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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Sabio Alcutén]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_sabio_alcuten/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Sabio Alcutén]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La generación de Felipe VI y los jóvenes taponados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/generacion-felipe-vi-jovenes-taponados-crisis-economica-recesion_132_5918350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22e860ca-2de8-45c3-91ab-7ac3e37dbd5e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Jóvenes "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Esos jóvenes, o ya no tanto, no han conocido más que recesiones económicas o agujeros profundos en los primeros años de su madurez, esos años determinantes para orientar y labrar futuros"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie puede quedar atr&aacute;s&rdquo;. Todos hemos escuchado esta frase cientos de veces en las &uacute;ltimas semanas. Pues entonces vuelvan la mirada sobre los j&oacute;venes de entre 25 y 35 a&ntilde;os, es decir, los nacidos despu&eacute;s de 1985. Sobre ellos impact&oacute; con dureza la crisis financiera de 2008 y ahora se han encontrado con el cataclismo del Covid-19. Como a todos, podr&aacute;n decir. Pero a ellos les afectan m&aacute;s las consecuencias econ&oacute;micas y sociales porque cada edad nos concede un papel diferente y ellos est&aacute;n en fase de asentar proyectos personales, familiares y laborales. Penalidad tras penalidad, muchos han quedado atrapados del derecho y del rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esos j&oacute;venes, o ya no tanto, no han conocido m&aacute;s que recesiones econ&oacute;micas o agujeros profundos en los primeros a&ntilde;os de su madurez, esos a&ntilde;os determinantes para orientar y labrar futuros. Dice el chiste que no se van de casa aunque les echemos el hur&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se van a ir? Empleo deteriorado o directamente paro, precio de la vivienda por las nubes, falta de cotizaci&oacute;n a la Seguridad Social, dificultad de estabilidad profesional&hellip; La globalizaci&oacute;n mal entendida y peor gestionada los est&aacute; aplastando, aunque hablen idiomas, tengan pasaporte europeo y est&eacute;n hiperconectados. Se podr&aacute; decir que es demasiado pronto para hacer este tipo de afirmaciones. Esperemos que, dentro de unos pocos a&ntilde;os, no sea demasiado tarde. No puede extra&ntilde;arnos que, entre ellos, se haya desplomado la confianza en las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Por contraste con estos j&oacute;venes, la generaci&oacute;n del rey Felipe VI empezamos hoy a peinar canas, a modo de archivos del pasado. Se nos llam&oacute; durante muchos a&ntilde;os &ldquo;la generaci&oacute;n del Pr&iacute;ncipe&rdquo;. Somos los nacidos entre 1965 y 1970. Nacimos cuando muchos j&oacute;venes pensaban que debajo de los adoquines se encontraba la playa. Cuando muri&oacute; Franco, ten&iacute;amos 5, 7 o 9 a&ntilde;os y a esas edades, como es sabido, se tienen cosas m&aacute;s importantes en las que pensar. Nada tuvimos que ver con la Transici&oacute;n, ni siquiera nos interesaba verla por televisi&oacute;n. Prefer&iacute;amos a Gaby, Fof&oacute; y Miliki. Crecimos ya en democracia. Nuestra adolescencia coincidi&oacute; con el socialismo en el poder y con una indudable prosperidad en el pa&iacute;s, a pesar de la reconversi&oacute;n industrial. Nos hicimos mayores de edad justo cuando Espa&ntilde;a ingresaba en Europa, lo que nos ayud&oacute; sin duda a completar nuestra formaci&oacute;n en otros pa&iacute;ses y a ampliar horizontes. Proyectamos los sue&ntilde;os de nuestros padres que, nacidos en la posguerra o en pleno conflicto b&eacute;lico, nada de esto pudieron hacer, ni siquiera se lo plantearon. Ellos lo pasaron peor, en buena medida para que nosotros sali&eacute;semos adelante. Ahora no podemos permitir que quienes hoy tienen treinta a&ntilde;os piensen que debajo de esos adoquines solo est&aacute;n sus sue&ntilde;os enterrados.
    </p><p class="article-text">
        La historia no avanza siempre por v&iacute;as unidireccionales hacia un progreso ininterrumpido. No hay una tendencia hist&oacute;rica general hacia el progreso, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n. En las sociedades secularizadas, la idea de progreso ha sustituido a la fe en la providencia y se ha convertido en una especie de mano invisible que orienta el desarrollo de la humanidad. John Bury nos advirti&oacute; acerca de la necesidad de aceptar los l&iacute;mites de este progreso idealizado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre me gust&oacute; Ingmar Bergman cuando comparaba el envejecimiento con la escalada de una gran monta&ntilde;a: mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es m&aacute;s libre, la vista m&aacute;s amplia y serena. Pues, desde esa supuesta o real serenidad, es una obligaci&oacute;n de todos que esa juventud no pierda entusiasmo ni proyectos. De lo contrario, el futuro se estremece. Las ventajas de la prosperidad, cuando llegue, y alg&uacute;n d&iacute;a llegar&aacute;, deben utilizarse para reparar anteriores desequilibrios, por ejemplo, con esta generaci&oacute;n que ronda los treinta a&ntilde;os y que &ldquo;se aprieta el h&iacute;gado y se sujeta el coraz&oacute;n&rdquo;, como dir&iacute;a Ram&oacute;n Ac&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s triste de envejecer es carecer de ma&ntilde;ana. Esto, m&aacute;s pronto o m&aacute;s tarde, nos va a suceder a todos como personas, pero no puede ocurrirnos como sociedad. Vale que se nos arrugue el rostro, pero que no se nos agriete el cerebro. &iquest;Qu&eacute; mundo le estamos dejando a estos j&oacute;venes ya no tan j&oacute;venes? Me sumo a Javier Sampedro cuando dice que los m&aacute;s mayores vamos a quedar fatal en los libros de historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/generacion-felipe-vi-jovenes-taponados-crisis-economica-recesion_132_5918350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2020 19:58:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La generación de Felipe VI y los jóvenes taponados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vacuna y lo público]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/vacuna-publico_132_1001739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3334fd3-b1f2-4480-8ea9-dd4551ccee6d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Satse pide &quot;máxima diligencia&quot; a la Junta para formalizar las contrataciones de refuerzo frente al Covid-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿La vacuna para esta pandemia ha de pasar por la mano invisible del mercado, es decir, debe regirse por el beneficio empresarial, o tanto la OMS como los Estados deben tomar cartas en el asunto?</p></div><p class="article-text">
        La pandemia ha venido a subrayar el car&aacute;cter imprescindible de lo p&uacute;blico, a veces tan fr&aacute;gil y denostado. Entre la zozobra y la incertidumbre, el coronavirus le ha dado un mandoble al liberalismo postmoderno y nos advierte sobre la importancia de la modernidad s&oacute;lida, la que no recorta ni en sanidad p&uacute;blica ni en investigaci&oacute;n. El s&aacute;lvese quien pueda solo les funciona a unos pocos y, en situaciones excepcionales como esta, ni siquiera.
    </p><p class="article-text">
        Estamos confinados en casa para no propagar la enfermedad y no colapsar los hospitales. Pero necesitamos una vacuna que ataque la pandemia. Consciente de la que se puede montar en Estados Unidos, Trump negocia con un laboratorio alem&aacute;n (CureVac, Tubinga) la &ldquo;exclusividad&rdquo; de una potencial vacuna. Negligente y negacionista al principio, Trump considera que el virus es una amenaza que los extranjeros est&aacute;n llevando a Estados Unidos. Ofrece ahora elevados incentivos econ&oacute;micos para garantizar que la vacuna se aplique primero en Estados Unidos y luego ya veremos&hellip; &iquest;Quiere monopolizar el resultado de las investigaciones para que la preeminencia econ&oacute;mica incida a la hora de aplacar la pandemia?
    </p><p class="article-text">
        Las campa&ntilde;as de vacunaci&oacute;n, del t&eacute;rmino latino <em>vacca</em>, empezaron en el siglo XIX para hacer frente a la viruela. Su tratamiento experiment&oacute; un gran avance en 1798 gracias a un m&eacute;dico rural ingl&eacute;s, el doctor Edward Jenner, cuando observ&oacute; que las lecheras no contra&iacute;an nunca la viruela. Lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el motivo de su inmunidad era que ya hab&iacute;an contra&iacute;do una enfermedad similar, la viruela bovina, que no supon&iacute;a peligro alguno para el hombre. No menos decisiva result&oacute; la vacuna contra la tuberculosis, una de las graves enfermedades que aflig&iacute;an a la poblaci&oacute;n europea en &eacute;poca contempor&aacute;nea. Como sabemos, era (o es) una infecci&oacute;n que afectaba a los pulmones en forma de &ldquo;consunci&oacute;n&rdquo; del cuerpo hasta que la v&iacute;ctima, tosiendo sangre de los &oacute;rganos, acababa muriendo. Los s&iacute;ntomas relativamente poco aparentes de la enfermedad y su avance generalmente lento hicieron dif&iacute;cil descubrir el agente pat&oacute;geno. Chopin, por ejemplo, muri&oacute; de tuberculosis. En la literatura hay pocas escenas m&aacute;s tremendas que la de la muerte, en 'Crimen y castigo' (1866), de una viuda tuberculosa, Katerina Ivanovna. La enfermedad se contagiaba a trav&eacute;s de part&iacute;culas expelidas por el enfermo, por ejemplo al toser. El descubrimiento del mecanismo de transmisi&oacute;n del &aacute;ntrax maligno o carbunco lo realiz&oacute; Koch en 1870. Pero la incidencia de la enfermedad solo se redujo de veras, ya en el siglo XX, con la vacuna BCG (1921) y el posterior desarrollo de antibi&oacute;ticos. Y la lista podr&iacute;a ampliarse hasta la mal llamada &ldquo;gripe espa&ntilde;ola&rdquo;, pasando m&aacute;s recientemente por el &eacute;bola.
