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    <title><![CDATA[elDiario.es - César-Javier Palacios]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cesar-javier_palacios/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - César-Javier Palacios]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las especies invasoras amenazan los ecosistemas naturales de Fuerteventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/especies-invasoras-ecosistemas-naturales-fuerteventura_1_5870243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43b33f8b-d62f-4a31-b6c5-d323f0b76f39_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Árbol de seda en Vigán."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos critican el escaso control de las administraciones para evitar su expansión e incluso aluden a la responsabilidad de Cabildo y ayuntamientos en muchas de estas introducciones</p></div><p class="article-text">
        Fuerteventura sabe mucho de especies invasoras. Ratas y ratones llegaron en barcos y todav&iacute;a en &eacute;poca aborigen acabaron con un rat&oacute;n aut&oacute;ctono, el <em>Malpaisomysinsularis</em>. Los gatos y nosotros mismos, los humanos, extinguimos dos especies de peque&ntilde;as pardelas del jable y del malpa&iacute;s. Las cabras, los conejos y el hacha aniquilaron numerosas especies de plantas aut&oacute;ctonas. Tampoco hab&iacute;a de forma natural en la Isla perdices ni erizos. Se introdujeron. Las ardillas, ya se sabe, vinieron como mascotas del S&aacute;hara, se escaparon de las jaulas y ahora las hay a millones.
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s desastroso resulta este problema en Gran Canaria, donde la suelta deliberada de la culebra real de California consume cada a&ntilde;o cientos de miles de euros del erario en un intento desesperado (y de momento est&eacute;ril) de evitar su expansi&oacute;n desde la aparici&oacute;n de los primeros ejemplares, hace ahora 15 a&ntilde;os. Y eso que desde 2007 han sido capturadas m&aacute;s de 6.000 de estas tremendas culebras, con hasta dos metros de longitud, especializadas en comerse <em>todo bicho viviente</em>, lagartos gigantes incluidos.
    </p><p class="article-text">
        En 1884, la viajera inglesa Olivia Stone lleg&oacute; a Puerto Cabras y se sorprendi&oacute; al ver una planta que crec&iacute;a por todas partes y era pr&aacute;cticamente lo &uacute;nico verde en la ciudad. Se trataba del tabaco moro o palero. Hasta 1869, le explicaron entonces, era una especie absolutamente desconocida en la Isla. &ldquo;De repente, apareci&oacute; por todas partes&rdquo;, recuerda en su libro de viajes. Hab&iacute;a llegado como planta ornamental de Sudam&eacute;rica, mezclada con las semillas de tabaco que se tra&iacute;an a las plantaciones tabaqueras de Canarias. Ahora es un arbusto t&oacute;xico que crece por toda Fuerteventura (y Canarias), tanto junto al mar como en los altos de Jand&iacute;a. No se lo comen ni las cabras.
    </p><p class="article-text">
        Otro &aacute;rbol extra&ntilde;o, cada d&iacute;a m&aacute;s frecuente en el campo majorero, es el &aacute;rbol de seda, propio de los ambientes m&aacute;s resecos del desierto del S&aacute;hara. Lleg&oacute; a la Isla tra&iacute;do por legionarios para adornar algunos jardines. Durante d&eacute;cadas, tan solo hab&iacute;a una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n en Ginigin&aacute;mar y otra en el campo de tiro de P&aacute;jara. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha empezado a extender a toda velocidad y ha llegado a Los Alares por el norte y a Morro Jable por el sur. El Cabildo de Fuerteventura lleva varios a&ntilde;os estudiando la posibilidad de poner en marcha un proyecto de erradicaci&oacute;n presupuestado en muchos cientos de miles de euros. De momento no se aprueba y la planta sigue en su imparable avance.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica, las especies ex&oacute;ticas invasoras &ldquo;son una de las principales causas de p&eacute;rdida de biodiversidad en el mundo&rdquo;. Reci&eacute;n llegadas por la mano del ser humano, ponen en peligro la diversidad biol&oacute;gica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminaci&oacute;n gen&eacute;tica. Las locales, al no haber evolucionado en contacto con las nuevas, no pueden competir con ellas, por lo que son desplazadas o, en el peor de los casos, se extinguen. El cat&aacute;logo oficial espa&ntilde;ol recoge un total de 186 especies invasoras peligrosas, a las que se suman 48 consideradas como &ldquo;preocupantes para las Islas Canarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El aviso del picudo rojo</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Canarias, un territorio aislado y enormemente biodiverso, su aparici&oacute;n puede provocar un aut&eacute;ntico cataclismo. Como cuando se introdujeron en Fuerteventura palmeras datileras de T&uacute;nez y Egipto que estaban infectadas con el picudo rojo. Ese escarabajo estuvo a punto de acabar con las palmeras canarias de toda Canarias, el &uacute;nico lugar en el mundo con palmerales naturales de esta emblem&aacute;tica especie end&eacute;mica.
