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    <title><![CDATA[elDiario.es - Belén Duart Marzo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/belen_duart_marzo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Belén Duart Marzo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las fracturas de la Unión Europea: ¿quiebra o regeneración?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/fracturas-union-europea-quiebra-regeneracion_132_1715232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42d24535-8514-436f-b19d-2b2f44982abe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un centenar de inmigrantes intentan saltar la valla de Melilla"></p><p class="article-text">
        En diferentes v&iacute;as de acceso o &ldquo;puntos calientes&rdquo; repartidos por la geograf&iacute;a europea, un torrente imparable de inmigrantes y refugiados arriesgan sus vidas a las puertas del suelo Schengen. Dejan atr&aacute;s a sus familias, sus hogares, asu vida tal y como la conoc&iacute;an. Muros, alambradas, c&aacute;maras t&eacute;rmicas, sensores de movimiento, furgones policiales, guardias armados les dan la bienvenida. Un primer intento, fracaso, vuelta al punto de partida. Quiz&aacute; ma&ntilde;ana haya m&aacute;s suerte. Muchos llevan a&ntilde;os viajando, tratando de cruzar a la formidable fortaleza que en la que se ha convertido la frontera europea. De un modo u otro, las presas que pretenden alzarse en los puntos calientes no pueden retener la marejada continua de personas dispuestas a intentar, las veces que sean necesarias, entrar en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Orestiada, Grecia. &ldquo;La verja de Orestiada se extiende a lo largo de los &uacute;nicos 12,5 kil&oacute;metros de frontera de tierra entre Grecia y Turqu&iacute;a (el resto se encuentra dividido por el r&iacute;o Evros). Se levant&oacute; en verano de 2012 para frenar el mayor agujero de clandestinos de Europa. En el espacio de dos meses, las detecciones de ilegales pasaron de 7.000 (julio de 2012) a menos de 500 (septiembre 2012)&rdquo; (<a href="https://elpais.com/especiales/2014/europa-frontera-sur/las-fronteras.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abril G.</a>, 2014). Vallas como esta moldean los confines pol&iacute;ticos de Europa. Amurallan campos de cultivo, bosques, desfiladeros. Sobre la valla de Melilla: &ldquo;En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, seg&uacute;n datos proporcionados por la Guardia Civil, la han atravesado algo m&aacute;s de 3.000 personas (suman un 20% de las entradas irregulares en Melilla; la mayor&iacute;a cruza por el paso fronterizo). La valla, denominada de forma t&eacute;cnica &rdquo;per&iacute;metro antiintrusi&oacute;n&ldquo; mide 11,5 kil&oacute;metros de largo. Va de costa a costa por todo el territorio fronterizo que comparten Espa&ntilde;a y Marruecos en el Norte de &Aacute;frica.&rdquo; (<a href="https://elpais.com/especiales/2014/europa-frontera-sur/las-fronteras.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abril G.</a>, 2014)
    </p><p class="article-text">
        Otros atraviesan una fortaleza no levantada por la mano del hombre: el mar Mediterr&aacute;neo. En las fronteras, entre una base militar y otra, los que han llegado (o han conseguido hacerlo) de todos los rincones del mundo son retenidos en centros de internamiento para extranjeros, &ldquo;a la espera de noticias sobre su estatus jur&iacute;dico de protecci&oacute;n internacional (&hellip;) Muchos de los internos se quejan de la larga espera para la resoluci&oacute;n de su solicitud de asilo, superior al a&ntilde;o, seg&uacute;n Elio Tozzi, de la ONG Borderline Europe.&rdquo; En Mineo, Sicilia, esta misma ONG &ldquo;denuncia el hacinamiento: el centro [de solicitantes de asilo] estaba pensado para albergar 2.000 personas; en estos momentos casi se dobla esa cifra.&rdquo; (Abril G., 2014).
