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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Rodríguez Seijo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres_rodriguez_seijo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Rodríguez Seijo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los microplásticos también contaminan nuestros suelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/microplasticos-contaminan-suelos_129_1824122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85412b16-d991-4955-9e33-d2d73f0c6297_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los microplásticos también contaminan nuestros suelos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores estiman que entre 110.000 y 730.000 toneladas de microplásticos son transferidas a los suelos cada año en Europa y América del Norte.</p><p class="subtitle">Existen unos 1.000 artículos científicos sobre el impacto de estos plásticos en ecosistemas acuáticos, pero menos de 100 en terrestres, a pesar de ser la fuente que los transmite a los océanos</p></div><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo vemos por televisi&oacute;n &ldquo;islas de pl&aacute;stico&rdquo; a la deriva en los oc&eacute;anos. En los &uacute;ltimos meses tambi&eacute;n se ha advertido de la posibilidad de que existan micropl&aacute;sticos, cuyo di&aacute;metro no supera los 5 mil&iacute;metros, en paquetes de sal y en <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0048969717323471?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">latas de sardinas</a>. Incluso se ha anunciado su hallazgo en el intestino y en<a href="https://elpais.com/elpais/2018/10/22/ciencia/1540213637_935289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> heces humanas</a>, aunque esto requerir&iacute;a un an&aacute;lisis m&aacute;s mesurado.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros registros del impacto de los micropl&aacute;sticos en ecosistemas marinos datan de la d&eacute;cada de 1970. A partir de 2013&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0025326X13006097?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se indica por primera vez su presencia en ecosistemas acu&aacute;ticos continentales</a> (r&iacute;os y lagos). Sin embargo, su efecto en suelos y ecosistemas terrestres ha sido ignorado, con apenas unas menciones en 2005. No fue hasta 2012 cuando el profesor Matthias Rillig, de la Universidad Libre de Berl&iacute;n (Alemania), advirti&oacute; de la situaci&oacute;n <a href="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/es302011r" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un estudio</a>.
    </p><p class="article-text">
        Se estima que <a href="http://science.sciencemag.org/content/360/6384/28" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 80% de los micropl&aacute;sticos presentes en oc&eacute;anos se originan en ecosistemas terrestres</a>. Provienen de suelos agr&iacute;colas, actividades industriales, construcci&oacute;n, transporte y vertederos. Varios investigadores ya han advertido de que se trata de un problema m&aacute;s grave de lo que creemos.
    </p><p class="article-text">
        El investigador Luca Nizzetto, del Instituto Noruego para la Investigaci&oacute;n del Agua, estim&oacute; que entre 110.000 y 730.000 toneladas de micropl&aacute;sticos son transferidas a los suelos cada a&ntilde;o en Europa y Am&eacute;rica del Norte. Su principal origen son los pl&aacute;sticos agr&iacute;colas y los residuos en vertederos. M&aacute;s tarde Alice Horton, del Centro de Ecolog&iacute;a e Hidrolog&iacute;a de Reino Unido, indic&oacute; que <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0048969717302073?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cantidad de pl&aacute;stico que llega a los suelos es entre 4 y 23 veces mayor que la que llega a los oc&eacute;anos</a>.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas cifras a&uacute;n no sabemos bien c&oacute;mo los micropl&aacute;sticos interact&uacute;an con el suelo, debido a la complejidad de su estructura. Existen unos 1.000 art&iacute;culos cient&iacute;ficos sobre el impacto de estos pl&aacute;sticos en ecosistemas acu&aacute;ticos, pero menos de 100 en terrestres, a pesar de ser la fuente que los transmite a los oc&eacute;anos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">De la revoluci&oacute;n a la contaminaci&oacute;n blanca</h3><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los pl&aacute;sticos que conocemos se desarrollaron a partir de la d&eacute;cada de 1940. Su introducci&oacute;n en el transporte y en la agricultura supuso una revoluci&oacute;n. Su utilizaci&oacute;n masiva permiti&oacute; reducir costes, facilit&oacute; el transporte, las telecomunicaciones y el cultivo bajo condiciones adversas para obtener varias cosechas al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su inestimable ayuda, tambi&eacute;n suponen un gran problema medioambiental. Su condici&oacute;n de usar y tirar; su lenta degradaci&oacute;n, que alcanza los 400 a&ntilde;os; y las dificultades para su reciclaje y reutilizaci&oacute;n son algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del acero y el vidrio, que pueden ser reciclados casi de forma infinita, el pl&aacute;stico pierde sus propiedades poco a poco. Con cada reciclado se obtiene un material de peor calidad que necesita ser mezclado con pl&aacute;stico virgen.
