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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ángel Dámaso Luis León]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/angel_damaso_luis_leon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ángel Dámaso Luis León]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Venezuela: radiografía de una división]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/venezuela-radiografia-division_132_1718197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran mayoría muestra su insatisfacción con el sistema, su poca confianza en el gobierno e, incluso, no consideran al país una democracia</p></div><p class="article-text">
        La fulgurante aparici&oacute;n del chavismo en la contienda electoral en el a&ntilde;o 1998 supuso un elemento de polarizaci&oacute;n para la sociedad venezolana. Ch&aacute;vez plante&oacute; un modelo en el que se mostraba como solucionador definitivo a todos los males existentes tras la degradaci&oacute;n progresiva de la democracia en Venezuela. En esa estrategia, los diferentes grupos opositores se sumaron a ese esquema de confrontaci&oacute;n y plantearon un escenario de cord&oacute;n sanitario que no funcionar&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros damnificados de esta nueva divisi&oacute;n fueron los partidos de izquierda, el Movimiento Al Socialismo y La Causa R se dividieron entre partidarios y contrarios a Ch&aacute;vez. Los segundos que experimentaron la divisi&oacute;n fueron los propios venezolanos. A principios del milenio ya no era extra&ntilde;o que a la gente en Venezuela se le definiera por su inclinaci&oacute;n pol&iacute;tica. &ldquo;Este es chavista&rdquo; o &ldquo;este es un <em>escu&aacute;lido</em>&rdquo; no eran expresiones ajenas al d&iacute;a a d&iacute;a de los venezolanos. La creciente din&aacute;mica de polarizaci&oacute;n propiciada por el chavismo en el gobierno (los que estaban contra Ch&aacute;vez, estaban contra la patria) y acelerada por una oposici&oacute;n que no tendi&oacute; puentes ni entendi&oacute; a los sectores que votaban al chavismo hasta bien entrada la d&eacute;cada, tuvieron sus expresiones m&aacute;s duras en la creaci&oacute;n de una institucionalidad a imagen y semejanza del chavismo o en el apoyo de un sector de la oposici&oacute;n al golpe de estado de 2002. Tambi&eacute;n y no por ello menos importante en el dise&ntilde;o de un Estado que reparte sus recursos en funci&oacute;n de la pertenencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos todos y muchas partes</strong>
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de estos dos bloques confrontados elimina una realidad manifiesta: Venezuela es m&aacute;s heterog&eacute;nea y sus agrupaciones pol&iacute;ticas tambi&eacute;n. El chavismo no nace como un bloque monol&iacute;tico, es diverso, y se apoya en los militares bolivarianos levantiscos del a&ntilde;o 1992, en un grupo de independientes de toda ideolog&iacute;a que fueron abandonando paulatinamente el barco chavista y en una multitud de grupos de izquierda revolucionaria que se encontraban orbitando alrededor del sistema democr&aacute;tico previo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las m&uacute;ltiples deserciones que se producen de manera escalonada, el chavismo intenta dirigir internamente a todas sus facciones a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de un partido &uacute;nico, el PSUV, en el a&ntilde;o 2007, generando intimidaci&oacute;n y guerras internas en algunos de los partidos que m&aacute;s reticencias ponen y solo permitiendo la supervivencia de las siglas m&aacute;s hist&oacute;ricas como las del Partido Comunista.
