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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mario Espinoza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mario_espinoza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mario Espinoza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El 'affaire' Carmena-Errejón: ¿Más Manuela para ganar Madrid y la Comunidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/affaire-carmenaerrejon-manuela-madrid-comunidad_129_1737176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fe98295-6617-45ef-a7c3-54fa6133f12c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La "nueva política" se ha hecho vieja. Y del todo. Asistimos a una contienda entre personajes públicos, emancipados de cualquier asamblea o entorno de partido, que juegan con su capital político y presencia mediática para elaborar apuestas electorales personalistas</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado pudimos ver a un &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n bastante m&aacute;s apurado de lo habitual ante los focos. Vacilaciones, repeticiones y circunloquios lo acompa&ntilde;aron a la hora de defender ante la audiencia de La Sexta su &uacute;ltima maniobra pol&iacute;tica: un acuerdo con el partido municipal de Manuela Carmena, <strong>M&aacute;s Madrid</strong>, para concurrir a las elecciones de mayo de 2019 en la Comunidad Aut&oacute;noma. Un golpe de efecto dif&iacute;cil de justificar y del que los periodistas invitados supieron sacar partido. Su relato fue artificial y la sinfon&iacute;a de fondo machacona: trat&oacute; de vender la alianza con Carmena como una gran confluencia similar a <strong>Ahora Madrid</strong>, capaz de sumar m&aacute;s votantes y sensibilidades pol&iacute;ticas que la &ldquo;marca&rdquo; Podemos. Para ello utiliz&oacute; la figura de la ex jueza y su estilo de gobierno como mascar&oacute;n de proa -gobierno para todos, buena gesti&oacute;n, escucha-. El fantasma de VOX tambi&eacute;n aparec&iacute;a de vez en cuando. Pero &iquest;Por qu&eacute; no lanzar esta apuesta desde Podemos, su propio partido? Consignas poco cre&iacute;bles y evasivas por respuesta. Probablemente por ello ha terminado por dejar su acta de diputado y, en cierto sentido, a Podemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la carta que hac&iacute;a p&uacute;blica la alianza entre Carmena y Errej&oacute;n, pese a su edulcorado lenguaje -lleno de llamadas a la cooperaci&oacute;n, la ilusi&oacute;n, la transversalidad y los &ldquo;cuidados&rdquo;-, no pod&iacute;a ocultar su significado de facto: la emancipaci&oacute;n de Errej&oacute;n de Podemos, su ruptura y apuesta por un espacio pol&iacute;tico ajeno, el representado por Manuela Carmena. Y este espacio, que pretende interpelar a la &ldquo;mayor&iacute;a dem&oacute;crata y progresista&rdquo;, dista mucho del p&uacute;blico podemita al uso. Los gui&ntilde;os al votante del PSOE saltan a la vista en una lectura r&aacute;pida de la misiva, tambi&eacute;n la falta de imaginaci&oacute;n del lenguaje de lo que fuera la &ldquo;pol&iacute;tica del cambio&rdquo;. En cualquier caso, este giro del gui&oacute;n dentro de la pol&iacute;tica madrile&ntilde;a -m&aacute;s all&aacute; de las respuestas melodram&aacute;ticas del l&iacute;der de Podemos y otros juegos de espejos-, certifica al menos tres cosas.