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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enaus]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Enaus]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El espectro político madrileño. Me siento desubicada: ¿Dónde está cada cuál?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espectro-politico-madrileno-siento-desubicada_129_1556432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87a92d49-521a-47ae-9a5f-7d78d7210f29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El resultado elecciones 2019, municipio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los medios de comunicación nos están haciendo ver que el centro está ocupado por posiciones de derechas y no nos está permitiendo ver lo amplias que son las coaliciones de izquierdas que concurren a las elecciones</p><p class="subtitle">Los ciudadanos tenemos que revindicar debates legítimos sobre la realidad política en que vivimos que no estén manipulados por los medios de comunicación y que no le otorgue tantos réditos electorales a la derecha como viene sucediendo</p></div><p class="article-text">
        De pronto me viene a la mente una conversaci&oacute;n de cuando era adolescente y comenzaba a interesarme por la pol&iacute;tica. Se celebraban elecciones en USA y yo preguntaba -&iquest;Los republicanos son de izquierdas?- por aquello de ir contra la monarqu&iacute;a. -&iexcl;No!- Me contestaban, riendo, que se trataba un partido de extrema derecha y hablamos de mucho antes de la era Trump. Creyendo verlo claro preguntaba a continuaci&oacute;n: -Entonces, &iquest;los de izquierdas son los dem&oacute;cratas? - pero para mi sorpresa me contestaban con una nueva negativa. -&iexcl;No, tampoco! Tambi&eacute;n son de extrema derecha, pero un poco menos-. Aquello me dej&oacute; muy confundida, me llev&oacute; mucho tiempo entenderlo. No en todos los pa&iacute;ses est&aacute;n presentes todas las opciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando leemos prensa sobre las distintas opciones pol&iacute;ticas, a menudo, encontramos gr&aacute;ficos que pretenden ilustrar la situaci&oacute;n. De partida ya resulta un tanto incre&iacute;ble que se puedan ordenar todas las fuerzas pol&iacute;ticas de izquierda a derecha, sobre un &uacute;nico eje horizontal. Seguramente, si se hiciera con rigor, ser&iacute;a m&aacute;s acertado proyectarlas sobre un eje vertical. Arriba quienes defienden los intereses de los m&aacute;s acaudalados y abajo los que lo hacen de los menos adinerados. &iquest;Qu&eacute; queda m&aacute;s a la izquierda? &iquest;La jubilaci&oacute;n con un sistema de reparto progresivo y solidario, la educaci&oacute;n p&uacute;blica y gratuita o la sanidad p&uacute;blica universal? En cada uno de estos asuntos, una persona puede albergar opiniones de izquierdas y de derechas al mismo tiempo. Estos sujetos resultar&iacute;an inclasificables bajo este criterio. Asumamos que se pueden organizar todos los intereses pol&iacute;ticos y todas las formas de pensamiento de una sociedad sobre un eje. Aceptemos esa idea. No solo eso. Adem&aacute;s, hagamos un intento propio de ordenar los partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles de acuerdo con esta idea. Centr&eacute;monos en los parlamentarios de &aacute;mbito nacional.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es indiscutible que a la derecha del todo se situar&iacute;a Vox. A continuaci&oacute;n, vendr&iacute;an PP y Cs. Aqu&iacute;, habr&iacute;a mucho debate sobre qui&eacute;n va a la derecha de cu&aacute;l. Para m&iacute;, desde luego, la elecci&oacute;n es muy complicada. Seguido de &eacute;stos ir&iacute;a posiblemente el PSOE. A la izquierda, por descarte, situar&iacute;amos a UP. Vamos a dibujarlo:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iexcl;Oye!, y de pronto, cuando lo dibujo no s&eacute; qu&eacute; ancho le debo otorgar a cada uno de ellos. Para empezar, les he dado el mismo. Sin embargo, esto sit&uacute;a a Cs en el centro y son un partido claramente de derechas, no me cuadra. A bote pronto se me ocurre hacer un segundo intento ajust&aacute;ndolo a sus representaciones parlamentarias:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De nuevo me queda Cs casi en el centro y tampoco me convence. Por ejemplo, pretenden mercantilizar los cuerpos de las mujeres, legalizando los vientres de alquiler. Esta idea no representa el centro, sino el neoliberalismo m&aacute;s salvaje. Tal vez sea justo esto lo