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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laila M. Rey]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Laila M. Rey]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Anwar al-Bunni, cuatro décadas luchando contra la impunidad en Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/anwar-al-bunni-luchando-impunidad-siria_129_1787534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89589ef6-91b0-47be-bfb5-55a4ee634cdb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras defender en Damasco a decenas de prisioneros políticos, el abogado sirio se aferra ahora al principio de jurisdicción universal desde Alemania para juzgar a responsables de crímenes contra la humanidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La deshumanizaci&oacute;n fue desde siempre una t&aacute;ctica del r&eacute;gimen, que trata el pa&iacute;s y a sus habitantes como si fuesen de su propiedad&rdquo;. Habla Anwar al-Bunni (Hama, 1959), destacado abogado sirio de derechos humanos, durante una conferencia celebrada en Madrid el 8 de diciembre. El evento, titulado <em>Convoy por la liberaci&oacute;n de los presos sirios</em>, forma parte de la campa&ntilde;a mundial para liberar a las personas sirias detenidas de forma arbitraria tanto por el r&eacute;gimen sirio como por grupos como Hayat Tahrir al-Sham (la al-Qaeda siria). All&iacute; se congregaron miembros de la sociedad civil, abogados internacionales y exprisioneros, cuyos testimonios ilustraron las palabras de al-Bunni.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En las c&aacute;rceles sirias cuesta respirar. Nos turn&aacute;bamos para aspirar algo de aire de una peque&ntilde;a rendija. Los que ten&iacute;an problemas respiratorios no sobreviv&iacute;an. &Eacute;ramos 123 personas en una celda de seis por cuatro con acceso tan solo a un grifo y a un agujero en la esquina de la celda&rdquo;, relata Marwan al-Ash, arquitecto y superviviente de la c&aacute;rcel, por la que pas&oacute; tanto antes como despu&eacute;s del levantamiento popular de 2011.
    </p><p class="article-text">
        Mucho antes de las protestas de 2011, Siria era ya conocida por sus t&aacute;cticas de represi&oacute;n y tortura de presos pol&iacute;ticos. Figuras como la desaparecida Razan Zaituneh, abogada de derechos humanos, o el propio Anwar al-Bunni, han trabajado en documentar esas violaciones, con un &eacute;nfasis especial en el per&iacute;odo conocido como 'la primavera de Damasco'.
    </p><h3 class="article-text">La primavera de Damasco</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No se puede luchar contra el extremismo de forma individual. Para luchar contra &eacute;l, hay que cuestionarse las estructuras, los climas que favorecen su florecimiento&rdquo;, defiende al-Bunni en referencia a Daesh y otros grupos que se asentaron en la zona aprovechando el caos y la impunidad. Una impunidad que se relata con crudeza en <em>El caparaz&oacute;n</em>, libro publicado recientemente en el que el exprisionero Mustafa Khalifa narra la experiencia de un civil encarcelado durante el mandato de Hafez al-Asad.
    </p><p class="article-text">
        En el clima de represi&oacute;n que caracteriza a la Siria de los Asad hubo a principios de siglo un breve per&iacute;odo de esperanza conocido como la 'primavera de Damasco'. Ocurri&oacute; tras el fallecimiento de Hafez al-Asad y durante el ascenso al poder de su hijo Bashar, que se propon&iacute;a como promotor de reformas en el pa&iacute;s, abierto al di&aacute;logo y a las cr&iacute;ticas. El espejismo dur&oacute; poco, y quienes se confiaron lo pagaron caro. Durante esos meses de transici&oacute;n entre dictadores se celebraron a lo largo y ancho del pa&iacute;s reuniones donde se debat&iacute;a el futuro del pa&iacute;s y se presentaban propuestas, se publicaron revistas como al-Domani, del dibujante Ali Ferzat (al que a&ntilde;os despu&eacute;s fuerzas del r&eacute;gimen rompieron las manos en represalia por sus dibujos), intelectuales comunistas perseguidos durante d&eacute;cadas se expresaron con libertad y contundencia. El pa&iacute;s, con su capital a la cabeza, se contagi&oacute; de una atm&oacute;sfera de optimismo que propici&oacute; que un grupo de intelectuales publicasen un manifiesto que constataba que &ldquo;ninguna reforma, ya sea econ&oacute;mica, administrativa o judicial, traer&aacute; la seguridad y la estabilidad si no va a acompa&ntilde;ada de las requeridas reformas pol&iacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a la apertura prometida fue, tras la publicaci&oacute;n de ese manifiesto, la detenci&oacute;n de cientos de hombres y mujeres que hab&iacute;an liderado las iniciativas de petici&oacute;n de libertades y reformas. El reci&eacute;n nombrado presidente de la rep&uacute;blica hereditaria de Siria rechaz&oacute; las cr&iacute;ticas y comenz&oacute; una campa&ntilde;a masiva de arresto de los part&iacute;cipes de la primavera de Damasco.
