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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lorena García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lorena_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lorena García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vivo el confinamiento con dos adolescentes: de la rutina a la anarquía, de hacer deberes como podemos al TikTok]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/historias-del-coronavirus/tregua-confinamiento_132_5956453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34520ce4-0525-4dc4-b838-9a353fd4473f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta madrugada me despedí de mis hijos a las seis sabiendo que se quedarían despiertos para ver el amanecer juntos, su nueva tradición</p><p class="subtitle">Envía tus experiencias, denuncias o reivindicaciones a esta dirección de correo:</p><p class="subtitle">historiasdelcoronavirus@eldiario.es</p></div><p class="article-text">
        A las 5 de la ma&ntilde;ana propuse una taza de helado de capuchino. &ldquo;Eso ni se pregunta&rdquo; fue la respuesta de mi Ana. Sigui&oacute; llenando su libreta de dibujos en la mesa del comedor. Dibujar le trae calma, la ilusiona, dibujando se siente libre y llena de posibilidades. Fue su v&iacute;a de escape cuando sus compa&ntilde;eros de colegio sentenciaron rareza donde hab&iacute;a sensibilidad y los adultos asumimos timidez donde hab&iacute;a espanto.
    </p><p class="article-text">
        Llen&eacute; dos tazas de helado y llev&eacute; un almendrado a Eloy, el otro adolescente de la familia. Me recibi&oacute; en su habitaci&oacute;n con una sonrisa, estaba viendo una especie de novela que hacen unos 'youtubers'. La ve con sus amigos en ese sof&aacute; gigante que es la plataforma de PlayStation.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos 51 d&iacute;as juntos desde que acab&oacute; mi contrato. En el mundo que ya no ser&aacute; me hac&iacute;an fija el 1 de abril en el &uacute;nico trabajo estable y bien remunerado que he tenido en 17 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. Ha sido un golpe duro pero ni de lejos el m&aacute;s dif&iacute;cil que se ha encajado en esta &ldquo;mini tribu&rdquo; de tres. Recuerdo cobrar el cheque con la indemnizaci&oacute;n y poner el dinero en una caja de metal con una libreta y un boli para apuntar hasta el &uacute;ltimo euro gastado. Les expliqu&eacute; los recursos con los que cont&aacute;bamos y la incerteza de plazos para cobrar el paro. A d&iacute;a de hoy ni siquiera se ha tramitado mi solicitud de subsidio porque los de extinci&oacute;n del contrato vamos al final de la cola con 3 millones de parados por delante.
    </p><p class="article-text">
        Lo entendieron y aportaron propuestas de ahorro. Vivir con adolescentes es sorprenderte cada d&iacute;a. Cuando la tierra de los tiestos se compacta demasiado hace falta un cuchillo para removerla y airearla. Eso significa tener hijos de esas edades, un cuchillo que remueve hasta la &uacute;ltima de tus certezas y airea los conceptos caducos que nunca revisaste. Un terremoto que tira las estanter&iacute;as al suelo y al volver a acomodarlas descubres tesoros y cosas inservibles.
    </p><p class="article-text">
        Mis compa&ntilde;eros de confinamiento son noct&aacute;mbulos como su madre. Despu&eacute;s de intentar mantener rutinas los primeros d&iacute;as decid&iacute; sucumbir a la anarqu&iacute;a. La parad&oacute;jica libertad del encierro, sin el juicio de la sociedad sobre los deberes maternales, me permiti&oacute; disfrutar de mis hijos como hac&iacute;a a&ntilde;os no recordaba. Ten&iacute;amos un juego bell&iacute;simo, uno hac&iacute;a una pregunta sobre s&iacute; mismo y el que acertaba la respuesta pod&iacute;a hacer la siguiente pregunta. Eso dio pie a infinidad de an&eacute;cdotas y recuerdos, a repasar una historia compartida y agregarle los detalles que ellos se hab&iacute;an perdido. Las prisas y el agotamiento est&aacute;n borrando la memoria familiar colectiva. Com&iacute;amos a las horas que daba hambre y eso variaba. Lo &uacute;nico innegociable fue la ducha d&iacute;a por medio, que el piso era peque&ntilde;o para tanta hormona descontrolada.
