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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillem Rico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillem_rico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillem Rico]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Antifeminismo y Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/antifeminismo-vox_132_10008298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9642aed5-0f77-4f0e-b488-7475fb862e5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1059515.jpg" width="6720" height="3780" alt="Antifeminismo y Vox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener actitudes de sexismo moderno es uno de los mayores predictores del apoyo a Vox, más importante que el rechazo a la inmigración o el conflicto territorial. El sexismo, en todo caso, se ve afectado por el contexto político: ha habido un aumento del sexismo en contextos de movilización feminista que ha tenido consecuencias electorales.</p></div><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n de los partidos de ultraderecha con el antifeminismo es algo muy estudiado. Partidos como Vox suelen desplegar discursos y pol&iacute;ticas en los que no solo se oponen al avance en cuestiones que cre&iacute;amos ya superadas (como los derechos reproductivos de las mujeres), sino que ni siquiera reconocen la discriminaci&oacute;n y la violencia espec&iacute;ficas que estas a&uacute;n sufren.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el efecto del sexismo y en general de las actitudes hacia la igualdad entre hombres y mujeres en el voto es algo sorprendentemente poco estudiado, entre otras razones porque los datos sobre este tipo de actitudes en las principales encuestas de referencia son bastante escasos, por no decir inexistentes. Sabemos, por ejemplo, que las actitudes autoritarias y el rechazo a la inmigraci&oacute;n, a los partidos tradicionales o a la Uni&oacute;n Europea suelen ser importantes, pero &iquest;cu&aacute;nto importa el sexismo en el voto a la ultraderecha?
    </p><p class="article-text">
        Para contestar a esta pregunta analizamos las actitudes de <strong>sexismo moderno</strong>, una forma sutil de prejuicio que se caracteriza por la negaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n de las mujeres, y por el rechazo de protestas y pol&iacute;ticas cuyo objetivo es corregir tal discriminaci&oacute;n (es decir, por el rechazo al feminismo como movimiento social y como principio orientador de pol&iacute;ticas). Nota: El concepto y los indicadores de sexismo moderno fueron definidos por Janet Swim y sus colegas a mediados de los a&ntilde;os 90 en Estados Unidos, pero hay que decir que han viajado y envejecido con admirable frescura.
    </p><p class="article-text">
        De un mont&oacute;n de variables utilizadas para predecir el voto a Vox (ideolog&iacute;a, actitudes populistas y autoritarias, preferencias sobre la organizaci&oacute;n territorial del estado, actitudes hacia la inmigraci&oacute;n, estudios, ingresos, sexo, edad, estado civil o inter&eacute;s por la pol&iacute;tica), el efecto del sexismo es solo superado por el efecto de la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica (los an&aacute;lisis m&aacute;s detallados se pueden consultar <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/ajps.12759" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). <strong>El sexismo supera en importancia tanto a las actitudes hacia la inmigraci&oacute;n como a las relativas al conflicto territorial, las dos principales explicaciones alternativas del voto a Vox</strong>. Las personas con niveles muy altos de sexismo (percentil 95) ten&iacute;an en 2019 una probabilidad de votar a Vox 10 puntos porcentuales mayor que las que ten&iacute;an un nivel muy bajo (percentil 5). Tambi&eacute;n constatamos que el sexismo observado en 2017 predice la intenci&oacute;n de votar a Vox dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el <strong>gr&aacute;fico 1</strong> podemos observar que los niveles medios de sexismo moderno en Espa&ntilde;a disminuyen ligeramente tras las movilizaciones feministas de 2018, suben con posterioridad a la aparici&oacute;n de Vox y se estabilizan a partir de 2021. Lejos de ser una actitud cristalizada, el sexismo parece bastante sensible al contexto pol&iacute;tico. No podemos asegurar que estos cambios sean la consecuencia de acontecimientos concretos (en esos a&ntilde;os pasan muchas otras cosas), pero s&iacute; podemos analizar las consecuencias de variaciones individuales, porque estos valores promedio en realidad ocultan bastante movimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1</strong>. Niveles medios de sexismo moderno en Espa&ntilde;a. Fuente: <a href="https://grdec.uab.cat/index.php/polat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Panel POLAT</a>, @dec_gr