    </p><p class="article-text">
        Los laboratorios farmac&eacute;uticos deben tener incentivos econ&oacute;micos para desarrollar investigaciones muy costosas. La carrera por la vacuna no es nada sencilla y deben existir compensaciones &iquest;Pero la vacuna para esta pandemia ha de pasar por la mano invisible del mercado que &ldquo;asigna eficientemente los recursos&rdquo;, es decir, debe regirse por el beneficio empresarial, o tanto la OMS como los Estados deben tomar cartas en el asunto? Ojal&aacute; las autoridades internacionales empiecen a hacer m&aacute;s caso a Joseph Stiglitz y a lo que cuenta en 'The end of neoliberalism and the rebirth of history'. La llegada del coronavirus suscribe punto por punto las argumentaciones del Premio Nobel.
    </p><p class="article-text">
        De momento, no demos rienda suelta a los bulos. Dejemos las consignas en manos de los expertos sanitarios. Ya hay tertulianos que, en apenas una semana, parecen tener convalidado un doctorado en epidemiolog&iacute;a. Mark Twain aconsejaba tener cuidado con la lectura de libros sobre la salud porque podr&iacute;amos morir de una errata de imprenta. Y otro objetivo es que ese punto de miedo a la inseguridad, inevitable, nos pueda conducir, sin histeria colectiva, a desarrollar comportamientos prudentes a medida que este confinamiento se alargue en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/vacuna-publico_132_1001739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2020 23:32:37 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[El orgullo de ser agricultor (profesional)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/orgullo-agricultor-profesional_132_1002668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3b11015-1528-409f-9fad-4751fca39737_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tractorada en pleno centro murciano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad debe reconocer la aportación de agricultores y ganaderos que se comprometan en materia de cambio climático, salud o paisaje</p></div><p class="article-text">
        A los agricultores les ocurre un poco como a los escritores. No solo es que la escritura tenga mucho de labranza, como indica Jos&eacute; Arbu&eacute;s en 'Mi vida rural en Arag&oacute;n' (Xordica, 2019), sino que ambos, productores de materia prima originaria, se llevan un porcentaje muy peque&ntilde;o del precio de mercado, sea un saco de cereal o un libro. La cadena de intermediarios se embolsa la parte del le&oacute;n, aun cuando el problema es complejo y no se soluciona con recetas m&aacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        La primera tractorada en la historia de Espa&ntilde;a tuvo lugar en la provincia de Zaragoza. Fue en febrero de 1976 y se la conoce como la &ldquo;guerra del ma&iacute;z&rdquo; o del panizo. Luego llegaron muchas m&aacute;s en otros enclaves geogr&aacute;ficos. Se protestaba, ya entonces, porque los precios agrarios no compensaban los costes de producci&oacute;n (gas&oacute;leo, abonos, fitosanitarios, etc.), m&aacute;s a&uacute;n tras la crisis del petr&oacute;leo, y el resultado de este efecto pinza fue una alarmante descapitalizaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n familiar agraria. El problema adquiri&oacute; una fisonom&iacute;a regional variada en funci&oacute;n de las especializaciones productivas de cada territorio: as&iacute;, se habl&oacute; de una &ldquo;guerra del pl&aacute;tano&rdquo; en Canarias, del tomate en Murcia, de la leche en la cornisa cant&aacute;brica&hellip; En Arag&oacute;n, los tractores tomaron las carreteras para que el gobierno aceptase proteger el ma&iacute;z nacional y cortase las importaciones, sobre todo estadounidenses, que hund&iacute;an peligrosamente los precios. &iexcl;Hasta Hollywood empez&oacute; a promocionar el consumo de palomitas en los cines para sacar los excedentes de ma&iacute;z! Casi medio siglo despu&eacute;s se acusa a la Uni&oacute;n Europea de suscribir demasiados acuerdos de libre comercio, sin proteger lo suficiente a los productos propios que tienen severos controles ambientales y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Casi medio siglo despu&eacute;s de aquella primera tractorada se reconocen continuidades, aunque tambi&eacute;n alguna novedad: para empezar, muchas m&aacute;s mujeres han abandonado el campo. No lo tuvieron f&aacute;cil. Incluso las fuentes documentales de la &eacute;poca se limitan a citarlas como &ldquo;acompa&ntilde;ante de su marido&rdquo;, expresi&oacute;n demoledora. Durante d&eacute;cadas, la ausencia de un estatuto jur&iacute;dico para las agricultoras hac&iacute;a que estuviesen poco protegidas por los sistemas nacionales de seguridad social. La titularidad compartida de la explotaci&oacute;n familiar agraria no lleg&oacute; hasta entrado el siglo XXI. Y si las mujeres, principal soporte de la fijaci&oacute;n poblacional, abandonaban la actividad, mal lo ten&iacute;a el medio rural.
    </p><p class="article-text">
        Medio siglo despu&eacute;s de aquella primera tractorada, la defensa del agricultor profesional ha de sustentarse mucho m&aacute;s que entonces en su dimesi&oacute;n ecol&oacute;gica y en su producci&oacute;n ambientalmente sostenible. La supervivencia de los campesinos en su medio natural es ya de por s&iacute;, salvo algunas excepciones, una aportaci&oacute;n medioambiental de primer orden. &ldquo;Quien contamina, paga&rdquo;. Sin embargo, &iquest;qui&eacute;n ayuda al que mejora el medio ambiente, a quien nos proporciona seguridad alimentaria, conserva la fertilidad de la tierra y la diversidad gen&eacute;tica al tiempo que produce alimentos de m&aacute;xima calidad nutritiva y organol&eacute;ptica? La sociedad debe reconocer la aportaci&oacute;n de agricultores y ganaderos que se comprometan en materia de cambio clim&aacute;tico, salud o paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Medio siglo despu&eacute;s de aquella primera tractorada, la cadena agroalimentaria ha sufrido una transformaci&oacute;n radical en favor de la distribuci&oacute;n. Ah&iacute; han entrado poderosos fondos de inversi&oacute;n que han provocado una &ldquo;uberizaci&oacute;n&rdquo; del campo, en palabras de Valeriano G&oacute;mez y de Fernando Moraleda. Se requiere mayor transparencia en el mercado agroalimentario y, sobre todo, reforzar el papel de las organizaciones profesionales agrarias en su relaci&oacute;n contractual con la industria procesadora.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, las protestas vienen de mucho tiempo atr&aacute;s y poco tiene que ver el Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI). Eso s&iacute;, valdr&iacute;a la pena estudiar si pueden reducirse las cotizaciones sociales en el sector agrario para amortiguar el posible impacto del SMI en determinadas actividades agr&iacute;colas o ganaderas. Al fin y al cabo, si sube el suelo salarial, se incrementan los ingresos del sistema de seguridad social y una parte de ese aumento podr&iacute;a revertir en favor del agricultor profesional que contrata.
    </p><p class="article-text">
        El Valle del Ebro es una econom&iacute;a fundamentalmente terciaria e industrial, pero el signo agrario contin&uacute;a siendo una inercia sentimental poderosa. Un mundo rural, nada id&iacute;lico, que sin embargo refuerza nuestras ra&iacute;ces individuales y sociales, como si la memoria fuese el granero donde se guarda la simiente. La &ldquo;herencia rural&rdquo; tiene sus pros y sus contras. Conviene apartarse de algunos t&oacute;picos inmovilistas, pero est&aacute; muy bien sentirnos provincianos con orgullo, es decir, encontrarnos a gusto en el territorio del futuro, defendi&eacute;ndolo y proyectando estima hacia &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/orgullo-agricultor-profesional_132_1002668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 21:39:59 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un microscopio potente para encontrar ministros aragoneses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/microscopio-potente-encontrar-ministros-aragoneses_132_1083764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76526aa6-912e-471f-a1a9-8360bb544d06_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre 1977 y 2020  ha habido en España unos doscientos ministros, de los cuales solo cinco nacieron en Aragón</p></div><p class="article-text">
        Necesitamos un microscopio muy potente para detectar ministros aragoneses en los &uacute;ltimos 43 a&ntilde;os de democracia espa&ntilde;ola. Entre 1977 y 2020 ha habido en Espa&ntilde;a unos doscientos ministros, de los cuales solo 5 nacieron en Arag&oacute;n, es decir, el 2,5%. Y de esos cinco, tres tuvieron un paso ef&iacute;mero por el Ministerio: el barbastrense Luis Manuel Cosculluela fue Ministro de Administraci&oacute;n Territorial apenas un a&ntilde;o; el oscense Sebasti&aacute;n Mart&iacute;n-Retortillo dur&oacute; diez meses y sin cartera oficial (fue ministro adjunto al Presidente Su&aacute;rez, aunque en la pr&aacute;ctica gestionaba los temas de administracion p&uacute;blica), y a&uacute;n m&aacute;s fugaz fue el paso del zaragozano Rom&aacute;n Escolano, unos tres meses, por mor de la moci&oacute;n de censura que descabalg&oacute; a Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Solo dos aragoneses se mantuvieron relativamente estables en el Consejo de Ministros. Se trata del turolense Jaime Garc&iacute;a A&ntilde;overos, que fue Ministro de Hacienda durante casi cuatro a&ntilde;os, primero con Su&aacute;rez y luego con Calvo Sotelo, y del tambi&eacute;n turolense Juan Alberto Belloch, &ldquo;superministro&rdquo; de Justicia e Interior con Felipe Gonz&aacute;lez. Antes, en 1993, accedi&oacute; por separado a la cartera de Justicia. La palabra ministro procede del lat&iacute;n <em>minister</em>, es decir, mediador y servidor. &iquest;Somos los aragoneses poco servidores o nos faltan facultades de intermediaci&oacute;n?, &iquest;o son otras las causas para explicar esta ausencia ministerial aragonesa?
