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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Bernabé Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos_bernabe_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Bernabé Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Huelga, paciencia y perseverancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/huelga-paciencia-perseverancia_129_13248666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La reacci&oacute;n del Gobierno auton&oacute;mico ante la masiva e hist&oacute;rica huelga indefinida en la educaci&oacute;n p&uacute;blica valenciana no ha sido especialmente original. En primer lugar, apostaron por desprestigiar la movilizaci&oacute;n aduciendo falsedades como, por ejemplo, que &eacute;sta s&oacute;lo obedece a cuestiones salariales (siendo una demanda leg&iacute;tima, precisamente estamos rechazando propuestas que excluyan garant&iacute;as para mejorar la calidad e inclusi&oacute;n educativa). Posteriormente, optaron por una irrisoria oferta de acuerdo que ha sido ampliamente rechazada por la comunidad educativa y ni siquiera los sindicatos m&aacute;s conservadores e hist&oacute;ricamente pr&oacute;ximos al PP se han atrevido a firmar. Finalmente, en una delirante comparecencia, la Consellera Ort&iacute; decidi&oacute; atrincherarse y bloquear la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta sucesi&oacute;n de acontecimientos, aunque frustrante, entra dentro de lo esperado. No estamos aqu&iacute; por un &ldquo;error de gesti&oacute;n&rdquo; del Gobierno valenciano, sino como resultado de pol&iacute;ticas educativas deliberadas: derogaci&oacute;n del acuerdo de Plantillas, recortes en recursos para la inclusi&oacute;n, suspensi&oacute;n del <em>Pla Edificant</em> para mejora de infraestructuras, ley de falsa libertad educativa contra la normalizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, aumento de recursos a la educaci&oacute;n privada...etc. Todo ello forma parte de una ofensiva intencional contra la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No cab&iacute;a esperar, por tanto, que en s&oacute;lo una semana los dirigentes de la Generalitat ofrecieran un acuerdo decente e impugnaran su propia trayectoria.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, y para evitar que cunda el des&aacute;nimo, creo que conviene resaltar al menos tres cuestiones que evidencian que, pese a todo, esta huelga ya est&aacute; ganando. En primer lugar, el Gobierno auton&oacute;mico midi&oacute; mal el grado de apoyo. La huelga est&aacute; siendo secundada por una cantidad y diversidad de docentes que desborda, con mucho, las expectativas. Al contrario de lo que afirman desde sectores afines a Conseller&iacute;a, no estamos ante &ldquo;una protesta de los sindicatos de izquierda&rdquo; sino, m&aacute;s bien, ante una reconstrucci&oacute;n de parte del pueblo valenciano en torno a la defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No s&oacute;lo eso, gran parte de docentes y personal de apoyo educativo est&aacute;n mostrando una capacidad de sacrificio y persistencia absolutamente admirables. Ello est&aacute; contagiando a cada vez m&aacute;s colectivos que comienzan a mirarse en el espejo de la movilizaci&oacute;n educativa. Una situaci&oacute;n as&iacute;, adem&aacute;s de suponer ya una peque&ntilde;a victoria, deber&iacute;a poner en alerta a la Generalitat por sus imprevisibles efectos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, y en relaci&oacute;n con lo anterior, esta huelga ha servido para revitalizar el tejido democr&aacute;tico. Uno de los grandes males de nuestro tiempo es la fragmentaci&oacute;n, el individualismo, la desconfianza en el otro y el cinismo derrotista que renuncia a participar de cualquier iniciativa colectiva por el bien com&uacute;n. La huelga ha invertido esa l&oacute;gica y, en cada claustro, comarca y municipio se han forjado alianzas, redes de complicidad, cooperaci&oacute;n, solidaridad y espacios de militancia entre personas de perfiles muy diversos. Esto supone, de nuevo, una victoria que va m&aacute;s all&aacute; de lo simb&oacute;lico. Con independencia de c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se resuelva el conflicto, una parte del tejido construido permanecer&aacute; (si sabemos cuidarlo) y ser&aacute; clave para proteger la educaci&oacute;n p&uacute;blica valenciana en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, cuando, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, en algunos centros, por motivos econ&oacute;micos, dilemas profesionales o fatiga, decaiga parcialmente el seguimiento formal de los paros, deberemos evitar caer en el error de entrar en din&aacute;micas de frustraci&oacute;n y juicios cruzados entre compa&ntilde;eros. Porque, a partir de cierto punto, el dato relevante ya no ser&aacute; s&oacute;lo cu&aacute;ntas personas hacen huelga, sino cu&aacute;ntas est&aacute;n organizadas en torno a ella y sus ideas. Y ah&iacute;, de nuevo, estamos ganando.