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    <title><![CDATA[elDiario.es - Justa Montero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/justa_montero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Justa Montero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¡Cómo no manifestarnos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-manifestarnos_129_10012668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce3748f6-3ec9-42c9-95ff-78c1d5dc9b7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x763y573.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Cómo no manifestarnos!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La potencia del feminismo es que no borra a ninguna mujer. Al contrario, pelea por ampliar los derechos reales a todas. Por eso las mujeres trans estarán, como han estado desde hace muchos años, en las manifestaciones y sus demandas formarán parte de las mil propuestas con las que se sale al 8M</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a como hoy, hace cinco a&ntilde;os, cientos de miles de mujeres salimos a las calles siguiendo el llamado a la huelga feminista. Ha llovido mucho desde entonces. La pandemia supuso la paralizaci&oacute;n de los procesos de movilizaci&oacute;n en los que est&aacute;bamos las feministas, aunque logr&oacute; estrechar los lazos comunitarios a trav&eacute;s de todo tipo de iniciativas de apoyo mutuo entre vecinas y vecinos. Nos han metido en una guerra que adem&aacute;s del horror que supone para quienes la sufren directamente, profundiza la crisis, la precariedad y la pobreza. Y hoy tenemos a una extrema derecha que ha logrado desplazar al PP al terreno de sus guerras culturales contra los derechos de las mujeres, las personas LGTBI y las personas migrantes. Mucho de lo que preocuparse.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s extra&ntilde;e este inicio de art&iacute;culo el 8 de marzo de 2023; en realidad, es un intento de evitar aquello en lo que se est&aacute;n fijando muchos medios de comunicaci&oacute;n como EL TEMA de este 8M: las polarizaciones y divisiones, y la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero por dif&iacute;cil que resulte no poner en el centro las reivindicaciones por las que el feminismo llama a salir a la calle, lo considero un fraude.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que venimos de aquella huelga laboral que mostr&oacute; c&oacute;mo hablar de trabajo implicaba no solo hacerlo sobre el que se realiza en el &aacute;mbito de la producci&oacute;n sino del trabajo llamado de la reproducci&oacute;n social, el trabajo dom&eacute;stico y de cuidados. Hoy hay muchas propuestas para hacer efectiva la corresponsabilidad de los hombres en ese trabajo y demandar un sistema p&uacute;blico de cuidados. Y en este tiempo ha habido muchas luchas feministas que desde sindicatos y los propios colectivos de trabajadoras reclaman otras condiciones laborales. As&iacute; lo han hecho, de forma victoriosa, las trabajadoras de las residencias de Bizkaia, o las trabajadoras de hogar con la ratificaci&oacute;n del Convenio 189 de la OIT, como un inicio en el camino del reconocimiento de sus derechos y de la centralidad del trabajo de hogar y de cuidados. Tambi&eacute;n las camareras de piso, las de la ayuda a domicilio, o las de la Asociaci&oacute;n de jornaleras de Huelva en lucha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tirar de ese hilo permite apreciar tambi&eacute;n c&oacute;mo desde la huelga de consumo de aquel 2018, colectivos ecofeministas han ampliado la mirada del feminismo para entender los efectos en nuestras vidas del cambio clim&aacute;tico y la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si ustedes conocen a la se&ntilde;ora. Victoria, es una &ldquo;se&ntilde;ora antisistema&rdquo; que, de la mano de la comisi&oacute;n 8M del movimiento feminista de Madrid, viene apareciendo desde hace dos meses en una publicaci&oacute;n peri&oacute;dica