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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Menéndez Zapico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_menendez_zapico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Menéndez Zapico]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gracias por todo, Stan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gracias-stan_129_1838029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9003ae4-80a8-4459-a339-6cfb448ba0ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquellos primeros superhéroes eran un soplo de aire fresco en un universo gris, dominado por los títulos que venían del franquismo</p><p class="subtitle">Stan Lee solía decir que le gustaban los superhéroes con superproblemas y ese ha sido su gran legado, lograr que generaciones de lectores empatizáramos con sus creaciones</p><p class="subtitle">¡Excelsior! Los herederos españoles de la tinta de Stan Lee despiden a su superhéroe</p></div><p class="article-text">
        No fui consciente de qui&eacute;n era hasta muchos a&ntilde;os despu&eacute;s; y eso que durante toda mi infancia su nombre encabezaba la mayor&iacute;a de los tebeos que devoraba al volver del colegio con aquel m&iacute;tico &ldquo;Stan Lee presenta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marvel lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en 1969. Yo ten&iacute;a un a&ntilde;o y a&uacute;n no era consciente de c&oacute;mo aquellos individuos con leotardos iban a cambiar mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil explicar lo que supuso en su momento la aparici&oacute;n, en unas estanter&iacute;as dominadas por <em>Haza&ntilde;as B&eacute;licas</em> o el <em>Capit&aacute;n Trueno</em>, de los tomos de 128 p&aacute;ginas de Editorial V&eacute;rtice con los que Marvel aterrizaba en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos primeros superh&eacute;roes eran un soplo de aire fresco en un universo gris, dominado por los t&iacute;tulos que ven&iacute;an del franquismo. S&iacute;, es cierto, Superman ya estaba en Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de la mejicana Editorial Novaro pero lo de Marvel era otra cosa, era algo&hellip; diferente: La Patrulla X, La Masa, Dan Defensor, Estela Plateada&hellip;Nombres imposibles en unas portadas que te manten&iacute;an pegado al cristal de cualquier kiosko. Unas joyas obra del ilustrador catal&aacute;n Rafael L&oacute;pez Esp&iacute;, hipn&oacute;ticas, descaradamente <em>pulp</em>&nbsp;cuando a&uacute;n no sab&iacute;amos el significado de esa palabra.
    </p><p class="article-text">
        Las econom&iacute;as familiares de la &eacute;poca no pod&iacute;an permitirse pagar las 25 pesetas de cada tomo y m&aacute;s con la ingente cantidad de t&iacute;tulos que V&eacute;rtice publicaba. Lleg&oacute; a tener en su cat&aacute;logo m&aacute;s de 20 colecciones Marvel. Desde luego la m&iacute;a no pod&iacute;a y eso me llev&oacute; a descubrir los kioskos donde cambiaban tebeos y novelas del oeste a peseta. M&aacute;s que echarme para atr&aacute;s, la liturgia result&oacute; un importante incentivo: ir al kiosko a cambiar tus tebeos con la esperanza de encontrar la continuaci&oacute;n de la historia que hab&iacute;as empezado 10 d&iacute;as antes fue una de las mayores campa&ntilde;as de potenciaci&oacute;n de la lectura que yo recuerde.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, en aquellas lecturas en blanco y negro, desordenadas y ca&oacute;ticas porque un d&iacute;a le&iacute;as el n&uacute;mero 8, despu&eacute;s el 3 y a la semana siguiente el 7, descubrimos un universo nuevo, uno en el que los h&eacute;roes no eran de una pieza sin fisura conocida sino que ten&iacute;an sus debilidades y traumas. Hombres y mujeres con defectos y vicios con los que pod&iacute;as identificarte perfectamente. H&eacute;roes de todo tipo y condici&oacute;n: dioses n&oacute;rdicos, hombres el&aacute;sticos, de hielo, gigantes verdes, antorchas humanas, mujeres invisibles&hellip; incluso un adolescente enclenque como yo, que aun despu&eacute;s de ser picado por una ara&ntilde;a radioactiva segu&iacute;a teniendo miedo de hablar con la chica que le gustaba. Y todo ello con un lenguaje desenfado y juvenil que se alejaba de los acartonados textos a los que est&aacute;bamos acostumbrados.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes m&eacute;ritos de Stan Lee fue que nos preocup&aacute;ramos m&aacute;s de Peter Parker que del propio Spiderman. Que hici&eacute;ramos nuestros los problemas de aquel adolescente, o que llor&aacute;ramos por primera vez delante de un tebeo cuando en 1979 lleg&oacute; a Espa&ntilde;a <em>The Night Gwen Stacy Died</em>, la historia que marca el paso a la edad adulta del g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Stan Lee sol&iacute;a decir que le gustaban los superh&eacute;roes con superproblemas y ese ha sido su gran legado, lograr que generaciones de lectores empatiz&aacute;ramos con sus creaciones, que nos sinti&eacute;ramos c&oacute;mplices de un universo que parec&iacute;a creado exclusivamente para cada uno de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Muchos a&ntilde;os m&aacute;s tarde descubr&iacute; su historia y la de otros muchos: Kirby, Steranko, Ditko&hellip; Siempre hab&iacute;an estado ah&iacute; aunque yo no lo sab&iacute;a. En las primeras ediciones en Espa&ntilde;a de estas colecciones no hab&iacute;a ninguna referencia a los equipos creativos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del tiempo transcurrido nunca han dejado de acompa&ntilde;arme. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s siguen conmigo. Ese y no otro es el gran legado del viejo Stan.
    </p><p class="article-text">
        All&aacute; donde este, espero que siga contando historias.
    </p><p class="article-text">
        Excelsior.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Menéndez Zapico]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Nov 2018 10:12:03 +0000]]></pubDate>
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