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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enrique Nafría]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enrique_nafria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enrique Nafría]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La caza: más allá del debate institucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/reclamamos-realidad-imaginamos-primera-escopetas_132_1648603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c36d6388-db2b-4b1d-8f9c-e72bb20fdcf5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cazador y su víctima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la suspensión cautelar de la caza por parte del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, PP, PSOE, Ciudadanos y UPL cierran filas para blindar esta práctica de acoso y muerte. Podemos se abstiene e Izquierda Unida-Equo votan en contra</p><p class="subtitle">Castilla y León cuenta con alrededor de 100.000 licencias de caza entre una población de casi 2,5 millones de habitantes. El 90% del territorio de la Comunidad está declarado cinegético. Es decir, el 90% de la superficie sirve a una actividad que practica menos del 4% de la gente; principalmente, un grupo elitista de hombres</p><p class="subtitle">La unión puntual entre ecologismo y animalismo no solo es posible, sino también recomendable. El movimiento animalista tiene la oportunidad de llegar a lugares de la sociedad donde tradicionalmente ha sido silenciado</p><p class="subtitle">El debate ha llegado a muchos lugares y parece que podremos alcanzar una crítica para la caza de dimensiones similares a las que actualmente acorralan a la tauromaquia</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y Le&oacute;n (TSJ) suspendi&oacute; cautelarmente el Decreto 10/2018, de 26 de abril, que modifica algunos preceptos del Decreto 32/2015, de 30 de abril, por el que se regula la conservaci&oacute;n de las especies cineg&eacute;ticas de Castilla y Le&oacute;n, su aprovechamiento sostenible y el control poblacional de la fauna silvestre. La suspensi&oacute;n se dio a ra&iacute;z de una&nbsp;<a href="https://pacma.es/historico-un-recurso-judicial-de-pacma-paraliza-la-caza-en-castilla-y-leon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solicitud de PACMA</a> que argumentaba que las medidas incluidas en el Decreto no estaban avaladas por los estudios cient&iacute;ficos precisos.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta decisi&oacute;n del TSJ, el lobby de la caza reacciona para defender los intereses de los propietarios cineg&eacute;ticos y de los cazadores, de manera que los grupos pol&iacute;ticos dejan un paisaje lamentable en el Parlamento: PP, PSOE, Ciudadanos y UPL, que ocupan 72 asientos (m&aacute;s 1 del grupo mixto) de los 84 que llenan las Cortes, <a href="https://www.eldiario.es/politica/Cortes-PL-PP-PSOE-UPL_0_872463886.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ponen de acuerdo para blindar la caza</a>, mientras que Podemos se abstiene, situ&aacute;ndose as&iacute; muy cerca de las posiciones defendidas por la derecha y el partido socialista. Solo el grupo Izquierda Unida-Equo vota en contra. Este cierre de filas de los partidos pol&iacute;ticos en torno a la cuesti&oacute;n de la caza es un acto contra la diversidad de pensamiento; expl&iacute;citamente, constituye un silenciamiento institucional de otras sensibilidades existentes en la Comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Castilla y Le&oacute;n cuenta con alrededor de 100.000 licencias de caza entre una poblaci&oacute;n de casi 2,5 millones de habitantes. El 90% del territorio de la Comunidad est&aacute; declarado cineg&eacute;tico. Es decir, el 90% de la superficie sirve a una actividad que practica menos del 4% de la gente. Y no olvidemos que es una actividad excluyente, que impide el desarrollo de otras tambi&eacute;n populares, como algunos deportes o la recolecci&oacute;n de setas y plantas medicinales, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender esta descompensaci&oacute;n puede ayudarnos el an&aacute;lisis de clase que evidencia las relaciones de propiedad, sobre todo en el ejercicio de la caza mayor, donde el precio de las armas, los derechos sobre los cotos, los animales que van a ser cazados y la infraestructura necesaria para llevarla a cabo restringen su acceso a un <a href="https://vientosur.info/spip.php?article12638" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo elitista de hombres</a>. En cuanto a la caza menor, no entenderemos qu&eacute; ocurre con esta actividad tradicional si nos aislamos de la relaci&oacute;n contempor&aacute;nea de sumisi&oacute;n y desprecio que la ciudad derrama sobre el campo.
