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    <title><![CDATA[elDiario.es - Soraya González Guerrero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/soraya_gonzalez_guerrero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Soraya González Guerrero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que mi padre tetrapléjico me ha enseñado sobre los cuidados, mi madre y mi familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/padre-tetraplejico-ensenado-cuidados-madre-familia_1_10782625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10840d7f-d8a3-4aeb-bc50-825bda181637_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que mi padre tetrapléjico me ha enseñado sobre los cuidados, mi madre y mi familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comencé a grabar a mi padre para no hundirme en las profundidades de un abismo. Ese material se ha convertido en un documental, un dispositivo que puede abrir conversaciones en torno a los cuidados dentro de cualquier familia, sobre todo en las que tienen a personas con una dependencia sobrevenida</p><p class="subtitle"> 'Irreversible': relato de una tetraplejia con “muchas cosas por hacer” </p></div><p class="article-text">
        Comenc&eacute; a grabar a mi padre para no hundirme en las profundidades de un abismo. Fue el 31 de diciembre de 2017, en el Hospital de Parapl&eacute;jicos de Toledo. Mi padre llevaba seis meses ingresado, y el equipo m&eacute;dico nos hab&iacute;a dicho que no hab&iacute;a mucho m&aacute;s que hacer. Que del pecho para abajo no iba a poder mover nada. Est&aacute;bamos rotas de pena. Pero yo me compr&eacute; una c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Aquella Navidad nos esforzamos por parecer una familia feliz. Aqu&iacute; no ha pasado nada. Champ&aacute;n en copas de pl&aacute;stico, bromas, confeti y un pulpo a la gallega que mi madre hab&iacute;a tra&iacute;do en <em>tupper</em>. Nada de eso funcion&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de las im&aacute;genes que grab&eacute; de ese d&iacute;a est&aacute;n desenfocadas. Las conversaciones est&aacute;n grabadas con el micr&oacute;fono de la c&aacute;mara. Es un sonido malo. Pero cu&aacute;nta verdad conten&iacute;an esas escenas. Las descubr&iacute; cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, ordenando el material que hab&iacute;a ido grabando durante varios a&ntilde;os. Grab&eacute; esa navidad en estado de shock. La c&aacute;mara fue mi escafandra.
    </p><h3 class="article-text">Grabar mientras cuidas</h3><p class="article-text">
        Los primeros a&ntilde;os tras el accidente de mi padre grabo por intuici&oacute;n. Tengo que pasar muchas horas cuidando a mi padre y la c&aacute;mara es una varita m&aacute;gica que convierte esos momentos duros en un espacio &iacute;ntimo y creativo. Registro conversaciones mientras le doy de comer, le saco a pasear o mientras escuchamos m&uacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: &iexcl;Alexa! Poner 'Satisfecho' de los Rolling Stones.
    </p><p class="article-text">
        Alexa: No he podido encontrarla, pero aqu&iacute; tienes otras&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;Otra canci&oacute;n de los Rolling que te guste?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: <em>Honky Tonk Woman</em>.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;Qu&eacute; significa?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: Ni idea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil grabar mientras est&aacute;s cuidando de alguien como mi padre. Cuando no estoy empujando la silla, estoy rasc&aacute;ndole &ndash;siempre hay un pelo de la ceja que le molesta&ndash;, o d&aacute;ndole de beber exactamente como &eacute;l quiere, &ldquo;con tu dedo pulgar enfrente de mi nariz, si no me manchas&rdquo;. Mi padre me da instrucciones hasta de c&oacute;mo tengo que enfocarle. Y yo le reto con mis preguntas compulsivamente, desafiando su nueva quietud. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que me lo paso muy bien charlando con &eacute;l, me parto de risa con algunas de sus salidas. Descubro facetas de su vida que desconoc&iacute;a: &ldquo;&iquest;De verdad te midieron la espalda cuando entraste a trabajar como repartidor, pap&aacute;?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mi padre se ha convertido en un personaje y me enamoro de &eacute;l. 
