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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco A. González Redondo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_a_gonzalez_redondo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco A. González Redondo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Leonardo Torres Quevedo, el español 'precursor' de la inteligencia artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/leonardo-torres-quevedo-inteligencia-artificial_1_1758319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5fb5fc8-9acf-4cd1-8a42-5ffaeeb325bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Torres Quevedo reatratado por Joaquín Sorolla en 1917"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto de la primera computadora digital electromecánica de la historia fue presentada en 1910, sólo con inscribir datos el autómata podía calcular los resultados de los parámetros</p><p class="subtitle">El Telekino provocó la creación Sociedad de Estudios y Obras de Ingeniería y el Laboratorio de Mecánica Aplicada entre 1906 y 1907</p></div><p class="article-text">
        En septiembre de 1906 culminaban en Bilbao, ante el Rey Alfonso XIII, las pruebas del Telekino, el sistema de radiocontrol creado por el ingeniero Leonardo Torres Quevedo. El &eacute;xito del invento promovi&oacute; la creaci&oacute;n, en diciembre de aquel a&ntilde;o, de la Sociedad de Estudios y Obras de Ingenier&iacute;a, con el objetivo de construir el primer telef&eacute;rico abierto al p&uacute;blico de la historia: el Transbordador del Monte Ul&iacute;a, en San Sebasti&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n como consecuencia del &eacute;xito, en febrero de 1907 el Ministerio de Fomento creaba el Laboratorio de Mec&aacute;nica Aplicada, para que Torres Quevedo completara su m&aacute;quina alg&eacute;brica y desarrollase el Telekino, no solo como un simple <em>mando a distancia</em>, sino como el primer aut&oacute;mata electromec&aacute;nico de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1909, finalizadas las pruebas de su dirigible autorr&iacute;gido y vendida la patente a la Casa Astra para la comercializaci&oacute;n de su sistema desde Par&iacute;s, Torres Quevedo pod&iacute;a centrarse en esta nueva tecnolog&iacute;a electromec&aacute;nica, convencido de que era posible &ldquo;construir un aut&oacute;mata&rdquo; que ejecutara &ldquo;una serie determinada de c&aacute;lculos, por complicados que sean, sin auxilio de operador alguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en 1910 presentaba el proyecto de la primera computadora digital electromec&aacute;nica de la historia. En ella, bastar&iacute;a &ldquo;inscribir los datos&rdquo; para que el aut&oacute;mata calculara -e imprimiera- los resultados, regulando &ldquo;la marcha de las operaciones&rdquo;. En suma, Torres Quevedo propon&iacute;a el estudio de los &ldquo;procedimientos de automatizaci&oacute;n mec&aacute;nica&rdquo; que permitieran &ldquo;sustituir&rdquo; el &ldquo;trabajo inteligente del obrero&rdquo; con el &ldquo;puramente mec&aacute;nico&rdquo; de una m&aacute;quina.
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                </figure><h3 class="article-text">Las bases de la &lsquo;Autom&aacute;tica&rsquo;</h3><p class="article-text">
        En enero de 1914 ve&iacute;an la luz los <em>Ensayos sobre Autom&aacute;tica</em> (<a href="https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2976250.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PDF</a>), con un clarificador doble subt&iacute;tulo en la portada. El primero, <em>Su definici&oacute;n</em>. Efectivamente, hac&iacute;a falta definir una secci&oacute;n especial de la &ldquo;teor&iacute;a de las m&aacute;quinas&rdquo; (una nueva ciencia), la autom&aacute;tica, &ldquo;que examinara los procedimientos que pueden aplicarse a la construcci&oacute;n de aut&oacute;matas dotados de una vida de relaci&oacute;n m&aacute;s o menos complicada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El segundo subt&iacute;tulo, <em>Extensi&oacute;n te&oacute;rica de sus aplicaciones</em>. Con este ensayo, Torres