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    <title><![CDATA[elDiario.es - Iván Cebrián]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ivan_cebrian/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Iván Cebrián]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Europa de la incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-incertidumbre_132_1631630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/258a87ab-cb81-4b2f-86d0-4cd077ba0439_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La campaña &quot;People&#039;s Vote&quot; ha convocado este sábado una manifestación en Londres en favor de la celebración de un segundo referéndum del brexit"></p><h4 class="article-text">Las respuestas desde la pol&iacute;tica del rechazo</h4><p class="article-text">
        El cineasta brit&aacute;nico Ken Loach, en su obra &ldquo;El esp&iacute;ritu del &lsquo;45&rdquo;, muestra c&oacute;mo el Partido Laborista, pese a tener en frente el relato conservador triunfalista de la Administraci&oacute;n para guerra creada por Winston Churchill, logr&oacute; que las clases trabajadoras identificaran al laborismo como la formaci&oacute;n pol&iacute;tica capaz de dar respuesta ante una situaci&oacute;n de incertidumbre tras el periodo de entreguerras, superando as&iacute;, el relato triunfalista <em>tory</em>, mediante la garant&iacute;a de compensaci&oacute;n en forma de pol&iacute;ticas sociales para una sociedad que hab&iacute;a sufrido la factura b&eacute;lica. Se gener&oacute; una divisi&oacute;n en la estratificaci&oacute;n social brit&aacute;nica que pudo ser canalizada por el Partido Laborista, defensor de los postulados socialdem&oacute;cratas y de los intereses por articular un modelo occidental que desalentara cualquier intento de emulaci&oacute;n del modelo socialista sovi&eacute;tico, lo que m&aacute;s tarde se traducir&iacute;a en el embri&oacute;n de un Estado de Bienestar, que definir&iacute;a en parte a la Europa de d&eacute;cadas posteriores (teniendo en cuenta que existieron modelos de bienestar diferenciados a lo largo y ancho de Europa, vinculados a la trayectoria institucional y cultural del propio pa&iacute;s). Es precisamente esta idea en torno a la que gira el contexto actual de Europa, es decir, a la capacidad de dar respuesta ante la incertidumbre que se cierne sobre ella, tal como han intentado a lo largo de la historia los te&oacute;ricos del contrato social desde diferentes perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvemos al presente, lejos del entusiasmo de la reconstrucci&oacute;n del mundo social que pod&iacute;a respirarse durante el progreso del Estado de Bienestar brit&aacute;nico, nos hallamos ante un adi&oacute;s anunciado. Desde el refer&eacute;ndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, nos encontramos ante la voluntad pol&iacute;tica de ruptura comunitaria sobre la mesa. Nos situamos en un escenario, donde la UE, m&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, ha variado de forma negativa su capacidad de respuesta a la incertidumbre. Respuesta para la cual, los emergentes (y viejos) relatos populistas, nacionalistas, xen&oacute;fobos y de extrema derecha, s&iacute; tienen preparada una argumentaci&oacute;n inequ&iacute;voca a la caza de chivos expiatorios identificables en la inmigraci&oacute;n extracomunitaria, &ldquo;<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en busca de captar un sentimiento identitario y excluyente</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto actual, podr&iacute;a deducirse que estamos experimentado cierto grado de amnesia en la memoria colectiva, as&iacute; como miop&iacute;a pol&iacute;tica, ya que se recuperan argumentaciones que recuerdan al periodo de entreguerras y la estad&iacute;stica electoral nos invita a pensar que no son relatos que quedan en an&eacute;cdota, sino un fen&oacute;meno perceptible en diferentes puntos de la geograf&iacute;a europea, ya que, como se puede observar en los relatos defendidos por el partido polaco Ley y Justicia (el cual ha consolidado una mayor&iacute;a absoluta), han sido construidos en torno a una argumentaci&oacute;n basada en &ldquo;<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revancha de una Polonia