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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Carvajal Saiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_carvajal_saiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Carvajal Saiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Denuncias de arbitrariedad policial y más movilización social: las consecuencias de la 'ley y orden' del Gobierno griego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/denuncias-arbitrariedad-movilizacion-consecuencias-gobierno_1_1176653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/329572af-5c9b-4fd2-9859-f6c7c66364c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Denuncias de arbitrariedad policial y más movilización social: las consecuencias de la &#039;ley y orden&#039; del Gobierno griego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aumentan las denuncias de actuaciones violentas y arbitrarias de los agentes mientras el Ejecutivo conservador mantiene a los antidisturbios en las calles</p><p class="subtitle">Después de más de cuatro años de gobierno de Syriza que vaciaron a los movimientos sociales, están renaciendo</p><p class="subtitle">Las últimas movilizaciones cuentan con más gente, más joven y sin vínculos con los partidos o sindicatos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;D&oacute;nde vas? &iquest;Crees que eres un tipo duro?&rdquo;. Cristian Herrera, cocinero greco-chileno, caminaba por la calle en Exarjia, Atenas, cuando se cruz&oacute; con un grupo de antidisturbios. Desde la llegada al poder del partido conservador Nueva Democracia, este barrio de tradici&oacute;n libertaria ha cambiado: la polic&iacute;a, antes situada en los m&aacute;rgenes, est&aacute; permanentemente apostada en muchas de sus esquinas.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l no contest&oacute;. Al cabo de unas horas, volviendo a casa, pas&oacute; por el mismo sitio. &ldquo;Corrieron detr&aacute;s m&iacute;o, me agarraron y me pusieron en una esquina, oscura. Me levantaron la camiseta, comentaron mis tatuajes. Me pusieron las manos en la ropa interior, para ver si llevaba algo. Me retuvieron como 10 minutos, intimid&aacute;ndome&rdquo;, denuncia Herrera. &ldquo;No ten&iacute;an raz&oacute;n para pararme, lo hicieron porque pod&iacute;an&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Las denuncias de actuaciones violentas o arbitrarias por parte de la polic&iacute;a se han convertido en una tendencia creciente en Grecia en las &uacute;ltimas semanas. Algunas implican a personas muy j&oacute;venes. Una chica de 22 a&ntilde;os que fue sorprendida al salir de la universidad o un chico de 20 a&ntilde;os que esperaba en la parada del bus han afirmado a los medios locales haber sido obligados a desnudarse en sitios como parkings o ba&ntilde;os de restaurantes en presencia de los agentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La brutalidad policial parece ser parte de un plan m&aacute;s general que se vale de la demostraci&oacute;n de arbitrariedad para infundir miedo entre los ciudadanos y alimentar la creencia de la impunidad policial&rdquo;, cuenta Niki Georgiou, abogada y miembro del reci&eacute;n creado &ldquo;Equipo de Ayuda Legal&rdquo;, cuyo objetivo es monitorear este tipo de casos.
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        Para contrarrestar las crecientes cr&iacute;ticas, el Gobierno impuls&oacute; a finales de noviembre la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n para Investigar la Violencia Policial, bajo el paraguas del Defensor del Pueblo. Sin embargo, su presidente, Nikos Alivizatos, nombrado por el Ejecutivo, lament&oacute; recientemente en una carta enviada al ministro de Protecci&oacute;n Ciudadana que su presidencia &ldquo;coincida con un aumento en los casos de violencia policial arbitraria&rdquo; y advirti&oacute; que &ldquo;la creaci&oacute;n de esta comisi&oacute;n no puede actuar como una coartada&rdquo;. El ministro, por su parte, defendi&oacute; las actuaciones policiales y las enmarc&oacute; dentro de la legalidad.
    </p><p class="article-text">
        eldiario.es ha contactado con el Ministerio de Protecci&oacute;n Ciudadana para contar con su visi&oacute;n pero han declinado hacer comentarios.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno tambi&eacute;n ha reorganizado el cuerpo de polic&iacute;a y ha creado unidades nuevas, como los Panteras Negras: fuertemente armados, uniformados en negro y desplegados en estaciones de transporte concurridas. Tambi&eacute;n ha reactivado otras unidades especiales como la Drassi -antes Delta- a la que el anterior ministro de Protecci&oacute;n Ciudadana, Nikos Toskas, desmantel&oacute; por ser los &ldquo;<em>hooligans</em> de la Polic&iacute;a&rdquo;, seg&uacute;n declar&oacute; el pasado s&aacute;bado en un canal de televisi&oacute;n griego.
    </p><h3 class="article-text">Un chivo expiatorio</h3><p class="article-text">
        El barrio donde Cristian Herrera sufri&oacute; el episodio relatado con la polic&iacute;a, Exarjia, es uno de los&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Exarjia-corazon-izquierda_0_349615319.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">epicentros de la vida pol&iacute;tica</a> y el movimiento &lsquo;okupa&rsquo; en Atenas. En este c&eacute;ntrico vecindario, el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis ha focalizado buena parte de la estrategia &ldquo;ley y orden&rdquo;, concepto acu&ntilde;ado por la oposici&oacute;n y los medios. Para Yanis Almpanis, activista local, el Gobierno usa este barrio &ldquo;como chivo expiatorio para toda Atenas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mi&eacute;rcoles, el Ayuntamiento instal&oacute; un &aacute;rbol navide&ntilde;o en la plaza principal. Fue pasto de las llamas en pocas horas. &ldquo;Nadie puede quemar la Navidad&rdquo;, afirm&oacute; el alcalde Kostas Bakoyannis, sobrino de Mitsotakis, cuando se volvi&oacute; a colocar el adorno, que ser&iacute;a quemado otra vez poco despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del despliegue permanente de polic&iacute;a en Exarjia, la estrategia de Mitsotakis se ha plasmado en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Nueva-Democracia-desaloja-refugiadas-Atenas_0_935456887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el desalojo de pr&aacute;cticamente todos los espacios okupados</a> de la zona, donde viv&iacute;an personas migrantes y refugiadas desde hac&iacute;a a&ntilde;os, muchos tras la emergencia humanitaria de 2015.
