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    <title><![CDATA[elDiario.es - Diana Cuéllar Ledesma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/diana_cuellar_ledesma/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Diana Cuéllar Ledesma]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alas para Friducha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alas-friducha_129_8981669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e72f0433-da5c-40d7-9cb8-10fdf3531169_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alas para Friducha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debido a que su actitud frente al sistema del arte era descreída y sin pretensiones, la obra de Frida es poseedora de un espíritu auténtico y singular que aún hoy se resiste al falaz circo que se ha hecho con ella</p><p class="subtitle">Dentro del universo de Frida Kahlo, la militante comunista que convirtió la adversidad en arte</p></div><p class="article-text">
        Para recibir a Trotsky, Frida mont&oacute; una mesa esplendorosa. En el medio hab&iacute;a una tarta redonda, cuyo centro se hallaba adornado por una hoz y un martillo, circundados por peque&ntilde;as velas. Alrededor del dulce, l&iacute;neas rectas formadas por corolas de flores se proyectaban hacia el exterior, emulando, de alguna manera, los rayos del sol. Tambi&eacute;n con flores, Frida form&oacute; letras grandes para escribir la bienvenida: &ldquo;Arriba la cuarta internacional. Viva Trotsky&rdquo;. El servicio de t&eacute; y las servilletas de tela complementaban el decorado. El registro fotogr&aacute;fico est&aacute; hecho en blanco y negro, pero seguramente la mesa era alegre y colorida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel gesto, ingenioso y dulce, simp&aacute;tico y femenino, podr&iacute;a parecer una cursiler&iacute;a frente a los ojos de cierta militancia comunista machorra-ortodoxa&hellip; y es incluso probable que entre los comensales haya pasado inadvertido o fuese admirado solo de soslayo por considerarse un gesto &ldquo;menor&rdquo;, propio de la se&ntilde;ora de la casa.&nbsp;El gran mito de Frida Kahlo se gesta, a mi entender, desde el papel secundario en el que vivi&oacute; gran parte de su vida, y en el que la creaci&oacute;n de su propio personaje se forj&oacute; no solo como un recurso de la subjetividad, sino como una obra de arte en s&iacute; misma.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus caracter&iacute;sticos atuendos mexicanos comenzaron a la par que su matrimonio con Diego. Si al principio se visti&oacute; as&iacute; para &eacute;l, con el tiempo Frida fue consciente del artificio que estaba creando y lo disfrut&oacute;.&nbsp;Dos estancias en Estados Unidos (1930-31 y 1931-33) fueron cruciales en este proceso, pues su exotismo causaba all&iacute; mayor revuelo que en M&eacute;xico. En San Francisco la gente se deten&iacute;a en las calles cuando la ve&iacute;a; en las cenas de sociedad, frente a la prensa y entre los intelectuales de Nueva York, su aspecto llamaba la atenci&oacute;n y le garantizaba un papel propio dentro del complejo mundo de la hoguera de las vanidades. En el pa&iacute;s del norte Frida desdobl&oacute; su mundo, subjetividad y creatividad en dos territorios: el de la&nbsp;casa y el del exterior. En casa vivi&oacute; un aborto, dolores, el duelo por la muerte de su madre, y pint&oacute; y escribi&oacute; muchas cartas; afuera, se cre&oacute; a s&iacute; misma como un s&iacute;mbolo.
    </p><p class="article-text">
        Existe la expresi&oacute;n bromista &ldquo;una gripa cari&ntilde;osa&rdquo; para referir a un catarro que se prolonga por m&aacute;s tiempo de lo habitual. Creo que la vida de Frida bien podr&iacute;a sintetizarse bajo la idea de un &ldquo;dolor cari&ntilde;oso&rdquo; en todos los sentidos que la expresi&oacute;n encierra y puede provocar. Se ha prestado poca atenci&oacute;n, sin embargo, al aburrimiento que se encari&ntilde;&oacute; con Frida, acompa&ntilde;&aacute;ndola durante largas y repetidas etapas de su vida. &ldquo;Me aburro&rdquo; es una de las frases que m&aacute;s se repiten en su correspondencia del periodo gringo y tambi&eacute;n, como es natural, durante las convalecencias a causa del accidente que a&ntilde;os atr&aacute;s le hab&iacute;a hecho a&ntilde;icos la pelvis, una pierna y la espalda baja.
