<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Michael Evans]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/michael_evans/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Michael Evans]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/517061/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué llevar abrigo en un sitio cerrado le hará sentir más frío al salir a la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/llevar-abrigo-sitio-cerrado-sentir_1_1758211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ced19049-2c4e-4dc5-bc8e-80da6c96f1b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hombre calentándose del frío con un abrigo y gorro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cuerpo está cubierto por pequeños sensores de temperatura conocidos como termorreceptores, situados en fibras nerviosas especializadas de la piel</p><p class="subtitle">Los receptores situados en los brazos, el torso, las piernas o los hombros están conectados con las neuronas de la médula espinal</p><p class="subtitle">Los receptores localizados en la cara, la cabeza o la boca se enlazan directamente con el tallo cerebral</p></div><p class="article-text">
        Si alguna vez ha trabajado en una oficina, un almac&eacute;n o un aula en los que las corrientes de aire le dejaban helado, quiz&aacute; haya tenido la tentaci&oacute;n de no quitarse el abrigo. Es posible que los dem&aacute;s se lo desaconsejaran porque &ldquo;<a href="https://blog.flexitog.com/wear-coat-indoors/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando salgas sentir&aacute;s m&aacute;s fr&iacute;o</a>&rdquo;, lo que parece ir contra toda l&oacute;gica. &iquest;Deber&iacute;a hacer todo lo posible para mantener el calor en un lugar fr&iacute;o? Resulta que las cosas no son tan simples. Para entenderlo bien, lo primero que necesitamos saber es por qu&eacute; sentimos fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo est&aacute; cubierto por peque&ntilde;os sensores de temperatura conocidos como termorreceptores o <a href="https://www.reuters.com/article/us-cold-sensory/scientists-identify-how-body-senses-cold-idUSN3041733120070530" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">receptores sensibles al fr&iacute;o</a>, situados en fibras nerviosas especializadas de la piel. Cuando la temperatura desciende, estos receptores comienzan a enviar se&ntilde;ales al cerebro, codificando la temperatura que percibe el nervio. Tambi&eacute;n son llamados receptores de mentol, ya que responden de la misma manera al qu&iacute;mico mentol, que produce sensaci&oacute;n de fr&iacute;o cuando se aplica en la piel.
    </p><p class="article-text">
        Como las fibras nerviosas est&aacute;n repartidas por todo el cuerpo, ingresan en el sistema nervioso central a diferentes niveles. Los receptores situados en los brazos, el torso, las piernas o los hombros est&aacute;n conectados con las neuronas de la <a href="https://nba.uth.tmc.edu/neuroscience/m/s2/chapter04.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&eacute;dula espinal</a>, mientras que los receptores que se encuentran en la cara, la cabeza o la boca conectan directamente con el tallo cerebral. Pero debido a que los nervios conducen las se&ntilde;ales el&eacute;ctricas r&aacute;pidamente, la distancia entre la parte del cuerpo que siente fr&iacute;o y el cerebro no se corresponde con la rapidez con la que detectamos el fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales viajan hasta un control multisensorial situado en el centro del cerebro que recibe el nombre de <a href="https://www.news-medical.net/health/What-is-the-Thalamus.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&aacute;lamo</a>. Desde el t&aacute;lamo, las se&ntilde;ales pasan a la <a href="https://www.dnalc.org/view/2115-Somatosensory-Cortex-.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corteza somatosensorial</a>, encargada de crear la sensaci&oacute;n y la consciencia de la sensaci&oacute;n de fr&iacute;o. A partir de aqu&iacute;, el cerebro puede averiguar tanto el punto exacto del cuerpo en el que se siente fr&iacute;o como cu&aacute;nto fr&iacute;o siente (hasta cierto punto). Si nos exponemos a temperaturas extremas, ya sean calientes o fr&iacute;as, experimentaremos dolor debido a los da&ntilde;os sufridos en la piel.
