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    <title><![CDATA[elDiario.es - Janeth Lucía Matamoros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/janeth_lucia_matamoros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Janeth Lucía Matamoros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las grietas de la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/grietas-union-europea_132_1620064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28bff17e-5b44-494d-84d2-66e4e5540b64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los ministros de Exteriores de los seis países fundadores de la Unión Europea (UE) se reunieron hoy en Berlín, a invitación de Alemania, para empezar a pergeñar el futuro del bloque sin el Reino Unido"></p><p class="article-text">
        La UE como un organismo supranacional supuso un reto desde su creaci&oacute;n. Caminar hacia una uni&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social, tras haber sufrido uno de los conflictos b&eacute;licos m&aacute;s importantes de la historia parec&iacute;a una utop&iacute;a, que empez&oacute; a materializarse cuando se conformaron las Comunidades Europeas (CECA, CEE, CEEA) en los a&ntilde;os 50, que m&aacute;s tarde mutar&iacute;an en la Uni&oacute;n Europea con la firma del Tratado de Maastricht en 1992. Hoy 26 a&ntilde;os despu&eacute;s, se ha avanzado mucho en la integraci&oacute;n, pero no lo suficiente, incluso hay quienes opinan que se ha llegado al punto m&aacute;ximo de integraci&oacute;n, a partir del cual todo se resquebraja de nuevo. Para entender los motivos de la corriente desintegradora que recorre la UE es necesario preguntarnos &iquest;Cu&aacute;les son las causas del malestar del proyecto europeo y cu&aacute;les son sus consecuencias? Y no se puede dar respuesta a esta pregunta sin tener en cuenta los nuevos retos que asolan Europa, muchos de ellos provocados por la globalizaci&oacute;n, fen&oacute;meno que ha tra&iacute;do retos para los que la UE no estaba preparada: las crisis econ&oacute;micas, el terrorismo internacional, los flujos migratorios, el auge de populismos o el resurgir del sentimiento nacionalista. Estos y otros son los problemas que se presentan en el nuevo orden mundial. La pregunta que nos inquieta es &iquest;<em>hacia d&oacute;nde va la UE? &iquest;el sue&ntilde;o europeo est&aacute; en decadencia o al contrario esta crisis de identidad contribuir&aacute; al fortalecimiento de la UE</em>?
    </p><h3 class="article-text">Situaci&oacute;n y posici&oacute;n geopol&iacute;tica de la UE</h3><p class="article-text">
        Hacer un diagn&oacute;stico sobre el estado de la UE es una tarea compleja, pero me atrever&eacute; a decir que la causa principal de su crisis como proyecto com&uacute;n son los d&eacute;biles cimientos sobre los que se construy&oacute;, y el desatino de los estados miembros al no reforzar la estructura desde la base previniendo as&iacute; futuras consecuencias negativas para el estado de la Uni&oacute;n. Obviamente no se le puede quitar m&eacute;rito a la voluntad de los estados europeos de reconciliarse despu&eacute;s de la gran disputa, pero tambi&eacute;n es innegable que no todos estaban de acuerdo en el modelo de UE que quer&iacute;an, aunque teniendo en cuenta el contexto es perfectamente comprensible la desconfianza mutua entre estados y con el proyecto en s&iacute;. La l&oacute;gica de integraci&oacute;n vino determinada no por las ambiciosas ideas de algunos fundadores como la integraci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social, sino por los resultados que se obten&iacute;an. De esta manera la UE se iba legitimando a trav&eacute;s de los resultados que produc&iacute;a y no de las ideas que defend&iacute;a, tanto los estados que quer&iacute;an sumarse al proyecto, como los ciudadanos apostaron por la uni&oacute;n al ver que funcionaba. As&iacute; pues, ni los estados miembros, ni la UE como organizaci&oacute;n supranacional, sintieron la necesidad de articular un discurso vinculante