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; se ha hecho vieja. Y del todo. Asistimos a una contienda entre personajes p&uacute;blicos, emancipados de cualquier asamblea o entorno de partido, que juegan con su capital pol&iacute;tico y presencia medi&aacute;tica para elaborar apuestas electorales personalistas. En este sentido, poco o nada queda ya de lo que fuera el impulso democr&aacute;tico del 15M y del primer Podemos, lleno de participaci&oacute;n e inclusividad. Lo segundo, derivado de lo anterior, es que se sacrifica la pol&iacute;tica al espect&aacute;culo: m&aacute;s all&aacute; de la deliberaci&oacute;n colectiva y la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, de la toma de decisiones democr&aacute;tica, lo pol&iacute;tico se ve reducido a la consecuci&oacute;n de titulares bien (o mal) gestionados por un equipo de comunicaci&oacute;n. Se trata de captar atenci&oacute;n en busca de <em>clicks</em> y plat&oacute;s, colocar un eslogan y subordinar al adversario. Poco m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, pero no por ello menos importante, el <em>affaire</em> Errej&oacute;n-Carmena revela que la &ldquo;pol&iacute;tica del cambio&rdquo; -por m&aacute;s que se le quiera insuflar ilusi&oacute;n a golpe de marketing- no es m&aacute;s que&nbsp; negociaci&oacute;n interna entre &eacute;lites de partido. Pactos de despacho de toda la vida. La luz y los taqu&iacute;grafos quedaron para otros tiempos donde pod&iacute;a sac&aacute;rsele m&aacute;s lustre electoral a los t&eacute;rminos transparencia y cooperaci&oacute;n. Lo cierto es que Podemos, como bien ha se&ntilde;alado Nuria Alabao, no ha dejado de ser presa, ya desde su congreso fundacional en Vistalegre, de una <em>cultura pol&iacute;tica de guerra</em>. Cesarismo, concentraci&oacute;n de poder en pocas manos, l&oacute;gicas de competencia entre listas y juegos de poder de suma cero. La &ldquo;m&aacute;quina de guerra electoral&rdquo; de Iglesias y Errej&oacute;n instaur&oacute; una cultura que rechazaba el debate, acababa con el pluralismo y destru&iacute;a las capacidades de las bases -los c&iacute;rculos-, convirti&eacute;ndolos en mero decorado. De aquellos polvos, estos lodos. Pero &iquest;Y qu&eacute; pasa con Madrid?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Madrid, Madrid, Madrid...</strong><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de toda la ret&oacute;rica meliflua y sus intentos de homologarse a Ahora Madrid, el proyecto del t&aacute;ndem Carmena-Errej&oacute;n est&aacute; a&ntilde;os luz de lo que fuera la apuesta municipalista de 2015. Conviene detenerse un poco en ello. Para comenzar, se&ntilde;alar algo obvio: M&aacute;s Madrid, el partido de la ex jueza, nace rompiendo precisamente con el esp&iacute;ritu inclusivo y aglutinador de Ahora Madrid, que capitalizaba el ciclo iniciado por el 15M. No hay que llevarse a enga&ntilde;os: M&aacute;s Madrid es un proyecto personal que de entrar en coalici&oacute;n con otras fuerzas lo har&aacute; bajo sus propias condiciones -as&iacute; lo ha afirmado la alcaldesa-. Ella y su entorno de confianza primero. Los procesos participativos -si es que tienen lugar- despu&eacute;s. No se trata de llamar a la cooperaci&oacute;n y sumar &ldquo;fuerzas hermanas&rdquo;, por utilizar la jerga de Errej&oacute;n cuando habla de la Comunidad, se trata de <em>subordinar</em> el espacio pol&iacute;tico madrile&ntilde;o a un proyecto personal af&iacute;n al PSOE y m&aacute;s escorado al centro que al marco izquierdo del tablero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, Ahora Madrid era una confluencia que utilizaba un sistema de primarias altamente proporcional e integrador, el <em>dowdall</em>. Ello permit&iacute;a la representaci&oacute;n de todas las sensibilidades en el proyecto. Dif&iacute;cilmente veremos algo similar en el municipio y la comunidad de la mano de M&aacute;s Madrid. Lo m&aacute;s probable es que se imponga la l&oacute;gica de la negociaci&oacute;n de despachos, cuotas y la &ldquo;cultura de guerra&rdquo; del podemismo: listas cocinadas y nula proporcionalidad. Todo o nada. Por tanto, de democracia, participaci&oacute;n real y cooperaci&oacute;n habr&aacute; muy poco. Si a todo ello le sumamos la&nbsp; tan cacareada transversalidad, que se confunde con un enfoque electoralista centrado en unas clases medias en extinci&oacute;n, est&aacute; claro