    </p><h3 class="article-text">Descubrir verdades inc&oacute;modas</h3><p class="article-text">
        Comenc&eacute; a ordenar todo el material que hab&iacute;a grabado y a transcribir todas las entrevistas con mi padre hace tres a&ntilde;os. Y ese proceso se convirti&oacute; en otra varita m&aacute;gica que ha revelado verdades inc&oacute;modas sobre mi familia y sobre m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como buena feminista que soy, se me llena la boca con la palabra &ldquo;cuidados&rdquo;. Que si son imprescindibles, que si los realizan las mujeres, que habr&iacute;a que dignificarlos y repartirlos, bla, bla, bla. Pero &iquest;por qu&eacute; mi madre es un personaje secundario en el documental que estoy grabando?
    </p><p class="article-text">
        Quien genera ternura y quien recibe los cuidados es mi padre. Pobrecito. A veces mi madre parece la mala de la pel&iacute;cula porque dice verdades como pu&ntilde;os. &ldquo;A Toledo no me voy a ir, &iquest;qu&eacute; hago yo all&iacute; todo el d&iacute;a?&rdquo;.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando a mi padre le ingresaron en el Hospital de Parapl&eacute;jicos de Toledo se presupon&iacute;a que mi madre tendr&iacute;a que irse a vivir all&iacute; para acompa&ntilde;arle en la rehabilitaci&oacute;n y convertirse en su enfermera. Es lo que hab&iacute;an hecho las parejas y parientes cercanos de los hombres que compart&iacute;an cuarto con mi padre. 
    </p><p class="article-text">
        Yo apoy&eacute; la decisi&oacute;n de mi madre. Pero cuando dej&oacute; de ir a visitarlo porque se encontraba muy mal, en mi fuero interno me enfad&eacute;. &iquest;Acaso no era yo como el resto del mundo? 
    </p><p class="article-text">
        Todos estos a&ntilde;os he sentido que mi madre boicoteaba las ideas que le propon&iacute;a para hacer que sus vidas fuesen algo m&aacute;s luminosas: contratar a una terapeuta que ense&ntilde;ara a mi padre a manejar la silla el&eacute;ctrica en un barrio lleno de obst&aacute;culos; ir al cine o al teatro de vez en cuando; quitar las alfombras del sal&oacute;n para que mover a mi padre fuese m&aacute;s f&aacute;cil, ir a la manifestaci&oacute;n del 8 de marzo; irnos unos d&iacute;as de vacaciones a la playa&hellip; &ldquo;Hija m&iacute;a, t&uacute; todo lo ves muy f&aacute;cil, &iquest;no te das cuenta que tu padre no es una persona normal?&rdquo;<em>, </em>me respond&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y en gran parte ten&iacute;a raz&oacute;n. Al final, quien est&aacute; con mi padre <em>tuentifourseven</em> es ella. Por mucho que me resista, la silla el&eacute;ctrica es un trasto en el sal&oacute;n que en alg&uacute;n momento tendremos que regalar a alguien que la pueda usar. Ella ya lo sab&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no soporto que mi madre ponga como excusa a mi padre para no cuidarse. Durante estos siete a&ntilde;os se ha ido hundiendo en las profundidades del abismo. Lo s&eacute; ahora. Ella no ha tenido una escafandra como yo. Pero algunas veces se atreve a salir a la superficie y se anima a ir conmigo m&aacute;s all&aacute; de las convenciones. Y es un chute de ox&iacute;geno para todas.
    </p><p class="article-text">
        En julio de 2022 present&eacute; una primera pieza de <a href="https://youtu.be/7c5H9wGf5uI" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>TuentifourSeven</em></a>, el documental que llevo grabando desde diciembre de 2017, en los cines Artistic Metropol. Era el final de un curso<span class="highlight" style="--color:white;"> de realizaci&oacute;n de documentales</span>. Todos pensaban que el personaje principal ser&iacute;a mi padre. Pero la protagonista result&oacute; ser mi madre.