para la ciudadan&iacute;a europea, basado en los principios defendidos por la UE con la intenci&oacute;n de generar una identidad com&uacute;n, de la cual todos y todas se sintieran orgullosos. Y si una estructura tan grande como la UE se asienta sobre cimientos tan fr&aacute;giles como la legitimidad basada en la idea de seguir porque es lo que conviene, ocurre que ante cualquier viento fuerte se agrieten las paredes, que es lo que ha sucedido tras el azote de la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de la UE a su vez nos ayuda a entender su posici&oacute;n como actor global. Siguiendo a Daniel Poch (2018), &ldquo;<em>la UE es una parte del mundo, que no se puede analizar como un estado</em>&rdquo;. En un mundo multipolar interdependiente donde el poder no se encuentra concentrado en un solo actor, por la ley de acci&oacute;n-reacci&oacute;n el movimiento de un actor tiene efectos sobre otro. Y como si de una partida de ajedrez se tratara, en este tablero multinivel, los efectos de la globalizaci&oacute;n cada vez m&aacute;s acentuados, han provocado que los actores globales empiecen a posicionarse. Estados Unidos ha optado por el proteccionismo, actores emergentes como China han optado por m&aacute;s globalizaci&oacute;n y la UE no termina de encontrar su lugar. Este es un signo claro de debilidad, ya que un actor sin discurso s&oacute;lido es un actor desorganizado o peor a&uacute;n fragmentado. Uno de los motivos de la fragilidad, seg&uacute;n Poch, es &ldquo;<em>la falta de una pol&iacute;tica exterior propia que hace que act&uacute;e como una orquesta desafinada</em>&rdquo;, y el otro motivo es &ldquo;<em>su mala posici&oacute;n para las enmiendas a la globalizaci&oacute;n </em><em>actualmente en curso&rdquo;</em>, que lo vemos si analizamos la l&iacute;nea de actuaci&oacute;n seguida por la UE durante la gran recesi&oacute;n<strong>[1]</strong>.
    </p><h3 class="article-text">L&iacute;neas de actuaci&oacute;n de la UE durante la recesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Antes de analizar c&oacute;mo la UE ha afrontado los problemas del nuevo orden mundial, es necesario tener en cuenta las caracter&iacute;sticas del contexto estructural en el que nos manejamos, y su evoluci&oacute;n desde los a&ntilde;os 80 hasta la actualidad. Nos situamos en un contexto de capitalismo global, donde los estados- naci&oacute;n se configuran siguiendo l&oacute;gicas instrumentales que tienen como elemento regulador principal la racionalidad del mercado global. Adem&aacute;s, se ha producido una globalizaci&oacute;n de la cuesti&oacute;n social: desregularizaci&oacute;n y dualizaci&oacute;n del trabajo a escala planetaria, el pleno empleo ya no es el marco de referencia, sino el empleo temporal y precario. El dominio del mercado lo tienen las multinacionales, cuya estrategia de acumulaci&oacute;n capitalista se basa en la evasi&oacute;n fiscal a gran escala. Ante los efectos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de la globalizaci&oacute;n: aumento de flujos migratorios, refugiados, auge de populismos, terrorismo y ciberterrorismo, guerras, aumento de la desigualdad, cambio clim&aacute;tico; desde los estados se ha seguido una estrategia de ajustes centrados en la precariedad y el riesgo como mecanismo central de integraci&oacute;n social. La UE tambi&eacute;n ha emprendido este camino. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tratado de Lisboa de 2009 fue el &uacute;ltimo tratado firmado por la UE, cuya raz&oacute;n de ser fue la reforma de los tratados constitutivos: TFUE, TUE y la Carta de derechos fundamentales de la UE<strong>[2]</strong>. Esta reforma ten&iacute;a como objetivos: el deseo de hacer la UE m&aacute;s democr&aacute;tica, eficiente y fuerte a la hora de enfrentar los nuevos problemas mundiales como el Cambio clim&aacute;tico. Sin embargo, ante la evoluci&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica y sus impactos en los pa&iacute;ses miembros, estos objetivos se han ido relegando y se han