    </p><p class="article-text">
        El aburrimiento y la soledad llevaron a Frida a entretenerse consigo misma, jugando a crearse y recrearse. En sus cartas de juventud se divert&iacute;a firmando sus cartas como &ldquo;Friducha&rdquo; y tambi&eacute;n con la versi&oacute;n alemana de su nombre, &ldquo;Frieda&rdquo;, al que le quit&oacute; la &ldquo;e&rdquo; cuando&nbsp;el fascismo ascendi&oacute; en Alemania. En Estados Unidos se decant&oacute; por otro de sus nombres, Carmen, para no ser asociada con el pa&iacute;s de origen de su padre, y a&ntilde;os m&aacute;s tarde, al dirigirse a su amante Nickolas Murray, se llamaba a s&iacute; misma X&oacute;chitl (flor en n&aacute;huatl).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, Frida Kahlo no se tom&oacute; en serio a s&iacute; misma en el plano art&iacute;stico y su posici&oacute;n como &ldquo;esposa del gran genio&rdquo;&nbsp;la llev&oacute; a desarrollar su arte fuera del foco y las presiones p&uacute;blicas. Femenina, &iacute;ntima y personal, su pintura se alej&oacute; de la grandilocuencia de la &eacute;pica nacionalista que signaba al arte mexicano del momento, y que a la larga terminar&iacute;a por institucionalizarse en manos del poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque su formaci&oacute;n como pintora fue autodidacta,&nbsp;ten&iacute;a amplios conocimientos de la historia y los repertorios del arte. Desde ese emplazamiento eligi&oacute; deliberadamente acercarse a la est&eacute;tica popular mexicana para cuajar su propio lenguaje pl&aacute;stico. No fue una pintora prol&iacute;fica ni constante ya que su trabajo a menudo se ve&iacute;a interrumpido por complicaciones de salud y la agitada vida junto a Diego. Con excepci&oacute;n de un par de cuadros, su obra es m&aacute;s bien de peque&ntilde;o formato.
    </p><p class="article-text">
        Los comienzos de su <em>boom</em> art&iacute;stico se atribuyen al mito fundacional de su encuentro con Andr&eacute; Breton. El franc&eacute;s no pod&iacute;a estar m&aacute;s equivocado al etiquetarla como surrealista porque, como dijo Carlos Monsiv&aacute;is, su pintura no ven&iacute;a del sue&ntilde;o, sino de la vigilia dolorosa.&nbsp;A Frida no le hizo especial ilusi&oacute;n entrar al selecto grupo del surrealismo europeo y enfureci&oacute; cuando un socio de la galer&iacute;a en la que expuso quiso mostrar solo dos de sus cuadros por considerar que sus obras eran demasiado escandalosas. Durante su estancia en Par&iacute;s, se sinti&oacute; m&aacute;s cercana a Marcel Duchamp que a Breton y su grupo. En realidad, el &ldquo;primitivismo&rdquo; de Frida estaba, como el <em>ready made</em>, diez pasos por delante de su tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debido a que su actitud frente al sistema del arte era descre&iacute;da y sin pretensiones, la obra de Frida&nbsp;es poseedora de un esp&iacute;ritu aut&eacute;ntico y singular que a&uacute;n hoy se resiste al falaz circo que se ha hecho con ella.&nbsp;La posmodernidad la ha abrazado porque fue una anticipadora de la pluralidad y la contradicci&oacute;n: bella y fea, esposa devota e infiel; apesadumbrada y alegre, mortecina y vital, femenina y mariachi,&nbsp;&ldquo;&aacute;cida y tierna&rdquo;, en palabras de Diego&hellip; bisexual.&nbsp;Frida Kahlo era un caudal de humor, brillantez y carisma; un cortocircuito explosivo y generoso sin concesiones frente&nbsp;a los convencionalismos.
