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    <title><![CDATA[elDiario.es - Magda R. Brox]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/magda_r_brox/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Magda R. Brox]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["La meditación actualiza el 'software' de nuestro cerebro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/meditacion-actualiza-software-cerebro_128_1438248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d151568b-5bf4-40f3-9c72-34614c911f1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vicente Simón, catedrático de Psicobiología de la Universitat de València"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vicente Simón, catedrático de Psicobiología de la Universitat de València, psiquiatra y doctor en Medicina, es pionero en introducir el Mindfulness como disciplina de investigación en la universidad</p></div><p class="article-text">
         Vicente Sim&oacute;n (Valencia, 1946) es catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universitat de Val&egrave;ncia, psiquiatra y doctor en Medicina. Es un precursor en introducir el <em>mindfulness</em> (o atenci&oacute;n plena) en Espa&ntilde;a. Empez&oacute; a interesarse por la conducta en el Departamento de Fisiolog&iacute;a de la Universidad del Ruhr (Alemania) y desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os se dedica al estudio de la consciencia y a la pr&aacute;ctica de la meditaci&oacute;n. Actualmente es un referente en este &aacute;mbito. Ha publicado varios libros sobre el tema y ha participado en cursos y retiros. Adem&aacute;s es miembro fundador de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Mindfulness y acad&eacute;mico correspondiente de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es exactamente mindfulness?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El <em>mindfulness</em> es un movimiento social bastante importante, que apareci&oacute; en la segunda mitad del siglo XX en EE.UU. y que comporta una asimilaci&oacute;n por parte de la cultura occidental, y especialmente de la ciencia, de las tradiciones meditativas que han existido desde tiempos inmemoriales. Inicialmente, la cultura occidental y la ciencia, las consideraba esot&eacute;ricas y quien las practicaba se escond&iacute;a, pero ahora es todo lo contrario: est&aacute;n de moda y su pr&aacute;ctica se ha popularizado extensamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero el mindfulness</strong><strong> o meditaci&oacute;n se define tambi&eacute;n como el estado de la consciencia plena</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Consciencia plena es una forma de traducir la palabra inglesa <em>mindfulness</em> que personalmente no me gusta mucho. <em>Mindfulness</em> es, a su vez, la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s de la palabra pali sati, traducci&oacute;n que tampoco est&aacute; exenta de inconvenientes. Prefiero hablar de entrenar la consciencia autoconsciente, es decir, ser consciente del contenido de nuestra propia mente. La consciencia humana es diferente a la del resto de especies animales, ya que somos capaces de ser conscientes de nuestra propia consciencia. En eso somos, probablemente, &uacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tanto en que nos vincula al presente, &iquest;el mindfulness ser&iacute;a el carpe diem de nuestra era?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la parte en la que te lleva a vivir el presente s&iacute;, pero esta es solo una parte del <em>mindfulness</em> o meditaci&oacute;n. Quedarnos solo con esto nos llevar&iacute;a a construir una idea err&oacute;nea y bastante parcial. Hay que matizarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mat&iacute;celo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El aspecto del cultivo de la atenci&oacute;n -la pr&aacute;ctica de la concentraci&oacute;n-, es solo una parte de la meditaci&oacute;n, la m&aacute;s conocida. Se trata de entrenar a la mente para que sea consciente de lo que est&aacute; pasando en cada momento. En general, no recibimos un entrenamiento espec&iacute;fico para esto. Hay profesiones, como los m&uacute;sicos, que desarrollan m&aacute;s esta atenci&oacute;n consciente, ya que requieren de una gran concentraci&oacute;n en la m&uacute;sica, en el instrumento. Pero, en mi opini&oacute;n, lo m&aacute;s importante de la meditaci&oacute;n no es el desarrollo de la concentraci&oacute;n -aunque esto sea deseable y hasta cierto punto necesario-, sino que lo m&aacute;s importante es la faceta de <em>mindfulness</em> relacionada con la actitud. El sentido de la meditaci&oacute;n es la maduraci&oacute;n y transformaci&oacute;n de la persona humana. Y esto, en t&eacute;rminos neurobiol&oacute;gicos, se consigue cuando logramos que el cerebro humano d&eacute; de s&iacute; todo aquello de lo que es capaz. Cuando le sacamos el m&aacute;ximo partido a nuestra capacidad de ser conscientes de nuestra propia consciencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La mente es un diamante en bruto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto, pero ese diamante hay que cultivarlo. Todos venimos con el hardware caracter&iacute;stico de la especie humana, pero hay que actualizar el software con entrenamiento, ya que si no, no se aprovechan las enormes posibilidades que el cerebro humano posee. Esa es la grandeza del mindfulness. La meditaci&oacute;n actualiza el software de nuestro cerebro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos sucede que vivimos m&aacute;s pero menos en mindfulness?</strong><em>mindfulness?</em>
