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    <title><![CDATA[elDiario.es - Blanca Ruibal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/blanca_ruibal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Blanca Ruibal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La respuesta no está en los genes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/respuesta-no-genes_129_6115055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/104adadd-a3d5-42e6-8701-03faa6beab81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La respuesta no está en los genes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre los transgénicos ha tenido lugar en unas coordenadas cada vez más cuestionables, una idea de ciencia que solo pasa por el laboratorio y que excluye los saberes tradicionales y milenarios</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'El laberinto de la comida'. Hazte socio o socia antes del 9 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista 'Tecnológicas: datos, dinero y poder'</p></div><p class="article-text">
        El debate en torno a los cultivos transg&eacute;nicos levanta pasiones 25 a&ntilde;os despu&eacute;s de que se empezaran a sembrar los primeros cultivos modificados gen&eacute;ticamente. La pol&eacute;mica contin&uacute;a girando en torno a su seguridad para el medio ambiente y la salud humana y el papel que juegan ante los desaf&iacute;os que afronta la agricultura en el mundo. En este tiempo ha cambiado la tecnolog&iacute;a con la aparici&oacute;n de los nuevas t&eacute;cnicas como la edici&oacute;n gen&eacute;tica, y por otra parte las acuciantes evidencias sobre el cambio clim&aacute;tico y el colapso de los ecosistemas han acelerado enormemente la urgencia por transformar nuestro modo de producci&oacute;n y consumo. Sin embargo, la discusi&oacute;n en torno a los cultivos transg&eacute;nicos sigue siendo un fuego cruzado de datos y art&iacute;culos cient&iacute;ficos que nos impide ver la cuesti&oacute;n con perspectiva y hacernos las preguntas oportunas. Es importante recordar algunas cifras y hechos de los cultivos para ponernos en contexto: cu&aacute;les son los principales cultivos transg&eacute;nicos, d&oacute;nde est&aacute;n, qui&eacute;n los cultiva y para qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos proporcionados por la propia industria (ISAAA, Servicio Internacional de Adquisici&oacute;n de Aplicaciones de Agrobiotecnolog&iacute;a) en el mundo se cultivan un total de 191,7 millones de hect&aacute;reas de cultivos transg&eacute;nicos. Dos datos m&aacute;s nos ayudan a comprender esa cifra Por una parte esta superficie supone apenas un 0,11% del total de tierra cultivada en el mundo, lo cual indica que, si bien la pol&eacute;mica es grande, la superficie es ciertamente insignificante. Solo en cinco pa&iacute;ses del mundo los cultivos transg&eacute;nicos ocupan un &aacute;rea relevante. Por orden: Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canad&aacute; e India.
    </p><p class="article-text">
        Estos pa&iacute;ses, los &uacute;nicos en los que realmente predominan los cultivos transg&eacute;nicos, tienen un modelo agrario basado en los monocultivos para la exportaci&oacute;n, estamos hablando b&aacute;sicamente de soja, colza y algod&oacute;n. Ninguno de estas producciones se destina a alimentar personas si no a la industria, en todos los casos se trata de mercanc&iacute;as (<em>commodities</em>) que se venden al mejor postor en la Bolsa de Chicago y cuyo destino es la fabricaci&oacute;n de piensos, biodi&eacute;sel, aceite y ropa barata. El destino &uacute;ltimo de estos cultivos es alimentar un estilo de vida basado en el sobreconsumo de carne, de ropa, de veh&iacute;culos, que sabemos que no es compatible con los l&iacute;mites del planeta y que es necesario y urgente transformar de forma profunda. Desde las posiciones probiotecnol&oacute;gicas se rechazan estos argumentos, por no ser problemas intr&iacute;nsecos a la tecnolog&iacute;a en cuesti&oacute;n si no al modelo. Cierto es que la soja que arrasa la selva amaz&oacute;nica es un problema en s&iacute; mismo, y que deforesta igual la soja modificada gen&eacute;ticamente que la convencional, pero no parece razonable debatir sobre los transg&eacute;nicos como una entelequia te&oacute;rica (un debate &ldquo;cient&iacute;fico&rdquo;) y cerrar los ojos a esta realidad apabullante que es su aplicaci&oacute;n actual y real.