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    <title><![CDATA[elDiario.es - Liana Bravo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/liana_bravo/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los centros de menores en España: un lucrativo negocio donde en ocasiones se utilizan técnicas extremas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/vida-centro-menores_1_1765977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d351978-3278-43c9-af42-5339698e2089_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los centros de menores en España: un lucrativo negocio donde en ocasiones se utilizan técnicas extremas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trabajadores de uno de esos centros se enfrentan a penas de cárcel por grabar a menores atados a sus camas que suplicaban que se les liberase</p><p class="subtitle">Internos y trabajadores relatan el uso de estas prácticas, que algunos justifican como una medida extraordinaria pero necesaria</p><p class="subtitle">La mayoría de estos centros están gestionados por empresas privadas que reciben miles de euros al mes por cada interno</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo dejaron tres d&iacute;as atado a la cama, con inyecciones por lo que &eacute;l mismo me cont&oacute; m&aacute;s tarde. Llegaba el olor al pasillo, deb&iacute;a de hacerse ah&iacute; todo. El chaval daba pena, se o&iacute;an los gemidos de lamento&hellip;&rdquo;. Es el relato de Juan -nombre ficticio-, exinterno de un centro terap&eacute;utico de menores en Castilla y Le&oacute;n. Su experiencia coincide con la que cuentan trabajadores e internos de otros centros de menores en Espa&ntilde;a, unas instituciones que en su mayor&iacute;a est&aacute;n en manos de empresas privadas.
    </p><p class="article-text">
        Ese testimonio se recogi&oacute; hace un par de a&ntilde;os durante una investigaci&oacute;n period&iacute;stica. Esto mismo -menores atados a una cama con correas, pidiendo ayuda- es lo que se ve en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mDBM_A4RKW4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo publicado por eldiario.es en 2015</a>, grabado por trabajadores del centro de reforma Tierras de Oria, en Almer&iacute;a. Ahora quienes lo grabaron se enfrentan a penas de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/almeria/Almeria-Tierras_de_Oria-Purchena-menores-tortura-sujecion_mecanica-malos_tratos-Ginso_0_832916876.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre 3 y 5 a&ntilde;os de prisi&oacute;n</a>. El centro Tierras de Oria, gestionado por la empresa GINSO, ha recibido m&uacute;ltiples denuncias en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2018-01-26/maltrato-menores-oria-almeria-ginso_1509502/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este reportaje de El Confidencial</a> varios trabajadores e internos denuncian los malos tratos que se produc&iacute;an en el centro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay contenciones que yo he visto y he escuchado porque es a grito pelado, a chillido de que le est&aacute;n matando al menor, que pueden durar de 1 a 4 horas&rdquo;. Lo cuenta Cristian, exinterno del centro terap&eacute;utico Pic&oacute;n del Jarama, en Madrid. Las contenciones pueden ser f&iacute;sicas -una o varias personas sujetando al menor contra el suelo- o mec&aacute;nicas -atarles a una cama-.
    </p><p class="article-text">
        Para Julio Rubio, educador social y autor de varios libros sobre el tema, &ldquo;los que estamos denunciando estos malos tratos acabamos siendo denunciados&rdquo;. Jos&eacute; Antonio Bosch, abogado especializado en menores ahonda en la impunidad de quienes realizan ese tipo de acciones: &ldquo;Yo no he visto imputaci&oacute;n penal ninguna. No es que tenga sensaci&oacute;n de que las quejas no se escuchan, de lo que tengo sensaci&oacute;n es que no hay v&iacute;as siquiera para poderse defender&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hermetismo que rodea a estos centros, justificado en la necesidad de salvaguardar la intimidad de los menores, juega a veces en contra de ese mismo inter&eacute;s superior del menor, que las instituciones est&aacute;n obligadas a proteger: &ldquo;Usan esa palabra, la protecci&oacute;n del menor, para crear un hermetismo y que nadie se entere de lo que est&aacute; pasando&rdquo;, denuncia Rubio.