    </p><p class="article-text">
        Actualmente lo que ocurre es que la gente vive estresada y eso nos apresa en la mente de mono, una mente que salta de un pensamiento a otro y vive agobiada por la supervivencia. La mente de mono no es mala en s&iacute; misma, est&aacute; incluso relacionada con los grandes logros del ser humano, pero cuando se exagera, por el estr&eacute;s que vivimos por ejemplo, este comportamiento resulta contraproducente. En general, pasamos demasiado tiempo en mente de mono.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le&iacute; en Science que una mente errante es una mente infeliz. </strong><em>Science</em>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. Es un estudio publicado en 2010 y que se realiz&oacute; con una muestra de m&aacute;s de 2.000 sujetos. En este se vio que cuando las personas estaban en mente errante, es decir, en mente de mono, eran m&aacute;s infelices que cuando su atenci&oacute;n se centraba en lo que estaba sucediendo en ese momento. Es un estudio muy interesante, pero no se puede concluir de &eacute;l que tengamos que evitar la mente errante en todo momento. La felicidad es un asunto complejo y una gran parte del problema es que la gente imagina que ser feliz consiste en tener siempre experiencias agradables y placenteras. Y esto es imposible en una vida humana, en la que forzosamente nos vamos a encontrar con experiencias adversas y momentos dolorosos. La felicidad hay que buscarla en una actitud m&aacute;s profunda y positiva ante la vida, en encontrar un sentido a la propia vida que implique el contribuir al bienestar de los dem&aacute;s y al progreso consciente de toda la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Todav&iacute;a hay muchos prejuicios en torno a la meditaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que prejuicios, que s&iacute; los hab&iacute;a hace 15 a&ntilde;os, yo hablar&iacute;a ahora de mala informaci&oacute;n. Mindfulness no es una p&iacute;ldora m&aacute;gica que si la practicas cuando est&aacute;s mal, mejoras y ya est&aacute;. Muchas veces, se vende as&iacute; y es cierto que en tanto que ayuda a concentrarse y a disminuir la mente errante, te tranquiliza, pero esto es solo una parte de todo lo que representa. Lo m&aacute;s profundo radica en el cambio que se experimenta a trav&eacute;s del conocimiento de uno mismo. Quedarse solo con lo primero es una versi&oacute;n parcial y empobrecida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero el mindfulness se est&aacute; utilizando en terapias cl&iacute;nicas.</strong><em>mindfulness</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, se puede utilizar y coadyuva en terapias psicol&oacute;gicas y psiqui&aacute;tricas, pero dentro siempre de un enfoque terap&eacute;utico orientado hacia esa patolog&iacute;a concreta y como parte de un tratamiento global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cient&iacute;ficamente est&aacute; demostrada su relaci&oacute;n con la inmunidad y la longevidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque todav&iacute;a falta m&aacute;s experimentaci&oacute;n, los estudios de ciencia b&aacute;sica evidencian que s&iacute; se producen mejoras en la inmunidad y tambi&eacute;n est&aacute; comprobado que en las personas que meditan a menudo, se produce un alargamiento de los tel&oacute;meros: las partes extremas de los cromosomas, cuya longitud se encuentra relacionada con el envejecimiento. Esto puede significar que la pr&aacute;ctica prolongada de la meditaci&oacute;n contribuye a enlentecer el envejecimiento. Este tema es objeto de mucha investigaci&oacute;n y personas tan relevantes cient&iacute;ficamente como Elisabeth Blackburn que recibi&oacute; el Premio Nobel, se est&aacute;n ocupando de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; a la meditaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os, empec&eacute; a interesarme por la filosof&iacute;a oriental, en concreto por el tao&iacute;smo, que es fascinante. Luego me interes&eacute; por el budismo, ya que el budismo es, en gran parte, una psicolog&iacute;a, y empec&eacute; a practicar meditaci&oacute;n zen. Tras conocer tambi&eacute;n el budismo tibetano, me encontr&eacute; con mindfulness y, dado que es lo que m&aacute;s encajaba en mi trayectoria cient&iacute;fica, lo integr&eacute; en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sentido tiene meditar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conocerse a s&iacute; mismo y conseguir que t&uacute; seas quien mande sobre tu mente y que no sea tu mente quien mande en ti. Normalmente es la mente la que nos dirige, tenemos a la mente por maestro, como dicen los orientales, y lo que se intenta a trav&eacute;s de la meditaci&oacute;n es que t&uacute; seas el due&ntilde;o o due&ntilde;a de tu propia mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es com&uacute;n recalar en la meditaci&oacute;n despu&eacute;s de haber sufrido?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, la gente se replantea su vida cuando sufre. El budismo, por ejemplo, es una respuesta al sufrimiento humano. Buda comenz&oacute; su viaje de auto-transformaci&oacute;n cuando descubri&oacute; la existencia de la enfermedad, del envejecimiento y de la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; tiene que ver la autocompasi&oacute;n con todo esto?