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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco López Palomeque]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_lopez_palomeque/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco López Palomeque]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué le sucede a Europa? ¿Hacia dónde se dirige?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/sucede-europa-dirige_132_1756026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e9b6000-8133-4e50-84c8-dd152be13be3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="España, segundo país de la UE en el que más subió la percepción positiva de UE"></p><p class="article-text">
        <em>Es un hecho que la conciencia europe&iacute;sta en la opini&oacute;n p&uacute;blica va por detr&aacute;s de la realidad, es decir, de la construcci&oacute;n institucional de la Uni&oacute;n Europea y sus estructuras, a su vez marcadas por conocidos d&eacute;ficits democr&aacute;ticos en su gobernanza. Sometido a las sacudidas de la globalizaci&oacute;n financiera y sus reacciones proteccionistas, ese singular artefacto pol&iacute;tico que es Europa afronta una etapa clave con la elecci&oacute;n el pr&oacute;ximo mes de mayo de los diputados de su Parlamento.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Para pulsar y dar voz a las inquietudes de una generaci&oacute;n de j&oacute;venes que no conocen otra realidad continental que el marco de la Uni&oacute;n Europea y que son convocados por primera vez a votar para escoger representantes en Bruselas y Estrasburgo, eldiario.es ha abierto una tribuna en la que se publicar&aacute;n una veintena de art&iacute;culos de estudiantes de Periodismo, Ciencia Pol&iacute;tica y Derecho de la Universidad de Valencia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Los j&oacute;venes opinan sobre el futuro de Europa&rdquo;, esta tribuna que recoger&aacute; sus aportaciones se abre con un art&iacute;culo, a modo de introducci&oacute;n, de los catedr&aacute;ticos Francisco G&oacute;mez Palomeque y Juan Ignacio Plaza Guti&eacute;rrez, editores-coordinadores y coautores de la obra Geograf&iacute;a de Europa. Estructuras, procesos y din&aacute;micas territoriales.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>*************</em>
    </p><p class="article-text">
        Europa hoy se ve acuciada por multitud de situaciones, actores, procesos y din&aacute;micas que afectan profundamente tanto a su estructura como a su capacidad de respuesta. La sucesi&oacute;n de noticias en un breve periodo de tiempo es una acumulaci&oacute;n de acontecimientos preocupantes y de interrogantes y dudas, que se abren uno tras otro. Y esto afecta tanto al conjunto de Europa, como a la situaci&oacute;n espec&iacute;fica de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea. Rebrotes de manifestaciones violentas en Francia  a ra&iacute;z de las protestas impulsadas por el movimiento de los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo; y que expresan un agudo conflicto social comparable al que agit&oacute; no hace mucho la <em>banlieue</em> parisina; fracturaci&oacute;n social y pol&iacute;tica en el Reino Unido a costa del Brexit;  recrudecimiento de los enfrentamientos b&eacute;licos entre Rusia y Ucrania en el estrecho de Kerch como un episodio m&aacute;s del conflicto que ya estall&oacute; en 2014; ruptura de la coalici&oacute;n de gobierno en una B&eacute;lgica ya de por s&iacute; muy dividida, pero que forma parte del n&uacute;cleo fundacional de la Europa comunitaria; Italia desaf&iacute;a a la Uni&oacute;n Europea a ra&iacute;z de la presentaci&oacute;n de sus presupuestos y se alinea, adem&aacute;s, con algunos gobiernos centroeuropeos (Austria, Hungr&iacute;a) en su oposici&oacute;n frontal al pacto por la inmigraci&oacute;n auspiciado por Naciones Unidas; formaciones pol&iacute;ticas tradicionalmente s&oacute;lidas que pierden peso y capacidad en Estados como Alemania, frente al avance de movimientos m&aacute;s extremistas y radicales; el cuestionamiento que desde hace unos a&ntilde;os se est&aacute; planteando sobre la solidez del denominado modelo n&oacute;rdico (a partir del incremento de la desigualdad social en algunos de estos pa&iacute;ses y del debilitamiento de la socialdemocracia que tan ejemplar fue durante tanto tiempo); veleidades pol&iacute;ticas, actitudes desleales y tensiones con la Uni&oacute;n Europea por parte de gobiernos como el de Polonia, Eslovaquia o Ruman&iacute;a, aprobando normas legales claramente opuestas al acervo comunitario y que cercenan derechos y libertades, que agreden los principios democr&aacute;ticos y manifiestan derivas