que est&aacute; descuadrando en el gr&aacute;fico. Ensayo un nuevo modelo atendiendo a cu&aacute;n de derechas me parecen todos estos partidos y esto es lo que sale:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Seguramente, contrasta con la imagen de radicales de izquierdas que los medios de comunicaci&oacute;n quieren hacernos ver de UP. Alguno estar&aacute; pensando que la que suscribe es de extrema izquierda por aventurar estas opiniones; les aseguro que no es as&iacute;, soy una persona muy moderada pol&iacute;ticamente. No obstante, a pesar de las apariencias, pens&aacute;ndolo con calma, cuadra: Vox es la extrema derecha. PP es muy parecido, casi igual en muchas cosas y m&aacute;s moderado en otras, pocas. Ya se&ntilde;al&eacute; al inicio que Cs en algunos temas est&aacute; mucho m&aacute;s a la derecha que cualquiera de los anteriores, lo puse m&aacute;s hacia el centro con muchas dudas, por tanto, debemos ajustarlo muy pr&oacute;ximo a ellos. El PSOE, si nos fijamos en sus Barones, no dista tanto de los partidos de derechas. No son pocos los a&ntilde;os durante los que ha tenido pactada la pol&iacute;tica econ&oacute;mica con la derecha y ha estado de acuerdo con ella (y lo sigue estando, pese a que evita mencionarlo con fines electoralistas). Es partido coautor de las reformas laborales, estuvo de acuerdo con la reforma constitucional que prioriza la deuda (el 135), no han revertido el 155 en Catalu&ntilde;a, Franco a&uacute;n sigue en el Valle de los Ca&iacute;dos (por m&aacute;s bombo que hayan dado a la noticia de sacarlo para hacerse un lavado de cara, todo ha quedado en agua de borrajas), y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera de medidas que no me permiten situarlo a la izquierda. En cierto modo, parecen el equivalente a los dem&oacute;cratas norteamericanos, se encuentran menos a la derecha pero que no pueden ser se&ntilde;alados como izquierda. Finalmente, UP me qued&oacute; demasiado ancho, pero no hay nadie m&aacute;s con qui&eacute;n rellenar ese hueco.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es que estamos como los estadounidenses, sin nadie que ocupe la extrema izquierda. O quiz&aacute; sin &ldquo;Nadie&rdquo; que sobreviva a la ley D&rsquo;Hont tras ser aplicada a las cincuenta y dos circunscripciones espa&ntilde;olas y a la manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ahora que llegan las auton&oacute;micas, nos encontramos con que, en Madrid, adem&aacute;s, se presenta una gran plataforma ciudadana llamada M&aacute;s Madrid. Esta plataforma surge del divorcio ideol&oacute;gico natural entre dos proyectos que hicieron en esfuerzo de convivir dentro de Podemos durante alg&uacute;n tiempo. Vamos a situarla tambi&eacute;n en la izquierda, pero un poco menos que UP. Voy a pintarlo reparti&eacute;ndoles el espacio ideol&oacute;gico que compart&iacute;an por mitad a ver c&oacute;mo nos queda manteniendo el pen&uacute;ltimo esquema.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si hablamos de las municipales, resulta que, en Madrid, UP no concurre a la convocatoria. S&iacute; se presenta una coalici&oacute;n de izquierdas, Madrid en Pie, en la que est&aacute;n integrados algunos de sus componentes como son IU e IA. De nuevo lo represento manteniendo el mismo esquema y reparto por mitad del espacio ideol&oacute;gico con M&aacute;s Madrid. Resulta lo siguiente:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n, a base de mostrar la representaci&oacute;n parlamentaria, nos est&aacute;n haciendo ver que el centro est&aacute; ocupado por posiciones de derechas y no nos est&aacute; permitiendo ver lo amplias que son las coaliciones de izquierdas que concurren a las elecciones. Eclipsan el esfuerzo tan &iacute;mprobo que est&aacute;n realizando los partidos y agrupaciones ciudadanas de izquierdas para poder aglutinar un arco tan amplio de ideas en una opci&oacute;n electoral. Dice mi t&iacute;o Jos&eacute; que parece mentira que los de la derecha consigan ponerse de acuerdo y que los de izquierda no sean capaces. Pero no es de extra&ntilde;ar que les cueste tanto, si les hacen pasar por extrema izquierda a los pobres, cuando en realidad se trata de m&aacute;s de la mitad del espectro ideol&oacute;gico. Y no vayamos a compararlos con los partidos que se presentan en Corea del Norte, all&iacute; todas las opciones son de extrem&iacute;sima izquierda y no hay partidos de derechas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &iquest;qu&eacute; nos dicen los sondeos?
