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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emma Infante Sentelles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emma_infante_sentelles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emma Infante Sentelles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La tragedia de ser gato en Almería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/tragedia-gato-almeria_132_1755863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a955afb-31eb-45a7-bd84-fdde7e1b265a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gatos ferales encerrados en la perrera de Almería."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Doscientos doce gatos (y cuatro perros) han muerto envenenados en Almería en los tres últimos meses de 2018</p></div><p class="article-text">
        <em>He cuidado&nbsp;desde hace a&ntilde;os una colonia felina en Almer&iacute;a. Algunas gatas,&nbsp;como&nbsp;Misif&uacute;, llevaban m&aacute;s de cuatro viviendo en la colonia junto con otros compa&ntilde;eros de especie. Siempre he estado pendiente de ellos: les he hecho casetas, los he alimentado, medicado y esterilizado,&nbsp;he jugado con&nbsp;ellos. Los gatos de la colonia eran felices. El&nbsp;pasado 22 de diciembre&nbsp;sucedi&oacute; algo estremecedor: la mayor&iacute;a de los gatos&nbsp;no se levantaba, no respiraba, no se mov&iacute;a.&nbsp;Algunos ten&iacute;an sangre en la nariz aunque&nbsp;segu&iacute;an&nbsp;vivos. Desconsolada, recog&iacute;a&nbsp;sus cuerpos inm&oacute;viles,&nbsp;sin poder&nbsp;creer lo que pasaba, buscando a los dem&aacute;s, mirando por&nbsp;todas&nbsp;partes. Solo hab&iacute;a un silencio aterrador. Miedo y dolor. Los gatos que no murieron huyeron conmocionados y aquel lugar que fue feliz ha quedado&nbsp;vac&iacute;o.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ana Mar&iacute;a Mart&iacute;nez Rosales&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuidar de los gatos que viven en la calle es un acto de amor. Es un acto de amor hacia la biodiversidad, hacia la especie, hacia los individuos y hacia la comunidad en la que una vive. Se&nbsp;empieza haciendo desde la piedad y la raz&oacute;n, y se sigue porque el amor nos atraviesa. El contacto cotidiano permite compartir usos y costumbres, establecer v&iacute;nculos particulares. Cada d&iacute;a es una oportunidad para descubrir que cada&nbsp;gato&nbsp;es distinto, es &uacute;nico, es perfecto y es un maestro.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar de los gatos callejeros solo se convierte en algo heroico cuando nos obligan a sobrevivir a nuestra familia urbana. No tenerlos bajo el mismo techo, aprender a respetar su libertad, adaptarse a la zozobra y suspirar aliviada cuando vuelves a ver uno de los tuyos sano y salvo tras d&iacute;as sin acudir a la llamada de la lata. Todo eso compensa. Hay un veterinario experto en medicina de refugio, Gabriel Bustillo, que dice que las gateras debemos ser estudiadas porque nuestro v&iacute;nculo con los gatos libres es especial. Igual tiene raz&oacute;n, como cuando cre&oacute; el&nbsp;<a href="http://otravetemirada.blogspot.com/2017/06/manifiesto-felino-por-una-caja-de-carton.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto felino por una caja de cart&oacute;n</a>,&nbsp;algo que para un gato es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        No estoy en las mejores condiciones de escribir, estoy conmocionada, estoy cansada, vi sucumbir a los gatos de mis compa&ntilde;eras y como una gota de aceite la muerte se ha ido expandiendo y dej&aacute;ndome con solo tres de mis ahijados. A pesar de <a href="https://www.change.org/p/paco-stop-matanza-de-gatos-en-almer%C3%ADa-con-la-pasividad-de-sus-pol%C3%ADticos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestras s&uacute;plicas</a>, las autoridades aparecen indolentes, subrayando que no han comprendido nada. Su propuesta es una <a href="https://www.diariodealmeria.es/almeria/CER-Ayuntamiento-Mesa-Trabajo_0_1313268917.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mesa de trabajo</a>. &iquest;Comprend&eacute;is cu&aacute;nta impotencia?
