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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ece Temelkuran]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Ece Temelkuran]]></description>
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      <title><![CDATA[De Tahrir a Trump: el nacionalismo ha secuestrado la esperanza del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tahrir-trump-nacionalismo-secuestrado-esperanza_129_1700595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e4d0f91-5767-4139-bc8d-ed4a89c08e5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Tahrir a Trump: el nacionalismo ha secuestrado la esperanza del pueblo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo movimiento, siniestro y divisivo, y una nueva clase de nuevos héroes que hacen promesas de grandeza han aprovechado la necesidad de reconocimiento de los ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        Miles de personas concentradas en la plaza Tahrir corearon el eslogan: &ldquo;&iexcl;Pan! &iexcl;Dignidad! &iexcl;Libertad!&rdquo;. Era el a&ntilde;o 2011; el punto &aacute;lgido de la primavera &aacute;rabe. Ese d&iacute;a, rodeado de manifestantes, record&eacute; las palabras de un trabajador de mediana edad que hab&iacute;a conocido en Buenos Aires diez a&ntilde;os antes. Me explic&oacute; por qu&eacute; &eacute;l y sus compa&ntilde;eros tomaron una f&aacute;brica durante el colapso econ&oacute;mico de Argentina. Mencion&oacute; razones como el hambre, la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, su voz cambi&oacute; cuando me explic&oacute; otro de los motivos: &ldquo;Y el jefe... nunca nos dio los buenos d&iacute;as y eso destruye tu dignidad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dignidad&rdquo; es una palabra escurridiza; un concepto demasiado et&eacute;reo como para ser incluido en un contrato social o para que se tenga en cuenta como uno de los puntos de la agenda de un nuevo movimiento pol&iacute;tico. Y, sin embargo, es la palabra que mejor refleja el hecho de que estar ahogados por los problemas econ&oacute;micos no es lo &uacute;nico que enfurece a los pobres. De hecho, lo que hace que las consecuencias f&iacute;sicas de su miseria sean insoportables es que se burlen de ellos, los enga&ntilde;en o los priven de lo m&aacute;s esencial para su condici&oacute;n humana. Esto me lo ense&ntilde;&oacute; una madre que ten&iacute;a a su cargo a cuatro hijos y que viv&iacute;a en uno de los barrios m&aacute;s pobres de Estambul, situado en una colina con vistas al B&oacute;sforo. No estaba furiosa cuando me explicaba que algunas noches sus hijos se iban a dormir con el est&oacute;mago vac&iacute;o pero s&iacute; se indign&oacute; al recordar que su jefe le hab&iacute;a dicho con sarcasmo: &ldquo;ah, pero entonces tienes una casa con vistas al mar&rdquo;. Me cont&oacute; que poco despu&eacute;s de ese comentario dej&oacute; ese trabajo, indicando &ldquo;si te parece, para cenar podemos mojar pan en el mar&rdquo;. Su expresi&oacute;n orgullosa me ense&ntilde;&oacute; que defender la dignidad puede tener mejor sabor que el pan; s&iacute;, incluso cuando tienes hambre. La Plaza Tahrir en El Cairo, el Parque Gezi en Estambul y la Puerta del Sol en Madrid; no hace mucho estos y otros lugares eran epicentros de protesta y esperanza para movimientos democr&aacute;ticos radicales que quer&iacute;an transformar la pol&iacute;tica y reivindicar la dignidad de las personas. Todos estos movimientos fueron reprimidos con violencia o absorbidos por el sistema pol&iacute;tico convencional.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, de nuevo, millones de personas est&aacute;n protestando a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, ha cambiado el estado de &aacute;nimo y tambi&eacute;n el mensaje. Piden que se respete su &ldquo;verdad&rdquo; y tambi&eacute;n opciones pol&iacute;ticas que polarizan a la sociedad. La batalla a favor de la dignidad ha sido reemplazada por una agresiva afirmaci&oacute;n de orgullo; orgullo de la naci&oacute;n o de una peculiar versi&oacute;n de &ldquo;pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las palabras &ldquo;dignidad&rdquo; y &ldquo;orgullo&rdquo; son completamente distintas. Y esta diferencia es lo que permite entender el caos pol&iacute;tico y moral actual. La necesidad de dignidad es inherente al ser humano y conecta con nuestro amor al pr&oacute;jimo. El orgullo, por otro lado, es una fachada; un ansia de reconocimiento excluyente y una respuesta a la pregunta de qui&eacute;n es superior a qui&eacute;n. Es divisivo. Cuando las multitudes est&aacute;n suficientemente desesperadas, es f&aacute;cil para los actores pol&iacute;ticos sustituir la necesidad de dignidad del ser humano por un clamor vengativo de orgullo. Y esto es lo que hace precisamente el populismo de derechas.