arruinada</a>&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, si miramos el caso de Hungr&iacute;a observamos que mediante la pol&iacute;tica del rechazo y el relato antirrefugiados mantenido con los mandatos de Orban, todav&iacute;a hoy se sigue generando odio y r&eacute;dito electoral que lo sustenta. Cortados por un patr&oacute;n semejante, la Liga Norte se consolida con el gobierno de Salvini en Italia y con pol&iacute;ticas de rechazo masivo de inmigrantes, por no hablar de los partidos de extrema derecha ya asentados en asambleas legislativas como interlocutores habituales, v&eacute;ase en este sentido a Amanecer Dorado que cuenta con quince representantes en el Consejo de los Helenos, o Frente Nacional de Marine Le Pen (en la actualidad denominado Agrupaci&oacute;n Nacional en coalici&oacute;n con otros partidos ultraconservadores),  considerada por algunas perspectivas como la nueva oleada de derecha &ldquo;<a href="https://www.elsaltodiario.com/historia/neobonapartismo-neofascismo-imposible-retorno-capitalismo-nacional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bonapartista</a>&rdquo;  que en las &uacute;ltimas elecciones presidenciales de 2017 logr&oacute; un 33,9% de los votos. Tambi&eacute;n es un s&iacute;ntoma de confirmaci&oacute;n, que se reproduzcan brotes en el mismo centro de operaciones de la UE, cuando Alternativa por Alemania con un discurso islam&oacute;fobo consigui&oacute; el 12,4% de los votos en las elecciones de 2017 y un 10,2% en las elecciones estatales de Baviera en 2018.
    </p><p class="article-text">
        Este efecto, como ya apuntaba Jos&eacute; Ignacio Torreblanca en 2011, como si se tratara de la evolutiva de &ldquo;<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un c&aacute;ncer, los xen&oacute;fobos han ido capturando el discurso y la agenda pol&iacute;tica en todos los Estados</a>&rdquo;, se dibuja as&iacute;, un &ldquo;<a href="https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2018-09-23/lo-que-hay-detras-de-la-nueva-extrema-derecha_1619538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo mapa de alianzas</a>&rdquo; donde el discurso neoconservador gira en torno a la opci&oacute;n del repliegue al Estado-naci&oacute;n. Porque el problema de fondo, es que la agenda pol&iacute;tica est&aacute; siendo acaparada por los postulados populistas que apelan a la parte emocional de una ciudadan&iacute;a europea sin identidad consolidada, que ve sometida su soberan&iacute;a popular a unos actores que no puede se&ntilde;alar con claridad y no encuentran ning&uacute;n tipo de defensa o protecci&oacute;n en su Estado, por lo que, los ingredientes para el ascenso del populismo de extrema derecha, est&aacute;n servidos en bandeja y listos para recordar un escenario de tensi&oacute;n pol&iacute;tica con paralelismos respecto a los a&ntilde;os 30.
    </p><h4 class="article-text">La identidad. Del idealismo fundacional a los grandes retos geopol&iacute;ticos</h4><p class="article-text">
        Las explicaciones del fracaso son muchas, pero a la vez ninguna respuesta es un&iacute;voca, ni abarca la complejidad que requiere el hecho de hilvanar las interrelaciones que construyen los factores que han llevado a la ciudadan&iacute;a europea a una situaci&oacute;n de anomia. Pese a ello, s&iacute; podemos identificar lo que el proyecto europeo ha propuesto y lo que ha conseguido. Partiendo de este punto y remont&aacute;ndonos de forma breve, a la motivaci&oacute;n inicial de las Comunidades Europeas, encontramos una l&oacute;gica de control mutuo debido a la caracter&iacute;stica predilecci&oacute;n al belicismo, pero sobretodo, un v&iacute;nculo de relaciones econ&oacute;micas como planteamiento inicial del Plan Schuman, que se plasmaron con la creaci&oacute;n fundamental de los tres pilares esenciales europeos a mediados del siglo XX: la CECA, EURATOM y la CEE. Era una estrategia que giraba en torno a los Estados de Francia y Alemania, que en pocas d&eacute;cadas proyect&oacute; la construcci&oacute;n de una estructura institucional y unas bases normativas que dibujaban la esencia del proyecto europeo, consolidado en el &aacute;mbito econ&oacute;mico, pero que fracas&oacute; en muchos aspectos del &aacute;mbito