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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alba Martínez]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Alba Martínez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las heridas de una Europa que no sale a flote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/heridas-europa-sale-flote_132_1726126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/615a8230-085f-498d-bc3a-93c4efe8db2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una mujer pasa ante una pintada contra el euro en Atenas el 20 de junio. Foto: Simela Pantzartzi/EFE"></p><p class="article-text">
        Ha comenzado una transici&oacute;n en Europa que se sit&uacute;a entre una democracia liberal forjada durante sesenta a&ntilde;os, cuyas formas y procesos han caducado, y una nueva democracia que todav&iacute;a est&aacute; por dibujar. El concepto de uni&oacute;n se ha debilitado y esos valores democr&aacute;ticos que se firmaron en el Tratado de Roma en 1957 est&aacute;n ahora en el caj&oacute;n del olvido. La construcci&oacute;n de un mercado com&uacute;n en el que personas, bienes, servicios y capital pueden circular libremente ha abierto las puertas hacia el per&iacute;odo de paz m&aacute;s largo de la historia. La cooperaci&oacute;n entre los diferentes miembros ha sido capaz de crear las condiciones para la prosperidad y la estabilidad de los ciudadanos. Pero, con la llegada de la crisis econ&oacute;mica y financiera de 2008, los s&oacute;lidos cimientos sobre los que se hab&iacute;a forjado el nuevo sistema neoliberal y global se tambalearon.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el descontento social no ha parado de crecer y se han alzado banderas defendiendo la identidad nacional y protecci&oacute;n del pa&iacute;s. Se est&aacute; perdiendo la confianza en las instituciones europeas y seg&uacute;n los datos publicados por el Eurobar&oacute;metro, el 54% de los encuestados no est&aacute;n satisfechos con el camino que est&aacute; tomando la democracia de la Uni&oacute;n Europea. La lucha contra el terrorismo, el desempleo y la corrupci&oacute;n y la protecci&oacute;n medioambiental se han convertido en las principales preocupaciones de los veintiocho Estados miembros. 
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso, Reino Unido, uno de los integrantes m&aacute;s importante, ya ha dado un paso: salir del proyecto. Junto al Brexit, se ha proclamado una oleada de partidos de extrema derecha y euroesc&eacute;pticos que han alcanzado los parlamentos de algunos pa&iacute;ses como Francia, Italia, Hungr&iacute;a o Polonia. El discurso del miedo ha calado en una Europa que no ha sabido afrontar unida la gran barrera del Mediterr&aacute;neo: la crisis de los refugiados. Con la excusa del terrorismo y la seguridad, las fronteras no han parado de crecer y como consecuencia, nos encontramos ante una Europa hundida, con una p&eacute;rdida del valor del euro y una falta de dinamismo y competencia. &iquest;Est&aacute; viviendo la Uni&oacute;n Europea (UE) una crisis existencial?
    </p><h3 class="article-text">La Europa de las &eacute;lites: una p&eacute;rdida de legitimidad</h3><p class="article-text">
        El futuro de la UE queda bastante difuso. Para responder a la pregunta, se debe realizar una revisi&oacute;n de la historia. &iquest;Por qu&eacute; se crea la UE? &iquest;Qu&eacute; papel han jugado las instituciones a lo largo de estos setenta a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo ha afectado a los pa&iacute;ses? &iquest;C&oacute;mo se ha modificado el concepto de soberan&iacute;a? Se ha de analizar el camino que ha recorrido la UE y las decisiones tomadas para poder entender la fractura social derivada y el creciente repliegue de los Estados.