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;amos que una de las cosas m&aacute;s importantes es la actitud. Pues la compasi&oacute;n y la autocompasi&oacute;n son parte de esa actitud. La autocompasi&oacute;n consiste en tratarse bien a uno mismo, especialmente cuando se sufre. En nuestra &eacute;poca existe mucha autoexigencia y son muchas las personas que se critican en exceso y no se tratan a s&iacute; mismas con amabilidad. Por eso, la autocompasi&oacute;n es tan importante y tan terap&eacute;utica. Hace mucha falta ense&ntilde;ar a la gente a quererse a s&iacute; misma. Se supone que t&uacute;, a ti misma te amas, pero estamos observando que mucha gente, en realidad, no se quiere a s&iacute; misma y no sabe tratarse bien. Trastornos como la anorexia, o el trastorno l&iacute;mite de personalidad en el que los pacientes se autolesionan, son ejemplos muy claros. A un nivel no tan extremo, las personas que no se cuidan, que se critican en exceso, que no comen correctamente, que no hacen ejercicio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo integrar la meditaci&oacute;n en nuestra vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay gente que empieza sola, que es autodidacta, que lee y lo practica. Lo m&aacute;s recomendable, sin embargo, es unirse a un grupo dirigido por alguien que tenga experiencia. Los grupos son muy motivadores. Es aconsejable la pr&aacute;ctica regular diaria. Y a ser posible, hacer uno o dos retiros al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el mejor resultado que ha visto a trav&eacute;s de la meditaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He tenido mucha experiencia con grupos y precisamente con grupos a los que he ense&ntilde;ado autocompasi&oacute;n. Es reconfortante que la gente te d&eacute; las gracias porque han descubierto c&oacute;mo tratarse bien a s&iacute; mismos, o porque meditan y les va bien. La meditaci&oacute;n naci&oacute; para conocerse a uno mismo. Siempre conlleva un proceso de transformaci&oacute;n personal, en el que sabes d&oacute;nde empiezas pero no a d&oacute;nde vas a llegar, en el buen sentido de la expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso conlleva sus riesgos.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Los riesgos son los de la vida misma. El hacernos m&aacute;s conscientes nos conduce a encontrar sentido a nuestra vida, a ser una ayuda para quienes nos rodean y, en general, a contribuir al progreso de la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/meditacion-actualiza-software-cerebro_128_1438248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jul 2019 19:22:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La meditación actualiza el 'software' de nuestro cerebro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Meditación,Mindfulness,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias de combatientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/historias-combatientes_132_1230248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que la alegr&iacute;a ba&ntilde;aba la playa de la vida. La tristeza alcanza su cuota m&aacute;xima cuanto m&aacute;s feliz se ha sido. Pensaba esto el otro d&iacute;a cuando mi cabeza empez&oacute; a juntar vidas aparentemente ideales, tanto de gente corriente como de personas exitosas, que sufren depresi&oacute;n. Todo iba bien hasta que la mente empez&oacute; a golpear. Casi siempre hay un catalizador que pone en marcha el proceso. A veces es la propia fama la causante de los problemas mentales; otras veces son cuestiones como una enfermedad, la muerte de un allegado, el acoso laboral... Sea cual sea la raz&oacute;n, ah&iacute; est&aacute; la mente en su versi&oacute;n m&aacute;s capciosa alimentando los demonios &iacute;ntimos para hacer mella en nuestra vida.  
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay dos millones de personas afectadas por una de las enfermedades m&aacute;s graves, menos reconocidas y m&aacute;s estigmatizadoras socialmente: la depresi&oacute;n. Somos el cuarto pa&iacute;s de Europa en n&uacute;mero de casos, despu&eacute;s de Alemania, Italia y Francia. La depresi&oacute;n constituye una de las dolencias m&aacute;s invalidantes y con una importante carga de morbilidad. Desafortunadamente, depresi&oacute;n y suicidio van demasiadas veces de la mano. Y los &uacute;ltimos datos de suicidios en Espa&ntilde;a, correspondientes al a&ntilde;o 2017, son estremecedores: un total de 3.679 personas fallecen por esta causa (m&aacute;s de diez personas cada d&iacute;a), lo que duplica el n&uacute;mero de muertes por accidentes de tr&aacute;fico.  
    </p><p class="article-text">
        Como si la vida no fuera dura de por s&iacute; y las malas pasadas que somos capaces de gastarnos. Tengo un amigo muy cercano que est&aacute; pasando por este trance. Objetivamente lo tiene todo, pero me cuenta que ya no disfruta haciendo lo que hace; que se siente in&uacute;til y fr&aacute;gil; que es como si hubiera perdido su identidad; que le aterra quedar con gente y que muchas veces se pregunta si merece la pena continuar. La carga de sufrimiento es insoportable, me confiesa. Es incapaz de dormir m&aacute;s de cuatro horas seguidas, ni siquiera con medicaci&oacute;n. Aun as&iacute; sigue trabajando, lo que constituye toda una proeza. Con todo, lo que peor lleva es haber dejado de so&ntilde;ar. Hace dos a&ntilde;os que no recuerda sus sue&ntilde;os. Ni siquiera los tiene despierto.
