parte de los textos prefirieron olvidar el apelativo de mezquita y referirse al templo como &ldquo;iglesia mayor&rdquo;. Siguiendo esa tradici&oacute;n, el cabildo y el obispado cordob&eacute;s han intentado &uacute;ltimamente que el monumento fuera conocido como &ldquo;catedral de C&oacute;rdoba&rdquo; y no como mezquita, frecuentemente apelando a una presunta fundaci&oacute;n cristiana anterior que dar&iacute;a legitimidad simb&oacute;lica a su posesi&oacute;n. En este marco hay que entender las declaraciones que el actual obispo efectu&oacute; hace unos meses refiri&eacute;ndose a la arquitectura como &ldquo;bizantina&rdquo; y negando su especificidad isl&aacute;mica. <em>Fake news</em>episcopales en un vano intento, me temo, de jugar en el campo de la historia del arte para actualizar viejos argumentos que hoy resultan tan estramb&oacute;ticos como interesantes desde el punto de vista de la historia cultural.
    </p><p class="article-text">
        Es relevante conocer que algunas de las historias de Espa&ntilde;a escritas en los siglos XVI y XVII a&ntilde;ad&iacute;an que en la ceremonia de cristianizaci&oacute;n de la mezquita se hab&iacute;a &ldquo;reconciliado&rdquo; el templo que anteriormente hab&iacute;an &ldquo;profanado&rdquo; los musulmanes. En 1575, el historiador Ambrosio de Morales, profesor en Alcal&aacute; de Henares, cronista real y padre fundador de la arqueolog&iacute;a espa&ntilde;ola, correg&iacute;a el manuscrito de su descripci&oacute;n de la &ldquo;iglesia mayor&rdquo; para tachar la palabra &ldquo;fundada&rdquo; y decir que hab&iacute;a sido solo &ldquo;fabricada&rdquo; por los omeyas. En otro p&aacute;rrafo eliminaba el t&eacute;rmino &ldquo;mezquita&rdquo; cuando se refer&iacute;a a sus or&iacute;genes. Morales ensalzaba el visible car&aacute;cter isl&aacute;mico de la arquitectura, pero prefer&iacute;a situar su fundaci&oacute;n en una cierta ambig&uuml;edad. Su disc&iacute;pulo el humanista, pintor, y racionero de la catedral Pablo de C&eacute;spedes dio un paso m&aacute;s estableciendo que se trataba de un templo cristiano fundado por los nietos de No&eacute; tras el diluvio, convertido despu&eacute;s en mezquita por los musulmanes manteniendo parte de su arquitectura fenicia, y devuelto a su estado natural de templo cristiano por Fernando III. Este argumento se convirti&oacute; en la interpretaci&oacute;n oficial. Un capell&aacute;n, Tom&aacute;s Fern&aacute;ndez de Mesa, dec&iacute;a en 1744 que se trataba de un edificio cristiano con 2384 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Obviamente, de todos ellos poco m&aacute;s de 500 pod&iacute;an pertenecer al tiempo en que los musulmanes hab&iacute;an dominado la ciudad. Un fin de semana pensar&iacute;amos hoy. Con ello admit&iacute;a que pretend&iacute;a aclarar la interpretaci&oacute;n del edificio para que los forasteros no se dejaran llevar por confusiones. Aunque sin tanto amor por la precisi&oacute;n en las fechas, tal sigue siendo la intenci&oacute;n actual de la Iglesia. Adem&aacute;s de las &uacute;ltimas palabras del obispo, el cabildo ha promovido excavaciones buscando restos de la bas&iacute;lica visigoda de San Vicente y ha editado folletos tur&iacute;sticos y libros relatando la historia del monumento como un templo cristiano procedente de la baja antig&uuml;edad, que vivi&oacute;, digamos, una etapa isl&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas lecturas que ofrece esta genealog&iacute;a narrativa hay una que me parece especialmente interesante por cuanto conecta el problema de la interpretaci&oacute;n (y posesi&oacute;n) del monumento con una perspectiva m&aacute;s amplia: hist&oacute;ricamente se ha lanzado niebla sobre su origen porque resultaba conflictivo que una mezquita sirviera para definirnos y contribuyera a entendernos e imaginarnos como comunidad. Me temo que el l&iacute;o estaba ya en marcha en el siglo XVI, cuando la mezquita comenz&oacute; a ser percibida de manera patrimonial, es decir como un monumento &ldquo;nuestro&rdquo; y no como un trofeo ganado a los &ldquo;otros&rdquo;. A partir de entonces la mezquita ha sido uno de esos espejos que se usan para reflejar identidad, y no solo aquella de los feligreses cordobeses, sino la de Espa&ntilde;a como naci&oacute;n. As&iacute; ha ocurrido desde tiempos de Ambrosio de Morales, cuando empezaron a escribirse las primeras historias expl&iacute;citamente &ldquo;espa&ntilde;olas&rdquo; y se quiso que el origen de muchos de los restos de al-Andalus guardara relaci&oacute;n con la demostraci&oacute;n del primer cristianismo en la Pen&iacute;nsula, y con T&uacute;bal, el m&iacute;tico rey del que part&iacute;a el linaje de la monarqu&iacute;a y la naci&oacute;n cristiana espa&ntilde;ola. Entonces como ahora algunos aceptaban que las formas del edificio fueran isl&aacute;micas, e incluso se encontraba orgullo en ello, siempre que la genealog&iacute;a fuera originalmente cristiana. La niebla incluye tambi&eacute;n las im&aacute;genes de un olvidado NO-DO en las que Franco entraba en el templo recibido por los can&oacute;nigos y rodeado de flamencas con el brazo en alto.
    </p><p class="article-text">
        El edificio cuya propiedad gan&oacute; Fernando III al asalto no es solo una catedral (en la que no se deja rezar a los musulmanes), ni tampoco es ya solo la mezquita (en la que tampoco fueron bienvenidos los cristianos). El cristian&iacute;simo arzobispo Jim&eacute;nez de Rada, el mismo que fij&oacute; la interpretaci&oacute;n de la expansi&oacute;n hacia el sur de los reinos cristianos como &ldquo;restauraci&oacute;n&rdquo; de Espa&ntilde;a, no tuvo inconveniente en enterrarse envuelto en ropajes isl&aacute;micos. La antigua mezquita, con sus construcciones renacentistas y barrocas, es otro ejemplo capital de la misma hibridaci&oacute;n cultural. Naturalmente, cada tiempo tiene o&iacute;dos para distintas historias. Por ello podemos pensar que el argumento de un edificio cuya caracter&iacute;stica m&aacute;s sobresaliente es la riqueza provocada por la combinaci&oacute;n de arquitecturas isl&aacute;micas y cristianas deber&iacute;a tratar aqu&iacute; y ahora sobre intersecciones culturales. Y quiz&aacute;s parece claro que la complejidad de este acercamiento sea m&aacute;s f&aacute;cil de alcanzar desde una gesti&oacute;n laica e hist&oacute;ricamente m&aacute;s comprensiva que la que actualmente tiene el monumento en manos de la Iglesia. Independientemente de qui&eacute;n sea el titular en el registro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Urquízar Herrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mezquita-cordoba_132_1874399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Oct 2018 19:39:23 +0000]]></pubDate>
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