    </p><p class="article-text">
        Si realizamos un repaso biogr&aacute;fico a los ministros de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, encontramos en su mayor&iacute;a a personas bien formadas. Otra cosa es que los ciudadanos depositen confianza en ellos. Casi todos han tenido titulaci&oacute;n universitaria. Hay excepciones como Celia Villalobos, Corcuera y algunos m&aacute;s. Pero lo habitual&nbsp; ha sido el t&iacute;tulo acad&eacute;mico, incluso doctoral, lo que contrasta con el Reino Unido. All&iacute;, si alguien llega a ministro sin tener un t&iacute;tulo universitario, se considera muestra de su val&iacute;a profesional, mientras en Espa&ntilde;a suele traducirse en indicio palmario de enchufismo o de habilidades trepadoras. Entonces, &iquest;ha habido tan pocos ministros aragoneses por falta de talento regional? No lo parece, a la vista del talento cient&iacute;fico, cultural, econ&oacute;mico o empresarial desplegado a raudales en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, donde los vientos y las olas han estado a favor de navegantes aragoneses muy capacitados. Las razones parecen estar en otra parte.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; factores pesan realmente para ser Ministro? Juan Rodr&iacute;guez Teruel, en su libro sobre los ministros en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica, subraya como elementos decisorios la recompensa pol&iacute;tica, las afinidades personales con el Presidente (que no deber&iacute;a llamarse as&iacute;, sino primer ministro, pues nuestro r&eacute;gimen no es presidencialista, al menos en teor&iacute;a), la atenci&oacute;n a las distintas sensibilidades dentro del partido pol&iacute;tico que forma gobierno o el equilibrio territorial, tirando a veces de &ldquo;personalidades independientes&rdquo; para hacer frente al contexto pol&iacute;tico. Y ah&iacute; los aragoneses hemos pintado menos que Jesul&iacute;n de Ubrique en la Real Academia de la Lengua o, si nos vamos al localismo, que Pichorras en Pastriz. En realidad, desde el Conde de Aranda, all&aacute; por finales del siglo XVIII, ning&uacute;n aragon&eacute;s ha mandado de verdad en Madrid. Va para dos siglos y medio&hellip; Si nos queremos consolar, podemos decir que los aragoneses talentosos no cambian la libertad por el poder. Pero la realidad es la que es. Y para cambiarla, a diferencia de la Ley de Derechos Hist&oacute;ricos, esta vez no se necesita reformar la Constituci&oacute;n, basta con remover voluntades. Para ser ministro solo hace falta que le cuadres al presidente de turno.
    </p><p class="article-text">
        Un gobierno de coalici&oacute;n, in&eacute;dito en la democracia espa&ntilde;ola, introduce muchas novedades. De entrada, cuatro ministros vicepresidentes. Adem&aacute;s, hist&oacute;ricamente, cuando la imagen del Presidente se desgasta, se recambia a los ministros como estrategia de supervivencia. Y esto no lo va a poder hacer con varios ministros, a riesgo de hacer saltar la coalici&oacute;n. Lo que perdura es que el nombramiento de ministro mantenga un timbre de gloria decomon&oacute;nico que, a veces, no se corresponde dentro de una sociedad y de una econom&iacute;a que dependen m&aacute;s de los vaivenes de los mercados globales que de ellos. &iquest;Ser&aacute; esta otra forma de conformarse ante el ninguneo ministerial?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/microscopio-potente-encontrar-ministros-aragoneses_132_1083764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2020 18:45:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un microscopio potente para encontrar ministros aragoneses]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué narices es una nacionalidad histórica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/constitucion-aragon-tribunal-constitucional-aragon_132_1174963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/388a8c8d-fb88-4d0b-a754-9c29aced055e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Tribunal Constitucional acaba de tumbar buena parte de los artículos y disposiciones de la Ley de Actualización de los Derechos Históricos de Aragón</p><p class="subtitle">Es sabido que la Constitución de 1978 considera “nacionalidades históricas” a aquellos territorios que presentaron sus estatutos de autonomía durante la Segunda República, antes del golpe de Estado del 18 de julio de 1936.</p><p class="subtitle">Es hora de reformarla (la Constitución), también por esta razón, porque se tiene por importuno al que pide cosas justas. ¿Quién le pone el cascabel al gato?</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional acaba de tumbar buena parte de los art&iacute;culos y disposiciones de la Ley de Actualizaci&oacute;n de los Derechos Hist&oacute;ricos de Arag&oacute;n, aprobada en el parlamento auton&oacute;mico y recurrida en el Congreso de los Diputados por el Partido Popular. De entrada, los aragoneses habremos de recordar &nbsp;en las urnas qui&eacute;n pone el recurso y con qu&eacute; intereses.
    </p><p class="article-text">
        Varios historiadores aragoneses de reconocido prestigio consideran que la sentencia est&aacute; politizada y constituye un atropello para Arag&oacute;n. En cambio, varios constitucionalistas de la Universidad de Zaragoza, no menos significados que los anteriores, consideran que el Tribunal Constitucional ha obrado correctamente paralizando una ley que era &ldquo;un chandr&iacute;o&rdquo;. Encontramos, pues, opiniones muy polarizadas entre gente sensata, cualificada y defensora de esta tierra. No se est&aacute; juzgando la historia de Arag&oacute;n, ni que las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo del escudo espa&ntilde;ol simbolicen al Arag&oacute;n hist&oacute;rico. Se juzga el encaje constitucional de unos derechos defendidos por una nacionalidad no considerada &ldquo;hist&oacute;rica&rdquo; en la Carta Magna de 1978. Y esos derechos brillan por su ausencia en la Constituci&oacute;n. Es hora de reformarla, tambi&eacute;n por esta raz&oacute;n, porque se tiene por importuno al que pide cosas justas. &iquest;Qui&eacute;n le pone el cascabel al gato?
    </p><p class="article-text">
        Todos los pueblos, con sus respectivos territorios, tienen su historia. Son hist&oacute;ricos en sentido estricto. Ahora bien, la idea y el concepto de naci&oacute;n, como tales, no exist&iacute;an antes de la Revoluci&oacute;n Francesa, aun cuando los nacionalismos utilicen siempre un enorme caudal de referencias hist&oacute;ricas anteriores (medievales, celtas, &iacute;beras&hellip;) para acarrearlas hasta el presente y legitimar sus posiciones. La historia siempre ha sido un requisito importante para alcanzar la condici&oacute;n de naci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s antiguas en el tiempo sean las referencias hist&oacute;ricas, mejor. Todo sirve, incluso la invenci&oacute;n de la tradici&oacute;n, para certificar la supuesta existencia de la &ldquo;comunidad imaginada&rdquo;, que pasa autom&aacute;ticamente de la fantas&iacute;a al argumentario pol&iacute;tico sobre la base de una esencia nacional hist&oacute;rica que se desarrolla a lo largo de los siglos.
    </p><p class="article-text">
        Es sabido que la Constituci&oacute;n de 1978 considera &ldquo;nacionalidades hist&oacute;ricas&rdquo; a aquellos territorios que presentaron sus estatutos de autonom&iacute;a durante la Segunda Rep&uacute;blica, antes del golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Un acontecimiento tan terrible y tan poco democr&aacute;tico no parece muy adecuado como kil&oacute;metro cero que sustente la arquitectura institucional de un Estado democr&aacute;tico. Recordemos que el estatuto catal&aacute;n fue aprobado en 1932 y tanto el vasco como el gallego en 1936. Arag&oacute;n, como otros territorios, ten&iacute;a su estatuto presentado pero sin aprobar y luego la sublevaci&oacute;n militar del verano de 1936, la Guerra Civil y el franquismo lo echaron al basurero de la Historia durante d&eacute;cadas. Hasta que en 1978 el legislador admiti&oacute; el confuso t&eacute;rmino de &ldquo;nacionalidad&rdquo;, voluntariamente ambiguo, en la Constituci&oacute;n. Lo hizo para favorecer la inclusi&oacute;n del PNV y de CIU. Con el paso de los a&ntilde;os, este concepto de &ldquo;nacionalidad&rdquo; ha estado sometido a m&uacute;ltiples interpretaciones interesadas. Lo mismo ha servido para un roto que para un descosido. Se utiliz&oacute; en su d&iacute;a como justificaci&oacute;n para activar la v&iacute;a r&aacute;pida del art&iacute;culo 151 o la m&aacute;s lenta del art. 143, con menor cuota de autogobierno. Luego las cosas, por fortuna, se igualaron. Y desde hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, al calor de la crisis de 2008, hemos entrado en una nueva fase centr&iacute;fuga en Espa&ntilde;a, por cuanto el caf&eacute; para todos les parece insuficiente a las nacionalidades supuestamente hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        De este galimat&iacute;as quiere salir la derecha con una recentralizaci&oacute;n por v&iacute;a de ordeno y mando, totalmente anacr&oacute;nica, am&eacute;n de peligrosa. De ah&iacute; el recurso al Constitucional. Otros se han adentrado en la selva, no menos peligrosa, de la deriva independentista hasta descuartizar ese mapa de Espa&ntilde;a que las nubes le tra&iacute;an volando al desterrado Rafael Alberti. Y muchos nos inclinamos por un federalismo sim&eacute;trico basado en que las comunidades aut&oacute;nomas reconozcan lazos comunes y queden integradas pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente en una comunidad nacional m&aacute;s potente en un mundo globalizado. Eso s&iacute;, no nos vengan con lo del federalismo asim&eacute;trico porque la expresi&oacute;n es tan ambigua y maleable como la de &ldquo;nacionalidad hist&oacute;rica&rdquo;. El pacto federal no es ninguna panacea pero, vista la situaci&oacute;n actual, es la mejor opci&oacute;n. Por cierto, en un estado federal no tiene sentido la foralidad. Ninguna foralidad, ni la vasca, ni la navarra.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto qu&eacute; dir&iacute;an los tribunales europeos de esta sentencia del Constitucional. A muchos les parece siempre equivocado lo que viene de Europa. &iquest;Y si nos equivocamos con ellos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/constitucion-aragon-tribunal-constitucional-aragon_132_1174963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2019 10:27:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué narices es una nacionalidad histórica?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuauhtémoc  y la idea de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuauhtemoc-idea-espana_132_1468370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El federalismo ahorma la nación española y la compacta sobre la base de integrar territorios con identidades plurales. El federalismo no “desespaña”, aunque sí le quita la caspa a esa España poco menos que nacional-católica. Llama la atención que este federalismo sea tan frontalmente rechazado por los nacionalistas de Cataluña y de Euskadi… ¿Por qué será? ¡Bienvenido, Cuauhtémoc!</p></div><p class="article-text">
        Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas visitar&aacute; las Cortes de Arag&oacute;n dentro de unos d&iacute;as, invitado por la Fundaci&oacute;n Gim&eacute;nez Abad. Hijo del presidente mexicano L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y &eacute;l mismo candidato a presidente en tres ocasiones, viene para conmemorar el 80 aniversario del exilio espa&ntilde;ol. En medio de privaciones y de sufrimientos, muchos exiliados mantuvieron viva la idea de una Espa&ntilde;a abierta, tolerante, social y, al final de sus d&iacute;as, europea. Aragoneses como Bu&ntilde;uel, Sender, Maur&iacute;n o Mantec&oacute;n, entre otros, dignificaron el nombre de Espa&ntilde;a desde el exterior y mantuvieron el hilo tenue de la democracia espa&ntilde;ola, sujetada en los valores del Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay una hispanidad mal entendida y una hispanidad mejor entendida. Una hispanidad que aplica ideas de hace sesenta a&ntilde;os (o tal vez quinientos) para alimentar el orgullo patri&oacute;tico. Montada en caballo percher&oacute;n o con finos trajes de Armani, proclama argumentos esencialistas y anacr&oacute;nicos que suministran munici&oacute;n a las batallas partidistas del presente candente. Huyamos de este argumentario, casi siempre falseado. Pero hay otra hispanidad m&aacute;s interesante, por ejemplo la agradecida con el presidente C&aacute;rdenas por la acogida que dio a nuestros compatriotas. Cientos de familias aragonesas desembarcaron en M&eacute;xico hace justo ochenta a&ntilde;os, con un enorme caudal de ciencia y de cultura que se fue. Miles de familias espa&ntilde;olas se agrupan hoy en el Ateneo mexicano. Su recuerdo y su estudio forman parte de la hispanidad bien entendida. 