ido aprobando reformas con el objetivo de mantener una estabilidad financiera, as&iacute; en 2012 el Consejo creo un nuevo organismo, el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), por el cual se adopta un nuevo tratado de estabilidad, coordinaci&oacute;n y gobernanza en la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria, con el objetivo de mantener una estabilidad financiera en la zona euro, durante el periodo de la crisis. Este organismo sustituye al <em>Fondo europeo de estabilidad financiero</em><em>&nbsp;(FEEF)</em> y al&nbsp;<em>Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera</em><em>&nbsp;(MEEF). </em>
    </p><p class="article-text">
        El balance sobre el cumplimiento de los objetivos de 2009 es por tanto negativo. Ni se ha conseguido una UE m&aacute;s democr&aacute;tica, ni es m&aacute;s eficiente y por su puesto queda patente su debilidad a la hora de enfrentarse a los nuevos retos mundiales. Si analizamos la l&iacute;nea de actuaci&oacute;n seguida por la UE, observamos que, debido al impacto de la crisis en las econom&iacute;as de los estados miembros y de sus ciudadanos, la UE ha centrado sus esfuerzos en conseguir paliar la crisis en t&eacute;rminos macroecon&oacute;micos, dictaminando pol&iacute;ticas de austeridad, con el objetivo de frenar el elevado d&eacute;ficit de los estados. Y en t&eacute;rminos macroecon&oacute;micos desde Espa&ntilde;a se puede decir que ha habido un crecimiento. Sin embargo, si observamos las econom&iacute;as de las familias, vemos que este crecimiento del PIB, no se ha reflejado en sus bolsillos. Muy al contrario, se observa que a la vez que ha crecido el PIB ha aumentado la desigualdad, que queda patente con la evidente reducci&oacute;n de las clases medias. Las medidas centradas en los recortes, sobre todo en servicios fundamentales como la Sanidad y la Educaci&oacute;n, han dejado a los ciudadanos m&aacute;s vulnerables que al inicio de la crisis. Esta vulnerabilidad, ante la desprotecci&oacute;n del estado del bienestar, ha provocado diferentes actitudes hacia las instituciones tanto estatales como europeas, tales como miedo, inseguridad, incertidumbre, desapego, etc. Estas actitudes negativas hacia las instituciones estatales, como ante el proyecto europeo, explican en gran parte la crisis de identidad que hoy en d&iacute;a experimenta la UE. Y hoy, tras 10 a&ntilde;os de recesi&oacute;n econ&oacute;mica, la propia UE reconoce su fracaso en la gesti&oacute;n de la crisis<strong>[3]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la aspiraci&oacute;n de llegar a ser un organismo fuerte capaz de afrontar problemas que venimos arrastrando desde finales del SXX, como incapacidad de amortiguar los impactos de la globalizaci&oacute;n, cuya vertiente m&aacute;s negativa, la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y sus efectos se han acentuado, resulta obvio el fracaso. Una de las causas es la falta de voluntad pol&iacute;tica com&uacute;n para fortalecer el proyecto a trav&eacute;s de la vinculaci&oacute;n ciudadana, lejos de trabajar en una creaci&oacute;n de identidad europea lo que se ha visto es una lucha interna de miembros abanderando consignas individualistas en pro de intereses particulares, que han supuesto un freno al progreso. La fragmentaci&oacute;n queda patente si analizamos la l&iacute;nea que se hab&iacute;a seguido hasta ahora, de avanzar, si no todos, aquellos que quieran y puedan, tanto en defensa como en tecnolog&iacute;a, entre otras &aacute;reas. La variedad de posibles v&iacute;as de futuro para la UE, recogidas en el Libro Blanco sobre el Futuro de la UE, elaborado por la Comisi&oacute;n: &ldquo;(<em>1) seguir igual, ir tirando; (2) limitarse al mercado &uacute;nico; (3) avanzar entre los que desean hacer m&aacute;s juntos, en velocidades y geometr&iacute;a variables; (4) hacer menos, pero de forma m&aacute;s eficiente; y (5) hacer mucho m&aacute;s conjuntamente&rdquo;</em><strong>[4]</strong><em>, </em>corroboran la divisi&oacute;n interna.