    </p><p class="article-text">
        Auton&oacute;micas:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Municipales:
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        &iquest;No resulta evidente que nos est&aacute;n robando un important&iacute;simo espacio ideol&oacute;gico? Parece que no les interesa que los ciudadanos consideremos como opci&oacute;n ni a Madrid en Pie, ni a M&aacute;s Madrid, salvo que seamos votantes ya descarriados y sin remedio de Unidas Podemos. Parece que de nuevo impulsan, bajo la amenaza de la suma de las tres derechas, que aglutinemos voto in&uacute;til en torno al PSOE. Propongo al lector que rompamos esta imagen de nuestras mentes y ajustemos nosotros mismos c&oacute;mo deben repartirse la representaci&oacute;n del centro y la izquierda, que parece que es la principal cuesti&oacute;n a dilucidar. &iquest;Cu&aacute;l de las siguientes distribuciones le parece a usted m&aacute;s ajustada a la realidad?
    </p><p class="article-text">
        Auton&oacute;micas:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los ciudadanos tenemos que revindicar debates leg&iacute;timos sobre la realidad pol&iacute;tica en que vivimos que no est&eacute;n manipulados por los medios de comunicaci&oacute;n y que no le otorgue tantos r&eacute;ditos electorales a la derecha como viene sucediendo.
    </p><p class="article-text">
        Yo, personalmente, a&uacute;n no me he decidido entre Madrid en Pie y M&aacute;s Madrid, para el Consistorio, ni entre Unidas Podemos y M&aacute;s Madrid para la Comunidad. Y la poca prensa que leo me arroja muy poca luz a este respecto. No hacen otra cosa que darle mucho protagonismo a un mont&oacute;n de opciones de derechas que no estoy dispuesta a tomar en consideraci&oacute;n, ya que no representan ni por asomo las ideas e intereses de la mayor&iacute;a social de nuestra regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es imperativo no caer en la trampa de enfrentarnos entre nosotros y enfrentarles a todos ellos. La l&oacute;gica de distraer al &uacute;ltimo contra el pen&uacute;ltimo arrinconados en la esquina del extremismo radical no debe tener cabida nunca m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enaus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espectro-politico-madrileno-siento-desubicada_129_1556432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 May 2019 18:48:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espectro político madrileño. Me siento desubicada: ¿Dónde está cada cuál?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Análisis con perspectiva de género: ¿tenemos el mismo derecho a recibir cuidados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/analisis-perspectiva-derecho-recibir-cuidados_129_1665146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea792afd-4ecb-4bf1-90b6-5e2ef8c1aa74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Análisis con perspectiva de género: ¿tenemos el mismo derecho a recibir cuidados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El derecho a ser cuidadas cuando ya no podemos trabajar, es decir, cuando en muchos casos ya no podemos cuidar, máxime en la vejez, no es universal, sino que es meritocrático, con un importante sesgo de género en la identificación de méritos</p></div><p class="article-text">
        Acostumbramos a hablar de los cuidados que prestamos y a reclamar un reparto m&aacute;s equitativo de la responsabilidad de cuidar a nuestros allegados. Pero, en este contexto, es importante abordar tambi&eacute;n cu&aacute;les son y qu&eacute; cobertura legal tienen nuestras necesidades de cuidado. Por ejemplo, valorando con perspectiva de g&eacute;nero qu&eacute; derechos de cuidado nos otorgamos monetizados en forma de pensiones, tropezamos con que nueve de cada diez hombres ven reconocidas sus aportaciones a la sociedad a lo largo de sus vidas con pensiones contributivas, mientras que s&oacute;lo conseguimos lo mismo cuatro de cada diez mujeres. &iquest;Denota esto una menor habilidad de nuestro g&eacute;nero?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen dos modelos de sistemas de pensiones. Algunos pa&iacute;ses siguen sistemas de capitalizaci&oacute;n. Las personas ahorran durante todas sus vidas para cuando ya no puedan trabajar. Cuando llega ese momento capitalizan sus ahorros e intentan sobrevivir con ellos. La capacidad de ahorro media de un espa&ntilde;ol, ronda los sesenta mil euros. Pregunt&eacute;monos cu&aacute;ntos a&ntilde;os sobrevivir&iacute;amos con esta cantidad como &uacute;nico recurso econ&oacute;mico. La introducci&oacute;n de planes de pensiones privados camina hacia este modelo. Afortunadamente, en Espa&ntilde;a, a&uacute;n tenemos un sistema de pensiones de reparto. La pensi&oacute;n de cada generaci&oacute;n se paga repartiendo lo contribuido por las generaciones siguientes que, a trav&eacute;s de estas aportaciones, adquieren derecho a su propia pensi&oacute;n para cuando ya no pueden trabajar. Es fundamental observar que no se valoran por igual los dos elementos necesarios para que el sistema funcione: trabajo y, lo m&aacute;s importante, personas, trabajadores y trabajadoras que lo realicen.