    </p><p class="article-text">
        Animada por amigas y algunas cineastas, he seguido grabando y alargando la pieza hasta hoy. Tambi&eacute;n fue clave que mi madre y mi padre se emocionasen con mi relato. Ya no era s&oacute;lo mi proyecto, ellos han pasado a ser c&oacute;mplices y mecenas. Aunque mi padre se sigue impacientando cuando grabo en sus frecuentes ingresos en el hospital: &ldquo;guarda eso, que nos van a echar&rdquo;; &ldquo;venga, dame la comida, co&ntilde;o, que se est&aacute; quedando fr&iacute;a&rdquo;. Grabar con premura y sobresaltos se ha convertido en un lenguaje propio a la hora de grabar. 
    </p><h3 class="article-text">Un proceso sanador</h3><p class="article-text">
        <em>TuentifourSeven</em> est&aacute; siendo una oportunidad para dejar de sufrir y comprender lo que nos ha sucedido como familia. Y para permitirnos hablar de cosas de las que no se habla.
    </p><p class="article-text">
        Uno de mis mayores temores desde que mi padre se qued&oacute; tetrapl&eacute;jico ha sido que mi padre no quisiese vivir. La eutanasia estaba prohibida durante sus primeros a&ntilde;os de discapacidad y eso me angustiaba much&iacute;simo. Supongo que por eso buscaba sacar el tema de la muerte. Quer&iacute;a afrontarla sin rodeos:
    </p><p class="article-text">
        Yo: Hoy vamos a hablar de la muerte, &iquest;qu&eacute; te parece?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: Haz lo que te d&eacute; la gana, yo contestar&eacute; lo que quiera y ya est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;Te da miedo la muerte?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: Bah, yo que s&eacute;, es desconocido para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo: Pero si piensas en ella, &iquest;te da miedo?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: Hombre, si te van a matar con un cuchillo, la gente se esconde, todo el mundo tiene un impulso de evitar que le maten. O si est&aacute;s sufriendo mucho, est&aacute;s con dolores en una enfermedad &ndash;yo no he llegado a ese punto&ndash;, hay gente que prefiere morirse a estar ah&iacute; sufriendo.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;T&uacute; piensas en la muerte?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre: A lo mejor diez minutos al mes pienso que me quiero morir. Cuando est&aacute;s imposibilitado y quieres hacer esto y no puedes, quieres rascarte y no puedes, quieres salir a tomar el sol y nadie te saca&hellip; Pero me he adaptado a vivir as&iacute;. Salir a tomar el sol de vez en cuando. Juntarme con vosotros cuando ven&iacute;s los fines de semana. Esas peque&ntilde;as cosas son las que te agarran un poquito a la vida. Pero voy a hacerme un contrato de eutanasia por si alg&uacute;n d&iacute;a lo necesito.
    </p><p class="article-text">
        Mi padre bromea tantas veces con la idea de morirse que he acabado creyendo que realmente no desea morirse. Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os su deterioro se ha intensificado, se ha vuelto resistente a los antibi&oacute;ticos y sus ri&ntilde;ones han empezado a fallar. Nos han dicho que es un paciente terminal.
    </p><p class="article-text">
        Hemos retomado las conversaciones sobre la muerte, pero ahora cuando las he grabado, tambi&eacute;n estaban mis tres hermanos y mi madre. Hemos podido conversar con la normalidad grotesca propia de mi familia sobre hasta cu&aacute;ndo quiere vivir y c&oacute;mo quiere morir. Y ha sido tremendamente liberador.