pol&iacute;tico. Este proyecto no dej&oacute; de sumar durante medio siglo, plante&aacute;ndose como un agradable entorno econ&oacute;mico, as&iacute; como un enclave cultural cosmopolita y como un espacio cooperativo con gran atractivo para las econom&iacute;as emergentes y los aspirantes a consolidar pol&iacute;ticas de bienestar. Adem&aacute;s, fue capaz de mantener su agenda en una realidad geopol&iacute;tica bipolar que acab&oacute; colapsando y reposicion&aacute;ndose en una nueva realidad unipolar, donde la Uni&oacute;n Europea era un actor decisivo y sugerente de cara a la galer&iacute;a, ya que daba respuestas a f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que terminaron en fracaso, de forma que ampli&oacute; sus fronteras a la vez que articulaba nuevos tratados de funcionamiento, hasta el punto de que a finales del siglo XX y principios del XXI estaba sobre la mesa la cuesti&oacute;n de establecer un ambicioso proyecto constitucional que jam&aacute;s conseguir&iacute;a su consecuci&oacute;n, y frenar&iacute;a paulatinamente la proyecci&oacute;n de la UE hasta el Tratado de Lisboa. En este sentido, si hacemos balance, tenemos un proyecto de integraci&oacute;n con un fundamento econ&oacute;mico cooperativo y el dise&ntilde;o de un entramado institucional funcional pese a sus peculiaridades respecto a la interacci&oacute;n que se sucede entre poder ejecutivo y legislativo en los diferentes &oacute;rganos comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n, es un proyecto que, tras veinte a&ntilde;os desde la ca&iacute;da del Tel&oacute;n de Acero, ha sido incapaz de conformarse como actor global consolidado, y ha pasado un margen de tiempo considerado para que la UE tuviera una identidad propia. Esto implica una incapacidad que es perfectamente transmitida con la frase pronunciada por el exministro de asuntos exteriores polaco, Rados&#322;aw Sikorski, en la que afirmaba que &ldquo;<a href="https://elpais.com/internacional/2012/10/16/actualidad/1350409944_917947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tenemos una Europa, ahora nos faltan los europeos</a>&rdquo;. Teniendo en cuenta estas palabras, algo perceptible a simple vista tras las notas generales expuestas, es que se trata de un proyecto de integraci&oacute;n sin hilo conductor cultural, es decir, no existe una identidad com&uacute;n como podr&iacute;a establecerse mediante el uso de un idioma generalizado a lo largo y ancho de los Estados miembros que permita la interacci&oacute;n fluida entre la ciudadan&iacute;a comunitaria. Adem&aacute;s, las tradiciones var&iacute;an notoriamente en cada Estado, hay diferencias de credo dentro del cristianismo con enorme diversidad, y existe un choque frontal con el islam, para el cual no se pudo establecer puentes de integraci&oacute;n s&oacute;lidos entre el mundo musulm&aacute;n y el cristiano. Ejemplo de ello, es la sucesi&oacute;n de iniciativas unilaterales por parte de los Estados miembros en el conflicto del L&iacute;bano, y sobretodo, tras la gesti&oacute;n de la problem&aacute;tica en Siria donde la UE ha actuado como socio subalterno de EEUU, ya que, desde 2011 se observa una estrategia de incomunicaci&oacute;n y desconocimiento de las implicaciones que suponen la Primavera &Aacute;rabe en Medio Oriente. Lo cual, a grandes rasgos, acab&oacute; estableciendo la atm&oacute;sfera id&oacute;nea para el crecimiento del Estado Isl&aacute;mico y la psicosis isl&aacute;mica extendida por <em>D&aacute;esh</em> a escala global.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en el entorno comunitario conviven pa&iacute;ses con l&oacute;gicas comunistas integradas en su cultura pol&iacute;tica, as&iacute; como en sus din&aacute;micas de funcionamiento institucional diferenciadas de las democracias liberales. Por lo que, entre dicha heterogeneidad, se entiende que el catalizador de la uni&oacute;n son sus bases y su l&oacute;gica de asociaci&oacute;n econ&oacute;mica, ya que la diversidad de caracter&iacute;sticas en la demograf&iacute;a y geograf&iacute;a de los diferentes Estados miembros, no permite argumentar con coherencia una verdadera uni&oacute;n con elementos asentados de identificaci&oacute;n com&uacute;n entre la ciudadan&iacute;a europea.