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, todo esto significa que el derecho a ser cuidadas cuando ya no podemos trabajar, es decir, cuando en muchos casos ya no podemos cuidar, m&aacute;xime en la vejez, no es universal, sino que es meritocr&aacute;tico, con un importante sesgo de g&eacute;nero en la identificaci&oacute;n de m&eacute;ritos. S&oacute;lo registramos como aportaciones las labores tradicionalmente asignadas a los hombres, la producci&oacute;n. No reconocemos que los cuidados de cada generaci&oacute;n se garantizan si y s&oacute;lo si hay una suficiente reproducci&oacute;n social, tarea encomendada tradicionalmente a las mujeres. Se da, pues, la paradoja de se quedan fuera del sistema de protecci&oacute;n social, precisamente quienes garantizan su continuidad aportando hijas e hijos. Y no olvidemos que estamos en m&iacute;nimos hist&oacute;ricos de tasa de natalidad y que estamos cubriendo este d&eacute;ficit humano gracias a los inmigrantes que tienen a bien venirse a convivir con nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El derecho a ser cuidadas nos hace tropezar de pleno con uno de los ejes de mayor desigualdad, ya que como quiera que los cuidados dentro de las familias se prestan de forma gratuita, o no mercantilizada, y no est&aacute;n reconocidos ni como trabajo, ni como contribuci&oacute;n social; cuando necesitan externalizarse (contratando a una persona ajena a la familia), se negocian bajo el mismo paradigma. En consecuencia, otorg&aacute;ndoles id&eacute;ntica valoraci&oacute;n moral: ninguna. Por ende, son los trabajos m&aacute;s precarizados y m&aacute;s feminizados. Quienes los acometen suelen ser mujeres que se ven con frecuencia privadas de los derechos de protecci&oacute;n social de que disfruta cualquier otra profesi&oacute;n. Una privaci&oacute;n que se considerar&iacute;a aberrante para un hombre, est&aacute; absolutamente normalizada para la mujer. En estos escenarios trabajamos con frecuencia sin contrato, sin Seguridad Social, sin seguro de accidentes, sin derecho a baja, sin pagas extra, sin vacaciones, sin indemnizaciones por despido, etc&eacute;tera; es decir, sin derechos de cuidado y reconocimiento de la sociedad hacia nosotras. Una mayor&iacute;a de mujeres, seis de cada diez, que no adquiere derecho a una pensi&oacute;n contributiva, llegan a la vejez en situaci&oacute;n de dependencia econ&oacute;mica y esto no es ninguna casualidad. Las pensiones no contributivas, que rondan los cuatrocientos euros, no son universales y son escandalosamente insuficientes para que quienes las reciben puedan mantenerse por s&iacute; mismas. Estamos hablando de violencia econ&oacute;mica estructural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy, cuando un matrimonio que ha venido funcionando en sistema de gananciales con la tradicional divisi&oacute;n sexual del trabajo se disuelve, el trato que reciben hombre y mujer es completamente asim&eacute;trico:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En caso de divorcio, por ley, se reparten todos los bienes adquiridos conjuntamente, excepto los derechos de pensi&oacute;n, que quedan adscritos a la persona que se ha hecho cargo de las labores productivas, mayoritariamente hombres, por figurar como titulares de los mismos ya que, cuando los cuidados exigen especializar a uno de ellos, se sacrifica el salario m&aacute;s bajo, casualmente el de la mujer. La brecha salarial tiene un papel clave en este sentido, que suma con que, pese que en gananciales no debiera tomarse en consideraci&oacute;n a nombre de qui&eacute;n se han acumulado las retribuciones diferidas, se hace.</li>