en las redes sociales. Se llama &ldquo;los lunes de Victoria&rdquo; y ah&iacute; nos habla de las victorias conseguidas por el feminismo. Podemos leer, por ejemplo, el cambio de sentido com&uacute;n que anima la propuesta para acabar con todas las violencias machistas y de la defensa del consentimiento como paradigma para abordar las violencias sexuales. De c&oacute;mo, de la mano de los grupos antirracistas, se han conseguido firmas para exigir una ILP para la regularizaci&oacute;n de las y los migrantes en situaci&oacute;n administrativa irregular, situaci&oacute;n que para las mujeres determina su acceso a la justicia en caso de violencia sexual o las condiciones del trabajo de hogar, y por lo que la derogaci&oacute;n de la ley de extranjer&iacute;a forma parte de la agenda feminista. Esta se&ntilde;ora explica c&oacute;mo el feminismo lo va cambiando todo, tambi&eacute;n la posibilidad de otras formas de relacionarnos, de vivir la sexualidad, la maternidad y la identidad. Por eso tambi&eacute;n, y mal que le pese a Carmen Calvo (diputada del PSOE y presidenta de la Comisi&oacute;n de igualdad del Congreso), desde el feminismo hacemos nuestra la lucha de los colectivos LGTBI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n nos lleva a pensar en c&oacute;mo se aplicar&aacute;n las leyes recientemente aprobadas (la ley trans, contra la violencia sexual, o la ley del derecho al aborto) para que lleguen a ser realidad para todas las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El feminismo heredero de las huelgas se alimenta de una mirada sobre los distintos conflictos que atraviesan las vidas de las mujeres, sobre c&oacute;mo la divisi&oacute;n sexual del trabajo y la responsabilidad que recae sobre las mujeres para la gesti&oacute;n de la vida cotidiana hace que las primeras movilizadas contra los desahucios o la pobreza energ&eacute;tica sean mujeres. Explica, por ejemplo, el motivo por el que nos sumamos a las movilizaciones en defensa de la sanidad p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es de lamentar que en ciudades como Madrid haya dos manifestaciones, es doloroso comprobar que algunos grupos limitan el alcance de los derechos, algunos ya se&ntilde;alados, para algunas mujeres, precisamente para las mujeres que el sistema expulsa a los m&aacute;rgenes. La potencia del feminismo consiste precisamente en que no borra a ninguna mujer, al contrario, pelea por ampliar los derechos reales a todas, por eso las mujeres trans estar&aacute;n, como han estado desde hace muchos a&ntilde;os, en las manifestaciones y sus demandas forman parte de las mil propuestas con las que se sale al 8M.
    </p><p class="article-text">
        Comentaba lo que hab&iacute;a sucedido en estos cinco a&ntilde;os y no quiero olvidarme de la fuerte pugna que ya entonces se plante&oacute; por la interpretaci&oacute;n del significado del feminismo. La hay dentro del movimiento feminista y tambi&eacute;n en el plano institucional, y ha tomado unos derroteros sorprendentes que tienen que ver con la reacci&oacute;n patriarcal al avance de las mujeres. La derecha, que o es negacionista de la violencia o ni aplica ni dota de presupuestos a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, se presenta como adalid de los derechos de las mujeres. Y lo hace a partir de lograr fijar el marco del debate sobre la ley contra las violencias sexuales, al que ha arrastrado tambi&eacute;n al PSOE. Es el marco punitivista que apela al miedo, a la inseguridad, al sistema penal y el aumento de penas como la garant&iacute;a para la protecci&oacute;n de las mujeres. Un debate de calado. Pero es un hecho que ha desaparecido del debate lo que realmente garantiza seguridad para las mujeres: las medidas de prevenci&oacute;n, de educaci&oacute;n, formaci&oacute;n, de acceso a los recursos asistenciales y de una atenci&oacute;n integral que s&iacute; contempla la ley. Terreno abonado para las derechas. Y esto es un gran problema.