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una superficie escasa y unos cultivos muy concretos, las propias modificaciones gen&eacute;ticas existentes en el mercado tambi&eacute;n son muy significativas del alcance y la utilidad de esta tecnolog&iacute;a. B&aacute;sicamente, se comercializan cultivos con dos modificaciones gen&eacute;ticas: tolerancia al herbicida y resistencia a insectos. La tolerancia a herbicida confiere a las plantas modificadas la capacidad de sobrevivir al <em>roundup</em>, el herbicida cuyo principal componente es el tambi&eacute;n pol&eacute;mico glifosato. Esto ha hecho aumentar la cantidad de herbicida aplicado por hect&aacute;rea. La propia academia de las ciencias de EE UU, en su informe de 2016, que se publicit&oacute; como la prueba definitiva sobre la seguridad de los transg&eacute;nicos, reconoc&iacute;a que desde el punto de vista agron&oacute;mico su utilidad es muy limitada. Los agricultores estadounidenses que luchan contra las supermalezas, malas hierbas que se han hecho resistentes al glifosato, con seguridad lo confirman.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arag&oacute;n se lo piensa</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los cultivos resistentes a insectos veamos por ejemplo qu&eacute; ha pasado en la pen&iacute;nsula tras dos d&eacute;cadas de cultivo de ma&iacute;z resistente al taladro, el &uacute;nico transg&eacute;nico cuyo cultivo est&aacute; autorizado en la UE. Las principales zonas de cultivo en nuestras fronteras se encuentran en Arag&oacute;n y Catalu&ntilde;a. Estos dos territorios copan el 70% de la superficie transg&eacute;nica. Su destino es la fabricaci&oacute;n de piensos para alimentar una ganader&iacute;a industrial que, recordemos, crece de forma totalmente desbocada (en el Estado Espa&ntilde;ol se sacrifican cada a&ntilde;o m&aacute;s de 40 millones de cerdos). Los beneficios para el sector agrario est&aacute;n por ver, el Gobierno de Arag&oacute;n, tras a&ntilde;os de ensayos de campo y comprobar que no aumenta el rendimiento, advert&iacute;a sobre la necesidad de una reflexi&oacute;n profunda en torno a su utilidad.
    </p><p class="article-text">
        Es un hecho que la agricultura transg&eacute;nica forma parte de un modelo agroalimentario concreto, y adem&aacute;s injusto, porque mientras se sigue alimentando a los mercados, la industria y los beneficios de las grandes empresas, en el mundo m&aacute;s de 800 millones de personas pasan hambre. Parad&oacute;jicamente, el 75% de estas personas viven en el medio rural y se dedican a la producci&oacute;n de alimentos, son agricultores, pescadores, pastoralistas y recolectores. Sin duda, los principales factores que limitan su producci&oacute;n de alimentos no se encuentran en el acceso a tecnolog&iacute;as sofisticadas como los transg&eacute;nicos, si no a recursos m&aacute;s b&aacute;sicos como la tierra f&eacute;rtil o el agua. La competencia por estos recursos aumenta, por lo que vale preguntarse qu&eacute; papel tiene la biotecnolog&iacute;a en un contexto de presi&oacute;n creciente por los recursos y en que los verdaderos protagonistas de la agricultura, el campesinado, los 2.000 millones de personas en el mundo que se dedican a la producci&oacute;n de alimentos, luchan por no ser expulsados de su territorio por las din&aacute;micas extractivistas y el avance de la miner&iacute;a o los monocultivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Ruibal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/respuesta-no-genes_129_6115055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2020 20:29:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La respuesta no está en los genes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Laberinto de la Comida,Genética,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esperanza de que todo