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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antoni Gutiérrez-Rubí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antoni_gutierrez-rubi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antoni Gutiérrez-Rubí]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Autochequeo ideológico contra la desinformación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/autochequeo-ideologico-desinformacion_129_1554442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e395b20-96e9-449d-bf7a-7a6b2e9a9111_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones al Parlamento Europeo son un caso ejemplar del impacto de tres tendencias que observamos en elecciones recientes: el aumento de la indecisión entre los electores; la tendencia alcista de fuerzas populistas o de extrema derecha; y el uso de campañas de desinformación durante los períodos electorales</p></div><p class="article-text">
        Los partidos pol&iacute;ticos tienen poco tiempo para recuperarse de la campa&ntilde;a de las recientes elecciones generales del 28 de abril. En poco m&aacute;s de dos semanas, tendremos lo que muchos consideran una segunda vuelta, con las elecciones municipales auton&oacute;micas y europeas.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones al Parlamento Europeo son especialmente relevantes, no solamente porque de sus resultados depender&aacute; la direcci&oacute;n de la pol&iacute;tica europea, y por tanto nacional, de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, sino porque son un caso ejemplar del impacto de tres tendencias que observamos en elecciones recientes: el aumento de la <a href="https://www.gutierrez-rubi.es/2019/04/25/las-ultimas-48-horas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indecisi&oacute;n entre los electores</a>; la tendencia alcista de fuerzas populistas o de extrema derecha; y el uso de campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n durante los per&iacute;odos electorales.
    </p><p class="article-text">
        El elevado n&uacute;mero de indecisos a escasos d&iacute;as de las votaciones ha sido uno de los datos demosc&oacute;picos m&aacute;s se&ntilde;alados de las elecciones generales. El 30% de electores que no hab&iacute;a decidido el sentido de su voto, diez puntos por encima de los anteriores comicios, dispar&oacute; el seguimiento de los debates entre candidatos en busca del voto informado. Esta voluntad de los votantes indecisos de recibir informaci&oacute;n objetiva, durante los &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a, genera escenarios con un alto riesgo: la influencia del contenido en el voto final de este electorado puede ser muy alto y &minus;consecuentemente&minus; las campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n pueden ser todav&iacute;a m&aacute;s efectivas.
    </p><p class="article-text">
        El peligro de la desinformaci&oacute;n no es nuevo para Europa. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el uso de datos personales en la campa&ntilde;a por el Brexit, reflejado en el esc&aacute;ndalo de Cambridge Analytica, y la sombra de la injerencia rusa sobre las elecciones estadounidenses han convertido la batalla contra la desinformaci&oacute;n en una clave de las pr&oacute;ximas <a href="https://www.gutierrez-rubi.es/2019/04/05/elecciones-europeas-2019/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones europeas</a>. Se revalorizan as&iacute; las opciones de autochequeo ideol&oacute;gico de los electores, herramientas que permiten a los ciudadanos escoger su opci&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de informaci&oacute;n ver&iacute;dica, contrastable y objetiva.
    </p><p class="article-text">
        Las herramientas de orientaci&oacute;n del voto (o de autochecking) se basan en los programas electorales, la hemeroteca o la acci&oacute;n parlamentaria previa. Esta informaci&oacute;n, que es recopilada y contrastada, sirve como atajo informativo para muchos electores y reduce el esfuerzo necesario para ejercer un voto informado. Una de ellas es <a href="https://tuvoto.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TUVOTO.eu</a>, la herramienta de orientaci&oacute;n de voto dise&ntilde;ada por&nbsp;<a href="https://www.tecnopolitica.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tecpol</a> y que bebe de su anterior experiencia en el marco de las elecciones de medio t&eacute;rmino de&nbsp;<a href="https://tuvoto.app/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a> y las elecciones al Parlamento de <a href="https://www.elteuvot.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Catalunya</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>TUVOTO.eu</em> permite al usuario ubicarse en relaci&oacute;n a las candidaturas espa&ntilde;olas al Parlamento Europeo y en base a su preferencia por determinados bloques de pol&iacute;ticas, con la garant&iacute;a de ser una herramienta desarrollada de manera independiente de cualquier partido pol&iacute;tico. Cuenta, adem&aacute;s, con la garant&iacute;a de haber sido supervisada por el <a href="https://www.cidob.