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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paco Paños]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paco_panos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paco Paños]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eduardo Ruiz Rosa, escritor: "México es un país esquizofrénico. Un país lleno de fantasmas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/eduardo-ruiz-rosa-escritor-mexico-pais-esquizofrenico-pais-lleno-fantasmas_128_9292659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/013a09b3-6049-4ae6-9224-29bdc2d44757_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Ruiz Rosa, escritor: &quot;México es un país esquizofrénico. Un país lleno de fantasmas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo sábado 10 de septiembre visita Murcia (Libros Traperos, 12h.) para presentar su última novela, 'El libro de nuestras ausencias' en conversación con el escritor Diego Sánchez Aguilar</p></div><p class="article-text">
        Eduardo Ruiz Sosa&nbsp;(Culiac&aacute;n, M&eacute;xico, 1983), es autor de los libros de cuentos&nbsp;<em>La voluntad de marcharse</em>&nbsp;(2008, Premio Nacional de Literatura In&eacute;s Arredondo) y&nbsp;<em>Cu&aacute;ntos de los tuyos han muerto</em>&nbsp;(Candaya, 2019), del libro de cr&oacute;nicas&nbsp;<em>Primera silva de sombra</em>&nbsp;(2018) y de la novela&nbsp;<em>Anatom&iacute;a de la memoria</em>&nbsp;(Candaya, 2014), por la cual obtuvo la I Beca de Creaci&oacute;n Literaria Han Nefkens. El pr&oacute;ximo s&aacute;bado 10 de septiembre visita Murcia (Libros Traperos, 12h.) para presentar su &uacute;ltima novela, <em>El libro de nuestras ausencias</em> (Candaya, mayo de 2022) en conversaci&oacute;n con el escritor Diego S&aacute;nchez Aguilar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si te parece, Eduardo, empezamos la entrevista abordando el tema central de tu &uacute;ltima novela, </strong><em><strong>El libro de nuestras ausencias</strong></em><strong> (Candaya, mayo de 2022).&nbsp;Ya en la primera p&aacute;gina del libro escribes: &laquo;La mitad de la historia mexicana es m&aacute;s de un siglo de desapariciones. Son esas desapariciones&hellip; el cuerpo central de este texto. Pero la dimensi&oacute;n de esas ausencias rebasa cualquier relato anclado en la cordura, los n&uacute;meros, los testimonios o la denuncia&raquo;. Y a&ntilde;ades: &laquo;M&eacute;xico es un pa&iacute;s esquizofr&eacute;nico. Un pa&iacute;s lleno de fantasmas&raquo;. &iquest;Cu&aacute;ndo y d&oacute;nde te surge la necesidad de contar este horror? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo te ha llevado dar por terminado el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que el modo de aproximarme a la experiencia de la realidad desde la escritura tiene que ver con una forma de prolongada exposici&oacute;n, es decir, una convivencia constante con aquello de lo que finalmente terminar&eacute; escribiendo. En general as&iacute; ha sucedido con todo lo que hasta ahora he publicado. En el caso de <em>El libro de nuestras ausencias</em>, la idea general, el primer impulso de configuraci&oacute;n del relato, es muy lejano, probablemente de hace 16 o 17 a&ntilde;os, sin que en ese momento, desde luego, haya comenzado la escritura del texto. Sin embargo, al mismo tiempo es un impulso cercano en tanto que su influencia, sus diversos contextos, me han acompa&ntilde;ado desde entonces casi sin interrupci&oacute;n. Para m&iacute; es importante, e inevitable, esa convivencia, la constancia necesaria para percibir c&oacute;mo es que determinados sucesos se transforman (y nos transforman) a lo largo del tiempo. La conjunci&oacute;n de mi primera vez yendo al teatro, en 1996, y ciertos acontecimientos violentos que ocurrieron en Culiac&aacute;n y que fueron relativamente cercanos a m&iacute; podr&iacute;an considerarse como el primer detonante. Pero yo no puedo escribir desde la prisa o desde la reacci&oacute;n inmediata (o no quiero), y por eso es que la escritura y reescritura de las diferentes versiones de este texto me ha tomado unos 15 a&ntilde;os. A lo largo de ese tiempo se fue transformando todo: la historia, la estructura, los personajes, el lenguaje, en la medida en que esa experiencia de la realidad se fue transformando para m&iacute; tambi&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la tem&aacute;tica, el contexto, la violencia y la corrupci&oacute;n, m&aacute;s que una necesidad de abordarlos creo que puedo decir que tengo, primero, la voluntad de hacerlo, la voluntad de escribir, siempre, desde una postura &eacute;tica y pol&iacute;tica; y despu&eacute;s, que tambi&eacute;n entiendo la escritura como un modo de comunicarse, quiz&aacute; secretamente, de forma oblicua, con quienes nos son cercanos, con quienes compartimos, por ejemplo, ese contexto, esas ausencias, esas p&eacute;rdidas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como hemos dicho, el lector que se adentra en </strong><em><strong>El libro de nuestras ausencias</strong></em><strong>, sabe desde el principio que el tema central ser&aacute;n las desapariciones y por poco que avance intuye que tu modo de enfocar ese tema no va a ser un relato al uso, que te alejas de todo lo convencional, que tu intenci&oacute;n no es escribir una cr&oacute;nica policial o period&iacute;stica como hizo Sergio Gonz&aacute;lez en </strong><em><strong>Huesos en el desierto</strong></em><strong>, que no quieres hacer un relato lineal y pormenorizado como el de Roberto Bola&ntilde;o en 'La parte de los cr&iacute;menes', ese cap&iacute;tulo cuarto de </strong><em><strong>2666</strong></em><strong> en el que durante 350 p&aacute;ginas el chileno nos cuenta cada uno de los feminicidios ocurridos entre enero de 1993 y diciembre de 1997 en la ficcional Santa Teresa. El lector intuye a las pocas p&aacute;ginas que tu relato va a ser totalmente diferente, que va a ser radicalmente literario (soy consciente del riesgo que asumo al calificar tu novela como radicalmente literaria cuando acabo de poner como ejemplo de lo que huyes al mism&iacute;simo Bola&ntilde;o). &iquest;C&oacute;mo enfrentaste la forma que quer&iacute;as darle a esta historia? &iquest;Te llev&oacute; tiempo dar con la forma o lo tuviste claro desde el principio?, porque no debe ser f&aacute;cil escribir m&aacute;s de cuatrocientas cincuenta p&aacute;ginas en el estilo que t&uacute; has utilizado aqu&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente los dos elementos que m&aacute;s intent&eacute; reformular a lo largo de las diferentes versiones del libro fueron la estructura y el lenguaje. Y esos cambios eran posibles cuando la historia, a su vez, cambiaba. Ahora ya no s&eacute; cu&aacute;ntas versiones del libro escrib&iacute;, creo que fueron ocho o nueve, y quiz&aacute; fue en la s&eacute;ptima cuando el lenguaje, el modo de invocar las voces (la voz colectiva del libro, por ejemplo), encontr&oacute; su forma definitiva. La estructura, el sentido de puesta en escena (en cuanto al teatro), en cambio, lleg&oacute; en la &uacute;ltima versi&oacute;n. Creo que lo supe con m&aacute;s claridad, todo esto, cuando escrib&iacute; el &uacute;ltimo cuento de <em>Cu&aacute;ntos de los tuyos han muerto</em> (el &uacute;ltimo cuento que escrib&iacute;, que no es el &uacute;ltimo del libro), y que se titula &laquo;No tiene nariz ni ojos pero s&iacute; una boca&raquo;. La simultaneidad de tiempos y voces, una especie de corporeidad fantasmal de quien habla, y que, para m&iacute;, es la b&uacute;squeda de una forma de pensar en el lenguaje, en un lenguaje, que se aproxime al fen&oacute;meno del que habla el libro, un lenguaje para hablar de la ausencia, del desvanecimiento de la identidad, de lo perdido. Una vez que la estructura interna del libro estuvo clara para m&iacute;, el problema fue la estructura externa: en los &uacute;ltimos dos borradores el libro ten&iacute;a cuatro partes, cinco partes, entre las que se divid&iacute;an los m&aacute;s de veinte cap&iacute;tulos. La versi&oacute;n final tiene tres partes solamente. Esto tiene m&aacute;s que ver con lo que dec&iacute;a en la respuesta anterior: la idea de desaparecer el <em>yo</em> del libro, de tal modo que lo dominara el libro tendr&iacute;a que ser esa voz colectiva, que a veces se concreta en cada personaje, pero que siempre vuelve a esa voz difusa, comunal, que transita la historia. Esa eliminaci&oacute;n del <em>yo</em> implic&oacute; tambi&eacute;n, en la &uacute;ltima reescritura, eliminar casi ochocientas p&aacute;ginas del libro. Una especie de <em>desescritura</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos libros que se&ntilde;alas, tanto <em>Huesos en el desierto </em>como <em>2666</em>, son para m&iacute; referentes fundamentales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando termin&eacute; la lectura de </strong><em><strong>El libro de nuestras ausencias</strong></em><strong>, qued&eacute; con la sensaci&oacute;n de haber vivido una experiencia m&uacute;ltiple. Por un lado, esa experiencia que tiene que ver con las emociones. El horror, el dolor, la rabia, pero tambi&eacute;n, la solidaridad y la empat&iacute;a con las v&iacute;ctimas, tanto las ausentes como las vivas que las buscan. Por otro, lado la experiencia que tiene que ver con lo puramente literario, y ah&iacute; el libro me ha desbordado por su belleza, por el ritmo, por lo po&eacute;tico del texto,&nbsp;por la aventura, por el riesgo que alguien emprende y asume cuando escribe as&iacute;, y&nbsp;por tu esfuerzo, que como lector agradezco. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y sobre esto quer&iacute;a preguntarte. Cuando te sientas a escribir &iquest;tienes en la mente las sensaciones que quieres trasmitir?, &iquest;tienes en cuenta al lector?, &iquest;qu&eacute; lector buscas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No suelo pensar en un lector protot&iacute;pico, o un lector ideal, para lo que escribo. Como mucho pienso en lectores de otros libros, lectores con los que comparto algunas lecturas, lectores que han le&iacute;do algunos de los libros que para m&iacute; son fundamentales durante la escritura. Pero lo primordial es la construcci&oacute;n de un libro que se diga con las palabras y las formas que le sean, desde mi perspectiva, propias. Es decir, yo creo que no puedo escribir este libro de otra manera porque faltar&iacute;a a una serie de reglas &eacute;ticas y de honestidad que se han ido construyendo a lo largo del proceso de escritura. Pienso m&aacute;s, como lo dices en la pregunta, en las sensaciones o las emociones o, como me gusta decirlo a m&iacute;, en la afectaci&oacute;n que el libro ha de invocar en quien lee. La idea no es (como lo fue en el caso de <em>Anatom&iacute;a de la memoria</em>), reconstruir un mundo <em>real</em>, sino construir el mundo que pueda hacer sentir a quien lea el libro algo semejante a lo que yo he sentido al aproximarme a los hechos ver&iacute;dicos que trascienden el libro, y que son numerosos y desordenados y que solamente logran tener sentido para m&iacute; en la medida en que yo he ordenado mi propia aproximaci&oacute;n a ellos. Mi trabajo, entonces, con el libro, es ordenar de otra manera esa experiencia para comunicar a quien lee esa afectaci&oacute;n, compartirla. 
