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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Fernández López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_fernandez_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Fernández López]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El estudio de los microorganismos para mitigar los efectos del cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/estudio-microorganismos-mitigar-efectos-climatico_132_1626101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17d3ed0d-f5e0-4f3b-b8a4-b52b73e02414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El estudio de los microorganismos para mitigar los efectos del cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La incidencia de los incendios forestales podría incrementarse en un futuro. ¿Cuáles son los microorganismos y los procesos bioquímicos que pueden ayudar a recuperar el ecosistema?</p></div><p class="article-text">
        Esta misma semana nos sorprend&iacute;a la noticia de que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cambio-climatico-efectos-millones-espanoles_0_881562646.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cambio clim&aacute;tico afecta ya a 32 millones de espa&ntilde;oles</a>. Sin embargo, los efectos del cambio clim&aacute;tico los vienen sufriendo los ecosistemas naturales desde hace a&ntilde;os, aunque las personas no nos hayamos dado cuenta de ello. Distintas organizaciones internacionales han auspiciado la creaci&oacute;n de Observatorios de Cambio Global en distintos pa&iacute;ses y zonas geogr&aacute;ficas; uno de ellos situado en el Espacio Natural de Sierra Nevada (provincias de Granada y Almer&iacute;a), ya que es un punto especialmente sensible para detectar de forma temprana estos cambios. Aunque es conocida la labor y esfuerzos realizados en el estudio de organismos superiores (plantas y animales), son menos conocidos los estudios sobre lo microorganismos y las implicaciones que los mismos pueden tener sobre el resto de componentes del ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, se han llevado a cabo distintos proyectos de investigaci&oacute;n sobre los microbiomas de las querc&iacute;neas (principalmente encinas y robles) del Espacio Natural de Sierra Nevada. La incidencia de los incendios forestales podr&iacute;a incrementarse en un futuro, y por tanto se ha estudiado cu&aacute;les son los microorganismos y los procesos bioqu&iacute;micos que pueden ayudar a recuperar el ecosistema. As&iacute;, hemos visto que en este proceso de recuperaci&oacute;n tienen un papel destacado las Actinobacterias, g&eacute;neros <em>Arthrobacter</em> y <em>Blastococcus,</em> que aumentan su n&uacute;mero hasta ser casi la cuarta parte de todos los microorganismos del suelo.
    </p><p class="article-text">
        Estas bacterias destacan por su capacidad de crecer en suelos pobres en nutrientes (oligotrofia), al tiempo que pueden ser capaces de metabolizar restos de madera quemada, y aportar nuevo nitr&oacute;geno al ecosistema. El nitr&oacute;geno es un elemento esencial para el desarrollo de las plantas, que se pierde como consecuencia de los incendios y de la erosi&oacute;n de los suelos; tan s&oacute;lo las bacterias y arqueas (procariotas) son capaces de obtenerlo a partir del Nitr&oacute;geno atmosf&eacute;rico y as&iacute; ponerlo a disposici&oacute;n del resto de organismos del ecosistema. Pero tambi&eacute;n son capaces de convertir en amonio disponible para las plantas otras fuentes inorg&aacute;nicas de nitr&oacute;geno presentes en el suelo quemado.
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        Adem&aacute;s, en la ra&iacute;z de una encina quemada, estos microorganismos son capaces de desarrollarse y ayudar al crecimiento de un nuevo &aacute;rbol mediante el aporte de elementos que se han convertido en escasos despu&eacute;s del desastre natural como son el F&oacute;sforo o el Hierro, disminuyendo el nivel de estr&eacute;s de la planta al actuar sobre la s&iacute;ntesis de la fitohormona Etileno, o bien obteniendo un suplemento de nutrientes a partir de fuentes inorg&aacute;nicas. Es decir, estas bacterias son capaces de desarrollar una amplia bater&iacute;a de actividades promotoras del crecimiento vegetal. Por otra parte, hemos visto que las comunidades microbianas de las encinas silvestres son naturalmente resilientes; y as&iacute; las variaciones que sufren tras un periodo de exclusi&oacute;n de lluvia de 10 a&ntilde;os son menores que las variaciones que sufren de forma natural debidas al cambio estacional a lo largo de un a&ntilde;o normal. Todos estos resultados nos hacen ser optimistas sobre la posibilidad de utilizar los microorganismos naturales presentes en el suelo para aumentar la salud de nuestros encinares y su resiliencia frente al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, aprovechando el gradiente altitudinal que nos ofrece Sierra Nevada, tambi&eacute;n hemos estudiado la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico de las comunidades de microorganismos asociados a la ra&iacute;z del roble melojo. El conocimiento del microbioma, tanto el total como el activo, de esta especie arb&oacute;rea nos ha permitido identificar microorganismos clave que le ayudan a su supervivencia. Entre ellos encontramos a los g&eacute;neros <em>Phenylobacterium</em>, bacteria poco abundante pero muy activa; a <em>Chitinophaga</em> poco activa pero muy abundante; o a <em>Bradyrhizobium</em> muy importante en ambas condiciones. Estos y otros microorganismos est&aacute;n siempre presentes en la rizosfera de los robles independientemente de la altitud a la que est&eacute;n creciendo los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        Los cambios de las comunidades microbianas por efecto de la altitud se basan en la abundancia relativa de cada g&eacute;nero, m&aacute;s que en la presencia/ausencia de g&eacute;neros concretos. Y que, a mayor altitud, en un suelo con menos materia org&aacute;nica, se potencia un metabolismo para captar nutrientes desde fuentes inorg&aacute;nicas, desarrollando por lo dem&aacute;s rutas metab&oacute;licas muy similares. Es decir, frente al cambio clim&aacute;tico, se puede optar por favorecer el desarrollo de robledales a mayor altitud ya que los microorganismos con los que interaccionan ya han colonizado estas alturas.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, pensamos que los microorganismos identificados pueden ser muy importantes en la conservaci&oacute;n de la vegetaci&oacute;n de los espacios naturales. Un correcto uso de los mismos puede ayudar a mitigar los efectos del cambio clim&aacute;tico y potenciar la resiliencia de las especies vegetales, as&iacute; como de todo el ecosistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Fernández López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2019 10:42:10 +0000]]></pubDate>
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