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        Entre 2017 y 2018 hay gente que reduce sus niveles iniciales de sexismo siguiendo la tendencia de la media, pero tambi&eacute;n gente que los aumenta (aproximadamente se observa alg&uacute;n aumento en el 38% de las personas, y de &eacute;stas el 16% aumenta en m&aacute;s de 10 puntos porcentuales). Estos incrementos en el nivel de sexismo que suceden en un contexto de alt&iacute;sima movilizaci&oacute;n feminista podr&iacute;an considerarse cambio actitudinal reactivo o de <em>backlash</em>. Este backlash actitudinal tiene consecuencias electorales: incrementa la intenci&oacute;n de votar a Vox.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 2018 y 2019, tras la entrada de Vox en el parlamento, se produce un aumento en el nivel de sexismo. Un incremento del sexismo que sucede en un contexto de visibilizaci&oacute;n de la ultraderecha (y su discurso sexista) se podr&iacute;a denominar de <em>normalizaci&oacute;n</em> (es decir, consistente con la tendencia general). Este cambio actitudinal es m&aacute;s acusado que el de backlash, pero no parece tener consecuencias electorales, al menos pasadas las elecciones de noviembre de 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo esto se desprenden varias conclusiones. La primera es que <strong>el sexismo es sensible al contexto pol&iacute;tico: as&iacute; como puede reducirse, tambi&eacute;n puede aumentar</strong>. Nada debe darse por conseguido. Adem&aacute;s, el sexismo es un factor explicativo fundamental del voto a Vox. Sin embargo, no importa siempre lo mismo: puede activarse o desactivarse y, por lo que hemos visto, se activ&oacute; especialmente cuando la fuerza del feminismo se hizo m&aacute;s visible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda conclusi&oacute;n es que parece que <strong>ha habido un cierto </strong><em><strong>backlash</strong></em><strong> actitudinal</strong> (aumento del sexismo en contextos de movilizaci&oacute;n feminista) y <strong>que</strong> este <strong>ha tenido consecuencias electorales</strong>. Esto quiere decir que las personas a las que nos preocupa la igualdad debemos ser conscientes de que nos enfrentamos no solo a una situaci&oacute;n de desigualdad y discriminaci&oacute;n presentes, sino a tambi&eacute;n al riesgo de que las manifestaciones de fuerza feminista generen reacciones con implicaciones electorales.
    </p><p class="article-text">
        A esta reflexi&oacute;n habr&iacute;a que a&ntilde;adir inmediatamente que el hecho de que haya <em>backlash</em> actitudinal no debe llevarnos a estirar el concepto en exceso. Usar de manera simplificadora la narrativa del <em>backlash</em> corre el riesgo de situarnos en una l&oacute;gica de acci&oacute;n/reacci&oacute;n, buenos/malos, progreso/retroceso muy limitada, tanto a la hora de explicar el voto a la extrema derecha como a la hora de analizar los pros y contras de las pol&iacute;ticas y estrategias que se proponen desde el feminismo. Hace falta reconocer estas din&aacute;micas, pero tambi&eacute;n hilar m&aacute;s fino.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Anduiza, Guillem Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/antifeminismo-vox_132_10008298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 05:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antifeminismo y Vox]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién participó en el 8M de 2018? ¿Por qué? ¿Y con qué consecuencias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/participo-consecuencias_132_1664101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La convocatoria del 8M de 2018 movilizó casi el equivalente a la participación en protestas sobre todos los temas en todo un año</p><p class="subtitle">Las actitudes políticas y el grado de exposición a medios digitales son las principales explicaciones de la participación</p><p class="subtitle">Participar en las protestas afectó al grado de identidad feminista y a la probabilidad de votar a Ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        No cabe duda de que el 8 de marzo de 2018 fue una jornada hist&oacute;rica para el movimiento feminista en Espa&ntilde;a. La cuesti&oacute;n de la discriminaci&oacute;n de las mujeres articul&oacute; una de las protestas m&aacute;s importantes de nuestra historia democr&aacute;tica. Hoy, un a&ntilde;o despu&eacute;s, nos preguntamos qui&eacute;nes participaron entonces, por qu&eacute; lo hicieron y c&oacute;mo han cambiado sus actitudes a ra&iacute;z de estas protestas. Para ello utilizamos datos de una encuesta panel en la que entrevistamos a las mismas personas en mayo de 2017 y en mayo de 2018, es decir, antes y despu&eacute;s de esta protesta feminista.
    </p><p class="article-text">
        Un 23% de nuestros entrevistados declaran haber participado en las manifestaciones que se produjeron en toda Espa&ntilde;a en 2018. Es un dato importante, teniendo en cuenta que la participaci&oacute;n en protestas en Espa&ntilde;a seg&uacute;n la Encuesta Social Europea suele estar entre el 20 y el 35% de la poblaci&oacute;n mayor de edad. Aunque seguramente estos datos reflejan una cierta deseabilidad social de la participaci&oacute;n, parece que una sola convocatoria moviliz&oacute; casi el equivalente a la participaci&oacute;n en protestas de cualquier tema en un a&ntilde;o. La participaci&oacute;n tambi&eacute;n fue significativa en la huelga (17%) o a la hora de invitar a otras personas a participar (28%).
