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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alexandra Spring]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alexandra_spring/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alexandra Spring]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Sabes qué nos haría felices realmente, Marie Kondo? Comprar menos cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sabes-realmente-marie-kondo-comprar_1_1746375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd70259d-2d3b-4f61-8b3f-d19ec9be5fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sabes qué nos haría felices realmente, Marie Kondo? Comprar menos cosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esas bolsas de basura llenas de cosas que ya no queremos no se esfuman en el aire. Están llenando vertederos y contaminando los océanos</p></div><p class="article-text">
        La toma de la bolsa de basura no falla. En <em>&iexcl;A ordenar con Marie Kondo!</em>, la serie de Netflix protagonizada por la exitosa experta japonesa en poner orden que se ha convertido en autora de superventas, siempre hay al menos una toma que se detiene en la pila de desperdicios. Brillantes bolsas de basura a reventar de cosas, apiladas de forma improvisada. Cuantas m&aacute;s bolsas, mejor. Una de las parejas que aparecen en el programa calcul&oacute; que se llegaron a deshacer de 150 bolsas llenas.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n las bolsas, bien cerradas y listas para desaparecer. Hacen m&aacute;s felices a los que ordenan, m&aacute;s sanos y aliviados de que toda la basura que hab&iacute;an acumulado durante a&ntilde;os haya desaparecido. Es la escena que grita: &iexcl;&Eacute;xito! &iexcl;Has ordenado a lo Kondo! &iexcl;Ahora tu vida ser&aacute; infinitamente mejor! Es esa toma precisamente la que ilustra el problema que tenemos con el despilfarro. Y Kondo no nos ayuda con eso.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os segu&iacute; el <a href="https://konmari.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&eacute;todo KonMari</a>, la gu&iacute;a paso a paso para poner orden y deshacernos de cosas que se explica en uno de los libros m&aacute;s vendidos de Kondo. El m&eacute;todo es muy claro: hay que revisar cada cosas que tenemos, categor&iacute;a por categor&iacute;a, y sostenerlo cerca para ver si nos &ldquo;hace felices&rdquo; (la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s, <em>Spark Joy</em>, es el t&iacute;tulo del libro de Kondo). Nos desharemos del objeto si la respuesta es negativa, y lo guardaremos&nbsp;de forma ordenada&nbsp;en caso contrario.
    </p><p class="article-text">
        Esos tres d&iacute;as que pas&eacute; ordenando en 'modo prop&oacute;sito de a&ntilde;o nuevo' fueron una maravillosa marat&oacute;n de depuraci&oacute;n. Ropa que no me apasionaba, aparatos de cocina que no utilizaba nunca, vajilla que ya no combinaba entre s&iacute;, pilas de papeles viejos e innumerables productos de belleza caducados; todo se fue de casa en bolsas de basura. Algunas fueron a parar a organizaciones de caridad, otras a los contenedores y las cajas con libros acabaron en tiendas de libros usados. Cuantas m&aacute;s bolsas llenaba, m&aacute;s me felicitaba a m&iacute; misma. Luego orden&eacute; y dobl&eacute; lo que qued&oacute; en casa. Incluso llegu&eacute; a dominar el oscuro arte de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tglp9eWQEhY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doblar medias y ropa interior</a>.
    </p><p class="article-text">
        Me sent&iacute;a genial. Mi piso no era exactamente un para&iacute;so minimalista pero me encantaba ver el mueble de la cocina tan bien organizado y mi peque&ntilde;a pila de camisetas ordenadas por color descendiente. El caj&oacute;n de los cubiertos estaba ordenado y mi vajilla combinaba. Aquella extra&ntilde;a taza naranja y la salsera que nunca usaba y que alguien me hab&iacute;a regalado ahora estaban ahora en una caja frente a una tienda de caridad, esperando para hacer feliz a otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; est&aacute; la cosa. &iquest;Qu&eacute; pasa despu&eacute;s? &iquest;D&oacute;nde acaban todas esas bolsas de basura? El m&eacute;todo Konmari hace hincapi&eacute; en deshacerse de lo que no utilizamos, pero las cosas no se esfuman en el aire. Sacamos las bolsas de basura de casa y luego nos olvidamos de ellas al regresar a nuestros hogares reci&eacute;n ordenados. Ojos que no ven, coraz&oacute;n que no siente.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de esas bolsas acabar&aacute;n en el vertedero, junto con los residuos de verdad. Y las organizaciones ben&eacute;ficas&nbsp;<a href="https://www.abc.net.au/news/2018-10-04/charities-spending-millions-cleaning-up-fast-fashion-graveyard/10328758" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gastan millones cada a&ntilde;o</a> enviando basura a los vertederos. Los basurales de todo el mundo rebosan de cosas que no &ldquo;hac&iacute;an felices&rdquo; a nadie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La idea de &ldquo;si no te gusta, deshazte de &eacute;l&rdquo; alimenta la cultura de lo descartables. Como me dijo una vez Eiko Maruko Sinewer, autora de<em> Desechos y Consumismo en el Jap&oacute;n de Posguerra </em>(el libro se titula <em>Waste. Consuming Postwar Japan</em>), el m&eacute;todo Konmari es una estrategia de corto plazo. &ldquo;Si sales de compras y ves una camiseta que te da alegr&iacute;a, la compras. Luego, dos semanas despu&eacute;s, ya no te da alegr&iacute;a y puedes deshacerte de ella. No se presta atenci&oacute;n al hecho de que deber&iacute;as haber pensado en el ciclo de vida de esa camiseta cuando la compraste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No nos deshacemos solo de camisetas descoloridas y viejos recibos de impuestos. Si bien esa camiseta solo te cost&oacute; ocho euros, para fabricarla se utilizaron innumerables recursos. Los materiales, <a href="https://www.worldwildlife.org/stories/the-impact-of-a-cotton-t-shirt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el agua</a>, la energ&iacute;a, la fuerza laboral, el transporte y el embalaje; todo eso tambi&eacute;n se est&aacute; desperdiciando.