    </p><p class="article-text">
        El plano que se&ntilde;ala el &aacute;rea de distribuci&oacute;n de los casos de envenenamiento en Almer&iacute;a y su secuencia temporal resulta aterrador. Nos encontramos ante un aut&eacute;ntico asesino en serie. La primera entidad afectada, <a href="https://m.facebook.com/salvando.vidas.794" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salvando Vidas Almer&iacute;a</a>, realiz&oacute; las denuncias pertinentes y lanz&oacute; una primera petici&oacute;n de auxilio. Resulta dif&iacute;cil de comprender que tantos casos, en un lapso de tiempo de doce semanas, en una ciudad europea plagada de c&aacute;maras con registros de la v&iacute;a p&uacute;blica -y donde muchas personas se conocen- no se haya dado a&uacute;n con&nbsp;el o los culpables. La misma par&aacute;lisis que impide tener aprobada una ordenanza de protecci&oacute;n animal a la altura de una ciudad del siglo XXI parecer&iacute;a afectar a los responsables de la investigaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los informes toxicol&oacute;gicos que servir&aacute;n para individuar la sustancia que mata a los animales est&aacute;n retras&aacute;ndose por la coincidencia de las festividades navide&ntilde;as. Resulta llamativo que deba financiarse el estudio de modo privado y no sea alguno de los estamentos administrativos&nbsp;el que de oficio haya facilitado tal prueba pericial. Los venenos, por su peligrosidad, tienen un acceso restringido. Conocer el producto que ya ha matado a m&aacute;s de dos centenares de animales urbanos servir&aacute; para estrechar el cerco sobre el autor. En atenci&oacute;n al C&oacute;digo Penal vigente ,y dado el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas, el culpable se enfrenta a una sucesi&oacute;n encadenada de penas de prisi&oacute;n. La ciudad,&nbsp;tenga o no sensibilidad animalista, debe atrapar al asesino porque con &eacute;l, o ellos, en las calles Almer&iacute;a no es la ciudad mediterr&aacute;nea, humana y segura que merece ser.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el pasado octubre, el peligro que corr&iacute;an los gatos ferales de la ciudad era ser atrapados y confinados en la perrera. Las entidades animalistas almerienses combaten, con m&aacute;s tenacidad que medios, el irracional proceso de captura municipal, rescate de las protectoras -previo pago de tasas- y reubicaci&oacute;n en un lugar seguro. Hasta hace tres meses, el principal enemigo de las colonias eran los laceros municipales. Las protectoras ara&ntilde;an de sus bolsillos los &uacute;ltimos c&eacute;ntimos con tal de salvar una vida que un profesional indolente considera una cosa. Decenas de personas tratan de evitar el escenario dantesco de las jaulas vac&iacute;as con salpicaduras de sangre. G&eacute;lidos cheniles donde el d&iacute;a anterior cachorros aterrorizados no ten&iacute;an ni el m&aacute;s escu&aacute;lido parapeto que les transmitiera seguridad, aunque fuese ficticia. Los gatos no&nbsp;disponen, ni mucho menos, de la caja de cart&oacute;n que reivindica el veterinario Bustillo. Tenemos fotos de los gatos y aparecen encaramados a los techos, con las pupilas dilatad&iacute;simas o paralizados sobre los areneros. Esas im&aacute;genes nos obligan a extenuarnos hasta su rescate.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;todo &eacute;tico de gesti&oacute;n de colonias, el <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Manifesto-felino-elecciones-mayo_6_381521856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CER (captura, esterilizaci&oacute;n y retorno)</a>, es una pr&aacute;ctica extraoficial llevada a cabo en Almer&iacute;a por ciudadanas concienciadas. Gracias a su trabajo, no solo se alimenta, se hidrata y se evita camadas y enfermedades, sino que se mejora la convivencia y se hace injustificable la captura y confinamiento de los gatos ferales en la perrera. Puede decirse que, como en otros casos, la conciencia social ha precedido a la norma y, a hurtadillas, con mucho esfuerzo, en Almer&iacute;a ciudad hab&iacute;a bastantes colonias controladas a pesar de la arteriosclerosis municipal. Como si hubiera una placa de ateroma, la aprobaci&oacute;n del CER, anunciada a bombo y platillo el 17 de octubre de 2017, sigue sin estar vigente ya entrado 2019. Con excusas de mal pagador se justifica un gobierno municipal que se muestra tan pasivo con sus leyes como con la criminalidad en las calles.
