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    <title><![CDATA[elDiario.es - Adrián Hernández Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/adrian_hernandez_martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Adrián Hernández Martín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Llegas tarde a tu próximo verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/llegas-tarde-proximo-verano_132_12525557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f5a7ebe-171f-441d-b473-3c1384bf85cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llegas tarde a tu próximo verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El año que tengas un sueldo digno, que el derecho a la vivienda sea efectivo, tal vez puedas permitirte surfear en Bali, y mientras tu baño perfecto no existe, tu verano perfecto no existe, pero el deseo se aviva en ti y esperas, porque la espera es una extenuación hacia lo inasible y la renuncia</p></div><p class="article-text">
        Unos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante de pasar el cruce de Chimiche y Las Maretas por la TF-1, asoma el pico rojizo. Mi verano comenzaba en ese punto, cuando desde la furgoneta cargada con todos los atarecos divisaba desde mi asiento Monta&ntilde;a Roja: ya est&aacute;bamos llegando a El M&eacute;dano. Se me hac&iacute;a largo el trayecto desde La Orotava por esa autopista que a&uacute;n es magn&eacute;tica en su aridez. Del norte al sur todos los meses de julio hasta los 17 o 18 a&ntilde;os. Ahora lo recorro en lo que me dura un disco de Nick Cave y un cuarto de uno de Johnny Cash. Era la trashumancia de toda mi familia al para&iacute;so, donde iba descalzo gran parte del d&iacute;a. No era la otra punta del mundo; no me importaba. El M&eacute;dano era el verano perfecto, el sitio perfecto. 
    </p><p class="article-text">
        Tuve la fortuna de que mi familia veranease all&iacute; todo el mes de julio, incluso antes de yo nacer. A mi padre, un amigo sueco, un tipo n&oacute;rdico enorme, le prestaba una vieja Volkswagen tipo pick up de los 70 que entre todos ayud&aacute;bamos a cargar para pasar ese mes estival en el mismo apartamento frente al mar. No era nuestro, pero siempre alquil&aacute;bamos el mismo: un primero con un balc&oacute;n enorme frente a una calle que desembocaba en el paseo mar&iacute;timo, desde el que ve&iacute;a a todas horas Playa Grande (as&iacute; se conoce entre los residentes, chasneros y habituales, a la playa Leocadio Machado &ndash;creo que no conoc&iacute; su nombre oficial hasta que era ya un adolescente o un joven adulto, no recuerdo-). Playa Grande. Mi padre cog&iacute;a todo un mes de vacaciones de su trabajo y all&iacute; pas&aacute;bamos todo el mes de julio. Hab&iacute;a familia materna (mi abuela era de Granadilla), conocidos ya de toda la vida, amigos de verano y otros que se hac&iacute;an y cuya amistad duraba ese mes y no volver&iacute;a a ver la vida. Nunca nos fuimos de viaje a otra isla siquiera, menos salir del archipi&eacute;lago. Alg&uacute;n a&ntilde;o recuerdo que fui con mi padre y una de mis hermanas a La Gomera en el ferry. Un saltito a la isla que quedaba cerca; ir y volver el mismo d&iacute;a. De vuelta a El M&eacute;dano. No quer&iacute;a otra cosa, era el verano perfecto, las vacaciones perfectas. No hacer nada, vagabundear semidesnudo con los colegas sure&ntilde;os por las futuras obras que iban remodelando ese trozo des&eacute;rtico y ventoso; ir a la playa desde temprano, coger la bici, subir a Monta&ntilde;a Roja, caminar por sus faldas, fantasear l&uacute;bricos agazapados entre las aulagas -espinosas como el deseo- a las nudistas de La Tejita. Y m&aacute;s adelante leer y leer, el despertar sexual, ir m&aacute;s lejos con la bicicleta. Embobarme con los windsurfistas y sus acrobacias en el aire (siempre so&ntilde;&eacute; con querer aprender a hacer windsurfing, el &uacute;nico deseo junto a los cuerpos desnudos y bronceados de las nudistas que me quitaban el sue&ntilde;o). De resto, no necesitaba nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Visto ahora, cuando poder irme de vacaciones unos d&iacute;as precisa de un ejercicio contable y de gesti&oacute;n financiera, era un afortunado. No todo el mundo pod&iacute;a permitirse irse un mes entero de vacaciones, aunque solo fuera irse al sur de la isla. En 2023 m&aacute;s del 30% de la poblaci&oacute;n del estado espa&ntilde;ol no pod&iacute;a permitirse irse ni una semana de vacaciones al a&ntilde;o, seg&uacute;n los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. &ldquo;Pobreza vacacional&rdquo; lo llaman. No entiendo a veces la necesidad casi obscena de adjetivar la pobreza, desmembrarla, catalogarla, dividirla en habitaciones separadas, cuando ya declarar a una parte de la poblaci&oacute;n pobre es un fracaso como sociedad. En el a&ntilde;o 2024, esos datos suben unas d&eacute;cimas, en nuestras Islas el porcentaje de personas que no pod&iacute;an permitirse una semana de vacaciones era y es mucho mayor: en 2023 un 42,2% en 2024 subi&oacute; hasta el 45&rsquo;2. No es nada extra&ntilde;o, asumiendo que estamos con tasas de pobreza en estos roques atl&aacute;nticos, destino de vacaciones para los que sue&ntilde;an con el verano de su vida, por encima de la media estatal. Si est&aacute;s en los umbrales designados para catalogarte como pobre o con carencias materiales, lo eres frente a lista de la compra bien calculada, el restaurante al que dejas de ir o el alquiler que no puedes afrontar. Irse de vacaciones no es un lujo, no debe de catalogarse como gasto superfluo. De hecho es un indicador de carencia material: yo lo pondr&iacute;a como derecho fundamental. Democratizar la desconexi&oacute;n, el ocio, as&iacute; te vayas a El M&eacute;dano, a Benidorm o al pueblo donde se criaron tus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y esa carencia, menos importante que no poder pagar tu hipoteca o alquiler o dudar frente el lineal del h&iacute;per si coger ese producto porque puede descalabrar el presupuesto dom&eacute;stico, carencia y derecho de todo ser humano se convierte ahora en presi&oacute;n social por la b&uacute;squeda del verano perfecto. Ya no solo est&aacute;s frustrado por no poder ir a Florencia y deleitarte y emocionarte frente a Santa Mar&iacute;a del Fiore (hay obras de arte capaces de remover el deseo en las tripas casi m&aacute;s que aquellas nudistas de La Tejita vistas con ojos de preadolescente), sino que est&aacute;s angustiado porque el verano, tus vacaciones, deben ser como las de ese decorado social que son las vidas de los reel y fotos de las redes sociales de tus conocidos en Tailandia, Indonesia o cualquier otro pa&iacute;s en v&iacute;as de desarrollo con lugares &ldquo;que no te puedes perder&rdquo;. Es curioso esto, si viajas a Segovia a ver el acueducto y comerte un cochinillo asado (algo que tengo pendiente) no est&aacute;s viajando; para ser viajero tienes que irte a donde son m&aacute;s pobres que t&uacute;, o no son europeos. Tienes que conocer la miseria de los dem&aacute;s porque son gente encantadora y en dos semanas te vas a sumergir en su cultura y estilo de vida. Creo que un tailand&eacute;s o un tanzano se reir&iacute;an m&aacute;s que yo en tu cara de ingenuo blanco europeo si les explicas este argumento que me espetan a veces mis cong&eacute;neres de la OCDE. Pero como ellos viven de esa experiencia -ser buen anfitri&oacute;n del turista&hellip;- que disfraza el imaginario del poscolonialismo no ser&iacute;an tan c&iacute;nicos como yo para decirle que son una est&uacute;pida o un est&uacute;pido. 