    </p><p class="article-text">
        La UE naci&oacute; como un proyecto pol&iacute;tico original sin precedentes y con tres grandes objetivos: el programa de pacificaci&oacute;n tras el devastador desenlace de la II Guerra Mundial, el plan de desarrollo econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico, y el prop&oacute;sito de democratizaci&oacute;n de las Europas del Sur y del Este. De los seis pa&iacute;ses miembros (Alemania, B&eacute;lgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Pa&iacute;ses Bajos) que crearon la Comunidad Econ&oacute;mica Europea (CEE), se conform&oacute; el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico actual de la UE. Compartir y transferir soberan&iacute;a, ser una experiencia de cooperaci&oacute;n y bienestar avanzada, convertirse en un actor global de poder e imaginar otras formas de democracia abanderaron los esl&oacute;ganes de la identidad europea, pero actualmente la idea impulsora de la creaci&oacute;n de la UE ha perdido fuerza tanto en el Norte como el Sur.
    </p><h3 class="article-text">La globalizaci&oacute;n como punto de partida</h3><p class="article-text">
        El primer agente en intervenir en el proceso ha sido la globalizaci&oacute;n. Por un lado, la apertura hacia un mercado internacional y la p&eacute;rdida de competitividad ante pa&iacute;ses como India o China, con trabas legales mucho menores y una mano de obra m&aacute;s barata, han provocado la deslocalizaci&oacute;n de una gran cantidad de empresas, que no pueden competir con los productos extranjeros y deciden implantar sus empresas en ellos, tal y como explicaba Jose Ignacio Torreblanca en <em>El Pa&iacute;s</em>. La desregularizaci&oacute;n de los mercados, acompa&ntilde;ada de la liberalizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, como la energ&iacute;a o las telecomunicaciones, ha contribuido a la precarizaci&oacute;n de millones de trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados se han quedado peque&ntilde;os para poder actuar en mercados que negocian a escala global y la UE ha tomado las riendas en las negociaciones. La cooperaci&oacute;n entre los miembros es cada vez menor y el concepto de soberan&iacute;a se ha desvirtualizado. La fusi&oacute;n de los intereses europeos y nacionales se ha difuminado y donde deber&iacute;a haber integraci&oacute;n encontramos una fractura cada vez m&aacute;s completa. Por un lado, una pol&iacute;tica exterior europea paup&eacute;rrima, por otro, una serie de pol&iacute;ticas que apenas funcionan construidas a base de coaliciones voluntarias y recursos nacionales.
    </p><p class="article-text">
        La UE duerme, no act&uacute;a ni habla con una sola voz en los asuntos del mundo del siglo XXI, a pesar de ser el primer bloque econ&oacute;mico y comercial de la historia. Europa se enreda en su propia telara&ntilde;a, pues contin&uacute;a ejerciendo su poder de manera fragmentada e inefectiva. No es capaz de actuar unida y sus decisiones son cada vez menos trascendentes. Ni tan solo se ha llegado a un consenso en aquellas zonas geogr&aacute;ficas m&aacute;s pr&oacute;ximas como la del Mediterr&aacute;neo.
    </p><h3 class="article-text">La respuesta de la UE a la crisis econ&oacute;mica y financiera</h3><p class="article-text">
        A la p&eacute;rdida de voz de los Estados miembros se debe a&ntilde;adir la actuaci&oacute;n de la UE tras la Gran Recesi&oacute;n del 2008. Y es que, el hecho de que el futuro de Europa est&eacute; en entredicho tiene su origen en la p&eacute;rdida de legitimidad de las propias instituciones. Son diversos autores quienes consideran que la respuesta a este rechazo se encuentra en el seno de la propia Uni&oacute;n y deriva de las decisiones tomadas ante el estallido de la crisis econ&oacute;mica y financiera de 2008.