Quevedo intentaba &ldquo;demostrar, desde un punto de vista puramente te&oacute;rico, que siempre es posible construir un aut&oacute;mata cuyos actos, todos, dependan de ciertas circunstancias m&aacute;s o menos numerosas, obedeciendo a reglas que se pueden imponer arbitrariamente en el momento de la construcci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El libro comienza precisando el concepto de &ldquo;aut&oacute;mata&rdquo;. Distingue los que imitan los movimientos del hombre de los que imitan sus acciones. Tambi&eacute;n separa aquellos que act&uacute;an &ldquo;de modo continuo&rdquo; y los que lo hacen &ldquo;por intermitencias&rdquo;. Pero, sobre todo, se centra en los aut&oacute;matas dotados de &ldquo;discernimiento&rdquo;. Aquellos que &ldquo;puedan en cada momento, teniendo en cuenta las impresiones que reciben, y tambi&eacute;n, a veces, las que han recibido anteriormente, ordenar la operaci&oacute;n deseada&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica</h3><p class="article-text">
        Para solucionar (te&oacute;ricamente) el problema escoger&iacute;a el dise&ntilde;o de una &ldquo;m&aacute;quina anal&iacute;tica&rdquo;. Un aut&oacute;mata que &ldquo;ejecuta una por una todas las operaciones indicadas en la f&oacute;rmula que se trata de calcular&rdquo;, que procede &ldquo;en todo como un ser inteligente que sigue ciertas reglas&rdquo;, y, sobre todo, &ldquo;en el momento en que hay que escoger un camino en cada caso particular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y para demostrar (pr&aacute;cticamente) su teor&iacute;a, presentaba el Ajedrecista. Este es un &ldquo;modelo de ensayo y demostraci&oacute;n&rdquo; de ese &ldquo;cuerpo de doctrina que podr&iacute;a llamarse Autom&aacute;tica&rdquo; que estudiar&iacute;a &ldquo;las condiciones en que la automatizaci&oacute;n puede efectuarse&rdquo;, incluso &ldquo;en la determinaci&oacute;n de los actos del aut&oacute;mata&rdquo; en los que &ldquo;ha de intervenir la inteligencia&rdquo;.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Demostración de el Ajedrecista. Museo Torres Quevedo.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El Ajedrecista juega un final de partida de rey y torre blancos contra el rey negro. La m&aacute;quina analiza en cada movimiento la posici&oacute;n del rey que maneja el humano, &ldquo;piensa&rdquo; y va moviendo &ldquo;inteligentemente&rdquo; su torre o su rey, dentro de las reglas del ajedrez y de acuerdo con el &ldquo;programa&rdquo; introducido en la m&aacute;quina por su constructor hasta, indefectiblemente (si el humano no hace trampas, de las que se apercibir&iacute;a y avisar&iacute;a la m&aacute;quina), dar el jaque mate.
    </p><h3 class="article-text">El ajedrecista, ejemplo temprano de IA</h3><p class="article-text">
        Con el Ajedrecista quedaba demostrada de forma pr&aacute;ctica la posibilidad de la inteligencia artificial. As&iacute; lo destacaba <em>Le Matin</em>: &ldquo;Un aut&oacute;mata que sabe jugar al ajedrez. La m&aacute;quina puede realizar el trabajo cerebral del hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <em>The Mail and Empire</em> de Toronto, que se hac&iacute;a eco de la m&aacute;quina que juega al ajedrez &ldquo;como un ser humano&rdquo;. Hasta <em>Scientific American Supplement</em> publicaba un art&iacute;culo sobre &ldquo;Torres y sus destacados dispositivos autom&aacute;ticos&rdquo;, destacando que &ldquo;sustituir&aacute; con m&aacute;quinas a la mente humana&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La construcci&oacute;n efectiva de una &ldquo;m&aacute;quina anal&iacute;tica&rdquo; le llevar&iacute;a alg&uacute;n tiempo m&aacute;s. De hecho, no terminar&iacute;a su aritm&oacute;metro electromec&aacute;nico hasta el verano de 1919. Sin embargo, dedicado entonces al proyecto del dirigible transoce&aacute;nico <em>Hispania</em>, esperar&iacute;a hasta 1920 para dedicarle un art&iacute;culo cient&iacute;fico, presentado, junto con el &ldquo;aparato de demostraci&oacute;n&rdquo; operativo, en el Congreso conmemorativo del Centenario del aritm&oacute;metro (mec&aacute;nico) de Thomas de Colmar.