    </p><p class="article-text">
        A veces la vida se convierte en una emboscada o en un hurac&aacute;n que pone todo patas arriba y no queda otra que luchar. Estas palabras est&aacute;n dirigidas a esas miles de personas que conviven a diario con el tirano m&aacute;s &iacute;ntimo, con el que mejor nos conoce: nuestra mente. Me gustar&iacute;a decirles a todos esos combatientes que, en alg&uacute;n momento, la mayor&iacute;a hemos estado tentados a sucumbir, a sabotearnos, a dejarnos caer como consecuencia de frustraciones, de desilusiones y de fracasos que hemos magnificado. Pero aunque deshacerse de todas la inseguridades es imposible, de hecho, incrementan seg&uacute;n se vive, lo que s&iacute; podemos hacer es apartarnos del precipicio y coger cierta distancia. Al final quiero pensar que volver a so&ntilde;ar es solo cuesti&oacute;n de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Magda R. Brox es periodista de la Universitat de Val&egrave;ncia. Centre Cultural La Nau</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/historias-combatientes_132_1230248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Nov 2019 12:22:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Historias de combatientes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inutilidad del porqué]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/inutilidad_132_1250968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando era peque&ntilde;a me preguntaba mucho por qu&eacute;. En realidad no hab&iacute;a nada de singular en lo que me ocurr&iacute;a. Hay una edad para los porqu&eacute;s. Por mis amigas s&eacute; que hay una etapa en la crianza por la que toda madre o padre tiene que pasar, ese momento terrible en el que los peque&ntilde;os empiezan a hablar y con ello a preguntarse el porqu&eacute; de casi todo: &iquest;Por qu&eacute; el sol es amarillo? &iquest;Y por qu&eacute; llueve? &iquest;Por qu&eacute; no tengo un hermanito? &iquest;O por qu&eacute; sois novios? &iquest;Por qu&eacute; vienen los Reyes Magos? &iquest;Por qu&eacute; el ratoncito se apellida P&eacute;rez? Y vosotros, &iquest;por qu&eacute; no est&aacute;is casados?
    </p><p class="article-text">
        Mi madre me recuerda habitualmente que una profesora le dijo que formular preguntas era positivo: se aprende interpelando; que por agotador que fuera preguntar es sano; que constituye una forma de desarrollar nuestra capacidad cognitiva. A los cuatro o cinco a&ntilde;os tendemos a cuestionarnos todo lo que nos rodea para forjar nuestra inteligencia. Nos preguntamos todo tipo de cuestiones para establecer patrones. Para configurar el mundo. La sorpresa ante lo que nos rodea y la consiguiente b&uacute;squeda de los porqu&eacute;s como parte de la evoluci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de mi trayectoria y educaci&oacute;n sentimental, los porqu&eacute;s me han acompa&ntilde;ado tambi&eacute;n en mi profesi&oacute;n. En cualquier trabajo period&iacute;stico constituyen una pieza esencial. Una noticia debe de responder a las cinco w (<em>what</em>, qu&eacute;, <em>who</em>, qui&eacute;n, <em>when</em>, cu&aacute;ndo, <em>where</em>, donde y <em>why</em>, por qu&eacute;) y una h (<em>how</em>, c&oacute;mo) para ser considerada completa. Y como la mirada period&iacute;stica busca la precisi&oacute;n, ah&iacute; andamos a vueltas con las preguntas: por qu&eacute; no pactaron antes, por qu&eacute; la mat&oacute;, por qu&eacute; no encuentran una soluci&oacute;n al conflicto -en definitiva-, por qu&eacute; tuvo que suceder lo que sucedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cada vez soy m&aacute;s enemiga de los porqu&eacute;s. Conforme cumplo a&ntilde;os tengo la sospecha de que vivir&iacute;amos m&aacute;s tranquilos sin ellos; no todos producen beneficios; algunos son un caj&oacute;n de sastre; llevan a callejones sin salida; a vivir cualquier suceso con la perplejidad de un extraterrestre puesto que nos conducen a causas-efectos insalvables, a una aut&eacute;ntica encrucijada sin respuesta. No todo tiene un porqu&eacute; comprensible. A veces resulta m&aacute;s saludable amarrarse a la cuerda de la ignorancia para poder continuar. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, no quiero decir que dejemos el contador de las preguntas a cero, pero estoy convencida de que reduciendo los porqu&eacute;s, desistiendo de las preguntas incesantes, enfriar&iacute;amos las in&uacute;tiles emociones que producen y ser&iacute;amos mucho m&aacute;s felices. Al fin y al cabo la vida es hermosa y el quid de la misma es vivirla. &iquest;Por qu&eacute; preguntarse qu&eacute; hay debajo de la alfombra?