    </p><p class="article-text">
        El ascenso p&oacute;stumo de Frida al pante&oacute;n de la iconosfera dio como resultado la dispersi&oacute;n azarosa y desordenada de su escasa obra, principalmente en colecciones privadas. Dos de ellas albergan el mayor n&uacute;mero de ejemplares, incluyendo sus autorretratos m&aacute;s c&eacute;lebres y cuantiosos objetos personales. La de Dolores Olmedo, que puede verse en Madrid este a&ntilde;o y que no visitaba Espa&ntilde;a desde 2005, es el producto de una paradoja, ya que la coleccionista no adquiri&oacute; los cuadros como producto de la admiraci&oacute;n, sino de la enemistad (se rumora que lo hizo para escamotear a Frida y sacarla del mercado). Por su parte, el acervo de la Fundaci&oacute;n Vergel (antes colecci&oacute;n Gelman) se expuso por &uacute;ltima vez en Espa&ntilde;a en el a&ntilde;o 2000 y ha estado envuelto en todo tipo de pol&eacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el desmontaje del mito de Frida puede ser posible, no tendr&aacute; lugar bajo los reflectores, y una exposici&oacute;n cr&iacute;tica, curada y propositiva sobre la artista m&aacute;s famosa del mundo es, hoy por hoy, una quimera. Cuando no est&aacute;n en M&eacute;xico, las colecciones Olmedo y Vergel suelen itinerar separadamente alrededor del mundo bajo la forma de exposiciones <em>blockbuster</em> y, con excepci&oacute;n del homenaje oficial por el centenario de su nacimiento celebrado en M&eacute;xico en 2007, estos dos acervos, y la obra de Frida en general, no se ha vuelto a reunir en un mismo espacio. Probablemente tendremos que esperar otra fecha conmemorativa para que algo semejante ocurra de nuevo, pero una mirada renovada hacia el personaje, su obra y su legado dif&iacute;cilmente ser&aacute; posible m&aacute;s all&aacute; de los variados intereses pol&iacute;ticos y de negocios que hoy la atan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el estante junto a mi ordenador atesoro varias artesan&iacute;as populares que consisten en cajitas de madera en cuyo interior se representan escenas cotidianas protagonizadas por calaveras de barro. Tengo especial inter&eacute;s por una que compr&eacute; en un mercado: con su periquito en el hombro, Frida aparece en una silla de ruedas mientras Diego la pinta. A pesar de que muestra una situaci&oacute;n falsa y machista (la artista m&aacute;s emblem&aacute;tica del g&eacute;nero del autorretrato siendo retratada por su marido, a quien, en la escena, se le atribuyen algunas de las obras de ella), el objeto me resulta fascinante y revelador porque es producto de la fridoman&iacute;a a nivel de calle, de la historia viva y no del mito, del poder de la f&aacute;bula y la creaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez Frida necesita escapar del protagonismo y volver al segundo plano en el que fue fecunda y libre; volar del pedestal y sacudir las toneladas de polvo que intentan inmovilizarla como a la efigie de m&aacute;rmol que nunca quiso ser. Cierro los ojos y la visualizo como la ni&ntilde;a frustrada de una de sus pinturas, que quer&iacute;a un avi&oacute;n y recibi&oacute;&nbsp; alas&nbsp; falsas (<em>Piden aeroplanos y les dan alas de petate</em>, c. 1938). Quisiera pensarla como la Friducha traviesa de las cartas, que se dibuja y&nbsp; garabatea al margen de las p&aacute;ginas, contando historias&nbsp; con desparpajo como un borbot&oacute;n incontenible de belleza y creatividad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diana Cuéllar Ledesma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alas-friducha_129_8981669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 May 2022 20:33:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alas para Friducha]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Roma']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/roma_129_1798827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be83e3b4-a773-42bd-8469-ef05f963c51c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Roma&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escrita y dirigida por Alfonso Cuarón (Ciudad de México, 1961) la película hilvana con destreza un microrrelato del ámbito doméstico con el agitado contexto de una época convulsa de la historia de México</p></div><p class="article-text">