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, todo esto ha de estar en estrecha relaci&oacute;n con lo que se relata en el libro: las desapariciones, los desplazamientos de las poblaciones de la sierra, las fosas clandestinas y los centros de exterminio del narco, que, como se&ntilde;alas, tiene su contraparte en las b&uacute;squedas, las rastreadoras, una serie de formas de la solidaridad, la transformaci&oacute;n de los espacios en pos de la supervivencia; todo esto es parte indispensable, para m&iacute;, de ese modo de compartir la afectaci&oacute;n. 
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                El autor Eduardo Ruiz Rosa | Kala Madrid                            </span>
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        <strong>Recientemente, La Comisi&oacute;n para la Verdad que el Gobierno de L&oacute;pez Obrador cre&oacute; para investigar la desaparici&oacute;n de 43 estudiantes en Ayotzinapa, ha dictaminado que lo ocurrido all&iacute; fue un crimen de estado. D&iacute;as despu&eacute;s ha sido ordenada la detenci&oacute;n del exfiscal general de M&eacute;xico y de 64 personas m&aacute;s entre polic&iacute;as y militares. Desde aqu&iacute;, y sin entrar en m&aacute;s consideraciones, parece un paso positivo. &iquest;Es esa la sensaci&oacute;n desde tu punto de vista?, &iquest;podemos pensar que estamos ante el principio del fin?, &iquest;somos demasiado optimistas?, &iquest;c&oacute;mo se han recibido estas noticias en tu pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo que sea el principio del fin: el problema de la violencia, la corrupci&oacute;n y la impunidad es muy complejo y est&aacute; enraizado en tant&iacute;simos niveles de la vida p&uacute;blica y privada de M&eacute;xico que un gesto de esta naturaleza, aunque indispensable, es apenas un asomo al v&eacute;rtigo. En todo caso s&iacute; creo que es un asomo valioso, que en un pa&iacute;s con un nivel de impunidad de casi el 100% es fundamental que procesos como este, investigaciones profundas que buscan la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o y la rendici&oacute;n de cuentas ante las v&iacute;ctimas y sus familias, son fundamentales. Desafortunadamente, el aparato y su mec&aacute;nica son monstruos muy viejos y muy arraigados, y tengo la sensaci&oacute;n de que, sobre todo desde los medios que siempre estuvieron al lado de los gobiernos anteriores, se est&aacute; diseminando la idea de que la nueva investigaci&oacute;n y el arresto de los implicados en el caso de Ayotzinapa no es otra cosa que una maniobra electoral, teniendo en cuenta que el periodo del gobierno actual termina en 2024 y que el a&ntilde;o pr&oacute;ximo comenzar&aacute; el proceso de las campa&ntilde;as. Por tanto hay cierta sensaci&oacute;n agridulce, me parece, en general. No es raro que en M&eacute;xico existan este tipo de arrestos medi&aacute;ticos que apenas un a&ntilde;o o dos antes sonaban impensables: as&iacute; pas&oacute; con Ra&uacute;l Salinas, con Javier Duarte, con Genaro Garc&iacute;a Luna, con Elba Esther Gordillo y otros tantos. Me parece que hay dos v&iacute;as significativas en esto: la del golpe medi&aacute;tico y visible a la corrupci&oacute;n en distintos niveles, que es importante, y la de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, la de la b&uacute;squeda de una verdad, de un relato de lo que sucedido que pueda sustentarse en evidencias y pruebas. No olvidemos que fue justamente Murillo Karam quien habl&oacute;, en los a&ntilde;os del suceso de Ayotzinapa, de &laquo;verdad hist&oacute;rica&raquo;, &laquo;verdad de los hechos&raquo; y &laquo;verdad jur&iacute;dica&raquo;, es decir, tres categor&iacute;as, muy diferentes, adjudicadas a un mismo acontecimiento.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras el &uacute;ltimo crimen que nos narrar&aacute;, el perpetrado en diciembre de 1997, escribe Bola&ntilde;o: &laquo;Las navidades en Santa Teresa se celebraron de la forma usual. Se hicieron posadas, se rompieron pi&ntilde;atas, se bebi&oacute; tequila y cerveza. Hasta en las calles m&aacute;s humildes se o&iacute;a a la gente re&iacute;r&raquo;. Eso Bola&ntilde;o. T&uacute;: &laquo;los hijos nunca aparecieron y el tiempo se fue estirando y el hermano de uno de ellos, demasiado joven como nosotros, sigui&oacute; yendo a la escuela, porque la vida contin&uacute;a, nos dec&iacute;an, es una fuerza, la vida, y no se detiene, &iquest;no fue ese el error?, &iquest;que nada se detuviera?&raquo;. Lo de que la vida sigue tras los cr&iacute;menes es un lugar com&uacute;n y en esto coincides con Bola&ntilde;o, pero t&uacute; a&ntilde;ades esas preguntas que a m&iacute; me parecen tan oportunas. &iquest;Estas preguntas que formulas, son una respuesta en s&iacute; mismas?, &iquest;son una indicaci&oacute;n?, &iquest;una posible propuesta de acci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es algo en lo que pienso mucho: en alg&uacute;n momento, no s&eacute; cu&aacute;ndo, ante la atrocidad, decidimos seguir. No s&eacute; por qu&eacute;. No me basta la idea de que <em>la vida ha de seguir</em> como un justificante suficiente para que despu&eacute;s de la destrucci&oacute;n (de un espacio, de una vida) todo se mantenga intacto (o tan intacto como sea posible) y aquello que ha sufrido una rotura se exilie de la cotidianidad porque hay una fuerza que empuja, que nos empuja a todos, a continuar dejando atr&aacute;s, arrinconado en el pasado o en determinados espacios, el dolor propio o ajeno. Son muchos los elementos del libro que tienen ese signo: la enfermedad y la posible muerte de Orsina, la actriz de teatro, por ejemplo; o el desplazamiento al que se ve obligada la familia de Teor&iacute;a Ponce y R&oacute;ldenas, cuando los padres de ellos deciden dejar atr&aacute;s la vida en la sierra a causa del avance del narco; o la huida de Manrique Ciego, que ante la p&eacute;rdida, se aleja de la familia y contin&uacute;a en una especie de vida ermita&ntilde;a, lo mismo que su sobrino Fernando. Una suerte de clausura voluntaria de aquello que hiere, para seguir con alguna forma de vida posible. Me interesa pensar en esto cambiando el signo, porque creo que, como bien dices,&nbsp;hay un error profundo en esa continuidad despojada de memoria. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cuanto al estilo que utilizas en la novela, llama poderosamente la atenci&oacute;n esa prosa rota, en pedazos, en la que quiebras literalmente la linealidad del texto. Esta forma la he visto aparecer t&iacute;midamente en </strong><em><strong>Anatom&iacute;a de la memoria</strong></em><strong> (Candaya 2014), m&aacute;s ensayada y desarrollada en los cuentos de </strong><em><strong>Cu&aacute;ntos de los tuyos han muerto</strong></em><strong> (Candaya 2019) y ya de una manera descarada y con una seguridad absoluta, en esta &uacute;ltima novela. Son quiebres que pausan la lectura, que invitan a la reflexi&oacute;n, que aportan valor po&eacute;tico, que a&ntilde;aden silencios, que permiten suspiros. Son una forma de embellecer el texto que a m&iacute; me resulta maravillosa pero m&aacute;s all&aacute; de mi opini&oacute;n, me gustar&iacute;a que desarrollaras t&uacute; la idea, que nos contaras c&oacute;mo has ido llegando a esta forma de escribir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que la forma de expresi&oacute;n de un texto debe ir de la mano de aquello que se cuenta, de la historia, de la afectaci&oacute;n que padecen los individuos de los que se habla. En este sentido, para m&iacute; el lenguaje, como cuerpo, debe ser una manera de visualizar el cuerpo de los personajes, de la historia, del espacio, de los acontecimientos. Un cuerpo roto, en pedazos, como bien dices, es, para m&iacute;, el cuerpo de la ausencia, o de <em>lo ausente</em>. No estoy tan seguro de pensarlo, en un inicio, como un modo de construir belleza en torno a un tema como la desaparici&oacute;n forzada, la violencia o la vejaci&oacute;n del cuerpo muerto. Desde luego que cumple esa y otras funciones, como se&ntilde;alas: el aliento, la respiraci&oacute;n de la lectura, las pausas, ciertos encabalgamientos que me interesan y que, para m&iacute;, expanden o dibujan el sentido de un enunciado m&aacute;s all&aacute; de las propias palabras. Sin embargo, lo entiendo m&aacute;s como un modo de representar esa descompostura del cuerpo desaparecido, del cuerpo ausente, del dolor que no cabe en el lenguaje. Casi no cabe el dolor en el lenguaje. Para m&iacute; hay un momento de intensidad en el acontecimiento, cuando nos golpea y lo &uacute;nico con lo que podemos reaccionar es con la v&iacute;scera, con el grito, con el llanto (aunque puede hablarse tambi&eacute;n de una afectaci&oacute;n gozosa, y re&iacute;mos, por ejemplo, o sentimos placer de distintas maneras que el lenguaje no alcanza a nombrar), un momento, dec&iacute;a, en que el lenguaje se nos pierde, y poco a poco, conforme vuelve la calma, lo recuperamos. Cuando el impacto del acontecimiento es tan grave, tan intenso, como en la p&eacute;rdida, entonces el lenguaje que vuelve ya no es suficiente, no alcanza, porque, como en la pregunta anterior, algo se rompi&oacute; definitivamente y el mundo es otro y nosotros somos otros y el lenguaje que conoc&iacute;amos ya no alcanza. Entonces, poco a poco, balbuceando, hacemos otro lenguaje. Una especie de idiolecto del dolor, por ejemplo. Creo que, sobre todo en <em>Cu&aacute;ntos de los tuyos han muerto</em> y en <em>El libro de nuestras ausencias</em>, ese es el proceso con el lenguaje.&nbsp;