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la Conseller&iacute;a tambi&eacute;n ha despreciado la capacidad docente de forjar alianzas fuera del gremio. Gran parte de las familias y cada vez m&aacute;s sectores de la sociedad valenciana han comprendido que el n&uacute;cleo de estas protestas no tiene que ver s&oacute;lo (ni tanto) con nuestras condiciones profesionales, sino con el derecho a una educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad para todos y todas. El hecho de que cada vez m&aacute;s asociaciones de familias est&eacute;n mostrando su apoyo a las movilizaciones es una se&ntilde;al inequ&iacute;voca y altera dr&aacute;sticamente la correlaci&oacute;n de fuerzas en la negociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, seguimos sin un acuerdo decente que permita suspender esta huelga. Situaci&oacute;n que, de nuevo, entra dentro de lo normal. Porque el tiempo es tambi&eacute;n un arma pol&iacute;tica. Es posible que el gobierno de la Generalitat trate de sostener el pulso con una mezcla de inmovilismo y guerra desinformativa a la espera de que el desgaste haga mella entre el cuerpo docente (es la t&aacute;ctica por la que parecen optar ahora). Otro escenario (en mi opini&oacute;n, el m&aacute;s probable en los pr&oacute;ximos d&iacute;as si somos capaces de persistir) es que se generen ciertas presiones internas en el PP y se proponga un acuerdo imperfecto, incompleto y, en muchos sentidos, ambiguo (en ning&uacute;n caso Conseller&iacute;a dar&aacute; un giro de 180 grados) que s&iacute; suponga algunos logros concretos y, al mismo tiempo, sirva de base para continuar otras batallas en mejores condiciones (no ser&aacute; f&aacute;cil delimitar la frontera entre un buen acuerdo y una excesiva renuncia porque, en estas situaciones, las derrotas y los triunfos rara vez se presentan en forma pura).
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, sea cual sea el escenario en el que desemboquemos, las pr&oacute;ximas jornadas ser&aacute;n duras porque, pasada la euforia inicial, aparecer&aacute;n episodios de cansancio, duda y frustraci&oacute;n. La normalidad presionar&aacute; para intentar abrirse paso a trav&eacute;s la fatiga, tampoco ser&aacute; f&aacute;cil, en muchos momentos, diferenciar el &eacute;xito del fracaso y nos tocar&aacute; reformular las t&aacute;cticas con que mantener activa la movilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, debemos tener muy presente lo que ya hemos logrado: situar la defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica en el centro de la agenda y cohesionar a gran parte de la comunidad educativa en torno a esa demanda. Logros que servir&aacute;n como punto de partida para lo mucho que nos queda por ganar. Porque esta huelga no es ninguna &ldquo;batalla final&rdquo;. Nunca hay tal cosa, sino una sucesi&oacute;n de luchas imperfectas que abren (o cierran) camino en un proceso que ser&aacute; necesariamente largo. Y lo estamos abriendo. Dec&iacute;a Gramsci &mdash;que pag&oacute; muy cara su defensa de la democracia&mdash;, que era necesario armarse de una <em>&ldquo;paciencia ilimitada, no pasiva, inerte, sino animada por la perseverancia&rdquo;</em>. Es una buena lecci&oacute;n. En los d&iacute;as que vengan vamos a necesitar grandes dosis de estrategia y, s&iacute;, toda la paciencia y perseverancia del mundo. Porque, aunque no siempre lo podamos ver con claridad, ya estamos ganando. Pero habr&aacute; que perseverar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Bernabé Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/huelga-paciencia-perseverancia_129_13248666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 14:11:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Huelga, paciencia y perseverancia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inundaciones en la Vega Baja: no mires abajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/inundaciones-vega-baja-no-mires-abajo_129_9389720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Quiz&aacute; recuerden la pel&iacute;cula &ldquo;Don&rsquo;t Look Up&rdquo; (No mires arriba). En ella, en el contexto de un asteroide que se dirige a impactar contra la Tierra, se