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                </figure><h3 class="article-text">El primer ordenador moderno</h3><p class="article-text">
        El aritm&oacute;metro electromec&aacute;nico es una calculadora digital que puede realizar las cuatro operaciones elementales. Incluye unidades de memoria para realizar los c&aacute;lculos intermedios y tiene capacidad condicional para poder realizar la divisi&oacute;n de modo autom&aacute;tico. Consta de un teclado (una m&aacute;quina de escribir) para la introducci&oacute;n de los datos y las operaciones a realizar, y una unidad de proceso con &ldquo;memoria artificial&rdquo;que almacena la informaci&oacute;n enviada y la retoma cuando se pulsa el espaciador del teclado.
    </p><p class="article-text">
        Realizadas las operaciones por el aritm&oacute;metro sin ninguna participaci&oacute;n humana, la calculadora env&iacute;a el resultado al &oacute;rgano de salida, la propia m&aacute;quina de escribir, que imprime el resultado de las operaciones ordenadas.
    </p><p class="article-text">
        Con el aritm&oacute;metro electromec&aacute;nico, que podr&iacute;a considerarse el primer ordenador en sentido actual de la historia, Torres Quevedo completaba las posibilidades de su Autom&aacute;tica y se convert&iacute;a en el &ldquo;precursor&rdquo; de la inteligencia artificial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.</strong></em><a href="http://theconversation.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a><a href="https://theconversation.com/leonardo-torres-quevedo-el-espanol-precursor-de-la-inteligencia-artificial-109408" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco A. González Redondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/leonardo-torres-quevedo-inteligencia-artificial_1_1758319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jan 2019 18:05:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leonardo Torres Quevedo, el español 'precursor' de la inteligencia artificial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conjetura Zaslavsky: ¿y si los primeros 'matemáticos' fueron mujeres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/conjetura-zaslavsky-primeros-matematicos-mujeres_1_1767604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d784ec4f-6d4f-42d1-b964-0b6ed264cfb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Colección de piezas de &quot;arte no figurativo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos expertos hablan de la existencia de figuras neandertales de "arte no decorativo" con una posible "tarea docente"</p><p class="subtitle">Es razonable pensar que los humanos del Paleolítico Superior europeo sentirían la necesidad de contar objetos y sucesos</p></div><p class="article-text">
        Hoy sabemos que tanto los &uacute;ltimos hom&iacute;nidos como las primeras poblaciones de <em>Homo</em> utilizaron y crearon herramientas de madera, piedra y hueso. Tambi&eacute;n que los neandertales de hace unos 100.000 a&ntilde;os y los humanos &ldquo;anat&oacute;micamente modernos&rdquo; del levante elaboraron herramientas de piedra con caracter&iacute;sticas similares.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-primeros-artistas-del-mundo-fueron-neandertales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dataciones recientes</a> indican que algunas manifestaciones de &ldquo;arte no figurativo&rdquo; encontradas en cuevas como La Pasiega (Puente Viesgo, Cantabria) ser&iacute;an anteriores a la llegada de nuestra especie a la Cornisa Cant&aacute;brica. En otras palabras, que habr&iacute;an sido realizadas por neandertales.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, algunos autores hablan de una posible &ldquo;tarea docente&rdquo; de los neandertales, mejor adaptados a las condiciones de vida en Europa, hacia las poblaciones de <em>Homo sapiens</em> llegados a nuestro continente desde &Aacute;frica. Basan su afirmaci&oacute;n en la coexistencia de restos en niveles arqueol&oacute;gicos comunes. Pero esa labor pedag&oacute;gica no parece que se diera para transmitir conocimientos <em>matem&aacute;ticos</em>, unas capacidades cognitivas que no se atribuyen a los neandertales.