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        &ldquo;Es una victoria f&aacute;cil de vender a una sociedad deprimida sin perspectiva de futuro. [El Gobierno] crea una situaci&oacute;n inexistente y as&iacute; se presentan a s&iacute; mismos como los que salvar&aacute;n a la sociedad&rdquo;, explica Almpanis. El pasado 22 de noviembre, el Gobierno dio un ultim&aacute;tum para que todos los inmuebles okupados de Grecia fueran abandonados en un plazo de 15 d&iacute;as. Ninguno acat&oacute; y la respuesta del Gobierno, aunque no inmediata, no se hizo esperar.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos desalojos se produjeron la semana pasada en el barrio ateniense de Koukaki. Fue una actuaci&oacute;n que cre&oacute; pol&eacute;mica porque, seg&uacute;n el relato a los medios locales, la polic&iacute;a intent&oacute; entrar a trav&eacute;s de una vivienda vecina sin orden judicial previa, los inquilinos se negaron y acabaron esposados y, seg&uacute;n declararon, apaleados.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, el exprimer ministro y ahora l&iacute;der de la oposici&oacute;n, Alexis Tsipras, interpel&oacute; a Mitsotakis en sede parlamentaria y se&ntilde;al&oacute; que actuaciones como las de Koukaki &ldquo;no generan seguridad&rdquo; pero s&iacute; la sensaci&oacute;n de vivir &ldquo;en un pa&iacute;s ocupado&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Solicitantes de asilo sin Seguridad Social</h3><p class="article-text">
        Por otra parte, para el Ejecutivo, la migraci&oacute;n tambi&eacute;n es un tema de seguridad. Sin ir m&aacute;s lejos, suprimi&oacute; el Ministerio de Migraci&oacute;n e integr&oacute; sus competencias en el de Protecci&oacute;n Ciudadana. Mitsotakis <a href="https://www.eldiario.es/politica/Grecia-endurece-asilo-disuadir-migrantes_0_958904137.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha endurecido la pol&iacute;tica migratoria y de acogida</a>: en enero de 2020 entrar&aacute; en vigor una nueva ley de asilo criticada por organizaciones como ACNUR o Human Rights Watch por &ldquo;dificultar el acceso a la protecci&oacute;n internacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Niki Georgiou afirma que implica una &ldquo;disminuci&oacute;n de los derechos de los refugiados y viola los est&aacute;ndares legales europeos e internacionales al levantar barreras permanentes en el acceso al asilo e incrementa las detenciones y las deportaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, en los &uacute;ltimos meses el Gobierno ha dejado de expedir el n&uacute;mero de la Seguridad Social (AMKA) a solicitantes de asilo hasta que se resuelva su petici&oacute;n, un proceso que por lo general dura varios a&ntilde;os. Este n&uacute;mero es imprescindible para trabajar legalmente y acceder al sistema sanitario. &ldquo;Supone una clara violaci&oacute;n de sus derechos al trabajo y a la sanidad; la gente con problemas de salud severos no tiene acceso a tratamiento m&eacute;dico o medicinas&rdquo;, denuncia la abogada.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Una blitzkrieg contra la sociedad&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <em>blitzkrieg</em>Nontas S., miembro del centro social Nosotros, tambi&eacute;n en el barrio de Exarjia, recuerda que la primera medida que promovi&oacute; el gobierno de Nueva Democracia al llegar al poder fue el endurecimiento de penas del C&oacute;digo Penal. &ldquo;Todo esto era la pre-organizaci&oacute;n estatal para preparar esta <em>blitzkrieg</em> [guerra rel&aacute;mpago] contra la sociedad y reducir los derechos sociales y civiles&rdquo;, afirma.
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        Qui&eacute;n est&aacute; al mando de esta estrategia es un viejo conocido de los movimientos: Mijalis Jrisojoidis, antiguo ministro del Interior del PASOK y ahora a cargo del Ministerio de Protecci&oacute;n Ciudadana como independiente. Este ministro protagoniz&oacute; algunas pol&eacute;micas durante su mandato como ministro del Interior en 2012, entre las cuales destacan el esc&aacute;ndalo por la detenci&oacute;n de una veintena de prostitutas y la difusi&oacute;n de sus fotos y datos personales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jrisojoidis lo sabe todo de los movimientos, tiene un conocimiento profundo sobre c&oacute;mo suprimirlos&rdquo;, subraya Nontas.