    </p><p class="article-text">
        Este educador social relata algunos ejemplos de los m&eacute;todos que utilizan algunos de estos centros: &ldquo;La empresa Salud Mental Consulting S.L gestionaba un centro de Galapagar. Y hablando con los chavales te contaban que los pon&iacute;an contra la pared desnudos y los enchufaban con la manguera en invierno, con agua fr&iacute;a, y que los ataban a las camas&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Pic&oacute;n del Jarama, cuando era gestionado por O&rsquo;Bel&eacute;n, las ni&ntilde;as me llegaron a contar que algunos educadores les ofrec&iacute;an salir del centro a cambio de tocamientos y de favores sexuales&rdquo;, relata. En ese mismo centro, a&ntilde;ade, met&iacute;an a chavales en celdas de aislamiento hasta que acababan &ldquo;me&aacute;ndose y cag&aacute;ndose&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n O&rsquo;Bel&eacute;n ya no gestiona este centro, que ahora est&aacute; en manos de la Fundaci&oacute;n Grupo Norte. Salud Mental Consulting cambi&oacute; su nombre despu&eacute;s de enfrentarse a un juicio por malos tratos precisamente en este centro de Galapagar, que finalmente cerr&oacute; en 2015. Ahora es Consulting Asistencial y contin&uacute;a gestionando varios centros por todo el pa&iacute;s. Se ha intentado recabar la versi&oacute;n de ambas entidades, sin recibir respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Alberto San Juan, Director General de la Familia y el Menor de la Comunidad de Madrid, asegura que &ldquo;estos centros han contado siempre con la autorizaci&oacute;n necesaria para efectuar medidas de seguridad y de contenci&oacute;n&rdquo;. Destaca adem&aacute;s que se siguen &ldquo;los protocolos de actuaci&oacute;n&rdquo; adecuados.
    </p><p class="article-text">
        Para Juan, los factores que determinaban el grado de &ldquo;antipat&iacute;a&rdquo; de ciertos trabajadores hacia los menores eran &ldquo;la raza y las carencias intelectuales&rdquo;. Sostiene que &ldquo;trataban con m&aacute;s desprecio, con m&aacute;s rigor a gitanos, marroqu&iacute;es, argelinos, etc y a los que ten&iacute;an carencias intelectuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El quid jur&iacute;dico es que el menor est&aacute; tutelado por la Administraci&oacute;n. Por tanto cualquier cosa que le pase, sea en un centro privatizado, en una orden religiosa o en un centro p&uacute;blico, el responsable es la Administraci&oacute;n. Luego la Administraci&oacute;n es la &uacute;ltima que tiene inter&eacute;s en airear sus errores&rdquo;, se&ntilde;ala Bosch.