    </p><p class="article-text">
        Es razonable pensar que los humanos del Paleol&iacute;tico Superior europeo sentir&iacute;an la necesidad de contar objetos y sucesos. Por ejemplo, el paso del tiempo en d&iacute;as o incluso en meses lunares. Estas repeticiones constantes pudieron constituir las primeras motivaciones contables de nuestros antepasados, como ya adelantaba Nilsson en 1920.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay que asumir que los <em>Homo sapiens</em>, surgidos en &Aacute;frica hace unos 200.000 a&ntilde;os, desarrollaron estas habilidades <em>art&iacute;sticas</em> al llegar a Europa hace 40.000 a&ntilde;os. Tampoco que la autor&iacute;a del arte prehist&oacute;rico deba atribuirse, como las im&aacute;genes de los libros dedicados al tema parecen asumir, a <em>artistas</em> varones.
    </p><p class="article-text">
        En 2010 bautizamos como <em>conjetura Zaslavsky</em> a estas dos perspectivas, en honor de la etnomatem&aacute;tica norteamericana Claudia Zaslavsky, que complet&oacute; la interpretaci&oacute;n del hueso Ishango.
    </p><p class="article-text">
        Esta pieza de 10,2 cm de largo fue encontrada en las proximidades del lago Eduardo (&Aacute;frica central) y hoy est&aacute; depositada en el Instituto Real de Ciencias Naturales de Bruselas (B&eacute;lgica). Presenta 168 incisiones transversales dispuestas en diferentes agrupaciones, separadas entre s&iacute; a lo largo de tres columnas.
    </p><p class="article-text">
        Si desarrollamos en un plano la superficie cil&iacute;ndrica del hueso, en la primera columna de la izquierda encontramos 11, 13, 17 y 19 muescas. En la columna central, 3, 6, 4, 8, 10, 5, 5 y 7 muescas. Finalmente, en la columna de la derecha aparecen 11, 21, 19 y 9 muescas.
    </p><p class="article-text">
        En dos de las columnas hay 60 muescas y en la tercera hay 48. Como 60 + 60 + 48 = 168, es decir, 6 veces 28, Zaslavsky se pregunt&oacute; si no podr&iacute;a tratarse de un recuento de seis ciclos menstruales, de modo que, quiz&aacute; la decoraci&oacute;n del hueso fuese obra de una mujer y, por tanto, que las primeras <em>matem&aacute;ticas</em> de la historia fueran mujeres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Una gran colecci&oacute;n de muescas</h3><p class="article-text">
        Esta hip&oacute;tesis podr&iacute;a aceptarse si existieran suficientes piezas complementarias que la corroboraran, y la regi&oacute;n franco-cant&aacute;brica aporta varios elementos en ese camino.
    </p><p class="article-text">
        Un colgante de unos 30.000 a&ntilde;os, encontrado en Gorge d&rsquo;Enfer (Francia), presenta muescas en paralelo en sus bordes. Estas se interrumpen por la rotura de la pieza, tanto en la cabeza de colgadura como en la parte inferior, pero parece presentar unas 60 incisiones.
    </p><p class="article-text">
        El colgante de Mor&iacute;n (Cantabria) est&aacute; grabado con una serie arm&oacute;nica de unas 30 muescas transversales en paralelo, que contornean el objeto. En Las Caldas (Asturias) se encontr&oacute; un incisivo de caballo perforado que, de acuerdo con Corch&oacute;n, muestra 30 (11+13+6) incisiones cortas en los bordes.