    </p><p class="article-text">
        A esa sensaci&oacute;n de angustia o desaz&oacute;n le han puesto un nombre (como a todo, seguro que alg&uacute;n psic&oacute;logo despistado): FOMO (Fear of Missing Out) literalmente miedo a perderte algo. Este miedo, provocado por la exposici&oacute;n obsesiva de un simulacro de vida incesante de actividades y escapadas a los desiertos de Mongolia, est&aacute; causando da&ntilde;os emocionales en muchas personas; la comparaci&oacute;n junto a la industria de explotar el deseo de consumo y sentir que si no te sumerges en las aguas del Pac&iacute;fico a bucear acariciando un tibur&oacute;n ballena tu vida est&aacute; incompleta y es mediocre. Mis fotos de Facebook de p&aacute;ginas de libros con fragmentos subrayados o mis escapadas a alg&uacute;n rinconcito natural de Tenerife no creo que despierten FOMO en nadie. El otro d&iacute;a hac&iacute;a tan bueno, que estir&eacute; una toalla en la terraza a coger sol y para refrescarme del calor me daba ba&ntilde;os con la manguera con la que riego las plantas. Aprovech&eacute; para terminar de leer el tercer libro de la saga de Dune. Poste&eacute; una foto del momento, porque ninguno o muy pocos, somos tan inteligentes para guardarnos esos espacios de intimidad. A&ntilde;ad&iacute;a una frasecita en la que terminaba diciendo &ldquo;Me sobra Tailandia&rdquo;. Obviamente con mi af&aacute;n provocador de siempre. Esa tarde fue un momento de fruici&oacute;n y bienestar. Me imagino que estar leyendo en una playa de la costa tailandesa, o simplemente tomar el sol en ella y ba&ntilde;arse en las aguas del Pac&iacute;fico podr&iacute;a haber aumentado la sensaci&oacute;n de &ldquo;esto es la hostia&rdquo; que estar sobre las baldosas de una terraza asole&aacute;ndose y sentir el frescor del agua que mana de una manguera. Pero estaba feliz. 
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; el otro d&iacute;a un libro de Milena Busquets que terminaba diciendo que el ba&ntilde;o perfecto no existe. Se refer&iacute;a a sus ba&ntilde;os estivales matutinos en Cadaqu&eacute;s, y que ese a&ntilde;o, en el que escribi&oacute; el libro Ensayo general, no lo hab&iacute;a conseguido. Y no pasa nada. Hay a&ntilde;os, veranos, vacaciones que no nos ocurre nada (en realidad nos ocurre el todo: la vida). Pero &ldquo;no son a&ntilde;os perdidos, la vida tiene una manera particular de derramarse y despilfarrarse cuando somos felices y de recogerse y esperar en la adversidad&rdquo; reflexiona la escritora catalana. Pero ahora, sometidos a esa presi&oacute;n del verano perfecto, del viaje perfecto, de la actividad perfecta (&iquest;perfecta por imperativo social? &iquest;Perfecta para subirla a Instagram? &iquest;Para contarla?) nunca llega ese ba&ntilde;o, ese viaje. La vida no nos parece suficiente, porque en realidad, cualquier momento es un acto de consumo predispuesto a exhibirse. Y mientras, te pierdes ese momento en el que tu lengua siente el fr&iacute;o sabroso de un helado de menta frente al muelle del pueblo, o recuerdas lo que sentiste al lamer el calor h&uacute;medo de aquella piel que ahora a&ntilde;oras en la calita a escasos kil&oacute;metros en coche de tu casa. El a&ntilde;o que tengas un sueldo digno, que el derecho a la vivienda sea efectivo, tal vez puedas permitirte surfear en Bali, y mientras tu ba&ntilde;o perfecto no existe, tu verano perfecto no existe, pero el deseo se aviva en ti y esperas, porque la espera es una extenuaci&oacute;n hacia lo inasible y la renuncia. El deseo, la espera, el consumo, la experiencia: el verano perfecto dise&ntilde;ado por este neoliberalismo que exacerba el placer como una mercanc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pero sigue perdiendo estos d&iacute;as de est&iacute;o, ya estamos en agosto, y llegas ya tarde a tu pr&oacute;ximo verano. Yo, mientras sue&ntilde;o con volver de vez en cuando a El M&eacute;dano, pisar la arena gris&aacute;cea de Playa Grande y sumergirme en el Atl&aacute;ntico y al emerger de nuevo a la superficie volver a emocionarme observando el Bocinegro y Monta&ntilde;a Roja. Como anta&ntilde;o, como siempre. Seguir&eacute; sin poder practicar windsurfing, pero en ese momento exacto, y aunque no sea el a&ntilde;o de ba&ntilde;o perfecto, esperar&eacute; no llegar tarde a mi verano, porque simplemente o ya pas&oacute; o no lo necesito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/llegas-tarde-proximo-verano_132_12525557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 21:34:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llegas tarde a tu próximo verano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vox es el incendio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vox-incendio_132_12536299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No permiten leyes que favorezcan la gestión eficiente para proteger los montes y las condiciones dignas de los trabajadores y trabajadoras forestales, especialmente bomberos y bomberas. No quieren comunidades autónomas y nacionalidades históricas, pero exigen y culpan al Gobierno central en caso de emergencias y tragedias
</p></div><p class="article-text">
        El aspirante a caudillo Santiago Abascal, nini de profesi&oacute;n, y defensor de una Espa&ntilde;a &ldquo;&uacute;nica, grande y libre&rdquo; (l&eacute;ase un Estado espa&ntilde;ol de sotana cat&oacute;lica apolillada, con servicios p&uacute;blicos desmantelados, &eacute;tnicamente pura) se solidariza en redes sociales con la gente que est&aacute; sufriendo el asedio de incendios desatados &ndash;cada vez lo son m&aacute;s- en algunas comunidades aut&oacute;nomas, especialmente Castilla y Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay pir&oacute;manos directos, que prenden fuego al monte, pero tambi&eacute;n los hay indirectos, que, desde la gesti&oacute;n pol&iacute;tica o su inoperancia por estulticia en la misma, los pueden agravar. Lo digo as&iacute; de claro. No solo incendios forestales, con p&eacute;rdida de vidas humanas, animales, y p&eacute;rdida de patrimonio natural y cultural. Hay incendios que se provocan contra el diferente, alentando cacer&iacute;as humanas, incendios que condenan a las clases trabajadoras a quemarse en condiciones de vida precarias.  Pero ahora los incendios sin met&aacute;fora ni metonimia, el que arrasa bosques y casas son los que importan. Y partidos como Vox, nuestra ultraderecha aut&oacute;ctona con denominaci&oacute;n de origen (no quiero poner m&aacute;s calificativos porque los expertos, como en el caso Gaza no son capaces de dilucidar desde sus estudios y legajos que es genocidio, que es filofascismo&hellip; esto de la nomenclatura y lo inefable es un mundo) avivan los mismos sino los favorecen.
    </p><p class="article-text">
        Chago, dolorido, acusa a la mala gesti&oacute;n de recursos p&uacute;blicos en esta tragedia que va siendo parte de todos los veranos. Gesti&oacute;n que en sus manos ser&iacute;a una tragedia porque tirando de hemeroteca leo que este partido<a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/pp-vox-frenan-ley-psoe-reconocer-figura-bombero-forestal-empleado-publico-protegido_1_11720340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> vot&oacute; en contra en 2024 en las Juntas de Castilla y Le&oacute;n de una ley impulsada por el Grupo Socialista para reconocer la figura de los bomberos y bomberas forestales como empleado p&uacute;blico y mejorar las condiciones materiales y de trabajo de esta gente que se juega la vida.</a> 
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Montes en sus art&iacute;culos del 43 al 48 deja claro que las comunidades aut&oacute;nomas son las responsables de planificar y ejecutar los planes de prevenci&oacute;n de incendios y de implementar las medidas preventivas necesarias. Tambi&eacute;n son las comunidades las que solicitar&aacute;n la intervenci&oacute;n del Estado. Qu&eacute; paradoja que mientras el partido ultraderechista siempre ha sido un furibundo templario contra el Estado de las Autonom&iacute;as, con toda su cara de cemento bobalicona quiera echar culpas al Estado central. 