    </p><p class="article-text">
        Un dato necesario: la Agencia Europea de Productos Qu&iacute;micos advierte sobre el&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cantidad-diseminan-cazadores-naturaleza-aconseja_0_828718081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo t&oacute;xico del plomo</a> que deja en la naturaleza la munici&oacute;n de los cazadores: 6.000 toneladas anuales en Espa&ntilde;a seg&uacute;n las estimaciones m&aacute;s prudentes. Por &uacute;ltimo, y lo m&aacute;s importante, los cazadores, en el Estado espa&ntilde;ol, matan a m&aacute;s de veinte millones de animales al a&ntilde;o (sin incluir las v&iacute;ctimas del furtivismo, las aves de cetrer&iacute;a, los hurones y los perros maltratados y fulminados brutalmente).
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; del contexto material que muestra indicios de que la caza atenta contra el inter&eacute;s general, la repercusi&oacute;n del auto del TSJ va a tener tambi&eacute;n consecuencias en el &aacute;mbito simb&oacute;lico desde el manejo de discursos diametralmente opuestos. En este sentido, quiero se&ntilde;alar tres aspectos. Primero, el uso interesado de la disputa por parte de la nueva derecha extrema como un asunto identitario. Segundo, la demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica de que la uni&oacute;n puntual entre ecologismo y animalismo no solo es posible, sino tambi&eacute;n recomendable. Tercero, la oportunidad que el movimiento animalista encuentra con toda esta trama para llegar a lugares de la sociedad donde tradicionalmente ha sido silenciado.
    </p><p class="article-text">
        Parece razonable la interpretaci&oacute;n de que la capitalizaci&oacute;n de esta pol&eacute;mica va a ser explotada en clave espa&ntilde;olista por los partidos de derecha. As&iacute;, hace ya meses que escuchamos que la caza es parte de la idiosincrasia y la identidad del pueblo espa&ntilde;ol. Que la caza moldea nuestras costumbres y nuestras relaciones sociales, o que la caza dibuja, imprime y perpet&uacute;a nuestros valores. Y aqu&iacute; es donde las personas que defendemos posiciones contra la discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de especie tenemos turno. Nos toca contestar. Y para eso deberemos ser capaces de explicitar que el pueblo espa&ntilde;ol, el poble catal&aacute;, o pobo galego y euskal&nbsp;herria son, para empezar, diversos. Que las identidades de los pueblos son din&aacute;micas, cambiantes. Y que la reconfiguraci&oacute;n de esas identidades se va construyendo al incorporar las nuevas sensibilidades que aparecen dentro de esas comunidades humanas.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s personas que vivimos en este lugar reclamamos derechos para las verdaderas v&iacute;ctimas invisibilizadas y silenciadas, los animales. Las antiespecistas somos tan paisanas y tan vecinas de los pueblos y los barrios como lo son los cazadores, y no claudicaremos a la hora de defender las bases de nuestros principios igualitarios: los animales tienen la capacidad de sufrir y disfrutar, son conscientes, poseen una vida llena de experiencias subjetivas, y todo eso hace que deseen vivir sus propias vidas lo mejor posible.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, no solo sostenemos que no se vaya a los montes a acosarles, mutilarles y matarles, defendemos tambi&eacute;n un cambio de paradigma en el saber cient&iacute;fico que atienda a los intereses de quienes se ven afectados por ello. La intervenci&oacute;n humana para promover la actividad cineg&eacute;tica es una muestra clara de que se puede intervenir y se intervine en el medio natural. Lo importante es que esa intervenci&oacute;n sea transformada para&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Heridos-hambrientos-ateridos-animales-naturaleza_6_299980011.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuir el sufrimiento profundo</a> de quienes viven en &ldquo;la naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, como se ha expresado en algunos medios locales y regionales de Castilla y Le&oacute;n, ecologistas y animalistas est&aacute;n consiguiendo tumbar judicialmente la gesti&oacute;n t&eacute;cnico-administrativa de la Junta de Castilla y Le&oacute;n. Sinceramente, no s&eacute; si es tanto. Desde luego que no es este el primer golpe que recibe la caza. El propio TSJ de Castilla y Le&oacute;n ya estim&oacute; el&nbsp;<a href="https://www.ecologistasenaccion.org/?p=34518" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recurso interpuesto por Ecologistas en Acci&oacute;n</a> contra el Decreto de 2015. Asimismo, anul&oacute; la orden anual de caza de 2016 a partir de otro recurso interpuesto por PACMA.