que el Madrid que se tiene en mente dista mucho del Madrid real. Y cuando decimos real nos referimos a una ciudad y una regi&oacute;n rotas por la pobreza, la segregaci&oacute;n y la desigualdad. Donde el derecho a la vivienda se vulnera cotidianamente y la precariedad se ha vuelto estructural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; suceder&aacute; con Podemos, Izquierda Unida ante el &oacute;rdago de M&aacute;s Madrid en la Comunidad y el municipio? Podemos, que todav&iacute;a se recupera del gancho de derecha, ya ha se&ntilde;alado que se presentar&aacute; en la Comunidad con su propia marca, al margen de la estrategia de Errej&oacute;n. Las duras declaraciones de algunos cargos del partido -especialmente Echenique- siembran dudas sobre un entendimiento pr&oacute;ximo. Y no ser&aacute; f&aacute;cil dado el talante mon&aacute;rquico de Carmena y los poderes otorgados a su nuevo delf&iacute;n en la Comunidad. &iquest;Qu&eacute; har&aacute; Izquierda Unida en Madrid tras esta segunda parte del Carmenazo? Roto el &ldquo;acuerdo marco&rdquo; con Podemos en la Comunidad, el partido buscar&aacute; construir candidaturas dialogando con todos los actores salvo Errej&oacute;n. &iquest;Cabe la posibilidad de conformar una candidatura de izquierda transformadora fuera de M&aacute;s Madrid?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas noticias apuntan en esa direcci&oacute;n. En las bases de IU el cuestionamiento de algunas de las decisiones de Carmena y Errej&oacute;n ha sido recurrente, los problemas de vivienda o la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n en el Ayuntamiento han generado una importante oposici&oacute;n de sus militantes al &ldquo;carmenismo&rdquo;, y se ha llegado a calificar el enfoque errejonista de &ldquo;prepol&iacute;tico&rdquo;. Ser&iacute;a extra&ntilde;o ver a la formaci&oacute;n de izquierdas sacando a ondear la bandera y la patria -obsesiones del joven pol&iacute;tico de Pozuelo- o agrup&aacute;ndose en torno a Manuela, la misma que destituy&oacute; a Carlos S&aacute;nchez Mato, aprob&oacute; el PEF y ahora se afana en facilitar pelotazos urban&iacute;sticos.&nbsp; Habr&aacute; que ver si triunfa la ruptura con el marco &ldquo;progre&rdquo; o finalmente la integraci&oacute;n en ese nuevo entorno pol&iacute;tico acaba por hacer irreconocible a la formaci&oacute;n de izquierdas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los l&iacute;mites de la &ldquo;izquierda simp&aacute;tica&rdquo; y los retos de Madrid</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Visto lo visto hasta ahora, el t&aacute;ndem Carmena-Errej&oacute;n, lejos de &ldquo;recuperar la ilusi&oacute;n&rdquo; o ser un espacio inclusivo, en construcci&oacute;n, es un proyecto con una agenda muy definida. Alejado de cualquier referencia a realidades organizadas del territorio, opta sin duda por intentar apelar a los votantes del PSOE, partiendo de un discurso blando y aprovechando todo el capital pol&iacute;tico de sus figuras. No se insistir&aacute; nunca lo suficiente en c&oacute;mo el marketing y la vacuidad de la lengua del &ldquo;cambio&rdquo; banalizan el sentido de los t&eacute;rminos, como &ldquo;cuidado&rdquo;. Resulta dif&iacute;cil hablar de cuidado o de feminismo cuando la propia pol&iacute;tica de vivienda, aquella que tiene que velar por unos m&iacute;nimos para hacer la ciudad habitable, ha brillado por su ausencia durante toda la legislatura de Carmena. &iquest;De qu&eacute; cuidado hablamos tras el esc&aacute;ndalo que encerr&oacute; a unos titiriteros por actuar en la calle? &iquest;En qu&eacute; sentido &ldquo;cuidado&rdquo; puede hacer referencia a la violencia policial que golpea a los Manteros, revelando que el racismo institucional es un fen&oacute;meno estructural? No olvidamos a Mame Mbaye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Madrid