    </p><p class="article-text">
        En los estratos K y L de La Garma (Cantabria) se encontraron dos caninos de ciervo, perforados en la zona central de la ra&iacute;z y decorados con parecidas muescas horizontales, cortas y paralelas, que parecen sumar entre 28 y 30. Otro canino de ciervo, encontrado en Altamira por Breuil y Obermaier en las excavaciones de 1924-1925 tendr&iacute;a, seg&uacute;n &Aacute;lvarez Fern&aacute;ndez, exactamente 28 incisiones de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;conjetura Zaslavsky&rdquo; encuentra su mayor apoyo no en estas evidencias individuales, sino en un conjunto de cuatro peque&ntilde;as placas. Estas, encontradas juntas en Altamira, fueron hechas con hueso hioides de caballo durante la &eacute;poca Solutrense, hace unos 18.500 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las cuatro tienen una forma casi rectangular y est&aacute;n perforadas en uno de los extremos, a modo de colgante &uacute;nico para adorno personal. Aunque las piezas est&aacute;n deterioradas, presentan una decoraci&oacute;n an&aacute;loga de muescas cortas y paralelas en los bordes que, por la informaci&oacute;n que proporciona su estado actual, podr&iacute;an haber contabilizado en torno a 30 incisiones, seg&uacute;n la consideraci&oacute;n que se le quiera atribuir a las diferentes marcas.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de esas 30 incisiones se debe a su coincidencia con el n&uacute;mero de d&iacute;as (29,5) del mes lunar, as&iacute; como con el del menstruo femenino (unos 28). La persona que hizo las piezas puso la misma decoraci&oacute;n para todas ellas y repiti&oacute; el mismo motivo, tanto en el recuento de los trazos como en la correspondencia uno a uno entre los grupos de 30 trazos. En suma, aunque la decoraci&oacute;n qued&oacute; inconclusa, nos encontramos ante la que probablemente sea la primera (y, quiz&aacute;, &uacute;nica) colecci&oacute;n del Paleol&iacute;tico concebida como unidad de expresi&oacute;n simb&oacute;lica de 8 grupos de unas 30 marcas.
    </p><p class="article-text">
        Estos hallazgos plantean nuevas preguntas. &iquest;Se habr&iacute;a querido contabilizar la duraci&oacute;n de un embarazo? &iquest;Se querr&iacute;an haber representado ocho meses a contar desde la primera falta?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; var&oacute;n solutrense le habr&iacute;a resultado relevante preparar estas piezas y realizar este recuento? &iquest;Habr&aacute;n sido hombres, prioritariamente, como la iconograf&iacute;a generalizada sugiere, los autores de las manifestaciones de arte parietal y mobiliar que se conservan?
    </p><p class="article-text">
        Serias dudas se nos plantean al respecto. Menos dudas nos quedan ya sobre si Claudia Zaslavsky ten&iacute;a raz&oacute;n. Altamira es nombre de mujer&hellip; y matem&aacute;tica, tambi&eacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.</em><a href="http://theconversation.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a><a href="https://theconversation.com/la-conjetura-zaslavsky-y-si-los-primeros-matematicos-fueron-mujeres-109202" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco A. González Redondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/conjetura-zaslavsky-primeros-matematicos-mujeres_1_1767604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jan 2019 14:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conjetura Zaslavsky: ¿y si los primeros 'matemáticos' fueron mujeres?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Neandertales,The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arturo Duperier, "mártir y mito" de la ciencia española exiliado por la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/arturo-duperier-espanola-guerra-civi_1_1785661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d61fe232-07c8-45e5-8910-313508cd7402_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arturo Duperier, &quot;mártir y mito&quot; de la ciencia española exiliado por la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El físico abulense, discípulo de Blas Cabrera, logró un enorme prestigio internacional tras su exilio, tanto que sonó repetidamente como candidato al Nobel</p><p class="subtitle">Regresó a Madrid en 1953, aunque el régimen le negó su cátedra original de Física y sus rivales provocaron que el material para sus investigaciones quedara bloqueado durante años en la aduana de Bilbao</p></div><p class="article-text">
        Arturo Duperier (Pedro Bernardo, &Aacute;vila, 1896 - Madrid, 1959) puede considerarse el disc&iacute;pulo predilecto del llamado &ldquo;padre de la f&iacute;sica moderna espa&ntilde;ola&rdquo;, Blas Cabrera. Con &eacute;l investig&oacute; el magnetismo en los a&ntilde;os 20 del siglo pasado, al mismo tiempo que trabajaba, como auxiliar primero y funcionario despu&eacute;s, en el Servicio Meteorol&oacute;gico Nacional. Exiliado durante la Guerra Civil, una exposici&oacute;n en la Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad Complutense de Madrid recupera su figura.
    </p><p class="article-text">
        Duperier llev&oacute; a cabo su tesis doctoral en 1924, bajo el mando de Cabrera. Este le introdujo en el estudio de la variaci&oacute;n de la susceptibilidad de los cuerpos paramagn&eacute;ticos con la temperatura. Su investigaci&oacute;n culmin&oacute; con un art&iacute;culo <a href="https://hal.archives-ouvertes.fr/jpa-00205184/document" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado por ambos en 1925</a>.