    </p><p class="article-text">
        Mark Leonard y Torreblanca hablaban conjuntamente en un art&iacute;culo para <em>El Pa&iacute;s</em> sobre un choque de democracias. Seg&uacute;n ambos autores, la crisis actual no surgi&oacute; de un choque entre Bruselas y los Estados miembros, sino de un choque entre las voluntades democr&aacute;ticas de los ciudadanos de Europa del Norte y los del Sur, los llamados pa&iacute;ses del centro y la periferia. Y ambas partes est&aacute;n utilizando las instituciones de la UE para defender sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        Alejandro Bola&ntilde;os a&ntilde;ade que es la pol&iacute;tica de austeridad y recortes implantada por el Banco Central Europeo (BCE) la que ha afectado a los pa&iacute;ses deudores, entendiendo estos como los pa&iacute;ses de la periferia y que mayormente se han empobrecido. As&iacute;, en Estados como Espa&ntilde;a, Grecia o Italia se ha aplicado mano dura para poder hacer frente a los dict&aacute;menes impuestos. Aunque no hace falta irse lejos para saber en primera persona lo que supuso la crisis. Despu&eacute;s del rescate del Estado griego, Espa&ntilde;a es uno de los mayores exponentes de la pol&iacute;tica de reajustes que se endurece todav&iacute;a m&aacute;s con la llegada de Mariano Rajoy y las dos reformas legales que introduce: la laboral, con la que abarata los costes del despido e introduce rebajas salariales, y la financiera, que culmina con el rescate europeo de la banca.
    </p><p class="article-text">
        Con el pacto fiscal y las exigencias del BCE, se han llevado a cabo amplias reformas en cada pa&iacute;s miembro con el fin de rebajar el d&eacute;ficit. Los pa&iacute;ses acreedores, como Alemania, han influenciado en las decisiones pol&iacute;ticas con la excusa de que los pa&iacute;ses deudores no fuesen capaces de cumplir con sus responsabilidades, pues los observan como una lacra. Los conocidos como eur&oacute;cratas han invadido campos que van m&aacute;s all&aacute; de la seguridad alimentaria y han controlado &aacute;mbitos que constituyen el n&uacute;cleo del Estado de Bienestar y las identidades nacionales, como es el caso de las pensiones, los impuestos, el mercado laboral y los funcionarios de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Han cruzado muchas l&iacute;neas rojas de la soberan&iacute;a nacional y la ciudadan&iacute;a ha dejado de tener la capacidad para elegir lo que quiere para su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ulrich Beck acu&ntilde;&oacute; el concepto &ldquo;una Europa Alemana&rdquo; para resumir el liderazgo de los pa&iacute;ses acreedores, en este caso la enorme influencia de la canciller Merkel, en el seno de Europa.  Los pa&iacute;ses acreedores, y en especial Alemania, han impuesto sus intereses y se niegan a los eurobonos o la reestructuraci&oacute;n de la deuda sin crecimiento ni inflaci&oacute;n. &ldquo;La &uacute;nica soluci&oacute;n a los problemas era una devaluaci&oacute;n interna, social, de quienes vivieron por encima de sus posibilidades&rdquo;, critica el economista Charles Wyplosz sobre la actuaci&oacute;n de los pa&iacute;ses acreedores.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Monetaria no est&aacute; siendo capaz de controlar el sistema financiero, mientras los pa&iacute;ses del sur se ahogan tras tanta reforma continuada. Los s&iacute;ntomas son repetitivos: cada pa&iacute;s propone soluciones pensando en los votos que conseguir&aacute;, en lugar de tener una visi&oacute;n de integraci&oacute;n. Se ha aplicado la ley de vencedores y vencidos. Como consecuencia, esta fractura pol&iacute;tica ha derivado en una fractura social. Las clases medias han adelgazado notablemente y se ha incrementado la desigualdad y la pobreza. Seg&uacute;n los datos de Eurostat, Grecia (20&rsquo;8%), Espa&ntilde;a (15&rsquo;9%) e Italia (11&rsquo;9%) eran los Estados con una mayor tasa de paro, frente a Rep&uacute;blica Checa, con solo un 2,2% de tasa de paro, Malta (3%) y Alemania (3,4%).