    </p><p class="article-text">
        Entre esos exiliados aragoneses estaba el cient&iacute;fico Honorato de Castro, a quien poca gente recuerda. O el librero Jos&eacute; Ram&oacute;n Arana, por cuya librer&iacute;a de M&eacute;xico DF pasaron Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, Cernuda, Guill&eacute;n, Le&oacute;n Felipe, Alberti, Max Aub y hasta Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Tambi&eacute;n Julio Borderas, h&eacute;roe de la sublevaci&oacute;n de Jaca, hubo de exiliarse. Era un magn&iacute;fico sastre que le hizo los trajes al presidente mexicano L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y hasta al mism&iacute;simo Yuri Gagarin. Y qu&eacute; decir del historiador del arte Rafael S&aacute;nchez Ventura, que contribuy&oacute; al traslado de las obras del Museo del Prado para protegerlas de los bombardeos y luego, ya en Francia, organiz&oacute; el entierro de Antonio Machado en Colliure. Adem&aacute;s de un legado intelectual y art&iacute;stico, hay tambi&eacute;n una herencia moral en el exilio en favor de una Espa&ntilde;a tolerante.
    </p><p class="article-text">
        Las distintas modalidades del espa&ntilde;olismo se explican bien en &ldquo;Suspiros de Espa&ntilde;a&rdquo;, la obra del profesor N&uacute;&ntilde;ez Seixas galardonada con el &uacute;ltimo Premio Nacional de Ensayo. All&iacute; se indica que bajo la afirmaci&oacute;n de Espa&ntilde;a como naci&oacute;n han coexistido y coexisten quienes la conciben como un todo culturalmente homog&eacute;neo y centralizado, y quienes consideran que esa naci&oacute;n es plural y descentralizada. Los primeros acostumbran a subir el tono (con aorta a punto de aneurisma de tanto espa&ntilde;olear), aireando simbolog&iacute;a patria con af&aacute;n patrimonializador; los segundos, entre los que se contaban la inmensa mayor&iacute;a de los exiliados, defend&iacute;an la indivisibilidad de la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola sobre la base de una democracia siempre mejorable.
    </p><p class="article-text">
        A los exiliados &ldquo;les dol&iacute;a Espa&ntilde;a&rdquo;. &iexcl;C&oacute;mo no les iba a doler todo lo que hab&iacute;an dejado atr&aacute;s! Es cierto que unos defend&iacute;an planteamientos m&aacute;s esencialistas que otros. No dec&iacute;an lo mismo Salvador de Madariaga o S&aacute;nchez Albornoz que Francisco Ayala, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s, es arriesgado realizar contrafactuales, es decir, argumentar sobre qu&eacute; pensar&iacute;an estas personalidades fallecidas hace a&ntilde;os. Ya digo que resulta atrevido. Pero me mojar&eacute;: pienso que muchos de ellos ser&iacute;an federalistas. El federalismo ahorma la naci&oacute;n espa&ntilde;ola y la compacta sobre la base de integrar territorios con identidades plurales. El federalismo no &ldquo;desespa&ntilde;a&rdquo;, aunque s&iacute; le quita la caspa a esa Espa&ntilde;a poco menos que nacional-cat&oacute;lica. Llama la atenci&oacute;n que este federalismo sea tan frontalmente rechazado por los nacionalistas de Catalu&ntilde;a y de Euskadi&hellip; &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute;? &iexcl;Bienvenido, Cuauht&eacute;moc!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuauhtemoc-idea-espana_132_1468370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2019 08:07:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuauhtémoc  y la idea de España]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los chicos de la gasolina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/chicos-gasolina_132_1469112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay otras formas más sutiles de relativizar la violencia o de pasarla por el detergente biodegradable, como cuando se dice que son acciones de autodefensa frente a la policía (si se han cometido excesos por parte de las fuerzas de orden público, denúnciese y pruébese), cuando se reclama libertad para saboteadores profesionales o cuando la ganadora del último Premio Nacional de Narrativa, Cristina Morales, dice preferir el fuego en Barcelona a las botigas y cafeterías abiertas.</p></div><p class="article-text">
        Xavier Arzallus llamaba &ldquo;los chicos de la gasolina&rdquo; a toda esa violencia callejera que, traducida al vasco, fue la <em>kale borroka</em>. Fue &Aacute;lvarez Santacristina &ldquo;Txelis&rdquo; quien dise&ntilde;o esta estrategia de grupos de apoyo que quemaban veh&iacute;culos, destru&iacute;an mobiliario urbano y montaban barricadas de contenedores casi todos los fines de semana. Se supon&iacute;a que eran labores de apoyo a la lucha armada, aunque a la postre solo sirvi&oacute; para agudizar las divisiones en la sociedad vasca. En Catalu&ntilde;a, durante los &uacute;ltimos d&iacute;as, empiezan a detectarse muestras de banalizaci&oacute;n de la violencia. Comienzan a aparecer pancartas donde puede leerse que &ldquo;ser pac&iacute;fico resulta in&uacute;til&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elisenda Paluzie, presidenta de ANC, ha dicho que la violencia es &uacute;til para visibilizar y darle vuelo internacional al secesionismo catal&aacute;n. Si no justifica la violencia, bien cerca est&aacute;. Tambi&eacute;n se le tiraron huevos a Rosa Lluch, hija del asesinado Ernest, mientras Rosa expresaba su opini&oacute;n, lo que no nos conduce a ning&uacute;n sitio, salvo a la voladura de puentes y al desastre social. Pero hay otras formas m&aacute;s sutiles de relativizar la violencia o de pasarla por el detergente biodegradable, como cuando se dice que son acciones de autodefensa frente a la polic&iacute;a (si se han cometido excesos por parte de las fuerzas de orden p&uacute;blico, den&uacute;nciese y pru&eacute;bese), cuando se reclama libertad para saboteadores profesionales o cuando la ganadora del &uacute;ltimo Premio Nacional de Narrativa, Cristina Morales, dice preferir el fuego en Barcelona a las botigas y cafeter&iacute;as abiertas.
    </p><p class="article-text">
        Conseguir los objetivos por la fuerza es una mala estrategia. Ning&uacute;n dirigente dice justificar la violencia, pero hay juego subterr&aacute;neo y un peligroso electoralismo sobre la base de banalizar la violencia. &ldquo;Electoralismo&rdquo;, llegamos a la palabra fetiche. En el lado del constitucionalismo abundan quienes frente al problema catal&aacute;n hacen electoralismo con Espa&ntilde;a, esa prisa por salvar a Espa&ntilde;a, pronunciada esa &ntilde; como si le hubiesen chutado esteroides, seg&uacute;n dice Guillem Mart&iacute;nez en su &uacute;ltimo libro. Otros tachan de electoralista la exhumaci&oacute;n de Franco. Err&oacute;neamente. Dejando aparte que a los miles de republicanos que descansan en Cuelgamuros les hubiese gustado practicar electoralismo, la acusaci&oacute;n es infundada, por cuanto la fecha de exhumaci&oacute;n vino marcada por los m&uacute;ltiples obst&aacute;culos interpuestos, por tanta arenilla en los engranajes judiciales como quisieron colocar la propia familia del dictador y esos monjes benedictinos que est&aacute;n m&aacute;s cerca del Concilio de Trento que del Vaticano II.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito aut&oacute;nomico, <a href="https://www.eldiario.es/aragon/economia/Fondo-Inversiones-Teruel-MotorLand-carreteras_0_822767981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;firmar el compromiso de renovaci&oacute;n del FITE (Fondo de Inversiones de Teruel) es electoralista?</a> Si lo del electoralismo nos lo tomamos al pie de la letra, llevar&iacute;amos cuatro a&ntilde;os sin hacer nada. Estamos en una perpetua campa&ntilde;a electoral. Adem&aacute;s, lo que se hizo fue prorrogar por dos a&ntilde;os lo suscrito con el gobierno de Rajoy, pero con el importante a&ntilde;adido de poder utilizar esos fondos en equipamientos sanitarios, educativos o en la banda ancha que tanto necesita la provincia. Y esas inversiones podr&aacute;n ser continuadas en el tiempo merced a una justificaci&oacute;n plurianual de gasto. &iquest;Se produjo en este caso una criticable inversi&oacute;n de los fines por los medios? No lo creo.