    </p><p class="article-text">
        El activista Yanis Almpanis, que milita en la Red para los Derechos Pol&iacute;ticos y Sociales y que form&oacute; parte de Syriza hasta septiembre de 2015, cuando el partido <a href="https://www.eldiario.es/politica/escindido-Syriza-Unidad-Popular-diputados_0_422407849.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufri&oacute; una escisi&oacute;n al aceptar el tercer rescate de la UE</a>, afirma que la represi&oacute;n actual no es algo nuevo. &ldquo;Es algo que en Grecia pasa una y otra vez, cuando el Estado se siente inseguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, cree que existe cierto componente estructural tambi&eacute;n, ya que el proceso de democratizaci&oacute;n de la polic&iacute;a griega nunca ha fraguado del todo. &ldquo;El hecho de que la Polic&iacute;a actuase como un mecanismo de represi&oacute;n durante y despu&eacute;s de la guerra civil (1946-1950) y la dictadura de los Coroneles (1967-1974) es un factor crucial para definir qu&eacute; es este cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo son malas noticias para los activistas: tanto Almpanis como Nontas coinciden en que el cambio de gobierno y la represi&oacute;n, parad&oacute;jicamente, han revitalizado el movimiento. &ldquo;La situaci&oacute;n actual ha forzado a los movimientos sociales a organizarse mejor, ser m&aacute;s pol&iacute;ticos y pensar mejor la estrategia&rdquo;, afirma Almpanis.
    </p><p class="article-text">
        Nontas se muestra optimista porque, cuenta, &ldquo;despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os de Syriza, que devastaron a los movimientos sociales, ahora nos encontramos en un gran momento. Tenemos gente y esperanza&rdquo;. Seg&uacute;n el activista, el partido de Alexis Tsipras &ldquo;asimil&oacute; todos los movimientos&rdquo; porque sus principales activos proven&iacute;an de ellos, lo que implic&oacute; la p&eacute;rdida de m&uacute;sculo de los colectivos.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas movilizaciones cuentan con m&aacute;s gente, m&aacute;s joven y que se desmarca m&aacute;s de partidos o sindicatos. A la movilizaci&oacute;n de estudiantes contribuyen tanto la&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estudiantes-griegos-protestan-intervencion-policial_0_963454494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supresi&oacute;n del asilo universitario</a> -decretado en agosto por el Gobierno y que permite la entrada de polic&iacute;a en los campus sin permiso del rector- como la inminente aprobaci&oacute;n de una reforma educativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los j&oacute;venes no tienen esperanza de alcanzar algo mejor en el futuro y esto conlleva descontento, infelicidad y rabia, que a su vez genera movilizaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Almpanis. &ldquo;La mayor&iacute;a de j&oacute;venes que est&aacute; ahora en las calles se moviliz&oacute; despu&eacute;s de 2015. No tienen la experiencia del chasco de Syriza. Son muy j&oacute;venes y a&uacute;n tienen esa rabia dentro&rdquo;, concluye el activista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Carvajal Saiz, Emma Pons Valls]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/denuncias-arbitrariedad-movilizacion-consecuencias-gobierno_1_1176653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Dec 2019 18:55:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Denuncias de arbitrariedad policial y más movilización social: las consecuencias de la 'ley y orden' del Gobierno griego]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Represión,Activismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patras, la puerta trasera de Grecia por donde los refugiados intentan cruzar a Italia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/patras-grecia-refugiados-europa-fortaleza_1_1250505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a98bc95-61bc-4a1a-bd7e-c4cbf6757b25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patras, la puerta trasera de Grecia por donde los refugiados intentan cruzar a Italia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unos 70 solicitantes de asilo malviven actualmente en fábricas abandonadas alrededor del puerto de Patras, en Grecia, esperando una ocasión para colarse en un ferri que les lleve a Italia</p><p class="subtitle">Ali, un joven iraní, fue devuelto a Patras nada más llegar a Italia, una práctica denunciada por los voluntarios de la zona que elevan a 4.000 las personas devueltas en un año y medio</p><p class="subtitle">Tras el repunte registrado en las llegadas, Grecia ha aprobado una ley de asilo muy cuestionada por las organizaciones internacionales y Acnur</p></div><p class="article-text">
        Cuando el motor de la furgoneta cesa, los chavales empiezan a salir sin prisa de la aparentemente abandonada nave industrial y saludan a los voluntarios de la organizaci&oacute;n No Name Kitchen. Son unos 70, algunos apenas adolescentes. Viven en las f&aacute;bricas en desuso del puerto de Patras, el segundo m&aacute;s importante de Grecia y puerta a Europa Occidental. Duermen en las pasarelas suspendidas junto a las ventanas, para poder escabullirse en caso de que los polic&iacute;as efect&uacute;en una redada.