    </p><p class="article-text">
        Contrariamente a lo esperado, cuando lleg&oacute; la hora de los trabajos obligatorios del Instituto los hicieron en su mayor&iacute;a. Negoci&eacute; un 80% como razonable. Les ha pasado una topadora sobre las posibilidades de futuro y van a vivir en primera l&iacute;nea una recesi&oacute;n dantesca, no pod&iacute;a exigir una concentraci&oacute;n que como adulta carec&iacute;a. La tutora de Eloy, implicada desde el primer momento con su proceso educativo, me escribi&oacute; un mail contundente donde destacaba el esfuerzo que mi hijo hac&iacute;a por llegar a pesar de su trastorno en la lecto-escritura y que lo m&aacute;s importante en estos momentos era la tranquilidad dentro del hogar. Los deberes no pod&iacute;an ser motivo de conflicto en una situaci&oacute;n como esta. Ojal&aacute; pueda decirle en persona lo que signific&oacute; para nosotros ese correo.
    </p><p class="article-text">
        En la otra punta del espectro docente, la profesora de Historia de Ana les mand&oacute; el visionado de la pel&iacute;cula 'El Pianista' con un cuestionario exhaustivo para que internalizaran el sufrimiento del Holocausto, dijo. Mi hija va a un bachillerato nocturno donde ella y la mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eros pertenecen a familias en riesgo de exclusi&oacute;n social. Enviar este tipo de contenido a cr&iacute;os que no saben si van a poder comer el mes siguiente escapa a mi entendimiento.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo yo sal&iacute;a a la calle. Eloy lo ten&iacute;a prohibido por sus 12 a&ntilde;os y Ana es asm&aacute;tica. Es nuestra rosa en su c&uacute;pula de cristal. En esta casa no hay planes de verano porque si ella no puede cruzar la puerta nosotros hacemos pi&ntilde;a sin problemas. El padre de Eloy ha aceptado la determinaci&oacute;n de su hijo en proteger a su hermana. Comparte videollamadas diarias y pasean tres veces por semana guardando la distancia.
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana toca volver al curro. El due&ntilde;o de la tienda donde trabajaba ha sido honesto y me ha explicado que probaremos suerte unos meses. Es una sensaci&oacute;n agridulce, por un lado la alegr&iacute;a de volver a contar con ingresos y por otro el miedo al bicho que sigue all&iacute; fuera.
    </p><p class="article-text">
        Esta madrugada me desped&iacute; de mis hijos a las seis sabiendo que se quedar&iacute;an despiertos para ver el amanecer juntos, su nueva tradici&oacute;n. Dorm&iacute; cuatro horas y me levant&eacute; a escribir estas l&iacute;neas. Quiero que quede constancia de la &uacute;ltima noche de asalvajados, del v&iacute;deo de TikTok que grabamos con un sombrero de frutas en mi cabeza, del brindis con helado y de un conocimiento indispensable que hemos adquirido en esta pandemia: decir 'te quiero' en cinco idiomas distintos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lorena García, Lorena García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/historias-del-coronavirus/tregua-confinamiento_132_5956453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2020 20:19:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Vinimos por nuestros hijos no para dar a nuestros hijos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vinimos_129_1650089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57941333-a18a-4a5f-ae32-faf1c8d21bfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vinimos por nuestros hijos no para dar a nuestros hijos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy leo que en una campaña electoral se propone retrasar la expulsión de las madres inmigrantes irregulares que entregan a sus hijos en adopción. ¿Es eso lo único que quieren de nosotras? No han entendido nada</p></div><p class="article-text">
        Fue en un Boeing 747 de Aerol&iacute;neas Argentinas que cubr&iacute;a el trayecto Buenos Aires-Madrid donde empec&eacute; a desaparecer. Mi hermano me hab&iacute;a dado las instrucciones precisas. &ldquo;A partir del despegue ten&eacute;s que evitar cualquier tipo de problema. No discutas, no levantes la voz, que nadie se fije en vos ni en los chicos&rdquo;. Ten&iacute;a 29 a&ntilde;os, un hijo de 4, una de 2, tres maletas y un marido esperando en Barcelona. Hab&iacute;a cambiado mi casa, mis amigos y mi pasado por unos billetes hacia un futuro diferente.