    </p><p class="article-text">
        No solo eso, en comunidades aut&oacute;nomas donde Vox gobierna con el PP, o le ha otorgado su apoyo, han permitido y han favorecido la privatizaci&oacute;n de los servicios de prevenci&oacute;n de incendios, dej&aacute;ndolos o permitiendo la entrada de empresas privadas en la misma. Dejando as&iacute; en la precariedad a muchos trabajadores y trabajadoras que se ponen en frente de una ola de fuego y salvan vidas. Cobrando sueldos m&iacute;seros por dejarse literalmente la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Niegan el cambio clim&aacute;tico, responsable del incremento de incendios, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/pp-vox-vetan-demanda-operativo-antiincendio-durante-ano_1_9107949.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no permiten operativos permanentes de prevenci&oacute;n de incendios</a>, no les interesa el medio ambiente y el medio rural salvo para recolectar sus votos. No permiten leyes que favorezcan la gesti&oacute;n eficiente para proteger los montes y las condiciones dignas de los trabajadores y trabajadoras forestales, especialmente bomberos y bomberas. No quieren comunidades aut&oacute;nomas y nacionalidades hist&oacute;ricas, pero exigen y culpan al Gobierno central en caso de emergencias y tragedias. 
    </p><p class="article-text">
        Ellos y ellas, militantes de Vox y defensores de un Estado espa&ntilde;ol (perd&oacute;n, para ellos Espa&ntilde;a con may&uacute;scula bien gorda) a reconquistar a lo Pelayo (y a lo Cayetano), no cobran los 1.400, en el mejor de los casos, de un bombero o bombera forestal. Esta gente son el incendio, lo que provocan es una calcinaci&oacute;n del Estado Social y de Derecho, de la solidaridad, de la integraci&oacute;n, de la vida digna y ahora mismo vemos que literalmente son pir&oacute;manos indirectos de incendios que cada vez son m&aacute;s peligrosos. Mi solidaridad con las personas que luchan contra el fuego y quieren proteger nuestro medio ambiente; mi repudio a estos fan&aacute;ticos inoperantes y disfuncionales que no vinieron a hacer pol&iacute;tica, sino a destruir la democracia y empeorar la vida. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vox-incendio_132_12536299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 19:12:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vox es el incendio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto no es otro ‘post’ banal sobre salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/no-post-banal-salud-mental_132_12493293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4494590-5f5e-4fb6-9e44-941deaadd1cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto no es otro ‘post’ banal sobre salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me dan entre vergüenza ajena e indignación las publicaciones sobre personas que están atravesando por un momento de fatiga, estrés, depresión en Facebook e incluso LinkedIn 
</p></div><p class="article-text">
        Escribo lento porque pienso lento. Y act&uacute;o lento, dando brazadas en una gelatina de malestar, incertidumbre y preocupaciones. No soy el &uacute;nico, la vida se sublima de golpe con sus reveses; otrora era un mar liviano en el que flotar como una pluma de guincho a la deriva, ahora se vuelve pesada sustancia en la que boqueamos para mantener nuestra supervivencia y no hundirnos como un cascote. 
    </p><p class="article-text">
        En eso nos convertimos a veces, en cascotes, fragmentos rotos de un derrumbe que se hunde en las profundidades.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a vi la entrevista que Jordi &Eacute;vole le hizo al exjugador (y ahora de nuevo jugador) de baloncesto Ricky Rubio. Dicha entrevista dio que hablar en RRSS y peri&oacute;dicos; organizaciones en defensa de la salud mental la recomendaban en LinkedIn. El motivo no era otro que el de abrirse al entrevistador y a los telespectadores y hablar sobre su crisis de salud ps&iacute;quica. Nada nuevo. Desde Simone Biles, personas que se dedican a deportes de alta competici&oacute;n, famosos, <em>influencers,</em> actores e incluso c&oacute;micos hablan de c&oacute;mo cayeron en estados donde la mente se resquebraja y acabas derrumb&aacute;ndote; hecho cascotes.
    </p><p class="article-text">
        Nada nuevo, digo, porque la salud mental, esa expresi&oacute;n c&oacute;moda e individual, o, mejor dicho, hablar de ella, dej&oacute; de ser un tab&uacute;. Y es algo estupendo, en los a&ntilde;os 80 hablar sobre si ten&iacute;as SIDA era un tab&uacute;, un estigma incluso. Las enfermedades y sus causas o consecuencias sociales han sido sometidas al silenciamiento en seg&uacute;n que &eacute;pocas. En tiempos de la Biblia la lepra te condenaba al ostracismo y al aislamiento. Provocaba terror. Lo mismo que la Peste Negra, ejemplo de los mecanismos del chivo expiatorio. La ignorancia hace da&ntilde;o, lo que se desconoce se teme, lo que se teme se acaba odiando. 
    </p><p class="article-text">
        Y los trastornos de salud mental son la nueva enfermedad de moda, enti&eacute;ndase lo que digo, la exposici&oacute;n de la salud mental y su reconocimiento p&uacute;blico. Hubo tiempos d&oacute;nde no se conoc&iacute;a y el que padec&iacute;a alg&uacute;n trastorno mental grave se le encerraba o se le apartaba (o se le met&iacute;a una descarga el&eacute;ctrica), y el que sufr&iacute;a ansiedad o depresi&oacute;n -sin saber a&uacute;n qu&eacute; eran esas enfermedades-, era un melanc&oacute;lico o un flojo; un elemento raro y susceptible para la buena sociedad. El caso de la histeria en las mujeres, un ejemplo magn&iacute;fico sobre opresi&oacute;n patriarcal y desconocimiento cient&iacute;fico o un caso de mansplaining embadurnado con la dudosa ciencia del psicoan&aacute;lisis (el gran fil&oacute;sofo y vehemente realista cient&iacute;fico Mario Bunge en su cl&aacute;sico<em> Seudociencia e Ideolog&iacute;a</em> ya nos hizo ver hace d&eacute;cadas que el psicoan&aacute;lisis ca&iacute;a del lado de la segunda).
    </p><p class="article-text">
        Todo esto lo llevo pensando desde que tuve oportunidad de ver la mencionada entrevista a Ricky Rubio. Y porque a&uacute;n estoy bajo los efectos de la estupenda novela de Daniel Jim&eacute;nez <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/daniel-jimenez-escritor-decir-volverte-loco-mejor-pasado-vida-atentado-salud-publica_1_12173099.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El incidente</em></a><em> </em>(un relato de investigaci&oacute;n autoficcional sobre salud mental e internamientos en unidad de agudos psiqui&aacute;tricos vivido en carne propia y en otras) y el ensayo <a href="https://capitanswing.com/libros/malestamos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Malestamos</em></a>, de Javier Padilla y Marta Carmona, en el que clarifican desde una posici&oacute;n cr&iacute;tica que conceptos como &ldquo;salud mental&rdquo;, depresi&oacute;n, ansiedad&hellip; son s&iacute;ntomas del malestar colectivo de nuestras sociedades neoliberales, incapaces de dotarnos de un margen de futuro para una vida colectiva mejor; lo digo de otra forma: el malestar emocional es el malestar de una sociedad que ya no provee y un Estado que no protege. 