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad se repite en puntos de acceso de toda Europa, pues durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, &ldquo;el alza de la inmigraci&oacute;n en Europa ha sido del 40%&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez</a>, 2014). Las consecuencias de conflictos que la Uni&oacute;n, por diversos motivos, ignor&oacute; o no supo atender, est&aacute;n llegando en forma de miles de personas a bordo de pateras, a pie por caminos apenas transitables, contenidos por muros de alambre o conjeturando sobre los detalles de su incierto estatus jur&iacute;dico en un centro de internamiento.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los partidos de extrema derecha se alimentan del miedo y la creciente xenofobia imperante en muchos Estados europeos. Encuentran soporte en pa&iacute;ses en los que siempre han tenido cierta presencia: Pa&iacute;ses Bajos, Francia, Dinamarca, Italia&hellip; pero tambi&eacute;n se les abren nuevos escenarios en pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, Reino Unido, Hungr&iacute;a&hellip; con el consecuente aumento de la representaci&oacute;n que conllevan sus &eacute;xitos electorales. Quienes ya daban por concluida la lucha contra la xenofobia y el racismo asisten al auge de estos partidos xen&oacute;fobos, autoritarios y euroesc&eacute;pticos. Prueba de ello son la Italia de Salvini o la Hungr&iacute;a de Orb&aacute;n. &ldquo;(&hellip;) La lejan&iacute;a con el per&iacute;odo de entreguerras ha borrado en gran medida cualquier sentimiento de culpabilidad por parte de la ciudadan&iacute;a si apoyan estas formaciones [los partidos de ultraderecha]. Por otro lado, el descontento con la globalizaci&oacute;n y sus consecuencias indeseadas generan un sentimiento de perdedores en la misma. As&iacute;, estos partidos han aprovechado constantemente la criminalizaci&oacute;n de la inmigraci&oacute;n para capitalizar el descontento de aquellos ciudadanos que no se sienten cosmopolitas en absoluto y que temen que la llegada de inmigrantes les deje sin trabajo o empeore sus condiciones de vida&rdquo;. (<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bay&oacute;n</a>, 2017). Estos factores, junto con el desplome de los partidos socialdem&oacute;cratas y democristianos, y la renovaci&oacute;n est&eacute;tica de la ultraderecha, se suman &ldquo;a la frustraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, a la deslegitimaci&oacute;n de las instituciones pol&iacute;ticas, el malestar frente al <em>establishment</em> y la explotaci&oacute;n de las inseguridades de la poblaci&oacute;n por parte de los partidos de extrema derecha que buscan chivos expiatorios f&aacute;cilmente identificables en la inmigraci&oacute;n extracomunitaria o en los pa&iacute;ses de la Europa del sur, en busca de captar un sentimiento identitario y excluyente&rdquo;. (Bay&oacute;n, 2017)
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos con una Uni&oacute;n atemorizada por &ldquo;el miedo al extranjero y el temor a la p&eacute;rdida de identidad&rdquo; (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca</a>, 2011). Atr&aacute;s queda la Europa de las adhesiones, de las que muchos empiezan a arrepentirse. La Uni&oacute;n se repliega ante sus graves problemas internos: &ldquo;el auge de la xenofobia, la crisis del euro, el d&eacute;ficit de la pol&iacute;tica exterior y la ausencia de liderazgo&rdquo; (Torreblanca, 2011). Muchos achacan la crisis a motivos econ&oacute;micos, pero este razonamiento resulta a todas luces simplista, si tenemos en cuenta los diferentes &aacute;mbitos identitarios, culturales, pol&iacute;ticos y sociales a los que se ha extendido. Nos encontramos pues ante una crisis cuyas ra&iacute;ces se hunden en las estructuras de las instituciones europeas, donde priman las soluciones r&aacute;pidas e instant&aacute;neas a corto plazo (medidas de austeridad, recortes, imposiciones desde la condescendencia) y falta capacidad de an&aacute;lisis para formular pol&iacute;ticas a medio y largo plazo, que visten mucho menos en las campa&ntilde;as electorales.
    </p><p class="article-text">
        Desde sus inicios, el proyecto de uni&oacute;n econ&oacute;mica de la Uni&oacute;n Europea era motivo de predicciones favorables, visiones de una &uacute;nica y gran potencia pujante en el competitivo mapa geopol&iacute;tico mundial. Su proyecto pol&iacute;tico, por otra parte, no fue recibido con tanto entusiasmo, sino con las reticencias de los Estados miembros que ve&iacute;an en ella una usurpaci&oacute;n de sus competencias. Este modelo incierto, cuya estructura debi&oacute; quedar fijada de forma definitiva por una Constituci&oacute;n Europea, se encuentra hoy descabezado, carente de liderazgo, agrietado por conflictos entre bloques de pa&iacute;ses o incluso por conflictos entre los propios pa&iacute;ses. Ni interna ni externamente la Uni&oacute;n es capaz de presentarse como una &uacute;nica potencia unida, con una sola voz, generando hast&iacute;o, indiferencia y hasta rechazo, tanto dentro como fuera de Europa. Pese a su potencial econ&oacute;mico, militar y diplom&aacute;tico, apenas cuenta con credibilidad como potencia, debido a su reticencia y falta de unidad a la hora de tomar medidas en cuanto a acci&oacute;n exterior, as&iacute; como su repliegue hacia el interior y desmantelamiento de cualquier sentimiento de voluntad com&uacute;n. &ldquo;De Hait&iacute; a Siria, la pol&iacute;tica exterior ha brillado &mdash;en general&mdash; por su ausencia; su actuaci&oacute;n ha sido lenta, reactiva, a menudo err&aacute;tica, plagada de problemas de coordinaci&oacute;n. Y ha dado escasos resultados, pese a alguna notabil&iacute;sima excepci&oacute;n (Ir&aacute;n, por ejemplo).&rdquo; (P&eacute;rez, 2014).