cambie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/esperanza-cambie_129_1201872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/990f7ecb-d6c6-45cb-9458-33650202a120_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La esperanza de que todo cambie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rechazamos contundentemente los intentos de criminalización que se están dando por parte del alcalde de Madrid o de algunos medios de comunicación afines</p><p class="subtitle">El movimiento ecologista, como el feminista, ha sido un ejemplo constante de pacifismo. Y lo va a seguir siendo</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;? Para quienes llevamos en el ecologismo muchos a&ntilde;os es imposible que esta pregunta no nos suscite, a las puertas de la COP25 en Madrid, una mir&iacute;ada de sentimientos, muchos de ellos encontrados. Porque en parte hay rabia cuando hacemos recuento de todas las oportunidades perdidas desde hace d&eacute;cadas, como m&iacute;nimo en 24 ocasiones anteriores. Tambi&eacute;n tenemos miedo de que en estos d&iacute;as no se haga lo suficiente para romper la inercia que marca el <em>business as usual</em> (curioso que el anglicismo para expresar que 'todo sigue igual' haga alusi&oacute;n a las empresas). Pero sobre todo nos invade la ilusi&oacute;n de ver a la sociedad civil respondiendo masiva y contundentemente para exigir cambios sist&eacute;micos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces el planeta despert&oacute;. As&iacute; reza la pancarta que abrir&aacute; el viernes por la tarde la manifestaci&oacute;n mundial que recorrer&aacute; las calles de Madrid, &uacute;nica r&eacute;plica de la que tambi&eacute;n tendr&aacute; lugar en Santiago de Chile, lugar donde se habr&iacute;a celebrado la Cumbre del Clima de no haber existido una fuerte represi&oacute;n sobre la ciudadan&iacute;a. Esa tarde las dos ciudades tendr&aacute;n el foco global de las movilizaciones clim&aacute;ticas que este &uacute;ltimo a&ntilde;o han atravesado todos los continentes, que han unido a pueblos diversos, que han alzado las voces de las comunidades ind&iacute;genas y que ha visibilizado a las colectivos m&aacute;s afectados ante la emergencia clim&aacute;tica. Santiago de Chile y Madrid tienen la misi&oacute;n de mostrar el rugido, de tono juvenil, de todo el globo, para que tomen nota quienes a pocos kil&oacute;metros de distancia tienen la misi&oacute;n de conseguir reducciones anuales del 10% en emisiones de gases de efecto invernadero teniendo en cuenta que la mayor responsabilidad (y por lo tanto necesidad de esfuerzo) es de aquellos pa&iacute;ses que hist&oacute;ricamente m&aacute;s han contribuido al cambio clim&aacute;tico, sin por ello obviar que en sociedades tan desiguales como la nuestra esta contribuci&oacute;n tambi&eacute;n es desigual.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n se extender&aacute; durante toda la COP. Mientras los l&iacute;deres mundiales se re&uacute;nen en IFEMA, Madrid y Santiago de Chile acogen la Cumbre Social por el Clima, un espacio de conexi&oacute;n y difusi&oacute;n de alternativas propuestas por la sociedad civil. La ciudad ser&aacute; el punto de encuentro de decenas de miles de personas venidas de distintos rincones del mundo que en su d&iacute;a a d&iacute;a demuestran que una verdadera transici&oacute;n ecol&oacute;gica es m&aacute;s que posible. Gente que viene a intercambiar ideas y a contagiar ganas de cambio. Movimientos que est&aacute;n siendo criminalizados en todas partes del planeta pero brotan sin freno porque las semillas fueron plantadas hace mucho tiempo. Por eso rechazamos contundentemente los intentos de criminalizaci&oacute;n que se est&aacute;n dando por parte del alcalde de Madrid o de algunos medios de comunicaci&oacute;n afines, tratando de generar confusi&oacute;n o temor en un contexto de reivindicaci&oacute;n pac&iacute;fica. El movimiento ecologista, como el feminista, ha sido un ejemplo constante de pacifismo. Y lo va a seguir siendo. Entendemos que hay sectores interesados en intentar que el miedo frene las movilizaciones para poder seguir con su <em>business (as usual)</em>. Pero, como hemos dicho ya, solo tenemos miedo a