    </p><p class="article-text">
        Los embalajes y el transporte suponen el 40% del pl&aacute;stico utilizado en el mundo. La gran mayor&iacute;a de los pl&aacute;sticos utilizados en estos sectores acaban en vertederos o incinerados, ya que las tasas de reciclado son muy bajas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque apenas supone un 4% de la cuota de mercado, otro gran consumidor de pl&aacute;stico es el sector agr&iacute;cola. En muchos casos no se recicla bien o acaba a la intemperie sobre los suelos agr&iacute;colas. Esta elevada cantidad de restos pl&aacute;sticos, que queda sobre los suelos o en vertederos despu&eacute;s de su uso en agricultura, se denomina en China la &ldquo;contaminaci&oacute;n blanca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pl&aacute;stico tambi&eacute;n puede llegar a los suelos agr&iacute;colas de forma inadvertida, tal y como ocurre con los lodos de depuradora. Estos pueden contener una elevada cantidad de estos materiales, ya que las t&eacute;cnicas de depuraci&oacute;n apenas retienen un 10% de los micropl&aacute;sticos que llegan de nuestros hogares e industrias.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo son las prendas textiles, donde el pl&aacute;stico tiene cada d&iacute;a una mayor presencia a trav&eacute;s del nailon, poli&eacute;ster y elastano. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0025326X16307639?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El lavado de la ropa en lavadoras puede incrementar las probabilidades de que se desprendan estas fibras</a>. El resultado es que llegan al medio ambiente, a los suelos agr&iacute;colas por lodos de depuradoras o directamente a las masas de agua.
    </p><p class="article-text">
        Ya tenemos una <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1990-26490" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legislaci&oacute;n que limita la carga m&aacute;xima de metales pesados en lodos de depuradoras</a>, y acabaremos por regular tambi&eacute;n los micropl&aacute;sticos. Sin embargo, esto no es f&aacute;cil porque los suelos y los lodos son muy complejos y a&uacute;n no tenemos una buena t&eacute;cnica de extracci&oacute;n de micropl&aacute;sticos.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo afecta el pl&aacute;stico a los suelos?</h3><p class="article-text">
        Aunque este campo todav&iacute;a es joven, sabemos que los micropl&aacute;sticos pueden afectar negativamente al desarrollo de&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0269749116315500?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lombrices</a> y <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0269749116322862?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microartr&oacute;podos</a>. Tambi&eacute;n repercuten sobre <a href="https://enveurope.springeropen.com/articles/10.1186/s12302-018-0140-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la actividad bacteriana en los suelos</a>, e incluso pueden actuar como transportadores de <a href="http://www.publish.csiro.au/en/EN18162" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaminantes org&aacute;nicos</a>, inorg&aacute;nicos y representar un problema por los propios aditivos que llevan los pl&aacute;sticos, tal y como ocurre con las bolsas pl&aacute;sticas de la compra.
    </p><p class="article-text">
        No solo eso, sino que <a href="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.est.8b02212" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n impactan en las propiedades fisicoqu&iacute;micas de los suelos</a>. Esto quiere decir que empeoran sus funciones y los servicios ecosist&eacute;micos que proporcionan.
    </p><p class="article-text">
        El suelo es un recurso no renovable a escala humana y cada d&iacute;a est&aacute; m&aacute;s amenazado a nivel global por culpa de la contaminaci&oacute;n, la sobreexplotaci&oacute;n de recursos, el cambio clim&aacute;tico y la deforestaci&oacute;n. Ahora recibe una nueva amenaza: los micropl&aacute;sticos. Su impacto empeorar&aacute; la calidad del suelo, lo que supondr&aacute; una p&eacute;rdida de productividad a medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo esto, el pl&aacute;stico todav&iacute;a es muy necesario y, en muchos casos, carece de alternativas. Adem&aacute;s, existen problemas medioambientales globales m&aacute;s importantes que los micropl&aacute;sticos, como el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos en nuestras manos la posibilidad de trabajar de inmediato en reducir su uso. Tambi&eacute;n en aumentar las rid&iacute;culas tasas de reciclado y prohibir su uso en aplicaciones donde existan alternativas. Sin olvidar seguir investigando en nuevos materiales y biopl&aacute;sticos, cuya degradaci&oacute;n sea m&aacute;s r&aacute;pida o tenga efectos menos nocivos. Eso s&iacute;, tampoco son la panacea: conviene recordar que <a href="https://phys.org/news/2017-12-truth-bioplastics.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no todos los biopl&aacute;sticos son realmente &ldquo;bio&rdquo;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Este art&iacute;culo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Lee el original.</strong><em>Este art&iacute;culo ha sido publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a><em>. Lee el original.</em><a href="https://theconversation.com/los-microplasticos-tambien-contaminan-nuestros-suelos-es-hora-de-actuar-107334" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Rodríguez Seijo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Nov 2018 14:45:04 +0000]]></pubDate>
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