    </p><p class="article-text">
        Todos est&aacute;n aqu&iacute; por lo mismo: hacer el <em>game</em> &ndash; juego, en ingl&eacute;s &ndash;. As&iacute; se refieren a cruzar la frontera. No solo en Patras, tambi&eacute;n en muchas otras. Sobre el tejado de las f&aacute;bricas, algunos otean el tr&aacute;fico y cuando identifican a los camiones que se disponen a embarcar, uno de los chicos intenta atravesar corriendo la autopista costera para aferrarse a los bajos de un tr&aacute;iler. El cami&oacute;n embarcar&aacute; en un ferri que, presumiblemente, ir&aacute; a Italia. Aunque siempre est&aacute; la incertidumbre sobre d&oacute;nde ir&aacute; a parar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conozco a un chaval que consigui&oacute; salir de la isla de Lesbos ilegalmente, lleg&oacute; a Patras, se meti&oacute; en un ferri y volvi&oacute; aparecer en Lesbos&rdquo;, relata un mediador cultural de M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF) que prefiere no dar su nombre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy dif&iacute;cil meterse dentro del barco pero no tenemos otra opci&oacute;n&rdquo;, se resigna Ali, joven iran&iacute; de 24 a&ntilde;os. C&oacute;mo &eacute;l, la mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eros son solicitantes de asilo, pero prefieren salir del pa&iacute;s a terminar el proceso aqu&iacute;. Ali tiene la entrevista para reexaminar su petici&oacute;n de asilo para el 2021. No quiere esperar, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Grecia-acuerdo-UE-Turquia_0_879462305.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesita continuar con su vida</a>. Su caso no es extraordinario: la obtenci&oacute;n del asilo en Grecia es un camino largo. &ldquo;Posiblemente no se deba tanto a una estrategia intencionada del Gobierno sino a la burocracia griega en s&iacute; misma&rdquo;, explica Vasilis Psomos, abogado de la organizaci&oacute;n Lesbos Legal Center.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 30 de octubre, el Parlamento heleno <a href="https://www.eldiario.es/politica/Grecia-endurece-asilo-disuadir-migrantes_0_958904137.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprob&oacute; una nueva ley de asilo</a> impulsada por el Gobierno conservador que pretende acelerar los ex&aacute;menes de las solicitudes de asilo y las deportaciones. La legislaci&oacute;n ha sido duramente criticada por ONG internacionales. Seg&uacute;n la portavoz de Human Rights Watch en Grecia, Eva Coss&eacute;, es &ldquo;un intento sin complejos de bloquear el acceso a la protecci&oacute;n e incrementar las deportaciones para combatir el aumento de llegadas&rdquo;. Acnur se sum&oacute; a las cr&iacute;ticas y denunci&oacute; que la ley &ldquo;debilita la protecci&oacute;n de los refugiados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, 96.500 personas refugiadas y migrantes viven en Grecia y en los &uacute;ltimos meses las llegadas han aumentado, <a href="https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/71947.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los datos de Acnur</a>. En septiembre arribaron 12.000 personas al pa&iacute;s, el n&uacute;mero mensual m&aacute;s alto desde marzo de 2016, cuando se firm&oacute; el pol&eacute;mico acuerdo entre la UE y Turqu&iacute;a y el cierre de la ruta de los Balcanes que dejaron a miles de personas bloqueadas en el pa&iacute;s heleno.
    </p><p class="article-text">
        En 2019, Grecia se ha convertido en el principal punto de entradas irregulares por mar a Europa. Las ONG especializadas y organismos como Acnur han reclamado en reiteradas ocasiones a la puesta en marcha de v&iacute;as legales y seguras de acceso para evitar que quienes huyen la violencia se vean empujados a arriesgar su vida en su camino a Europa.
    </p><h3 class="article-text">Denuncian devoluciones desde Italia</h3><p class="article-text">
        Ali lleva en Patras un mes y medio, pero &eacute;l ya ha pisado suelo italiano. Hace unos d&iacute;as logr&oacute; colarse en un ferri y, despu&eacute;s de algunas horas de navegaci&oacute;n, lleg&oacute; a su destino. Desconoce a qu&eacute; puerto lleg&oacute; pero sabe que era Italia por el uniforme de los agentes. &ldquo;Me preguntaron d&oacute;nde quer&iacute;a ir, y dije Francia&rdquo;. Ali cuenta que estuvo esposado durante una hora y los agentes le dijeron &ldquo;no deport, no deport&rdquo; antes de meterlo en un compartimento cerrado de un barco que describe como mercante. Al arribar, relata, un operario portuario le acompa&ntilde;&oacute; a tierra, donde reconoci&oacute; la fisonom&iacute;a ya conocida de Patras.
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        &ldquo;Las devoluciones [desde puertos italianos a Patras] <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Patras-peligrosa-clandestina-refugiados-Grecia_0_769923303.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son una t&aacute;ctica estandarizada</a>. Los mandan de vuelta al pa&iacute;s por d&oacute;nde han entrado a la Uni&oacute;n Europea, es decir, Grecia. En un a&ntilde;o y medio, 4.000 personas han sido devueltas desde los puertos italianos de Brindisi y Bari&rdquo;, explica Nikos Papageorgiou, miembro del Movimiento por la Defensa de los Derechos de los Refugiados y los Inmigrantes de Patras.
    </p><p class="article-text">
        Papageorgiou es uno de los activistas locales m&aacute;s conocidos por su labor en defensa de los derechos de los migrantes. El colectivo del que forma parte fue creado en 2007, cuando apareci&oacute; el primer campo de afganos en la ciudad. La organizaci&oacute;n se dedica principalmente a asegurar las necesidades b&aacute;sicas de los refugiados, incluyendo alimentaci&oacute;n, asistencia m&eacute;dica y aprendizaje del idioma, pero tambi&eacute;n promueven &ldquo;la interacci&oacute;n con los locales y la acci&oacute;n pol&iacute;tica contra las pol&iacute;ticas migratorias de la Uni&oacute;n Europea y el Gobierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Patras siempre ha sido la puerta de entrada a Europa&rdquo;, cuenta Papageorgiou. Cruzar esta puerta siempre ha sido dif&iacute;cil, pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha complicado a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;Los que no lo logran se enfrentan a la represi&oacute;n del Estado y a las deportaciones&rdquo;, a&ntilde;ade. El activista lamenta que la reacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n local hacia los refugiados no ha sido siempre buena, y esta din&aacute;mica es atizada por &ldquo;n&uacute;cleos de extrema derecha y los intereses econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quienes viven en las f&aacute;bricas abandonadas no cuentan con ning&uacute;n tipo de apoyo del Gobierno. El Ayuntamiento &ndash; encabezado por un alcalde del Partido Comunista Griego, KKE &ndash; les provee pr&aacute;cticamente de la totalidad de su comida, aunque es No Name Kitchen quien hace de intermediario y les entrega las raciones ya preparadas. Una vez al mes, les dan alimentos no perecederos que los mismos migrantes cocinan.