    </p><p class="article-text">
        La novela de Daniel Jim&eacute;nez me cost&oacute; leerla, se me hac&iacute;a bola muchas veces por lo que relataba y porque, en parte, he pasado por situaciones similares y estoy atravesando un proceso de recuperaci&oacute;n. No, no voy a caer en la pornograf&iacute;a emocional tan de moda de decir &ldquo;padezco un trastorno mental&rdquo;. S&iacute;, lo tengo, punto. Me dan entre verg&uuml;enza ajena e indignaci&oacute;n las publicaciones sobre personas que est&aacute;n atravesando por un momento de fatiga, estr&eacute;s, depresi&oacute;n en Facebook e incluso LinkedIn (se ve que ayuda al <em>branding</em> personal aclarar que tienes depresi&oacute;n o ansiedad y que decides bajarte de la rueda del h&aacute;mster un poco, pero tranquilas empresas y <em>headhunters</em>, pondr&eacute; todo mi esfuerzo y mi acto de individual&iacute;sima voluntad para volver a subirme y seguir dando lo mejor de m&iacute; y m&aacute;s). Sin darse cuenta, lo que les ocurre es que est&aacute;n cansados, quemados, autoexplotados, sobrepasados por el rendimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto es precisamente lo que no me une a la hermandad de los exhibicionistas de la salud mental: pasar del tab&uacute; de la enfermedad a la banalizaci&oacute;n sin el cuestionamiento pol&iacute;tico y social del malestar. Esto s&iacute; que en LinkedIn no molar&iacute;a ponerlo, el capitalismo emocional no legitimar&iacute;a esos arrebatos de lucidez, ara&ntilde;azos leves de un c&oacute;modo antisistema como lo puedo ser yo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos Ricky Rubio, el deporte profesional es un campo de exigencia competitiva y de productivismo exacerbado. El propio jugador lo deja entrever en la entrevista con &Eacute;vole. No dejan de ser un ep&iacute;tome extenuado del sujeto de rendimiento moderno. El problema es que no todas las personas deciden someterse a esa presi&oacute;n; simplemente no les queda m&aacute;s remedio, porque la cancha de ese juego de alto nivel se ha expandido hasta el sof&aacute; de tu casa, pasando obviamente por tu oficina y tus relaciones.  
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece esa banalizaci&oacute;n que tan bien expresa Jim&eacute;nez en la novela: &ldquo;Del trasvase de la nomenclatura psiqui&aacute;trica a la cultura popular, de la banalizaci&oacute;n y de la mercantilizaci&oacute;n de la salud mental&rdquo;. S&iacute;, una salud mercantilizada en falta de servicios sanitarios p&uacute;blicos adecuados y como nuevo fil&oacute;n para vender libros, generar seguidores y mantener las cosas como est&aacute;n. No se puede ser depresivo y ser un rojeras, claro. Al final, el foco se sigue poniendo en el individuo, sujeto y actor de su propia sanaci&oacute;n y por ende de su propio malestar &ndash; aqu&iacute; quiero aclarar que no hablo de trastornos agudos psiqui&aacute;tricos-. Un malestar que no est&eacute; politizado, no cuestiona que el sufrimiento humano puede ser colectivo en un orden social que cercena toda capacidad de proyecto vital para muchos. Esto lo explican de manera clara, contundente, como un gancho de izquierdas en la mand&iacute;bula del propio paradigma sanitario Padilla y Carmona en su ensayo.
    </p><p class="article-text">
        Sin cambiar las cosas, sin acci&oacute;n sindical que frene <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/buzon-denunciar-absentismo-injustificado-anuncia-patronal-revuelve-sindicatos-volver-tiempos-oscuros_1_12012868.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los desmanes de patronales que se quejan porque tengas que cogerte una baja,</a> sin seguir reconociendo que los cuidados reproductivos siguen recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, sin condiciones dignas de vida y trabajo. En fin, sin un replanteamiento colectivo de este orden social neoliberal depredador de naturaleza y personas, hablar de salud mental me seguir&aacute; pareciendo una bufonada para la corte de los que como bien cantaba La Polla Records en uno de sus himnos &ldquo;ellos dicen mierda y nosotros am&eacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/no-post-banal-salud-mental_132_12493293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jul 2025 18:35:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esto no es otro ‘post’ banal sobre salud mental]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A todos los que han llegado, a todos los que se han ahogado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/han-llegado-han-ahogado_132_12338599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab90a910-fcdc-4711-8edb-3d9fda5125a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A todos los que han llegado, a todos los que se han ahogado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora solo veo a dos chicos que charlan entre ellos, sonríen y yo sonrío con ellos, a pesar de que la socialización del sufrimiento del fenómeno migratorio nos haga casi ya inmunes a la tragedia
</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute;n viajando conmigo en la guagua en este momento. &iquest;Vendr&aacute;n de estudiar? &iquest;De trabajar? &iquest;De dar una vuelta? &iquest;A d&oacute;nde van? &iquest;A d&oacute;nde va toda esta gente que viaja conmigo? Cada uno a lo suyo, a la pantalla de su smartphone, su m&uacute;sica o escrutando con las miradas vac&iacute;as lo que solo ellas pueden sondear.
    </p><p class="article-text">
        Ellos tambi&eacute;n, son dos, viajan de pie &ndash;agarrados al pasamanos- est&aacute;n a lo suyo. En su charla. No s&eacute; que dicen, no s&eacute; qu&eacute; dice nadie, porque viajo con mi m&uacute;sica; porque una guagua abarrotada me estresa y porque no quiero que la noticia que acabo de leer me afecte m&aacute;s de lo normal. La piba que va detr&aacute;s de ellos, tambi&eacute;n de pie, est&aacute; absorta con sus cascos de m&uacute;sica, mirando por las ventanas. Pero no llama la atenci&oacute;n. Su piel, como la del resto, o la mayor&iacute;a de viajeros es blanca (en toda la escala crom&aacute;tica que pueda haber de tonos blancos). Los pibes tienen la piel negra, negr&iacute;sima, como el fondo abisal de un oc&eacute;ano profundo, y tienen rasgos faciales africanos.
    </p><p class="article-text">
        Me alegro por ellos, porque en realidad no me importa a d&oacute;nde van, de d&oacute;nde vienen ni lo que hacen o dejan de hacer. Solo me importa ahora de d&oacute;nde han venido, porque est&aacute;n aqu&iacute;, vivos. Solo me rasgu&ntilde;a una pregunta: &iquest;c&oacute;mo llegaron? No a la guagua, a la isla. Porque la noticia no deja de interpelarme y de dolerme. <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/migraciones/vuelca-cayuco-llegada-puerto-restinga_1_12336058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hoy, personas que proven&iacute;an del continente hermano, han muerto al intentar llegar a El Hierro</a>. Tal vez, me pregunto, ser&iacute;an compatriotas de ellos. Porque cu&aacute;ndo entrar&aacute; en las entendederas de muchos que &Aacute;frica no es un pa&iacute;s; cu&aacute;ndo, que llegar a la costa de Senegal o Mauritania es ya una traves&iacute;a continental, donde las mujeres son v&iacute;ctimas de violaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esas, de momento siete personas muertas, que no tuvieron la suerte de sus compa&ntilde;eros de traves&iacute;a han dejado su vida en el Mar de las Calmas. Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as muertas, un beb&eacute; desaparecido. &iquest;Estos dos muchachos fueron en su d&iacute;a ni&ntilde;os que tuvieron la fortuna de tocar tierra? &iquest;Llegaron hace algunos a&ntilde;os en una fr&aacute;gil embarcaci&oacute;n? No s&eacute;, ahora comparten trayecto conmigo, me alegro tanto por ellos. Los imagino llegando a alguna de nuestras costas, pasando tr&aacute;mites, lejos del hogar. Supervivientes de una de las rutas migratorias m&aacute;s peligrosas. Solo imagino. Ahora solo veo a dos chicos que charlan entre ellos, sonr&iacute;en y yo sonr&iacute;o con ellos, a pesar de que la socializaci&oacute;n del sufrimiento del fen&oacute;meno migratorio nos haga casi ya inmunes a la tragedia. <em>Scrolling</em> y m&aacute;s noticias ma&ntilde;anas, pasando trepidantes como el paisaje tras las cristaleras de la guagua.&nbsp; Su aparente buen humor y la tragedia, otra m&aacute;s, de El Hierro, hacen que me den ganas de llorar, por tristeza y por alegr&iacute;a. Alegr&iacute;a por ellos dos &ndash;por esa vida imaginada o real que estoy narrando-, tristeza por las muertes de hoy. Acabas dejando todo atr&aacute;s, me da igual el motivo, y acabas ahog&aacute;ndote casi al final de tu odisea.