        Es extra&ntilde;o sentir nostalgia por algo que ni siquiera se ha vivido. Tal vez el poder de 'Roma' radique en su capacidad para remover los sedimentos emotivos del espectador al narrar una historia en principio simple, pero con m&uacute;ltiples y complejas capas de sentido. Escrita y dirigida por Alfonso Cuar&oacute;n (Ciudad de M&eacute;xico, 1961) la pel&iacute;cula hilvana con destreza un microrrelato del &aacute;mbito dom&eacute;stico con el agitado contexto de una &eacute;poca convulsa de la historia de M&eacute;xico. Ambientado en la capital del pa&iacute;s en la d&eacute;cada de 1970 y con una estructura completamente lineal, el filme da cuenta de las peripecias de una familia de clase media-alta que habita en la colonia 'Roma', centr&aacute;ndose en el personaje de Cleo, la criada ind&iacute;gena que acompa&ntilde;a a Sof&iacute;a, su patrona, en el trance del abandono de su esposo, la gesti&oacute;n de la casa familiar y los cuidados cotidianos de sus cuatro hijos.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente en el plano de lo social el aporte m&aacute;s importante de 'Roma' radique en su abordaje del trabajo dom&eacute;stico y las subjetividades femeninas en el contexto de una sociedad tan profundamente patriarcal y machista como la mexicana. Remuneradas o no, las labores dom&eacute;sticas han sido hist&oacute;ricamente menospreciadas e invisibilizadas a pesar de ser centrales para el funcionamiento de la entidad familiar y en el capitalismo tard&iacute;o se han ocupado de toda una industria de cuidados infantiles, gerontol&oacute;gicos y de otras naturalezas. Como es sabido, suelen ser desempe&ntilde;adas por mujeres. En el caso de M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina la situaci&oacute;n tiene adem&aacute;s un componente racial y &eacute;tnico, puesto que a lo largo de los siglos las ind&iacute;genas han desempe&ntilde;ado esa funci&oacute;n de servidumbre en condiciones de explotaci&oacute;n o semiesclavitud. Ya en el virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a las monjas criollas y espa&ntilde;olas ingresaban a los conventos junto con sus criadas indias para que las sirvieran dentro del claustro.
    </p><h3 class="article-text">1. Las ind&iacute;genas &iexcl;a la pantalla!</h3><p class="article-text">
        La emergencia de las mujeres ind&iacute;genas como sujetos pol&iacute;ticos ha sido uno de los acontecimientos m&aacute;s importantes que Am&eacute;rica Latina ha vivido en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Hist&oacute;ricamente, su doble condici&oacute;n de marginalidad (como ind&iacute;genas y como mujeres) ha tenido a este sector poblacional en la penumbra, incluso desde el seno mismo de los movimientos y la ideolog&iacute;a indigenistas. La artista y activista boliviana Julieta Paredes ha denunciado lo que ella denomina como una operaci&oacute;n de &ldquo;entronque patriarcal&rdquo; entre el mundo europeo y el ind&iacute;gena, pues asegura que desde la &eacute;poca prehisp&aacute;nica ha existido un machismo estructural en el interior de algunos pueblos originarios. Con esto en mente, no deja de ser meritorio el hecho de que el cine est&eacute; poniendo