    </p><p class="article-text">
        El escenario felino almeriense representaba un extra&ntilde;o entrem&eacute;s donde la ciudadan&iacute;a daba el callo y el Ayuntamiento trastabillaba entre la oposici&oacute;n feroz, la autocomplacencia y la inacci&oacute;n. Hay tres actos en la tragedia de Almer&iacute;a: el uso de la captura y confinamiento de los gatos ferales; la obstrucci&oacute;n del gobierno municipal de la normativa y, ahora, uno o m&aacute;s asesinos en serie. En platea, las entidades indignadas, doloridas pero fuertes, ven morir gatos de la manera m&aacute;s horrible. Como artistas invitados est&aacute;n todos los juristas, andaluces o no, que apoyan argumentalmente la implantaci&oacute;n del CER como el &uacute;nico m&eacute;todo &eacute;tico y eficaz. Tambi&eacute;n vino Agn&eacute;s Dufau, Cat Welfare Award 2014, y dio una ponencia en la Universidad local. En sus charlas denuncia constantemente lo que est&aacute; pasando en Almer&iacute;a: lo hizo en el Foro Parlamentario Felino de junio de 2018 y en la&nbsp;<a href="http://www.animalados.com/es/encerrar-gatos-callejeros-en-perreras-como-en-granada-o-almeria-es-maltrato-institucional/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jornada de Bienestar Animal de M&aacute;laga</a> en noviembre.
    </p><p class="article-text">
        El actor animalista Dani Rovira luch&oacute; hace un&nbsp;tiempo de manera p&uacute;blica por los gatos de Almer&iacute;a. GEMFE, grupo especialista en medicina felina integrado en AVEPA, asociaci&oacute;n de veterinarios especialistas en peque&ntilde;os animales, tiene publicado un&nbsp;<a href="http://www.avepa.org/pdf/GRUPOSTRABAJO/POSICIONAMIENTO_Colonias_Felinas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posicionamiento</a> que no ofrece dudas sobre lo mejor para las colonias de gatos. A pesar de todo ello, Carolina Lafita, concejala delegada del &Aacute;rea de Turismo, as&iacute; como el alcalde Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez-Pacheco, afrontan el nuevo a&ntilde;o sin reflejar ninguna pena por los m&aacute;s de doscientos cad&aacute;veres retorcidos que seg&uacute;n la ley est&aacute;n bajo su responsabilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emma Infante Sentelles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/tragedia-gato-almeria_132_1755863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jan 2019 20:45:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tragedia de ser gato en Almería]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colonias felinas,Maltrato animal,Gatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los collares dañinos para perros: una verdad incómoda y en vías de extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/collares-daninos-perros-incomoda-extincion_132_1802141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcf288c0-15ac-4110-8c49-7b83ee4dd463_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es educación, es castigo: los collares de pinchos, de ahogo y de descarga eléctrica causan en los perros dolorosos daños físicos y un gran sufrimiento emocional</p><p class="subtitle">Los usan cazadores, cuerpos de seguridad, adiestradores caninos de medio pelo e incluso, por ignorancia, protectoras</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Cuando adopté a nuestro primer perro, mi querido Bebo, no sabía absolutamente nada sobre el significado de su educación ni de lo maravilloso que sería disfrutar de su compañía. Lo quise tanto, pero también cuánto daño le hice con mi ignorancia. Ya de cachorro era