    </p><p class="article-text">
        Me hubiese gustado poder ver un documental como <em>TuentifourSeven </em>en los primeros a&ntilde;os del accidente de mi padre, donde todo era desgarrador y una gran inc&oacute;gnita. Creo que este documental puede ser un dispositivo para abrir conversaciones en torno a los cuidados dentro de cualquier familia, sobre todo en las que tienen a personas con una dependencia sobrevenida. Pero, tambi&eacute;n, para compartir estrategias para cuidar y cuidarnos en momentos de extrema fragilidad y, por qu&eacute; no, convertirnos en comunidades de cuidados que nos permitan salir de la soledad de nuestros hogares. 
    </p><p class="article-text">
        Si eres una persona u organizaci&oacute;n que tiene inter&eacute;s en la diversidad motora y la plena inclusi&oacute;n, los procesos de cuidados en situaciones de extrema vulnerabilidad o en el derecho a una muerte digna, puedes ayudarme a terminar el documental <a href="https://www.goteo.org/project/tuentifourseven" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">haci&eacute;ndote mecenas</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya González Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/padre-tetraplejico-ensenado-cuidados-madre-familia_1_10782625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Dec 2023 21:43:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que mi padre tetrapléjico me ha enseñado sobre los cuidados, mi madre y mi familia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Discapacidad,Dependencia,Cuidados familiares,Cultura,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hago con mi padre tetrapléjico? Mi huelga de cuidados del 8M dependió de que otras mujeres no la hicieran]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/tetraplejico-cuidados-dependio-mujeres-hicieran_1_1654417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e34cd6e-74c0-42ee-859b-9e7c3baeff53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hago con mi padre tetrapléjico? Mi huelga de cuidados del 8M dependió de que otras mujeres no la hicieran"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 8M le propuse a mi madre ir juntas a las calles, pero hacer huelga de cuidados si tu marido es tetrapléjico sólo es posible traspasándoselos a otras mujeres. La cadena global de los cuidados en mi propia cara de feminista</p><p class="subtitle">Cuando llegamos a la plaza nos encontramos con una masa crítica de jóvenes diversas y de señoras de la quinta de mamá. Bailaban, gritaban y se reían. Y nosotras las contemplamos en silencio, como si fuesen estrellas cayendo del cielo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/nidos/tetraplejico-cuidados-dependio-mujeres-hicieran_0_877712547.html#video" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La organizaci&oacute;n de los cuidados de pap&aacute;</a>&nbsp;gira enteramente alrededor de mujeres. Y mam&aacute;, sin ser la &uacute;nica pieza, es la central</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este ocho de marzo le propuse a mi madre ir juntas a las calles. Me puso la misma cara que cuando yo era ni&ntilde;a y ten&iacute;a ocurrencias estramb&oacute;ticas: &ldquo;S&iacute;, ya, y con pap&aacute;, &iquest;qu&eacute; hago?&rdquo;. Hacer huelga de cuidados si tu marido es tetrapl&eacute;jico y tiene m&aacute;s de 65 a&ntilde;os s&oacute;lo es posible traspasando los cuidados a otras mujeres. La cadena global de los cuidados en mi propia cara de feminista.
    </p><p class="article-text">
        De lunes a viernes a pap&aacute; le levanta Mar&iacute;a Jos&eacute; con una gr&uacute;a. Le asea, le da el desayuno y le cambia el pa&ntilde;al si se ha hecho sus necesidades. Tambi&eacute;n le da palique y su primer cigarrillo del d&iacute;a, y as&iacute; apura las tres horas diarias de ayuda a domicilio que le corresponden por ser altamente dependiente. Despu&eacute;s de m&aacute;s de un a&ntilde;o de espera, pap&aacute; tiene 70 horas mensuales de ayuda a domicilio. S&oacute;lo de lunes a viernes. S&oacute;lo por las ma&ntilde;anas.