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        Su erradicaci&oacute;n cost&oacute; diez a&ntilde;os y nueve millones de euros. Y no se aprendi&oacute; la lecci&oacute;n. De hecho, mientras se hac&iacute;a este formidable esfuerzo para erradicar la plaga en la Isla, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario promovi&oacute; plantaciones en las zonas verdes de la capital con la tapizante u&ntilde;a de gato, una de las especies m&aacute;s temidas en el cat&aacute;logo oficial de especies invasoras. Cuidadas con mimo, cuentan incluso con riego por goteo, al igual que las ubicadas en el aeropuerto. Seg&uacute;n la normativa nacional, deber&iacute;an ser arrancadas e incineradas cuanto antes para evitar su dispersi&oacute;n. Es lo que hacen en otras comunidades aut&oacute;nomas como Andaluc&iacute;a o Galicia, donde todos los a&ntilde;os se gastan varios millones de euros en tratar de controlarlas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas estas especies, m&aacute;s o menos reci&eacute;n llegadas a la Isla por nuestra mano, no enriquecen los ecosistemas, sino todo lo contrario, los empobrecen enormemente&rdquo;, advierte Victoria Eugenia Mart&iacute;n Osorio, profesora del Departamento de Bot&aacute;nica, Ecolog&iacute;a y Fisiolog&iacute;a Vegetal de la Universidad de La Laguna y una experta en plantas invasoras. En su opini&oacute;n, el mayor problema somos nosotros. &ldquo;No le damos importancia porque consideramos la aparici&oacute;n de nuevas especies como algo positivo, vengan de donde vengan. Es un problema de percepci&oacute;n, pero sobre todo de educaci&oacute;n, de falta de educaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia Administraci&oacute;n es la principal culpable, pues en lugar de poner en marcha programas de control y erradicaci&oacute;n, algunas instituciones promueven directamente su expansi&oacute;n incontrolada, ajenas al da&ntilde;o provocado. &ldquo;Existe un gran desconocimiento entre lo nativo y lo ex&oacute;tico, no somos conscientes del desastre que supone su aparici&oacute;n&rdquo;, se lamenta la profesora Mart&iacute;n Osorio. En algunos casos, se&ntilde;ala esta investigadora, las plantas invasoras &ldquo;se escapan&rdquo; de los jardines, por lo que su propagaci&oacute;n se toma como una extensi&oacute;n gratuita de nuestras macetas, un toque de color, verde o floral, que se malinterpreta como enriquecimiento del campo, cuando es justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Especies ex&oacute;ticas</strong>
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo Stephan Scholz, director del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Fuerteventura, resalta que no todas las especies reci&eacute;n llegadas son malas por s&iacute; mismas. Distingue, como lo hace la legislaci&oacute;n nacional, entre especies ex&oacute;ticas invasoras, que da&ntilde;an gravemente los ecosistemas, y las potencialmente invasoras, para las que habr&iacute;a que extremar las precauciones. Scholz, de mentalidad pragm&aacute;tica, tambi&eacute;n cree que, ante especies ya definitivamente instaladas en la Isla, como el tabaco moro o la ardilla moruna, cualquier intento de erradicaci&oacute;n est&aacute; condenado al fracaso. Pide centrase en las m&aacute;s agresivas.
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        Por ello, al igual que Mart&iacute;n Osorio, propone la constituci&oacute;n de una red de alerta temprana, capaz de detectar y erradicar a los nuevos invasores al poco de aparecer, cuando todav&iacute;a sus n&uacute;meros son peque&ntilde;os y su eliminaci&oacute;n es algo sencillo. Una red dirigida por especialistas y basada en investigaciones cient&iacute;ficas, con actuaciones planificadas, bien dotadas econ&oacute;micamente, que den prioridad a los espacios naturales protegidos frente a las zonas urbanas.
    </p><p class="article-text">
        Las especies de Australia son las que m&aacute;s agresivamente prosperan en Fuerteventura. Han encontrado un h&aacute;bitat semejante al des&eacute;rtico de las Ant&iacute;podas. De all&iacute; viene la conocida como acacia majorera o <em>cyclops</em>, que nada tiene que ver con Fuerteventura pues sus bosques naturales est&aacute;n en el sur australiano y en lugares tan ex&oacute;ticos como la Isla Canguro. Fue introducida y reproducida a gran escala en el vivero del Cabildo Insular en Pozo Negro para ser distribuida como forraje, cortavientos y con fines ornamentales. Incluso se hicieron plantaciones con ella en Betancuria hace varias d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero su da&ntilde;o ecol&oacute;gico no es nada comparado con el de otra prima australiana, la acacia hoja de sauce o salicina. Supera a la <em>cyclops </em>en abundancia como especie cultivada en zonas rurales de toda la Isla y se ha asilvestrado en muchos lugares, invadiendo barrancos donde desplaza al tarajal. Incluso sobrevive a su tala, pues es capaz de brotar de las ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        Otros matorrales australianos del g&eacute;nero Atriplex se est&aacute;n extendiendo r&aacute;pidamente por la Isla. El m&aacute;s peligroso de todos ellos es el <em>semilunaris</em>. Apareci&oacute; hace 15 a&ntilde;os junto a una gasolinera de Morro Jable, y desde entonces se ha extendido sin control por Gran Tarajal, Antigua, Tuineje, Casillas del &Aacute;ngel o Puerto del Rosario; incluso ha llegado a Corralejo. &ldquo;Ha sido una colonizaci&oacute;n muy r&aacute;pida&rdquo;, reconoce asombrado Stephan Scholz. Las cabras no se la comen. Y perjudica enormemente a los agricultores, pues deben esperar a que crezca para arrancarla antes de plantar cereales o legumbres, ya que de otra manera no deja prosperar a los cultivos.