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                &#039;El libro de nuestras ausencias&#039; de Eduardo Ruiz Rosa                            </span>
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        <strong>En cuanto a los personajes que aparecen en tu historia, todos son dignos de tratamiento individualizado, pero no tenemos espacio en esta entrevista. Me gustar&iacute;a que empez&aacute;ramos hablando de las rastreadoras. Estas mujeres tienen un papel importante en la historia ficcionada que es tu libro, pero creo que tienen un papel fundamental en la historia real de las desapariciones. &iquest;Qui&eacute;nes&nbsp;son? &iquest;C&oacute;mo las conociste?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un grupo de mujeres, principalmente, aunque tambi&eacute;n hay hombres, que se han dedicado, a causa de la desatenci&oacute;n del Estado, de buscar a sus familiares desaparecidos. Hay diversos grupos en todo el pa&iacute;s. En marzo de este a&ntilde;o, el conteo oficial se&ntilde;ala que se han descubierto m&aacute;s de 60mil fosas clandestinas, y que se han recuperado m&aacute;s de 90mil cuerpos. En Sinaloa, de donde soy originario y donde sucede la historia de <em>El libro de nuestras ausencias</em>, los grupos de rastreadoras comenzaron hacia el 2013. Ahora mismo, casi todos los colectivos dispersos est&aacute;n formados por familias, numerosas familias que buscan a sus desaparecidos: salen a los distintos parajes, al monte, a la sierra, a desierto, y buscan los lugares donde, posiblemente, gracias a llamadas an&oacute;nimas o pistas que les llegan de diversas maneras, encontrar&aacute;n fosas. Hacen un trabajo que nadie m&aacute;s hace. Han detenido, pr&aacute;cticamente, sus vidas, ellas s&iacute;, para dedicarse a esas b&uacute;squedas. No dejo de sentir una especie de rencor o de odio porque recuerdo, siempre que explico esto, que fue Javier Vald&eacute;s, el periodista y escritor sinaloense, quien les dio el nombre de <em>rastreadoras</em>. Fue &eacute;l quien acu&ntilde;&oacute; el nombre. Javier fue asesinado en mayo de 2017. Sandra Luz, otra de tantas mujeres que buscaba a su hijo, tambi&eacute;n fue asesinada, en 2014. El grupo de rastreadoras del norte de Sinaloa es uno de los primeros. Pero la existencia de familias que buscan a sus desaparecidos es muy antigua. Esa desaparici&oacute;n de tres muchachos, de la que hablaba antes, en 1996, es el primer registro que segu&iacute;, aunque su b&uacute;squeda era de otra naturaleza, en principio. La evoluci&oacute;n que estos grupos han tenido, desde sus inicios hasta ahora, es impresionante. Los conocimientos forenses que han adquirido, el valor y la t&eacute;cnica que han aprendido, son incalculables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creo que Orsina es el personaje principal, digamos que es el personaje transversal. Entorno a sus actuaciones en el teatro, a su viaje a la sierra para encontrase con el Tuerto Ad&aacute;n, a su tropiezo con la casa de los colonos, a su regreso&nbsp;</strong><em><strong>&ldquo;con un recuerdo que no era suyo&rdquo;,</strong></em><strong>&nbsp;a su enfermedad, a su desaparici&oacute;n y posterior b&uacute;squeda por Teor&iacute;a Ponce se vertebran las historias del libro y el resto de personajes. &iquest;Puedes hablarnos de Orsina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que en el libro hay muchos personajes, y que varios podr&iacute;an considerarse como protag&oacute;nicos en determinado momento, como si cada uno de ellos tuviera la escena para s&iacute; durante un lapso en el que son el eje primordial. Sin embargo, ha sido finalmente Orsina, incluso m&aacute;s que Teor&iacute;a Ponce, el motor del libro. Quiz&aacute; no el personaje protag&oacute;nico tal y como usualmente funciona, en una estructura narrativa, un protagonista, que <em>est&aacute; presente</em>, de una forma de otra, en todo el relato. Lo que hay de Orsina a lo largo del libro es una influencia, una suerte de influjo: es fundamental en el inicio del libro, y luego lo que queda de ella es, justamente, esos versos de Eliot que aparecen en el primer cap&iacute;tulo: &laquo;ni carne ni ausencia de carne&raquo;. Pero tambi&eacute;n representa la entrada del resto de personajes en el mundo de los desaparecidos: la desaparici&oacute;n de Orsina no se debe al clima de violencia del narcotr&aacute;fico y la corrupci&oacute;n, tiene otra cifra, pero es el af&aacute;n de b&uacute;squeda que ella despierta en Teor&iacute;a Ponce lo que termina por arrastrarlos a todos a ese universo en el que, eventualmente, se han de topar con las rastreadoras, con el relato de los colonos en la sierra, con el Tuerto Ad&aacute;n, con las fosas clandestinas y los campos de exterminio. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el relato inicial en el que Orsina aparece es un relato &iacute;ntimo, de p&eacute;rdidas y ausencias &iacute;ntimas: el v&iacute;nculo entre ella y Teor&iacute;a Ponce y la Inga es un trozo de historia que, para m&iacute;, era muy importante contar. Desde la enfermedad hasta la ausencia. En esto tiene su contraparte, o su espejo, en otro personaje de calado &iacute;ntimo, que es Manrique Ciego: una cercan&iacute;a que termina por despoblarse, o destruirse, o abandonarse. Creo que es algo muy presente en el libro. Sucede algo similar con los padres de Teor&iacute;a y Max. Aunque en Orsina est&aacute;, adem&aacute;s, esa voluntad de dejar de sr para ser alguien m&aacute;s, esos dilemas de la interpretaci&oacute;n, de la encarnaci&oacute;n de los personajes que la actriz recrea en la escena. Es, quiz&aacute;, el personaje con m&aacute;s hondura de todos en el libro; del que m&aacute;s se habla, y el que menos aparece, quiz&aacute;, pero el que m&aacute;s incendia al resto de personajes, es ella quien los mueve. Es, junto a Teor&iacute;a Ponce, para m&iacute;, el eje del libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Confieso que cuando te leo siento m&uacute;sica. Me pas&oacute; con </strong><em><strong>Anatom&iacute;a de la memoria</strong></em><strong>, con los cuentos de </strong><em><strong>Cuantos de los tuyos han muerto</strong></em><strong> y me ha pasado ahora con este libro. Cuando se canta, cuando se hace m&uacute;sica con la voz, una de las principales cosas que hay que ejercitar es la respiraci&oacute;n. Tus frases respiran en el momento justo para marcar el tempo, el ritmo, los silencios. Independientemente de lo que cuentes tu escritura consigue que el lector disfrute, tiene esa gran virtud, ese valor a&ntilde;adido que algunos buscamos en lo que leemos. &iquest;Tienes conciencia de eso cuando escribes, lo buscas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. Para m&iacute; es fundamental. No solo en un sentido literal y pr&aacute;ctico: siempre, mientras escribo, escucho m&uacute;sica; sino tambi&eacute;n en el sentido en el que el texto ha de tener un sonido al leerlo en voz alta, que es la &uacute;ltima correcci&oacute;n que hago, la de la lectura en voz alta. Ah&iacute; es donde deben funcionar los goznes del ritmo, en la voz. Por ejemplo, en <em>Anatom&iacute;a de la memoria</em>, escuch&eacute; los discos de un grupo mexicano que se llama Santa Sabina mientras escrib&iacute;a: me daba una cierta atm&oacute;sfera, un cierto entendimiento de lo material del sonido. Pero para corregir us&eacute; Satie. En <em>Cu&aacute;ntos de los tuyos han muerto</em> escrib&iacute; con Extremoduro y correg&iacute; con las suites de Bach. Ac&aacute;, en <em>El libro de nuestras ausencias</em>, me cost&oacute; mucho encontrar esa cosa corp&oacute;rea del sonido, y curiosamente termin&eacute; volviendo a algunos discos de la adolescencia, a&uacute;n no s&eacute; por qu&eacute;: Caifanes, La Barranca, Fabulosos Cadillacs, Soda Stereo, diferentes discos para diferentes momentos del libro, y correg&iacute; con los Nocturnos de Chopin. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero adem&aacute;s de eso, creo que la prosa debe tener una cadencia que, sobre todo, para m&iacute; viene de ciertos poetas. Eliot, como casi siempre, ha sido fundamental, sobre todo los Cuatro cuartetos, aunque tambi&eacute;n <em>La tierra bald&iacute;a</em>; o las <em>Eleg&iacute;as de Duino</em>, de Rilke, o <em>La belleza del marido</em>, de Anne Carson, o <em>La tumba de Keats</em>, de Juan Carlos Mestre, <em>Patterson</em>, de William Carlos Williams, <em>Trilce</em>, de Vallejo, o la obra completa de Olga Orozco. Ah&iacute;, creo, en esa mezcla, est&aacute; el ritmo de <em>El libro de nuestras ausencias</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me gustar&iacute;a que coment&aacute;semos la parte final de la novela, esa en la que aparece Jos&eacute; de G&aacute;lvez, Visitador General de la Nueva Espa&ntilde;a, Marqu&eacute;s de Sonora y Sinaloa, que junto a Julia Pastrana (otra historia apasionante) son los dos &uacute;nicos personajes reales que aparecen en el libro. Para m&iacute;, esa parte en la que mezclas el presente de los desaparecidos, las fosas comunes, los cr&iacute;menes; tambi&eacute;n el teatro (una vez m&aacute;s el teatro) con el pasado, con la historia de La Nueva Espa&ntilde;a all&aacute; por la segunda mitad del siglo XVIII, y quiz&aacute;s tambi&eacute;n con un futuro posible, me parece una genialidad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es la puesta en escena, justamente, la importancia del teatro en el libro no es como estructura narrativa gr&aacute;fica (no hay di&aacute;logos a la usanza de la dramaturgia en su forma m&aacute;s com&uacute;n), ni como elemento anecd&oacute;tico que se agrega desde un <em>afuera</em>, sino que esa importancia reside en la simultaneidad de tiempos, voces y espacios: el teatro, la escena, el montaje, son precisamente la posibilidad de hacer contempor&aacute;neos los relatos de Julia Pastrana y Jos&eacute; de G&aacute;lvez (polos opuestos, por otra parte, en la historia y en la novela). Es decir, que para m&iacute; el teatro est&aacute; en el libro desde el inicio, desde la confusi&oacute;n inicial en los di&aacute;logos y en los tiempos, y viene desde esa especie de devoci&oacute;n, por decirlo de alguna manera, por <em>Hamlet</em> y por <em>La tempestad</em>, de Shakespeare: en ambos textos est&aacute; como inoculada una <em>ficci&oacute;n</em> que es tan <em>real</em> como lo <em>real</em> que se cuenta en la <em>ficci&oacute;n</em>. Quiero decir que conviven todos los mundos y todos los tiempos y todos los personajes posibles, como en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, tambi&eacute;n, de <em>Palinuro de M&eacute;xico</em>, de Fernando del Paso, o como en el cap&iacute;tulo de &laquo;Palinuro en la escalera&raquo;, que es una obra de teatro y que condensa esa conjunci&oacute;n de tiempos y espacios en apariencia dis&iacute;miles que luego, en verdad, siempre est&aacute;n en el mismo lugar; o como en los cap&iacute;tulos de <em>El maestro y Margarita</em>, en los que se narra la historia de la crucifixi&oacute;n. Todo est&aacute; aqu&iacute;, al mismo tiempo. No en el sentido de, digamos &laquo;universos paralelos&raquo;, sino en el sentido en que decimos que el le&oacute;n es cordero asimilado: en ese caso, dentro del le&oacute;n hay un cordero, es las dos cosas al mismo tiempo, aunque solo sea una de las dos la que camine por el mundo, llevando a la otra. Entonces, en Gast&oacute;n T&eacute;vez, ese personaje que es un actor de teatro en decadencia, que tiene un &uacute;ltimo aliento al interpretar a Jos&eacute; de G&aacute;lvez en un montaje, perviven todos los personajes que ha interpretado a lo largo de su vida. Por esa misma raz&oacute;n, Julia Pastrana se desdobla, se multiplica. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, son dos personajes para m&iacute; muy importantes. Julia representa en buena medida una forma de las rastreadoras, una forma de esas madres, de esas familias, encadenadas a la b&uacute;squeda perpetua, agraviadas por una violencia que vino hacia ellas qui&eacute;n sabe desde d&oacute;nde. Y al mismo tiempo representa una forma de fortaleza, de br&iacute;o intenso y amor por la vida. Adem&aacute;s de que, en el a&ntilde;o 2016, cuando vi el montaje de <em>La repatriaci&oacute;n de Julia Pastrana</em> en Culiac&aacute;n, con direcci&oacute;n de Alberto Soli&aacute;n y dramaturgia de Antonio Z&uacute;&ntilde;iga, sent&iacute; algo semejante a lo que sent&iacute; la primera vez que fui al teatro, veinte a&ntilde;os antes: esa potencia on&iacute;rica de los di&aacute;logos y de las escenas, esa simultaneidad. Lo incre&iacute;ble es que ambos montajes fueron hechos por la misma compa&ntilde;&iacute;a, el mismo director, y acaso con un mismo pulso po&eacute;tico. El fantasma de &Oacute;scar Liera ah&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se me ha ocurrido, mientras redactaba la pregunta anterior, que el personaje de Jos&eacute; de G&aacute;lvez tiene cierta similitud con otro siniestro personaje real, con el que fuera presidente de M&eacute;xico entre los a&ntilde;os 2006 y 2012 Felipe Calder&oacute;n. Uno con el empe&ntilde;o en pacificar la colonia espa&ntilde;ola y otro con su guerra contra el narcotr&aacute;fico tienen cierto recorrido paralelo. Y si te parece, con tu comentario sobre esto &uacute;ltimo, podemos dar por terminada la entrevista. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Felipe Calder&oacute;n es, sin duda, un Jos&eacute; de G&aacute;lvez en el siglo XXI. La idea de arrasar la violencia mediante la violencia. As&iacute; como G&aacute;lvez es una suerte de sombra que pervive en la memoria de Gast&oacute;n T&eacute;vez, el personaje actor en <em>El libro de nuestras ausencias</em>, as&iacute; Calder&oacute;n es la sombra debajo del cuerpo de cada muerto colgado de un puente, de cada desaparecido, de cada v&iacute;ctima desde el 2006 para ac&aacute;. De hecho, hay un momento, cuando la madre de Joaqu&iacute;n Vera est&aacute; confeccionando la mu&ntilde;eca que usar&aacute;n para el funeral en efigie de Orsina, que se habla de un monigote que ella misma fabric&oacute; con la figura de Calder&oacute;n. As&iacute; como siempre hay un Hamlet, pero siempre cada Hamlet es otro diferente, as&iacute; los muertos de G&aacute;lvez y de Calder&oacute;n (porque son suyos), son al mismo tiempo los mismos, aunque sean otros, porque son productos de un delirio semejante. Yo me fui de M&eacute;xico en 2006, el a&ntilde;o en que comenz&oacute; el gobierno de Calder&oacute;n. Quiz&aacute; por eso nunca termin&eacute; de irme de verdad. Vi desde lejos c&oacute;mo crec&iacute;a la violencia, c&oacute;mo se desquiciaban las formas de la muerte. Viv&iacute; fuera de M&eacute;xico todo el sexenio de Calder&oacute;n, pero fue, por ese desquiciamiento, que esos a&ntilde;os no representaron ning&uacute;n tipo de distancia: la muerte aproxima. No cambi&oacute; mucho durante los seis a&ntilde;os de Pe&ntilde;a Nieto. No es una guerra, lo que empez&oacute; Calder&oacute;n, como no fue una guerra la de G&aacute;lvez. Es otra cosa. Es como si fueran emisarios de un destino de muerte y vejaci&oacute;n. Por eso, en el libro, que es donde estas cosas pueden suceder, el destino de G&aacute;lvez es otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/eduardo-ruiz-rosa-escritor-mexico-pais-esquizofrenico-pais-lleno-fantasmas_128_9292659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Sep 2022 11:51:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Ruiz Rosa, escritor: "México es un país esquizofrénico. Un país lleno de fantasmas"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huyendo de la bala que disparé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/huyendo-bala-dispare_132_8722224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bc07f22-c668-439e-a585-0dfbef5aed81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huyendo de la bala que disparé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Son infinitas las lecturas posibles de un libro de este escritor? Tal vez. Así de grande se me ha hecho Luis Rodríguez, con cada libro suyo leído, con cada relectura, con 'Mira que eres'"</p></div><p class="article-text">