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Magda R. Brox es periodista de la Universitat de Val&egrave;ncia. Centre Cultural La Nau</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/inutilidad_132_1250968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2019 10:08:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La inutilidad del porqué]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta de una nulípara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/magda-r-brox-opinion_132_1442606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Soy nul&iacute;para, o lo que es lo mismo, soy una mujer sin descendencia. Afortunadamente este t&eacute;rmino que me suena a ave (ov&iacute;paras) no resulta habitual. Lo de nul&iacute;para proviene del lat&iacute;n: <em>nullus </em>(ninguno) y <em>parere</em> (parir, dar a luz, engendrar) y como la expresi&oacute;n &ldquo;No madre&rdquo; construyen la identidad de la mujer desde la negaci&oacute;n. Esa f&oacute;rmula de nombrar o de pertenencia a una &ldquo;realidad&rdquo; desde la denegaci&oacute;n no me gusta, vaya por delante.
    </p><p class="article-text">
        No es la &uacute;nica cuesti&oacute;n que no me gusta y, probablemente conmigo coincidir&aacute; un colectivo cada vez mayor: casi un 30% de las mujeres nacidas en la d&eacute;cada de los 70 no tiene hijos, seg&uacute;n se recoge en el libro &lsquo;No madre. Mujeres sin hijos contra los t&oacute;picos&rsquo; de la periodista Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez-Miranda.
    </p><p class="article-text">
        La gente piensa que algo pasa cuando rebasas los 40 sin descendencia. Entonces desde el cari&ntilde;o, la inocencia, la compasi&oacute;n, o desde la m&aacute;s profunda ignorancia, te facilitan toda suerte de advertencias y consejos acerca de tu horizonte vital: &ldquo;No te lo dejes, que se te pasa el arroz&rdquo;, &ldquo;No te preocupes, ahora con los avances que hay, a&uacute;n est&aacute;s a tiempo&rdquo;, &ldquo;T&uacute; lo que tienes que hacer es salir por ah&iacute;, enrollarte con el que m&aacute;s te guste y ser madre&rdquo;, &ldquo;Se es madre de muchas formas, tambi&eacute;n puedes adoptar&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La maternidad es una opci&oacute;n y como tal se puede elegir o no. Hay mujeres que quieren y no pueden. Las hay que no quieren y pueden. Quiz&aacute; una mujer no ha optado por la maternidad por circunstancias personales, o quiz&aacute; exista un motivo biol&oacute;gico. Lo realmente novedoso ahora es con las maternidades a la carta y sus infinitas posibilidades m&eacute;dicas, la opci&oacute;n de ser madre se prorroga m&aacute;s all&aacute; de la edad f&eacute;rtil y su famoso reloj biol&oacute;gico, y la pregunta sobrevuela de forma continua, lo que obliga a la mujer a justificarse ante los dem&aacute;s y ante ella misma. Ese eterno &ldquo;todav&iacute;a est&aacute;s a tiempo&rdquo; se puede enquistar y devenir cancer&iacute;geno cuando se sit&uacute;a en primer plano y no deja avanzar.
    </p><p class="article-text">
        En &lsquo;No Madres&rsquo;, Fern&aacute;ndez-Miranda relata su calvario por una no maternidad no elegida: siete fecundaciones in vitro fallidas; hace un retrato de las adelantadas en esta condici&oacute;n: Coco Chanel, Katharine Hepburn, Oriana Fallaci, Frida Kahlo o Marilyn Monroe, entre otras, y entrevista a famosas contempor&aacute;neas que no son madres entre las que se encuentran: Rosa Montero, Mamen Mendizabal, Maribel Verd&uacute;, Alaska o Paula V&aacute;zquez. Todas coinciden en verse a s&iacute; mismas como &ldquo;raras&rdquo; y afirman que a las que dan a luz no se les pregunta, de lo que se deduce que, todav&iacute;a hoy, la elecci&oacute;n de la no maternidad se considera an&oacute;mala.
    </p><p class="article-text">
        No me gustan los juicios de valor y menos en este &aacute;mbito. No me gusta que se asocie el ego&iacute;smo o la ambici&oacute;n laboral como causas de no haber sido madre, como tampoco me gusta las opiniones descalificativas hacia las mujeres que son juzgadas por dedicar m&aacute;s tiempo a la crianza de sus hijos que a su trabajo. Cada mujer, como todo hombre, es libre para tener o no descendencia y gestionar su vida de la forma que buenamente pueda.