    </p><p class="article-text">
        Quiero acabar con el &uacute;ltimo llamado de la querida &ldquo;se&ntilde;ora Victoria&rdquo;. En &eacute;l habla de la victoria que supone que las mujeres estemos organizadas, por muy variadas que sean las formas de hacerlo, porque esa es una forma de ir ganando como as&iacute; ha sucedido hist&oacute;ricamente. Y es tambi&eacute;n la forma de enfrentarnos a ese proyecto neoliberal que busca eliminar los v&iacute;nculos sociales y anular o debilitar la protesta colectiva que representa el feminismo. Para ello necesita del sujeto supuestamente autosuficiente y defensor de una libertad ajena a la justicia social, lo contrario a la propuesta feminista. Wendy Brown, fil&oacute;sofa estadounidense, plantea la importancia de que la noci&oacute;n de libertad &ldquo;incluya ser libres de carencias, ser libres de la desesperaci&oacute;n y de la precariedad, ser libres del desamparo de no tener vivienda. &rdquo;Libertad de&ldquo;, pero tambi&eacute;n &rdquo;libertad para&ldquo;: libertad para realizar nuestros sue&ntilde;os, y no solo sobrevivir; libertad para elegir, no simplemente abortar o con qui&eacute;n dormir &ndash;que es importante&ndash;, sino tambi&eacute;n libertad para construir vidas, construir comunidades y mundos en los que todos queramos vivir&rdquo;. &iexcl;C&oacute;mo no manifestarnos este 8M!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Justa Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-manifestarnos_129_10012668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 21:49:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Cómo no manifestarnos!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derechos para todas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derechos_129_8809339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd2d706d-b97d-495f-9193-ce2c60352138_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derechos para todas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este contexto y con tantas urgencias, resulta difícil entender que se trate de imponer el abolicionismo de la prostitución como la agenda del feminismo. El feminismo es plural y, como en muchos otros temas, conviven diversas posiciones</p><p class="subtitle">Qué esperar del 8M: convocatorias y reivindicaciones atravesadas por la brecha en el feminismo</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de pandemia el feminismo tomar&aacute; las calles el 8 de marzo para exigir derechos para todas. No es que las hubiera abandonado, no hay m&aacute;s que recordar la marea verde de las mujeres argentinas celebrando el reconocimiento del derecho al aborto, la resistencia de las mujeres polacas frente a los ataques de la extrema derecha, las feministas defensoras de la tierra y los derechos humanos en Centroam&eacute;rica amenazadas de muerte por los intereses de las empresas extractivistas. Y aqu&iacute;, m&aacute;s cerquita, y solo como bot&oacute;n de muestra, a las empleadas de hogar que siguieron saliendo a la calle para reclamar al gobierno la firma del convenio 189 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo y el reconocimiento de sus derechos, las redes de apoyo en los barrios a las mujeres v&iacute;ctimas de violencia en situaci&oacute;n de confinamiento y, en cuanto se pudo, las movilizaciones para defenderlas; las mujeres de la Ca&ntilde;ada Real reclamando la luz en su barrio, y las mujeres plant&aacute;ndose ante los desahucios; las que se concentraron frente al hostigamiento de los grupos anti elecci&oacute;n a las mujeres en las cl&iacute;nicas de aborto, o para apoyar a las trabajadoras esenciales. Tampoco hay que olvidar las manifestaciones, entre cuidadosas medidas sanitarias, del 8 de marzo del 2021 (salvo en Madrid, que la prohibi&oacute; la Delegaci&oacute;n de Gobierno).
    </p><p class="article-text">
        La resistencia y la organizaci&oacute;n feminista funcion&oacute; entre el dolor y los cuidados, resistiendo tambi&eacute;n al intento de criminalizaci&oacute;n que la derecha y la ultraderecha orquest&oacute; para debilitar a este potente movimiento tratando de responsabilizarle de la propagaci&oacute;n del virus.
    </p><p class="article-text">
        Salimos de lo peor de la pandemia viendo la enorme fragilidad del sistema, c&oacute;mo la precariedad, las desigualdades, la pobreza, la violencia machista y la fragilidad de la salud del planeta siguen marcando las condiciones de vida de la mayor&iacute;a de las mujeres. Una &ldquo;normalidad&rdquo; a la que, desde hace 10 d&iacute;as, se suma los efectos devastadores y el horror de la guerra, que obliga a volver la mirada, el apoyo y solidaridad con las mujeres y el pueblo de Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto convive con las guerras culturales, antifeministas y antimigraci&oacute;n, de la extrema derecha, por un lado negacionistas de la violencia machista y de sus causas estructurales, y por otro reclamando pol&iacute;ticas punitivistas con la extensi&oacute;n de la prisi&oacute;n permanente y revisable. Agitan el miedo y la inseguridad para crear un imaginario en el que presentan a quien consideran &ldquo;distinto o distinta&rdquo; (en su caso las y los inmigrantes) como una amenaza para las otras. Por eso no es de extra&ntilde;ar que, frente a la exigencia de &iexcl;regularizaci&oacute;n ya! de las mujeres y hombres en situaci&oacute;n administrativa irregular ellos aboguen por pol&iacute;ticas racistas de control migratorio.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto y con tantas urgencias, resulta dif&iacute;cil entender que se trate de imponer el abolicionismo de la prostituci&oacute;n como la agenda del feminismo. El feminismo es plural y, como en muchos otros temas, conviven diversas posiciones: de defensa de derechos de las trabajadoras sexuales a distintas visiones sobre lo que es una propuesta abolicionista.