en el centro a personajes y dramas de este grupo. Sin embargo, conviene mantener una sana distancia cr&iacute;tica al respecto y plantear ciertas precauciones. En su libro <em>Indianizing Film: Decolonization, the Andes, and the Question of Technology</em>, la catedr&aacute;tica Freya Schiwy advierte sobre los riesgos que entra&ntilde;a la reciente presencia de mujeres ind&iacute;genas no s&oacute;lo en el cine, sino tambi&eacute;n en los movimientos sociales, ecologistas, de reivindicaci&oacute;n &eacute;tnica y de construcci&oacute;n de la memoria. En realidad la advertencia de Schiwy no se relaciona estrictamente con la presencia de las ind&iacute;genas en tales entidades, sino con las formas que su presencia reviste: a menudo suele adjudicarse a la mujer el rol intr&iacute;nseco de poseedora y transmisora de la lengua, la memoria y los saberes ancestrales. Hasta cierto punto, prosigue la autora, ello constri&ntilde;e a las mujeres al &aacute;mbito de lo dom&eacute;stico y a una funci&oacute;n de preservaci&oacute;n de las costumbres, un arma de doble filo en contextos tan fuertemente tradicionalistas como las comunidades ind&iacute;genas y que a la larga dificultar&iacute;a el acceso de aquellos sujetos a organismos y funciones del &aacute;mbito p&uacute;blico, la acci&oacute;n pol&iacute;tica directa y la lucha contra el patriarcado de sus propios entornos sociales y culturales.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del esp&iacute;ritu celebratorio con el que se ha recibido en M&eacute;xico la incursi&oacute;n de la ind&iacute;gena oaxaque&ntilde;a Yalitzia Aparicio como protagonista de un filme de esta envergadura, as&iacute; como el empleo del idioma mixteco dentro del mismo, es importante notar que ambos son hechos&nbsp; aislados dentro de la industria audiovisual local, y ocurren de manera tard&iacute;a. Por no ir m&aacute;s lejos en el tiempo, digamos que la exploraci&oacute;n de los universos ind&iacute;genas femeninos la realiz&oacute; en el Per&uacute; la directora Claudia Llosa con sus producciones <em>Madeinusa</em> (2005) y <em>La teta asustada</em> (2009) y en Guatemala Jayro Bustamante hizo lo propio con <em>Ixcanul</em> (2015). Las tres pel&iacute;culas fueron protagonizadas por actrices no profesionales de origen ind&iacute;gena: Magaly Solier y Mar&iacute;a Mercedes Coroy, respectivamente. Este &ldquo;retraso&rdquo; mexicano no es de extra&ntilde;ar si consideramos que en M&eacute;xico es muy dif&iacute;cil ver ind&iacute;genas en las pantallas cinematogr&aacute;ficas, de televisi&oacute;n o en la publicidad <em>mainstream</em>, espacios en los que de anta&ntilde;o el aspecto f&iacute;sico de actores y modelos es m&aacute;s y mejor admitido en la medida en la que se aleje del fenotipo ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n podr&iacute;a resultar parad&oacute;jica ya que hablamos del pa&iacute;s que en la d&eacute;cada de 1940 irrumpi&oacute; en la escena internacional con sus filmes indigenistas, que a la postre se convirtieron en modelos est&eacute;ticos e ideol&oacute;gicos que formularon una cierta imagen sobre el pa&iacute;s y sus habitantes. Pero fue precisamente el cine mexicano cl&aacute;sico el que marc&oacute; la tendencia de (re)presentar a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de manera estereotipada y poco verista. Como herencia de lo anterior, en el cine costumbrista mexicano, as&iacute; como en la televisi&oacute;n, &ldquo;la chacha&rdquo;, como se suele llamar despectivamente a las trabajadoras dom&eacute;sticas, siempre aparec&iacute;a como parte inherente al grupo familiar, pero bajo la forma de fantasma o arquetipo, sin agencia ni subjetividad individual, incapaz de sostener una dramaturgia compleja.