    </p><p class="article-text">
        Para acostarlo en la hora de la siesta (porque no puede estar sentado muchas horas seguidas), levantarlo despu&eacute;s y acostarlo por la noche, viene Esther, una vecina del bloque de enfrente. Ella tambi&eacute;n le cambia los pa&ntilde;ales cuando toca y viene los fines de semana, cuando no hay ayuda a domicilio.
    </p><p class="article-text">
        Esther trabaja de auxiliar de enfermer&iacute;a en un hospital horas sueltas, cuando le llaman. Completa su salario viniendo a casa de mis padres por las tardes desde hace dos meses. Vive a cinco minutos y adem&aacute;s sabe c&oacute;mo manejarse con la sonda urinaria de pap&aacute;. &ldquo;Con Esther nos ha tocado la loter&iacute;a&rdquo;, suele decir mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n van a casa dos fisioterapeutas entre semana. Le estiran las articulaciones y previenen que su cuerpo se retuerza sobre s&iacute; mismo. Agustina los d&iacute;as pares, Sonia los impares.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n de los cuidados de pap&aacute; gira enteramente alrededor de mujeres. Y mam&aacute;, sin ser la &uacute;nica pieza, es la central: compra, cocina, le da la comida y la cena, ayuda con el manejo de la gr&uacute;a, gestiona todos sus tratamientos m&eacute;dicos y se levanta por las noches cuando pide un vaso agua. Es la que est&aacute; en casa con &eacute;l. A todas horas.
    </p><p class="article-text">
        Pap&aacute; no ha conseguido manejar de forma aut&oacute;noma el sistema de voz del m&oacute;vil; al menos as&iacute; podr&iacute;a llamarnos si le pasa algo. Dejarle s&oacute;lo en casa es como dejar a alguien maniatado a una silla. Mam&aacute; s&oacute;lo lo hace para recados y trayectos cortos. Y desde hace un par de meses para ir a pilates. Poco a poco va atrevi&eacute;ndose a encontrar sus espacios propios.<span id="video"></span>
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            </figure><p class="article-text">
        Ir hasta Neptuno, en Madrid, para acudir a la manifestaci&oacute;n no era un trayecto corto para mam&aacute;, ten&iacute;a que coger un autob&uacute;s y luego el tren. A ninguno de mis tres hermanos se les hab&iacute;a ocurrido hacer huelga para quedarse con pap&aacute;. S&oacute;lo uno de ellos, y s&oacute;lo despu&eacute;s de decirle que quer&iacute;a irme a la manifestaci&oacute;n con mam&aacute;, se ofreci&oacute; a quedarse con pap&aacute;. Pero despu&eacute;s del trabajo, a eso de las siete de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente mi idea de tomar las calles con mam&aacute; era estramb&oacute;tica. Cuando me enter&eacute; de que el mismo municipio donde vive hab&iacute;a una comisi&oacute;n del 8 de marzo y que hab&iacute;a convocado una concentraci&oacute;n por la ma&ntilde;ana, se me encendi&oacute; una bombilla. &iexcl;Nos llevamos a pap&aacute; a la concentraci&oacute;n en el autob&uacute;s de l&iacute;nea! A mam&aacute; le pareci&oacute; buena idea. Pero a pap&aacute; no: que si hac&iacute;a fr&iacute;o, que si era peligroso, que si cargaba la poli nosotras pod&iacute;amos correr, pero &eacute;l no... excusas estramb&oacute;ticas.