    </p><p class="article-text">
        La potencia del feminismo, como se vio en las huelgas feministas de a&ntilde;os pasados, es precisamente su inclusividad, su posibilidad de hablar sobre los distintos conflictos que atraviesan nuestras vidas y de subjetividades e identidades individuales que no se pueden fragmentar. Por eso la cr&iacute;tica que hace ya a&ntilde;os hicieron las mujeres migrantes, racializadas, lesbianas y trans, al feminismo por hacerse eco solo de la situaci&oacute;n y problemas de las mujeres blancas, en situaci&oacute;n de privilegio econ&oacute;mico y social y heterosexuales, y que por tanto las exclu&iacute;a, ha dado paso a un &ldquo;nosotras&rdquo;, el llamado sujeto del feminismo, abierto e inclusivo para el que no caben derechos de unas sobre la exclusi&oacute;n de otras.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo los derechos para todas en el sentido m&aacute;s radical del t&eacute;rmino, no en el de la igualdad del llamado feminismo liberal que considera los derechos como algo personal e individual, la llamada meritocracia, y no como una cuesti&oacute;n social de todas, de una justicia social que apunta a las causas estructurales que mantiene el sistema. Lo contrario, es abogar por derechos solo para unas pocas que se situar&iacute;an en posici&oacute;n de privilegio mientras que la situaci&oacute;n no cambiar&iacute;a para la mayor&iacute;a de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Derechos para todas. El feminismo en sus reivindicaciones, esl&oacute;ganes, c&aacute;nticos y propuestas, expresa dolor, rabia y rebeld&iacute;a por las situaciones de brutal violencia, discriminaci&oacute;n y dominaci&oacute;n que a algunas las lleva hasta la muerte, pero tambi&eacute;n la alegr&iacute;a por la esperanza que supone la propuesta colectiva feminista, que aspira a que todas, y todos, podamos vivir vidas dignas y sostenibles y realizar nuestros sue&ntilde;os.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Justa Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derechos_129_8809339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Mar 2022 21:56:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derechos para todas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un clamor feminista, un clamor popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/clamor-feminista-popular_129_1659080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63c26bd8-3c8f-4dc5-8550-8dc0324f7294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un clamor feminista, un clamor popular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos de un movimiento que, como ya ha mostrado en su historia, no se va a contentar con promesas vagas, ni con discursos que intentan confundir, ni se deja "monopolizar" por ningún partido</p><p class="subtitle">Venimos de lejos y vamos lejos porque los cambios de fondo no se consiguen en poco tiempo, pero pasos como los que representan las huelgas y las movilizaciones de estos dos últimos años van haciendo más fuerte al movimiento feminista</p></div><p class="article-text">
        De nada han servicio los intentos de desmovilizar la protesta feminista, no pudieron en 2018 y tampoco este a&ntilde;o. Por segundo a&ntilde;o consecutivo la movilizaci&oacute;n ha sido un &eacute;xito incontestable, la convocatoria realizada desde las &ldquo;Comisiones feministas del 8M&rdquo; ha tenido un mayor seguimiento que la del a&ntilde;o anterior en todos los lugares: en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos y universidades. &ldquo;Somos imparables&rdquo; se le&iacute;a en la pancarta de cabeza de la manifestaci&oacute;n de Madrid. Y lo somos porque el feminismo es un movimiento que est&aacute; poniendo en la escena pol&iacute;tica nuevas pr&aacute;cticas internacionalistas; que viene de lejos recogiendo la experiencia de generaciones de mujeres que abrieron camino; y porque ha demostrado este 8 de marzo la profundidad social de la movilizaci&oacute;n feminista.