    </p><p class="article-text">
        Otra planta australiana lleva como m&iacute;nimo 35 a&ntilde;os invadiendo Fuerteventura. Es el pinillo de Mairena o Maireana, una especie de salado que se ha hecho habitual en aceras, arcenes y solares de Puerto del Rosario. Parece ser que sus semillas llegaron mezcladas accidentalmente con plantas forrajeras tra&iacute;das del norte de &Aacute;frica y de Oriente Medio, nuevamente por mano poco cuidadosa de la granja experimental de Pozo Negro. &ldquo;Son especies que vienen para quedarse&rdquo;, se lamenta Scholz. &ldquo;Algunas acaban de llegar y puede que no prosperen, otras fueron introducidas hace d&eacute;cadas y ya se han hecho habituales, pero tambi&eacute;n hay algunas que llevan mucho tiempo y no sabemos en realidad c&oacute;mo lo lograron, si fue algo accidental o natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a quienes piensan que muchas de las especies invasoras han llegado a Fuerteventura a trav&eacute;s de la importaci&oacute;n de arenas del S&aacute;hara para su uso en la construcci&oacute;n, los bot&aacute;nicos lo descartan. Una de las pocas especies vegetales invasoras que s&iacute; han viajado como poliz&oacute;n en estas arenas africanas es la uvilla de mar sahariana. A golpe de pala y cemento, en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os se ha ido extendiendo por la costa capitalina de la mano de trabajos de urbanizaci&oacute;n o canalizaci&oacute;n, pero incluso ha aparecido en zonas de interior como Tindaya. Curiosamente, esta especie ya estaba de forma natural en la Punta de Jand&iacute;a, aunque apenas hab&iacute;a un pu&ntilde;ado de ejemplares. Las nuevas poblaciones arribadas artificialmente en barcos areneros tan solo habr&iacute;an adelantado el trabajo que las corrientes marinas hacen de forma mucho m&aacute;s lenta y casual. Una prueba m&aacute;s de lo cambiante que es la naturaleza a lo largo del tiempo. Pero tambi&eacute;n de c&oacute;mo estamos acelerando alocadamente estos procesos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César-Javier Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/especies-invasoras-ecosistemas-naturales-fuerteventura_1_5870243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jun 2019 07:58:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las especies invasoras amenazan los ecosistemas naturales de Fuerteventura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecosistemas,Fuerteventura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Geoparque de Fuerteventura, cada vez más cerca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/el-geoparque-de-fuerteventura-cada-vez-m%C3%A1s-cerca]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César-Javier Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/el-geoparque-de-fuerteventura-cada-vez-m%C3%A1s-cerca]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2019 08:27:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Geoparque de Fuerteventura, cada vez más cerca]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las aves raras disparan las alarmas del cambio climático en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/disparan-alarmas-cambio-climatico-canarias_1_1602786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c659b1b-a6d5-44fb-a872-c2e78971c59d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rabijunco. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos interpretan la aparición de especies tropicales y desérticas en las Islas como nuevas pruebas del calentamiento global</p><p class="subtitle">Coinciden en interpretar todas estas apariciones inusuales, en lento pero constante aumento, como evidencias biológicas de la tropicalización de Canarias</p><p class="subtitle">“En el año 2017 hubo 37 calimas fuertes frente a las cuatro o cinco de años anteriores, vientos que empujan a las aves a las Canarias orientales desde África”, recuerda Uca Díaz</p></div><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; con la aparici&oacute;n de una ins&oacute;lita especie de p&aacute;jaro que, con suerte, se deja ver una o dos veces al a&ntilde;o en las islas orientales de Canarias, el calamoncillo africano. Es una rara gallineta de color azul iridiscente propia del &Aacute;frica subsahariana y Madagascar. Cuando algunos ornit&oacute;logos se acercaron hace dos a&ntilde;os a un barranco de Fuerteventura, pr&oacute;ximo a Puerto del Rosario, para disfrutar de su extra&ntilde;a apariencia, descubrieron pr&aacute;cticamente al lado a un p&aacute;jaro todav&iacute;a m&aacute;s raro, un avetorillo plomizo, una diminuta garcilla africana propia de los r&iacute;os tropicales distribuida al sur del desierto del S&aacute;hara, desde Senegal hasta Sud&aacute;frica. Se trataba de la cuarta observaci&oacute;n en Canarias y la quinta del Pale&aacute;rtico Occidental.
    </p><p class="article-text">
        Ambas observaciones coincidieron con la aparici&oacute;n de otra especie habitual en los mares tropicales, el rabijunco et&eacute;reo, un charr&aacute;n de largu&iacute;sima cola, muy amenazado en su &aacute;rea natural de distribuci&oacute;n pero que, contra toda l&oacute;gica, es un colonizador reciente de Canarias. Tan reciente que a&uacute;n no aparece en ninguno de los listados espa&ntilde;oles de especies protegidas. En poco tiempo ha pasado de ser una rareza a criar en los acantilados de El Hierro, de Famara en Lanzarote y de La Oliva en Fuerteventura, isla esta &uacute;ltima que desde 2016 cuenta con una colonia estable cercana a las 10 parejas.
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os antes, a partir del a&ntilde;o 2000, la subsahariana t&oacute;rtola senegalesa hab&iacute;a empezado a criar en localidades como Har&iacute;a, M&aacute;guez o Teguise, en Lanzarote, y en Corralejo, Morro Jable, La Lajita o Gran Tarajal, en Fuerteventura. Y el raro charr&aacute;n bengal&iacute; tambi&eacute;n comenz&oacute; a ser habitual en la costa de Arrecife.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos coinciden en interpretar todas estas apariciones inusuales, en lento pero constante aumento, como evidencias biol&oacute;gicas de la tropicalizaci&oacute;n de Canarias. Es una prueba m&aacute;s del cambio clim&aacute;tico que contra toda l&oacute;gica est&aacute; convirti&eacute;ndose en reclamo tur&iacute;stico porque el aluvi&oacute;n de turistas ornitol&oacute;gicos que &uacute;ltimamente ha llegado a Fuerteventura y Lanzarote en busca de &ldquo;marcianitos con alas&rdquo; no para de crecer, como igualmente ocurre con las temperaturas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Este tipo de peculiares turistas con prism&aacute;ticos no muestra inter&eacute;s por las playas ni por el sol. Llegan desde remotos pa&iacute;ses con la finalidad casi exclusiva de observar en libertad p&aacute;jaros poco habituales, adem&aacute;s de a los naturales del lugar como hubaras y guirres. Curiosamente, los sitios favoritos para hacer sus observaciones no son los espacios naturales protegidos. Esas aves tan peculiares aparecen sobre todo en campos de golf y jardines de los complejos hoteleros. Algo que tambi&eacute;n tiene su explicaci&oacute;n. Jardines y campos de golf son, aunque medios artificiales, los h&aacute;bitats m&aacute;s parecidos a los ecosistemas tropicales de donde los raros p&aacute;jaros proceden.