    </p><p class="article-text">
        A veces, cuando no se sabe qu&eacute; criticar, se tacha la medida de electoralista. Pero, dentro de ese extenso vocablo, no cabe todo. Y conviene separar el grano de la paja, sobre todo si es paja incendiaria. Lo peor es hacer electoralismo con la violencia m&aacute;s o menos soterrada. Buscar avances por esa v&iacute;a es labor bald&iacute;a. La violencia acostumbra a engendrar m&aacute;s violencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/chicos-gasolina_132_1469112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 06:27:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los chicos de la gasolina]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Misas sin cariño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/misas-carino_132_1471245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Señor obispo de Huesca, deje a las familias que despidan a sus seres queridos. Poder despedirse forma parte del duelo. Suele resultar terapéutico desahogarse emocionalmente"</p></div><p class="article-text">
        Un decreto del obispo de Huesca, Juli&aacute;n Ruiz Martorell, ordena que se evite en los funerales leer cartas de despedida al difunto o escritos de agradecimiento al p&uacute;blico congregado. La normativa entrar&aacute; en vigor a partir del 1 de octubre. Tampoco se permitir&aacute; pronunciar alocuciones laudatorias o biogr&aacute;ficas del finado, ni a&ntilde;adir lecturas o m&uacute;sica que no sean las &ldquo;adecuadas&rdquo; para el ritual de las exequias. Es decir, se apuesta por misas sin cari&ntilde;o, estandarizadas, despersonalizadas. Dec&iacute;a Jerrold que la religi&oacute;n est&aacute; en el coraz&oacute;n y no en las rodillas.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga Esther comenta, con toda la raz&oacute;n del mundo, que prohibir una despedida es inhumano y cruel. Suele suceder que el sacerdote no conoce al que va en la caja. &iquest;Qu&eacute; hay de malo en poner voz, historia y nombre a quien tanto quieres? Aunque nos sepamos la Biblia a pie juntillas, el Nuevo Testamento de memoria y la eucarist&iacute;a de corrido, &iquest;qu&eacute; nos aprovecha todo esto sin humanidad, cari&ntilde;o y respeto? Y si resulta incompatible con la liturgia y el ceremonial religioso, algo falla.
    </p><p class="article-text">
        La medida del obispo oscense entronca con aquellos curas ultramontanos del final del franquismo, partidarios de convertir la misa en mera eucarist&iacute;a y dejarse de tantos sermones donde se defend&iacute;a la amnist&iacute;a y la democracia. Aquella fue una reacci&oacute;n de las autoridades religiosas m&aacute;s conservadoras para cercenar al catolicismo de base y a la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, en definitiva, a los llamados &laquo;marxicristianos&raquo; o cristianos por el socialismo que &laquo;de tanto insistir en el amor al pr&oacute;jimo olvidaban el amor a Dios y que, de tanto trabajar, olvidaban orar&raquo;. Aquellos sacerdotes preconciliares pensaban que all&aacute; donde Dios tiene un templo, el demonio suele levantar una capilla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos queda de aquella iglesia por la que apostaba el cura de Fabara hace cuarenta a&ntilde;os? La crisis ha hecho que se pongan los focos y se subraye la labor de C&aacute;ritas, que echa el resto en ayudar a los m&aacute;s necesitados y a los nuevos pobres ahogados en sus apuros econ&oacute;micos. Pero las jerarqu&iacute;as eclesi&aacute;sticas, como el obispo oscense, prefieren defender ideas involucionistas en materia de derechos ciudadanos. En tiempos del cura de Fabara, el rechazo al divorcio o al aborto acab&oacute; convirti&eacute;ndose en marca de pertenencia a la &ldquo;comunidad eclesial oficial&rdquo;; hoy, tantos a&ntilde;os despu&eacute;s, cumplen ese mismo papel el repudio a la muerte digna o a la investigaci&oacute;n con embriones. La vieja pr&eacute;dica de la castidad como mejor forma de practicar &ldquo;sexo seguro&rdquo; sigue encandilando a muchos miembros de la Conferencia Episcopal y a la Asociaci&oacute;n Cat&oacute;lica de Propagandistas. Sobrepasados por los cambios y atenazados por su propia rigidez, les resulta inc&oacute;moda la digesti&oacute;n de varias caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas inherentes a una democracia de mayor calidad.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;or obispo de Huesca, deje a las familias que despidan a sus seres queridos. Poder despedirse forma parte del duelo. Suele resultar terap&eacute;utico desahogarse emocionalmente. No constri&ntilde;a tanto la liturgia, no la dej&eacute; acartonada. &ldquo;La puerta de Dios siempre est&aacute; de par de par&rdquo;. H&aacute;gale caso a este refr&aacute;n persa
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;or obispo, sus interpretaciones de la liturgia se aproximan peligrosamente al Concilio de Trento. Ya puestos, volver&iacute;a a las misas en lat&iacute;n. Por lo menos aprender&iacute;amos idiomas.
    </p><p class="article-text">
        Resulta innegable la resistencia eclesi&aacute;stica a prueba de siglos. De todos modos, si ya est&aacute;n las iglesias medio vac&iacute;as, este purismo ritual mal entendido puede ahuyentar a&uacute;n m&aacute;s a los fieles. &iquest;Se quedar&aacute;n solos al final? Hace m&eacute;ritos este obispo. &iquest;Y el Papa qu&eacute; dice ante un decreto que muchos contemplamos no solo como una falta de respeto sino tambi&eacute;n de humanidad?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/misas-carino_132_1471245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2019 21:38:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Misas sin cariño]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sabanización y democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sabanizacion-democracia_132_1478489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El cambio climático puede erosionar hasta la entraña democrática si no somos capaces de colocar el medioambiente por encima de cuestiones partidistas. Seamos exigentes los electores en este punto"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El cambio clim&aacute;tico puede corroer, y lo est&aacute; haciendo, las entra&ntilde;as de la democracia europea.</li>
                                    <li>El Amazonas arde, el Mediterr&aacute;neo convertido en mortaja&hellip;Son ingredientes de un mismo proceso.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La naturaleza nos devuelve, con intereses, el trato que recibe &iquest;Se habr&aacute; convencido el t&iacute;o de Rajoy de que el cambio clim&aacute;tico ha llegado para quedarse y, en muchos casos, resulta ya irreversible? Frente al optimismo irrefrenable y al supuesto progreso ininterrumpido del planeta, se acusaba a los ecologistas pioneros de ser unos &ldquo;aguafiestas&rdquo; con su sentimiento tr&aacute;gico de la vida&hellip; Para muchos, eran unos catastrofistas, milenaristas y exc&eacute;ntricos barbudos que se dedicaban a asustar al personal, amenazando con cualquier tipo de males que nunca llegar&iacute;an a ocurrir. Otros opinaban, con cierto paternalismo, que eran buenos chicos, simp&aacute;ticos y bastante exagerados, que obraban con una dosis de ignorancia y atrevimiento de adolescentes y a los que no hab&iacute;a que prestar demasiada atenci&oacute;n. Y, por &uacute;ltimo, estaban los convencidos de que esto del ecologismo no era m&aacute;s que una moda pasajera, un sarampi&oacute;n inocente que pasar&iacute;a enseguida. Pero, hoy por hoy, las cosas son como son. Ojal&aacute; aquellos ecologistas de hace medio siglo no hubiesen tenido raz&oacute;n en sus avisos y protestas. Pero la ten&iacute;an. Los resultados van confirmando sus hip&oacute;tesis.
    </p><p class="article-text">
        Hay una relaci&oacute;n entre el medioambiente y la estructura social, por m&aacute;s que durante d&eacute;cadas apenas se lo plantearan ni los pensadores liberales ni los marxistas. Estos &uacute;ltimos presentaban al capitalismo como un sistema econ&oacute;mico hist&oacute;rico, no &ldquo;natural&rdquo;, y tal vez les pareci&oacute; que introducir consideraciones ecol&oacute;gicas conllevaba una naturalizaci&oacute;n indeseada, buscando las causas de su estabilidad o cambio en la naturaleza y no en la historia humana de los conflictos entre las clases sociales. Por su parte, muchos liberales contemplaban el medioambiente como un fen&oacute;meno inmutable, como un escenario que nunca cambiaba y sobre el que se desarrollaba la actividad humana, cuando en realidad algunos cambios ecol&oacute;gicos pueden llegar a ser ciertamente r&aacute;pidos. V&eacute;ase, por ejemplo, la transformaci&oacute;n que ha afectado a las l&iacute;neas de consumo en los pa&iacute;ses ricos desde 1950, con un incremento enorme en el ritmo de extracci&oacute;n de recursos naturales, con la motorizaci&oacute;n generalizada y hasta con un aumento sin precedentes del consumo de carne.