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que algunos populistas de derechas y aut&oacute;cratas despiadados como Donald Trump (en Estados Unidos), Viktor Orb&aacute;n (Hungr&iacute;a), Recep Tayyip Erdo&#287;an (en Turqu&iacute;a) y&nbsp; Jair Bolsonaro (en Brasil) hayan conseguido atraer y beneficiarse de la indignaci&oacute;n de los ciudadanos es peligroso y desafortunado. Se&ntilde;alan con el dedo a los periodistas, los cient&iacute;ficos y la clase pol&iacute;tica y afirman: &ldquo;estas personas han estado jugando con vuestra dignidad&rdquo;. Lo cierto es que estos l&iacute;deres suelen pertenecer a las clases m&aacute;s privilegiadas pero consiguen que sus seguidores crean que har&aacute;n que la elite se arrodille y les devuelva la dignidad perdida. Y es por esta raz&oacute;n que en los m&iacute;tines de Trump y en las manifestaciones a favor del Brexit vemos rostros marcados por una lucha constante por sobrevivir, y que ahora irradian y muestran una nueva energ&iacute;a. Son almas que est&aacute;n redescubriendo su capacidad para decirle &ldquo;no&rdquo; a un mundo que durante d&eacute;cadas se ha doblegado ante el lema capitalista de &ldquo;no tienes otra alternativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la suposici&oacute;n econ&oacute;mica predominante de que los humanos rinden m&aacute;s cuando tienen miedo a perder sus bienes materiales o se mueven por el deseo de tener m&aacute;s, el alma humana, la materia m&aacute;s misteriosa del planeta, necesita aferrarse a una vida que tenga significado. A estas alturas, incluso los devotos del capitalismo saben (como vimos en Davos) que los mecanismos econ&oacute;micos del neoliberalismo son disfuncionales, que sus argumentos se han derrumbado y que una historia que se derrumba ya no puede dar h&eacute;roes que inspiren a la poblaci&oacute;n. Todo ello en un contexto en el que muchas personas sienten que han perdido su dignidad y est&aacute;n furiosas porque tienen la sensaci&oacute;n de que los han enga&ntilde;ado. Y esto explica por qu&eacute; est&aacute;n tan deseosas de dejarse convencer por remedios que son demasiado simplones, encontrar cabezas de turco a los que culpar por su situaci&oacute;n y, m&aacute;s importante todav&iacute;a, aferrarse a falsas esperanzas. Est&aacute;n listas para levantarse y seguir a estos nuevos h&eacute;roes que les prometen recuperar la grandeza perdida.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de seguir a un h&eacute;roe que les recuerda que como humanos tienen poder les proporciona una satisfacci&oacute;n tan b&aacute;sica que est&aacute;n dispuestas a sacrificar lo que haga falta. Tiene que ver con un aspecto complejo del alma humana que durante mucho tiempo ha sido ignorado por el sistema econ&oacute;mico imperante y ahora esta necesidad humana pone en peligro el sistema. Brexit amenaza con acabar con el libre comercio, el proteccionismo de Trump amenaza el principio m&aacute;s fundamental del neolibarlismo econ&oacute;mico, el laissez-faire.
    </p><p class="article-text">
        Son muy pocos los l&iacute;deres pol&iacute;ticos que se han opuesto frontalmente a este auge de nacionalismo y nativismo. Tambi&eacute;n son pocos los que est&aacute;n preparados para hablar, con argumentos, de la posibilidad de un mundo mejor, para indicar que hay alternativas, y que estas no se construyen a partir de un orgullo vengativo sino a partir de una dignidad humana pac&iacute;fica. Y esto explica por qu&eacute; genera tanto entusiasmo Alexandria Ocasio-Cortez, la nueva estrella de la izquierda de la pol&iacute;tica estadounidense y la mujer m&aacute;s joven jam&aacute;s elegida a la C&aacute;mara de Representantes. Es una voz poco com&uacute;n, y sabe que la lucha no es s&oacute;lo por la desigualdad material.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ve&iacute;a un v&iacute;deo de uno de sus discursos, ech&eacute; un vistazo al recientemente publicado New Deal europeo, hasta ahora el &uacute;nico documento pol&iacute;tico s&oacute;lido para un modelo econ&oacute;mico alternativo para el viejo continente. Elaborado por el movimiento Democracia en Europa del ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, el manifiesto enumera sus aspiraciones, como democracia, transparencia, pluralismo y muchas otras a las que ninguna persona cuerda se opondr&iacute;a. Sin embargo, no menciona el alma ni la dignidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Para una organizaci&oacute;n que habla de internacionalizar a la oposici&oacute;n, trabajando codo con codo con el senador estadounidense Bernie Sanders y record&aacute;ndonos que la afirmaci&oacute;n &ldquo;no tienes otra alternativa&rdquo; es una invenci&oacute;n capitalista, me pregunto, como partidario de este movimiento, d&oacute;nde est&aacute;n las palabras m&aacute;gicas que podr&iacute;an iluminar los rostros marcados por la lucha por la supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos podido ver en Turqu&iacute;a, en Estados Unidos y en algunos pa&iacute;ses de Europa, los populistas de derechas alteran el pensamiento racional y atraen a las masas con movimientos que ellos mismos auspician. Sacan provecho de los comentarios nerviosos de la oposici&oacute;n sobre l&iacute;deres despiadados, desmantelan instituciones y, por &uacute;ltimo, alteran la naturaleza del pa&iacute;s para poder navegar como mejor les convenga cuando haya olas de locura pol&iacute;tica. Se trata de un problema global que necesita una soluci&oacute;n global. Proteger la dignidad humana del peligroso llamamiento al orgullo del populismo en un contexto en el que se debe cuestionar el sistema econ&oacute;mico mundial predominante requerir&aacute; grandes dosis de solidaridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ece Temelkuran]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Feb 2019 19:47:37 +0000]]></pubDate>
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