    </p><p class="article-text">
        En el otro polo, la oposici&oacute;n cumple con el paradigma de la mayor parte de aquellos partidos que utilizan el t&eacute;rmino &ldquo;Uni&oacute;n&rdquo; en sus siglas y que, parad&oacute;jicamente, carecen de la misma. La Coordinadora Democr&aacute;tica, la MUD (Mesa de la Unidad Democr&aacute;tica) o el Frente Amplio han sido varios de sus proyectos. Las diferencias entre estos grupos son notables y cada uno de ellos tiene una ideolog&iacute;a diferente. Los cuatro partidos principales son: el eterno Acci&oacute;n Democr&aacute;tica (centro-izquierda), Primero Justicia (centro-derecha), Un Nuevo Tiempo (centro-izquierda) y Voluntad Popular (centro), el partido de <strong>Juan Guaid&oacute; </strong>y de Leopoldo L&oacute;pez, surgido al calor de las protestas estudiantiles. A &eacute;stos se suman un sinf&iacute;n de peque&ntilde;os partidos que van de la izquierda de inspiraci&oacute;n obrera a la derecha conservadora y donde destacan los personalismos de Henri Falc&oacute;n (chavista reconvertido) y Mar&iacute;a Corina Machado, una voz aut&oacute;noma que sobresale como l&iacute;der desde la derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El madurismo y la tensi&oacute;n disruptiva</strong>
    </p><p class="article-text">
        La llegada del t&aacute;ndem Maduro-Cabello al poder en 2013 ha acelerado dos cuestiones: las divisiones internas y la polarizaci&oacute;n. Todo ello debido a la necesidad de supervivencia del chavismo dificultada por el empeoramiento de las condiciones econ&oacute;micas. Por el lado chavista se han desmarcado de la gesti&oacute;n de Maduro algunos miembros y ex ministros que buscan liderar el movimiento y que se oponen a la gesti&oacute;n econ&oacute;mica del presidente. Pero estas divisiones son mayormente individuales.
    </p><p class="article-text">
        Desde la oposici&oacute;n, no es que la divisi&oacute;n haya aparecido, es que nunca se fue, solamente se oculta tras diversas expresiones de euforia como la del nombramiento como presidente interino de Juan Guaid&oacute;. Las tendencias hacia un lado u otro de personajes como Mar&iacute;a Corina Machado, perteneciente a la l&iacute;nea dura, dificultan la proyecci&oacute;n de una estrategia unitaria y obstruyen la tarea de personajes que se sit&uacute;an en una perspectiva m&aacute;s moderada como Capriles Radonski o el propio Guaid&oacute;. Ello facilita a su vez la estrategia de Maduro y Cabello para mantenerse en el poder, que pasa por minimizar la divisi&oacute;n en su entorno a trav&eacute;s del control f&eacute;rreo y acelerar las contradicciones que afloran en la oposici&oacute;n. Mientras esta situaci&oacute;n se produce, la polarizaci&oacute;n en la sociedad venezolana no deja de aumentar. Lo evidencian los datos recogidos por el Latino Bar&oacute;metro de 2017, y que a continuaci&oacute;n nos proponemos a analizar.
    </p><p class="article-text">
        El Gr&aacute;fico 1 muestra el grado de satisfacci&oacute;n con la democracia de los venezolanos. As&iacute;, se evidencia que es a partir del a&ntilde;o 2013, justo el mismo a&ntilde;o en que fallece Ch&aacute;vez, cuando sube exponencialmente las opiniones &ldquo;nada satisfecho&rdquo;, aumentando del 22 por ciento de 2013 al 49 por ciento de 2017. Se podr&iacute;a considerar que la llegada de Nicol&aacute;s Maduro a la presidencia provoc&oacute; un masivo descontento con el funcionamiento de la democracia, en parte gracias a la continuidad del proyecto pol&iacute;tico de Ch&aacute;vez, pero sin el elemento aglutinador de su figura. Como bien expresa Mariana Gonz&aacute;lez Trejo, &ldquo;sin Ch&aacute;vez, el bloque del &rdquo;pueblo&ldquo; comienza a perder la homogeneidad brindada por el l&iacute;der. En el espacio chavista surgen otras opciones: chavistas que no respaldan a Maduro&rdquo; (Geograf&iacute;a del Populismo, Tecnos, 2017).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Satisfacci&oacute;n con la democracia en Venezuela (2011-2017).</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente<em>: </em>Latinobar&oacute;metro.