    </p><h3 class="article-text">La inmigraci&oacute;n y el discurso del miedo</h3><p class="article-text">
        El malestar social tambi&eacute;n ha tomado partida en la crisis de los refugiados, una de las mayores problem&aacute;ticas a las que se enfrenta la UE junto a la explosi&oacute;n del mundo &aacute;rabe. La Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM) anunci&oacute; en junio de 2010 que al menos 980 migrantes hab&iacute;an perdido la vida este a&ntilde;o en el Mediterr&aacute;neo intentando alcanzar las costas del sur de Europa. Adem&aacute;s, el flujo no cesa y en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el alza de la inmigraci&oacute;n en Europa ha sido del 40%.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas cifras, la gesti&oacute;n que ha realizado la UE deja mucho que desear. Se ha fallado en una pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n y asilo com&uacute;n, no porque fuera imposible desarrollar una acci&oacute;n europea coordinada e integral que ofreciera respuesta a los flujos de refugiados, sino porque los Estados miembros no han querido hacerlo y la Comisi&oacute;n Europea no ha podido forzarlos. El discurso del descontrol, que refuerza la seguridad, es el que est&aacute; teniendo consecuencias de mucho m&aacute;s calado, seg&uacute;n explicaba Gema Pinol en <em>Agenda P&uacute;blica</em>.
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n de la UE ante la crisis humanitaria de los refugiados puede resumirse en dos puntos: una mayor seguridad fronteriza y la externalizaci&oacute;n del problema a pa&iacute;ses terceros como Turqu&iacute;a o los Balcanes occidentales. El objetivo ha sido detener el flujo de inmigrantes en los pa&iacute;ses terceros, con el fin de que no logren alcanzar las fronteras europeas en lugar de buscar las soluciones en el origen. Se ha obviado que, en ocasiones, los pa&iacute;ses terceros que se ocupan de esa detenci&oacute;n vulneran los derechos humanos de los refugiados en el pa&iacute;s. Mientras los muros se alzan y la vigilancia de la OTAN se incrementa, los partidos pol&iacute;ticos han tomado el discurso del miedo y la xenofobia para atentar contra la unidad de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Los asuntos morales, hist&oacute;ricos y culturales son el foco de atenci&oacute;n y los m&aacute;s vulnerables y marginados por las decisiones pol&iacute;ticas se aferran a ellos. La educadora pol&iacute;tica Pipa Norris  argumenta que este malestar social y la tendencia a aceptar mensajes y pol&iacute;ticas xen&oacute;fobas est&aacute; relacionado con valores culturales tradicionales. Una parte de la ciudadan&iacute;a ha podido avanzar hacia valores cosmopolitas y multiculturales pero otra parte de la poblaci&oacute;n vive desconectada. Ese regreso a los valores tradicionales les har&iacute;a sentir mucho m&aacute;s c&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        Si Europa no quiere desaparecer y el discurso de integridad que defiende Jean Claude Juncker,  presidente de la Comisi&oacute;n Europea, quiere consolidarse, se deber&aacute; restaurar primeramente la capacidad militar. La UE debe ser vista como una fuerza &uacute;nica, capaz de promulgar los valores de libertad, democracia y bienestar con los que se cre&oacute;. Ha de simpatizar y liderar el proyecto junto con los ciudadanos, que son quienes delegan la confianza en las &eacute;lites pol&iacute;ticas. Debe construirse como el terreno de las ideas pol&iacute;ticas y conformar una identidad europea, para que todos compartamos el mismo sentimiento de comunidad. No basta con unos representantes que se eligen cada cuatro a&ntilde;os. Es necesario un acercamiento desde la base hacia el consenso europeo, porque sin legitimidad y con una sociedad fracturada como la actual, solo queda esperar a la deriva en una Europa llena de heridas, que no sale a flote.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Alba Mart&iacute;nez </strong>es estudiante de periodismo
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/heridas-europa-sale-flote_132_1726126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Feb 2019 11:47:15 +0000]]></pubDate>
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