    </p><h3 class="article-text">Vigilancia policial constante</h3><p class="article-text">
        La presencia policial en las f&aacute;bricas es habitual. Los voluntarios de No Name Kitchen denuncian que, seg&uacute;n los migrantes, cuando los agentes se presentan a la hora de comer, les vuelcan las ollas. Una vez, dicen, llegaron a tirar un zapato dentro del pote. La organizaci&oacute;n de Papageorgiou ha intentado que la Polic&iacute;a no vaya durante estas horas para que puedan comer tranquilos, sin &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes est&aacute;n alerta para dar la voz de alarma cuando llega la Polic&iacute;a. Normalmente, desde los tejados de las f&aacute;bricas avistan a los agentes y avisan a sus compa&ntilde;eros para que desaparezcan de la vista.
    </p><p class="article-text">
        Dos agentes les sorprendieron cocinando el d&iacute;a en que eldiario.es hablaba con ellos. Uno de ellos, temido por los migrantes y conocido por su nombre de pila, apareci&oacute; sujetando su pistola al cinto y exigi&oacute; la identificaci&oacute;n de las personas con perfil racializado all&iacute; reunidas.
    </p><p class="article-text">
        Un refugiado menor de edad que hab&iacute;a llegado a la f&aacute;brica hac&iacute;a solo dos d&iacute;as intentaba pasar desapercibido y que no le vieran, aunque le ped&iacute;an de forma reiterada que mostrara sus papeles. &ldquo;Acabo de llegar, no quiero que me lleven a Atenas&rdquo;, repet&iacute;a, asustado.
    </p><p class="article-text">
        Este es uno de los escenarios m&aacute;s temidos por los migrantes: que los lleven de vuelta a Atenas. Es una pr&aacute;ctica que choca con la legalidad, porque como solicitantes de asilo gozan de libertad de movimiento por todo el pa&iacute;s. Papageorgiou aduce que este derecho es &ldquo;violado&rdquo; bajo la justificaci&oacute;n de que en Patras no hay equipamientos de alojamiento para migrantes. Una vez en Atenas, explican los chicos, los sueltan en medio de la calle, sin darles un sitio d&oacute;nde pasar la noche.
    </p><p class="article-text">
        Ali sabe mejor que nadie lo dif&iacute;cil que es cruzar al otro lado y lograrlo, pero tiene pocas alternativas. No puede volver atr&aacute;s, porque perder&iacute;a los cerca de 500 euros que, seg&uacute;n los voluntarios, cuesta atravesar a la otra orilla. Pero ir hacia delante tampoco entra&ntilde;a ninguna garant&iacute;a ni certeza. Lo seguro es que lo seguir&aacute; intentando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Carvajal Saiz, Emma Pons Valls]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/patras-grecia-refugiados-europa-fortaleza_1_1250505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Nov 2019 21:09:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patras, la puerta trasera de Grecia por donde los refugiados intentan cruzar a Italia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Refugiados,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin planes de futuro para los refugiados atrapados en Grecia tras el acuerdo con Turquía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/grecia-acuerdo-ue-turquia_1_1645602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcf2689b-3ab8-4c00-84a6-1d407dd60562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin planes de futuro para los refugiados atrapados en Grecia tras el acuerdo con Turquía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen tres años de la entrada en vigor del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía que dejó atrapados a miles de solicitantes de asilo en el país heleno</p><p class="subtitle">Para muchos, avanzar parece imposible y volver atrás no es una opción: iniciar una nueva vida en Grecia se torna un desafío mientras el Ejecutivo ha ordenado abandonar las viviendas temporales a quienes obtienen el asilo</p><p class="subtitle">Al menos 72.000 refugiados permanecen en el país distribuidos en las islas, campos improvisados, pisos repartidos en el continente o espacios ocupados</p></div><p class="article-text">
        Karima tiene 30 a&ntilde;os y procede de Afganist&aacute;n. Lleg&oacute; a Grecia justo dos d&iacute;as despu&eacute;s del acuerdo entre la Uni&oacute;n Europea y Turqu&iacute;a que entr&oacute; en vigor hace tres a&ntilde;os para tratar de contener las llegadas a las islas griegas. La diferencia fue crucial: como miles de solicitantes de asilo, Karima qued&oacute;, desde entonces, bloqueada en el pa&iacute;s heleno.
    </p><p class="article-text">
        Madre de dos hijos peque&ntilde;os, la mujer intenta reunirse con su marido, muy enfermo, en Alemania, seg&uacute;n explica a eldiario.es. Tiene la suerte de trabajar algunas horas con una organizaci&oacute;n humanitaria haciendo de int&eacute;rprete. Vive en uno de los espacios ocupados, tambi&eacute;n conocidos como <em>squats</em>, que hay en Atenas.