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB)</a>, importante <em>think tank</em> que ha garantizado la relevancia del cuestionario y el rigor de la metodolog&iacute;a empleada.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, <em>TUVOTO.eu</em>, se convierte en una interesante herramienta para los electores (uno de cada diez decidir&aacute; su voto el mismo d&iacute;a de las elecciones), ya que permite romper con barreras informativas o prejuicios, mostrando la cercan&iacute;a con las distintas candidaturas y brindando as&iacute; un dato objetivo que les ayuda a posicionarse frente a las distintas opciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 26 de mayo se configurar&aacute; un nuevo escenario en el Parlamento Europeo que, por primera vez, podr&iacute;a dar la victoria al bloque euroesc&eacute;ptico, poniendo en entredicho el futuro del proyecto comunitario. En un momento cr&iacute;tico para Europa, es importante que nos tomemos el tiempo de superar prejuicios y nos abramos al debate informado sobre nuestras opciones pol&iacute;ticas. Este tipo de herramientas quieren contribuir a reclamar parte de ese empoderamiento ciudadano que la desinformaci&oacute;n en las redes ha puesto en peligro, incluso si no nos hemos decidido todav&iacute;a de camino al colegio electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Gutiérrez-Rubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/autochequeo-ideologico-desinformacion_129_1554442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2019 19:40:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Autochequeo ideológico contra la desinformación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Europeas,Elecciones 26M 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Internet y el futuro de la demoscopia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/internet-futuro-demoscopia_129_1768954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7f20408-8a70-4265-be50-3bd07e908c50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Internet y el futuro de la demoscopia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez parece más evidente que la información que publicamos, compartimos y consumimos es una de las mayores fuentes de conocimiento a la que hemos tenido acceso, sobre todo por cómo aporta nuevos matices y nuevos aprendizajes</p><p class="subtitle">Este artículo se publicó en el número 20 de la revista de eldiario.es 'Internet, el futuro y la libertad'</p></div><p class="article-text">
        Nuestros comportamientos digitales van dejando un rastro, una huella digital, en forma de datos que son la principal fuente de ingresos de las grandes tecnol&oacute;gicas. En un entorno de apariencia gratuita, nuestra actividad es la miner&iacute;a de datos m&aacute;s valiosa que gu&iacute;an a los anunciantes (corporativos o pol&iacute;ticos) y nosotros somos su audiencia cautiva. El tratamiento, control y seguridad de estos datos tambi&eacute;n se han convertido recientemente en una preocupaci&oacute;n entre la opini&oacute;n p&uacute;blica. El esc&aacute;ndalo de Facebook y su papel en distintos procesos electorales ha sido el &uacute;ltimo recordatorio de hasta qu&eacute; punto hemos perdido el control de nuestra privacidad y c&oacute;mo esta puede ser objeto de comercializaci&oacute;n sin nuestro consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestra actividad digital tiene otra derivada menos conocida. Los datos que generamos no son solo una fuente de negocio o un foco de conflicto entre tecnol&oacute;gicas, ciudadanos y reguladores, tambi&eacute;n pueden tener la clave para ayudarnos a comprender mejor fen&oacute;menos pol&iacute;ticos, sociales y econ&oacute;micos. Maneras de ver, manera de pensar. Los datos nos permiten cartografiar conceptualmente mejor los problemas e identificar sus relaciones causales. Esto en pol&iacute;tica es decisivo. Contamos con cantidades ingentes de informaci&oacute;n que nos pueden aportar nuevos enfoques para tratar de poner luz sobre escenarios complejos como el resultado de unas elecciones, las movilizaciones no previstas de un colectivo concreto o las necesidades cambiantes de los consumidores.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de bases de datos que podemos obtener con inmediatez, en grandes cantidades y con formatos distintos y complementarios. Pero existe otro elemento que las hace a&uacute;n m&aacute;s interesantes y las diferencias de la demoscopia cl&aacute;sica: en los entornos digitales no medimos opiniones, sino que medimos comportamientos. B&uacute;squedas en Google, publicaciones y comunidades en redes, consumo de contenidos, etc. Se trata de acciones espont&aacute;neas, no condicionadas por un cuestionario o un entrevistador, que mezclan actitudes racionales (una apuesta en un mercado de predicciones) y emocionales (una publicaci&oacute;n en redes sociales), que evolucionan en el tiempo y que, en definitiva, nos pueden dar una visi&oacute;n alternativa a la que nos ofrecen los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n tradicionales. Adem&aacute;s, a diferencia de la demoscopia tradicional, podemos seguir evaluando este comportamiento con un volumen de datos muy superior y casi en tiempo real, en secuencia y en l&iacute;nea temporal.