satirizaba el modo en que las &eacute;lites pol&iacute;ticas, empresariales y medi&aacute;ticas se instalan primero en la negaci&oacute;n del problema para, posteriormente, apoyar al rico de turno en su pretensi&oacute;n de explotarlo en su beneficio privado aunque ello aumente el riesgo de destrucci&oacute;n del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Salvando las distancias, creo que un esquema similar opera en la Vega Baja a ra&iacute;z de las inundaciones cuyo tercer aniversario acaba de cumplirse. Ciertamente, diferentes personas expertas explicaron el c&oacute;ctel meteorol&oacute;gico que deriv&oacute; en unas precipitaciones descomunales. Pero, al mismo tiempo, numerosas voces tambi&eacute;n alertaron de que la magnitud de la cat&aacute;strofe no se pod&iacute;a explicar sin analizar factores vinculados a la realidad urban&iacute;stica, agr&iacute;cola o infraestructural del entorno. Dicho de otro modo: la gravedad de los da&ntilde;os por las inundaciones no se deb&iacute;a s&oacute;lo a lo mucho que cay&oacute; del cielo, sino al desorden existente en el suelo. Y todo ello en un contexto de cambio clim&aacute;tico que previsiblemente aumentar&aacute; la frecuencia de fen&oacute;menos extremos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la nada sorprendente reacci&oacute;n de la mayor parte de &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del sur valenciano consisti&oacute; en &ldquo;no mirar hacia abajo&rdquo;. Su gran plan fue (y es) ignorar deliberadamente cualquier v&iacute;nculo entre la (des)ordenaci&oacute;n territorial de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y la cat&aacute;strofe sufrida. En lugar de ello, optaron por discursos institucionales absolutamente vac&iacute;os que reducen el foco a la reivindicaci&oacute;n de grandes infraestructuras h&iacute;dricas que sirvan, en el mejor de los casos, para continuar alimentando las mismas l&oacute;gicas irresponsables e insostenibles que son parte del problema.
    </p><p class="article-text">
        Esta peligrosa actitud tuvo una de sus muchas escenificaciones en la apertura del Congreso Nacional del Agua el pasado 2020. El evento se abri&oacute; con los cl&aacute;sicos y tediosos discursos inaugurales a cargo de los dirigentes de turno (entre otros el del ya exalcalde de Orihuela, que hizo lo &uacute;nico que sabe y hace desde 2015: victimizarse ante otras instituciones que no gobierne su partido y mostrarse incapaz de asumir la m&aacute;s m&iacute;nima responsabilidad o liderazgo). Tras ello, lleg&oacute; el momento de intervinientes cuyo an&aacute;lisis s&iacute; resultaban de inter&eacute;s. Valga el ejemplo de Jorge Olcina, Catedr&aacute;tico de An&aacute;lisis Geogr&aacute;fico Regional y destacado miembro de la comunidad cient&iacute;fica en su campo, que apunt&oacute; dos ideas fundamentales. En cuanto a la ordenaci&oacute;n del territorio se&ntilde;al&oacute; que era urgente cambiar la manera de entender y relacionarnos con el territorio, porque de poco servir&iacute;an algunas de las grandes inversiones que se reclamaban si los Ayuntamientos no introduc&iacute;an cambios en sus pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas. Respecto a la sostenibilidad clim&aacute;tica e h&iacute;drica, indic&oacute; que la realidad no ser&iacute;a favorable a transferencias de agua, por lo que se deber&iacute;an plantear soluciones en y desde la propia comarca. Traducido a l&oacute;gicas pol&iacute;ticas el resultado es evidente: reducir la vulnerabilidad clim&aacute;tica de la Vega Baja y encarar razonablemente las causas y consecuencias de las inundaciones pasaba (y pasa) por buscar alternativas a las bases del modelo socioecon&oacute;mico vigente.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico problema del discurso de Olcina es que, en esa ocasi&oacute;n, se dio ante un auditorio semivac&iacute;o puesto que, acabadas las palabras de apertura del Congreso, buena parte de dirigentes pol&iacute;ticos y empresariales escaparon velozmente del sal&oacute;n de actos. Ya saben, era el momento de posar en fotograf&iacute;as varias, estrechar manos que bien pueden engordar un contrato p&uacute;blico y acariciar hombros de los que aceleran una modificaci&oacute;n urban&iacute;stica o promocionan el ansiado ascenso en el partido. As&iacute; que, mientras voces del mundo cient&iacute;fico apuntaban la necesidad de abordar retos de enorme complejidad si queremos un futuro sostenible, justo y viable, buena parte de quienes tienen la capacidad de tomar decisiones en el territorio se entregaban a su clientelar rito de onanismo grupal.