un perro que imponía su criterio y de adolescente su cuerpazo impuso su poder para arrastrarme en su afán por conocer el mundo. Tiraba y tiraba, y un mal consejo nos llevó a utilizar un collar de pinchos. Que alivio para mí, pero que tortura debió de ser para él. Hasta que comprendimos que era uno de los grandes errores que cometimos intentando convivir con él. Aunque nunca se quejó y nos demostró todo el afecto que pudo, ahora sé lo cruel que puede ser la ignorancia. He tenido otros perros, pero él sigue siendo la imagen de mi perfil en las redes, se lo debo. Como persona amante de los perros y defensora de todos los animales, deseo que ningún perro tenga que sufrir esa forma de maltrato, provocado muchas veces por la ignorancia y la mala praxis de los que nos “orientan” en su educación.<br/><br/>Sebastián López (AVHA, Asociación Vínculo Humano Animal)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Llamamos collares da&ntilde;inos a aquellos objetos que rodean el cuello de un ser sintiente (no confundir con sensible, incluso los objetos inanimados son sensibles a todo tipo de factores: el hielo es sensible al calor, que hace que se derrita) y que le perjudican a nivel f&iacute;sico, emocional o social. Los collares nocivos se han usado en <a href="https://www.telegraph.co.uk/news/2016/05/25/woman-who-used-electric-shock-collar-on-toddler-faces-prison-sen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;os</a>, en <a href="https://thehorse.com/152432/stopping-aggression-problems-with-an-equine-shock-collar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caballos</a>, en&nbsp;<a href="https://www.rabbitsonline.net/threads/dog-shock-collars.71272/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conejos</a> y en&nbsp;<a href="https://www.catological.com/cat-shock-collars-2018/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gatos</a>, pero lo m&aacute;s usual es que los soporten los perros. Aunque las personas juzgadas por emplearlos en ni&ntilde;os hayan recibido sentencias de prisi&oacute;n, en animales no humanos no consta que los culpables de usarlos hayan recibido algo m&aacute;s que una multa. En demasiados casos la prohibici&oacute;n, al menos en muchos puntos del Estado espa&ntilde;ol, no significa sanci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los <strong>collares de pinchos</strong>, aunque estos fuesen romos, ejercen presi&oacute;n indiscriminada sobre el cuello de los perros: en tr&aacute;quea, en ligamentos, en es&oacute;fago, en cordones nerviosos, en arterias y venas y sobre la gl&aacute;ndula tiroides. Los llaman collares de adiestramiento, pero es m&aacute;s honesto llamarlos de castigo. Ahora se venden tambi&eacute;n disimulados, cubiertos con cintas de nylon o en bloques articulados que ocultan el interior. Es f&aacute;cil toparse con comentarios negacionistas como &ldquo;eso a los perros no les duele&rdquo; (son los mismos que mutilan orejas y colas, y dopan o desatienden a los perros bajo su responsabilidad) y otros que se autodenominan expertos dicen que s&oacute;lo son da&ntilde;inos si no sabes c&oacute;mo usarlos. Un tercer grupo enarbola su derecho a usar &ldquo;lo que les d&eacute; la gana&rdquo; con &ldquo;su&rdquo; perro. Al fin y al cabo, el C&oacute;digo Civil espa&ntilde;ol a&uacute;n no ha incorporado la sintiencia de los animales que recoge el Tratado Fundacional de la Uni&oacute;n Europea de Lisboa de 2006 en su art&iacute;culo 13. La ley es el amparo imprescindible para la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y el freno de los verdugos.