    </p><p class="article-text">
        Esos dos pibes est&aacute;n aliviando este sabor acre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No he querido ni mirar los comentarios y reacciones que acompa&ntilde;an a la noticia, que, como yo, muchas personas habr&aacute;n visto en sus redes sociales . Ya las conozco. Las conocemos. S&eacute; lo que me voy a encontrar: si no la xenofobia y el racismo m&aacute;s descarado, una estupidez e ignorancia inhumana. No s&eacute; lo que es peor. La ignorancia humana ha acabado en atrocidades hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; que alguna o alg&uacute;n rebenque, de los que vomitan su odio o estolidez en comentarios de Facebook, vayan a El Hierro y pidan de comer morena frita. Y que esa morena, se haya alimentado del cuerpo del beb&eacute; desaparecido hoy. As&iacute; lo llevar&aacute;n dentro.
    </p><p class="article-text">
        Ya no quiero ni puedo escribir m&aacute;s. Ahora solo me dan ganas de darles un abrazo a estos dos pibes africanos, compa&ntilde;eros de viaje, e ir a tomarnos una coca cola y celebrarles la vida y brindar por los hermanos y hermanas de &Aacute;frica que no est&aacute;n y que con sus huesos est&aacute;n formando en el fondo del Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico un museo a otro holocausto m&aacute;s del sistema global. Descansen en paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/han-llegado-han-ahogado_132_12338599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 May 2025 18:25:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A todos los que han llegado, a todos los que se han ahogado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Banderas rojas y sábanas revueltas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/banderas-rojas-sabanas-revueltas_132_12268543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11afe30a-1082-4666-8855-702550cddb48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Banderas rojas y sábanas revueltas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respeto y envidio a esos amantes de Primero de Mayo desnudos en su cama, con sus cuerpos refrescándose con esta brisa casi primaveral. Pero también respeto y admiro a los que salieron a la calle, con sus banderas, gritos, proclamas, para no olvidar 
</p></div><p class="article-text">
        Amaneci&oacute; el d&iacute;a luminoso hoy, lavado y fresco como camisa de camarero tendida al sol. Un d&iacute;a para perderse en el monte de Anaga o en los pinares de la Corona Forestal que me rodea y as&iacute; despejar la mente, respirar toda esa soledad de los musgos y con suerte observar alg&uacute;n endemismo canario como el pinz&oacute;n azul o las palomas de la laurisilva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso me recomienda mi terapeuta, realizar actividades que me den placer y estar en contacto con la naturaleza. Pero si a mi distimia le sumo la cola de coches para acceder, por ejemplo, a mis pe&ntilde;as y bosques de Anaga, la ingente cantidad de personas que encontrar&eacute; en mi paseo campestre,&nbsp; empiezo a imaginarme como un Robert Walser en medio de las Ramblas de Barcelona y las ganas se van desvaneciendo.
    </p><p class="article-text">
        Esto de estar de baja laboral me da la posibilidad de imaginar hacer estas cosas un jueves y salir de este encierro casero. Cuando &ldquo;a vella compa&ntilde;eira&rdquo;, como describi&oacute; tan po&eacute;tica y certeramente el m&iacute;tico pol&iacute;tico gallego Xos&eacute; Manuel Beiras a la depresi&oacute;n, se pasa d&iacute;a a tu lado pasando las cuentas de un rosario, pierdes la noci&oacute;n del tiempo. Los d&iacute;as fluyen como esas bolas de l&iacute;quido viscoso fluorescente de aquella &ldquo;l&aacute;mpara de lava&rdquo; que una vez le compr&eacute; a mi hijo.
    </p><p class="article-text">
        Tal es as&iacute; que no me di cuenta hasta el segundo caf&eacute; que hoy era Primero de Mayo. Siempre recuerdo en este d&iacute;a se&ntilde;alado el poema de Pere Rovira &ldquo;La huelga&rdquo;. Su &uacute;ltima estrofa dice as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        De noche, en los balcones, brillan los cigarrillos
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;de los hombres que odian la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La huelga termin&oacute;, pero ellos la prolongan
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;con humo del insomnio. Hace calor,
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;y ma&ntilde;ana har&aacute; m&aacute;s junto a las m&aacute;quinas,
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;sagradas otra vez como la ley
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;que ha dictado el dinero, como el &aacute;mbito
    </p><p class="article-text">
        del tiempo y del amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es v&iacute;spera de nada esta hora ofendida,
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;llega el soplo del alba, fuerte, espeso
    </p><p class="article-text">
        como una vaharada de hospital, y vuelve, biliosa, a las ventanas
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;la luz de un nuevo d&iacute;a de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es un d&iacute;a festivo m&aacute;s. Para muchas personas lo es y que as&iacute; sea, benditos d&iacute;as no laborales. No hubo que madrugar, se habr&aacute; remoloneado en la cama o se habr&aacute; hecho el amor en vez de fotocopias o apuntalar plataneras con horcones. Pero no es un d&iacute;a festivo cualquiera, desde finales del siglo XIX&nbsp; este festivo de origen incierto fue elegido como D&iacute;a Internacional de los Trabajadores. As&iacute; que, respeto y envidio a esos amantes de este jueves Primero de Mayo desnudos en su cama, con sus cuerpos refresc&aacute;ndose con esta brisa casi primaveral. Pero tambi&eacute;n respeto y admiro a los que salieron a la calle, con sus banderas, gritos, proclamas, para no olvidar, como le&iacute; ayer en este mismo peri&oacute;dico que<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/canarias-comunidades-mayor-precariedad-pais-40-trabajadores-cobrando-debajo-smi_1_12260708.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Canarias, es una de las comunidades con mayor precariedad del pa&iacute;s con casi el 40% de sus trabajadores cobrando por debajo del SMI</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; la precariedad es otro endemismo m&aacute;s, como el pinz&oacute;n azul, la paloma turqu&eacute; o la tarabilla canaria y es m&aacute;s f&aacute;cil de ver, no hace falta ir Anaga o la Corona Forestal.