    </p><p class="article-text">
        Pero su situaci&oacute;n es la de una minor&iacute;a. El pasado diciembre, el Gobierno heleno cifraba el n&uacute;mero de refugiados en Grecia en 72.000 personas. Unos 15.000 malviven en las islas, 21.000 se encuentran en pisos repartidos en el continente y 7.000 residen en edificios temporalmente alquilados por la Organizaci&oacute;n Internacional de las Migraciones (OIM), donde esperan ser trasladados a pisos o campos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, cerca de 18.000 est&aacute;n alojados en alguno de los improvisados 26 campos que se encuentran repartidos en Grecia continental. Del resto se estima que entre 2.000 y 3.000 viven en espacios ocupados, los llamados <em>squats</em>, como Karima. A ellas se le suma un n&uacute;mero indeterminado de personas que est&aacute; en centros de detenci&oacute;n, muchas esperando su deportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acuerdo no ha frenado a las personas que tratan de pisar suelo griego huyendo de la violencia. En el primer trimestre de 2019, han sido registradas 6.045 llegadas, un 16% m&aacute;s que durante el mismo periodo en 2018, seg&uacute;n el Ministro de Inmigraci&oacute;n, Dimitris Vitsas. Mientras, el reparto de refugiados a pa&iacute;ses europeos, cuyas cuotas acordadas en 2015 demostraron ser un fracaso, se interrumpi&oacute; a finales del 2017.
    </p><p class="article-text">
        Desde la declaraci&oacute;n tambi&eacute;n se han incrementado las llegadas por el r&iacute;o Evros, frontera f&iacute;sica entre Grecia y Turqu&iacute;a que no est&aacute; incluida en el acuerdo de 2016. Una de cada tres llegadas en 2019 se ha producido por este paso, donde a su vez han sido denunciadas devoluciones en caliente por parte de la Polic&iacute;a griega a suelo turco, sin darles la posibilidad de solicitar asilo. Organizaciones como Human Rights Watch ha documentado que en algunos casos los agentes hicieron uso de la violencia y confiscaron y destruyeron las pertenencias de los migrantes.
    </p><h3 class="article-text">Parche sobre parche: falta de un plan a largo plazo</h3><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue sin haber un programa de inclusi&oacute;n espec&iacute;fico para quienes obtienen el asilo en el pa&iacute;s heleno. Salinia Stroux, investigadora y trabajadora de la organizaci&oacute;n Refugee Support Aegean, critica que, desde que se cerr&oacute; el corredor balc&aacute;nico, &ldquo;nunca se ha hecho un plan a largo plazo, siempre han sido soluciones provisionales de emergencia en el &uacute;ltimo momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 1 de marzo, se publicaba una circular interna intraministerial 6382/19 donde se anunciaba que el alojamiento y la peque&ntilde;a ayuda monetaria conocida como <em>cash card</em>, empezar&iacute;a a ser retirada paulatinamente a aquellas personas cuyo proceso de asilo hubiera finalizado al menos seis meses atr&aacute;s. Es decir, aquellos que ya han obtenido el permiso de residencia en Grecia o cuya petici&oacute;n ha sido denegada. 
    </p><p class="article-text">
        La primera tanda de afectados incluye a los que obtuvieron el estatus de persona refugiada antes del 31 de julio de 2018. Estos tendr&aacute;n que abandonar su <em>container</em> en el campo o su piso del programa ESTIA de vivienda antes del 31 de este mes. Esta medida deja desamparadas a un importante n&uacute;mero de personas, que al quedar excluidas del programa, desde ahora tendr&aacute;n que sobrevivir por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n Refugee Movement for Right and Justice estima en 600 el primer grupo de personas que tendr&aacute; que buscar un nuevo sitio donde vivir antes de finales de marzo. Hace una semana, este colectivo convoc&oacute; una manifestaci&oacute;n frente a las oficinas de la UE en Atenas en protesta por la decisi&oacute;n. Los organizadores se&ntilde;alaban que la orden de abandonar las viviendas temporales ha llegado sin previo aviso con antelaci&oacute;n y dejar&aacute; a los afectados &ldquo;en la calle&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Stroux denuncia que se est&aacute; dando a elegir a aquellos que obtuvieron el asilo antes de agosto de 2017 entre abandonar el campo voluntariamente y disponer de la <em>cash card</em> durante tres meses m&aacute;s o desobedecer la orden y perder autom&aacute;ticamente ese ingreso. No est&aacute; claro qu&eacute; ocurrir&aacute; en los casos de aquellos que se nieguen a marcharse.
    </p><p class="article-text">
        Desde que la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur) implantase el programa de ayuda monetaria con fondos de la UE en abril de 2017, unas 100.000 personas han tenido acceso a esta prestaci&oacute;n en alg&uacute;n momento. Los &uacute;ltimos datos de enero hablan de 63.853 refugiados y solicitantes de asilo dependientes de esta ayuda. El programa se renueva a&ntilde;o a a&ntilde;o y puede ser desmantelado en cualquier momento. La cantidad oscila entre los 150 euros para personas individuales hasta los 550 euros para familias de siete o m&aacute;s miembros. Si se tiene acceso a asistencia alimentaria, esa cantidad se reduce en torno a un tercio.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa, acudir a los planes de ayuda estatal, el programa KEA, es dif&iacute;cil pues los requisitos son &ldquo;muy restrictivos, de burocracia compleja y est&aacute;n enfocados a la poblaci&oacute;n local&rdquo;, indica la investigadora y tambi&eacute;n activista del movimiento W2EU. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Eurostat, en 2017, casi un 35% de los griegos se encontraba en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Para acceder a los servicios sociales griegos, explica, los solicitantes deben demostrar que han estado viviendo en un piso durante medio a&ntilde;o como m&iacute;nimo u obtener un certificado de persona sin hogar. &ldquo;Para ello debes decir en que esquina de la calle vives y esperar a una inspecci&oacute;n que debe encontrarte<em> in situ</em>&rdquo;, denuncia la trabajadora de RSA. 