    </p><p class="article-text">
        Aunque anecd&oacute;tico, el episodio ilustra un proceder generalizado en buena parte de sectores de Orihuela y la Vega Baja. B&aacute;sicamente, llevamos tres a&ntilde;os asistiendo a un debate superficial respecto a cifras, obras y anuncios supuestamente ejecutados o supuestamente pendientes de ejecutar. Sin embargo, los principales actores de este juego (el PP, el &ldquo;ximismo&rdquo; y los &ldquo;lobbis&rdquo; del ladrillo y el gran agronegocio) omiten deliberadamente la necesidad de &ldquo;mirar hacia abajo&rdquo;, hacia el suelo y su realidad. Porque ello supondr&iacute;a reconocer el problema que implica el tridente catastr&oacute;fico del expansionismo urban&iacute;stico, la turistificaci&oacute;n del territorio y los macronegocios agr&iacute;colas hiperintensivos, que son la gran y &uacute;nica fuente de enriquecimiento de los mediocres poderes econ&oacute;micos del lugar. Un modelo basado en salarios precarios, demandas h&iacute;dricas insostenibles y que depreda el territorio haci&eacute;ndonos m&aacute;s vulnerables ante la emergencia clim&aacute;tica. Un modelo que, adem&aacute;s, tapona otras iniciativas, sectores y v&iacute;as para crear empleo de calidad mediante actividades respetuosas con los l&iacute;mites medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        Plantear, sea desde el &aacute;mbito pol&iacute;tico o empresarial, que el gran problema de la Vega Baja y el sur valenciano se reduce a una falta de infraestructuras que podr&iacute;an estar ya realizadas, que puede haber un futuro digno y seguro sin cuestionar las pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas, agr&iacute;colas o tur&iacute;sticas vigentes implica, directamente, ser idiota o tomar a la gente como tal (en seg&uacute;n qu&eacute; sectores opera una mezcla de ambos elementos). No hay soluci&oacute;n para nuestra comarca que no pase por cuestionar la agotada ficci&oacute;n de prosperidad y avanzar hacia una forma sostenible e inclusiva de crear riqueza.&nbsp;El talento, las ideas y las oportunidades existen. Falta la inundaci&oacute;n democr&aacute;tica que arrase con las aspiraciones de quienes bloquean un futuro mejor.&nbsp;&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Bernabé Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/inundaciones-vega-baja-no-mires-abajo_129_9389720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 14:35:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Inundaciones en la Vega Baja: no mires abajo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orihuela: “Gentes de bien” y responsabilidades políticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/orihuela-gentes-responsabilidades-politicas_129_7370749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &laquo;<em>...que nadie se haga el atrevido y el adelantado y se presente para ser elegido para Alcalde, nadie que no sea persona honrada, hidalgo rico y que tenga Bienes ra&iacute;ces, y sea hombre Fidedigno y que no tenga ning&uacute;n Mal oficio(&hellip;), y si resulta ser algo de eso, que tendr&aacute; un multa de dosmil maraved&iacute;s...</em>&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Ordenanza Municipal de Eibar, 1754
    </p><p class="article-text">