        <strong>Una aproximaci&oacute;n a '</strong><em><strong>Mira que eres'</strong></em><strong> (Candaya, 2021), de Luis Rodr&iacute;guez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>"Vivo huyendo de la bala que dispar&eacute; cuando ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, me avent&oacute; de sopet&oacute;n. Un disparo certero dirigido a mi propio coraz&oacute;n que me alcanzar&aacute; como muy tarde a los cincuenta a&ntilde;os. Si t&uacute; tambi&eacute;n, deja que te d&eacute; un consejo: no se te ocurra, crey&eacute;ndote &aacute;gil, tratar de esquivarla. No lo hagas"</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        No deja de sorprenderme Luis Rodr&iacute;guez, el escritor, ese que es capaz de publicar un libro como 'Mira que eres', o como cualquiera de sus cinco novelas anteriores. Y no s&eacute; muy bien la causa. Ser&aacute; porque no se parece a nadie cuando escribe. O, tal vez, son los dem&aacute;s los que no se parecen a &eacute;l. De verdad que no lo s&eacute;. Pero me gusta, disfruto su forma de enredarme como lector, de involucrarme, de jugar conmigo. Yo acepto encantado su propuesta, quiero saber hasta d&oacute;nde quiere llevarme, recorro contento cada p&aacute;gina, camino junto a &eacute;l, necesariamente lento. Y al final, termino muy satisfecho de lo andado, salgo de un ensimismamiento entretenido y gozoso que pocos escritores me procuran. Nunca s&eacute; si he sido capaz de descubrir todo su juego. No me importa, queda abierta la puerta a una relectura que me descubrir&aacute;, seguro, otros mundos de su universo literario. &iquest;Son infinitas las lecturas posibles de un libro de este escritor? Tal vez. As&iacute; de grande se me ha hecho Luis Rodr&iacute;guez, con cada libro suyo le&iacute;do, con cada relectura, con 'Mira que eres'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada de &#039;Mira que eres&#039;, del escritor Luis Rodríguez"
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            <span class="title">
                Portada de &#039;Mira que eres&#039;, del escritor Luis Rodríguez                            </span>
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        <strong>&nbsp;</strong>Este libro es un canto a la literatura, un hermoso canto a la literatura y al oficio de escribir, a sus contingencias e imponderables, tambi&eacute;n a sus vicisitudes, y a sus alegr&iacute;as, claro. Es la historia de un escritor ef&iacute;mero que solo escribi&oacute; una frase y qued&oacute; bloqueado. As&iacute; lo cuenta Luis Rodr&iacute;guez: &ldquo;No escribi&oacute; nada m&aacute;s, as&iacute; de breve fue su carrera literaria. Dese&oacute; que su frase encontrara un lector propicio a su combusti&oacute;n y fuera este, el lector, qui&eacute;n construyera la novela. Tuvo suerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el narrador, aquel lector propicio, quien escribe la novela. O lo intenta. Anota: &ldquo;Esto no es una novela, es la contemplaci&oacute;n de un rescoldo&rdquo;. Pero un rescoldo es lo que a&uacute;n queda vivo despu&eacute;s de una combusti&oacute;n y antes de que todo sea ceniza. Y quiz&aacute;s, finalmente, sea esta, la ceniza, la que se ha convertido en novela tras la contemplaci&oacute;n detenida de cualquier rescoldo. &iquest;No es de ah&iacute; de donde han salido tantas novelas extraordinarias, tantas obras de arte?
    </p><p class="article-text">
        Luis Rodr&iacute;guez salpica su novela de citas literarias, de frases escuchadas al vuelo, de conversaciones en bares, de sue&ntilde;os, de recuerdos antiguos que pueden ser, en realidad, sue&ntilde;os tambi&eacute;n, de invenciones. Son digresiones que al lector despistado puedan parecerle interrupciones. Nada m&aacute;s lejos de la realidad, cada una de esas l&iacute;neas, de esos p&aacute;rrafos, de esas citas es perfectamente pertinente pues complementa y explica, solo hay que aceptar el juego que propone el escritor. Escritor que busca un lector que le acompa&ntilde;e, que se implique, que sea c&oacute;mplice de esta maravillosa construcci&oacute;n literaria. &iquest;Eres t&uacute; ese lector?
    </p><p class="article-text">
        Ya en la primera p&aacute;gina de la novela se narra el siguiente di&aacute;logo: &ldquo;Vivo huyendo de la bala que dispar&eacute; cuando ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, me avent&oacute; de sopet&oacute;n. Un disparo certero dirigido a mi propio coraz&oacute;n que me alcanzar&aacute; como muy tarde a los cincuenta a&ntilde;os. Si t&uacute; tambi&eacute;n, deja que te d&eacute; un consejo: no se te ocurra, crey&eacute;ndote &aacute;gil, tratar de esquivarla. No lo hagas.
    </p><p class="article-text">
        Te lo agradezco, respond&iacute;, puedes estar tranquilo. Tuve la pistola en mis manos a la misma edad, y dispar&eacute;, pero no pude dominar el arma y me her&iacute;. Vivo con esa herida desde entonces&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que Luis Rodr&iacute;guez se esconde detr&aacute;s de esa bala, que esa bala representa su pasi&oacute;n por la Literatura, que la dispar&oacute; con sus primeras lecturas y que, efectivamente, le alcanz&oacute; a los cincuenta a&ntilde;os cuando public&oacute; su primera novela, 'La soledad del cometa'. Desde entonces vive con la herida.
    </p><p class="article-text">
        Yo quiero ser ese lector que busca Luis Rodr&iacute;guez. Si t&uacute; tambi&eacute;n, mira que eres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/huyendo-bala-dispare_132_8722224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Feb 2022 05:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huyendo de la bala que disparé]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Giovanna Rivero, escritora: “La justicia emerge desde lugares insospechados”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/giovanna-rivero-escritora-justicia-emerge-lugares-insospechados_1_8489702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca658b02-e885-46ac-b6a1-8a14fcd0702c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Giovanna Rivero, escritora: “La justicia emerge desde lugares insospechados”"></p><p class="article-text">
        Se trata de una de las mayores figuras emergentes de la literatura latinoamericana. Giovanna Rivero, boliviana afincada en EE.UU, becaria Fulbright y galardonada con algunos de los premios de relato m&aacute;s importantes de nuestra lengua visita Murcia en la gira de presentaci&oacute;n de &ldquo;Tierra fresca de su tumba&rdquo; (Candaya, 2021), un libro de cuentos donde el g&eacute;nero fant&aacute;stico se entrelaza con la historia de Latinoam&eacute;rica, las migraciones, la violencia contra las mujeres, la memoria y la posibilidad de la justicia. La entrevistamos de cara a la conversaci&oacute;n que mantendr&aacute; con la cr&iacute;tica literaria y profesora de la Universidad de Murcia Carmen Pujante, el martes 16, a las 19 horas, en Libros Traperos (Ronda de Garay, 39b).
    </p><p class="article-text">
        <strong>A veces echo en falta que un libro de cuentos tenga una estructura, una cohesi&oacute;n que lo se&ntilde;ale como obra &uacute;nica, no como una colecci&oacute;n de varias obras m&aacute;s peque&ntilde;as que se juntan para formar un libro. En este sentido &lsquo;Tierra fresca de su tumba&rsquo;, creo que es mucho m&aacute;s que la suma de 6 cuentos. &iquest;Qu&eacute; importancia le das a la estructura, o al orden en que van apareciendo cada uno de los cuentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te agradezco por notar esa cohesi&oacute;n en el libro. Es cierto, trabaj&eacute; muy duro para que fuera un libro org&aacute;nico y no una sumatoria azarosa. Creo que la paciencia tuvo algo que ver en esa hebra que anuda los relatos. Y es que, si bien nacieron bajo un mismo influjo emocional, no apur&eacute; ni su escritura ni su publicaci&oacute;n; dej&eacute; que los personajes crecieran hasta imponerse ellos mismos en la historia. Tanto la muerte como las distintas vivencias migratorias (que constituyen un tipo de muerte) son temas que se manifiestan en experiencias singulares, como si siempre se tratara de un primer desgarramiento.