    </p><h3 class="article-text">2. Racismo, poder y contrapoder</h3><p class="article-text">
        Una conversaci&oacute;n entre el te&oacute;rico peruano Gustavo Buntinx y la directora de cine Claudia Llosa con respecto a su pel&iacute;cula <em>Madeinusa</em> tomaba su t&iacute;tulo de una pregunta ret&oacute;rica formulada por Llosa: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n en el Per&uacute; no ha mamado ese racismo?&rdquo;. La directora subrayaba as&iacute; la profunda raigambre racista de su pa&iacute;s y su abrumadora presencia en la pr&aacute;ctica totalidad de la vida social. Parec&iacute;a querer decir: &ldquo;no s&oacute;lo condeno ese racismo, admito que soy parte de &eacute;l&rdquo;. Encuentro que&nbsp; la pregunta ser&iacute;a perfectamente pertinente para el caso mexicano. Quien ha tenido una sirvienta o nana, o ha sido alguna de ambas, sabe de qu&eacute; estoy hablando y conoce las complejas relaciones entre los patrones y su servidumbre: subyacen en ellas conflictos de g&eacute;nero, raza y clase social que dan lugar a complejas din&aacute;micas de poder y afecto. Encuentro que 'Roma' abunda en el&nbsp; afecto y soslaya el ejercicio del poder &mdash;no s&oacute;lo aquel ejercido por los patrones con respecto a la criada, sino tambi&eacute;n el que va en la direcci&oacute;n opuesta. Esto tal vez sea una virtud del filme, toda vez que no hace una denuncia directa de la segregaci&oacute;n y explotaci&oacute;n, pero en cambio muestra&nbsp; la naturalidad y sutileza con la que operan sus mecanismos. El revelador halo de control y condescendencia con que los miembros de la familia revisten sus buenos tratos hacia Cleo es un ejemplo elocuente de lo anterior, aunque probablemente sea una perspicacia dif&iacute;cil de detectar para una audiencia poco familiarizada con las situaciones de las que he hablado. Sin embargo, los planteamientos de 'Roma' no resultan del todo ajenos a Espa&ntilde;a, donde las empleadas dom&eacute;sticas, canguros y cuidadoras de ancianos suelen ser inmigrantes (a menudo latinoamericanas) trabajando muchas veces en condiciones precarias.
    </p><p class="article-text">
        Es un hecho que, desde su condici&oacute;n como sujetos subalternos, el poder de las mujeres ind&iacute;genas en situaciones de servidumbre o esclavitud ha pasado m&aacute;s por el afecto y su empleo para la perpetuaci&oacute;n de su idioma, cultura y memoria que por la confrontaci&oacute;n directa. En 'Roma'&nbsp; la secuencia en que Cleo le canta en mixteco a la ni&ntilde;a Sofi, antes de dormir y para despertarla, sintetiza elocuentemente aquel tipo de mecanismos. El apego infantil a la nana ind&iacute;gena (o negra) es casi un lugar com&uacute;n en la cultura latinoamericana. La misma Claudia Llosa, en la entrevista referida, ha reconocido la influencia de su aya en su inter&eacute;s por el idioma y la cultura quechuas. Lo mismo puede decirse del escritor peruano Jos&eacute; Mar&iacute;a Arguedas, quien pas&oacute; la mayor parte de su infancia con la servidumbre de su casa. La potente presencia de la cuidadora ind&iacute;gena est&aacute; tambi&eacute;n en la base de la novela de Rosario Castellanos <em>Bal&uacute;n Can&aacute;n</em>, una de las obras indigenistas m&aacute;s excepcionales por su particular foco en las subjetividades femeninas e infantiles en vez de en los universos masculinos del poder, la dominaci&oacute;n y las grandes gestas &eacute;pico- hist&oacute;ricas, a pesar de que su trama est&aacute; directamente relacionada con el contexto &aacute;lgido de la vida pol&iacute;tica y social en M&eacute;xico durante la reforma agraria. Este es un aspecto en el que 'Roma' se le parece bastante: al igual que Castellanos, Cuar&oacute;n ha formulado su gui&oacute;n con base en sus recuerdos y experiencias de una infancia discurrida en el universo inmediato de sus hermanos, madre, criadas y abuela, pero enmarcada en la candente d&eacute;cada de 1970 en M&eacute;xico. El personaje de Cleo est&aacute; inspirado en la nana del director.