    </p><h4 class="article-text">Entre el tr&oacute;pico y el desierto</h4><p class="article-text">
        <strong>Entre el tr&oacute;pico y el desierto</strong>Los ornit&oacute;logos llegaron en busca de rarezas tropicales, pero junto a ellas empezaron a descubrir ejemplares de especies saharianas propias del desierto m&aacute;s duro del planeta y que, tambi&eacute;n en teor&iacute;a, no se suelen mover de sus zonas de cr&iacute;a habituales como la alondra ibis, la collalba des&eacute;rtica, la curruca sahariana o la terrera colinegra. Tambi&eacute;n apareci&oacute; una rara curruca del Atlas, la de Trist&aacute;n, en otro barranco de Fuerteventura cercano a la tur&iacute;stica localidad de Caleta de Fuste donde igualmente se hab&iacute;a observado vencejos moros, zarceros bereberes, carracas abisinias e incluso chotacabras egipcios. Por no hablar del tarro canelo, un peque&ntilde;o ganso del desierto cuya poblaci&oacute;n canaria no para de crecer desde que en 1994 cri&oacute; en Fuerteventura la primera pareja; ahora ya hay m&aacute;s de 300 ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        De sorpresa en sorpresa, los tel&eacute;fonos m&oacute;viles de los ornit&oacute;logos echan humo cada poco anunciando observaciones incre&iacute;bles. Pero m&aacute;s all&aacute; de la curiosidad natural, todo ello evidencia algo infrecuente. En las islas orientales de Canarias est&aacute;n pasando cosas muy raras. Cada vez hay m&aacute;s aves llegadas de lugares lejanos y que, en teor&iacute;a, no deber&iacute;an aparecer por las islas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; ocurriendo? La ornit&oacute;loga majorera Uca D&iacute;az, una de las pocas mujeres que tiene una empresa de observaci&oacute;n de aves en Espa&ntilde;a, relaciona directamente la llegada de estas aves extra&ntilde;as con los cambios climatol&oacute;gicos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en Canarias y, m&aacute;s exactamente, con el aumento de las fuertes calimas. Seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, cuando a finales de 2017 aparecieron los avetorillos plomizos, calamoncillos africanos, currucas y alondras saharianas, coincidi&oacute; con unos d&iacute;as de fuertes vientos del Este cargados de polvo del desierto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese a&ntilde;o hubo 37 calimas fuertes frente a las cuatro o cinco de a&ntilde;os anteriores, vientos que empujan a las aves a las Canarias orientales desde &Aacute;frica&rdquo;, recuerda Uca. Y a&ntilde;ade preocupada: &ldquo;Este a&ntilde;o ya llevamos cuatro calimazos y solo estamos empezando&rdquo;. Detr&aacute;s de las calimas han vuelto a aparecer aves tan sorprendentes como un guion de codornices africano que pr&aacute;cticamente llam&oacute; a la puerta de una casa en Famara pidiendo ayuda. Sus propietarios se dieron con &eacute;l de bruces al salir de la vivienda; estaba agotado por el incre&iacute;ble viaje y necesit&oacute; ser atendido en un centro de recuperaci&oacute;n de especies protegidas.
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                </figure><p class="article-text">
        En la Fundaci&oacute;n Migres saben mucho de este tipo de fen&oacute;menos. Creada en 2003 por iniciativa de la Consejer&iacute;a de Medio Ambiente de la Junta de Andaluc&iacute;a, es un centro cient&iacute;fico centrado en estudiar la migraci&oacute;n de aves en el estrecho de Gibraltar y su relaci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico. Preguntado por el fen&oacute;meno que se est&aacute; produciendo en Fuerteventura y Lanzarote, Alejandro Onrubia, investigador y coordinador de proyectos en esa fundaci&oacute;n, destaca c&oacute;mo &ldquo;una de las huellas m&aacute;s evidentes del cambio clim&aacute;tico es el cambio en la distribuci&oacute;n de las especies&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;A medida que el mundo se calienta, los &oacute;ptimos clim&aacute;ticos de las especies var&iacute;an y &eacute;stas se adaptan, o no, a esos cambios&rdquo;. Lo cierto es que esos &oacute;ptimos se est&aacute;n moviendo hacia los polos, hacia el norte en el caso del hemisferio norte, llevando tambi&eacute;n hacia el norte las &aacute;reas de distribuci&oacute;n de las aves.