    </p><p class="article-text">
        San Juan asegura que la Comunidad de Madrid realiza &ldquo;una supervisi&oacute;n continua de todos los centros de protecci&oacute;n de menores&rdquo;. Una visi&oacute;n que contrasta con la de Nicol&aacute;s -nombre ficticio-, educador en un centro terap&eacute;utico de Madrid: reconoce que, en caso de que se dieran, ser&iacute;a dif&iacute;cil sacar a la luz este tipo de abusos: &ldquo;Ah&iacute; tambi&eacute;n tienen que ser los propios responsables del centro -directores o quien sea- los que digan: pues voy a pasarme un d&iacute;a por aqu&iacute; a ver c&oacute;mo trabaj&aacute;is&rdquo;. Confiesa que no lo hacen: &ldquo;Eso s&iacute; que no lo he visto. Se podr&iacute;a mejorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, este trabajador asegura que en su centro jam&aacute;s han atado a nadie a la cama y que una contenci&oacute;n f&iacute;sica &ldquo;no es algo gratuito&rdquo;. &ldquo;No le haces una contenci&oacute;n f&iacute;sica porque no quiera cenar, o no quiera estudiar, o te grite o te llame tonto&rdquo;, a&ntilde;ade. Incluso, se&ntilde;ala que en las ocasiones en que ha trabajado en centros de reforma &ldquo;a los chavales se les trataba con mucho respeto. En muchas ocasiones con m&aacute;s respeto del que t&uacute; recibes de ellos, por supuesto&rdquo;. Para Javier Urra, exDefensor del Menor de Madrid, psic&oacute;logo de la Fiscal&iacute;a del Tribunal Superior de Justicia y <a href="http://www.javierurra.com/index.php/recurra-ginso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vinculado a GINSO</a>, cuando se hace una contenci&oacute;n es porque es absolutamente imprescindible: &ldquo;Si le sueltas en ese momento intentar&aacute; matarse o matarte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay 1.104 centros de protecci&oacute;n de menores -incluidos los terap&eacute;uticos- y 82 centros de reforma. El 82% de los centros de protecci&oacute;n y el 57% de los de reforma est&aacute;n en manos de entidades privadas. A ra&iacute;z de la Ley del Menor del a&ntilde;o 2000, que permiti&oacute; privatizar la gesti&oacute;n de los centros de reforma, surgieron m&uacute;ltiples asociaciones &ldquo;sin &aacute;nimo de lucro&rdquo; que en ocasiones -como GINSO- se encargan tambi&eacute;n de la construcci&oacute;n del centro, la seguridad, los servicios de limpieza, c&aacute;tering, etc. Un entramado empresarial alrededor de los menores que suscita cr&iacute;ticas de educadores y abogados. Jos&eacute; Antonio Bosch pide que se acabe con este modelo que &ldquo;mercantiliza a los ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un ni&ntilde;o es un ingreso que permite seguir con el tema adelante&rdquo;, asegura Nicol&aacute;s. Denuncia las condiciones laborales de muchos trabajadores: &ldquo;Si el trabajador o el cuidador est&aacute; descuidado es m&aacute;s probable que pueda cometer un error o estar m&aacute;s a disgusto&rdquo;. Los trabajadores de estos centros lidian con altos niveles de estr&eacute;s, con ataques -f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos- de los menores, y otras amenazas. Todo, seg&uacute;n han denunciado en m&uacute;ltiples ocasiones, con bajos sueldos y condiciones m&iacute;nimas de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        La Administraci&oacute;n da una media de 4.000 euros al mes por cada menor a las entidades privadas que gestionan estos centros. Bosch pide que el sistema est&eacute; en manos p&uacute;blicas: &ldquo;Que no les vaya el negocio en que haya m&aacute;s o menos ni&ntilde;os, en que haya subvenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        GINSO, por ejemplo, es una asociaci&oacute;n <a href="https://elpais.com/diario/2006/05/23/sociedad/1148335203_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin &aacute;nimo de lucro presidida por el arquitecto Alfredo Santos</a>, que posee empresas de construcci&oacute;n -y <a href="https://elpais.com/diario/2006/05/23/sociedad/1148335202_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha contratado a s&iacute; mismo</a> a trav&eacute;s de sus otras empresas para la construcci&oacute;n de estos centros-. Ha cobrado de la Comunidad de Madrid 147,6 millones de euros desde 2006 y de la Junta de Andaluc&iacute;a -donde radica el centro Tierras de Oria- 178 millones. Esto, sin contar los contratos con otras CCAA. Solo en uno de sus centros, el centro de reforma Teresa de Calcuta, en Madrid, recibe 210 euros por menor al d&iacute;a -6.300 euros al mes por cada interno-.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, &uacute;ltimos datos de los que se dispone, hab&iacute;a 17.527 menores en centros de protecci&oacute;n y 4.182 en centros de reforma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Liana Bravo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jan 2019 19:39:18 +0000]]></pubDate>
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