    </p><h3 class="article-text">3. Lo personal&hellip; &iquest;es pol&iacute;tico?</h3><p class="article-text">
        Cuar&oacute;n ha subrayado el car&aacute;cter autobiogr&aacute;fico de esta pel&iacute;cula a la que &eacute;l mismo ha descrito como su filme &ldquo;m&aacute;s personal&rdquo;. No obstante lo anterior, considero que ser&iacute;a injusto constre&ntilde;irla a&nbsp;&nbsp; lo estrictamente anecd&oacute;tico, autobiogr&aacute;fico o intimista: m&aacute;s que&nbsp; eso,&nbsp; aunque&nbsp; obviamente tambi&eacute;n si&eacute;ndolo, 'Roma' es un filme hist&oacute;rico, un homenaje a la Ciudad de M&eacute;xico y una denuncia social que plantea colateralmente una reflexi&oacute;n sobre el pa&iacute;s y su conflictiva relaci&oacute;n con la modernidad. En este aspecto, la fotograf&iacute;a en blanco y negro (bajo la direcci&oacute;n del propio Cuar&oacute;n) es un recurso tan acertado como necesario dadas las dificultades que entra&ntilde;ar&iacute;a emular los registros crom&aacute;ticos del pasado en una urbe tan vertiginosamente din&aacute;mica como la Ciudad de M&eacute;xico. La carrera espacial de la guerra fr&iacute;a permite al director introducir un gui&ntilde;o juguet&oacute;n a su propia pel&iacute;cula <em>Gravity</em>, estableciendo tambi&eacute;n una dial&eacute;ctica temporal interesante entre un filme de astronautas de la &eacute;poca y el suyo propio. La construcci&oacute;n sonora acierta completamente en&nbsp;&nbsp; su evocaci&oacute;n de los ruidos, la m&uacute;sica y los entornos de la vida urbana mexicana: desde los pregones callejeros hasta la m&uacute;sica de Juan Gabriel, todo en &eacute;l remite a la atm&oacute;sfera que el director busca y consigue recrear.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la secuencia culmen es la que tiene lugar en el Centro M&eacute;dico, el enorme complejo hospitalario edificado en la d&eacute;cada de 1950 como parte de las pol&iacute;ticas desarrollistas que buscaban poner al pa&iacute;s al d&iacute;a con base en la tecnificaci&oacute;n y los discursos de la ciencia y el progreso.&nbsp;La <em>grandeur</em> y la ret&oacute;rica arquitect&oacute;nica del edificio &mdash;con los murales de Jos&eacute; Ch&aacute;vez Morado, David Alfaro Siqueiros y Jes&uacute;s Ruiz Mej&iacute;a&mdash; proclaman aquel sue&ntilde;o de justicia social que choca directamente con la estructural y sistem&aacute;tica desprotecci&oacute;n de los m&aacute;s&nbsp;&nbsp; desfavorecidos y la represi&oacute;n de las voces divergentes: veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de su construcci&oacute;n ah&iacute; se acogen la ind&iacute;gena que carece de seguridad social y los estudiantes heridos por la represi&oacute;n estatal. En su ca&oacute;tico y extendido universo (conseguido a golpe de encuadres amplios&nbsp; y recurrentes planos-secuencia), 'Roma' presenta tambi&eacute;n la cooptaci&oacute;n por parte del estado de los sectores m&aacute;s marginales para llevar a efecto sus actos represivos, as&iacute; como la lacerante situaci&oacute;n del padre ausente y el abandono familiar: en ultimadas cuentas las vidas de la burguesa Sof&iacute;a y la ind&iacute;gena Cleo se tocan en aquel aspecto que las hermana solo en la medida en la que sus radicales diferencias lo permiten.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diana Cuéllar Ledesma]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Dec 2018 18:56:59 +0000]]></pubDate>
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