        En 2018 se hac&iacute;a p&uacute;blico que el alcalde de Orihuela habr&iacute;a cobrado sin trabajar, durante 6 a&ntilde;os, en una adscripci&oacute;n funcional en la Conseller&iacute;a de Sanidad. Situaci&oacute;n que, por cierto, no podr&iacute;a entenderse sin su militancia hist&oacute;rica en el PP y su apoyo a las pol&iacute;ticas de recortes de la Sanidad P&uacute;blica durante aquellos a&ntilde;os. La respuesta del Sr. Bascu&ntilde;ana pareci&oacute; sacada de los m&aacute;s recientes manuales de estilo de las &eacute;lites pol&iacute;ticas espa&ntilde;olas: lejos de ofrecer alguna explicaci&oacute;n o indicio contrario a las informaciones, opt&oacute; por adoptar un tono altanero y amenazante contra los sectores que demandaban explicaciones y, muy importante, confundir el &aacute;mbito de la responsabilidad judicial con la esfera de la responsabilidad pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una profunda trampa en esto &uacute;ltimo. En primer lugar, hay conductas perfectamente intolerables en el &aacute;mbito pol&iacute;tico que no tienen por qu&eacute; constituir un il&iacute;cito penal. Adem&aacute;s, la justicia no s&oacute;lo es perfectamente falible (y corrompible), sino que su funci&oacute;n es determinar una &ldquo;verdad jur&iacute;dica&rdquo; que no agota la &ldquo;verdad pol&iacute;tica&rdquo;, por as&iacute; decirlo. Valga el ejemplo del caso Brugal. Ning&uacute;n an&aacute;lisis serio podr&iacute;a negar la corrupci&oacute;n generalizada que hubo en aquella trama. Sin embargo, buena parte de las personas encausadas fueron absueltas por razones fundamentalmente procesales (personas que, por cierto, fueron protegidas por Bascu&ntilde;ana desde la alcald&iacute;a). Hay algo que debe quedar claro: para que un dirigente reciba reproche penal por sus acciones debe haber un proceso judicial exquisitamente respetuoso con sus derechos que as&iacute; lo decida. Pero para exigir responsabilidades pol&iacute;ticas, las variables son otras. Por eso confundir una &ldquo;petici&oacute;n de dimisi&oacute;n&rdquo; con un &ldquo;linchamiento&rdquo; o una condena penal es algo profundamente rid&iacute;culo, s&oacute;lo posible en la subcultura se&ntilde;orial de quienes piensan que el poder les corresponde por naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        Dijimos en 2018 y repetimos hoy que, m&aacute;s all&aacute; de los avatares judiciales del alcalde de Orihuela, a la vista de su actitud soberbia, los indicios acumulados, las informaciones publicadas y contrastadas, la ausencia total de explicaciones e, incluso, los hechos t&aacute;citamente reconocidos (el portavoz del PP y mano derecha del Sr.Bascu&ntilde;ana, Rafael Almagro, reconoci&oacute;, en una de sus habituales torpezas, que el alcalde recibi&oacute; un descarado trato de favor en la Conseller&iacute;a de Sanidad cuando se le otorg&oacute; ese puesto), deb&iacute;a dimitir. En ese sentido, el inicio de la investigaci&oacute;n judicial conocido esta semana no hace sino agravar, desde la esfera judicial, una situaci&oacute;n que ya era insostenible en el campo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el alcalde de Orihuela no deja de sorprender en su huida hacia delante y nos ha obsequiado con un particular matiz en su t&aacute;ctica de defensa. Ya no es s&oacute;lo un &ldquo;linchamiento&rdquo;, ahora es, tambi&eacute;n, una persecuci&oacute;n por ser &ldquo;gente de bien&rdquo;. Creo que la elecci&oacute;n de esa f&oacute;rmula (que reiter&oacute; hasta en dos ocasiones en menos de dos minutos), no es en absoluto casual. Hay en ella un hilo que conecta al alcalde de Orihuela con la Ordenanza Municipal del S. XVIII que citaba m&aacute;s arriba. Con esa versi&oacute;n estrecha, rancia y elitista de la democracia, promovida por quienes est&aacute;n acostumbrados a patrimonializar el Estado y confundir el inter&eacute;s general con el particular. Es la &ldquo;gente de bien&rdquo; (o de bienes), poseedora de un alma pura y bella, alejada de la fealdad e impureza del &ldquo;populacho&rdquo; y que no tiene que dar explicaciones ni rendir cuentas m&aacute;s que ante s&iacute; misma. Son los llamados a dirigir los destinos de un pueblo demasiado manipulable, veleidoso y corrupto como para entender el