    </p><p class="article-text">
        Los <strong>collares de ahogo</strong> son causa de falta de riego sangu&iacute;neo o anoxia, de glaucoma y de ansiedad. En ocasiones puedes ver a perros que tiran con la lengua azulada y los ojos sobresaliendo. Son los m&aacute;s usados. Los cazadores, en foros sobre entrenamiento de cachorros para el cobro de p&aacute;jaros reci&eacute;n muertos, aconsejan su uso como primera opci&oacute;n. Recomiendan muchas otras t&eacute;cnicas aversivas, pero el collar que ahorca se considera un <em>must</em>. En algunas perreras y refugios va en declive el transporte de perros ahog&aacute;ndose con una correa convertida en lazo corredizo. A veces, ves&nbsp;perros demasiado felices al salir de la jaula, con un voluntario arrastrado, unidos ambos por lo que para el perro es una soga. Los collares de nudo corredizo, al ajustarse seg&uacute;n la tensi&oacute;n de tiro que ejerce el perro, tienen una talla pr&aacute;cticamente universal. Si tienes muchos perros, no tienes arneses para todos, no tienes formaci&oacute;n ni tiempo, es f&aacute;cil que como voluntario o trabajador uses, sin saberlo, un &ldquo;cordino&rdquo; (correa y collar en uno, que estrangula) para desplazar de un lugar a otro a los perros. Tambi&eacute;n los emplean en las exposiciones caninas para forzar el porte del contendiente en pista. Y los galgueros con los lebreles en sus competiciones cineg&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La existencia de admin&iacute;culos para ejercer dolor sobre seres vulnerables es aberrante en t&eacute;rminos bio&eacute;ticos y deber&iacute;a conllevar la renuncia autom&aacute;tica a su fabricaci&oacute;n, comercializaci&oacute;n y, por supuesto, su utilizaci&oacute;n. La ciencia ofrece argumentos consistentes que invitan a la renuncia a los collares de pinchos, ahogo y el&eacute;ctricos tambi&eacute;n en animales no humanos. La campa&ntilde;a para desterrarlos est&aacute; resultando exitosa, pero encuentra una fuerte oposici&oacute;n por parte de fabricantes y comercios de venta de productos relacionados con lo que ellos llaman &ldquo;mascotas&rdquo;. <strong>Los usan cazadores, cuerpos de seguridad, adiestradores caninos de medio pelo y, lo que es m&aacute;s triste, incluso protectoras.</strong> Para alguna gente cumplir la ley y dejar de usar instrumentos dolorosos para los perros significa la p&eacute;rdida de sus herramientas de trabajo, y no conocen o no quieren conocer las alternativas. Las hay inocuas, eficaces y acordes con los valores y principios que deben regir nuestra relaci&oacute;n con los perros (recomiendo la lectura de los <em>Cuadernos de esquiligogi</em>a, de Herrera, Planterose y Vilardell).
    </p><p class="article-text">
        El rechazo hacia los collares da&ntilde;inos va creciendo exponencialmente a medida que aumentan la empat&iacute;a, la formaci&oacute;n de los educadores, la sensibilidad del legislador y el eco de la prensa&nbsp;sobre todo lo que comporta infligir dolor y ejercer violencia. En Italia, Suiza, Austria, Alemania, en Francia de manera confusa, y en Chequia, parte de Australia, Gales, Escocia y Canad&aacute;, est&aacute;n parcial o totalmente prohibidos. Hay pa&iacute;ses que jam&aacute;s han legislado al respecto porque ni los conocen o no se comercializan con la ligereza con la que se hace aqu&iacute;. Hay que lamentar que grandes empresas distribuidoras, algunas de las cuales son l&iacute;deres en art&iacute;culos deportivos, los venden <em>online</em> sin problema, como un complemento m&aacute;s que puede consumir un aficionado a la caza.
    </p><p class="article-text">
        La Revista el Colegio de Veterinarios de Madrid, public&oacute; en 2012 un art&iacute;culo titulado <a href="https://es.slideshare.net/tigrecurrupipi/76-79-gesto-collar-pinchos-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un gesto simple pero importante</em></a>, donde se denunciaba su utilizaci&oacute;n. La Asociaci&oacute;n de Veterinarios para la Abolici&oacute;n de la Tauromaquia y el Maltrato Animal (AVATMA) public&oacute; un <a href="https://avatma.org/2016/04/03/informe-sobre-el-uso-de-los-collares-de-pinchos-y-asfixiantes-en-el-perro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a>. Tambi&eacute;n surgieron referencias en&nbsp;<a href="https://revistes.uab.cat/da/article/view/v5-n1-infante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revistas jur&iacute;dicas digitales</a>&nbsp;y en 2014 un dictamen del Consejo de Estado tipificaba como falta su uso, as&iacute; como la utilizaci&oacute;n de las correas extensibles y la circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos rodantes con uno o m&aacute;s perros acompa&ntilde;antes. Recientemente se ha incluido la prohibici&oacute;n de su uso en La Rioja, que viene a sumarse a Galicia, Comunidad Murciana, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid y Ceuta. La contravenci&oacute;n de su manejo ha entrado en el ordenamiento local: el listado de municipios donde est&aacute;n vetados los collares de castigo, de estrangulaci&oacute;n y de descarga es muy extenso. Va aumentando conforme las normativas de protecci&oacute;n animal se ponen al d&iacute;a. El 1&nbsp;de octubre de 2014, Barcelona estren&oacute; la prohibici&oacute;n de los collares de p&uacute;as y los de compresi&oacute;n, aunque cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde a&uacute;n se ven en las calles, as&iacute; como en exhibiciones de perros de la guardia urbana.