    </p><p class="article-text">
        Esa misma falta de liderazgo, voluntad com&uacute;n, consenso y desentendimiento es la que ha agravado la ya por s&iacute; nefasta crisis de los refugiados: como daba a entender el comisario para la Migraci&oacute;n, Asuntos Internos y Ciudadan&iacute;a, Dimitris Avramopoulos, en 2015, &ldquo;Europa necesita gestionar mejor la inmigraci&oacute;n (&hellip;) la gente seguir&aacute; viniendo mientras no est&eacute;n a salvo en sus hogares, y mientras no tengan perspectiva de futuro all&iacute; (&hellip;) no podemos ignorarlo (&hellip;) necesitamos trabajar juntos como una uni&oacute;n con los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito para tratar las causas del tr&aacute;fico de inmigrantes desde su ra&iacute;z&rdquo; (<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-15-4455_en.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avramopoulos</a>, 2015).
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, Europa ha adoptado decisiones reactivas a corto plazo, asumiendo que el problema principal est&aacute; en la vulnerabilidad de sus fronteras, ignorando el origen y su consecuencia m&aacute;s notoria: los miles de solicitantes de asilo que tratan de llegar a unas fronteras cada vez m&aacute;s infranqueables. Se opta por llegar a acuerdos con los pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito, a menudo desbordados, para que detengan los flujos de inmigrantes: una medida del todo insuficiente. Mientras, los Estados miembros diluyen sus responsabilidades, dejan caer el peso de la migraci&oacute;n en los pa&iacute;ses fronterizos (Italia, pa&iacute;ses del Este de Europa, Grecia) y se desentienden. Se permite pues que los Estados vulneren sus propios principios con impunidad, y la normalizaci&oacute;n de estas situaciones contagia al resto de Estados.
    </p><p class="article-text">
        No existe voluntad de crear una pol&iacute;tica migratoria com&uacute;n, lo que &ldquo;refuerza algunas de las fracturas ya existentes entre los pa&iacute;ses miembros. A la habitual fractura entre pa&iacute;ses frontera (principalmente el sur europeo) y los pa&iacute;ses de acogida (los septentrionales) en temas de asilo y refugio, se le a&ntilde;ade una fractura este/oeste. Mientras la primera tensi&oacute;n entre los pa&iacute;ses europeos que reciben y los que acogen tiene un marcado car&aacute;cter econ&oacute;mico, la segunda tiene un claro componente &eacute;tico.&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol</a>, 2016)
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en los pa&iacute;ses europeos, prima sobre la voluntad com&uacute;n el af&aacute;n por recuperar la identidad nacional y la desconfianza en los otros, lo cual, en algunos casos, se debe a la &ldquo;Europa de las dos velocidades&rdquo;: los pa&iacute;ses del norte consideran a los mediterr&aacute;neos un lastre para su crecimiento, y con el fin de desembarazarse de su peso, crece el descontento con el sistema de la Uni&oacute;n. Los pa&iacute;ses del sur, por su parte, se indignan con la condescendencia y paternalismo de los norte&ntilde;os, y perciben como imposiciones las pol&iacute;ticas de austeridad. Este ha sido uno de los motivos por el que se ha culpado a la Uni&oacute;n de mala gesti&oacute;n durante la crisis, con pol&iacute;ticas de d&eacute;ficit cero, congelaci&oacute;n de pensiones y suelos, etc. que no ha hecho sino, a parte de conceder soluciones a corto plazo sin atender a las circunstancias de cada pa&iacute;s afectado, alimentar los discursos eur&oacute;fobos.
    </p><p class="article-text">
        Ello ha resultado en que los ciudadanos europeos, especialmente los trabajadores no cualificados afectados por la globalizaci&oacute;n, sientan rechazo por la Uni&oacute;n y se vuelquen en los partidos que prometen cerrar fronteras y salir de esta &uacute;ltima. Esto ha afectado gravemente no s&oacute;lo a la imagen de la Uni&oacute;n en el exterior, sino tambi&eacute;n entre sus propios ciudadanos: &ldquo;Si antes de la crisis la mitad de los europeos ten&iacute;an una imagen positiva y uno de cada 10 una imagen muy positiva, en la fase final de la crisis menos de uno de cada tres tiene una imagen positiva y menos de un 5% una imagen muy positiva.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fern&aacute;ndez-Albertos</a>, 2018).