    </p><p class="article-text">
        Se espera que a ra&iacute;z de esta nueva medida, ya contemplada en los contratos de alquiler pero no aplicada hasta ahora, muchas familias se decidan por abandonar el pa&iacute;s, principalmente con destino a Alemania. Esto implica comenzar el proceso otra vez de cero y convencer al sistema judicial de que no aplique el tratado de Dubl&iacute;n, la normativa europea que obliga a que las solicitudes de asilo se tramiten en el primer estado europeo que pisan los demandantes de protecci&oacute;n internacional. 
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, el ministro de Inmigraci&oacute;n declaraba en sede parlamentaria que &ldquo;a veces la asistencia brindada desde la UE no es suficiente pero estamos trabajando en esta direcci&oacute;n para fortalecer esta asistencia&rdquo;. Organizaciones como CEAR consideran que es imprescindible dise&ntilde;ar &ldquo;una estrategia de integraci&oacute;n con el fin de evitar la dependencia de las ayudas oficiales y fortalecer la autonom&iacute;a&rdquo; de las personas refugiadas.
    </p><h3 class="article-text">La paradoja de conciliar integraci&oacute;n y disuasi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Uno de los objetivos que persegu&iacute;a el acuerdo del 20 de marzo de 2016 era disuadir a potenciales solicitantes de asilo de intentar llegar a Grecia y quienes se quedaron atrapados tuvieron que enfrentarse a unas dif&iacute;ciles condiciones de vida y de futuro. En virtud de este pacto, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/UE-Turquia-deportar-refugiados-Grecia_0_495901056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toda persona que llegara de manera irregular</a> a las islas griegas ser&iacute;a deportada a Turqu&iacute;a. A cambio de lo que muchas ONG calificaron como el &ldquo;acuerdo de la verg&uuml;enza&rdquo; para frenar los flujos, el Gobierno turco recibir&iacute;a 6.000 millones de euros por parte de la UE. Tambi&eacute;n existe la posibilidad de &ldquo;deportaci&oacute;n voluntaria&rdquo; a trav&eacute;s de la OIM. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La UE impone unas pol&iacute;ticas migratorias en sus fronteras exteriores, donde supuestamente las personas son seleccionadas. La gente quiere quedarse en Grecia pero no puede porque no hay trabajo ni un Estado de bienestar fuerte, que no es suficiente ni para los locales&rdquo;, critica la trabajadora de RSA. &ldquo;Grecia carece del margen econ&oacute;mico necesario para implementar estas pol&iacute;ticas migratorias y al mismo tiempo lidiar con las miles de personas atrapadas que supuestamente deben construir aqu&iacute; su futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Karima. Pese a que dice que le gusta vivir en Grecia y se siente aceptada por la gente, es consciente de que si pierde su trabajo y la Polic&iacute;a desaloja el edificio donde vive puede verse en la calle. En ese caso, asegura que intentar&iacute;a viajar recurriendo a traficantes, lo que afirma que le da miedo porque &ldquo;quedas a su merced y adem&aacute;s el precio son 4.000 euros por ni&ntilde;o y 3.000 por adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las consecuencias de cerrar las fronteras fue que muchas personas quedaron abocadas a intentar continuar el viaje poni&eacute;ndose en manos de traficantes de personas. Es una pr&aacute;ctica com&uacute;n tratar de apostar los ahorros en que se desplace un miembro de la familia. Si llega, se solicita la reunificaci&oacute;n familiar, pero esta rara vez se concede. Las ONG especializadas y organismos como Acnur han reclamado en reiteradas ocasiones a la puesta en marcha de v&iacute;as legales y seguras de acceso para evitar que quienes huyen la violencia se vean empujados a recurrir a redes de tr&aacute;fico de personas.
    </p><p class="article-text">
        Los precios en esta v&iacute;a han ido subiendo cada vez m&aacute;s y est&aacute;n tarifados en funci&oacute;n de las posibilidades econ&oacute;micas. A m&aacute;s dinero, menos riesgo. Por ejemplo, por unos 600 euros es posible obtener un pasaporte falso y un billete de avi&oacute;n, pero se dispondr&aacute; de una &uacute;nica oportunidad. En lo alto de la tabla, por unos 4.000 el traficante proveer&aacute; de tantos pasaportes y billetes como hagan falta.
    </p><p class="article-text">
        La ruta mar&iacute;tima por los puertos de Patra o Igumenitsa, o la terrestre por los Balcanes son m&aacute;s dif&iacute;ciles. Al&iacute; (nombre ficticio) tiene 32 a&ntilde;os y es de Pakist&aacute;n. Lleg&oacute; a Grecia poco despu&eacute;s del acuerdo y asegura que ahora corre el riesgo de ser encerrado para ser deportado despu&eacute;s de que su solicitud fuera rechazada por segunda vez. Dice que su vida corre peligro si vuelve a su pa&iacute;s, por lo que acord&oacute; viajar clandestinamente a Italia siguiendo la ruta de los Balcanes. &iquest;El precio? 2.000 euros, la mitad en Serbia y la otra mitad en Italia. Expresa su miedo de que el traficante le dej&eacute; tirado en Serbia, donde las condiciones son peores que en Grecia.
    </p><h3 class="article-text">Las islas, pieza clave del acuerdo con Turqu&iacute;a</h3><p class="article-text">
        El acuerdo con Turqu&iacute;a puso fin al mayor desplazamiento poblacional desde la Segunda Guerra Mundial. Huyendo de la guerra o la pobreza, durante 2015 y 2016 m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas llegaron Europa occidental siguiendo la ruta de los Balcanes desde las islas orientales del mar Egeo.
