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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rosalía Lloret]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rosalia_lloret/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rosalía Lloret]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La información está en el aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/informacion-aire_129_1775378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04d28949-62d9-4918-9408-daff0ee57335_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'yonquismo' informativo 24h que facilitan los móviles ha abrumado a unos cuantos usuarios que están volviendo a un periodismo más reposado y selectivo</p><p class="subtitle">En el futuro será aún más trascendental que la voz de Amazon, Google o Apple 'elija' nuestro medio cuando un usuario pida los titulares del día</p><p class="subtitle">Este artículo se publicó en el número 20 de la revista de eldiario.es 'Internet, el futuro y la libertad'</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Se acuerdan de cuando empez&oacute; la crisis econ&oacute;mica? Pues, aunque parezca mentira, ninguno de nosotros llevaba un <em>smartphone</em> en el bolsillo para consultar las noticias que condujeron a la ca&iacute;da de Lehman Brothers (el lanzamiento en Espa&ntilde;a del iPhone fue en 2008). Hoy, el 84% de la poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a tiene uno de estos m&oacute;viles de gran pantalla t&aacute;ctil y decenas de apps conectado a Internet, la mitad de ellos se lo lleva a la cama y un tercio confiesa usarlo en el retrete, entre otros tantos momentos que suman m&aacute;s de 150 consultas a nuestro m&oacute;vil cada d&iacute;a (seg&uacute;n datos de la Fundaci&oacute;n Telef&oacute;nica, el Reuters Institute of Journalism y Kantar). Si nadie habr&iacute;a podido anticipar este panorama hace diez a&ntilde;os, yo no voy a pretender adivinar d&oacute;nde estaremos dentro de otros diez, aunque s&iacute; apuntar&eacute; los escenarios m&aacute;s o menos interesantes e inquietantes que ya se vislumbran en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que el m&oacute;vil inteligente se haya convertido casi en un ap&eacute;ndice de nuestro cuerpo ha transformado profundamente, entre otras cosas, la forma en la que nos informamos. Nunca antes pudimos seguir la actualidad al minuto en cualquier momento y lugar, y en tantos medios a la vez. Y nunca antes lo hicimos de forma tan intensa y atomizada: decenas de microconsultas de puro 'picoteo' (cada vez m&aacute;s visual, cada vez m&aacute;s 'vertical', &iquest;qui&eacute;n se molesta en girar el m&oacute;vil?) o los, m&aacute;s escasos, momentos tranquilos que nos permiten consultas m&aacute;s largas. Momentos, todos ellos, que se canalizan mayoritariamente a trav&eacute;s de las aplicaciones m&aacute;s populares, casi siempre de Google o Facebook (due&ntilde;o tambi&eacute;n de Whatsapp e Instagram), cuya selecci&oacute;n de informaci&oacute;n o 'l&iacute;nea editorial' consiste en ofrecer a cada usuario aquello que m&aacute;s vaya a gustarles.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial detr&aacute;s de estas apps, que basan su selecci&oacute;n en el procesamiento de millones de datos sobre nuestra navegaci&oacute;n, actitudes, amigos y localizaci&oacute;n, es todav&iacute;a hoy relativamente joven e inexperta, lo que la lleva a fallar a menudo. Pero a medida que siga aprendiendo de nuestro comportamiento digital en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os y que sus puntos de recogida de informaci&oacute;n se multipliquen, acertar&aacute; cada vez m&aacute;s, ahondando en un c&iacute;rculo de satisfacciones muy personalizadas e inmediatas dif&iacute;cil de resistir. Las coberturas informativas consistir&aacute;n cada vez m&aacute;s en el seguimiento intensivo &minus;y obsesivo&minus; de los temas y puntos de vista que m&aacute;s nos interesan a cada uno, configurando un consumo de la informaci&oacute;n adictivo (<em>binge</em>) como el que ya florece en el deporte o las series, y m&aacute;s polarizado. La realidad como <em>reality</em> 24h.