    </p><p class="article-text">
        Sobrecogen los datos hist&oacute;ricos sobre la evoluci&oacute;n en el tama&ntilde;o medio de los incendios, que siempre los hubo, pero no de estas dimensiones. Durante el siglo XIX y buena parte del XX eran muy poco frecuentes los incendios de m&aacute;s de 5.000 hect&aacute;reas. El punto culminante ha llegado este verano con el Amazonas ardiendo&hellip; Junto a madereros sin escr&uacute;pulos, buscadores tramposos de recalificaciones, pir&oacute;manos enfermizos y autoridades laxas, la principal causa de incendios forestales es la despoblaci&oacute;n. Con un agravante: que con tanta maleza los fuegos arrasan ahora magnitudes descomunales. Hoy, en el siglo XXI, la dimensi&oacute;n alarmante de los incendios forestales no puede seguir as&iacute;. Se nos est&aacute; quemando la casa.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico tiene m&uacute;ltiples aristas, casi infinitas. No es solo que se puedan plantar vi&ntilde;as en el Pirineo. O que las gaviotas sean enormes en muchas playas porque su principal fuente de alimentaci&oacute;n es la comida basura que dejan los turistas. O que los multimillonarios m&aacute;s previsores ya no inviertan en zonas de playas exclusivas por el riesgo evidente de quedar anegadas con la subida del nivel del mar. Quiero detenerme en una repercusi&oacute;n pol&iacute;tica sobre Europa.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos a&ntilde;os de una sequ&iacute;a que parece irreversible al sur del Sahara. El desierto crece hasta hacer imposible cualquier forma de agricultura y de ganader&iacute;a. A los africanos j&oacute;venes no les queda otra opci&oacute;n que emigrar como tabla de salvaci&oacute;n. A su vez, explica el historiador Beevor, la Europa envejecida y asustada no querr&aacute; aceptar a tantos emigrantes. Y muchos europeos preferir&aacute;n la demagogia de la seguridad y las fronteras al espejismo desacreditado de la democracia, votando a partidos que socavan el parlamentarismo democr&aacute;tico construido durante d&eacute;cadas. O sea, el cambio clim&aacute;tico puede erosionar hasta la entra&ntilde;a democr&aacute;tica si no somos capaces de colocar el medioambiente por encima de cuestiones partidistas. Seamos exigentes los electores en este punto. Obliguemos a asumir compromisos que no sean papel mojado. De obligado cumplimiento. Nos la jugamos.
    </p><p class="article-text">
        El Amazonas arde, el Mediterr&aacute;neo convertido en mortaja&hellip; Son ingredientes de un mismo proceso. Al planeta se le saltan las costuras. O, mejor dicho, se las hacemos saltar. Y esto, m&aacute;s all&aacute; de las evidentes repercusiones ambientales y econ&oacute;micas, tiene tambi&eacute;n consecuencias pol&iacute;ticas. Ya lo dec&iacute;a Goethe: la naturaleza siempre est&aacute; en acci&oacute;n y maldice toda negligencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sabanizacion-democracia_132_1478489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2019 22:00:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sabanización y democracia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reforma del Concordato, una eterna cantinela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/reforma-concordato-eterna-cantinela_132_1482167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"No ha de extrañar pues que, en el momento de la muerte de Franco, una parte de la jerarquía eclesiástica siguiera siendo notablemente «adicta», adherida a una forma nostálgica de catolicismo que complacía a la patriotería nacional franquista"</p></div><p class="article-text">
        El nuncio apost&oacute;lico en Espa&ntilde;a, Renzo Fratini, critica la exhumaci&oacute;n de los restos de Franco: &ldquo;Dejarlo en paz era lo mejor. Ya lo juzgar&aacute; Dios&rdquo;. Monse&ntilde;or, la historia y los ciudadanos juzgan tambi&eacute;n. Se&ntilde;or nuncio, los s&iacute;mbolos son importantes, aunque no sean banderas, y usted se inclina abiertamente por mantener la iconograf&iacute;a del franquismo. No se puede ser equidistante ante quien provoc&oacute; una Guerra Civil, una represi&oacute;n concienzuda y selectiva, y un atraso evidente en la sociedad espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        La Iglesia cat&oacute;lica espa&ntilde;ola obtuvo del franquismo m&uacute;ltiples privilegios, como la prohibici&oacute;n de toda actividad proselitista de otras confesiones, la garant&iacute;a en el ejercicio del culto cat&oacute;lico, la obligatoriedad de la ense&ntilde;anza religiosa en todos los centros y a todos los niveles, el reconocimiento oficial de las Universidades de la Iglesia, la dotaci&oacute;n econ&oacute;mica al clero, la ayuda para edificaciones, la exenci&oacute;n de los cl&eacute;rigos del servicio militar, la asistencia religiosa a las tropas, el fuero eclesi&aacute;stico, la obligatoriedad del matrimonio can&oacute;nico para todos los bautizados, la disponibilidad de medios de comunicaci&oacute;n propios, la libertad de las asociaciones religiosas de la Iglesia, la inviolabilidad de los templos&hellip; No ha de extra&ntilde;ar pues que, en el momento de la muerte de Franco, una parte de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica siguiera siendo notablemente &laquo;adicta&raquo;, adherida a una forma nost&aacute;lgica de catolicismo que complac&iacute;a a la patrioter&iacute;a nacional franquista.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y todo, la homil&iacute;a del cardenal Taranc&oacute;n, pronunciada en el momento de la coronaci&oacute;n del rey Juan Carlos en 1975, rezumaba un indudable esp&iacute;ritu aperturista y avanzado para la &eacute;poca, A partir de entonces, la Conferencia Episcopal, que por fortuna no es toda la Iglesia, emprendi&oacute; una deriva retardataria hasta llegar a Rouco Varela, Mart&iacute;nez Camino o ahora al nuncio Fratini. &iexcl;Ay, Javier Os&eacute;s, cu&aacute;nto nos acordamos de ti!
    </p><p class="article-text">
        La queja al Vaticano por parte del gobierno espa&ntilde;ol debiera ir acompa&ntilde;ada de la reforma del Concordato de 1979. No se le llam&oacute; as&iacute; entonces porque el vocablo &ldquo;concordato&rdquo; arrastraba una leyenda negra tras los v&iacute;nculos del Vaticano con Hitler y Mussolini. Se supone que aquellos acuerdos de 1979 entre Espa&ntilde;a y la Santa Sede reorientaban pactos anteriores, como los de 1953, y los adaptaban a la aconfesionalidad del Estado proclamada en la Constituci&oacute;n de 1978. Ese Concordato de 1979, firmado por el propagandista cat&oacute;lico Marcelino Oreja y el cardenal Jean-Marie Villot, secretario de Estado de la Santa Sede, reclama urgente revisi&oacute;n en una sociedad mucho m&aacute;s laica.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las sucesivas modificaciones en el Impuesto sobre la Renta, la Iglesia no ha asumido todav&iacute;a su responsabilidad de autofinanciarse y sigue recibiendo subsidios por parte del Estado. Uno supone que no se han retirado esos subsidios por miedo a que la Iglesia movilice a sus fieles en contra del partido que se atreva a hacerlo. Da igual, moviliza a sus adictos, aunque se mantengan los subsidios.&iquest;Por qu&eacute; raz&oacute;n un ciudadano agn&oacute;stico y plenamente laico est&aacute; obligado a financiar el mantenimiento de cualquier instituci&oacute;n religiosa, por admirable que &eacute;sta pueda ser?
    </p><p class="article-text">
        Zapatero aument&oacute; el porcentaje que los contribuyentes pueden asignar a la Iglesia v&iacute;a impuestos. Pas&oacute; de un 0,5% a un 0,7% y, a cambio, el Gobierno dejaba de transferir su contribuci&oacute;n anual. Todo lo m&aacute;s, la Iglesia tiene la obligaci&oacute;n de elaborar un informe sobre el modo en que se gasta el dinero de los contribuyentes. A muchos nos parece un acuerdo demasiado generoso para los intereses eclesi&aacute;sticos. Los obispos se quejan. Pedro S&aacute;nchez amaga, pero no se atreve a poner el cascabel al gato. Ese dinero estar&iacute;a mucho mejor empleado en la investigaci&oacute;n a partir de embriones para avanzar en la curaci&oacute;n de enfermedades, investigaci&oacute;n que tanto irrita a los obispos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/reforma-concordato-eterna-cantinela_132_1482167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jul 2019 21:53:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La reforma del Concordato, una eterna cantinela]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente al cortejo de la caverna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/frente-cortejo-caverna_132_1492636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Y en estos días la barbarie inculta aupada a los nuevos ayuntamientos da un paso más en su cruzada reconquistadora"</p></div><p class="article-text">
        Que no nos venga ning&uacute;n relajo: hoy es un busto de Abderraman III por moro, aunque fuese hijo y nieto de habitantes de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica porque entonces &ndash;lo siento, se&ntilde;or Ortega Smith- todav&iacute;a no exist&iacute;a Espa&ntilde;a. Ma&ntilde;ana puede ser Garc&iacute;a Lorca por homosexual, y el siguiente puedes ser t&uacute; por no pensar como ellos&hellip; Esa supuesta identidad espa&ntilde;olista que los tiene tan enardecidos ser&iacute;a muy distinta sin la herencia cultural &aacute;rabe, pero la ignorancia es muy atrevida. Hay quienes defienden incluso que puede escribirse la historia sin nombres propios, por ejemplo sin indicar qui&eacute;nes firmaron el consejo de guerra instruido a Miguel Hern&aacute;ndez, finalmente condenado a muerte. Escribir la historia sin nombres es censurar. No tiene vuelta de hoja. Es un camino involucionista en un pa&iacute;s en el que ya de por s&iacute; hay demasiadas trabas en el derecho a la investigaci&oacute;n y a la informaci&oacute;n de car&aacute;cter hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Pasados m&aacute;s de 40 a&ntilde;os desde la instauraci&oacute;n de la democracia en Espa&ntilde;a, el acceso a la documentaci&oacute;n p&uacute;blica referida a la dictadura franquista sufre todav&iacute;a grandes restricciones. Esto no sucede en otros pa&iacute;ses europeos. En Espa&ntilde;a no se ha aprobado una ley de transparencia ni se respetan las recomendaciones del Consejo de Europa sobre acceso a los documentos p&uacute;blicos, aun cuando haya sentencias en las que el derecho a la investigaci&oacute;n prevalece frente al derecho a la honra. Precisamente para salvaguardar esta &ldquo;honra&rdquo; se recurre a la ley de protecci&oacute;n de datos.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de que los ciudadanos ven restringidos sus derechos, la inexistencia de una reglamentaci&oacute;n precisa ha derivado en m&uacute;ltiples obst&aacute;culos, en ocasiones insalvables, que afectan particularmenre a los historiadores que investigan sobre las etapas m&aacute;s recientes de nuestra historia: guerra civil, franquismo, transici&oacute;n, historia actual o del tiempo presente. Es m&aacute;s, las dificultades para realizar su trabajo no solo no han disminu&iacute;do en los &uacute;ltimos a&ntilde;os sino que, con frecuencia, est&aacute;n aumentando.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la reserva que pospone el acceso a la documentaci&oacute;n es demasiado dilatada en el tiempo. Podr&iacute;a entenderse tanta cautela si se tratase de las informaciones m&aacute;s pr&oacute;ximas al n&uacute;cleo duro de la intimidad (enfermedades, relaciones personales, etc.), pero es m&aacute;s dif&iacute;cil de justificar si se veta el acceso a la documentaci&oacute;n que aborda las actuaciones de las autoridades o de los dirigentes pol&iacute;ticos y sociales, etc. Es decir, el criterio no puede ser el mismo si se trata de la vida social p&uacute;blica, no estrictamente privada; en otras palabras, cuando no hay intromisi&oacute;n en la vida privada no se puede alegar tan alegremente protecci&oacute;n de la intimidad.