    </p><p class="article-text">
        Este planteamiento de falta de consolidaci&oacute;n del proyecto pol&iacute;tico, se convierte en el preludio de un fracaso cuando el modelo econ&oacute;mico no puede dar respuestas a las clases trabajadoras tras la crisis econ&oacute;mica de 2008, es decir, el elemento fundamental de adhesi&oacute;n europea, la propia econom&iacute;a, falla. Por lo que, la ciudadan&iacute;a europea en ausencia de cualquier elemento cultural identificable como propio que haya tenido &eacute;xito a escala comunitaria (como hubiera sido una constituci&oacute;n), se cuestiona si el v&iacute;nculo comunitario realmente aporta alg&uacute;n tipo de seguridad o de capacidad de contestaci&oacute;n sobre la incertidumbre del mundo que rodea al individuo europeo y la ciudadan&iacute;a europea, as&iacute; como la propia UE quedan inmersas en una crisis existencial. En este sentido, es relevante ver que las relaciones y el encomiable trabajo de haber establecido instituciones funcionales dentro de un marco jur&iacute;dico propio entre Estados miembros, no tiene el peso que deber&iacute;a cuando los ciclos capitalistas pasan por lapsos recesivos. Y es aqu&iacute;, donde nos hallamos, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la recesi&oacute;n econ&oacute;mica y sucesiones de asuntos de primera relevancia en materia geopol&iacute;tica, nos encontramos un proceso de desconexi&oacute;n denominado como postura &ldquo;antieuropeista&rdquo;, donde partidos de car&aacute;cter nacionalista y de extrema derecha est&aacute;n reclamando con &eacute;xito para s&iacute;, el repliegue de la sociedad al Estado-naci&oacute;n y la defensa de valores tradicionales con una fuerte carga que &ldquo;descosmopolitiza&rdquo; al ciudadano europeo, y le da una visi&oacute;n sesgada de su realidad mediante un relato que activa la parte emocional, as&iacute; como una pol&iacute;tica del rechazo y del prejuicio de cara a que su naci&oacute;n deba mantener la condici&oacute;n de Estado miembro en una UE hu&eacute;rfana de s&iacute;mbolos identitarios.
    </p><h4 class="article-text">Disgregaci&oacute;n pol&iacute;tica y la voz m&uacute;ltiple</h4><p class="article-text">
        Llega el momento de sumar factores y elementos que nos conducen a nuestro escenario actual. En este sentido, el proyecto europeo muestra sus debilidades en gesti&oacute;n de pol&iacute;tica exterior, cuando grandes desaf&iacute;os geopol&iacute;ticos que deben ser abordados como actor global irrumpen con fuerza. Algo intr&iacute;nsecamente ligado al funcionamiento descentralizado e incoherente de los Estados miembros, en los cuales, los gobiernos utilizan una l&oacute;gica nacional en sus l&iacute;neas estrat&eacute;gicas, dejando la l&oacute;gica comunitaria en un segundo plano, de forma que, se percibe una uni&oacute;n sin nexo com&uacute;n a la hora de establecer una agenda pol&iacute;tica propia que abarque la pluralidad que comprende.