    </p><p class="article-text">
        Como afirman Ortega y Steinberg: &ldquo;El rechazo a la globalizaci&oacute;n y la UE y la frustraci&oacute;n ante el declive econ&oacute;mico de occidente se combina en muchas sociedades europeas con un creciente descontento con la inmigraci&oacute;n, temor ante el impacto del cambio tecnol&oacute;gico, dudas sobre la sostenibilidad del Estado del Bienestar y cada vez m&aacute;s desconfianza en la democracia representativa (&hellip;). Todo ello genera un peligroso c&oacute;ctel que lleva a cada vez m&aacute;s ciudadanos a cuestionarse la utilidad de la UE para responder a sus preocupaciones, que requieren respuestas. Mirar hacia otro lado, como se ha hecho en el pasado, es una receta para el fracaso.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ortega y Steinberg</a>, 2018) La Uni&oacute;n no pasa, como muchos desean creer, por una crisis econ&oacute;mica coyuntural agravada por otros factores ajenos, sino que se trata de una crisis estructural, profunda, que va m&aacute;s all&aacute; de los factores pol&iacute;tico-econ&oacute;micos y se expande a cuestiones identitarias, culturales y morales.
    </p><p class="article-text">
        Para dar soluci&oacute;n a alguna de las fracturas enumeradas, propondremos una serie de medidas relativas a estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        La fractura de la inmigraci&oacute;n, aquella de car&aacute;cter m&aacute;s urgente, requiere comunicaci&oacute;n, voluntad y consenso por parte de todos los Estados miembros. &ldquo;La pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n y asilo integral deber&iacute;a recuperar el marco conceptual en el que se concibi&oacute;, y fortalecer su enfoque basado en los derechos; a la vez, deber&iacute;a potenciarse la transparencia y el rendimiento de cuentas, y reforzar el marco institucional y administrativo de dicha pol&iacute;tica. Para ello, explorar la implementaci&oacute;n de un C&oacute;digo de Inmigraci&oacute;n, como ya se plante&oacute; en el borrador del Programa de Estocolmo, ser&iacute;a un primer paso en la direcci&oacute;n &oacute;ptima.&rdquo; (Pinyol, 2018). As&iacute; pues, tambi&eacute;n ser&iacute;a pertinente la creaci&oacute;n de un sistema europeo com&uacute;n de asilo, coordinado por la Oficina Europea de Asilo (EASO), as&iacute; como establecer un di&aacute;logo, en la medida de lo posible, con los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito, a fin de evitar que la Uni&oacute;n otorgue a terceros Estados &ldquo;concesiones (por ejemplo, no plantear cuestiones como la defensa de los derechos humanos o las garant&iacute;as judiciales en el control de fronteras en pa&iacute;ses vecinos) y ofrecer recursos (como se ha evidenciado en el acuerdo con Turqu&iacute;a)&rdquo; (Pinyol, 2018). En cuanto a estos inmigrantes, refugiados o solicitantes de asilo, cabe, por imposici&oacute;n no s&oacute;lo moral sino tambi&eacute;n legal, ofrecerles un trato justo que facilite su integraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el campo de la acci&oacute;n exterior, estrechamente vinculado con el punto anterior, resulta evidente que &ldquo;cuanto m&aacute;s urgentes los retos y m&aacute;s est&eacute; en juego el orden liberal internacional, m&aacute;s presi&oacute;n se ejerce sobre Europa para que a&uacute;ne esfuerzos y act&uacute;e de forma m&aacute;s estrechamente coordinada y coherente.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sim&oacute;n y Speck</a>, 2018). La acci&oacute;n exterior europea puede servirse la Alta Representante de la Uni&oacute;n para Asuntos Exteriores y Pol&iacute;tica de Seguridad, as&iacute; como del Servicio Europeo de Acci&oacute;n Exterior. &ldquo;Mientras que los Estados miembros seguir&aacute;n al frente de sus acciones exteriores, la UE puede actuar como un fuerte efecto multiplicador a condici&oacute;n de que exista un consenso entre ellos para emplear instrumentos comunitarios como sanciones, acuerdos comerciales, cooperaci&oacute;n al desarrollo y operaciones civiles o militares.&rdquo; (Sim&oacute;n y Speck, 2018), lo que obtiene del poder blando, pero sin descuidar &aacute;reas de estrategia (buscando consenso, especialmente por parte del eje franco-germano).