autoritarias; la discutible viabilidad de ciertos Estados de m&aacute;s reciente creaci&oacute;n, cuya definici&oacute;n est&aacute; muy pr&oacute;xima a la de los &ldquo;Estados fallidos&rdquo;, o el fr&aacute;gil y muy comprometido equilibrio del que penden otros (la mayor parte ubicados en el sureste y este del continente: el caso particular del territorio de Kosovo, o Moldavia, Bosnia, los Estados cauc&aacute;sicos); la evoluci&oacute;n y posturas pol&iacute;ticas de algunos pa&iacute;ses con determinado peso, como es el caso de Rusia (donde no son escasos, precisamente, los indicios y sospechas de injerencias en la vida pol&iacute;tica y asuntos internos de otros pa&iacute;ses) y Turqu&iacute;a, cuyas ambiciones por reafirmar su perfil y papel de potencias m&aacute;s o menos internacionales o regionales condicionan muy mucho la evoluci&oacute;n de todo el continente.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el futuro del mismo proceso de integraci&oacute;n comunitaria forma parte de este amplio elenco de acontecimientos preocupantes; proceso muy en entredicho tras las crisis m&aacute;s recientes (econ&oacute;mica, de los refugiados, pol&iacute;tica) y acosado por el auge que han adquirido formaciones m&aacute;s extremas y populistas de diferente signo pol&iacute;tico en los &uacute;ltimos procesos electorales, convergentes todas ellas en se&ntilde;alar a la UE como objetivo enemigo -circunstancias muy impulsadas adem&aacute;s por acontecimientos como el &ldquo;Brexit&rdquo; que apunta en id&eacute;ntica direcci&oacute;n-, desembocando en actitudes racistas y xen&oacute;fobas. Y junto a todo ello, Europa es, adem&aacute;s, un continente muy afectado por un problema demogr&aacute;fico de primer orden.  No solo ha perdido el peso relativo que detent&oacute; durante buena parte del siglo XX, sino que adem&aacute;s ve comprometida su evoluci&oacute;n por el d&eacute;bil crecimiento de su poblaci&oacute;n, por el marcado envejecimiento (y sobreenvejecimiento), al tiempo que, parad&oacute;jicamente, algunos de sus territorios y regiones padecen un acusado problema de despoblaci&oacute;n, de vaciamiento (afecci&oacute;n, esta &uacute;ltima, suficientemente conocida en una buena parte del interior de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; le sucede a Europa? &iquest;Cu&aacute;les son sus problemas? &iquest;Qu&eacute; s&iacute;ntomas ofrece y cu&aacute;l es su posible tratamiento? &ldquo;Enfrentada a crisis simult&aacute;neas y a la tentaci&oacute;n nacionalista, la construcci&oacute;n europea se encuentra en una fase cr&iacute;tica y peligrosa, a tal punto que su misma pertinencia se ha puesto seriamente en duda. Se requiere una nueva visi&oacute;n. Si Europa se construy&oacute; ayer para la paz y la prosperidad, hoy es necesario edificarla sobre nuestros valores, los cuales deseamos compartir con un mundo que corre el peligro de darles la espalda&rdquo;. Este diagn&oacute;stico sobre el estado de salud del denominado &ldquo;proyecto comunitario&rdquo; (Uni&oacute;n Europea) que formul&oacute; en 2017 quien fuese Primer Ministro de Italia en el breve periodo de 2013-14, Enrico Letta, en su ensayo <em>Hacer Europa y no la guerra. Una apuesta europe&iacute;sta frente a Trump y el &ldquo;Brexit&rdquo;</em>, nos sit&uacute;a ante el hecho innegable de la delicada y sensible situaci&oacute;n que caracteriza hoy, casi culminado ya el segundo decenio del siglo XXI, no solo a la Uni&oacute;n Europea (UE), de modo muy particular, sino de forma m&aacute;s general a todo el viejo continente. Se hacen evidentes algunos problemas que arrojan sombras sobre el panorama actual europeo y marcan retos para su futura evoluci&oacute;n a medio y largo plazo, previsi&oacute;n rodeada de incertidumbres. La diversidad de modelos, evoluciones y comportamientos del casi medio centenar de Estados que configuran el mapa pol&iacute;tico de Europa hoy deja entrever fisuras que condicionan su devenir y cuestionan su solidez. Un mapa pol&iacute;tico, por otra parte, que caracteriza a Europa como un continente marcadamente diverso, pues sus 49 Estados no son solo claramente diferentes por tama&ntilde;o f&iacute;sico y peso demogr&aacute;fico, sino que su estructura pol&iacute;tica re&uacute;ne formas y modelos muy contrastados.