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    <title><![CDATA[elDiario.es - Óscar Guardiola-Rivera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/oscar_guardiola-rivera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Óscar Guardiola-Rivera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los errores de Maduro, el golpe de Guaidó y el peligro de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pasado-venezuela-negacion-trump-peligrosa_129_1724394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d1380f9-71a9-4341-ae20-246643a7d1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los errores de Maduro, el golpe de Guaidó y el peligro de Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Guaidó se ha autoproclamado presidente. Ahora Estados Unidos y los regímenes de derechas pueden buscar una excusa para intervenir</p><p class="subtitle">Hay mucho por lo que criticar a Maduro: medidas económicas erróneas o tardías, corrupción, acumulación de poder</p></div><p class="article-text">
        La imagen le retrata autoproclam&aacute;ndose <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Venezuela-pais-asambleas-presidentes_0_860565015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presidente &ldquo;interino&rdquo; de Venezuela</a>. Su mano derecha levantada al cielo, como es propio de alguien que, sin tener mandato popular, se autoproclama en nombre de Dios tal y como hac&iacute;an los monarcas en los viejos tiempos. Lo que ocurre es que esto no es ning&uacute;n reino, sino una rep&uacute;blica revolucionaria nacida de una guerra popular. Desde entonces ha protegido su derecho a la autodeterminaci&oacute;n por medio del poder popular y una lucha anticolonialista persistente.
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XIX la lucha estuvo <a href="https://www.theguardian.com/world/2019/jan/24/in-turbulent-times-venezuela-clings-to-the-memory-of-simon-bolivar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liderada por Sim&oacute;n Bol&iacute;var, el 'libertador'</a>. Rebel&aacute;ndose contra las leyes del momento, Bol&iacute;var se levant&oacute; contra el poder&iacute;o del imperio espa&ntilde;ol en alianza con el entonces Hait&iacute; libre. Bol&iacute;var se gan&oacute; enemigos inmediatos, especialmente entre los due&ntilde;os de esclavos en los reci&eacute;n formados EEUU y el resto del continente al abrazar un derecho universal y hacer un llamamiento por la felicidad sin hipocres&iacute;a. Esa promesa solo se hizo realidad en parte.
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo del siglo XXI, Hugo Ch&aacute;vez apel&oacute; a la promesa de Bol&iacute;var y cuando la poblaci&oacute;n pobre, negra y nativa de Venezuela lo llev&oacute; al poder una y otra vez, especialmente despu&eacute;s del <a href="https://www.theguardian.com/world/2002/apr/17/usa.venezuela" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golpe fracasado apoyado por Estados Unidos en 2002</a>, &eacute;l tambi&eacute;n radicaliz&oacute; su postura contra el poderoso imperio sobre el que Bol&iacute;var solo hab&iacute;a especulado, Am&eacute;rica. De nuevo, la promesa solo se hizo realidad parcialmente.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pueden decir que el mandato de su sucesor, Nicol&aacute;s Maduro, ha traicionado y detenido la revoluci&oacute;n. Nadie puede negar los problemas de Venezuela. La misma fuente de su magia en los a&ntilde;os 70, el petr&oacute;leo, ha demostrado su decadencia. Ch&aacute;vez no consigui&oacute; la independencia de su pa&iacute;s del petr&oacute;leo y la geopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La crisis se avecin&oacute; cuando cayeron los precios globales, la producci&oacute;n se estanc&oacute; y el valor de la moneda se redujo. Bajo Maduro, la dependencia de las importaciones y los monopolios minoristas se han traducido en una escasez que perjudica a muchos. Esa responsabilidad recae sobre el Gobierno y sobre la oposici&oacute;n de derechas e industrial. Pero pensar que esta oposici&oacute;n, resucitada por el espect&aacute;culo de autoproclamaci&oacute;n de Juan Guaid&oacute;, act&uacute;a por una verdadera preocupaci&oacute;n por los pobres, negros y nativos empoderados durante los a&ntilde;os de la revoluci&oacute;n bolivariana ser&iacute;a est&uacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos con Donald Trump: megal&oacute;mano, err&aacute;tico, mentiroso. Desafiando el intervencionismo de gobiernos estadounidenses previos &ndash;un intervencionismo constante movido por su odio hacia Ch&aacute;vez y el intento de EEUU de volver a ganar influencia en la regi&oacute;n&ndash;, Trump prometi&oacute; acabar con todas estas jugarretas. Pero el mi&eacute;rcoles pasado, el vicepresidente Mike Pence celebr&oacute; la autoproclamaci&oacute;n de Guaid&oacute;, observando que aunque a Trump no le gustaba el intervencionismo, &ldquo;siempre ha tenido una visi&oacute;n muy diferente de este hemisferio&rdquo;. Esta es una apelaci&oacute;n expl&iacute;cita a la Doctrina Monroe bajo la cual EEUU ha considerado su responsabilidad intervenir en el continente americano, que percibe como su jard&iacute;n trasero.