    </p><p class="article-text">
        La impotencia de los investigadores, en unos casos ante la imposibilidad de consultar la documentaci&oacute;n, en otros ante la discrecionalidad o arbitrariedad, ha impulsado la publicaci&oacute;n de diversos manifiestos aprobados en distintos congresos o seminarios, por ejemplo por parte de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Historia Contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Y en estos d&iacute;as la barbarie inculta aupada a los nuevos ayuntamientos da un paso m&aacute;s en su cruzada reconquistadora. Es el &iexcl;Muera la inteligencia! de Mill&aacute;n Astray, pero con redes sociales y plataformas tecnol&oacute;gicas. Conviene estar alerta desde el principio, desde sus primeros gestos.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, contrasta la virilidad de quienes defienden Espa&ntilde;a a voz en grito, patrimonializando s&iacute;mbolos y ense&ntilde;as, como si los dem&aacute;s no tuvi&eacute;semos nada que ver, con sus deseos de dejar al Estado de derecho espa&ntilde;ol bien raqu&iacute;tico, en puro pellejo, consumido hasta los huesos, tras privatizar en beneficio propio tanto la sanidad como la educaci&oacute;n p&uacute;blicas, tanto los planes de pensiones como los cuidados inherentes a la dependencia. Siempre, eso s&iacute;, envueltos en rojiguald&iacute;sima bandera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/frente-cortejo-caverna_132_1492636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jun 2019 21:39:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Frente al cortejo de la caverna]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bajen los decibelios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/bajen-decibelios_132_1531685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los votantes estamos agotados de postureo electoral y ávidos de que esas propuestas trasladadas a programa, donde el papel todo lo aguanta, se lleven a la realidad, se implementen, como diría un cursi"</p></div><p class="article-text">
        Finaliz&oacute; un ciclo electoral, aun cuando los pactos no hayan dicho la &uacute;ltima palabra. Quedaron atr&aacute;s las furgonetas tuneadas con los logos de los partidos pol&iacute;ticos y coronadas con altavoces a todo volumen. En tiempos se valoraba mucho a los pol&iacute;ticos con voz profunda, sonora y penetrante, lo que les permit&iacute;a dirigirse a una audiencia de diez o doce mil personas al aire libre, con ayuda de &ldquo;repetidores&rdquo;, hombres dotados de o&iacute;do fino y voz estent&oacute;rea, que repet&iacute;an las palabras para que fuesen o&iacute;das por las &uacute;ltimas filas de la multitud congregada. Hoy, repleta la vida pol&iacute;tica de micr&oacute;fonos y altavoces, los &ldquo;repetidores&rdquo; se dedican a compartir en redes la actividad diaria de su l&iacute;der pol&iacute;tico. Durante la campa&ntilde;a, estos l&iacute;deres han cantado y rasgado la guitarra, se les ha preguntado a qu&eacute; dedican su tiempo libre y hemos visto fotos de su m&aacute;s tierna infancia o con gre&ntilde;as setenteras favorecedoras. Vale, muy bien. Pero basta. Vayamos a la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Cuentan las cr&oacute;nicas que un cacique local muy conservador contrat&oacute; una banda de m&uacute;sica para que tocase de continuo y a gran volumen mientras Joaqu&iacute;n Costa pronunciaba su mitin electoral. Nadie pudo escuchar las ideas del insigne aragon&eacute;s. Se impuso el ruido. A la vista de los resultados electorales en las Cortes de Arag&oacute;n y en los ayuntamientos de las tres capitales provinciales, &iquest;el tr&iacute;o de Col&oacute;n cambiar&aacute; la potencia megaf&oacute;nica por una agenda social basada en la defensa de los espacios p&uacute;blicos? Parece dif&iacute;cil. Tienen sus lealtades primordiales.
    </p><p class="article-text">
        Los votantes estamos agotados de postureo electoral y &aacute;vidos de que esas propuestas trasladadas a programa, donde el papel todo lo aguanta, se lleven a la realidad, se implementen, como dir&iacute;a un cursi. Necesitamos un tiempo de templanza y de serenidad. Ya se han descolgado los carteles de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos pasados por el photoshop embellecedor que mejora el perfil. Descansen una temporada los t&eacute;cnicos en marketing electoral con m&aacute;steres en Harvard o en los saldos de Aravaca. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no pueden bajar los decibelios si se siguen azuzando los instintos patrioteros, tanto de quienes consideran a Espa&ntilde;a como una propiedad privada suya (una m&aacute;s) cuanto de quienes hacen lo mismo con Catalu&ntilde;a. &ldquo;Nos tienen rodeados&rdquo;, explica el profesor Manuel Montero, antes de a&ntilde;adir que Puigdemont regala tierra del jard&iacute;n de la Mas&iacute;a de Waterloo para que los activistas se la lleven a Catalu&ntilde;a como si fuese reliquia sacrosanta. No nos mortifiquen a tiempo completo con el asunto territorial. Por importante que sea, no puede resultar omnipresente.
    </p><p class="article-text">
        Cumplan los pol&iacute;ticos responsables su funci&oacute;n primordial de juntar a la gente, y no tanto de separarla por razones de negocio electoral. De los otros pol&iacute;ticos, de los irresponsables, ni hablemos. Bastante tienen con difuminar sus vilezas anteriores.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa bajada de decibelios no se divisa en el horizonte. En todo caso, preferir&iacute;a que la estrategia de la tensi&oacute;n premeditada no cesase porque se ha derogado la ley de reforma laboral o porque se han incorporado m&aacute;s consideraciones sociales en la formulaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Keynes sosten&iacute;a con acierto, por ejemplo cuando escrib&iacute;a desde Ordesa, que la demanda que generan los trabajadores ocupados tendr&iacute;a un efecto estimulante sobre las econom&iacute;as deprimidas, por lo que reducir salarios resultar&iacute;a contraproducente... Y esto ha de subrayarse hoy, en momentos en que los m&aacute;s conservadores hablan del Estado m&iacute;nimo, como si lo privado pudiese hacer mejor todo lo que hace o hac&iacute;a el sector p&uacute;blico. Por el contrario, otros defendemos un sector p&uacute;blico eficiente en nombre del inter&eacute;s colectivo. Fuera de lo p&uacute;blico est&aacute;, sobre todo, lo que puedas pagar con dinero. Que la raz&oacute;n de Estado no se oponga al estado de la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Alberto Sabio Alcut&eacute;n es Catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad de Zaragoza</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/bajen-decibelios_132_1531685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 May 2019 18:27:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bajen los decibelios]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria de aquella Casa Cuartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/memoria-casa-cuartel_132_2729351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hoy, por fortuna, han desaparecido los susurros y los murmullos en el País Vasco. Pero hay quien empieza a practicar un discurso de olvido u orillamiento del terrorismo etarra bajo fachada de normalidad democrática"</p></div><p class="article-text">
        Vivo muy cerca de la Casa Cuartel de Zaragoza que Josu Ternera orden&oacute; hacer saltar por los aires en 1987. Levanto la persiana de mi habitaci&oacute;n y me acuerdo a menudo de las once personas que murieron, seis de ellas menores de edad. Fue muy dura aquella comitiva de f&eacute;retros blancos. La antigua ubicaci&oacute;n del cuartel se denomina hoy Plaza de la Esperanza y es un lugar agradable. Aquellas v&iacute;ctimas que lo deseen tienen derecho al olvido, pero tambi&eacute;n hay un deber de memoria por parte de los dem&aacute;s. Es necesario escribir contra el olvido. Sin odio, pero contra el riesgo de que se blanquee el terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, por fortuna, han desaparecido los susurros y los murmullos en el Pa&iacute;s Vasco, tambi&eacute;n los guardaespaldas, y ya no se habla bajo, &ldquo;no te vayan a o&iacute;r&rdquo;. Pero hay quien empiezan a practicar un discurso de olvido u orillamiento del terrorismo etarra bajo fachada de normalidad democr&aacute;tica. Pasan p&aacute;gina sin que el arrepentimiento forme parte de la soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Incluso encontramos ciertos eufemismos ling&uuml;&iacute;sticos: no eran terroristas, practicaban la lucha armada. El vocabulario no es neutro. Dentro de esa &ldquo;normalizaci&oacute;n&rdquo; se incluye la idea de que se alcanz&oacute; una soluci&oacute;n negociada sobre la base de dos interlocutores colocados de igual a igual, es decir, el Gobierno y la banda terrorista, por supuesto no derrotada judicial ni policialmente.