buen gobierno. Dirigentes encerrados en una peligrosa tautolog&iacute;a &mdash;son gente de bien porque hacen lo correcto y hacen lo correcto porque son gente de bien&mdash; cuya impugnaci&oacute;n no puede ser otra cosa que conspirar contra el orden natural de las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Fiscalizar la labor de un mandatario, publicar informaciones contrastadas que le afectan negativamente y, en su caso, pedir explicaciones o responsabilidades pol&iacute;ticas, no es ninguna persecuci&oacute;n, sino lo normal en cualquier escenario m&iacute;nimamente democr&aacute;tico. Pero al alcalde de Orihuela no se le puede exigir nada de eso porque &eacute;l es &ldquo;gente de bien&rdquo;. El resto somos otra cosa, supongo.
    </p><p class="article-text">
        Yo no s&eacute; si el alcalde de Orihuela cometi&oacute; un delito, eso deber&aacute; dirimirse en sede judicial, lo que s&iacute; parece evidente es que no ha estado a la altura en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. Por eso, debemos seguir trabajando para construir, cuanto antes, un Gobierno que no est&eacute; tutelado por la se&ntilde;orial obsesi&oacute;n de ser &ldquo;gente de bien&rdquo;, sino guiado por la defensa del bien de la gente. De la gente com&uacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Bernabé Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/orihuela-gentes-responsabilidades-politicas_129_7370749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Apr 2021 20:59:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Orihuela: “Gentes de bien” y responsabilidades políticas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Hernández como frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carlos-bernabe-opinion_132_1861994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a es loma a loma, de ga&ntilde;anes, pobres y braceros, no permit&aacute;is que el rico se la coma...&rdquo; Miguel Hern&aacute;ndez
    </p><p class="article-text">
        Siempre he tenido la sensaci&oacute;n de que el mayor triunfo de la figura de Miguel Hern&aacute;ndez es, tambi&eacute;n, su mayor riesgo. Este razonamiento no es especialmente innovador ni creativo. Sucede siempre en el &aacute;mbito de lo pol&iacute;tico: aquellas ideas, figuras, s&iacute;mbolos e identidades que m&aacute;s triunfan son, tambi&eacute;n, las que corren el mayor riesgo de ser pervertidas o, mejor dicho, reinterpretadas de formas radicalmente distintas e incluso contrarias a su esp&iacute;ritu original. Piensen en el t&eacute;rmino &ldquo;democracia&rdquo;, bajo el que intentan articularse opciones pol&iacute;ticas con un relato radicalmente antag&oacute;nico de lo que &eacute;sta significa, o en la figura del &ldquo;Che Guevara&rdquo;, de sujeto revolucionario a icono pop en chapas, camisetas, ornamentos y espacios comerciales.
    </p><p class="article-text">
        La Memoria Democr&aacute;tica fue, sin duda, una de las grandes derrotadas en el proceso de Transici&oacute;n, algo evidente, habida cuenta de los conflictos que estamos viviendo hoy en Espa&ntilde;a. Pero, en medio de esa derrota global, emergieron victorias parciales, grandes s&iacute;mbolos de la rep&uacute;blica y la democracia cuyo brillo y legitimidad no pudo ser plenamente sepultado en el olvido. Miguel Hern&aacute;ndez es uno de esos ejemplos. Nadie, o nadie m&iacute;nimamente sensato, se atreve hoy, tanto en Espa&ntilde;a como Orihuela, a cuestionar su figura o criticar la necesidad de homenajearle y recordarle. Ni siquiera los partidos y espacios pol&iacute;ticos m&aacute;s reaccionarios frente a la Memoria Hist&oacute;rica han osado enfrentarse a la figura del poeta oriolano, que goza de ampl&iacute;sima legitimidad dentro y fuera de su Orihuela natal.