    </p><p class="article-text">
        Los principios igualitarios del antiespecismo y los principios del ecologismo hegem&oacute;nico est&aacute;n en <a href="https://www.vientosur.info/IMG/pdf/VS125_C_Faria_Muerte_entre_flores.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oposici&oacute;n frontal</a>. Parece que, en alg&uacute;n momento, ser&aacute; necesario decidir entre ellos. Sin embargo, el momento hist&oacute;rico que vivimos exige que los movimientos emancipatorios encuentren, dentro de sus objetivos y estrategias propias, puntos compartidos que identifiquen los obst&aacute;culos comunes. En el capitalismo, un sistema que necesita y normaliza la explotaci&oacute;n extrema de ecosistemas y animales, parece l&oacute;gico que, por cuestiones t&aacute;cticas, quienes defienden los ecosistemas y a los animales se encuentren circunstancialmente para empujar juntos hacia escenarios menos desfavorables para los dos. La discusi&oacute;n actual y el logro conseguido son un claro ejemplo de que este entenderse en la pr&aacute;ctica puede ser beneficioso para ambos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es necesario subrayar la oportunidad de nuevos espacios discursivos y estrat&eacute;gicos para el movimiento animalista. La adopci&oacute;n de una medida cautelar tiene como primer criterio la irreparabilidad o dif&iacute;cil reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os que puedan producirse por la no suspensi&oacute;n del acto o disposici&oacute;n impugnada, pero hay que observar que la discusi&oacute;n en torno a las medidas cautelares se da en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos y ecol&oacute;gicos entendido el derecho y la ecolog&iacute;a desde una perspectiva antropoc&eacute;ntrica. La Consejer&iacute;a de Fomento y Medio Ambiente y el TSJ de Castilla y Le&oacute;n se&ntilde;alan el posible perjuicio a una especie o h&aacute;bitat. El antiespecismo habla del perjuicio a cada una de las vidas de los animales afectados.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la propaganda necesaria para afianzar la idea hegem&oacute;nica no se ha hecho esperar. El Consejero de Fomento y Medio Ambiente&nbsp;<a href="https://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/manueco-suarez-quinones-consideran-imprescindible-caza-trabajan-conjuntamente-blindarla_1317145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asegura</a> que la prohibici&oacute;n de cazar &ldquo;conlleva la superpoblaci&oacute;n de la fauna salvaje, que pone en peligro no solo una actividad cultural, tradicional, econ&oacute;mica, de empleo y fijaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, sino la seguridad en las v&iacute;as de circulaci&oacute;n y la sanidad de la caba&ntilde;a ganadera&rdquo;. &Oacute;scar Reguera, del PP, afirma que las tendencias animalistas y veganismos &ldquo;condenan al ser humano a vivir en una selva libre y feliz despoj&aacute;ndole de su condici&oacute;n de ser humano. En el momento en el que piensas que un perro es mejor que un ser humano, algo va mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que trabajar por conseguir la prohibici&oacute;n de cazar pone en peligro la actividad de cazar, y por lo tanto hay que explicar por qu&eacute; hay que poner en peligro esta manifestaci&oacute;n cultural, esta tradici&oacute;n; hay que explicar que es falso que dicha prohibici&oacute;n redunde en una falta de seguridad en las v&iacute;as de circulaci&oacute;n (al contrario, es la huida de los cazadores en jornadas de sangre la que hace que los animales salgan con m&aacute;s frecuencia y miedo de sus h&aacute;bitats). Hay que explicar que, m&aacute;s que implicar un peligro para los animales explotados en granjas, son las enfermedades intr&iacute;nsecas a la explotaci&oacute;n ganadera las que amenazan a la fauna silvestre. Cualquier ciudadana tranquila dudar&iacute;a de estas manifestaciones pomposas que nos dicen cosas como que la caza nos libra de la invasi&oacute;n silvestre de animales. Parece que, cuando dejemos de cazar, llegar&aacute;n las diez plagas de Egipto. En cualquier caso, todo esto son, en &uacute;ltima instancia, consideraciones t&eacute;cnicas. Importantes pero secundarias.