                                    <li>En caso de fallecimiento de uno de los c&oacute;nyuges, a &eacute;l se le reconocer&aacute; el derecho a seguir cobrando el cien por cien de su pensi&oacute;n contribuida en gananciales, mientras que a ella se le otorgar&aacute; poco m&aacute;s de la mitad de su pensi&oacute;n a pesar de haberla cotizado trabajando en equipo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No caigamos en la trampa de culpabilizar a la mujer que vive dentro de estos esquemas tradicionales, por no haber trabajado adem&aacute;s en labores productivas o por no haber realizado separaciones de bienes y lindezas similares. Porque, hoy por hoy, con los niveles de precarizaci&oacute;n del empleo que nos ha tra&iacute;do el neoliberalismo, la conciliaci&oacute;n es una utop&iacute;a. Muchas familias siguen vi&eacute;ndose obligadas a especializar a uno de sus miembros en labores reproductivas y de cuidados. Se&ntilde;alar a la mujer como responsable de su suerte es cruel y completamente hip&oacute;crita. Las reducciones de jornada por cuidados acarrean a corto plazo congelaciones de sueldo, de promoci&oacute;n cuando no conducen al despido a trav&eacute;s de largos procesos de mobbing y, a largo plazo, a la acumulaci&oacute;n de todo esto en una disminuci&oacute;n de los derechos de pensi&oacute;n, si acaso se adquieren, que asume en primera persona qui&eacute;n se acoge a este derecho. Un derecho que s&oacute;lo tienen quienes disfrutan un contrato indefinido con una cierta antig&uuml;edad, porque en caso de contratos temporales, solicitar una reducci&oacute;n de jornada, implica la no renovaci&oacute;n y la p&eacute;rdida del empleo en muy poco tiempo. Y no mencionemos la cantidad de horas extra no remuneradas que exigen realizar para conseguir conservar los trabajos y todos los dem&aacute;s abusos e irregularidades que las reformas laborales nos han tra&iacute;do consigo. Ni tampoco se nos ocurra hablar de los trabajos realizados en negro o en situaci&oacute;n de esclavitud, al margen de una ley que nadie vela por que se cumpla. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la inspecci&oacute;n de trabajo? &iquest;A qu&eacute; se dedican?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El prototipo de mujer &ldquo;Superwoman&rdquo; que patrocina el neoliberalismo no es la soluci&oacute;n, intentar abarcar reproducci&oacute;n, cuidados y producci&oacute;n en la sociedad actual es motivo de estr&eacute;s e infelicidad, cuando no de enfermedades m&aacute;s graves. No es casualidad que el cuarenta por ciento de las familias monomarentales est&eacute;n bajo el umbral de la pobreza. Las mujeres necesitamos que nuestras aportaciones de cuidados tambi&eacute;n sean reconocidas como contribuci&oacute;n social y un sinf&iacute;n de medidas que contrarresten todos los abusos que el mercado viene practicando. La pretendida liberaci&oacute;n de la mujer a trav&eacute;s de su independencia econ&oacute;mica y su incorporaci&oacute;n al mercado laboral, pasa muchas veces por trasladar su situaci&oacute;n de explotaci&oacute;n a otra mujer. Tristemente la &uacute;nica opci&oacute;n de muchas para poder conciliar es convertirse en opresoras. Es por esto que la contrataci&oacute;n de estos servicios de cuidados recae mayoritariamente sobre mujeres migrantes y racializadas, con frecuencia sin papeles. Son muy pocas las privilegiadas del sector cuidados que reciben cotizaciones y, cuando esto sucede, tienen un estatus especial en la Seguridad Social que, entre otras cosas, les priva de derechos de desempleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mirando al futuro, debemos encaminarnos o bien, hacia modelos que blinden los cuidados como un derecho universal, o bien, hacia los que equiparen la valoraci&oacute;n de las labores productivas y reproductivas. Ambas son contribuciones sociales imprescindibles para dar continuidad a nuestro sistema de protecci&oacute;n social, que tiene su expresi&oacute;n m&aacute;s evidente monetizada en forma de pensiones con un sistema de reparto intergeneracional. Mientras esto sucede y nos transformamos, necesitamos que, al menos, en los esquemas tradicionales de divisi&oacute;n sexual del trabajo, los bienes gananciales no sigan reparti&eacute;ndose en contra de su propia definici&oacute;n quedando reservados para qui&eacute;n figura como titular. Estamos privando, mayoritariamente a mujeres, de la cotitularidad sobre los derechos de pensi&oacute;n generados conjuntamente. Las jubilaciones no son m&aacute;s que retribuciones diferidas, ya que, si hablamos de repartir, debemos reconocer que en equipo ambos c&oacute;nyuges contribuyen a la sociedad y al sistema de protecci&oacute;n social, con independencia de que unas labores est&eacute;n mercantilizadas y otras no. Y no perdamos de vista que es la sociedad y su violencia estructural la que exige que se realice esta divisi&oacute;n sexual del trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Sendón de León, Enaus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/analisis-perspectiva-derecho-recibir-cuidados_129_1665146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Mar 2019 20:37:09 +0000]]></pubDate>
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