    </p><p class="article-text">
        Un se&ntilde;or italiano que estaba en el asiento de delante se gir&oacute; quej&aacute;ndose del ruido que hac&iacute;an mis ni&ntilde;os. Sent&iacute; un escalofr&iacute;o por todo el cuerpo y ped&iacute; perd&oacute;n mientras los hac&iacute;a callar. &iquest;A d&oacute;nde estaba yendo? &iquest;Val&iacute;a la pena arriesgar todo?&iquest;Habr&iacute;a sitio para nosotros bajo el sol o deber&iacute;amos escondernos para siempre? Recuerdo a mi ni&ntilde;o que tras 10 horas de viaje se abrazaba a su peluche y me ped&iacute;a por favor volver a casa. Era imposible que entendiese que ya no hab&iacute;a un hogar al que regresar.
    </p><p class="article-text">
        En el Aeropuerto de Barajas hicimos la cola de los No Comunitarios. M&aacute;s de la mitad &eacute;ramos irregulares. &iquest;C&oacute;mo lo s&eacute;? Llev&aacute;bamos el miedo tatuado en la cara y la mejor ropa que pod&iacute;amos comprar. Era un disfraz y se notaba. Si preguntas a alguien que entr&oacute; como turista en Europa, te dir&aacute; que nunca olvidar&aacute; el ruido que hace el sello de Aduanas en el pasaporte reci&eacute;n estrenado. Es el ruido de una puerta min&uacute;scula que se abre hacia la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Los tr&aacute;mites de regularizaci&oacute;n eran un laberinto imposible por lo que la &uacute;nica opci&oacute;n eran las sombras. Borr&eacute; a conciencia las palabras, los giros rioplatenses de mi castellano. Ense&ntilde;&eacute; a mis hijos los nombres nuevos de las cosas para que se camuflaron en la sociedad que nos recib&iacute;a. Plant&eacute; esos reto&ntilde;os en otra tierra para que crecieran fuertes, seguros y felices. Ellos eran el motivo del viaje.
    </p><p class="article-text">
        Durante tres a&ntilde;os fui una madre inmigrante sin papeles. Cada vez que sal&iacute;a de casa ped&iacute;a a un dios en el que no creo me dejase volver con los m&iacute;os, que no hubiese una redada, que mis vecinos no me denunciasen.
    </p><p class="article-text">
        En 2005 recib&iacute; la carta que autorizaba mi residencia pero no ser&iacute;a hasta 2013 que mis hijos podr&iacute;an tener la misma suerte. Las leyes de Extranjer&iacute;a cambiaban cada seis meses y los requisitos se endurec&iacute;an. Fueron a&ntilde;os de miedo. Ellos no conoc&iacute;an otra tierra que esta, hab&iacute;a hecho bien mi trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una fiesta escolar. Hab&iacute;an decorado el patio con los nombres de los pa&iacute;ses de procedencia de los alumnos. Veintisiete sitios del mundo representados en una escuela con la naturalidad de un arco iris. El siglo XXI que muchos hab&iacute;amos so&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Hice horas de colas inhumanas para conseguir un turno, pagu&eacute; dinero que no ten&iacute;a a gestores sin escr&uacute;pulos y me mord&iacute; la lengua ante las injusticias porque el porvenir de mis hijos lo val&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hoy leo que en una campa&ntilde;a electoral <a href="https://www.eldiario.es/politica/PP-maternidad-retrasar-expulsion-adopcion_0_877363154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se propone retrasar la expulsi&oacute;n de las madres inmigrantes irregulares que entregan a sus hijos en adopci&oacute;n</a>. &iquest;Es eso lo &uacute;nico que quieren de nosotras? No han entendido nada. Vinimos por ellos. Cruzamos medio mundo y aceptamos matar nuestro orgullo a cambio de su felicidad. No hay papel ni bandera que valga un minuto sin ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lorena García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Mar 2019 09:43:16 +0000]]></pubDate>
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