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        <strong>Las migraciones tienen gran protagonismo en el libro y es una de esas cosas que le dan cohesi&oacute;n. Cada uno de los cuentos nos habla de personajes con vidas muy distintas, con conflictos dispares, pero todos ellos son migrantes: bolivianos en M&eacute;xico, Estados Unidos o Canad&aacute;. Japoneses y manonitas europeos en Bolivia&hellip; &iquest;por qu&eacute; la migraci&oacute;n tiene esa importancia en tus relatos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ser yo misma una migrante, pues vivo en Estados Unidos desde hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada, considero que los &eacute;xodos han marcado las culturas y la subjetividad de los seres humanos desde tiempos remotos. Me interesa mucho lo que se moviliza en la dimensi&oacute;n &iacute;ntima a partir del desplazamiento, lo que se descoloca. En&nbsp;<em>Tierra fresca de su tumba&nbsp;</em>cada cuento tiene uno o m&aacute;s protagonistas migrantes para dar cuenta de una mirada del mundo que es siempre angular, que no respeta el horizonte conocido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 'Mansedumbre', cuento con el que se abre el libro, te inspiras en hechos reales. Es un cuento maravilloso con una estructura muy especial en la que se mezclan la narraci&oacute;n pura, con lo que parece ser la transcripci&oacute;n de un interrogatorio a la protagonista, y la interpelaci&oacute;n repetida una y otra vez de Elise Lowen a su interrogador, una interpelaci&oacute;n cargada de perplejidad, e incomprensi&oacute;n, pero tambi&eacute;n de acusaci&oacute;n. Y luego, el &ldquo;sue&ntilde;o de azufre&rdquo; de Elise. El sacrificio a Pachamama. Es un cuento del que podr&iacute;amos hablar horas. Pero, &iquest;qu&eacute; pas&oacute; en la colonia menonita Manitoba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; en la colonia menonita Manitoba, en Bolivia, hace aproximadamente una d&eacute;cada, fue terrible. Una serie de violaciones sexuales a mujeres y ni&ntilde;as estremeci&oacute; a esa comunidad. A m&iacute; me indign&oacute; y me doli&oacute; profundamente imaginar lo que esas personas hab&iacute;an atravesado. Decid&iacute; acercarme al hecho desde la literatura para darle voz a una adolescente menonita y tratar de acompa&ntilde;arla de esa manera. Es un cuento en el que la justicia emerge desde lugares insospechados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El lenguaje de mis libros me ha modelado como hombre.&rdquo; Esta es una frase de Don DeLillo que me dio a conocer el escritor Luis Rodr&iacute;guez y creo que manifiesta claramente la importancia de la elecci&oacute;n del lenguaje. &iquest;C&oacute;mo enfrentas el lenguaje, la frase, el ritmo, el estilo cuando empiezas a escribir una novela o un cuento? &iquest;Es distinto en uno y otro caso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La lengua literaria es para m&iacute; fundamental. Es precisamente el cuerpo material en el que encarnan los personajes. Intento, en ese sentido, que esa materia manifieste la hondura que ambiciono para mis personajes. Trabajo con cuidado la l&iacute;rica de esa lengua, pues considero que en su ciframiento reside una pol&iacute;tica y una sensibilidad que va m&aacute;s all&aacute; de lo que llamamos &ldquo;estilo&rdquo;. Me entrego a ese tallado con la misma actitud de artesana tanto para el cuento como para la novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada uno de los cuentos de &lsquo;Tierra fresca de su tumba&rsquo;, es especial, es intenso, provoca emociones, a veces, enfrentadas; es &uacute;nico y maravillo. Pero me interesa resaltar especialmente &lsquo;Piel de asno&rsquo;. Me produjo, al acabar la lectura, una especie de shock el&eacute;ctrico que me recorri&oacute; la columna y que lleg&oacute;, seguramente, a la gl&aacute;ndula pineal. C&oacute;mo me cautiv&oacute; la frase final: &ldquo;</strong><em>Recuerden, por favor, mi verdadero nombre es Ayotchow, la osa del g&oacute;spel</em><strong>&rdquo;, resum&iacute;a muy bien lo le&iacute;do. &iquest;C&oacute;mo decides que un mon&oacute;logo, pronunciado ante una congregaci&oacute;n, es la forma id&oacute;nea para expresar el miedo a perder la memoria, los sue&ntilde;os, la propia biograf&iacute;a, de la protagonista? &iquest;Qu&eacute; importancia le das a esos elementos tan literarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gracias por apreciar este cuento. Me parece que el testimonio hist&oacute;ricamente ha tenido una impronta pol&iacute;tica y yo quise que mi hero&iacute;na, obesa y superviviente de muchas batallas, ocupara ese lugar de quien enuncia una verdad. Colocarla, adem&aacute;s, en un atrio religioso, un lugar ocupado t&iacute;picamente por los varones, me parec&iacute;a importante. Y que hiciera del g&oacute;spel una suerte de alarido animal, opuesto a la sintaxis l&oacute;gica, fue algo que supe desde el principio. A partir de esa intuici&oacute;n, Nadine Ayotchow me llev&oacute; de la mano por sus estepas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La memoria, el pasado, persiguen a algunos de los personajes y los atrapa. &iquest;No se puede huir del pasado, de la propia historia? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que el pasado contiene claves fundamentales para conquistar una verdadera libertad ps&iacute;quica, emocional. Adem&aacute;s, si bien los hechos del pasado son incambiables, la memoria puede hacer de esos hechos distintos discursos, articular narrativas que son siempre nuevas. Por eso, la mayor parte de mis personajes debe enfrentarse con el pasado para que se produzca el efecto de la epifan&iacute;a, algo que yo valoro profundamente en un texto literario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Da la impresi&oacute;n de que en tus cuentos intentas restablecer, de cierta forma, un equilibrio perdido, </strong><em><strong>que la justicia emerja de alg&uacute;n lugar</strong></em><strong>. &iquest;Lo sientes as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en efecto. Los personajes, por muy lastimados que est&eacute;n, buscan un tipo de justicia que les permita seguir habitando este mundo, que lo vuelva tolerable. Creo que, sin justicia, existir se vuelve demasiado doloroso. Mis personajes persiguen esa salida y a veces la encuentran, incluso si su manifestaci&oacute;n se parece mucho a la venganza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apelando, ahora, a tu doctorado en literatura hispanoamericana, &iquest;puedes darnos tu opini&oacute;n sobre el aparente segundo boom que est&aacute; viviendo esta literatura, aunque, esta vez, protagonizado especialmente por mujeres? &iquest;Existe realmente ese boom?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco estuve en una mesa de di&aacute;logo junto a Fernanda Tr&iacute;as y M&oacute;nica Ojeda. Sostuvimos una postura muy cr&iacute;tica con respecto a la palabra &ldquo;boom&rdquo;. Y es que ese sonido onomatop&eacute;yico nos remite, no solo a la &eacute;poca b&eacute;lica en la que se lo comenz&oacute; a usar, sino tambi&eacute;n a su uso economicista. Y lo principal: el &ldquo;boom&rdquo; fue protagonizado por escritores varones y formateado en base a la exclusi&oacute;n, especialmente de escritoras mujeres muy talentosas. Por lo tanto, no creo que llamar &ldquo;segundo boom&rdquo; a la mayor visibilidad que un grupo de escritoras contempor&aacute;neas ha conquistado represente para nada las grandes batallas de las escritoras de anteriores generaciones. Esta suerte de 'instantaneidad' que, por otra parte, connota el sonido &ldquo;boom&rdquo; intenta borrar esas genealog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una &uacute;ltima pregunta.&nbsp;Ahora mismo est&aacute;s inmersa en una de esas, ya m&iacute;ticas, Rutas Candaya que te llevan a recorrer una parte importante del territorio espa&ntilde;ol con uno y hasta dos actos diarios &iquest;C&oacute;mo est&aacute; siendo la experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de lo que te comentaba en el correo anterior (sin haber visto esta pregunta) sobre la ruta Candaya, me parece que la apuesta que hace la editorial -y en semejantes tiempos pand&eacute;micos- es tit&aacute;nica, generosa. El regalo m&aacute;s importante que le pueden hacer a una escritora es el acercamiento verdadero de las lectoras, de los lectores. Y eso es lo que esta ruta me est&aacute; ofreciendo. Por supuesto, disfruto tambi&eacute;n de los paisajes, all&iacute; donde se cifra siempre lo visible y lo invisible de un pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/giovanna-rivero-escritora-justicia-emerge-lugares-insospechados_1_8489702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Nov 2021 05:02:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Giovanna Rivero, escritora: “La justicia emerge desde lugares insospechados”]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Que el mundo no vuelva: sobre 'Nación vacuna' de Fernanda García Lao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mundo-no-vuelva-nacion-vacuna-fernanda-garcia-lao_132_8278706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/876e9dae-b135-4ac4-ac7a-96fe83e9686a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que el mundo no vuelva: sobre &#039;Nación vacuna&#039; de Fernanda García Lao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta novela, 'Nación Vacuna', fue editada por Candaya en marzo de 2020, justo una semana antes de que el coronavirus y el estado de alarma cambiara y frenara tantas cosas y se suspendiera la gira de promoción que la editorial tenía programada con la escritora por varias ciudades españolas entre ellas, Murcia</p></div><p class="article-text">
        Suelo aprovechar el mayor tiempo disponible del verano para intercalar, entre mis lecturas nuevas, alguna relectura. Desde que, all&aacute; por abril o mayo del pasado a&ntilde;o, le&iacute; 'Naci&oacute;n Vacuna', sab&iacute;a que volver&iacute;a a leerlo, deseaba leerlo otra vez, ten&iacute;a que leerlo alguna vez m&aacute;s. Tan impresionado me dej&oacute;. Y ten&iacute;a que escribir sobre &eacute;l, contar la historia de mis lecturas, pero caben tantas lecturas de este libro, se puede escribir tanto que no s&eacute; por d&oacute;nde empezar.
    </p><p class="article-text">
        Fernanda Garc&iacute;a Lao es argentina, escritora y ha vivido mucho tiempo en Espa&ntilde;a, ha publicado novelas, cuentos, teatro, poes&iacute;a y ha colaborado con varias revistas como Babelia, Quimera, Revista &Ntilde;, Letras libres etc. Esta novela, 'Naci&oacute;n Vacuna', fue editada por Candaya en marzo de 2020, justo una semana antes de que el coronavirus y el estado de alarma cambiara y frenara tantas cosas y se suspendiera la gira de promoci&oacute;n que la editorial ten&iacute;a programada con la escritora por varias ciudades espa&ntilde;olas entre ellas, Murcia. Pero todo salt&oacute; por los aires y no pudo ser. Y hay que lamentarlo pues, ahora que las cosas parece que recobran el pulso, se anuncia la gira promocional del libro, pero, esta vez, sin la visita a Murcia. Una pena.