    </p><p class="article-text">
        Trump reconoci&oacute; r&aacute;pidamente a Guaid&oacute; como presidente interino de Venezuela y a &eacute;l le sigui&oacute; un s&eacute;quito de presidentes sudamericanos, todos l&iacute;deres blancos de clase alta que ahora lideran la nueva ola reaccionaria en la regi&oacute;n: Jair Bolsonaro, de Brasil; Mauricio Macri, de Argentina; Iv&aacute;n Duque, de Colombia; y Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era, de Chile. Ellos se autoproclamar&aacute;n los salvadores de la democracia y el humanismo. Mentirosos.
    </p><p class="article-text">
        Cubri&eacute;ndose con las ropas de los libertadores de anta&ntilde;o, tal y como Guaid&oacute; se cubri&oacute; con la imagen de Ch&aacute;vez y Bol&iacute;var mientras sosten&iacute;a una constituci&oacute;n con la imagen de este &uacute;ltimo sobre su portada, apoyar&aacute;n m&aacute;s sanciones provenientes de EEUU. Tambi&eacute;n apoyar&aacute;n el uso de fuerzas paramilitares que preparan a la oposici&oacute;n venezolana en t&aacute;cticas de tortura que en su momento desplazaron a&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2018/sep/19/colombia-cocaine-production-breaks-record" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7 millones de personas en Colombia</a> o el uso de la &ldquo;ley&rdquo; en instituciones panamericanas tal y como ha pasado con Luiz In&aacute;cio Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, con Manuel Zelaya en Honduras y con <a href="https://www.theguardian.com/world/2012/jun/22/paraguay-fernando-lugo-ousted" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Lugo en Paraguay</a>.
    </p><p class="article-text">
        No todos comprar&aacute;n tales medidas. Washington lo sabe. Entonces, Trump y el resto estar&aacute;n preparados para buscar una estrategia m&aacute;s muscular. No por casualidad, esto tambi&eacute;n podr&iacute;a beneficiar a Trump a medida que se acerquen las elecciones o si se ve arrinconado por las investigaciones y el 'impeachment'. La guerra distrae y hace dinero. Solo que esto no ser&aacute; un saqueo regional: China y Rusia, ambos con intereses clave en Venezuela y en la regi&oacute;n, han seguido a Bolivia, M&eacute;xico, Uruguay y Cuba en calificar la artima&ntilde;a de Guaid&oacute; por su verdadero nombre: un golpe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rusia ha indicado que acudir&aacute; en defensa de su aliado. En Venezuela, muchos de los que pueden ser cr&iacute;ticos con Maduro temen m&aacute;s el regreso al poder de la oposici&oacute;n conservadora y por eso es poco probable que aclamen a los reci&eacute;n convertidos en defensores del humanismo. A diferencia de los defensores de Salvador Allende en 1973, est&aacute;n armados. Washington espera el desarrollo de los acontecimientos sobre el terreno al tiempo que mantiene &ldquo;todas las opciones sobre la mesa&rdquo;. Eso es doble lenguaje para esperar que la respuesta torpe del gobierno de Maduro proporcione la justificaci&oacute;n moral de una intervenci&oacute;n que seguro que la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos aprobar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho por lo que criticar a Maduro: medidas econ&oacute;micas err&oacute;neas o tard&iacute;as, corrupci&oacute;n, acumulaci&oacute;n de poder. Pero estas cr&iacute;ticas no pueden ocultar un golpe o justificar una intervenci&oacute;n que cuando llegue &ndash;si llega&ndash; nos engullir&iacute;a a todos. Trump cuenta con el apoyo del colombiano Iv&aacute;n Duque, nombrado por &Aacute;lvaro Uribe, y los neofascistas brasile&ntilde;os, que aportar&aacute;n sus propias tropas si es necesario. Un neofascista dirige una de las grandes potencias de Am&eacute;rica (Brasil); un mentiroso narcisista con miedo a ser acorralado, dirige la otra (Estados Unidos). Esa combinaci&oacute;n es t&oacute;xica. La guerra en nombre de la humanidad puede que les tiente, como les pas&oacute; a l&iacute;deres m&aacute;s liberales en el pasado. Pero esta vez hay m&aacute;s en juego. El golpe en Venezuela es una amenaza al mundo entero.
    </p><p class="article-text">
        <em>&Oacute;scar Guardiola-Rivera da clase de Derechos Humanos y Filosof&iacute;a en Birkbeck College, de la Universidad de Londres.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Javier Biosca Azcoiti
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar Guardiola-Rivera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jan 2019 20:12:41 +0000]]></pubDate>
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