    </p><p class="article-text">
        Otro debate, claro est&aacute;, es el precio de ese &eacute;xito: la calidad y cantidad de algunos de esos homenajes. Durante a&ntilde;os, hemos asistido a continuos intentos de &ldquo;esterilizar&rdquo; o &ldquo;limar&rdquo; el significado hist&oacute;rico, pol&iacute;tico y social de Miguel Hern&aacute;ndez. Hay quien ha intentado hacer de &eacute;l menos &ldquo;poeta del pueblo&rdquo; y m&aacute;s &ldquo;producto tur&iacute;stico&rdquo;. Piensen en la cantidad de eventos, actos y productos que se hacen bajo el paraguas de &ldquo;Hernandiano&rdquo; y donde, a menudo, (no siempre, seamos justos) brillan por su ausencia las referencias al compromiso pol&iacute;tico del propio Miguel Hern&aacute;ndez o a sus versos m&aacute;s expl&iacute;citos. Los ejemplos son abundantes, pero perm&iacute;tanme citar brevemente dos de los m&aacute;s recientes. El a&ntilde;o pasado, en el setenta y cinco aniversario de la muerte de nuestro poeta, hubo una gran densidad (e hipocres&iacute;a) institucional al respecto. El alcalde de Orihuela, miembro de un partido contrario a la Memoria Hist&oacute;rica, hizo numerosos discursos en los que practicaba un continuo equilibrio para no aludir a las vinculaciones pol&iacute;ticas de Miguel Hern&aacute;ndez, mucho menos a los responsables de su muerte. De hecho, en un acto en el Instituto Cervantes, el primer edil oriolano dec&iacute;a que &ldquo;Miguel Hern&aacute;ndez es el poeta universal porque llega a todos (...) porque el coraz&oacute;n y los sentimientos no entienden de ideolog&iacute;as&rdquo; (el problema es que el franquismo que encarcel&oacute; al poeta y el antifascismo con el que &eacute;ste se comprometi&oacute; eran &ldquo;ideolog&iacute;as&rdquo;, y cuesta creer que ambos constructos sean igualmente interpelados por el poeta republicano). Otro tanto sucedi&oacute; con el exministro &Iacute;&ntilde;igo M&eacute;ndez de Vigo, que ensalzaba &ldquo;el mundo interior&rdquo; de Miguel Hern&aacute;ndez - &ldquo;el exterior&rdquo; es mucho m&aacute;s inc&oacute;modo- , y en marzo del pasado a&ntilde;o hablaba de una &ldquo;trayectoria interrumpida por aquella dolorosa muerte&rdquo; -quiza&#769; porque hablar de asesinato implica se&ntilde;alar culpables y, sobre todo, dolores individuales y colectivos por restaurar-.