    </p><p class="article-text">
        Una opini&oacute;n parecida tiene Juan Jos&eacute; Ramos, director de Birding Canarias. Con su empresa tinerfe&ntilde;a ha trabajado dos a&ntilde;os en el sur de Marruecos y el S&aacute;hara para el proyecto Climatique de seguimiento del cambio clim&aacute;tico. Financiado por el Programa de Cooperaci&oacute;n Transfronteriza Espa&ntilde;a &ndash; Marruecos y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER, liderado por el Instituto Tecnol&oacute;gico de Canarias, estudiaron los efectos de estos cambios en las aves migradoras. &ldquo;Los p&aacute;jaros nos est&aacute;n enviando un mensaje muy claro&rdquo;, asegura Ramos. &ldquo;Las especies tropicales avanzan hacia el norte y han rebasado el desierto, mientras que a las del norte les pasa exactamente lo contrario, retroceden por el sur&rdquo;. Y concluye: &ldquo;En los pr&oacute;ximos 25 a&ntilde;os veremos criando en Canarias muchas especies africanas que ahora todav&iacute;a no son ni siquiera rarezas, pero tambi&eacute;n perderemos a otras como la pardela pichoneta o el estornino pinto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es muy posible que el mecanismo de llegada de algunas de estas especies est&eacute; relacionado con las sequ&iacute;as del Sahel o de las zonas &aacute;ridas del Magreb, que producen una escapada de aves buscando nuevos territorios con condiciones adecuadas&rdquo;, aventura Alejandro Onrubia. &ldquo;Pero esto es algo que merecer&iacute;a explorarse con m&aacute;s detalle&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s investigaci&oacute;n y menos sacar conclusiones precipitadas es precisamente lo que pide Javier Garc&iacute;a Vargas, reconocido ornit&oacute;logo de Lanzarote. En su opini&oacute;n, este tipo de observaciones de aves africanas ha sido siempre algo m&aacute;s o menos habitual, pues no se puede olvidar que Canarias es un archipi&eacute;lago africano con una flora y una fauna muy relacionada con &Aacute;frica. &ldquo;Por ello considero que a&uacute;n no hay datos suficientes como para achacar este fen&oacute;meno al cambio clim&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        David P&eacute;rez, tambi&eacute;n ornit&oacute;logo conejero, autor del blog <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ornito Addiction</a>&nbsp;y de las excelentes im&aacute;genes que ilustran este reportaje, apoya la visi&oacute;n cauta de su paisano Garc&iacute;a Vargas. &ldquo;En la mayor&iacute;a de los casos se trata de observaciones puntuales que se pueden asociar a vientos del sureste y episodios de calima&rdquo;, se&ntilde;ala. Respecto a la llegada del rabijunco, s&iacute; que sospecha que podr&iacute;a ser bioindicador de una tropicalizaci&oacute;n acelerada de las aguas de los mares canarios, pero propone esperar a la conclusi&oacute;n de los estudios que con esta especie se est&aacute;n realizando para saber exactamente qu&eacute; est&aacute; pasando.
    </p><h4 class="article-text">El misterio de las aves siberianas&nbsp;</h4><p class="article-text">
        <strong>El misterio de las aves siberianas</strong>La caja de sorpresas canaria no ha terminado de abrirse. Tantos miles de ojos y prism&aacute;ticos expertos pateando el territorio no iban a dejar pasar por alto ni el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. P&aacute;jaros tropicales, p&aacute;jaros saharianos, p&aacute;jaros del Atlas, a&uacute;n faltaban los turistas del norte. Y aparecieron en un bosquete de casuarinas de Costa Calma, al sur de Fuerteventura, y en el campo de golf de Teguise. En ambos espacios tan artificiales y artificiosos, pasando el invierno tan ricamente, los ornit&oacute;logos han descubierto ejemplares de escribano pigmeo, bisbita de Hodgson, papamoscas papirrojo y mosquitero bilistado, todos ellos peque&ntilde;os y muy raros p&aacute;jaros procedentes de bosques boreales de la lejana Siberia.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a este &uacute;ltimo, el mosquitero bilistado, los expertos no acaban de averiguar la raz&oacute;n de su cada d&iacute;a m&aacute;s frecuente aparici&oacute;n en jardines de Canarias. Cerca de 50 ejemplares solo este a&ntilde;o en Fuerteventura. Originariamente es una especie propia del norte de Siberia que se desplaza en invierno hacia el sureste asi&aacute;tico, desde Nepal y el sur de China hasta la pen&iacute;nsula malaya. Sin embargo, en la &uacute;ltima d&eacute;cada se detecta un n&uacute;mero creciente de registros en el suroeste de Europa. Todo apunta a una respuesta poblacional y no a un hecho anecd&oacute;tico vinculado a unos pocos individuos. &ldquo;Es evidente que est&aacute; pasando algo [con el mosquitero bilistado], pero no est&aacute; claro que est&eacute; vinculado con el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, confiesa Alejandro Onrubia.
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                </figure><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de este cient&iacute;fico experto en migraci&oacute;n de aves, la hip&oacute;tesis m&aacute;s probable que explique el fen&oacute;meno puede ser la &ldquo;migraci&oacute;n invertida&rdquo;. Ejemplares que llegan accidentalmente a nuevas zonas de invernada, donde encuentran unas condiciones adecuadas para sobrevivir y que, a trav&eacute;s de su registro gen&eacute;tico, pasar&aacute;n a sus descendientes la informaci&oacute;n de esta nueva ruta occidental hasta que el error se vaya haciendo progresivamente m&aacute;s com&uacute;n en la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todos los especialistas consultados coinciden en se&ntilde;alar a Canarias como uno de los mejores observatorios del cambio clim&aacute;tico en el mundo donde las aves son sus principales bioindicadores naturales. &iquest;Pero por qu&eacute; Canarias? El naturalista Juan Jos&eacute; Ramos no tiene duda: &ldquo;Canarias est&aacute; geogr&aacute;ficamente justo en el l&iacute;mite entre la regi&oacute;n sahariana y