    </p><p class="article-text">
        Pero volviendo al libro. Qu&eacute; grand&iacute;simo personaje es Jacinto Cifuentes, hijo de carnicero, vegetariano, funcionario de bajo nivel, culto, con ideas, a veces, claras: &ldquo;Quiero ahorrar para cuando sea libre o viejo. El trabajo es un enga&ntilde;o juvenil&rdquo;. Contradictorio, pesimista, un <em>outsider</em> que busca, sin &eacute;xito, desaparecer: &ldquo;Me apena haber desperdiciado el tiempo odiando al mundo como un canalla de provincia. Mi discurso compite con el viento y siempre pierde. El pasado vuela por encima de m&iacute;, gira y se posa en ning&uacute;n lado. Se disipa en la maleza. No puedo imaginar una vida m&aacute;s perfecta. Vuelvo al grupo pasado el atardecer. Presente se ha instalado con tal potencia que nada de lo que fui me estorba. Que nadie sepa. Que el mundo no vuelva&rdquo;.<span class="highlight" style="--color:white;"> Me ha evocado a ciertos personajes de cine mudo que, con sus hip&eacute;rboles, con sus reiteradas ca&iacute;das mientras intentan escapar, me hac&iacute;an re&iacute;r, pero tambi&eacute;n sufrir.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Nación vacuna&#039; de Fernanda García Lao                            </span>
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        Qu&eacute; magn&iacute;fica utilizaci&oacute;n hace la escritora de la voz de su personaje para contarnos esta historia de forma trepidante, con frases cortas, casi telegr&aacute;ficas, inteligentes; con ritmo, sin tregua. La historia de un Estado nacido de una guerra &iquest;victoriosa?, gobernado por una Junta civil que idea &lsquo;El Proyecto Naci&oacute;n Vacuna&rsquo; porque: &ldquo;La Junta est&aacute; nerviosa, el Estado es ef&iacute;mero. Nace y ya est&aacute; fracasando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta novela est&aacute; escrita desde la rabia contenida que ha de explosionar, que ha de expresarse con &aacute;cido sarcasmo y no de otra forma porque duelen la historia, el pasado, la naci&oacute;n, el futuro, la realidad, la propia vida...si se piensan. Y no valen estratagemas o escaramuzas, siempre te atrapan. De ah&iacute; el dolor, de la imposibilidad de escape. &iquest;D&oacute;nde queda, entonces, la esperanza? Quiz&aacute;s en ser los perdedores y no los ganadores de nuestras guerras. As&iacute; es 'Naci&oacute;n Vacuna', una gran met&aacute;fora sobre nosotros, que nos explica como partes de estructuras, de estados, de sistemas, de guerras que, nos cuentan, hemos ganado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Qu&eacute; l&uacute;cidas las im&aacute;genes, c&oacute;mo provocan risa y dolor a la vez. Esa manera de contar, de crear una ucron&iacute;a para hablar de historia, de realidad, de individuos, de vida, es perfecta para la novela y un gran acierto de la autora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Queda mucho por decir de 'Naci&oacute;n Vacuna', sobre otros personajes, sobre la estructura, sobre el estilo, sobre la historia y la otra historia, la ucron&iacute;a, pero yo lo dejo aqu&iacute;. Solo me queda decir que he disfrutado much&iacute;simo las dos lecturas de este libro inteligente, l&uacute;cido, brillante y tan actual. Y recomendar su lectura, claro. Ahora que ya estamos VACUNADOS m&aacute;s del 70% de los espa&ntilde;oles puede ser un buen momento para hacerlo. Adelante.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mundo-no-vuelva-nacion-vacuna-fernanda-garcia-lao_132_8278706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Sep 2021 09:20:03 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Intimidades de los malos tiempos: sobre 'Teatro fantasma' de Ismael Orcero Marín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/intimidades-malos-tiempos-teatro-fantasma-ismael-orcero-marin_132_8111753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e769d8d4-33ec-4d9a-a10f-8d089805ce91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023557.jpg" width="2550" height="1434" alt="Intimidades de los malos tiempos: sobre &#039;Teatro fantasma&#039; de Ismael Orcero Marín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pero más allá de todo lo personal con sus dramas, caídas y remontadas, este libro es también una autentica crónica de los últimos tiempos, donde la precariedad parece haber instalado su campamento con fuertes cimientos con la intención de quedarse y que nos acostumbremos a ella</p></div><p class="article-text">
        Siempre me he preguntado qu&eacute; lleva a alguien a desnudarse en las p&aacute;ginas de un libro, a exponerse a la vista de todo lector que se acerque. Cuando les preguntan por esas razones los escritores suelen responder que eso les hace conocerse mejor. Por mi parte creo que en realidad lo que pasa es precisamente que son escritores y que a esos seres les asalta la necesidad de contar, de contarse en lo que escriben. Suele haber un detonante, algo que hace que esa necesidad preexistente de contar se derive a s&iacute; mismo, a su vida y a la de aquellos que le son m&aacute;s cercanos.
    </p><p class="article-text">
        Algo de esto ha pasado con el &uacute;ltimo libro publicado por Ismael Orcero Mar&iacute;n, recientes acontecimientos tr&aacute;gicos en su vida le llevaron primero a tomar notas sobre cosas que le pasaban, sobre el d&iacute;a a d&iacute;a, sobre sue&ntilde;os que le asaltaban y luego transformar esas notas en un libro que lo aleja de los otros publicados con anterioridad m&aacute;s pr&oacute;ximos a la fantas&iacute;a que a lo biogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;Teatro fantasma&rsquo; es por tanto un libro que nos habla de su autor, que nos cuenta una parte de &eacute;l que tiene que ver con los cambios, con las inseguridades e incertidumbre, con las p&eacute;rdidas, pero tambi&eacute;n con la esperanza, con el aprendizaje, con la lucha y con el amor. Y es por eso que se convierte en un libro que habla de muchos, casi de una generaci&oacute;n entera.
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                &#039;Teatro Fantasma&#039; de Ismael Orcero Marín                            </span>
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        Ismael habla de esas cosas que marcan su vida con un lenguaje directo, alejado de florituras, efectivo y lo hace con exquisita sensibilidad, evitando las estridencias de mal gusto. A veces nos habla de cosas muy personales e &iacute;ntimas con cuidado de no afectar a segundas o terceras personas. Se aleja consciente y voluntariamente de una forma de contar que atraer&iacute;a quiz&aacute;s a un p&uacute;blico m&aacute;s extenso, pero no es lo que busca. Ya que no puede volver atr&aacute;s ni cambiar nada, le queda la memoria y la escritura, recurre a las fotograf&iacute;as familiares archivadas en el disco duro de un ordenador y, en la intimidad, como un tramoyista, monta el escenario de un teatro por donde desfilan personajes que han cambiado o han muerto, un teatro fantasma que le recuerda que no es alguien surgido de la nada, que viene de una familia y de un barrio de los que ya faltan muchos pero que continuar&aacute; con &eacute;l y su pareja en la nueva casa que habitan en un nuevo pueblo y en todas las casas que habitar&aacute;n durante su vida.
    </p><p class="article-text">
        He le&iacute;do el libro en una &eacute;poca en la que escucho en bucle, una y otra vez, cuando dispongo de tiempo suficiente, los Kindertotenlieder, el ciclo de cinco canciones de Gustav Mahler. Siempre que las escucho, y ya son muchos a&ntilde;os, me estremezco con su belleza y su dramatismo. Algo de eso me ha ocurrido leyendo alguno de los cap&iacute;tulos de &lsquo;Teatro de ceniza&rsquo;, creo que son los que est&aacute;n escritos con mayor delicadeza y ternura con lo dif&iacute;cil que es.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de todo lo personal con sus dramas, ca&iacute;das y remontadas, este libro es tambi&eacute;n una autentica cr&oacute;nica de los &uacute;ltimos tiempos, donde la precariedad parece haber instalado su campamento con fuertes cimientos con la intenci&oacute;n de quedarse y que nos acostumbremos a ella. En muchos de sus aspectos &lsquo;Teatro fantasma&rsquo; viene a recordarnos que aceptar la situaci&oacute;n sobrevenida, acostumbrarnos a ella es una forma de claudicaci&oacute;n que no podemos y que no debemos permitirnos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la lectura de este libro han acudido a mi memoria otras lecturas &lsquo;Haza&ntilde;as de los malos tiempos` de Cristina Morano editado en 2015 por Newcastle Ediciones, y &lsquo;Siberia. (Un a&ntilde;o despu&eacute;s)&rsquo; de Daniela Alcivar Bellolio, editado en 2019 por Candaya. Cada uno con su tem&aacute;tica, la precariedad en un caso y la p&eacute;rdida en el otro y con sus distintos estilos, son obras crudas y valientes que encajan muy bien con alguno de los temas que toca Ismael Orcero en su &lsquo;Teatro fantasma&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son necesarios estos libros por lo que nos cuentan, por ser cr&oacute;nicas contempor&aacute;neas, adem&aacute;s de relatos muy personales. Pero sobre todo son necesarios, son importantes este tipo de libros por ser literatura de gran altura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/intimidades-malos-tiempos-teatro-fantasma-ismael-orcero-marin_132_8111753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jul 2021 08:59:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intimidades de los malos tiempos: sobre 'Teatro fantasma' de Ismael Orcero Marín]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una 'voyeuse' de sí misma: una lectura de 'Asesinato' de Danielle Collobert]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/voyeuse-si-lectura-asesinato-danielle-collobert_132_7909006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba505cbd-1965-4a72-8a1f-5f64319ecfb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una &#039;voyeuse&#039; de sí misma: una lectura de &#039;Asesinato&#039; de Danielle Collobert"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No dejo de ver en ‘Asesinato’ las señales que anunciaban su suicido, el día que cumplía 38 años, en un hotel de París</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puedo afrontar la rese&ntilde;a de un libro si s&eacute; de la tr&aacute;gica muerte de la autora, c&oacute;mo hablar de &eacute;l sin contaminar lo dicho, sabiendo que cada p&aacute;rrafo que leo y releo es una anticipaci&oacute;n, un preludio del final de la autora?