    </p><p class="article-text">
        Y dicho sea de paso, tampoco me gusta la malsana f&oacute;rmula de buscar un nombre desde la negaci&oacute;n: nul&iacute;para o &ldquo;no madre&rdquo;. Puestos a catalogar, habr&iacute;a que buscar un t&eacute;rmino que englobase tanto a hombres y mujeres que no se reproducen. Son ejemplares &uacute;nicos e invito a ling&uuml;istas y genetistas a buscar un neologismo que diera cuenta de esa unicidad desde la particularidad y no desde la privaci&oacute;n. Y ya que estamos, de igual manera que hay un d&iacute;a para el padre, la madre o los abuelos, pedir&iacute;a un d&iacute;a para celebrar la pertenencia a un colectivo que representa ya m&aacute;s de un 30% de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/magda-r-brox-opinion_132_1442606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2019 15:09:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Carta de una nulípara]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mala fama de la invisibilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/magda-r-brox-opinion_132_1539407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tengo un amigo que dibuja como los &aacute;ngeles, pero ha decidido guardar sus vi&ntilde;etas en un caj&oacute;n. Por su estilo y calidad, sus c&oacute;mics se asemejan a los de Frank Miller y no exagero cuando digo que podr&iacute;an merecer un Premio Nacional. Cuando los descubr&iacute; fortuitamente, como quien se deslumbra al encontrar un tesoro, no pude evitar fotografiarlos y consultar mi impresi&oacute;n con personas entendidas que pronto se interesaron por el artista an&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Este episodio me ha hecho regresar a personas que voluntariamente han decidido ser an&oacute;nimas para ser felices. Curiosamente esto resulta complejo porque vivimos en sociedades obsesionadas con la visibilidad y el triunfo. Cada vez es m&aacute;s habitual encontrarme a adolescentes que aprovechan los jardines del Turia para retratarse en reportajes fotogr&aacute;ficos que previsiblemente compartir&aacute;n en redes sociales. Ser feliz y ser visible parecen ir de la mano en un mundo erigido emocionalmente sobre la dictadura del <em>like</em>.
    </p><p class="article-text">
        De hecho es noticia que los famosos se apeen de la visibilidad. He le&iacute;do varios reportajes a deportistas que han dejado la alta competici&oacute;n por el castigo mental que sufr&iacute;an ante tanta exposici&oacute;n p&uacute;blica. Hace unos d&iacute;as Roger Federer afirmaba ya en el titular de una entrevista que &ldquo;si pudiera elegir, ser&iacute;a una persona normal&rdquo; por no hablar de invisibilidades elegidas y buscadas como las de Marisol, que finalmente cumpli&oacute; su sue&ntilde;o: ser una persona normal, Pepa Flores.
    </p><p class="article-text">
        Pero precisamente todas estas actitudes son noticia porque normalmente asociamos pasar desapercibidos con una actitud de perdedores. Pero, &iquest;y si fuera al rev&eacute;s? Me pregunto todo esto mientras pienso en la teor&iacute;a psicol&oacute;gica de la pir&aacute;mide de Maslow donde el reconocimiento ocupa la c&uacute;spide y, por el contrario, en un art&iacute;culo del escritor y amigo Alfons Cervera, en el que revindica la importancia de las cosas que no se ven y entre la que se encuentra la m&aacute;s invisible de todas: el alma.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, d&iacute;a a d&iacute;a, y desde el placer de la cotidianidad, haya que girar la mirada a las almas que no tenemos a la vista. Al conductor del metro, que en realidad es conductora -porque desde la maquina usted no la ve-, y que le lleva a trabajar todos los d&iacute;as; a la madre que ha permitido que usted, hija o hijo, haya llegado a su posici&oacute;n laboral; al t&eacute;cnico municipal que propone a la alcaldesa una programaci&oacute;n in&eacute;dita que hace a esta aparecer en televisi&oacute;n; a la persona que adecenta su hogar y lo mantiene limpio; al guardaespaldas y al guardia de seguridad que custodia su centro de trabajo; al psic&oacute;logo que pone en forma su alma&hellip; El mundo, como el mercado, pone en valor lo que se ve. Pero &iquest;qu&eacute; ocurre con las almas que no se ven? &iquest;Lo que no sale no vale?
    </p><p class="article-text">
        Cada vez soy m&aacute;s consciente de las personas con cualidades m&aacute;s que rese&ntilde;ables que con arreglo a su destino deciden no destacar o, sencillamente, despu&eacute;s de haberlo hecho, desaparecen de la vida p&uacute;blica de forma respetable.
    </p><p class="article-text">
        Pienso tambi&eacute;n en Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba, el secretario general m&aacute;s invisible y discreto de los socialistas que se retir&oacute; a la universidad tras abandonar la primera l&iacute;nea pol&iacute;tica; por no hablar de su mujer, Pilar Goya, a la que la mayor parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica hemos conocido a ra&iacute;z de su condici&oacute;n de viuda.