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n entre Cabrera y Duperier continu&oacute; entre 1927 y 1928 con el estudio del paramagnetismo del paladio y el platino. Tambi&eacute;n, en 1929, con el de las tierras raras. Adem&aacute;s, se vieron en la necesidad de corregir la ley de Curie-Weiss a&ntilde;adiendo una constante K a la susceptibilidad &chi;, distinta para cada elemento, que dar&iacute;a origen a la Ley de Cabrera-Duperier del paramagnetismo:
    </p><h4 class="article-text">(&chi;+&Kappa;)(T+&Delta;)=C</h4><p class="article-text">
        <em>(&chi;+&Kappa;)(T+&Delta;)=C</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Duperier continu&oacute; colaborando con su maestro durante los dos a&ntilde;os siguientes, antes de disfrutar de una pensi&oacute;n de la Junta para Ampliaci&oacute;n de Estudios en el Institut de Physique du Globe de Par&iacute;s (Francia), donde prepar&oacute; la C&aacute;tedra de Geof&iacute;sica que obtendr&iacute;a en 1933. Una segunda pensi&oacute;n en 1934, mientras visitaba el laboratorio de Wener Kolh&ouml;rster en Postdam (Alemania), le llev&oacute; a emprender su propia l&iacute;nea de investigaci&oacute;n en radiaci&oacute;n c&oacute;smica.
    </p><p class="article-text">
        Justo mientras la iniciaba, en julio de 1936, estall&oacute; la Guerra Civil. Duperier era ya Presidente de la Sociedad Espa&ntilde;ola de F&iacute;sica y Qu&iacute;mica y empezaba a ocupar un lugar significativo en la ciencia espa&ntilde;ola.
    </p><h3 class="article-text">Exiliado en Inglaterra</h3><p class="article-text">
        El investigador se traslad&oacute; primero a Valencia, junto con los intelectuales de la Casa de la Cultura. All&iacute; intent&oacute; continuar, a duras penas, las investigaciones sobre rayos c&oacute;smicos iniciadas en el Observatorio del Retiro. En 1937 se mud&oacute; a Barcelona, pero en la primavera de 1938 se sinti&oacute; obligado a marchar al exilio en Inglaterra.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminada la guerra, el Ministro de Educaci&oacute;n de la&nbsp;<em>nueva</em>&nbsp;Espa&ntilde;a firmaba el 25 de noviembre de 1939 su separaci&oacute;n definitiva de la C&aacute;tedra. El 2 de noviembre de 1944 el Tribunal de Responsabilidades Pol&iacute;ticas le sancionaba con cinco a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n para el ejercicio de cargos p&uacute;blicos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En el Reino Unido, con el apoyo del nobel de F&iacute;sica Patrick Blackett y una beca de la&nbsp;<em>Society for the Protection of Science and Learning</em>, retom&oacute; las investigaciones sobre rayos c&oacute;smicos. En los a&ntilde;os siguientes su trabajo result&oacute; de lo m&aacute;s fruct&iacute;fero, con numerosas publicaciones en revistas de alto impacto como&nbsp;<em>Nature</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, estudi&oacute; c&oacute;mo var&iacute;a la intensidad de la radiaci&oacute;n con la temperatura de la atm&oacute;sfera. Tambi&eacute;n la influencia de la Luna en la intensidad de la radiaci&oacute;n c&oacute;smica y el efecto negativo de la densidad del aire en las capas altas de la atm&oacute;sfera sobre la radiaci&oacute;n al nivel del mar.