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, la soluci&oacute;n pasa por la previa creaci&oacute;n de instituciones pol&iacute;ticas, fiscales, institucionales y jur&iacute;dicas verdaderamente consolidadas y basadas en un consenso real: &ldquo;Por la crisis, y la falta de confianza y los temores de una posible ruptura del euro, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un proceso de re-nacionalizaci&oacute;n de la actividad bancaria y crediticia en la zona euro (&hellip;) la compra de bancos de un pa&iacute;s por bancos de otro pa&iacute;s de la UEM, lo que generar&iacute;a (&hellip;) bancos europeos, s&oacute;lo se producir&aacute; si hay una mayor integraci&oacute;n fiscal, institucional, jur&iacute;dica y, por ende, pol&iacute;tica, que genere la suficiente confianza entre los agentes econ&oacute;micos.&rdquo; (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otero Iglesias</a>, 2018). En lo relativo a la desigualdad que estas tendencias generan, si bien el objetivo deber&iacute;a pasar por alcanzar una convergencia beta (que los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres crezcan a mayor velocidad que los ricos), lo que se est&aacute; produciendo en Europa es una convergencia sigma, en la cual la renta se dispersa (crece la desigualdad) tanto en pa&iacute;ses ricos como en pobres, por lo que la tendencia debe revertirse.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados, por su parte, deben asumir sus responsabilidades, y en caso contrario, est&aacute; en la potestad de la Uni&oacute;n tomar medidas respecto a un pa&iacute;s que no respete sus principios. El art&iacute;culo 7 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea cuenta con mecanismos destinados a situaciones de riesgo claro de violaci&oacute;n grave (de los valores del art&iacute;culo 2 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea) o violaci&oacute;n grave y persistente, que podr&iacute;a conllevar desde constataciones hasta sanciones. Otros instrumentos incluyen al Marco para reforzar el Estado de Derecho, con sistemas de evaluaci&oacute;n y recomendaci&oacute;n, o el Di&aacute;logo sobre el Estado de Derecho, un instrumento de debate que podr&iacute;a ser fortalecido (<a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de/informe-elcano-23-el-futuro-de-la-union-europea.pdf?MOD=AJPERES&amp;CACHEID=1305c333-9ff8-44f6-9a8e-ae1b55d3c6de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Closa</a>, 2018).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, no debe subestimarse la crisis de valores e identidad que atraviesa la Uni&oacute;n, pues &ldquo;es necesario ir m&aacute;s all&aacute;, en t&eacute;rminos de identidad, de identificaci&oacute;n, colectiva. En ausencia de una identidad europea, hay que reconstruir el proyecto desde abajo, es decir, en nuestra opini&oacute;n, desde los ciudadanos y desde los Estados: una Rep&uacute;blica Europea. E ilusionar. Pues la UE tiene que volver a ser un ilusionante proyecto de vida en com&uacute;n, por parafrasear la definici&oacute;n de Ortega y Gasset de la naci&oacute;n, o dejar&aacute; de ser, o como poco se limitar&aacute; a arrastrarse desalmada o con el alma en pena en un mundo postoccidental.&rdquo; (<a href="https://blog.realinstitutoelcano.org/sesenta-anos-despues-la-ue-navega-sin-rumbo-sin-alma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ortega</a>, 2017).
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, la Uni&oacute;n Europea debe actuar lo antes posible para garantizar no s&oacute;lo su supervivencia como instituci&oacute;n, sino la pervivencia del esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n que origin&oacute; su nacimiento, as&iacute; como de los valores que, aunque cuya defensa parece haber olvidado, se sit&uacute;an en su mismo fundamento. La Uni&oacute;n no s&oacute;lo tiene potencial como actor econ&oacute;mico y geopol&iacute;tico global, sino que, si logra ser consecuente y encontrar un liderazgo y un rumbo claros, podr&iacute;a desarrollarse como un proyecto prometedor que augurar&iacute;a estabilidad y consenso en una zona que, ante las predicciones geopol&iacute;ticas actuales, lo necesita m&aacute;s que nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Bel&eacute;n Duart Marzo, 21 a&ntilde;os, estudiante de 4&ordm; de Ciencias Pol&iacute;ticas y de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica en la Administraci&oacute;n de Valencia</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Belén Duart Marzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/fracturas-union-europea-quiebra-regeneracion_132_1715232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Feb 2019 11:44:06 +0000]]></pubDate>
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