    </p><p class="article-text">
        Etarras como Josu Ternera o el comando Argala, s&iacute;mbolos de ETA, se nutrieron en origen de versiones mitificadas de la Historia nada inocuas, inventando la tradici&oacute;n, como han estudiado Gaizka Fern&aacute;ndez o Jos&eacute; Mar&iacute;a Garmendia. Es decir, esos etarras, jefes hist&oacute;ricos y vieja guardia, se consideraban herederos directos de las batallas medievales narradas por Sabino Arana, o del carlismo entendido absurdamente como guerra de liberaci&oacute;n vasca en lugar de como expresi&oacute;n que adquiri&oacute; la contrarrevoluci&oacute;n en Espa&ntilde;a, que es lo que realmente fue. Comparar a Zumalac&aacute;rregui, que defend&iacute;a un absolutismo inequ&iacute;vocamente espa&ntilde;ol, con el abertzalismo radical de ETA solo puede hacerse desde el voluntarismo militante por completo desnortado.
    </p><p class="article-text">
        O los Ternera de turno se reclamaban continuadores de los gudaris de la Guerra Civil, o sea, de los batallones nacionalistas del Ej&eacute;rcito Republicano Vasco cuando, en realidad, ni ETA ni el terrorismo tienen mucho  que ver con la guerra&hellip; Pero Ternera y Argala alimentaron la leyenda de que recog&iacute;an las armas que hab&iacute;an dejado los gudaris, sin muchas sutilezas intelectuales, con la milonga de que Espa&ntilde;a explotaba a Euskal Herria y que solo la lucha armada lograr&iacute;a la independencia. Estos argumentos se escrib&iacute;an en las cartas de extorsi&oacute;n econ&oacute;mica, como la que recibi&oacute; el Txato en la novela <em>Patria</em> y otros muchos m&aacute;s en el d&iacute;a a d&iacute;a cotidiano. Los mitos engendran su propia realidad y, a la postre, lo m&aacute;s relevante ya no es la realidad, sino lo que la gente cree que es real. A veces se trata de una narrativa simplista, pero efectiva a nivel emocional. Aunque ahora Otegii reh&uacute;se mirar al pasado.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Gaizka Fern&aacute;ndez que un periodista pregunt&oacute; a un paramilitar serbio que estaba disparando en las colinas de Sarajevo que por qu&eacute; lo hac&iacute;a, por qu&eacute; disparaba a quienes ayer eran sus vecinos. Su respuesta fue: para vengar la batalla de Kosovo. Pero eso ocurri&oacute; hace seiscientos a&ntilde;os, le replica el periodista. Ya, pero yo me he enterado ahora&hellip; Desmitificar el relato nacionalista ayuda a visibilizar el terrorismo como deber c&iacute;vico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/memoria-casa-cuartel_132_2729351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 May 2019 22:01:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La memoria de aquella Casa Cuartel]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política cascabelera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-cascabelera_132_1568721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Esta vez la izquierda no ha sido abstencionista. Pero conviene estar alerta en los próximos comicios y no darlos por ganados: los salvapatrias señoritos dispuestos a constreñir la democracia van a seguir estando ahí"</p></div><p class="article-text">
        Entre campa&ntilde;a y campa&ntilde;a electoral son tiempos cascabeleros, aun cuando algunos viven en este ambiente ruidoso de manera permanente. Conozco escritores cascabeleros que recomiendan su libro a s&iacute; mismos. Les encantan sus propios comentarios en las redes sociales y ponen el corazoncito correspondiente. Incluso provocan peque&ntilde;os altercados o salidas de tono para que se hable m&aacute;s de ellos. Ejercen como agentes literarios de s&iacute; mismos y, si se tercia, hasta usurpan el papel del editor. Son hombres orquesta y juguetes que producen siempre ruido al moverse, a veces desafinando. Van con el sonajero siempre a cuestas, libro tras libro, pues los producen de forma estandarizada y a la misma velocidad que si fabricasen chorizos en serie. No se pierden un sarao promocional, sobre todo si hay photoshop embellecedor. Son partidarios del postmodernismo del &ldquo;todo vale&rdquo;, con tal de que sea efectista y supuestamente vanguardista. Aun con excepciones, a su obra le suele faltar poso, tensi&oacute;n narrativa y contextualizaci&oacute;n bien informada. Les sobra precipitaci&oacute;n. Por el contrario, conozco a otros escritores que esculpen con mimo cada palabra de sus novelas o ensayos. Revisan sus textos hasta el perfeccionismo m&aacute;ximo. Se documentan hasta convertirse en especialistas en la materia, aunque su siguiente novela aborde ya otra tem&aacute;tica. Rompen borradores una y otra vez. Y, claro, ello lleva su tiempo. Alejados del oropel y del ruido medi&aacute;tico, hasta han renunciado a galardones literarios de prestigio, como el Premio de las Letras Aragonesas.
    </p><p class="article-text">
        En campa&ntilde;a electoral se convierten en cascabeleros todos los pol&iacute;ticos, hasta los m&aacute;s serios. Y algunos viven permanentemente en la algarada medi&aacute;tica, como la Marquesa de Casa Fuerte, Do&ntilde;a Cayetana, que nos seguir&aacute; deleitando desde el Congreso de los Diputados. &iquest;Seguir&aacute;n compitiendo patol&oacute;gicamente con el jinete barbudo o cambiar&aacute;n esta estrategia errada?
    </p><p class="article-text">
        El populismo de derechas, envuelto en rojiguald&iacute;sima bandera, como si los dem&aacute;s no fu&eacute;semos espa&ntilde;oles, se ha abierto camino como consecuencia de las tensiones territoriales, de acuerdo, pero tambi&eacute;n cuando la derecha de origen thatcheriano parece agotada e incapaz de prometer mundos mejores, aunque fuesen falsos. El recuerdo de las importantes desregulaciones laborales y de las estrat&eacute;gicas privatizaciones pesa como una losa y obliga a encontrar otros recursos para movilizar emocionalmente a las clases medias. Todas estas marquesas, como &Aacute;lvarez de Toledo o Esperanza Aguirre, cruzan los dedos para que se mantenga el ligero crecimiento econ&oacute;mico logrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a costa de devaluaciones salariales y rezan contritas por la salud del Banco Central Europeo. Esto de &ldquo;m&aacute;s mercado y menos regulaci&oacute;n&rdquo; lo orillan en sus m&iacute;tines, apenas lo han aireado ni el PP ni Vox. Por ah&iacute; resulta dif&iacute;cil alcanzar la movilizaci&oacute;n emocional. Es mejor hacerlo a trav&eacute;s de la identidad nacional y la pol&iacute;tica territorial, llenando el discurso de batasunos y separatistas, buscando enfangar a la izquierda en esas arenas movedizas. Quieren dejar atr&aacute;s el patriotismo constitucional de Habermas y hacernos comulgar (a diario, como en los tiempos nacional-cat&oacute;licos) con el patriotismo excluyente y repleto de encendidas soflamas vac&iacute;as de contenido. Y, a pesar de su derrota en esca&ntilde;os, la derecha ha obtenido en Arag&oacute;n m&aacute;s votos que la izquierda en t&eacute;rminos absolutos.
    </p><p class="article-text">
        Ante la naci&oacute;n magullada y golpeada, la figura del &ldquo;salvapatrias&rdquo; no es nueva en la historia contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola. Proliferaron especialmente tras el Desastre de 1898 o durante la Segunda Rep&uacute;blica. El propio General Primo de Rivera se reclam&oacute; en 1923 como cirujano de la mano de hierro y fue entonces &ldquo;cuando se torci&oacute; la historia espa&ntilde;ola&rdquo;, seg&uacute;n Santos Juli&aacute;. La novedad es que el salvapatrias actual se ha aliado con el liberalismo sin riendas y, con tanto alivio fiscal a los poderosos, pueden dejar temblando el estado de bienestar. Por eso en las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas es preciso que el marco identitario no lo tape todo, que el populismo nacionalista no deje sepultado a lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez la izquierda no ha sido abstencionista. Por fortuna, el ciudadano medio no tiene vocaci&oacute;n de legionario. Pero conviene estar alerta en los pr&oacute;ximos comicios y no darlos por ganados: los salvapatrias se&ntilde;oritos dispuestos a constre&ntilde;ir la democracia van a seguir estando ah&iacute;, mirando hacia Steve Bannon y hacia la reducci&oacute;n significativa del papel de los agentes p&uacute;blicos, empezando por las comunidades aut&oacute;nomas y los ayuntamientos. El curso de la historia no se parece al orden infalible de la mec&aacute;nica celeste de Newton, sino a la indeterminaci&oacute;n ca&oacute;tica de los estados atmosf&eacute;ricos. Lo que se incrementaba gradualmente y no era percibido o se daba por normal, de pronto incurre en lo que llaman los f&iacute;sicos una transici&oacute;n de fase y se acelera desastrosa o favorablemente. Y a menudo cuando la barbarie triunfa, como en 1933 en Alemania o en 1973 en Chile, no se debe solo a la fuerza de los b&aacute;rbaros sino tambi&eacute;n a la capitulaci&oacute;n de los civilizados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sabio Alcutén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-cascabelera_132_1568721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2019 21:03:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Política cascabelera]]></media:title>
    </item>
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