    </p><p class="article-text">
        Y no podemos darnos el lujo de hacer como si nada. Seg&uacute;n el Banco Mundial, cada a&ntilde;o producimos m&aacute;s de 2.000 millones de toneladas de basura, y se calcula que esa cifra ascender&aacute; a 3.400 millones en los pr&oacute;ximos 30 a&ntilde;os. Los vertederos de todo el mundo&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/.../informe-basuras-marinas_EDIFIL20170127_0001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n atestados de basura</a> por ejemplos como el australiano: este pa&iacute;s arroja unos 6.000 kilos de ropa a los vertederos cada 10 minutos.
    </p><p class="article-text">
        El reciclaje no es la panacea. El a&ntilde;o pasado, China desat&oacute; una&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/theguardian/crisis-plastico-piensas-reciclar-botellas_0_756624939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis mundial de reciclaje</a> cuando le cerr&oacute; las puertas a la importaci&oacute;n de materiales reciclados y contaminados. La pr&aacute;ctica com&uacute;n en el mundo es que los ayuntamientos acumulan la basura reciclable o la env&iacute;an directamente al vertedero.
    </p><p class="article-text">
        Y enviar lo que ya no queremos a las organizaciones de caridad tampoco es la soluci&oacute;n. Por ejemplo, solo un peque&ntilde;o porcentaje de la ropa donada se pone a la venta. Lo que no sirve se env&iacute;a al vertedero y algunas cosas se exportan a pa&iacute;ses pobres donde se venden relativamente baratas. En teor&iacute;a suena bien, pero, en la realidad, el impacto puede ser devastador para el mercado local, dada la calidad variada de la ropa usada. Tambi&eacute;n puede limitar el desarrollo de las industrias locales y puede acelerar la desaparici&oacute;n de la ropa tradicional. &iquest;Por qu&eacute; fabricar algo original si hay vaqueros baratos y camisetas de imitaci&oacute;n disponibles?
    </p><p class="article-text">
        Hay otra tradici&oacute;n japonesa que Kondo (y todos nosotros) deber&iacute;a incorporar. Se llama <a href="https://www.abc.net.au/radionational/programs/philosopherszone/avoiding-waste-with-the-japanese-concept-of-mottainai/6722720" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mottainai</a>. Tiene una larga historia, pero b&aacute;sicamente se lamenta por la noci&oacute;n del despilfarro y genera conciencia sobre la interdependencia y la impermanencia de las cosas. Mottainai se trata de reutilizar las cosas, darles un nuevo prop&oacute;sito, repararlas y respetarlas. Qu&eacute; poderoso habr&iacute;a sido ver a Kondo transformando camisetas viejas en trapos para limpiar y reemplazar esponjas y servilletas. O quiz&aacute;s podr&iacute;a haber instado a sus acumuladores desesperados a reparar los zapatos viejos, las bicicletas y los electrodom&eacute;sticos, en lugar de arrojarlos al cesto de la basura.
    </p><p class="article-text">
        Incluso para los que no soportan reutilizar o darle un nuevo prop&oacute;sito a las cosas que no emanan alegr&iacute;a, hay otras opciones adem&aacute;s del vertedero. En Australia, adem&aacute;s de vender cosas en eBay o Gumtree, en Facebook se encuentran grupos locales de trueque u organizaciones de caridad que pasan a recoger muebles o ropa usada para la gente m&aacute;s necesitada. Quiz&aacute;s no se consigue la sensaci&oacute;n instant&aacute;nea de tener el piso ordenado, pero las cosas acaban teniendo un destino mejor.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s que nada, quisiera que Marie Kondo dijera &iexcl;basta! Basta de comprar tantas cosas. La &uacute;nica soluci&oacute;n para la crisis de desechos es ponerle freno al consumismo que est&aacute; haciendo rebosar nuestros vertederos, contaminando los oc&eacute;anos y reventando nuestros hogares. Porque lo que realmente &ldquo;har&iacute;a feliz&rdquo; ser&iacute;a un mundo que no est&eacute; atestado de basura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Spring, Alexandra Spring]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sabes-realmente-marie-kondo-comprar_1_1746375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jan 2019 19:40:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Vertederos]]></media:keywords>
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