    </p><p class="article-text">
        Desde el planteamiento plasmado en el <a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">choque de democracias</a> que interpretan Mark Leonard y J.I. Torreblanca, la recesi&oacute;n econ&oacute;mica da muestra de una cronolog&iacute;a de distintas interpretaciones de c&oacute;mo actuar, en la que, Alemania, junto al posicionamiento del BCE, adopta una narrativa condescendiente respecto a los miembros del &ldquo;Sur&rdquo;, algo que se ha sido extendido por parte de los <em>mass</em> <em>media,</em> y que se traduce en actitudes de desconexi&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n alemana que se ve reflejada en el relato de naci&oacute;n sacrificada para el mantenimiento de Estados miembros incapaces de cumplir el d&eacute;ficit acordado. A su vez, los programas de austeridad sobre los pa&iacute;ses rescatados han generado la imagen de un rol semejante al del FMI, pero asociado al comportamiento de la UE de cara a sus miembros, lo cual, se ha convertido en uno de los factores responsables del nacimiento de un sentimiento de humillaci&oacute;n en las sociedades de los Estados, a  los que no les ha quedado m&aacute;s remedio que contemplar como las condiciones del mercado laboral se precarizaban sin ning&uacute;n tipo de reticencia en salvaguarda de la clase trabajadora europea; y por otra parte, la intromisi&oacute;n y erosi&oacute;n en sus pol&iacute;ticas sociales, de bienestar, de autogobierno descentralizado y autogesti&oacute;n presupuestaria (v&eacute;ase reforma del art. 135 CE), as&iacute; como tambi&eacute;n, el cuestionamiento de su soberan&iacute;a por parte de una UE que se ve lejana a los problemas perceptibles por la ciudadan&iacute;a europea y con una &ldquo;<a href="https://elpais.com/elpais/2016/09/12/opinion/1473703077_122197.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de respuestas efectivas a las necesidades reales de la gente</a>&rdquo;, lo que ha catapultado el relato euroescepticista de forma exponencial en apenas una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Como record&aacute;bamos antes, la disgregaci&oacute;n pol&iacute;tica no solo descansa sobre los efectos del ciclo de recesi&oacute;n capitalista, sino tambi&eacute;n sobre el desprop&oacute;sito que supone la actividad de la UE en materia de pol&iacute;tica exterior y de protecci&oacute;n interior com&uacute;n, donde tiene una agenda subalterna a la de EEUU y al posicionamiento estrat&eacute;gico de la OTAN (v&eacute;ase no solo la gesti&oacute;n de Medio Oriente, sino del conflicto en Ukrania como ejemplos fundamentales), lo que ha supuesto el toque de gracia a su posible concepci&oacute;n como actor global con autonom&iacute;a sobre sus acciones exteriores o control geoestrat&eacute;gico de su entorno, quedando en una posici&oacute;n de indecisi&oacute;n permanente y de identidad indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los posibles factores de fracaso del proyecto europeo, es que cuando habla, no habla con una sola voz, no tiene &ldquo;una sola silla&rdquo;, lo cual implica una falta de liderazgo s&oacute;lido, algo que distorsiona el mensaje y la posici&oacute;n adoptada. En este sentido, a menudo prima la adopci&oacute;n de posicionamientos en calidad individual por parte de los diferentes Estados, lo cual deja entrever el lugar que ocupa la UE en asuntos de pol&iacute;tica exterior como actor global y la baja comunicaci&oacute;n interna que padece. Si partimos de la idea, de que en la UE existe una proyecci&oacute;n de l&oacute;gica federal, no caben las incoherencias en el posicionamiento como bloque, porque precisamente evidencia eso, la desuni&oacute;n, la primac&iacute;a de las agendas estatales sobre los posibles proyectos de la &ldquo;federaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, planteado desde una l&oacute;gica confederal, ser&iacute;a m&aacute;s entendible, o tal vez admisible, el hecho de que existan varios locutores con mensajes diferenciados, pero en este caso, no se deber&iacute;a contemplar las injerencias en materia pol&iacute;tica y presupuestaria que a d&iacute;a de hoy se impone a los Estados miembros cuestionando su voluntad como naci&oacute;n aut&oacute;noma. Un retroceso al planteamiento del &ldquo;mutante confederal&rdquo; que la UE ha sido en sus fases embrionarias, suprimir&iacute;a del tablero pol&iacute;tico la posibilidad de avance respecto de construir un argumento inequ&iacute;voco que conteste a los problemas inmediatos de las naciones europeas desde el populismo de extrema derecha, pero a su vez, elimina la posibilidad de comportarse como un actor global en condiciones de cuestionar las agendas de las grandes potencias. No existir&iacute;a un &ldquo;nosotros&rdquo;, el reto se situar&iacute;a en volver a construir puentes de comprensi&oacute;n entre los Estados con barreras ling&uuml;&iacute;sticas, culturales, &eacute;tnicas y religiosas considerables, lo que implicar&iacute;a dejar caer en el olvido el proyecto de una agenda con capacidad de influencia sobre tem&aacute;ticas de inter&eacute;s internacional.