tropical, donde con m&aacute;s intensidad se nota el avance del desierto, pero al ser un espacio muy tur&iacute;stico tambi&eacute;n hay m&aacute;s gente observando aves, as&iacute; que descubrimos los cambios m&aacute;s r&aacute;pidamente que en ning&uacute;n otro lugar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César-Javier Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/disparan-alarmas-cambio-climatico-canarias_1_1602786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2019 20:33:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las aves raras disparan las alarmas del cambio climático en Canarias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Canarias,Aves]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las escaladas incontroladas deterioran un emblemático barranco de Fuerteventura mientras Cabildo y Gobierno promocionan su práctica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/incontroladas-fuerteventura-cabildo-gobierno-promocionan_1_1759035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f2c85bc-49fe-40b8-ad7c-724fd0f6d288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las escaladas incontroladas deterioran un emblemático barranco de Fuerteventura mientras Cabildo y Gobierno promocionan su práctica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años el barranco de Las Peñitas, histórico desfiladero del Parque Rural de Betancuria, se ha puesto de moda entre los escaladores, quienes taladran la roca para abrir vías en zonas tan especiales como el entorno de la ermita de la Virgen de la Peña</p><p class="subtitle">Ya hay más de 30 accesos habilitados, pero su número sigue aumentando sin control. Los expertos en geología, fauna y patrimonio se muestran escandalizados por el deterioro que esta actividad ocasiona y urgen al Cabildo de Fuerteventura para que busque espacios alternativos</p><p class="subtitle">La web de Turismo del Gobierno de Canarias no se queda atrás: en su página promocional habilita un apartado específico para la escalada en Las Peñitas</p><p class="subtitle">Jesús Giráldez apuesta por la protección estricta. En su opinión, “las intervenciones humanas en el lugar deberían quedar circunscritas a su contemplación...”</p></div><p class="article-text">
        El barranco de Las Pe&ntilde;itas es uno de los espacios naturales m&aacute;s singulares de Fuerteventura, uno de sus paisajes m&aacute;s espectaculares, uno de sus espacios m&aacute;s protegidos&hellip; sobre el papel. Icono tur&iacute;stico visitado por decenas de miles de personas al a&ntilde;o, al aumento de su fama no le ha acompa&ntilde;ado un reforzamiento de las labores de vigilancia para garantizar su preservaci&oacute;n. Todo lo contrario. Una gesti&oacute;n deficiente, cuando no inexistente, por parte del Cabildo de Fuerteventura, ha dado barra libre a los visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Para algunos de ellos esos pe&ntilde;ascos imposibles son, ante todo, un excelente lugar de trepa. Lo han bautizado como el Yosemite majorero. Y han abierto numerosas v&iacute;as ilegales de escalada en esos riscos. Taladran agujeros en la roca y fijan en ellas toda clase de clavijas, anclajes, plaquetas met&aacute;licas y torniller&iacute;a variada, da&ntilde;ando irreversiblemente lugares &uacute;nicos. Molestan a las aves en plena &eacute;poca de nidificaci&oacute;n provocando el abandono de las puestas. Acampan en el entorno sin autorizaci&oacute;n. Programan ascensiones nocturnas ilumin&aacute;ndose con focos y linternas. Acaban con la tranquilidad del lugar. Llevan a&ntilde;os haci&eacute;ndolo sin que nadie les haya sancionado por ello. Es m&aacute;s, el Cabildo y el Gobierno de Canarias lo promueven directamente desde sus p&aacute;ginas de turismo; en varios idiomas, para que nadie se lo pierda.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 8 de diciembre el Barranco de Las Pe&ntilde;itas era una fiesta. Decenas de personas trepaban por los riscos de la ladera orientada al oeste gracias a numerosas cuerdas de gran longitud que colgaban de los pe&ntilde;ascos. El jolgorio era el propio de una competici&oacute;n deportiva, gente lanzando instrucciones a grito pelado, ni&ntilde;os jugando bajo los escaladores, familias haciendo picnic, varios perros ladrando divertidos. Los turistas que caminaban por el sendero hist&oacute;rico no daban cr&eacute;dito a tanto desprop&oacute;sito. Ven&iacute;an buscando tranquilidad y se hab&iacute;an topado con un animado roc&oacute;dromo. &iquest;No era &eacute;ste un espacio natural protegido?
    </p><p class="article-text">
        Desde la Consejer&iacute;a de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura, su titular, Natalia &Eacute;vora, confirma que estas actividades de escalada no est&aacute;n autorizadas: &ldquo;No se realiz&oacute; solicitud para escalar en Betancuria en zona de uso restringido&rdquo;, ratifica &Eacute;vora. Aunque aclara que &ldquo;en zonas de uso moderado y en la zona de uso tradicional la escalada es un uso autorizable&rdquo;, Las Pe&ntilde;itas no lo es. As&iacute; que el Cabildo ha enviado a los agentes de Medio Ambiente para que realicen una inspecci&oacute;n. De momento no hay sanciones. Tampoco hay noticias de que vayan a ser retirados los cientos de clavijas colocadas en las rocas.
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        La noticia de esta actividad ilegal no deber&iacute;a haber sorprendido al Cabildo. A pesar de la contundencia de la normativa que la proh&iacute;be taxativamente, es algo que la Consejer&iacute;a de Turismo promueve desde hace a&ntilde;os como un reclamo tur&iacute;stico m&aacute;s. De hecho, en 2013 lo promocion&oacute; directamente con la campa&ntilde;a Fuerteventura Me Gusta, la de la pol&eacute;mica mascota Cardo. Tanto en redes sociales como a trav&eacute;s de la p&aacute;gina web de ecoturismo ecofuerteventura.com. Que, por cierto, abandonada por el Cabildo, ahora es utilizada para vender pulseras pandora por Internet.