la inacci&oacute;n ante la emergencia clim&aacute;tica. Y ahora mismo nos desborda la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Yllescas, Mario Rodríguez Vargas, Blanca Ruibal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/esperanza-cambie_129_1201872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2019 21:28:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La esperanza de que todo cambie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cop25,Cambio climático,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El campo es la medicina de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/campo-medicina-tiempo_129_1671610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c16f55ad-4c7a-4d1a-bbcd-d64c8b658ba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El campo es la medicina de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Está de moda hablar del mundo rural, están de moda las recetas contra la despoblación, se lleva defender lo rural…, ¿pero realmente todas las personas y colectivos que se erigen como defensores del mundo rural buscan el bien común?</p></div><p class="article-text">
        El medio rural ha sido hist&oacute;ricamente olvidado por las pol&iacute;ticas y los poderes econ&oacute;micos y sin duda necesita que lo defiendan. Es necesario proteger al mundo rural de una econom&iacute;a depredadora que no contempla lo com&uacute;n, el intercambio, o cuidar del suelo y el agua sin la l&oacute;gica del beneficio inmediato. Tambi&eacute;n de esas fuerzas que excluyen al mundo rural y solo entienden por cultura lo que pasa en los auditorios y museos de las grandes ciudades, pero no tienen en cuenta el arte cotidiano de las m&uacute;sicas y versos que acompa&ntilde;an desde hace milenios las siembras, cosechas y tareas de producir alimentos y cuidar los recursos comunes. Es necesario tambi&eacute;n poner en valor la sabidur&iacute;a propia de los hombres y mujeres del campo, ese conocimiento acumulado a base de observaci&oacute;n y respeto por el entorno y que no se publica en revistas cient&iacute;ficas. Las personas que producen alimentos, cuidan el territorio y habitan nuestros pueblos necesitan protecci&oacute;n y visibilidad ya que estamos inmersas en un sistema en el que los alimentos son tan solo una mercanc&iacute;a cuyo valor se decide en la Bolsa de Chicago o Tokyo sin tener en cuenta a las personas que lo producen o lo consumen.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de moda hablar del mundo rural, est&aacute;n de moda las recetas contra la despoblaci&oacute;n, se lleva defender lo rural&hellip;, &iquest;pero realmente todas las personas y colectivos que se erigen como defensores del mundo rural buscan el bien com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Si algo hemos aprendido las personas y colectivos vinculadas desde hace d&eacute;cadas con la defensa de un mundo rural vivo es que visibilizar y revitalizar el mundo rural no debe pasar por la confrontaci&oacute;n. Ni lo urbano est&aacute; contra lo rural, ni el ecologismo contra el campesinado. Desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os organizaciones agrarias y ecologistas, sindicatos y organizaciones de consumidores se sientan en la misma mesa con un diagn&oacute;stico com&uacute;n: la necesidad de promover un mundo rural vivo. Esta alianza nos ha demostrado que afortunadamente no es necesario elegir y que no debemos aceptar los falsos dilemas que nos ponen delante: lobo o ganado, naturaleza o agricultura, crecer o cerrar. En un mundo blanco y negro en Plataforma Rural siempre hemos apostado por los grises, por confluir y construir juntas un futuro para el medio rural.
    </p><p class="article-text">
        Suele suceder que, en momentos convulsos y particularmente antes de las elecciones, surgen voces que dicen abanderar lo rural, pero solo buscan generar oposici&oacute;n y conflicto, atrincherarse en posiciones arcaicas, y defender unos valores que ya no pertenecen a la gente que habitamos los pueblos y los cuidamos para poder seguir habit&aacute;ndolos. Desgraciadamente su objetivo no es defender el inter&eacute;s general de la poblaci&oacute;n rural.