    </p><p class="article-text">
        Lo que verdaderamente debe aprovechar la &eacute;tica igualitarista es la ocasi&oacute;n para centrar la atenci&oacute;n en que el ordenamiento del territorio y de las relaciones que establecemos con &eacute;l debe atender a los intereses de quienes los tienen, los animales. Los ecosistemas son entornos, ambientes, no seres sintientes. Y la especie es una categor&iacute;a clasificatoria v&aacute;lida para ordenar, de alguna manera, el mundo que habitamos (y que, por supuesto, se construye con sesgos derivados de intereses antropoc&eacute;ntricos). Pero, igual que los ecosistemas, las especies no son seres sintientes, no viven vidas con experiencias, no son sujetos de consideraci&oacute;n moral. S&iacute; lo son cada uno de los individuos que conforman dichas especies y, en ese sentido, son todos esos seres quienes merecen nuestros esfuerzos t&eacute;cnicos y nuestros conocimientos cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, las personas igualitaristas debemos expresar sin miedo nuestro deseo de que desaparezcan todas aquellas manifestaciones culturales y tradicionales que perpet&uacute;an espacios de socializaci&oacute;n machista, donde el hombre domina la escena y se reserva el monopolio de las armas; tradiciones que afianzan relaciones clasistas donde el campo es esquilmado para atender a los intereses de la ciudad; tradiciones que normalizan el sometimiento de las vidas de los animales por parte de los hombres, naturalizando as&iacute; la explotaci&oacute;n en otros &aacute;mbitos de la socialidad. Estas actividades culturales y estas tradiciones que ellos defienden reproducen modelos heteronormativos violentos que explican parte del fracaso de nuestras relaciones como comunidades humanas.
    </p><p class="article-text">
        Celebramos el auto del TSJ de Castilla y Le&oacute;n no por las razones esgrimidas por el Tribunal, sino por la oportunidad que nos da a quienes defendemos los intereses de los animales para mostrar que los argumentos que se utilizan para defender la caza son, al menos, cuestionables, y que las posiciones pol&iacute;ticas que defendemos las personas antiespecistas son m&aacute;s complejas y distintas que las que nos atribuyen desde los altavoces del poder establecido.
    </p><p class="article-text">
        Asistiremos a un debate medi&aacute;tico sobre si el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y Le&oacute;n se excedi&oacute; o no al establecer las medidas cautelares; sobre si la declaraci&oacute;n de ciertas especies como cineg&eacute;ticas est&aacute; lo suficientemente avalada por estudios cient&iacute;ficos; o sobre si el enfrentamiento entre casas pol&iacute;ticas que dominan diferentes esferas de poder ha influido a la hora de tomar la decisi&oacute;n. Nuestra contribuci&oacute;n deber&aacute; ir orientada a modificar el espacio de sentido que vivimos. En la vor&aacute;gine legalista y t&eacute;cnico-cientifista reclamamos la nueva realidad que imaginamos. Es la primera vez que oteamos bosques sin escopetas que acosan y matan. Tal vez sea demasiado optimista pensar, como dice PACMA, que esto supone un ensayo general de lo que ser&aacute; vivir en un pa&iacute;s sin caza, pero s&iacute; creemos e imaginamos que pa&iacute;ses sin caza son posibles.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s que la semana pasada, la actividad de cazar se debate en muchos lugares, no solo en los juzgados o en la Administraci&oacute;n, no solo en la Universidad; tambi&eacute;n en el bar, en los barrios y en los grupos de amigos y familias. Parece que, poco a poco, y gracias a iniciativas como esta, podremos llegar a alcanzar una cr&iacute;tica para la caza de dimensiones similares a las que actualmente acorralan a la tauromaquia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Nafría]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/reclamamos-realidad-imaginamos-primera-escopetas_132_1648603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Mar 2019 20:45:15 +0000]]></pubDate>
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