    </p><p class="article-text">
        Como cabr&iacute;a esperar la participaci&oacute;n fue mayor entre las mujeres, los menores de 30 a&ntilde;os, las personas con experiencia previa de participaci&oacute;n en manifestaciones, y las que ten&iacute;an un buen conocimiento sobre cuestiones relacionadas con el feminismo (sab&iacute;an qu&eacute; era el #metoo, el caso de &ldquo;la manada&rdquo;, o qui&eacute;nes eran Leticia Dolera o Barbijaputa). Las diferencias por nivel de estudios e ingresos fueron muy peque&ntilde;as, lo que indica que la participaci&oacute;n fue relativamente transversal.
    </p><p class="article-text">
        Podemos distinguir tres tipos de caracter&iacute;sticas que explican por qu&eacute; una persona decide participar en estas acciones. En primer lugar, la gente puede participar porque tiene valores y actitudes que le acercan a los objetivos que buscan estas protestas. Predisposiciones como la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica y las actitudes sexistas tienen el peso m&aacute;s grande a la hora de explicar la participaci&oacute;n. Las personas que en 2017 tienen actitudes marcadamente sexistas muestran una probabilidad de participar en el 8M del 10%, mientras que entre las personas con niveles m&iacute;nimos de sexismo esta probabilidad es del 60%. La auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica es un factor igualmente importante. Considerarse nada o totalmente feminista, en cambio, tiene un efecto adicional muy limitado.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la gente participa porque recibe est&iacute;mulos de su entorno para hacerlo, por ejemplo, a trav&eacute;s de internet o redes sociales. Estos elementos tienen un efecto menor que las predisposiciones, aunque no despreciable. Haber seguido con asiduidad la informaci&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de internet en 2017 incrementa la probabilidad de participar en las protestas de 2018 en m&aacute;s de 40 puntos porcentuales. Las personas que comenzaron a usar Twitter entre 2017 y 2018 participaron m&aacute;s (un efecto que no encontramos para Facebook).
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, los factores biogr&aacute;ficos tambi&eacute;n podr&iacute;an explicar la participaci&oacute;n. Por ejemplo, quienes tuvieron una hija en el &uacute;ltimo a&ntilde;o muestran una probabilidad de participar casi 30 puntos porcentuales mayor, un efecto de igual magnitud entre padres y madres. Tener hijas (junto a otras experiencias vitales) puede incrementar el grado de preocupaci&oacute;n por la discriminaci&oacute;n de la mujer.
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        <strong>&iquest;Cambiaron en algo las actitudes de la gente por el hecho de haber participado en estas protestas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es s&iacute;. Por un lado, la participaci&oacute;n increment&oacute; significativamente la probabilidad de considerarse feminista. En general, en 2018 nos consideramos a nosotros mismos un poquito m&aacute;s feministas que en 2017 (la posici&oacute;n media en la escala de 0 a 10 sube de 5.4 a 5.8). Esto tambi&eacute;n puede considerase, al menos parcialmente, un efecto del 8M. Pero ese aumento es mucho mayor entre los que tomaron parte en las protestas. As&iacute;, el feminismo es una explicaci&oacute;n menos importante que las actitudes sexistas o la ideolog&iacute;a, pero el refuerzo de una identidad colectiva feminista parece ser una consecuencia clara de la participaci&oacute;n en las protestas. Las actitudes sexistas, en cambio, parecen ser m&aacute;s estables y no se ven muy afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, los datos tambi&eacute;n indican que participar en estas protestas de momento no parece haber afectado a la intenci&oacute;n de voto al PP, PSOE, o Podemos, pero s&iacute; a la de Ciudadanos (en mayo de 2018 la intenci&oacute;n de voto a Vox era marginal). La probabilidad de votar a Ciudadanos partido es, en nuestra muestra, algo mayor en 2018 que en 2017. Sin embargo, este incremento solo se produce entre las personas que no participaron en las protestas. La probabilidad de votar a Ciudadanos no crece entre las personas participantes en el 8M.
    </p><p class="article-text">
        El efecto del 8M va mucho m&aacute;s all&aacute; de las actitudes individuales que aqu&iacute; podemos abordar. Los contextos de realineamiento electoral han sido considerados condiciones favorables para la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres, pero la movilizaci&oacute;n en torno a la cuesti&oacute;n feminista tambi&eacute;n incidir&aacute; sobre la suerte electoral de nuevos y viejos partidos, y sobre sus m&aacute;rgenes para establecer alianzas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Financiado por FEDER/Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades - Agencia Estatal de Investigación / Proyecto CSO2017-83086-R<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Anduiza, Berta Barbet, Guillem Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/participo-consecuencias_132_1664101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2019 20:52:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quién participó en el 8M de 2018? ¿Por qué? ¿Y con qué consecuencias?]]></media:title>
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