    </p><p class="article-text">
        El consumo informativo se atomizar&aacute; en a&uacute;n m&aacute;s microconsultas al d&iacute;a con la generalizaci&oacute;n de nuevos dispositivos de acceso a la informaci&oacute;n en el coche y el hogar, mayoritariamente controlados por voz. Los 'asistentes de hogar' como el Amazon Echo (con su popular inteligencia artificial Alexa) o Google Home suman ya unos 45 millones en el mundo y este mismo a&ntilde;o empezar&aacute;n a hablar en espa&ntilde;ol, lo que abrir&aacute; la veda tambi&eacute;n en nuestro pa&iacute;s. Y, a pesar de las dudas sobre privacidad de algunos, los salones, dormitorios y cocinas de muchos otros se poblar&aacute;n de estos cacharros inteligentes a los que sus usuarios pueden pedir ya multitud de funciones, fundamentalmente m&uacute;sica e informaci&oacute;n (en el Reino Unido el 77% de los usuarios pide los titulares del d&iacute;a, por ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n es, sin duda, una interfaz m&aacute;s 'natural' para los humanos que el rat&oacute;n o la pantalla y, a medida que la inteligencia artificial mejore su comprensi&oacute;n y uso del lenguaje natural, se convertir&aacute; en la favorita para muchos y en diferentes &aacute;mbitos, extendi&eacute;ndose su uso tambi&eacute;n a otros dispositivos, sean coches, neveras o los propios m&oacute;viles. En casi todos ellos, la atenci&oacute;n de los usuarios ser&aacute; casi siempre limitada, en segundo plano, mientras realizan otra actividad en casa o al volante (como le ocurre a la radio), lo que obligar&aacute; a los medios a adaptar sus narrativas informativas, adem&aacute;s de plantearlas en forma de conversaci&oacute;n. Todo un reto para informaciones m&aacute;s detalladas o t&eacute;cnicas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que parece claro es que la generalizaci&oacute;n de las plataformas basadas en voz pondr&aacute; a&uacute;n m&aacute;s poder en la mano de los gigantes digitales detr&aacute;s de las voces/inteligencias artificiales que triunfen. Si hoy resulta vital aparecer en los primeros resultados de b&uacute;squeda de Google, o que el algoritmo de Facebook decida priorizar nuestro medio frente a otros en el News feed; en el futuro ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s trascendental que la voz de Amazon, Google o Apple 'elija' nuestro medio cuando un usuario pida los titulares del d&iacute;a o la actualizaci&oacute;n de una noticia, por ejemplo, sin especificar marca informativa. En una interacci&oacute;n por voz no es probable que elijamos segundas o terceras opciones que ni siquiera vemos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, los crecientes esc&aacute;ndalos alrededor de las noticias falsas y del bochornoso manejo de los datos de usuarios por parte de Facebook en el caso Cambridge Analytica han introducido una dosis relevante de desconfianza hacia las grandes plataformas digitales, especialmente en el entorno informativo. Ya antes de estallido del caso, la mayor&iacute;a de los usuarios espa&ntilde;oles aseguraba en una encuesta de la Universidad de Navarra que los medios informativos son m&aacute;s fiables que las redes sociales. Y es f&aacute;cil prever que la desconfianza habr&aacute; crecido en los &uacute;ltimos meses. Adicionalmente, el 'yonquismo' informativo 24h que facilitan los m&oacute;viles ha abrumado a unos cuantos usuarios que est&aacute;n volviendo a un periodismo m&aacute;s reposado y selectivo (parecido de alg&uacute;n modo al de los medios &lsquo;tradicionales&rsquo;), con principio y fin. Es el secreto del renacer de los newsletter (boletines por email) o de los podcast informativos, y del surgimiento de los digest: una 'digesti&oacute;n' o selecci&oacute;n de la informaci&oacute;n del d&iacute;a mucho m&aacute;s limitada y cuidada, frente al mar infinito de la web.
    </p><p class="article-text">
        Solo el periodismo de calidad en formatos verdaderamente adaptados a cada canal, y una relaci&oacute;n de fidelidad a la marca informativa y su 'voz' (en todos los sentidos) permitir&aacute;n a los medios consolidar modelos de negocio que incluyan alg&uacute;n tipo de pago por parte de los usuarios. La creciente incapacidad de financiarse &uacute;nicamente por publicidad (en imposible competencia con los gigantes digitales), llevar&aacute; a la mayor&iacute;a de los medios informativos a intentarlo, pero solo a unos cuantos a conseguirlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosalía Lloret]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Dec 2018 18:42:41 +0000]]></pubDate>
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