    </p><p class="article-text">
        La web de Turismo del Gobierno de Canarias no se queda atr&aacute;s. En su p&aacute;gina oficial holaislascanarias.com habilita un apartado espec&iacute;fico para la escalada en Las Pe&ntilde;itas donde incluye informaci&oacute;n pr&aacute;ctica y cartogr&aacute;fica. En ella se recogen lindezas promocionales como la siguiente: &ldquo;All&iacute; se esconde un desfiladero de enormes bloques de sienita &ndash;muy similar al granito&ndash;, perfecto para los incondicionales de la escalada en bloque o boulder&rdquo;. Y ajena a la ilegalidad de tales actividades la p&aacute;gina a&ntilde;ade: &ldquo;Posee alrededor de 30 rutas de diferentes dificultades, con un buen equipamiento y una altura m&aacute;xima de 40 metros, que congrega tambi&eacute;n a los habituales de la escalada deportiva&rdquo;. Toda esta informaci&oacute;n respecto a una actividad ilegal est&aacute; disponible en 15 idiomas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estrictamente protegido</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde 1987 el Barranco de Las Pe&ntilde;itas, uno de los espacios m&aacute;s singulares de Fuerteventura y de Canarias, forma parte del espacio natural protegido de Betancuria. Es as&iacute; mismo Zona de Especial Protecci&oacute;n para las Aves (ZEPA), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Conservaci&oacute;n (ZEC) en la Red Natura 2000. En 2009 se aprob&oacute; el Plan Rector de Uso y Gesti&oacute;n (PRUG) del Parque Rural de Betancuria que, entre otras consideraciones, clasifica a Las Pe&ntilde;itas como zona de uso restringido (ZUR3 y ZUR8), suelo r&uacute;stico de protecci&oacute;n natural e incluso suelo r&uacute;stico de protecci&oacute;n cultural. El destino previsto es la preservaci&oacute;n estricta de sus alt&iacute;simos valores patrimoniales, naturales y ecol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Ese desfiladero es la joya de la corona del parque. Y por ello uno de los lugares con m&aacute;s limitaciones de todo el espacio. Seg&uacute;n el art&iacute;culo 42 del PRUG, &uacute;nicamente se permitir&aacute; en &eacute;l la pr&aacute;ctica de la escalada y el tr&aacute;nsito a pie de pared &ldquo;por motivos cient&iacute;ficos debidamente autorizados, y exclusivamente en los lugares se&ntilde;alados para tal efecto&rdquo;. No est&aacute; permitido por tanto caminar fuera de los senderos ni trepar por las pe&ntilde;as, salvo &ldquo;actividades relacionadas con la conservaci&oacute;n y gesti&oacute;n del &aacute;rea o por razones de salvamento y rescate, restringidas a personal debidamente autorizado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En teor&iacute;a, si el visitante se sale del sendero y, por ejemplo, baja a las pozas para refrescarse los pies o comerse un bocadillo junto al agua que desciende por el fondo del barranco podr&iacute;a ser sancionado. Si el visitante se sale del sendero y quiere visitar la Cueva Falc&oacute;n, o acercarse a la base del famoso arco de piedra, podr&iacute;a igualmente ser sancionado. Pero no parece ocurrir lo mismo con los escaladores.
    </p><p class="article-text">
        Al menos desde 2005 y hasta 2014 se ha venido celebrando en Las Pe&ntilde;itas un famoso encuentro deportivo. Denominado &lsquo;Fuertebloque&rsquo;, cada puente de diciembre ha reunido a centenares de escaladores, pero la suya es una especialidad con escaso impacto ambiental. Practican el boulder o escalada en bloque. Trepar sin cuerdas, con la sola ayuda de un calzado especial conocido como &ldquo;pies de gato&rdquo;. Generalmente se emplea una colchoneta port&aacute;til denominada crash pad, que amortigua las inevitables ca&iacute;das. Y es fundamental la ayuda atenta de los &ldquo;porteros&rdquo;, compa&ntilde;eros que cuidan al escalador para que la posible ca&iacute;da no tenga consecuencias. Las rocas quedan manchadas de blanco por culpa del magnesio con el que se untan las manos para facilitar el agarre, pero las lluvias o los propios deportistas se encargan de limpiarlas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lejos de regularse, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la actividad ha ido en aumento, incluyendo la cada vez m&aacute;s habitual escalada de sus paredes verticales. Es en ese momento cuando han entrado en escena los taladros perforadores. Se han abierto m&aacute;s de 30 v&iacute;as diferentes a ambos lados del desfiladero. Y su n&uacute;mero no para de crecer.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de ellas est&aacute;n en lugares muy especiales, como la cueva donde seg&uacute;n la tradici&oacute;n san Diego de Alcal&aacute; encontr&oacute; milagrosamente la imagen de la Virgen de la Pe&ntilde;a. Se trata de un peque&ntilde;o abrigo natural en la roca al que se accede por un puente de madera y donde a mediados del siglo XV se levant&oacute; el primer templo, nada m&aacute;s iniciada la colonizaci&oacute;n europea. Esas paredes tan queridas por la devoci&oacute;n popular aparecen ahora perforadas, gravemente da&ntilde;adas con anclajes met&aacute;licos de donde cuelgan peque&ntilde;as cadenas y cuerdas.
    </p><p class="article-text">
        Varios escaladores que frecuentan estas pe&ntilde;as confirmaron que siempre lo hicieron sin autorizaci&oacute;n. Tambi&eacute;n que en estos a&ntilde;os ning&uacute;n agente de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura les inform&oacute; de que algo as&iacute; fuera ilegal o no se pudiera hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Da&ntilde;o geol&oacute;gico y paisaj&iacute;stico</strong>
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o es ya irreversible, como se lamenta el bi&oacute;logo y experto en geolog&iacute;a insular Juan Miguel Torres: &ldquo;Est&aacute;n deteriorando un patrimonio que es de todos, una formaci&oacute;n geol&oacute;gica &uacute;nica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son unas rocas cualquiera, se&ntilde;ala Torres. El desfiladero de Malpaso o de Las Pe&ntilde;itas es &ldquo;una formaci&oacute;n geol&oacute;gica &uacute;nica&rdquo;, destaca. Un afloramiento de sienitas, rocas plut&oacute;nicas de aspecto parecido al granito formado hace entre 18 o 21 millones de a&ntilde;os. Las extra&ntilde;as ra&iacute;ces de los primeros volcanes que emergieron del mar para conformar la base de la isla de Fuerteventura.