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2017 la UE cumpli&oacute; 60 a&ntilde;os de andadura. Actualmente, el proceso de integraci&oacute;n ha crecido y ganado solidez, pero a costa tambi&eacute;n de no haber conseguido total o parcialmente algunas de sus metas marcadas, de perder algunas se&ntilde;as de identidad, de perder impulso y de ir enfrent&aacute;ndose a nuevos planteamientos y situaciones. Y sigue, adem&aacute;s, mostrando una deficiencia muy notoria: su falta de peso y capacidad en las relaciones internacionales,  de presencia con una &uacute;nica voz en materia de seguridad, relaciones exteriores y defensa, de capacidad para la resoluci&oacute;n de conflictos, pese a ciertos avances institucionales (nombramiento de Alto Representante, PESC, Pol&iacute;tica de Defensa, etc.). Sigue estando proporcionalmente descompensado el peso relativo y la influencia de la UE frente a las nuevas tendencias y &aacute;reas de decisi&oacute;n geopol&iacute;tica en el escenario mundial, donde Asia-Pac&iacute;fico cobra cada vez mayor protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre los principales obst&aacute;culos y retos a los que tiene que dar respuesta la UE se ha escrito mucho. T&eacute;rminos y expresiones como euroescepticismo, desafecci&oacute;n, crisis, desintegraci&oacute;n, etc han sido argumentados de uno u otro modo para intentar definir la actual situaci&oacute;n de encrucijada que conoce a lo largo de los dos &uacute;ltimos decenios. Los problemas por los que atraviesa m&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s de haber iniciado su camino se pueden sintetizar de modo m&aacute;s preciso. La llamada por muchos &ldquo;<em>desafecci&oacute;n ciudadana</em>&rdquo; (poca empat&iacute;a, mucha indiferencia) es, quiz&aacute;, uno de los m&aacute;s importantes, pues compromete seriamente el proceso de integraci&oacute;n: escasez democr&aacute;tica en el funcionamiento de algunas instituciones y en la toma de decisiones, exceso de burocracia legal-administrativa en la aplicaci&oacute;n de medidas y actuaciones, lejan&iacute;a con la que se percibe cada vez m&aacute;s por una parte importante de los ciudadanos todo lo relativo al funcionamiento y actuaci&oacute;n de la Uni&oacute;n. Los eurobar&oacute;metros han constatado de forma sucesiva esta desafecci&oacute;n. El impulso y &ldquo;optimismo&rdquo; europe&iacute;stas que durante los a&ntilde;os 80 y 90 se extendi&oacute; de forma m&aacute;s generalizada parece haberse desinflado bastante.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el auge de los nacionalismos constituye un factor de tensi&oacute;n que afecta a la estabilidad, tanto de los movimientos nacionalistas de regiones de actuales Estados miembros (Escocia, C&oacute;rcega, Irlanda del Norte, Flandes, Gales, Catalu&ntilde;a, &ldquo;Padania&rdquo; y Lombard&iacute;a, Pa&iacute;s Vasco) como de los movimientos nacionalistas de los propios Estados, frente a otros y frente a la propia UE. Nuevamente el nacionalismo cobra protagonismo en una Europa comunitaria  donde se ha logrado paz y prosperidad, una Europa regida por unos valores y unas instituciones comunes e inserta en un contexto de mundializaci&oacute;n econ&oacute;mica de intercambios cada vez m&aacute;s densos; y lo hace, por un lado, a trav&eacute;s del &ldquo;nuevo nacionalismo de Estado&rdquo; y, por otro, de las demandas soberanistas de algunas regiones, reclamaciones separatistas y de autodeterminaci&oacute;n, no exentas de tintes excluyentes, apoyadas en la defensa de  singularidades pero que tambi&eacute;n en algunos casos enmascaran actitudes muy insolidarias en lo econ&oacute;mico, culpabilizando al Estado al que pertenecen de gran parte de sus problemas y generadores de nuevas tensiones y de fragmentaci&oacute;n. Y junto a los nacionalismos, <em>el impacto de la crisis m&aacute;s reciente (2008) </em>y de las pol&iacute;ticas de austeridad impuestas desde la UE  han causado todav&iacute;a m&aacute;s desapego y enfrentamiento entre la ciudadan&iacute;a, los Estados y la propia Uni&oacute;n y ha coadyuvado, y no poco, al renacer de los nacionalismos y populismos como alternativa equivocada, dando paso incluso a posturas de algunos Estados miembros contra el modelo comunitario en construcci&oacute;n. Por otra parte, los efectos de la crisis han afectado de forma muy desigual a unos y otros sectores de la sociedad (&ldquo;recortes&rdquo; y empobrecimiento de las clases medias) y aunque parece que se le ha hecho frente, el impacto real de la crisis sigue siendo negativo (explic&aacute;ndose, as&iacute;, las protestas sociales generalizadas frente a las pol&iacute;ticas de austeridad en un contexto donde, sin embargo, otros grupos sociales han seguido acumulando beneficios).  El &ldquo;Estado del Bienestar&rdquo;, se&ntilde;a de identidad de Europa, ha quedado muy tocado.