    </p><p class="article-text">
        Los datos dan a entender que la tendencia no es repentina, ya que si observamos datos recogidos en el Eurobar&oacute;metro de Opini&oacute;n P&uacute;blica de la Uni&oacute;n Europea de 2017, al 54% de los europeos le evoca un sentimiento negativo la inmigraci&oacute;n externa a la UE, lo cual es un problema que se traslada a la actualidad y que necesita de una posici&oacute;n com&uacute;n, pero que se afronta de forma aislada, quedando en papel mojado cualquier declaraci&oacute;n de intenciones en el Parlamento Europeo (y recordemos que es la c&aacute;mara de representaci&oacute;n popular de la UE). En el mismo estudio se indica que el 48% de los europeos tiende a desconfiar de las instituciones europeas, una din&aacute;mica que confirma la progresi&oacute;n de la &ldquo;<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agenda deslegitimadora, antieuropea y racista que impacta de lleno en las instituciones europeas</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, el replanteamiento de la Uni&oacute;n Europea no tiene por qu&eacute; considerarse un retroceso para Europa, sino una toma de impulso. Aunque es evidente que el planteamiento de escisi&oacute;n por parte del Br&eacute;xit, es un s&iacute;ntoma de que el modelo construido de arriba hacia abajo no est&aacute; funcionando, y lo que es todav&iacute;a m&aacute;s relevante, la ciudadan&iacute;a europea ha visto mermada su soberan&iacute;a nacional con las injerencias de la UE y los imperativos del derecho comunitario sobre el derecho estatal. Esto genera que un importante sector de la ciudadan&iacute;a se vea cobijada al calor de un discurso nacionalista xen&oacute;fobo y de rechazo, recubierto de una falsa voluntad plebiscitaria, as&iacute; como de un relato antiglobalizaci&oacute;n, que a su vez tapa  los problemas de desigualdad en la estratificaci&oacute;n respecto a las diferencias entre clases y los problemas en la condiciones de trabajo que establece un mercado globalizado ilocalizable, generando una precariedad salvaje que impide el emprendimiento de proyectos personales y condena al ciudadano europeo m&iacute;nimamente formado, a una alienaci&oacute;n ineludible que lo mantendr&aacute; inmerso en una incertidumbre econ&oacute;mica y existencial para la cual, la UE, al igual que sus Estados, no est&aacute;n siendo capaces de dar una respuesta concreta. El ant&iacute;doto a la reconstrucci&oacute;n narrativa visceral ultraderechista, es trasladar el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica comunitaria relevante a un escenario donde la ciudadan&iacute;a tenga voz y vea recuperada su soberan&iacute;a popular. Este ser&iacute;a el paso inicial para comenzar la recuperaci&oacute;n sobre la din&aacute;mica de repliegue hacia el Estado-naci&oacute;n y cauterizar la sensaci&oacute;n de anomia que tiene la ciudadan&iacute;a europea perteneciente a las capas m&aacute;s perjudicadas de la estratificaci&oacute;n, los denominados &ldquo;perdedores de la globalizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Iv&aacute;n Cebri&aacute;n</strong> es estudiante del grado en Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica de la Universitat de Val&egrave;ncia
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-incertidumbre_132_1631630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2019 09:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Europa de la incertidumbre]]></media:title>
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