    </p><p class="article-text">
        Las detenciones incluyeron a los principales miembros de la sociedad civil de entonces, como Walid al-Bunni y Kamal al-Labwani, a diputados independientes como Mamun al-Homsi y Riad Sayf, o al conocido opositor comunista Riad al-Turk, que hab&iacute;a pasado 17 a&ntilde;os en la c&aacute;rcel y fue condenado a prisi&oacute;n de nuevo con 72 a&ntilde;os. La defensa de varios de estos detenidos, incluido el propio Turk, la lider&oacute; Anwar al-Bunni, uno de los pocos que se atrev&iacute;a a acometer una tarea que lo colocaba a &eacute;l mismo en el centro de la diana.
    </p><p class="article-text">
        Al-Bunni lleva desde los a&ntilde;os 80 denunciando las condiciones infrahumanas de los detenidos y detenidas en Siria. Fue jefe del breve centro de capacitaci&oacute;n en derechos humanos financiado por la Uni&oacute;n Europea en Siria, hasta que el Gobierno lo cerr&oacute; en 2006. Convencido de la necesidad de su trabajo, a menudo financiaba la defensa de su propio bolsillo. Una de las m&aacute;s conocidas fue la de Aref Dalila, exdecano de la Facultad de Econom&iacute;a en la Universidad de Damasco.
    </p><p class="article-text">
        Como miembro activo durante la primavera de Damasco, Dalila fue detenido en 2002 tras una conferencia en la que abogaba por una mayor transparencia en el Gobierno y medidas contra la corrupci&oacute;n. Al-Bunni denunci&oacute; que Dalila hab&iacute;a sido golpeado durante su interrogatorio, presentando como evidencia un pa&ntilde;uelo manchado de sangre. Tras la acusaci&oacute;n, se prohibi&oacute; a al-Bunni ejercer ante la Corte Suprema de Seguridad del Estado y Dalila fue condenado a diez a&ntilde;os de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, en 2006, el propio abogado fue encarcelado tras firmar la Declaraci&oacute;n Beirut-Damasco, que respaldaba el respeto a la soberan&iacute;a de L&iacute;bano, mientras recib&iacute;a premios internacionales por su labor, como el que entrega Front Line Defenders a defensores de derechos humanos en situaci&oacute;n de riesgo, o el de la Asociaci&oacute;n Alemana de Jueces.
    </p><h3 class="article-text">Defensor de la justicia universal</h3><p class="article-text">
        En 2014, tres a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de las protestas en Siria, al-Bunni decidi&oacute; salir del pa&iacute;s e instalarse en Alemania. Desde all&iacute;, junto con otras personas exiliadas y v&iacute;ctimas de torturas, estudia diferentes mecanismos pol&iacute;ticos para perseguir a los perpetradores de abusos contra presos y presas en las c&aacute;rceles sirias. Los abogados sirios luchan ahora para que se pueda llevar el caso a los tribunales europeos, ante la imposibilidad de hacerlo tanto en territorio sirio como a nivel internacional, por los vetos de Rusia y China.
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os en los que al-Bunni trabaj&oacute; defendiendo los derechos humanos en Damasco, se top&oacute; con la impunidad de un r&eacute;gimen que respond&iacute;a a las cr&iacute;ticas con m&aacute;s encarcelamientos, torturas y desapariciones. Durante sus a&ntilde;os en el exilio no ha dejado de toparse con otro tipo de obst&aacute;culos: los que imponen pa&iacute;ses que por sus propios intereses arropan al r&eacute;gimen sirio. Al-Bunni asegura no perder la esperanza, sobre todo tras la aparici&oacute;n del archivo C&eacute;sar, que incluye m&aacute;s de 28.000 im&aacute;genes que salieron a la luz p&uacute;blica mostrando a miles de personas v&iacute;ctimas de tortura y fallecidas bajo custodia del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        De no haber esperanza, piensa, nadie estar&aacute; seguro en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. &ldquo;Si no se castigan estos cr&iacute;menes, el clima de impunidad ser&aacute; cada vez mayor, con dictadores cada vez m&aacute;s fortalecidos. Nos interesa a todos, no solo a los sirios, que haya justicia frente a los cr&iacute;menes contra la humanidad. Estos criminales no pueden ser parte de la soluci&oacute;n&rdquo;, recalca al-Bunni.
    </p><p class="article-text">
        En esta lucha contra la impunidad, la campa&ntilde;a mundial para liberar a los detenidos proseguir&aacute; su andadura, siendo los supervivientes y los familiares de los desaparecidos el vivo testimonio de la tragedia que no cesa en Siria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leila Nachawati, Laila M. Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/anwar-al-bunni-luchando-impunidad-siria_129_1787534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Dec 2018 19:44:01 +0000]]></pubDate>
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