    </p><p class="article-text">
        Los datos proceden de 2023 y los facilita el sindicato de T&eacute;cnicos del Ministerio de Hacienda. Canarias forma parte de un infame G6 de la precariedad: Extremadura, Andaluc&iacute;a, Murcia, Ceuta y Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Ya se habr&aacute;n escrito art&iacute;culos m&aacute;s sesudos, con m&aacute;s profusi&oacute;n de datos y estad&iacute;sticas (a m&aacute;s estad&iacute;sticas m&aacute;s cre&iacute;ble es la noticia, aunque a veces los que las usan son como preadolescentes delante de una web solo apta para adultos: se excitan sin saber bien por lo que es). Soy soci&oacute;logo y no necesito dar aqu&iacute; cifras ni hacer operaciones b&aacute;sicas de estad&iacute;stica descriptiva para diagnosticar que la sociedad canaria tiene fallas y roturas. Solo remito a los curiosos a echar un ojo a la <a href="https://www.gobiernodecanarias.org/istac/estadisticas/sociedad/Calidaddevida/Condicionesdevida/E30453A.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Condiciones de Vida</a> que realiza el ISTAC o la <a href="https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&amp;cid=1254736176918&amp;menu=resultados&amp;=1254736030639&amp;idp=1254735976595" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ya no se trata solo del paro, es que el propio trabajo es fuente de precariedad, que baje Weber y lo vea. La &eacute;tica del trabajo hace tiempo que muri&oacute; y los trabajadores precarizados son esos que fuman en los balcones de noche odiando la ma&ntilde;ana, como en el poema de Rovira. Porque ya no se trabaja para vivir,&nbsp; sino para sobrevivir. Si la instituci&oacute;n &ldquo;trabajo&rdquo; (l&eacute;ase mejor empleo) se erigi&oacute; en fuente de realizaci&oacute;n y a&uacute;n se sigue vendiendo ese relato, el empleo/trabajo se ha convertido en fuente de inestabilidad, en socavamiento de la propia identidad del individuo y su fragilidad. Pero a&uacute;n voy m&aacute;s all&aacute;, ese relato de realizaci&oacute;n personal, que lo podr&iacute;a ser, y lo deber&iacute;a ser, se vende ahora en frasquitos seductores pero kitsch &ndash;si no te han alineado lo suficiente para darte cuenta- con el refuerzo de sandeces como salario emocional, &ldquo;<em>no pain, no gain</em>&rdquo;, s&aacute;cale 25 horas al d&iacute;a,&hellip; En este mercado de l&aacute;grimas, la cruz y la corona de espinas gu&iacute;an el camino hacia el G&oacute;lgota de un &eacute;xito que es producir para consumir, y producir para producir m&aacute;s. Siempre con positividad porque ya sabemos que el problema no es el sistema socioecon&oacute;mico sino el cortisol y no haber tirado a la basura a esos t&oacute;xicos que no son personas vitaminas y que impiden que tus sue&ntilde;os se hagan realidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a Canarias, porque ya no solo se trata de trabajar para consumir, consumir constantemente porque la felicidad est&aacute; a la vuelta del siguiente expositor o p&aacute;gina web.
    </p><p class="article-text">
        Porque si combinamos unos &iacute;ndices de precariedad laboral tan altos, tasas de paro preocupantes,&nbsp; precios de alquiler y compra de vivienda por las nubes,&hellip; se nos queda un panorama que ni el Dune antes de la era del emperador Paul Muad'dib Atreides: el trabajador canario lo pasa peor que un <em>fremen</em> intentando sobrevivir al desierto sin destiltraje.
    </p><p class="article-text">
        Entre el trabajo y la precariedad hay una membrana transl&uacute;cida y no lo suficiente gruesa que hemos tenido que inventar la categor&iacute;a de &ldquo;trabajadores pobres&rdquo;. Biograf&iacute;as laborales y personales fragmentadas, vivir al d&iacute;a o vivir pidi&eacute;ndote un Glovo y ver una peli de Netflix el finde y el lunes al amanecer, cigarro y diazepam, que el bl&iacute;ster sale menos de un euro; as&iacute; arreglamos los problemas sociales: los patologizamos.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad es otro endemismo m&aacute;s en nuestras Islas, y al final me alegra quien haya aprovechado su d&iacute;a de s&aacute;banas revueltas sudando con su pareja o saliendo a la calle a defender los derechos que nos corresponden a la clase trabajadora y la dignificaci&oacute;n de nuestras vidas. Porque tanto las banderas rojas, como la ropa interior debajo de la cama y las migas en el colch&oacute;n a las 11 de la ma&ntilde;ana es lo que queremos: vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguien tal vez haya hecho el plan que yo no llegu&eacute; a realizar hoy: perderme por los bosques y tener la fortuna de observar alguno de los endemismos naturales de nuestra tierra antes que desaparezcan como le va a ocurrir a la Tarabilla Canaria en Fuerteventura. Justo al contrario que la precariedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/banderas-rojas-sabanas-revueltas_132_12268543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 May 2025 21:28:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Banderas rojas y sábanas revueltas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vargas Llosa y yo (elegía y recuerdos de un simple lector)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vargas-llosa-elegia-recuerdos-simple-lector_132_12221462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6083d5ed-fd2e-4b0d-a28c-9114049013a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x530y257.jpg" width="1200" height="675" alt="Vargas Llosa y yo (elegía y recuerdos de un simple lector)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un día me encontré que mi abuelo tenía un libro de Mario Vargas Llosa. ¿Ya me sonaba su nombre? ¿Ya sabía que era uno de los grandes escritores de esos que en el instituto llamaban “boom latinoamericano? No recuerdo. Solo recuerdo que cogí el libro y empecé a leerlo</p></div><p class="article-text">
        El primer libro que le&iacute; de Mario Vargas Llosa fue <em>La Ciudad y los Perros</em>. Estaba en casa mis abuelos maternos, en Puerto de la Cruz. Una casa terrera canaria muy humilde donde mi madre se crio con cuatro hermanas m&aacute;s. Alguien le habr&iacute;a regalado ese libro a mi abuelo Gilberto. A &eacute;l le gustaba mucho leer, por lo menos en su vejez, es lo que yo recuerdo. O a lo mejor no le&iacute;a tanto. Pero tampoco uno en la vejez tiene mucho m&aacute;s que hacer: el paseo a la Plaza de la Iglesia, acercarse al muelle, subir por la calle Quintana, sentarse un rato otra vez en la Plaza de la Iglesia a echarse una conversa con los amigos y para casa. Y a su sill&oacute;n, pel&iacute;cula del oeste y leer un rato. Y la lectura, mucha o poca, la que fuera, estaba dentro de esa rutina en la vigilia de la senectud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por casualidad, un d&iacute;a me encontr&eacute; que mi abuelo ten&iacute;a un libro de Mario Vargas Llosa. &iquest;Ya me sonaba su nombre? &iquest;Ya sab&iacute;a que era uno de los grandes escritores de esos que en el instituto llamaban &ldquo;boom latinoamericano? No recuerdo. Solo recuerdo que cog&iacute; el libro y empec&eacute; a leerlo. Fue el primer libro de Vargas Llosa que le&iacute;. As&iacute; que podr&iacute;a decir que fue gracias a mi abuelo Gilberto que entr&eacute; el mundo literario del que es uno de mis escritores preferidos (tal vez el que m&aacute;s devoci&oacute;n despierta en m&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, que siempre me llam&oacute; la atenci&oacute;n que mi abuelo Gilberto y Mario Vargas Llosa tuvieran un cierto parecido f&iacute;sico. Mucho m&aacute;s de j&oacute;venes: m&aacute;s gal&aacute;n tal vez Vargas Llosa, pero tambi&eacute;n ese aire p&iacute;caro seductor de mi abuelo. En la vejez tambi&eacute;n se parec&iacute;an. Mi abuelo muri&oacute; ya hace unos 10 a&ntilde;os, Mario Vargas Llosa este domingo 13 de abril.