    </p><p class="article-text">
        No hay constancia de que se haya sancionado a ning&uacute;n propietario&nbsp;por aplicar este tipo de maltrato a un perro. Adem&aacute;s de crear las leyes, hay que conocerlas, cre&eacute;rselas y aplicarlas. No basta con mecanografiarlas y enterrarlas en gacetas municipales ni boletines oficiales. Se espera que en la nueva reforma de la ordenanza de Barcelona se incluya sancionar el uso&nbsp;de <strong>collares de descarga</strong> (el&eacute;ctrica o de citronela). Varias asociaciones cualificadas no entienden por qu&eacute; en la versi&oacute;n anterior quedaron excluidos de la prohibici&oacute;n estos artefactos y han presentado alegaciones. Estos collares son los m&aacute;s perniciosos, seg&uacute;n demuestran los resultados del nivel de cortisol en saliva y orina en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0102722" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perros que los han sufrido</a>. Es comparable a la descarga producida con una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arma_de_electrochoque" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pistola taser</a>. Da&ntilde;an a los&nbsp;perros sobre todo a nivel emocional y social, se vuelven m&aacute;s inseguros y los hace m&aacute;s imprevisibles en sus relaciones frente a otros.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que los collares da&ntilde;inos eran usados ignorando que lo son cay&oacute; en 2016 de la mano de la antrozo&oacute;loga Bel&eacute;n G. Matheu. A trav&eacute;s de su trabajo final de postgrado mostr&oacute; que una de cada cinco personas que obliga a su perro&nbsp;a llevar un collar nocivo niega tener conciencia de que lo sea. Eso quiere decir que el&nbsp;80% del medio mill&oacute;n de personas que sabemos que los usa ocasiona dolor a &ldquo;su mejor amigo&rdquo; de forma deliberada. Este dato encajaba con la investigaci&oacute;n realizada el a&ntilde;o anterior por Cirac y Maquil&oacute;n, en la que concluyeron que, m&aacute;s all&aacute; de que el perro diese motivos m&aacute;s o menos s&oacute;lidos para recibir una correcci&oacute;n comportamental, lo realmente determinante era el perfil del propietario. Se sirvieron de la&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Social_dominance_orientation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teor&iacute;a de la Dominancia Social</a> y generaron una herramienta que permite medir individualmente el coeficiente de ese rasgo. Las personas con puntuaciones altas en ese test es m&aacute;s f&aacute;cil que aboguen m&aacute;s por t&eacute;cnicas aversivas y, por tanto, por el uso y defensa de los collares da&ntilde;inos, que las personas con cifras m&aacute;s austeras.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no deber&iacute;a ser necesario apuntarlo, pues como Bentham se&ntilde;al&oacute; a finales del siglo XVIII no importa que los animales hablen o piensen, lo que importa es su capacidad de sufrir, ah&iacute; va una analog&iacute;a servida por el paradigma cient&iacute;fico. Peri&oacute;dicamente, el equipo de <a href="https://familydogproject.elte.hu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Family Dog Research Project</a>&nbsp;prueba que el comportamiento sociocognitivo de los canes se asemeja al de <a href="http://psycnet.apa.org/search/results?term=Top%C3%A1l,%20J%C3%B3zsef&amp;latSearchType=a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un ni&ntilde;o de entre seis meses y dos a&ntilde;os de edad</a>. El especismo nos llevar&iacute;a a variar el grado de repugnancia que nos pueda causar un da&ntilde;o sobre un menor de edad o sobre un animal no humano, pero racional y &eacute;ticamente usar collares da&ntilde;inos es igual de grave en todas las especies y en individuos que no consienten en llevarlos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emma Infante Sentelles]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Dec 2018 20:24:25 +0000]]></pubDate>
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