    </p><h3 class="article-text">La cadena</h3><p class="article-text">
        En general, pap&aacute; est&aacute; mucho m&aacute;s abierto que antes del accidente a cualquier tipo de propuesta si eso significa pasar tiempo con &eacute;l. Le he le&iacute;do el <em>Manual para mujeres de la limpieza</em> de Luc&iacute;a Berl&iacute;n y otros tantos libros escritos por mujeres feministas y ni ha chistado. Hab&iacute;a otra cuesti&oacute;n de fondo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pinto yo all&iacute;?&rdquo;, me reconoci&oacute; m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Conclusi&oacute;n: nos &iacute;bamos a la concentraci&oacute;n mam&aacute; y yo. Pap&aacute; se quedaba con Mar&iacute;a Jos&eacute; sus tres horas y luego ven&iacute;a la fisio, que ese d&iacute;a se quedaba media hora m&aacute;s. Con ese empalme, pap&aacute; estar&iacute;a solo en casa media hora si nosotras no regres&aacute;bamos m&aacute;s tarde de las 13:30.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; pronto para desayunar con mam&aacute;. Mar&iacute;a Jos&eacute; le hab&iacute;a cortado el pelo a pap&aacute; y se le hab&iacute;a ido un poco la mano. Adem&aacute;s de darle cigarrillos, palique, lavarle y levantarle, le corta el pelo y tambi&eacute;n las u&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si Mar&iacute;a Jos&eacute; hubiese hecho huelga hoy?&rdquo;, le pregunt&eacute; a pap&aacute;. &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; pasar&iacute;a si yo no me hubiese ca&iacute;do y no me hubiera jodido las cervicales? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a Mar&iacute;a Jos&eacute;? Es una cadena, yo soy el benefactor de personas como ella&rdquo;, me contest&oacute;. Resulta que la que depende de pap&aacute; es Mar&iacute;a Jos&eacute;, &iquest;sabe usted?
    </p><p class="article-text">
        A su manera, pap&aacute; sigue negando su dependencia. Mientras le entrevisto con la c&aacute;mara, suelta algunas de sus florituras y Mar&iacute;a Jos&eacute; se monda de risa tras la puerta. Su risilla se cuela por el micro. Despu&eacute;s de sus rodeos emocionales, pap&aacute; se abre y expresa su agradecimiento. Est&aacute; muy contento con Mar&iacute;a Jos&eacute;. Y con Esther. Y con Sonia. Y con Agustina. Y con mam&aacute; tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una cosa es que sea voluntariado y otra es que te haya ca&iacute;do el gordo. Hasta cuando me pica la cabeza le tengo que pedir que me rasque&rdquo;. Esa es la de arena, pero con pap&aacute; siempre hay otra de cal. &ldquo;Me da muy r&aacute;pido de comer. Empieza muy bien pero luego se pone nerviosa y empieza pas, pas, pas... y lo mismo atina que no&rdquo;, dice mirando a mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ir a la concentraci&oacute;n del municipio de mam&aacute; termin&oacute; siendo la mejor de las opciones. &Iacute;bamos sin ninguna expectativa. Yo por centroc&eacute;ntrica y ella por primeriza. Para m&iacute;, el 8 de marzo es un ritual. Desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os me echo a las calles con mis mejores amigas. Es una celebraci&oacute;n, un chute de energ&iacute;a, sentir que caminamos juntas. Para mam&aacute; era su primera vez. No se sab&iacute;a los c&aacute;nticos, ni el de &ldquo;Manolo, Manolito, la cena t&uacute; solito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegamos a la plaza y sorteamos todos los banderolos de Comisiones Obreras, nos encontramos con una masa cr&iacute;tica de j&oacute;venes diversas y de se&ntilde;oras de la quinta de mam&aacute;. Varias eran vecinas del bloque donde vivimos durante 20 a&ntilde;os. Bailaban, gritaban consignas y se re&iacute;an. Y nosotras las contemplamos en silencio, como si fuesen estrellas cayendo del cielo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegamos a casa, pap&aacute; ve&iacute;a la Sexta. Las calles llenas. Mam&aacute; abri&oacute; un par de latas de fabada. &ldquo;Hoy no cocino&rdquo;. Era su forma estramb&oacute;tica de hacer huelga de cuidados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soraya González Guerrero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Mar 2019 21:20:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hago con mi padre tetrapléjico? Mi huelga de cuidados del 8M dependió de que otras mujeres no la hicieran]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,8M]]></media:keywords>
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