    </p><p class="article-text">
        Me despert&eacute; pensando todo esto cierta noche de mayo. Y pens&eacute; que quiz&aacute; s&iacute;, lo m&aacute;s importante sucede en otro territorio invisible: la insondable frontera de los sue&ntilde;os, ese camino al que nos asomamos cada d&iacute;a y que a veces al despertar tenemos la suerte de reconocer y recordar. Volver&eacute; a leer a Freud. Hasta la pr&oacute;xima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/magda-r-brox-opinion_132_1539407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 May 2019 09:22:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mala fama de la invisibilidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mafalda y la medicina preventiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mafalda-medicina-preventiva_132_1687655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Para m&iacute; nunca antes hab&iacute;a supuesto un dilema saber. Por encima de todo siempre he querido tener informaci&oacute;n. Cuanta m&aacute;s y m&aacute;s rigurosa mejor. Como periodista me viene de serie. Tambi&eacute;n fui una ni&ntilde;a que en ese sentido se parec&iacute;a a Mafalda. Preguntaba demasiado. Ahora, y eso me aterra, me he dado cuenta que con lo de saber tengo un dilema. Y me imagino al personaje de Quino pregunt&aacute;ndose qu&eacute; har&iacute;a, y enfad&aacute;ndose con cualquier de las decisiones tomadas. El dilema es a cuenta de la tan de moda medicina preventiva, o lo que es lo mismo, el conocimiento precoz de las enfermedades que vendr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me alegra empezar el domingo leyendo un nuevo avance acerca de la batalla contra el c&aacute;ncer.  Se trata de una investigadora que est&aacute; desarrollando un m&eacute;todo de detecci&oacute;n del c&aacute;ncer de col&oacute;n a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis de sangre. Mediante esta prueba el paciente podr&iacute;a saber si desarrollar&aacute; un tumor maligno con 10 o 15 a&ntilde;os de antelaci&oacute;n. Me entran unas ganas irrefrenables de contactar con esta investigadora. E incluso busco en Internet el nombre de la <em>start-up</em> espa&ntilde;ola para felicitarle por tal hallazgo.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que confesar que siempre he sentido devoci&oacute;n por la ciencia. En mi Olimpo, los dioses visten de blanco y no son chefs ni se mueven entre fogones, son cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos. Pero es la primera vez en mi vida que no s&eacute; si estar&iacute;a preparada para escuchar un veredicto de mi dios y no s&eacute; si a usted, como a m&iacute;, todo esto de la medicina preventiva tambi&eacute;n le aturde.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estar&iacute;a usted preparado para escuchar que ha heredado una mutaci&oacute;n gen&eacute;tica da&ntilde;ina que le predispone al desarrollo de un c&aacute;ncer? &iquest;Aceptar&iacute;a que precozmente le anunciaran que enfermar&aacute; de alzh&eacute;imer? &iquest;C&oacute;mo vivir&iacute;a con las consecuencias de saber que le ronda una enfermedad mortal? &iquest;Se imagina que un an&aacute;lisis &uacute;nico pudiera determinar sus futuros tumores? &iquest;Se realizar&iacute;a una historia cl&iacute;nica antes de reproducirse y tener descendencia?
    </p><p class="article-text">
        La medicina preventiva representa una revoluci&oacute;n que me fascina y me aterra a partes iguales. Pienso en todos los avances. La de miles de vidas que previsiblemente salvar&aacute;n ciertos descubrimientos gen&oacute;micos. Esto unido a algoritmos de inteligencia artificial sobre nuestro estilo de vida o nuestra dieta permitir&aacute; predecir las enfermedades que vendr&aacute;n. Pero si les digo la verdad, estoy muerta de miedo. No s&eacute; si estar&iacute;a preparada para que un genetista me alertara sobre mis c&aacute;lculos de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Intento ponerme en la piel del &uacute;ltimo caso que me han contado. El de una adolescente que sabe que tiene un gen que le provocar&aacute; el peor c&aacute;ncer de mama en menos de 15 a&ntilde;os. Ella y su familia lo saben. No s&eacute; c&oacute;mo le afectar&aacute; ese conocimiento psicol&oacute;gicamente, m&aacute;s all&aacute; del gran avance que supone la prevenci&oacute;n mediante un seguimiento exhaustivo a trav&eacute;s de estudios radiol&oacute;gicos  o decisiones m&aacute;s dr&aacute;sticas como la mastectom&iacute;a de Angelina Jolie.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, y de momento, la mayor&iacute;a de todos estos avances cient&iacute;ficos est&aacute;n en mano de empresas privadas que comercializan unas pruebas que no est&aacute;n al alcance de todos, lo que abre otro debate: el de la medicina universal, pero eso dar&iacute;a para otra columna.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, lo que le ocurre a Mafalda, es que por primera vez en su vida se ha quedado muda al darse cuenta que sus preguntas puede enturbiar su propia existencia, que de paso, y a diferencia de las vi&ntilde;etas, es ef&iacute;mera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mafalda-medicina-preventiva_132_1687655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 09:20:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mafalda y la medicina preventiva]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la ley de la gravedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ley-gravedad_132_1698011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Durante un tiempo, quiz&aacute; demasiado, confund&iacute; el amor con muchas cosas. Con la chispa de cada ma&ntilde;ana, con las mariposas en el est&oacute;mago, con el olor que dej&oacute; en m&iacute;, con la admiraci&oacute;n devota hacia el ser que te acompa&ntilde;a, con el erotismo sutil, con las enloquecidas peripecias juveniles, con la pasi&oacute;n que te asalta en la noche, con el movimiento acompasado de unos muslos, con la galer&iacute;a privada de los sue&ntilde;os, con la magia de un cuerpo, con un estilo de vida, con el poder de unas palabras&hellip; Durante mucho tiempo, quiz&aacute; demasiado, supe desear y no supe amar.