    </p><p class="article-text">
        Defender lo rural est&aacute; de moda, aunque sea para invisibilizar lo que sucede en el campo tapando los ojos a las ciudades, mientras se construyen macro-explotaciones ganaderas, cementerios nucleares o minas y se especula con los terrenos protegidos. Se condena al 80% de nuestro territorio a ser el &ldquo;patio de atr&aacute;s&rdquo; de las ciudades o bien lugar de ocio y turismo de mantel de cuadros. Pero el campo vive y crea puentes, de pueblo a pueblo y con la ciudad, y surgen voces fuertes e imparables, que acompa&ntilde;an al mundo; tambi&eacute;n el mundo rural ha cambiado y ahora las mujeres y la gente joven est&aacute;n alzando su voz y lo est&aacute;n reivindicando. Nuevas formas de producir, de cultivar y criar animales de relacionarnos, cuidarnos y habitar, han venido para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        En un escenario de extrema crisis clim&aacute;tica y ambiental el campo es la medicina de nuestro tiempo. La vida rural m&aacute;s que quedarse obsoleta, como muchos creen, es un claro reflejo en el que mirarse para encontrar formas de vida acordes con los desaf&iacute;os del mundo actual. Las alianzas no solo se construyen entre colectivos humanos, existe otro nivel al que no prestamos atenci&oacute;n, las alianzas que se generan entre seres humanos y ecosistemas: aprender a convivir en nuestro entorno sin esquilmarlo. Esta es la gran ense&ntilde;anza del mundo rural. Hoy m&aacute;s que nunca es necesario defender y promover la Soberan&iacute;a Alimentaria. Urge relocalizar la producci&oacute;n y la comercializaci&oacute;n de los alimentos, extender la agroecolog&iacute;a, proteger la biodiversidad, el agua y el suelo f&eacute;rtil, cada vez m&aacute;s escasos. Es necesario que cada vez m&aacute;s gente joven vea en la agricultura y la ganader&iacute;a una opci&oacute;n laboral y de vida digna. Para eso hace falta tambi&eacute;n romper con esa imagen que a&uacute;n predomina en muchas mentes y en los medios de comunicaci&oacute;n de un medio rural que se resiste al cambio y est&aacute; anclado en el pasado. Insistir en esa imagen entierra a un mundo rural que necesitamos m&aacute;s vivo que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Lo necesitamos vivo para toda la sociedad en su conjunto, que el medio rural se vac&iacute;e no es &uacute;nicamente un asunto de unos pocos. Sin medio rural vivo nos quedamos sin alimentos, sin paisajes, sin patrimonio, sin cultura rural y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Es imprescindible el cambio de mentalidad de las personas, empezando por la educaci&oacute;n. Se nos educa en que el &eacute;xito est&aacute; en vivir en la ciudad, y para nada esa es la realidad. Tenemos que formarnos en la cultura rural, y ver que son una estupenda opci&oacute;n de vida. Es preciso dejar ya de hablar de despoblaci&oacute;n y dar un paso m&aacute;s a la repoblaci&oacute;n. Pero con ciertas normas. El mundo rural tiene que volver construir su tejido. Con los servicios b&aacute;sicos cubiertos: sanidad, educaci&oacute;n, comunicaciones, internet,... y sobre todo con personas. Hombres y mujeres que vertebren un mundo rural con una agricultura y ganader&iacute;a sostenible, y que en torno a ella se crezcan las oportunidades, para transformar en granjas, para dar servicios,... en definitiva para volver a dar vida a nuestros pueblos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Santos, Blanca Ruibal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/campo-medicina-tiempo_129_1671610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Mar 2019 19:16:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El campo es la medicina de nuestro tiempo]]></media:title>
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