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la fauna se ha visto gravemente afectada con la escalada. Incluso en especies tan amenazadas como el guirre o alimoche canario, en peligro de extinci&oacute;n. En estos riscos cr&iacute;an dos de las &uacute;ltimas parejas de la subespecie que quedan en el mundo, adem&aacute;s de cuervos canarios, aguililla canaria, tarro canelo e incluso halc&oacute;n tagarote. Tambi&eacute;n hay una importante poblaci&oacute;n de murci&eacute;lago de borde claro, el &uacute;nico quir&oacute;ptero presente en Fuerteventura.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del guirre, el equipo de investigadores de la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana (CSIC) lleva a&ntilde;os pidiendo al Cabildo, con escaso &eacute;xito, la correcta regulaci&oacute;n de la escalada en aquellas zonas como &eacute;sta en donde la especie encuentra un entorno adecuado para la reproducci&oacute;n. Como confirma Julio Rold&aacute;n, coordinador del equipo de seguimiento del guirre en Canarias, &ldquo;las posibles molestias derivadas de una actividad deportiva sin control como la escalada puede dar lugar a continuos fracasos reproductores e incluso finalmente al abandono del territorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Gir&aacute;ldez, historiador experto en patrimonio canario, es al mismo tiempo profesor de Educaci&oacute;n F&iacute;sica en el IES San Diego de Alcal&aacute; de Puerto del Rosario. Nadie mejor que &eacute;l por lo tanto para valorar el impacto de esta actividad deportiva en un espacio de importancia natural e hist&oacute;rica. Y su respuesta no puede ser m&aacute;s contundente. Gir&aacute;ldez apuesta por la protecci&oacute;n estricta. En su opini&oacute;n, &ldquo;las intervenciones humanas en el lugar deber&iacute;an quedar circunscritas a su contemplaci&oacute;n, a sentir la bondad de sus contrastes, a escuchar sus silencios hist&oacute;ricos, y a impedir nuevas heridas en su vieja piel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El razonamiento de Gir&aacute;ldez termina siendo una loa a este paisaje tan especial: &ldquo;El Barranco de Las Pe&ntilde;itas es un lugar de una singularidad expresa y una fragilidad inmensa. Paisaje construido por tantas historias, la conquista de la isla, los milagros de san Diego de Alcal&aacute;, las leyendas que ligan nuestro pasado ind&iacute;gena con la sacralizaci&oacute;n del lugar, el camino tantas veces recorrido por el M&eacute;dico de los Corderos que un&iacute;a la frondosa Vega con el Puerto de la Pe&ntilde;a, bien se merecen un cuidado extremo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Para otros expertos el lugar tiene (o ten&iacute;a) algo todav&iacute;a m&aacute;s especial, su silencio. Es lo que resalta el tenor majorero Jos&eacute; Concepci&oacute;n, natural de Tetir. &ldquo;En Las Pe&ntilde;itas o&iacute;as el silencio. Te encontrabas a ti mismo, era un sitio espiritual. De los pocos que he encontrado en mi vida&rdquo;. Las &uacute;ltimas veces que ha pasado por all&iacute;, se lamenta, ese silencio tan especial es m&aacute;s raro de escuchar que el canto del herrerillo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un espacio sagrado e hist&oacute;rico</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este desfiladero se gest&oacute; la conquista de Fuerteventura. En el a&ntilde;o 1403, el normando Gadifer de la Salle atrac&oacute; su nave en el puerto de La Pe&ntilde;a, muy cerca de Ajuy, y con apenas una docena de soldados remont&oacute; el barranco, que entonces llevaba agua todo el a&ntilde;o y llamaron &ldquo;arroyo de Palmas&rdquo;. Llegaron a la base de Las Pe&ntilde;itas, que en el relato de la conquista de Canarias describen como una entrada &ldquo;tan abrupta que un solo hombre podr&iacute;a defenderla frente al mundo entero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resto de la historia es bien conocida. Los normandos fundaron una ciudad aguas arriba, en la cabecera del barranco, que bautizaron con el nombre del conquistador Jean de B&eacute;thencourt: la villa de Betancuria. Y la nombraron capital de la isla reci&eacute;n conquistada a sangre y fuego. La primera ermita de la Virgen de la Pe&ntilde;a fue levantada en Malpaso. En el a&ntilde;o 1497, un documento citado por la historiadora Rosario Cerde&ntilde;a confirma que ya exist&iacute;a all&iacute; un peque&ntilde;o santuario al que acud&iacute;an los devotos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Buscar alternativas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los diferentes expertos consultados no se muestran contrarios a la promoci&oacute;n de la escalada en Fuerteventura. Lo que no aceptan es su actual descontrol, la inacci&oacute;n administrativa que permite su pr&aacute;ctica en lugares donde est&aacute; estrictamente prohibida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se reafirma el bi&oacute;logo Juan Miguel Torres. &ldquo;Tiene que existir una integraci&oacute;n de estas actividades con el uso del territorio y su conservaci&oacute;n, un control estricto por parte de la Administraci&oacute;n que partiendo de la Ley la aplique con criterio, regulando sitios y fechas&rdquo;. El tema de las fechas es igualmente se&ntilde;alado por el ornit&oacute;logo Julio Rold&aacute;n. De enero a julio las aves est&aacute;n criando y en esos meses no deber&iacute;a autorizarse la escalada para evitar molestias.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Juan Miguel Torres critica que, si existe una demanda social por la escalada &ldquo;habr&aacute; que regularla, pero no se puede hacer la vista gorda como hasta ahora&rdquo;. En su opini&oacute;n, &ldquo;hay un proceso regresivo en la protecci&oacute;n del medio ambiente en Fuerteventura ya que parte de la ciudadan&iacute;a la identifica solo como prohibici&oacute;n&rdquo;. Y advierte: &ldquo;Las leyes ambientales no son un obst&aacute;culo, no est&aacute;n para complicarnos la vida sino exactamente para lo contrario, para mejorarla&rdquo;. Como docente de un instituto de Gran Tarajal, Torres tambi&eacute;n se lamenta de la desinformaci&oacute;n que hacen gala este tipo de ciudadanos, personas que ante un espect&aacute;culo tan extraordinario como es el desfiladero de Las Pe&ntilde;itas &ldquo;tan solo ven un roc&oacute;dromo, sin darse cuenta de que est&aacute;n deteriorando un patrimonio &uacute;nico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César-Javier Palacios]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/incontroladas-fuerteventura-cabildo-gobierno-promocionan_1_1759035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jan 2019 21:47:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las escaladas incontroladas deterioran un emblemático barranco de Fuerteventura mientras Cabildo y Gobierno promocionan su práctica]]></media:title>
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