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes pensaban que la huelga feminista del pasado a&ntilde;o era un fen&oacute;meno puntual, lo que no deja de ser un problema. Para valorarlo hay que considerar lo que hay detr&aacute;s de una movilizaci&oacute;n en la que se expresa con claridad y rotundidad la indignaci&oacute;n y hartazgo de millones de mujeres por las muy diversas formas en las que eso que llamamos patriarcado se refleja en sus condiciones materiales de vida, en sus relaciones, en su d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Demuestra tambi&eacute;n un desconocimiento de la fuerza del activismo feminista en el que cada vez se reconocen m&aacute;s mujeres, desde toda su diversidad, y que cada vez se extiende m&aacute;s. Una buena muestra de ello son las miles de actividades que han precedido a la jornada del 8 de marzo y las que le dar&aacute;n continuidad. Porque esto no es cuesti&oacute;n de un d&iacute;a, de una semana o de una campa&ntilde;a electoral. Hablamos de un movimiento que, como ya ha mostrado en su historia, no se va a contentar con promesas vagas, ni con discursos que intentan confundir, ni se deja &ldquo;monopolizar&rdquo; por ning&uacute;n partido. El movimiento feminista aut&oacute;nomo es fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Una prueba de ello es que ha logrado que sus propuestas, sus ideas, sean motivo de debate e inter&eacute;s en toda la sociedad, en las familias, en las reuniones de amigas y amigos, en todos los espacios privados y p&uacute;blicos. El 8M apela a que se debata sobre las propuestas que se han puesto sobre la mesa en la jornada de huelga feminista: sobre los cuidados, las violencias machistas, los derechos sexuales y reproductivos, los derechos ambientales, la discriminaci&oacute;n en los empleos y sobre c&oacute;mo todo esto se materializa en los cuerpos de las mujeres en funci&oacute;n de su raza, clase, identidad de g&eacute;nero y opci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        No son s&oacute;lo cuestiones puntuales (de las que se pueden encontrar muchos ejemplos en el Manifiesto del 8M), ni se pueden traducir en dos consignas sin m&aacute;s, porque las causas de esta situaci&oacute;n apuntan a problemas estructurales, y obligan a pensar, tambi&eacute;n, en cambios en profundidad como condici&oacute;n para garantizar vidas dignas para todas las mujeres. Supone enfrentarse a problemas de fondo, y esto ya escuece un poco m&aacute;s porque ineludiblemente lleva a hablar de capitalismo, de racismo y del heterosexismo. Y esta es tambi&eacute;n la fuerza del feminismo: su propuesta alternativa de vida y de sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Venimos de lejos y vamos lejos porque los cambios de fondo no se consiguen en poco tiempo, pero pasos como los que representan las jornadas de huelga y las movilizaciones de estos dos &uacute;ltimos a&ntilde;os van haciendo m&aacute;s fuerte al movimiento feminista y con ello la posibilidad de abordarlos.
    </p><p class="article-text">
        En la manifestaci&oacute;n del d&iacute;a 8 hab&iacute;a ni&ntilde;as que iban de la mano de sus madres y padres, muchas con el s&iacute;mbolo feminista garabateado en sus caras, con cartulinas escritas con lemas tan sencillos como claros. Respond&iacute;an a nuestros saludos con una sonrisa que hac&iacute;a pensar que ellas tambi&eacute;n cre&iacute;an &ldquo;que lo mejor del mundo es ser feminista&rdquo;. Las que somos algo m&aacute;s mayores, solo podemos prometerles que seguiremos mientras no veamos cambios reales en las vidas de todas las mujeres, e imaginando, como nos invita la canci&oacute;n del &ldquo;Coro de mujeres Malvaloca&rdquo;, c&oacute;mo podr&iacute;a ser un mundo donde ya hayamos vencido al patriarcado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Justa Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/clamor-feminista-popular_129_1659080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2019 20:08:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un clamor feminista, un clamor popular]]></media:title>
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