    </p><p class="article-text">
        Estas diferentes posturas acerca del nuevo camino a seguir acent&uacute;an el problema de la crisis de identidad de la UE respecto a los valores que defiende, que se han visto pisoteados en primer lugar por su mala gesti&oacute;n de la crisis, a trav&eacute;s de la mutilaci&oacute;n de derechos derivados de las pol&iacute;ticas de austeridad, y en segundo lugar por la gesti&oacute;n de los flujos migratorios, sobre todo de los refugiados. El fracaso del <em>Plan de Reubicaci&oacute;n y Reasentamiento de 2015</em><strong>[5]</strong>, deja en evidencia la falta de voluntad pol&iacute;tica de los estados para cumplir con las cuotas, y la falta de voluntad de la UE para hacer que se cumplan, al no haber previsto una penalizaci&oacute;n en caso de incumplimiento. De los 180.000 refugiados que ser&iacute;an reubicados y reasentados, en 2017, fecha en la que terminaba el plazo, solo se hab&iacute;a ejecutado el 30% del plan<strong>[6]</strong>. Un plan fracasado desde su inicio, ya que la soluci&oacute;n por la que ha apostado la UE ha sido por el cierre de fronteras, as&iacute; en 2015 se crea la <em>Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas</em>, conocida como FRONTEX, que en un principio se le asign&oacute; como presupuesto 143 millones, pero que ha ido aumentando, a medida que el problema crec&iacute;a, llegando a ser en 2017 de 281 millones, y con previsiones de llegar a los 381 millones en 2020<strong>[7]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El problema del crecimiento de los flujos migratorios sur-norte, sumado a la crisis econ&oacute;mica, multiplicado por la mala gesti&oacute;n europea es el caldo de cultivo para las nuevas alternativas pol&iacute;ticas de corte populista. Por un lado, encontramos los populismos de izquierdas, donde encontramos partidos como Podemos en Espa&ntilde;a o Syriza en Grecia, cuyo nacimiento viene fundamentalmente a ra&iacute;z de la crisis econ&oacute;mica de 2008. Y por otro lado tenemos los populismos de derechas, que eran movimientos preexistentes, pero a ra&iacute;z de la crisis se han visibilizado m&aacute;s y han obtenido un apoyo considerable. Tal y como afirma el soci&oacute;logo portugu&eacute;s Boaventura Souza &ldquo;<em>vivimos en una sociedad pol&iacute;ticamente democr&aacute;tica pero socialmente fascista</em>&rdquo;. La crisis econ&oacute;mica sirvi&oacute; &uacute;nicamente para acentuar los sentimientos de la poblaci&oacute;n, de rechazo hacia los extranjeros y sus identidades. Un efecto que supieron encauzar muy bien los partidos nacional- populistas de extrema derecha, relacionando desempleo con inmigraci&oacute;n. As&iacute; se explica la victoria de Trump en Estados Unidos, o el triunfo del Brexit en Reino Unido<strong>[8]</strong>.
    </p><h3 class="article-text">El populismo de derechas y su impacto sobre la multiculturalidad</h3><p class="article-text">
        El auge de movimientos nacional- populistas de derechas atenta directamente contra la multiculturalidad y los valores que se defienden en la Uni&oacute;n Europea. Este populismo xen&oacute;fobo y racista hace un an&aacute;lisis simplista de los efectos negativos de la globalizaci&oacute;n y se&ntilde;ala dos culpables: la Uni&oacute;n Europea y los flujos migratorios. Y para articular su discurso se vale del nacionalismo, de ah&iacute; que sea tan efectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que decir que el euroescepticismo se manifiesta en todo el eje izquierda-derecha y adem&aacute;s de manifiesta en diferentes grados. Si lo observamos a nivel de los partidos, apreciamos que hay quienes quieren la salida de la UE, y hay quienes se posicionan m&aacute;s bien contra las pol&iacute;ticas llevadas a cabo por la UE durante el periodo de recesi&oacute;n. Si observamos el fen&oacute;meno a nivel de la ciudadan&iacute;a, apreciamos que, tras el incremento del sentimiento antieuropeo durante la crisis de 2008, no ha aumentado, manteni&eacute;ndose pr&aacute;cticamente igual. De lo que se deduce que el aumento del voto a formaciones populistas no viene determinado por su posicionamiento antieuropeista, sino por otros factores como las reacciones anticapitalistas, antiglobalizaci&oacute;n, antinmigraci&oacute;n, etc. Uno de los hechos que ejemplifican este razonamiento, es la derrota del Frente Nacional Franc&eacute;s, ante el movimiento En Marcha encabezado por Macron, por el firme posicionamiento euroesc&eacute;ptico de Marine Le Pen, quien planteaba el abandono del euro. Una propuesta que sin duda fue causante de su derrota, ante el miedo que generaba la inseguridad econ&oacute;mica ante la percepci&oacute;n de posible p&eacute;rdida del patrimonio material, del que habla el polit&oacute;logo franc&eacute;s Dominique Reyni&eacute;<strong>[9]</strong>. De lo que se concluye que el euroescepticismo no