    </p><p class="article-text">
        No creo que la soluci&oacute;n ante esto sea escandalizarse o, como propugnan algunos sectores, reclamar una suerte de &ldquo;monopolio&rdquo; ideol&oacute;gico sobre Miguel Hern&aacute;ndez. Creo que eso ser&iacute;a, adem&aacute;s de injusto, absolutamente ineficaz para los mismos objetivos que ten&iacute;a el poeta oriolano: poner la riqueza al servicio de la gente com&uacute;n para que no hubiera &ldquo;ni&ntilde;os yunteros&rdquo; ni jornales cobrados &ldquo;al precio de la sangre&rdquo;. No se trata de revindicar que los homenajes a Miguel Hern&aacute;ndez se circunscriban y limiten a usar y ensalzar exactamente los mismos s&iacute;mbolos, palabras e identidades pol&iacute;ticas con las que se comprometi&oacute; nuestro poeta. De hecho, la realidad pol&iacute;tica que &eacute;l conoci&oacute; es, en muchos sentidos, radicalmente distinta a la que hoy conocemos, por lo que no tiene sentido responder a los retos actuales con los mismos elementos que se dieron ayer. El &eacute;xito de Miguel Hern&aacute;ndez y su legado es, precisamente, su capacidad de desbordar los l&iacute;mites de algunas identidades pol&iacute;ticas e interpelar a una mayor&iacute;a social que puede no compartir parte de nuestros s&iacute;mbolos, pero s&iacute; la versi&oacute;n actualizada de los mismos anhelos de justicia, democracia y solidaridad expresados por el poeta de la Vega Baja.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a la vez, esa universalidad de nuestro poeta no puede ser la coartada con la que se acaben blanqueando y apropiando de &eacute;l quienes hoy legitiman una suerte de reconstrucci&oacute;n de la peor tradici&oacute;n pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, la que utiliza &ldquo;la Patria&rdquo; contra la gente. M&aacute;xime ahora, cuando asistimos a una deriva extremista y xen&oacute;foba en todo el planeta y tambi&eacute;n en nuestro pa&iacute;s. No creo (y ser&iacute;a un craso error hacer ese an&aacute;lisis) que estemos ante una simple repetici&oacute;n del fascismo. En pleno siglo XXI, los sujetos, discursos y banderas de esos movimientos difieren, mucho, del fascismo que combati&oacute; Miguel Hern&aacute;ndez -por lo que ser&iacute;a bueno entender que a la gente dem&oacute;crata nos toca, tambi&eacute;n, reinventar algunas de nuestras herramientas-. Pero eso no impide que haya un cierto paralelismo y continuidad hist&oacute;rica entre ambas tradiciones.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, hoy m&aacute;s que nunca debemos recuperar a Miguel Hern&aacute;ndez como frontera, no para atrincherarnos hacia dentro, sino para ensancharnos y cercar a quienes defienden posiciones de odio que deben permanecer como minoritarias. Recordarlo y recuperarlo como dique de contenci&oacute;n frente a la legitimaci&oacute;n de las posiciones de intolerancia y exclusi&oacute;n herederas de aquellas contra las que combati&oacute;. Hoy, algunos de los sectores pol&iacute;ticos que quieren homenajear a -y apropiarse de- Miguel Hern&aacute;ndez, est&aacute;n, a la vez, reorientando sus discursos hacia posiciones m&aacute;s extremistas. Una contradicci&oacute;n que, con inteligencia, puede permitirnos mantener la iniciativa y no regalar ni un gramo de legitimidad a estas nuevas amenazas. Dicen que Miguel Hern&aacute;ndez fue &ldquo;poeta del pueblo&rdquo;, cierto. Pero tambi&eacute;n lo quiso ser &ldquo;de la naci&oacute;n&rdquo; (o naciones). Fue el poeta que atisb&oacute; la pluralidad de nuestra tierra en sus &ldquo;Vientos del Pueblo&rdquo; o &ldquo;Euzkadi&rdquo;; en el que se adivina un patriotismo vinculado a la justicia social cuando nos recordaba que no pod&iacute;amos permitir que las &eacute;lites &ldquo;se comieran&rdquo; nuestra Espa&ntilde;a; o que defendi&oacute; la solidaridad de los pueblos en su homenaje a quienes &ldquo;tienen un alma sin fronteras&rdquo; en su <em>Soldado Internacional ca&iacute;do en Espa&ntilde;a</em>. No, no es justo apropiarse de la memoria de nadie para justificar posiciones pol&iacute;ticas hoy. Pero parece l&oacute;gico reclamar que hay homenajes y recuerdos donde es necesario poner fronteras para que no quepa todo. En la Espa&ntilde;a que recuerda a Miguel Hern&aacute;ndez, el odio al extranjero o el enfrentamiento entre la gente com&uacute;n, no tiene cabida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carlos Bernab&eacute; Mart&iacute;nez</strong> es concejal de Cambiemos Orihuela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Bernabé Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Oct 2018 09:47:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Miguel Hernández como frontera]]></media:title>
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