    </p><p class="article-text">
        Tras esa lectura primera, inici&aacute;tica, de <em>La Ciudad y los Perros</em>, comenc&eacute; a leer m&aacute;s libros del peruano. En casa de mis padres descubr&iacute; otro libro de &eacute;l: <em>Pantale&oacute;n y las visitadoras</em>. Libro desternillante, tal vez el m&aacute;s pr&oacute;ximo al realismo m&aacute;gico. El libro era de mi madre. Mi madre; a ella si le gustaba leer. Estaba suscrita a Planeta, porque todav&iacute;a hay un buen pu&ntilde;ado de libros de esa editorial de fines de los 60 y 70. Ella no fue mucho a la escuela, a los 14 a&ntilde;os se tuvo que poner a trabajar para poder aportar un sueldo y sostener al resto de la familia,  pero eso no le impidi&oacute; seguir disfrutando de la lectura (y emocionarse hasta las l&aacute;grimas oyendo la Sinfon&iacute;a Fant&aacute;stica de Berlioz). 
    </p><p class="article-text">
        Hablo en pasado de ella no porque est&eacute; muerta, sino porque con su alzheimer, ya no &ldquo;lee&rdquo;; coge un libro, por ejemplo, entra en mi viejo cuarto, coge un libro lee las primeras p&aacute;ginas en voz alta, se queda embobada, (ciertos recuerdos nunca mueren y todav&iacute;a no ha olvidado leer). Al d&iacute;a siguiente, coge otro, y no se acuerda lo que ley&oacute;. As&iacute; en la casa es como un bookcrossing continuo: descubres libros en cualquier lado, y cada p&aacute;gina es nueva para ella. Tengo que probar con Vargas Llosa, pero a saber si aparece en las baldas del ba&ntilde;o o en una gaveta de yo qu&eacute; s&eacute; sitio
    </p><p class="article-text">
        En fin, <em>Pantale&oacute;n y las visitadoras</em>, un libro que descubr&iacute; por mi madre, la hija de Gilberto. Vargas Llosa llegando a m&iacute;. Luego ya se sab&iacute;a en casa y en todos lados que el escritor peruano era mi predilecto.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a tener discusiones incluso entre excompa&ntilde;eros de militancia pol&iacute;tica por salir en defensa de Vargas LLosa. Recuerdo perfectamente una tonter&iacute;a, planteada por un fervoroso seguidor comunista, como quien sigue al Tenerife o a la Real Sociedad, revivida hoy por las pol&iacute;ticas identitarias: &ldquo;Yo no leo a Vargas Llosa no puedo separar la &eacute;tica de la est&eacute;tica&rdquo;. Tal vez fueron ese tipo de dilemas acneicos los que me fueron alejando de cierto tipo de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n he discutido internamente con el autor, por supuesto. Nunca he abandonado del todo las tesis marxianas del an&aacute;lisis sociol&oacute;gico (aunque descubrir a Weber fue epif&aacute;nico), y aunque siempre he intentado combinar el liberalismo pol&iacute;tico con el socialismo, no sin existenciales terremotos unamunianos. Con Vargas Llosa, me han separado en m&uacute;ltiples ocasiones sus ideas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Pero mi admiraci&oacute;n literaria no ha deca&iacute;do.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La fascinaci&oacute;n de sus libros estaba y est&aacute; para m&iacute; no solo en las historias sino en esas arquitecturas narrativas propias del genio que era. Recuerdo cuando le&iacute; <em>La Casa Verde</em>, como qued&eacute; fascinado no solo por la historia sino por armaz&oacute;n y la estructura que utiliz&oacute; el escritor peruano.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;a sus libros con el asombro de sus t&eacute;cnicas narrativas de saltos en el tiempo, de imbricaci&oacute;n de historias en la historia principal. Siempre diciendo &ldquo;que le den el Nobel&rdquo;, y la alegr&iacute;a cuando se lo dieron.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros sobre la utop&iacute;a, sobre la libertad y la dignidad humana: <em>El para&iacute;so tras la esquina</em>, <em>La Fiesta del Chivo</em>, <em>El Sue&ntilde;o del Celta</em>. Hablan sobre el intelectual humanista que no olvida las ra&iacute;ces de los males, y me gusta, me enorgullece conmoverme en ese nivel moral y &eacute;tico con un intelectual con el que me separan l&iacute;neas pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero por encima de todo, Vargas Llosa fue, ser&aacute; el gran literato. Y as&iacute; es como lo voy a recordar.
    </p><p class="article-text">
        Nunca tuve el placer de poder estrecharle la mano, o de que me firmara alg&uacute;n ejemplar. Si tuve la ocasi&oacute;n de verlo encima de un escenario. Mario Vargas Llosa como actor en <em>Las Mil Noches y Una</em>, su adaptaci&oacute;n y versi&oacute;n de este cl&aacute;sico de la literatura. &Eacute;l en el papel Sahrigar y la gran Aitana S&aacute;nchez-Gij&oacute;n en de Scheherezade. Fue el Auditorio de Tenerife, una oportunidad tan emocionante poder ver al escritor que tanto admiraba encima del escenario. Revivo el instante mientras escribo estas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;ltimo libro, <em>Le dedico mi silencio</em> no he podido leerlo. Pero en su memoria empezar&eacute; hoy. Fue un regalo de una persona que ya no est&aacute; en mi vida y ya se sabe, literatura y vida duelen por igual.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana me levant&eacute; triste, como desde hace unos meses, pero hoy la noticia de la muerte Mario Vargas Llosa me dej&oacute; peor. Recuerdo cuando muri&oacute; mi admirado &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez, pas&eacute; la tarde llorando. Igual que ese d&iacute;a comprar&eacute; el peri&oacute;dico para recortar la fatal noticia.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        La pena es que no puedo compartir con mi madre mi pena de hoy: &ldquo;Ma, se muri&oacute; Vargas Llosa&rdquo; porque ella ya ni se acuerda de qui&eacute;n es ese hombre. Le dar&eacute; <em>Pantale&oacute;n y las Visitadoras</em> para que lea una o dos p&aacute;ginas en voz alta y se maraville como la primera vez que lo ley&oacute;, como me pas&oacute; a m&iacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vargas-llosa-elegia-recuerdos-simple-lector_132_12221462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Apr 2025 16:33:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vargas Llosa y yo (elegía y recuerdos de un simple lector)]]></media:title>
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      <title><![CDATA[En defensa del 'domingueo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/defensa-domingueo_132_1786378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Domingo, 11.30. El b&aacute;lsamo del sol en su efervescencia de sana molicie. Sudor y descanso. Y la playa de Las Teresitas atestada de toallas, mochilas con s&aacute;ndwiches con apenas dos o tres horas de vida m&aacute;s, sombrillas abri&eacute;ndose como flores y gritos de ni&ntilde;os. Algarab&iacute;a, cuerpos brillando y somnolientos; vigilando la orilla y lo que en ella sucede. Es domingo, el d&iacute;a de descanso. El d&iacute;a del <em>domingueo</em>. Y ah&iacute; est&aacute;n ellos, los domingueros, as&iacute; denominados por a los que les molesta esta alternativa de pasar el d&iacute;a, como&nbsp;molestan los granos de arena que acribillan el cuerpo disparados por la ventolera en esta soleada ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es el dominguero? El que tiene como d&iacute;a de no trabajo (<em>neg-otium</em>) el &uacute;ltimo d&iacute;a de la semana, instaurado por la cultura cristiana como d&iacute;a de descanso; el d&iacute;a que la rutina laboral detiene su engranaje y desengancha al trabajador de la obligaci&oacute;n del trabajo. Ah&iacute; est&aacute;n, llegando en sus coches, en la guagua, a por el trocito de placer que brindan los espacios que poco a poco van quedando libres en la arena rubia tra&iacute;da del cercano Sahara.