es un elemento determinante de voto. En el caso concreto de Reino Unido el euroescepticismo triunf&oacute; en gran parte porque siempre ha sido un estado con niveles de euroescepticismo altos, tanto el gobierno como la ciudadan&iacute;a han mostrado desconfianza ante el proyecto europeo. Esta idea la vemos reflejada en el triunfo del Brexit, que, a pesar de haber sido una iniciativa de los conservadores, no encontr&oacute; gran oposici&oacute;n de los laboristas, debido a la falta de liderazgo, ante la divisi&oacute;n interna del partido<strong>[10]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al aumento de los flujos migratorios, el populismo de extrema derecha se muestra hostil e intolerante con identidades culturales que califica de <em>no integrables</em>, como la poblaci&oacute;n musulmana. El aumento de este rechazo hacia la cultura musulmana viene motivado por el terrorismo yihadista que viene azotando la comunidad occidental desde el atentado a las Torres Gemelas en 2001. Fecha que marca el inicio de una nueva &eacute;poca, caracterizada por la incertidumbre y el miedo; el terrorismo yihadista hab&iacute;a traspasado las fronteras occidentales, y la poblaci&oacute;n empez&oacute; a sentirse insegura. A ra&iacute;z de este atentado, se sucedieron muchos otros, en Europa concretamente se contabilizan 11 atentados graves, uno de los m&aacute;s recientes fue el sufrido en las ramblas de Barcelona, en agosto de 2017, que se cobr&oacute; 13 v&iacute;ctimas mortales, dejando a otros 50 heridos. Sin embargo, la islamofobia hace que la integraci&oacute;n sea a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil, y empuja a m&aacute;s j&oacute;venes a la radicalizaci&oacute;n<strong>[11]</strong>, en definitiva, es el pez que se muerde la cola.
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso como en una sociedad occidental donde se defienden derechos y libertades que en otras partes del mundo son inimaginables, no se haya superado este tipo de mezquindades hacia lo diferente. Estas actitudes indeseables latentes se han reflejado en plano electoral, provocando que formaciones populistas de derechas hayan obtenido mayor representaci&oacute;n. Tal y como se ha planteado anteriormente, la l&oacute;gica que siguen los populismos de derechas no viene &uacute;nicamente motivada por la crisis econ&oacute;mica, sino por valores de odio y rechazo al diferente, basados en la exaltaci&oacute;n nacionalista de la identidad etnoc&eacute;ntrica europea. Esto explica por qu&eacute; estos movimientos han surgido en toda Europa y no solo en los territorios m&aacute;s afectados por la crisis como Espa&ntilde;a, Grecia e Italia, sino que han aparecido tambi&eacute;n en Alemania, Noruega, Finlandia, Luxemburgo, etc.<strong>[12]</strong> Una de las explicaciones que se suele dar sobre el aumento de la volatilidad electoral, es decir el desalineamiento de los votantes de las formaciones tradicionales, y el realineamiento con otras fuerzas pol&iacute;ticas, es que los clivajes tradicionales, clase social o religi&oacute;n, han perdido fuerza, y est&aacute;n ganando peso otros como la inmigraci&oacute;n, la globalizaci&oacute;n, el cambio clim&aacute;tico, el feminismo. Temas que s&iacute; abordan los populismos, tanto de derechas como de izquierdas. Este hecho ha condicionado la l&oacute;gica de los partidos tradicionales, que han tenido que adaptarse, o redefinirse para frenar los realineamientos hacia nuevas formaciones.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; camino seguir?</h3><p class="article-text">
        Creo que es pronto para especular si el sue&ntilde;o europeo est&aacute; en crisis, o si esta crisis contribuir&aacute; al fortalecimiento de la UE. Todo depender&aacute; de la voluntad general y su reflexi&oacute;n sobre &iquest;qu&eacute; UE nos gustar&iacute;a tener? Si bien es verdad que los populismos de derechas est&aacute;n ganando fuerza, es en gran parte por el fracaso de los partidos tradicionales a la hora de enfrentar la problem&aacute;tica de los efectos negativos de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Por otro lado, la falta de identificaci&oacute;n ciudadana con el proyecto europeo ha existido desde los or&iacute;genes, la UE siempre ha sido vista como un gigante que habita en Bruselas, sin ning&uacute;n tipo de vinculaci&oacute;n emocional con los ciudadanos. Esta crisis de identificaci&oacute;n se ha acentuado por la l&oacute;gica de actuaci&oacute;n seguida por la UE durante la crisis, que ha provocado un mayor alejamiento y un descontento generalizado. Pero esto no ha supuesto una ruptura definitiva con lo que el proyecto europeo representa ni con los resultados que produce, a pesar de no ser los deseados, sino m&aacute;s bien una llamada de atenci&oacute;n ciudadana, en la que se manifiesta su desacuerdo con las pol&iacute;ticas de la UE, que