    </p><h3 class="article-text">Prestigio internacional con sabor a Nobel</h3><p class="article-text">
        En 1945 hab&iacute;a alcanzado la cima de su carrera cient&iacute;fica. <em>The Physical Society</em> le hab&iacute;a invitado a dictar la &ldquo;Conferencia Guthrie&rdquo;. La BBC le ced&iacute;a sus micr&oacute;fonos para que explicase al mundo en qu&eacute; consist&iacute;a la bomba at&oacute;mica lanzada sobre Hiroshima. Incluso le lleg&oacute; una invitaci&oacute;n desde EE UU para dirigir el Observatorio Geof&iacute;sico norteamericano de Huancayo, en Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        En estas circunstancias, la Espa&ntilde;a de Franco empezaba a temerse que el exilio espa&ntilde;ol pudiera proporcionar el primer Premio Nobel de F&iacute;sica de nuestra historia. Se trata de un mito que se reiterar&iacute;a, una y otra vez, en las biograf&iacute;as del f&iacute;sico abulense.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, en 1946 se le devolvieron los bienes incautados en Madrid. En 1947 se produc&iacute;a el sobreseimiento de sus &ldquo;responsabilidades pol&iacute;ticas&rdquo;, Luca de Tena publicaba en ABC la cr&oacute;nica &ldquo;Un sabio espa&ntilde;ol en Londres&rdquo; y Jos&eacute; M&ordf; Albareda, Secretario General del CSIC, le &ldquo;invitaba&rdquo; a volver.
    </p><p class="article-text">
        Duperier era un investigador reconocido internacionalmente por su trabajo en la Universidad de M&aacute;nchester, en el Imperial College y en el Birkbeck College de Londres. En 1951 sufri&oacute; un infarto. En 1952, una vez recuperado, solo pensaba ya en el retorno a su pa&iacute;s natal. En 1953, perdonadas sus responsabilidades pol&iacute;ticas y autorizado a volver, nuevas &ldquo;gestiones&rdquo; de sus &ldquo;enemigos&rdquo; dificultaron su &ldquo;depuraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">De vuelta en Madrid</h3><p class="article-text">
        En octubre de 1953 por fin vuelve a Madrid, donde ocup&oacute; una nueva c&aacute;tedra en la Facultad, aunque no recuper&oacute; la suya de Geof&iacute;sica. All&iacute; dio clases de radiaci&oacute;n c&oacute;smica en el Doctorado, pero sus oponentes, &ldquo;un general y un f&iacute;sico&rdquo;, en expresi&oacute;n acu&ntilde;ada, consiguieron que los aparatos cedidos por el Imperial College para que pudiera continuar sus investigaciones en Madrid quedasen bloqueados en la aduana de Bilbao hasta noviembre de 1958.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Pocas semanas despu&eacute;s, el 10 de febrero de 1959, fallec&iacute;a en su casa de Madrid por un infarto cerebral. Hab&iacute;a nacido un m&aacute;rtir de la ciencia espa&ntilde;ola, que se convertir&iacute;a en mito con la nota aparecida en <em>The Times</em> el 13 de febrero, el art&iacute;culo publicado por Julio Palacios en <em>ABC</em> el 14 y la posterior necrol&oacute;gica de Patrick Blackett en <em>Nature</em> del 11 de abril. Fueron los puntos de partida de una sucesi&oacute;n de homenajes tard&iacute;os y el recuerdo de los aparatos que, sin haberse podido utilizar, se ten&iacute;an que devolver al Imperial College de Londres.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta historia es recogida en el libro&nbsp;Arturo Duperier: m&aacute;rtir y mito de la ciencia espa&ntilde;ola, escrito por Francisco Gonz&aacute;lez de Posada y Luis Br&uacute; en 1996. Tambi&eacute;n en <a href="https://rsef.es/images/Fisica/ExposicADuperier.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exposici&oacute;n del mismo t&iacute;tulo que acaba de abrirse al p&uacute;blico en la Facultad de Educaci&oacute;n de la UCM</a>, desarrollada a partir de dicho libro y comisariada por el autor de estas l&iacute;neas. En ella podemos encontrar paneles y vitrinas con abundante documentaci&oacute;n original que ilustran sus principales contribuciones cient&iacute;ficas y los episodios m&aacute;s representativos de su vida.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Lee el original.</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a><a href="https://theconversation.com/arturo-duperier-un-martir-y-mito-de-la-ciencia-espanola-exiliado-por-la-guerra-civil-108620" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco A. González Redondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/arturo-duperier-espanola-guerra-civi_1_1785661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Dec 2018 09:40:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Memoria Histórica,Guerra Civil Española,Física,The Conversation]]></media:keywords>
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