    </p><p class="article-text">
        Cuando usted salga a la calle (o a cualquier sitio en el que haga m&aacute;s fr&iacute;o que donde estaba), su sistema nervioso detectar&aacute; la temperatura a trav&eacute;s de la parte de la piel expuesta, que suele ser la cara. Vestir un abrigo en interiores aumentar&aacute; la temperatura media de la piel, incluyendo las partes expuestas. Por lo tanto, cuando salga sentir&aacute; el aire m&aacute;s fr&iacute;o, especialmente en las partes expuestas de la piel. Si no se hubiera abrigado en el interior no sentir&iacute;a tanto contraste, ya que la diferencia de temperatura ser&iacute;a menor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a0130e5e-354e-4258-b320-cd8ca9e6cdcc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Su abrigo aislar&aacute; su cuerpo de la pronunciada bajada de temperatura, pero no su cara. Esa sensaci&oacute;n se ver&iacute;a m&aacute;s acentuada si vestir el abrigo en el interior le hubiera hecho sudar, ya que enfriar&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pidamente la parte expuesta de la piel.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una vez que supere la sensaci&oacute;n de fr&iacute;o inicial su abrigo seguir&aacute; haciendo su trabajo y comenzar&aacute; a sentirse mejor. El cuerpo humano mantiene la temperatura media en 37&#8451;, salvo en casos de enfermedad o exposici&oacute;n a temperaturas extremas. Incluso si siente fr&iacute;o al salir, la prenda le ayudar&aacute; a reducir la p&eacute;rdida de calor en su cuerpo y le resultar&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil mantener la temperatura media (y tambi&eacute;n aislar&aacute; su piel del aire fr&iacute;o).
    </p><h3 class="article-text">Calentando</h3><p class="article-text">
        Ya se haya puesto o no el abrigo cuando sali&oacute;, su cuerpo tiene una manera eficaz para entrar en calor. En su viaje al cerebro, las se&ntilde;ales tambi&eacute;n pasan por el <a href="https://askabiologist.asu.edu/bird-hypothalamus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hipot&aacute;lamo</a> (una compleja colecci&oacute;n de c&eacute;lulas nerviosas situadas en la base del cerebro), as&iacute; como por la am&iacute;gdala y otros centros que se encuentran bajo el hipot&aacute;lamo, en la m&eacute;dula espinal. El hipot&aacute;lamo controla, entre otras cosas, nuestra respuesta a la temperatura, mientras que la am&iacute;gdala regula nuestras emociones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las se&ntilde;ales activan estos centros, el cuerpo intenta aumentar su temperatura (especialmente la central) mediante un sistema coordinado de temblores, alejando la sangre de la piel e <a href="https://www.livestrong.com/article/283333-why-does-the-cold-affect-heart-rate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incrementando la frecuencia cardiaca</a> y la respiraci&oacute;n para estimular la circulaci&oacute;n, manteniendo el ox&iacute;geno y nutrientes que esta proporciona. A trav&eacute;s de esta respuesta multiorg&aacute;nica el cuerpo evita la p&eacute;rdida de calor por la piel, y genera una temperatura estable mediante la actividad muscular y ciertas reacciones bioqu&iacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que t&eacute;cnicamente deber&iacute;a perder peso al pasar fr&iacute;o, ya que el cuerpo se ve forzado a generar m&aacute;s calor. En cualquier caso, no le recomendar&iacute;a salir a la calle en invierno sin su abrigo como t&eacute;cnica para adelgazar. Es cierto que la obesidad reduce la esperanza de vida, pero tambi&eacute;n lo hace el fr&iacute;o, y de una manera <a href="https://www.nhs.uk/conditions/hypothermia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucho m&aacute;s agresiva</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <div class="gif__wrapper gif__wrapper--halign">
                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e9c3e6f-771a-49a7-a08c-c717c5ed8350_9-16-aspect-ratio_default_0.gif"
                    alt=""
                >
            </div>

            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>El autor quiere agradecer a Stanislaw Glazewski, de la Universidad de Keele, su contribuci&oacute;n a este art&iacute;culo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.</strong></em><a href="http://theconversation.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a><a href="https://theconversation.com/por-que-llevar-abrigo-en-un-sitio-cerrado-le-hara-sentir-mas-frio-al-salir-a-la-calle-109269" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Michael Evans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/llevar-abrigo-sitio-cerrado-sentir_1_1758211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jan 2019 19:37:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ced19049-2c4e-4dc5-bc8e-80da6c96f1b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83721" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ced19049-2c4e-4dc5-bc8e-80da6c96f1b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83721" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué llevar abrigo en un sitio cerrado le hará sentir más frío al salir a la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ced19049-2c4e-4dc5-bc8e-80da6c96f1b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