    </p><p class="article-text">
        Eso lo digo ahora. Tras las experiencias vividas desde la mitad de una existencia. Es la vida. No hay libro de instrucciones. Pero a veces pasa que una se detiene. Y ve lo que sucede en carne propia con la distancia casi ajena que confiere el ejercicio de retroceder. Es como si te sentaras en un patio de butacas y vieras tu vida en pantalla grande. Cuando dejas de ser la protagonista del espect&aacute;culo, distingues a la perfecci&oacute;n entre el amor y el tru&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de ocasiones con el amor ocurre que una va insegura como si caminara por un alambre. Quiz&aacute; por ello, y porque es algo que nos constituye, he le&iacute;do tanto sobre el amor. Busqu&eacute; en la sociolog&iacute;a, respuestas menos fr&aacute;giles a este riesgo contante que supone tanto amar como vivir. Me acerqu&eacute; a la l&iacute;mpida prosa de Ortega y Gasset en sus <em>Estudios sobre el amor</em>, del que celebramos ahora 80 a&ntilde;os; a <em>El amor l&iacute;quido</em> de Zygmunt Bauman y su definici&oacute;n de relaci&oacute;n de pareja como &ldquo;colaci&oacute;n de intereses confluyentes&rdquo;, y tambi&eacute;n a la naturaleza mudable del amor cuando surgen nuevas situaciones de la que da cuenta <em>Second chances</em>, el aclamado ensayo de Judith Wallerstein y Sandra Blakeslee. Todas estas lecturas me dieron pautas para relacionar diversas teor&iacute;as con esa l&iacute;nea intransferible que supone la propia existencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero en mi opini&oacute;n, de entre todo lo le&iacute;do, la mejor manera de evocar el amor es la m&iacute;tica imagen que relat&oacute; Paul Auster en <em>El Palacio de la Luna</em>. Un hombre salta desde un acantilado y cuando est&aacute; a punto de dar en el fondo, ocurre &ldquo;algo extraordinario&rdquo;, se entera de que lo quieren: &ldquo;Yo hab&iacute;a saltado desde el borde y entonces, en el &uacute;ltimo instante, algo me cogi&oacute; en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la &uacute;nica cosa que puede detener la ca&iacute;da de un hombre, la &uacute;nica cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que agradecer a Auster esa definici&oacute;n del amor con la que me he encontrado a lo largo de mi vida adulta. Cuando una persona se siente incapaz, cuando la pulsi&oacute;n de apearse de la vida vence -as&iacute; de caprichosa resulta la naturaleza humana,- ah&iacute; aguarda el amor para espetarte en el peor de los d&iacute;as, que cuando le besas, caen ramos de flores del cielo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el enemigo &iacute;ntimo te lleva nuevamente a una sala de Urgencias, porque tu hipocondr&iacute;a te condena a encadenar una enfermedad fantasma con otra, all&iacute; est&aacute; el amor para ponerse enfermo en tu nombre y fingir ante unos vecinos con los que coincides durante la espera, que el enfermo es &eacute;l, y no t&uacute;, porque el verdadero amor se disfraza hasta de tort&iacute;colis para evitar que t&uacute;, su amor, sufra por dar explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El amor tambi&eacute;n camina junto a ti por la orilla de tu playa favorita. Cuando lloras porque la ansiedad te impide ver la grandeza del paisaje, en ese espacio que lo fue todo, ah&iacute; est&aacute; el amor para bracear contra marea. Y de pronto, al mirarle, obra el milagro: abre los brazos en cruz y dibuja un nuevo horizonte entre el mar y el cielo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Magda R. Brox es periodista de la Universitat de Val&egrave;ncia. Centre Cultural La Nau. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magda R. Brox]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ley-gravedad_132_1698011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Feb 2019 11:10:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra la ley de la gravedad]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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