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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlota Escutia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlota_escutia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlota Escutia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Diario sobre el calentamiento global de una investigadora en la Antártida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/diario-calentamiento-global-investigadora-antartida_132_1696986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bba0970-5df0-4c93-ab17-ee9ba63d3582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diario sobre el calentamiento global de una investigadora en la Antártida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El archivo de los eventos climáticos durante la dilatada historia climática de nuestro planeta se encuentran inscritos en las rocas y los sedimentos</p></div><p class="article-text">
        Hace unos 34 millones de a&ntilde;os, un brusco descenso de los niveles de carbono el la atm&oacute;sfera (CO2) causaron la formaci&oacute;n del primer casquete de hielos de tama&ntilde;o continental en la Ant&aacute;rtida. Desde su formaci&oacute;n, este casquete ha sufrido cambios en su tama&ntilde;o de forma considerable. Durante &eacute;pocas c&aacute;lidas (interglaciares) los casquetes disminu&iacute;an su tama&ntilde;o, y al derretirse, el agua que est&aacute; en el continente en estado s&oacute;lido, pasa al oc&eacute;ano en estado l&iacute;quido, por lo que el nivel del mar global sube. Durante &eacute;pocas fr&iacute;as (glaciares) los casquetes aumentaban su tama&ntilde;o y el nivel del mar sufr&iacute;a un descenso. Aparte de los cambios de nivel del mar, las variaciones en el volumen de los casquetes de hielo tienen un efecto en la circulaci&oacute;n oce&aacute;nica (que es uno de los mecanismos por el que se distribuye el calor en el Planeta); el albedo terrestre (que determina cu&aacute;nta radiaci&oacute;n es reflejada por los mantos blancos de hielo); y los ecosistemas marinos, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En el escenario actual de calentamiento global, es muy complicado determinar la estabilidad del casquete de hielos Ant&aacute;rtico y una de las inc&oacute;gnitas actuales identificada por el Panel Intergubernamental del Cambio Clim&aacute;tico (IPCC, por sus siglas en ingl&eacute;s) es el determinar cu&aacute;nto subir&aacute; el nivel del mar y a qu&eacute; velocidad. Las proyecciones actuales m&aacute;s pesimistas indican una subida de cerca de 1 metro para finales de este siglo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estas proyecciones no tienen en cuenta la posible contribuci&oacute;n a esta subida del nivel del mar propiciada por una aceleraci&oacute;n en la desestabilizaci&oacute;n de los casquetes continentales de Groenlandia y la Ant&aacute;rtida. La respuesta a esta pregunta no la podemos encontrar en el &aacute;mbito de nuestros registros hist&oacute;ricos, que cubren un periodo de tiempo con unas condiciones clim&aacute;ticas muy alejadas de las proyectadas para el futuro. As&iacute;, los testigos de hielo obtenidos de la Ant&aacute;rtida nos indican que la concentraci&oacute;n de CO2 atmosf&eacute;rico actual (407 ppmv) no han sido experimentado por el planeta en los &uacute;ltimos 800.000 a&ntilde;os. De hecho, las concentraciones actuales de carbono atmosf&eacute;rico no han sido experimentadas por la Tierra desde hace unos 3 millones de a&ntilde;os. El archivo de los eventos clim&aacute;ticos durante la dilatada historia clim&aacute;tica de nuestro planeta (registros paleoclim&aacute;ticos) se encuentran inscritos en las rocas y los sedimentos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las perforaciones oce&aacute;nicas son una herramienta idean para acceder a sedimentos marinos que proporcionan registros paleoclim&aacute;ticos y de la historia de avances y retrocesos del casquete de hielos de hace millones de a&ntilde;os. El programa de perforaciones cient&iacute;ficas oce&aacute;nicas (IODP por sus siglas en ingl&eacute;s) aglutina 22 pa&iacute;ses (entre ellos Espa&ntilde;a), que participan en el mismo mediante el pago de una cuota. La Expedici&oacute;n&nbsp; 318 del IODP en el margen continental de la Tierra de Wilkes, liderada por C. Escutia, recuper&oacute; ~2000 m de sedimento con edades comprendidas entre 55 millones de a&ntilde;os (Eoceno) y el Holoceno (20.000).
    </p><p class="article-text">
        Estos registros nos muestran que hace 55 millones de a&ntilde;os la Ant&aacute;rtida no s&oacute;lo no sosten&iacute;a un casquete de hielos sino que adem&aacute;s ten&iacute;a un clima subtropical seg&uacute;n lo indican los restos de polen de palmeras y de &aacute;rboles de la familia de los Baobabs. &nbsp;A los 50 millones de a&ntilde;os comienza una tendencia al enfriamiento que da paso a que los bosques sub-tropicales sean sustitu&iacute;dos por bosques que caracterizan las zonas templadas. Durante este tiempo es muy probable que glaciares crecieran en las zonas monta&ntilde;osas cohabitando con los bosques, tal y como ocurre hoy en d&iacute;a en la Patagonia. A hace unos 34 millones de a&ntilde;os es cuando encontramos evidencia de una Ant&aacute;rtida cubierta por un manto de hielo.
    </p><p class="article-text">
        El registro sedimentario nos muestra que el casquete de hielo fue muy din&aacute;mico durante muchos millones de a&ntilde;os, aumentando y disminuyendo su volumen de forma considerable. Hace unos 3-4 millones de a&ntilde;os, por ejemplo, cuando las condiciones de CO2 atmosf&eacute;rico eran similares a las actuales pero la temperatura de los oc&eacute;anos eran m&aacute;s elevadas, nuestros registros muestran&nbsp; una p&eacute;rdida considerable de algunos sectores del casquete Ant&aacute;rtico, que adem&aacute;s implican la p&eacute;rdida del casquete de Groenlandia.&nbsp; Estudios en otras zonas del planeta indican que el nivel del mar en esa &eacute;poca era unos 20 metros m&aacute;s elevado que el actual.
    </p><p class="article-text">
        Hemos aprendido mucho del registro que se ha obtenido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la Ant&aacute;rtida es un poco m&aacute;s grande que Europa y que los registros que tenemos est&aacute;n localizados en unos pocos sectores del margen Ant&aacute;rtico. Es como querer determinar el clima de Europa teniendo solo registros en Espa&ntilde;a, Grecia y Noruega. Futuros esfuerzos se enfocan a obtener registros sedimentarios en zonas v&iacute;rgenes y de &eacute;pocas pasadas de las que no se tienen suficientes datos. Una de estas expediciones del IODP est&aacute; programada para el a&ntilde;o 2021 y ser&aacute; liderada por el mismo grupo espa&ntilde;ol que la Expedici&oacute;n IODP 318.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlota Escutia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/diario-calentamiento-global-investigadora-antartida_132_1696986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Feb 2019 19:50:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Antártida,Cambio climático]]></media:keywords>
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