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente se ha ido vislumbrando un nuevo escenario dif&iacute;cil por la fuerte presi&oacute;n migratoria ejercida en varias de las puertas del espacio geogr&aacute;fico comunitario con la consiguiente entrada o llegada de migrantes  pidiendo ayuda a los pa&iacute;ses de la UE, provocadas en buena medida por las expulsiones que han generado conflictos b&eacute;licos abiertos como el de Siria, precedidos por otros producidos tras las revoluciones de la &ldquo;primavera &aacute;rabe&rdquo; norteafricanas y por los flujos irregulares de  migrantes de zonas m&aacute;s perif&eacute;ricas como el C&aacute;ucaso. Es lo que se ha dado en llamar (aunque no se sabe si acertada o err&oacute;neamente) &ldquo;<em>crisis de los refugiados</em>&rdquo;, con distintas rutas y v&iacute;as de penetraci&oacute;n en el continente que han afectado sobre todo a pa&iacute;ses del centro-este, sur y sureste (Espa&ntilde;a, Italia, Grecia, Serbia, Hungr&iacute;a, Austria). La Uni&oacute;n Europea se ha mostrado incapaz de solucionar este nuevo problema y reto, se ha visto carente de medios e instrumentos eficaces con los que de forma m&aacute;s racional poder hacer frente a todo esto. Todos los Estados miembros sin excepci&oacute;n han ido incumpliendo las cuotas que fueron establecidas y les fueron asignadas a cada uno de ellos dentro del acuerdo al que se lleg&oacute; con Turqu&iacute;a (otra f&oacute;rmula, por cierto, a revisar), puerta principal de los refugiados procedentes de la guerra de Siria. Una demostraci&oacute;n m&aacute;s de hipocres&iacute;a pol&iacute;tica, que incluso en algunos de los Estados m&aacute;s &ldquo;contestatarios&rdquo; del centro-este (Hungr&iacute;a) ha sido actitud abiertamente retadora y desafiante. El Consejo Europeo de finales de junio de 2018 logr&oacute; un nuevo acuerdo para intentar encauzar estos flujos migratorios.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede hacer la Uni&oacute;n Europea y c&oacute;mo ha de intervenir ante todos estos &ldquo;frentes&rdquo; abiertos? &iquest;Cu&aacute;l ha sido su respuesta hasta ahora? Algunos de estos escenarios y problemas enunciados, y que tiene que abordar de forma ineludible, ya estaban advertidos en el informe que elabor&oacute; entre 2007 y 2010 el <em>Grupo de Reflexi&oacute;n sobre el futuro de la UE en 2030</em>, particularmente la renovaci&oacute;n del modelo social y econ&oacute;mico europeo, el desaf&iacute;o de la demograf&iacute;a, la seguridad interior y exterior o la mejora de la relaci&oacute;n con los ciudadanos. Por otra parte, la propuesta de los cinco escenarios de futuro aventurados en el <em>Libro Blanco sobre el futuro de Europa</em> presentado en 2017 por la Comisi&oacute;n Europea es una alternativa necesaria pero no suficiente. Pese a todo, no cabe duda que ambos son dos puntos de partida b&aacute;sicos para hacer frente a la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de esta UE del siglo XXI que parece debatirse entre una posible refundaci&oacute;n o un peligro de desintegraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se hace preciso recuperar los valores y principios pol&iacute;ticos y sociales fundamentales en que se asent&oacute; la constituci&oacute;n y crecimiento de la Europa comunitaria (libertad, igualdad, solidaridad, derechos fundamentales) como principales activos que le otorgan fuerza y capacidad, as&iacute; como establecer una nueva conexi&oacute;n con los ciudadanos y sus problemas reales: si se ha hablado tanto de &ldquo;ciudadan&iacute;a europea&rdquo;, ha de demostrarse con la centralidad real que debe ocupar la &ldquo;Europa social&rdquo; en todo este proyecto. Y se hacen precisos &ldquo;liderazgos pol&iacute;ticos pro-europeistas&rdquo; fuertes.  Sin duda, todo ello ha de suponer un cambio de tendencia y un fortalecimiento de la UE que le permitir&aacute; retomar y coliderar el peso e influencia a escala mundial y abanderar un modelo de crecimiento solidario y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Francisco L&oacute;pez Palomeque</strong> (Catedr&aacute;tico de An&aacute;lisis Geogr&aacute;fico Regional de la Universidad de Barcelona) y <strong>Juan Ignacio Plaza Guti&eacute;rrez</strong> (Catedr&aacute;tico de An&aacute;lisis Geogr&aacute;fico Regional de la Universidad de Salamanca) son editores-coordinadores y co-autores de la obra <em>Geograf&iacute;a de Europa. Estructuras, procesos y din&aacute;micas territoriales</em>, editada por Tirant lo Blanch y Publicacions de la Universitat de Val&egrave;ncia (PUV).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Ignacio Plaza Gutiérrez, Francisco López Palomeque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/sucede-europa-dirige_132_1756026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jan 2019 10:24:50 +0000]]></pubDate>
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