    </p><p class="article-text">
        Tras el pacto, las llegadas a las islas se desplomaron de forma dr&aacute;stica. La UE convert&iacute;a las islas de Lesbos, Qu&iacute;os, Samos, Leros y Kos en una zona de amortiguamiento o cuello de botella, donde la gente tiene que esperar la resoluci&oacute;n de su solicitud de asilo. Este proceso se suele demorar m&aacute;s de un a&ntilde;o. Las &ldquo;condiciones degradantes&rdquo; en las que viven o la desesperaci&oacute;n que muchas personas sufren han sido denunciadas en repetidas ocasiones por organizaciones internacionales como ACNUR, HRW o M&eacute;dicos sin Fronteras (MSF).
    </p><p class="article-text">
        Ana es enfermera infantil de MSF en el campo de Moria, en la isla de Lesbos, con capacidad para unas 1.500 personas pero donde han llegado a convivir alrededor de 8.000. &ldquo;Los ni&ntilde;os vienen con gripe, tos, diarrea... dolencias que nunca terminan de curarse por las mala calidad de la alimentaci&oacute;n y de las condiciones higi&eacute;nicas. Sufren estre&ntilde;imiento durante d&iacute;as porque no quieren usar los ba&ntilde;os del campo, en lamentable estado e inseguros. Los ni&ntilde;os viven por ejemplo en grandes carpas con otras familias, pierden el sentimiento de hogar, de seguridad y siempre est&aacute;n en guardia y estresados. Los padres se pasan el d&iacute;a haciendo cola para todo&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea se expresa Jabier Ruiz, coordinador desde 2016 en la ONG vasca Zaporeak, que reparte comida en la isla a 1.500 solicitantes de asilo cada d&iacute;a. &ldquo;El catering contratado para dar de comer a todo los refugiados en Grecia maneja entre siete y ocho euros de presupuesto por persona y d&iacute;a. La comida que dan puede ser, por ejemplo, un pepino y seis olivas. Otras veces tiene gusanos. Hay una visi&oacute;n de negocio con el refugiado que no viene del pueblo griego, sino de unos pocos que se aprovechan. Hay tambi&eacute;n unos 150 solicitantes que han recibido un segundo rechazo y viven escondidos&rdquo;, denuncia Ruiz.
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        En Qu&iacute;os, la situaci&oacute;n es parecida. Filippo Aquilino, enfermero de la ONG Salvamento Mar&iacute;timo Humanitario, SMH, asegura que antes del acuerdo el sistema &ldquo;funcionaba&rdquo;, pues las islas eran solo de paso. &ldquo;Muchos se quedan sin dinero y hay gente que se prostituye, o que hace trapicheos. Psicol&oacute;gicamente se vienen abajo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Samos es la tercera de las islas que alberga un Centro de Recepci&oacute;n e Identificaci&oacute;n, popularmente conocidos como<em> hotspots</em>. A lo largo de estos a&ntilde;os, estos asentamientos en principio de car&aacute;cter temporal se han constituido en n&uacute;cleos poblaciones estables, con gran peso demogr&aacute;fico en las islas y en ocasiones se generan tensiones con la poblaci&oacute;n local.
    </p><p class="article-text">
        Ahmed (nombre ficticio) es un refugiado &aacute;rabe que trabaja como int&eacute;rprete en Vathy, el <em>hotspot</em> de Samos. Asegura que los comercios locales &ldquo;no venden nada&rdquo; a los solicitantes de asilo. &ldquo;Fui a cortarme el pelo y el peluquero se neg&oacute; alegando que perder&iacute;a su clientela local&rdquo;. <a href="http://www.pewglobal.org/2019/03/14/around-the-world-more-say-immigrants-are-a-strength-than-a-burden/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n un informe del Pew Research Center</a>, entre 2004 y 2018, Grecia es el pa&iacute;s europeo donde m&aacute;s ha crecido el rechazo a la inmigraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Olga L., investigadora griega en el campo de las ciencias sociales, explica que el hecho de que las fronteras se hayan redise&ntilde;ado tiene &ldquo;mucho que ver&rdquo; con la actitud de la gente, ya que las islas &ldquo;siempre estaban muy abiertas&rdquo; y el trato &ldquo;nunca ha sido positivo&rdquo;, pero conviv&iacute;an con la llegada de migrantes.
    </p><p class="article-text">
        La acad&eacute;mica se&ntilde;ala que el acuerdo de 2016 levanta m&uacute;ltiples fronteras incluso dentro de Grecia, y que bebe del &ldquo;proceso de externalizaci&oacute;n de fronteras&rdquo; en el que, denuncia, est&aacute; inmersa la UE desde comienzo de la d&eacute;cada de los 2000. &ldquo;Se necesitaba un nuevo enemigo tangible y ese es el migrante, el refugiado. Por ello, Europa firm&oacute; acuerdos con pa&iacute;ses per&iacute;fericos y denomin&oacute; crisis de refugiados a lo que en verdad era una crisis de las pol&iacute;ticas de las pol&iacute;ticas migratorias europeas&rdquo;, sentencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Carvajal Saiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/grecia-acuerdo-ue-turquia_1_1645602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Mar 2019 20:19:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin planes de futuro para los refugiados atrapados en Grecia tras el acuerdo con Turquía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Acuerdo UE - Turquía,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
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