que late tras la apuesta de Carmena-Errej&oacute;n se parece demasiado al de Florentino y las grandes empresas, pero con rostro humano y buena conciencia. Un Madrid blanco, impoluto y alejado de cualquier movimiento social o apuesta radical de transformaci&oacute;n. Un Madrid -el de Carmena- que no se ha alejado un &aacute;pice del urbanismo del Partido Popular, y que hoy se presta, junto con ADIF, a regalar suelo p&uacute;blico a mitad de precio al BBVA en la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n. No le importa la oposici&oacute;n de asociaciones y movimientos, parece concebir que la ciudad la hacen los inversores, no la ciudadan&iacute;a. Nos cabe esperar, por tanto, una pol&iacute;tica &ldquo;sin fisuras&rdquo; entre la Comunidad y el Ayuntamiento que ser&aacute; subalterna a los designios del PSOE y permisiva con las &eacute;lites.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no nos enga&ntilde;emos: por mucho que se ondee ahora el miedo en el Ayuntamiento y la Comunidad de un posible gobierno de Ciudadanos, el Partido Popular y VOX, el discurso de la &ldquo;izquierda simp&aacute;tica&rdquo;, ese que quiere gobernar al mismo tiempo para los de arriba y los de abajo, que es capaz de autorizar desahucios y firmar pelotazos, maquill&aacute;ndolos con fiestas de verano y poes&iacute;a en las calzadas, es el peor equipado para hacer frente a una ultraderecha en ciernes. Son ese tipo actitudes las que conducen a buena parte del electorado a la abstenci&oacute;n, quedando hu&eacute;rfano de representaci&oacute;n en las elecciones y en las instituciones. Con una derecha a la ofensiva, que cabalga entre las <em>fake news</em> y una polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica agresiva, el &ldquo;gobierno para todos&rdquo; y la &ldquo;buena gesti&oacute;n&rdquo; dejan inermes a la poblaci&oacute;n, que ver&aacute; c&oacute;mo la pretendida &ldquo;izquierda&rdquo; acaba pareci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s a la derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde queda el Madrid trabajador en esta apuesta? &iquest;Y el Madrid de las periferias? &iquest;Y ese Madrid que lucha en las calles, d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n, por el derecho a la vivienda? &iquest;Y el Madrid del sindicalismo alternativo o la lucha por los derechos ambientales? Tampoco parece haber ni rastro del Madrid mestizo y real que todas y todos habitamos. Ante este golpe de mano de Carmena y Errej&oacute;n caben varias cosas: abandonar el plano pol&iacute;tico hastiados, y no hay duda de que mucha gente volver&aacute; a la abstenci&oacute;n, a sus entornos movilizados o a casa, u organizar un espacio pol&iacute;tico propio, con fuerza barrial, feminista, antifascista, de diferentes colores y trabajadora. Anticapitalistas est&aacute; llamando a una discusi&oacute;n con m&aacute;s actores esta misma semana en Madrid, y ya existe un proceso pol&iacute;tico abierto -con referencia barrial y de movimiento- en torno a La Bancada, que se reunir&aacute; el 26 de enero en la Nave de Terneras. Muchas estaremos all&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase este 2019 en Madrid, har&aacute; falta un espacio pol&iacute;tico que sea capaz de representar ese Madrid real. Movimientos, Sindicalismo Social y Alternativo, conflictividad y democracia. Quiz&aacute; es el proyecto que va a tocar construir durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, con generosidad y apertura. No parece una mala idea tal y como se presenta el futuro pr&oacute;ximo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Espinoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/affaire-carmenaerrejon-manuela-madrid-comunidad_129_1737176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jan 2019 21:07:15 +0000]]></pubDate>
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