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo de esta &ldquo;nueva demoscopia&rdquo; que est&aacute; emergiendo lo encontramos en la obra E<em>verybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Reveals About Who We Really Are</em>, de Seth Stephens-Davidowitz. El autor, excient&iacute;fico de datos en Google y columnista habitual de The New York Times, lleva a&ntilde;os investigando con datos del buscador temas tan dispares como el odio &eacute;tnico en la sociedad estadounidense, el machismo, el posicionamiento ideol&oacute;gico y sus derivadas pol&iacute;ticas en la sociedad estadounidense. La conclusi&oacute;n de Davidowitz es que nuestras b&uacute;squedas difieren considerablemente de nuestras opiniones expresadas en sondeos o en p&uacute;blico. En esta misma l&iacute;nea, el investigador apunta que, al analizar los datos por territorios, se dio cuenta de que las actitudes de tipo racista o discriminatorio se dispararon en aquellos Estados en los que Trump obtuvo un mejor resultado. No se trata de una informaci&oacute;n concluyente pero s&iacute; que nos ayuda a comprender hasta qu&eacute; punto este tipo de datos pueden enriquecer el an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Otra fuente de datos son las redes sociales. Actualmente existe un debate, no exento de controversia, sobre la capacidad de predecir resultados electorales a partir de la informaci&oacute;n extra&iacute;da en redes como Twitter. Las investigaciones desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico nos muestran que no existe consenso acerca de su fiabilidad, pero tambi&eacute;n indican que se est&aacute; avanzando en nuestra capacidad de an&aacute;lisis. En concreto, se citan dos aspectos que pueden suponer un cambio relevante. En primer lugar, a medida que la herramienta va creciendo en usuarios y contenidos se vuelve m&aacute;s representativa del conjunto del electorado, lo que ayuda a disminuir el margen de error por problemas en la muestra. Y, en segundo lugar, la combinaci&oacute;n de metodolog&iacute;as est&aacute; mejorando la capacidad de acierto de los experimentos m&aacute;s recientes. Cada vez tenemos m&aacute;s capacidad para analizar qu&eacute; dicen los usuarios (los contenidos) y cu&aacute;ntos lo dicen (el volumen de publicaciones).
    </p><p class="article-text">
        Estos dos casos son un buen ejemplo de c&oacute;mo esta nueva disciplina se va abriendo camino de la mano de las nuevas t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis de Big Data. En este punto es importante mantener la perspectiva y no actuar con apriorismos acerca de la utilidad o no de estos datos. Las metodolog&iacute;as de investigaci&oacute;n tradicionales se han desarrollado durante a&ntilde;os hasta adquirir la credibilidad que tienen actualmente. Como apunta Stephens-Davidowitz &ldquo;de momento no sabemos cu&aacute;l es la metodolog&iacute;a adecuada para ponderar los tweets y las b&uacute;squedas de Google, lo que s&iacute; sabemos, sin lugar a duda, es que hay informaci&oacute;n importante que s&oacute;lo podremos sacar de estos datos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos aprendiendo a analizar estos datos y, por tanto, descubriendo qu&eacute; nos pueden ofrecer. Quiz&aacute; esto sea lo m&aacute;s relevante: comprender que, en realidad, cuando buceamos en las b&uacute;squedas de Google lo que estamos observando son los intereses de los usuarios, que las publicaciones en redes sociales pueden ayudarnos a identificar los temas que marcan la agenda p&uacute;blica, que nuestro consumo de contenidos, por ejemplo en YouTube, describe la atenci&oacute;n que prestamos a cada tema, o que nuestras apuestas en los mercados de predicci&oacute;n explican cu&aacute;les son nuestras creencias.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros comportamientos digitales nos describen como individuos, pero tambi&eacute;n como colectivo. Cada vez parece m&aacute;s evidente que la informaci&oacute;n que publicamos, consultamos, compartimos y consumimos es una de las mayores fuentes de conocimiento a la que hemos tenido acceso, por su volumen, pero sobre todo por c&oacute;mo aporta nuevos matices y nuevos aprendizajes. Aunque, como hemos apuntado anteriormente, apenas estamos al principio de este camino. Queda todo por hacer y, sobre todo, queda descubrir hasta qu&eacute; punto cambiar la materia prima con la que trabajamos &mdash;los nuevos datos digitales&mdash; puede provocar un cambio en la comprensi&oacute;n del entorno y en las decisiones que tomamos al respecto. Es un mundo nuevo que dibuja un horizonte de nuevas posibilidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Gutiérrez-Rubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/internet-futuro-demoscopia_129_1768954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jan 2019 20:05:29 +0000]]></pubDate>
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