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la divisi&oacute;n y de la desconfianza con el gobierno de Maduro se refleja en el Gr&aacute;fico 2. Este muestra el grado de satisfacci&oacute;n con el funcionamiento de la democracia en funci&oacute;n del apoyo al gobierno o a la oposici&oacute;n. En mayor medida, los que est&aacute;n en contra del gobierno se muestran &ldquo;no muy satisfechos&rdquo; (14,2 por ciento) y &ldquo;nada satisfechos&rdquo; (81,4 por ciento). En cambio, los que se inclinan a favor del gobierno mantienen opiniones dispares. Si bien existe un 16,9 por ciento y un 20,4 por ciento que se sienten &ldquo;muy&rdquo; y &ldquo;m&aacute;s bien satisfechos&rdquo;, hay un 23,8 por ciento que se consideran &ldquo;no muy satisfechos&rdquo; y un 36,4 por ciento &ldquo;nada satisfechos&rdquo; con el funcionamiento de la democracia. Esto nos indica que la poblaci&oacute;n a favor del gobierno no son &ldquo;hooligans&rdquo; que se posicionan pase lo que pase a favor de Maduro, sino que tambi&eacute;n mantienen opiniones cr&iacute;ticas hacia su gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Satisfacci&oacute;n con la democracia en Venezuela y apoyo al gobierno y oposici&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Latinobar&oacute;metro (2017)
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Gr&aacute;fico 3 a&ntilde;ade mayor informaci&oacute;n sobre la opini&oacute;n que tiene la poblaci&oacute;n hacia su democracia en funci&oacute;n, nuevamente, de apoyar al gobierno o a la oposici&oacute;n. Queda patente que los sectores no oficialistas se decantan por considerar que Venezuela &ldquo;no es una democracia&rdquo; (62,8 por ciento) o es &ldquo;una democracia con grandes problemas&rdquo; (31,1 por ciento). Por parte del sector oficialista las opiniones siguen siendo dispares. S&oacute;lo un 14,5 por ciento de los que apoyan al gobierno se decantan por considerar a su pa&iacute;s como &ldquo;una democracia plena&rdquo;, decant&aacute;ndose por considerarla &ldquo;una democracia con peque&ntilde;os problemas&rdquo; (28,7 por ciento) y &ldquo;una democracia con grandes problemas&rdquo; (29,1 por ciento).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Definici&oacute;n de la democracia en Venezuela y apoyo al gobierno y oposici&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Latinobar&oacute;metro (2017)
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el Gr&aacute;fico 4 muestra c&oacute;mo la desconfianza hacia el sistema pol&iacute;tico venezolano se sustenta en una creencia a que el pa&iacute;s est&aacute; gobernado por &ldquo;grupos poderosos en su propio beneficio&rdquo;. Tanto los que apoyan al gobierno (51,6 por ciento) como los que apoyan a la oposici&oacute;n (96,5 por ciento) lo creen as&iacute;. Por contra, un 43,1 por ciento de los oficialistas consideran que se gobierna &ldquo;para el bien de todo el pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4. Opini&oacute;n sobre qui&eacute;n gobierna en Venezuela y apoyo al gobierno y oposici&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Latinobar&oacute;metro (2017)
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que se desprende de los datos analizados es que la polarizaci&oacute;n del pa&iacute;s, m&aacute;s que una novedad tra&iacute;da por el madurismo, es una constante que prevalece desde los primeros a&ntilde;os del chavismo en el poder. Pero lo que resulta m&aacute;s interesante son las divergencias en el nivel de cohesi&oacute;n de las diferentes partes de la poblaci&oacute;n venezolana. El oficialismo se muestra mucho m&aacute;s diverso y heterog&eacute;neo, lo que nos se&ntilde;ala un soporte que no asume en su totalidad el discurso madurista y revela un apoyo m&aacute;s d&eacute;bil. En la otra vertiente, los favorables a la oposici&oacute;n se muestran compactos y unificados a la hora de expresar su desencanto con la situaci&oacute;n que presenta el pa&iacute;s. La gran mayor&iacute;a muestra su insatisfacci&oacute;n con el sistema, su poca confianza en el gobierno e, incluso, no consideran al pa&iacute;s una democracia. Los resultados contrastan con la divisi&oacute;n interna que ha caracterizado a muchas etapas de la vida de las diferentes coaliciones opositoras. Esto no se debe tanto a disparidades en la percepci&oacute;n de qui&eacute;n es el culpable de la situaci&oacute;n y cu&aacute;l es la soluci&oacute;n a sus problemas, sino m&aacute;s bien a la estrategia para lograr este fin &uacute;ltimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Dámaso Luis León, Ayoze Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/venezuela-radiografia-division_132_1718197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Feb 2019 20:30:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Venezuela: radiografía de una división]]></media:title>
    </item>
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