    </p><p class="article-text">
        El plan es sencillo: descansar. Nada m&aacute;s y nada menos. Tumbarse al sol, la cerveza fresquita en la nevera port&aacute;til, un ojo puesto en el ni&ntilde;o que corre r&aacute;pido y feliz a llenar el cubo para hacer ef&iacute;meros castillos de arena. Las Teresitas es una playa accesible, familiar, urbana; dise&ntilde;ada para el habitante de la capital tinerfe&ntilde;a. No es la mejor, ni la m&aacute;s bonita ni la m&aacute;s espectacular de la isla, pero es accesible para todos. Perfecta para <em>dominguear</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por eso llego relativamente temprano, porque en una hora se podr&iacute;an mensurar los kilos de arena suficientes para tender las toallas de <em>Frozen</em> y clavar la sombrilla del bazar chino. Por unos pocos euros, se tiene un d&iacute;a en familia. Y por poco esfuerzo: bastante baldado est&aacute;n muchos como para planificar otro plan que no sea &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        Bendito domingo, gracias se&ntilde;or por este d&iacute;a en el que no nos tragamos la cola de la autopista a las seis de la ma&ntilde;ana ni nos pasamos entre ocho y diez horas gan&aacute;ndonos uno de los sueldos m&aacute;s bajos del Europa con el sudor de nuestra frente. Chicas bonitas con piel perlada de oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico secando sus caderas tibias. Madres sacando fotos a sus cr&iacute;os contentos y llenos de arena. Hombres yendo y viendo por la orilla para hacer un poco de ejercicio como les habr&aacute; recomendado el m&eacute;dico para mejorar la circulaci&oacute;n. Aprovechemos el d&iacute;a, ma&ntilde;ana toca otra vez volver al tajo. Vamos a festejar las migajas que nos podemos permitir despu&eacute;s de que el fest&iacute;n del imperativo del productivismo, la precariedad y esa abominaci&oacute;n de la cultura del esfuerzo han dejado la hogaza que nos merecemos todos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay quien no s&oacute;lo reh&uacute;ye del <em>domingueo</em>, sino que parece denostarlo. Es el ocio vulgar y poco atractivo como para consumirlo y desaprovecharlo en una playa tan popular, en la que el individuo es un granito m&aacute;s entre millones.&nbsp; El ocio es consumo y&nbsp;es est&eacute;tica; est&eacute;tica del consumo como reflexion&oacute; el soci&oacute;logo Zigmunt Bauman. Y sobre la est&eacute;tica ya se sabe: dime c&oacute;mo consumes tu ocio y te dir&eacute; que clase de &ldquo;s&iacute;&nbsp; mismo&rdquo; quieres transmitir. Porque la identidad personal es una mercanc&iacute;a preciada en estos d&iacute;as y la experiencia en el capitalismo emocional es oro. No la malgastemos en la banalidad del domingo, el domingo es para las clases populares.
    </p><p class="article-text">
        Pero parece que el ocio se ha vuelto un trabajo en s&iacute; mismo. Hay que emplearse en preparar un buen d&iacute;a de descanso para poner en el tablero nuestros capitales culturales, sociales, econ&oacute;micos&hellip; y mostrar el tipo de estilo de vida y estatus que tenemos. Y m&aacute;s a&uacute;n, ya no se trata solo del gusto como distinci&oacute;n social: diferenciaci&oacute;n sutil en la lucha de clases (s&iacute; es que eso existe a&uacute;n, que seguro que s&iacute;, porque las clases medias parecen que est&aacute;n librando una batalla por no ser derrotadas&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo la fortuna de tener una jornada laboral de lunes a viernes, como muchos profesionales liberales. Por lo que esos dos d&iacute;as completos del fin de semana dan para mucho. Dan para mucho si tienes el dinero suficiente, y las disposiciones de h&aacute;bitos heredadas para un ocio estimado por tus <em>followers</em> y la c&aacute;mara del iPhone. Pero muchas personas solo disponen del domingo, algunas ni eso. Y el tiempo y los recursos de los que disponen dan para una comida barata en familia en alg&uacute;n bar modesto o para sentarse alrededor de un asador de alguna &aacute;rea recreativa igual de concurrida que este pedacito de costa. O dar una vuelta por el centro comercial y aprovechar para hacer la compra. Y los usos y modos del ocio no s&eacute; si marcan una lucha, pero s&iacute; que establecen diferencias. Y no solo sociales.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la palabra dominguero esconde un desd&eacute;n paradigm&aacute;tico para esta tercera fase de la sociedad de consumo, como lo explica Lipovestky en su ensayo <em>La felicidad parad&oacute;jica</em>: el hiperconsumo ha superado la distinci&oacute;n para llegar a ser del ocio y el consumo una extensi&oacute;n supernumeraria del individuo. Para qu&eacute; pasar un aburrido d&iacute;a de playa si puedo ojear la costa con mi kayak, descender un barranco rapelando o irme de fin de semana rural a alg&uacute;n lugar apartado. Pero esto sale pasta y cuesta tiempo. Si lo profano es el trabajo -para quien no haga del trabajo su <em>beruf</em>, su vocaci&oacute;n ( Weber dixit)-, lo sagrado es el tiempo de ocio, cada vez m&aacute;s escaso, pero cada vez m&aacute;s instrumentalizado e igual de sufrido que la jornada laboral.
    </p><p class="article-text">
        Currarse un buen ocio no es cosa balad&iacute;. No es lo mismo el filtro de la <em>app</em> aplicado en la playa de domingueros que en la playa <em>salvaje</em> y poco visitada a la que hemos llegado tras un arduo pateo. Aunque al final hagas lo mismo: ense&ntilde;ar tus tetas y el culo amortizando el centro de<em> fitness</em> o tumbarte a sudar bajo el sol. Pero hay diferencias&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la era del exceso de positividad, de escapar por obligaci&oacute;n de eso que llaman aburrimiento, y que no rinde, no es un capital que d&eacute; beneficios (y no me refiero solo a los econ&oacute;micos). Parece que vivimos en la era del hedonismo, en la que el individuo busca sentidos excelsos en sus vidas. Aqu&iacute; el ocio es la aventura, la fuga de la rutina. Me viene a la cabeza el peque&ntilde;o ensayo de George Simmel <em>Sobre la aventura</em>: es como si se quisiera recrear el concepto de &eacute;sta en sentido rom&aacute;ntico; saltar la aborrecida cotidianeidad de la sociedad del empleo y sus requerimientos.
    </p><p class="article-text">
        Y el ocio cobra cada vez m&aacute;s importancia, porque el ocio tambi&eacute;n es producci&oacute;n, se consume y se gasta. Y todas esas actividades adrenal&iacute;nicas, todas esas fotos impactantes, toda esa presentaci&oacute;n del yo que disfruta de la vida y no la malgasta en banalidades como de la que estoy disfrutando este domingo de playa junto a cientos de personas en su d&iacute;a de asueto, no es m&aacute;s que la directriz que el lunes nos guiar&aacute; aunque nos creamos m&aacute;s que la familia que ha venido hoy aqu&iacute; con el maletero de su coche lleno de cubos de playa, bocadillos preparados por la esposa, cervezas del Mercadona y esperanzas de pasar un d&iacute;a de descanso. Un d&iacute;a de<em> domingueo</em>. Y que as&iacute; sea; que disfruten su <em>domingueo</em>, porque de ellos ser&aacute;n los extramuros del que se cree rey y due&ntilde;o de s&iacute; mismo, hecho en s&iacute; y para s&iacute; como le recuerda el lema motivador de la taza de su despacho. Y hoy me uno a ellos, los respeto y disfruto con ellos, como disfruta el grupo de ni&ntilde;os llenos de arena hasta las cejas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Hernández Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/defensa-domingueo_132_1786378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Dec 2018 16:53:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En defensa del 'domingueo']]></media:title>
    </item>
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