no han hecho mas que empeorar las condiciones econ&oacute;micas de cada familia. Por lo cual me atrever&iacute;a a decir, que estos sentimientos de desvinculaci&oacute;n pueden cambiar si la UE emprende un nuevo camino. Tal y como plantea Delvaux (2016), hay dos caminos que se pueden seguir. Por un lado, tenemos una Europa ego&iacute;sta que piensa en sus intereses particulares, que ve a los inmigrantes como invasores y la que teme por su identidad cultural. O por otro, en el que se apueste por una Europa que piensa y act&uacute;a colectivamente, que busque gestionar con humanidad el flujo migratorio, y busca gestionar la diversidad a trav&eacute;s de la integraci&oacute;n<strong>[13]</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Queda claro que la pol&iacute;tica de &ldquo;apagar fuegos&rdquo; ya no sirve, en el sentido de que no ataca la causa, sino que intenta suavizar los impactos de las consecuencias. Una estrategia que sirve a corto plazo, pero que a largo plazo puede tener consecuencias devastadoras. Obviamente los desaf&iacute;os son enormes y no existe una soluci&oacute;n m&aacute;gica que acabe con los problemas, pero al menos lo que s&iacute; se podr&iacute;a esperar de este gigante supranacional es su compromiso en la definici&oacute;n de una estrategia firme y clara de actuaci&oacute;n, con objetivos marcados, para conseguir soluciones a largo plazo, que permitan resolver conflictos, y no que los agraven, como se ha venido haciendo hasta ahora. Pero todo depender&aacute; de los pa&iacute;ses miembros, de su voluntad de seguir caminando juntos, y de su capacidad para crear una identidad europea com&uacute;n, basada en los principios democr&aacute;ticos que tanto se defienden en el papel y que poco reivindican en la pr&aacute;ctica. La otra alternativa es emprender un camino en solitario, que lejos de fortalecer la regi&oacute;n, la debilita. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;* * * * * * * * *
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> Poch, R. (2018): &ldquo;La crisis de la UE &iquest;irreversible o reconducible? <em>Ctxt</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2]</strong> TFUE (Tratado de funcionamiento de la Uni&oacute;n Europea); TUE (Tratado de la Uni&oacute;n Europea)
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3]</strong> Ortega, A. &ldquo;<em>Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la UE navega sin rumbo y sin alma</em>&rdquo;, El Espectador Global, 7.3.2017
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4]</strong> Comisi&oacute;n Europea (2017). <a href="https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/libro_blanco_sobre_el_futuro_de_europa_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Libro Blanco sobre el Futuro de Europa&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5]</strong>&nbsp;<a href="https://www.boe.es/doue/2015/239/L00146-00156.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo de la UE (15.9.2015)</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[6]</strong> Gal&aacute;n, E. &ldquo;El acuerdo inicial para acoger a los refugiados era muy f&aacute;cil de incumplir&rdquo;, <em>P&uacute;blico,</em> 25.9.2017
    </p><p class="article-text">
        <strong>[7]</strong>&nbsp;<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_MEMO-15-6332_en.htm." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Europea, 2015</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[8]</strong> Bassets, M. (2018): El populismo: la secuela tras una d&eacute;cada de recortes&ldquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>, 9.9.2018.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[9]</strong> Bassets, M. (2018): &ldquo;El populismo: la secuela tras una d&eacute;cada de recortes&rdquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>, 9.9.2018.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[10]</strong> Arag&oacute;, L. (2018). &ldquo;As&iacute; ha ganado terreno el euroescepticismo en cada uno de los pa&iacute;ses de la UE&rdquo;. <em>La vanguardia</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[11]</strong> Abbas, T. (2015). &ldquo;El islam en Europa&rdquo; . <em>La Vanguardia Dossier.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[12]</strong> Rama Caama&ntilde;o, J. (2017): &ldquo;el cambio en los sistemas de partidos europeos&rdquo;, <em>Agenda p&uacute;blica</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[13]</strong> Delvaux, B. (2016): &ldquo;suicidio del proyecto pol&iacute;tico europeo&rdquo;, <em>El Pa&iacute;s</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Janeth Lucía Matamoros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/grietas-union-europea_132_1620064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Apr 2019 08:06:52 +0000]]></pubDate>
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