    </p><p class="article-text">
        Creo que es imposible la tarea. No dejo de ver en &lsquo;Asesinato&rsquo; las se&ntilde;ales que anunciaban su suicido, el d&iacute;a que cumpl&iacute;a 38 a&ntilde;os, en un hotel de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Varias veces quise olvidar esa palabra e intentar otra lectura sin que su peso me condicionase. Pero me pareci&oacute; que emprend&iacute;a esa nueva lectura como queriendo salvar a la autora, evitar su final. Desde luego las se&ntilde;ales aparec&iacute;an en cada uno de los textos que componen el libro, no pod&iacute;a olvidar la palabra. Al final descubr&iacute; que nadie ten&iacute;a que ser salvado de su propia y libre decisi&oacute;n, que la belleza del texto, esa belleza que me abrumaba desde sus primeras frases, era suficiente. Sab&iacute;a el final de la escritora, pero no importaba, notaba las se&ntilde;ales y me sobrecog&iacute;a con esa belleza que, seguramente, no tendr&iacute;a nada que ver con la decisi&oacute;n final, aunque formara parte del mismo gesto.
    </p><p class="article-text">
        Entonces me relaj&eacute; y le&iacute; &rsquo;Asesinato&rsquo; como uno de esos libros &uacute;nicos que muy de tarde en tarde se presentan en la vida de un lector. Cada uno de sus, &iquest;c&oacute;mo nombrarlos, cuentos, poemas, estremecimientos hechos prosa?, que Danielle incluy&oacute; en el libro, es una joya en s&iacute; mismo. Cada uno es un texto que, aunque breve, pesa en el lector como trescientas p&aacute;ginas de una gran novela.
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        Danielle Collobert mira. Hacia fuera y hacia dentro. Es una gran voyeuse de s&iacute; misma que, adem&aacute;s, escudri&ntilde;a en lo inmediato, en lo m&aacute;s pr&oacute;ximo, en lo que la envuelve. Es la escritora del desasosiego, de esa &ldquo;<em>ola lenta de asfixia que nos alcanza por la nuca, llegando de lejos por detr&aacute;s de nosotros&rdquo;</em>, del miedo, de la impotencia, de la muerte, del dolor y la sangre, del asesinato y de la vejez. Y del tiempo, el largo tiempo que se toma para mirar, para acompa&ntilde;ar con su mirada lo que hacen los extra&ntilde;os personajes de sus historias. A veces, el tiempo est&aacute; detenido, o casi. Pero sigue mirando, no altera ni apresura su mirada, sigue ah&iacute;, los ojos atentos al m&iacute;nimo movimiento.
    </p><p class="article-text">
        Por eso su escritura es tambi&eacute;n detenida, intencionadamente lenta y entrecortada. Ante los ojos del lector aparecen barreras en forma de puntos, de comas, de rayas, que le obligan a detenerse y a releer para encontrar el porqu&eacute; de la interrupci&oacute;n. Tiene que ser as&iacute;, es la forma de contar lo ins&oacute;lito, lo on&iacute;rico, de dar cuenta de ese estremecimiento, esa sensaci&oacute;n de desasosiego.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo a Danielle Collobert, me ha asaltado varias veces el recuerdo de una exposici&oacute;n vista hace mucho tiempo, la retrospectiva de Francesca Woodman en el Espacio AV de Murcia en 2009.Tambi&eacute;n aquella fue una de esas exposiciones &uacute;nicas. Tambi&eacute;n en las fotograf&iacute;as, en los autorretratos de Francesca se observan (estoy viendo ahora el libro/cat&aacute;logo de la expo) el tiempo detenido, suspendido; el desasosiego, el pasmo, el estremecimiento, la mirada hacia dentro mientras se muestra la envoltura. Tambi&eacute;n Francesca es una voyeuse de s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Este libro, &ldquo;Asesinato&rdquo; de Danielle Collobert es, como dec&iacute;a, un libro &uacute;nico y de una belleza sublime, hay que tomarse tiempo para leerlo, para gozarlo. Todo en &eacute;l invita al recogimiento, a relajar la mirada y ver/descubrir as&iacute; lo ins&oacute;lito de estos textos cubiertos por una p&aacute;tina de sobrecogedora angustia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/voyeuse-si-lectura-asesinato-danielle-collobert_132_7909006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 May 2021 10:07:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una 'voyeuse' de sí misma: una lectura de 'Asesinato' de Danielle Collobert]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un extranjero en la vida: sobre 'Cuentos' de Carlos Castán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/extranjero-vida-cuentos-carlos-castans_132_6745343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfe122cd-f5d9-40b9-a1d8-870384d353b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un extranjero en la vida: sobre &#039;Cuentos&#039; de Carlos Castán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su lectura es un andar sobrecogido, un mirarse en el espejo y ver aparecer detrás de tu imagen reflejada, fantasmas del pasado y seres que te iluminaron con su presencia. Hechos que gozaste y otros que ya no recordabas cómo dolían</p></div><p class="article-text">
        Todos los que amamos lo escrito por Carlos Cast&aacute;n ven&iacute;amos notando una gran perturbaci&oacute;n en la literatura espa&ntilde;ola.&nbsp;Sus libros estaban desaparecidos o eran pr&aacute;cticamente imposibles de conseguir. Para hacerse con un ejemplar de Fr&iacute;o de vivir, Museo de la soledad, Solo de lo perdido, Polvo en el ne&oacute;n o de su novela La mala luz, hab&iacute;a que rastrear por internet y sus p&aacute;ginas de venta de libros y, aun as&iacute;, era muy afortunado el que consegu&iacute;a hacerse con alguno a un precio razonable. Con paciencia, tiempo y determinaci&oacute;n yo lo logr&eacute; y tuve la suerte de poder leerlos. Afortunadamente, en la parte final de ese a&ntilde;o que tantas cosas han pasado, la editorial P&aacute;ginas de Espuma ha publicado un volumen con todos los cuentos de Carlos Cast&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Era necesario, era urgente. En esta &eacute;poca de Facebook, de Instagram o Twitter; en ese a&ntilde;o de pandemia y aislamiento se hacen estos cuentos m&aacute;s necesarios que nunca. De ah&iacute; el acierto, lo oportuno de la edici&oacute;n. Estos cuentos que hablan de soledades, de sue&ntilde;os imposibles o rotos, de amor y deseo (que suelen ser lo mismo en las historias de Cast&aacute;n y en todas las historias), de p&eacute;rdidas, de a&ntilde;oranzas, de memoria y derrotas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Cuentos&#039; de Carlos Castán                            </span>
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        Su lectura es un andar sobrecogido, un mirarse en el espejo y ver aparecer detr&aacute;s de tu imagen reflejada, fantasmas del pasado y seres que te iluminaron con su presencia. Hechos que gozaste y otros que ya no recordabas c&oacute;mo dol&iacute;an. Es, tambi&eacute;n, andar sobrecogido y deslumbrado por su belleza, como cuando escuchas esos adagios de algunas sonatas para violonchelo y piano de Schubert o Schumann, tan lentas, tan sosegadas e intensas; o esos lieder de R. Strauss o G. Mahler que te atenazan con un nudo en esa zona interior localizada justo en el centro de tu cuerpo y que solo se deshace al acallarse la voz de la soprano. Belleza de esa prosa &ldquo;que se descuelga sin avisar hasta el centro de nuestras entra&ntilde;as&rdquo;. Prosa que, como les debi&oacute; de ocurrir a los primeros espectadores del cinemat&oacute;grafo, asombra con las im&aacute;genes tan reales, tan exactas, tan directas y bellas. Im&aacute;genes que son la esencia misma de lo que escribe Cast&aacute;n. Es descubrir un estilo tan ajustado a la narraci&oacute;n que al final no se conciben por separado, que lo que se cuenta y c&oacute;mo se cuenta son inseparables, un &uacute;nico ser literario.&nbsp;Es degustar de un mundo que es tuyo y no lo es. Es reconocer, al final, que esos cuentos no hablan de ti ni de &eacute;l, que son mucho m&aacute;s, que el mundo del que hablan est&aacute; muy pr&oacute;ximo, que bastar&iacute;a con mirar o mirarnos mejor, con escuchar m&aacute;s atentos para descubrirlo. Un mundo que nos habita y habitamos, un mundo que es interior, pero, a la vez, nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        En su libro &ldquo;Una casa lejos de casa. La escritura extranjera&rdquo; (Ed. Contrabando, 2020), Clara Obligado escribe: &ldquo;No tematizar, buscar desde la estructura, desde el coraz&oacute;n del texto. &hellip;Localizar lejos, en otro tiempo, en otras geograf&iacute;a&rdquo;. Tal vez Carlos Cast&aacute;n sea eso, un extranjero en la vida y escriba para reflexionar sobre ese extra&ntilde;amiento que duele dentro de sus textos y por eso hurgue en la memoria y en las distintas geograf&iacute;as que habit&oacute;. No s&eacute;, pero tal vez en el pr&oacute;logo podamos encontrar la clave. Un pr&oacute;logo que con mucho acierto se ha encargado al mismo escritor. En ese texto est&aacute; toda la esencia de la literatura de Carlos Cast&aacute;n y nos permite redescubrir al autor y reconocer que sigue ah&iacute;, aunque haga mucho tiempo que no publica nada nuevo. Es un texto con una belleza dif&iacute;cilmente superable y el contrapunto perfecto para este volumen.
    </p><p class="article-text">
        Y, para terminar, mi rabia: &ldquo;La gente dec&iacute;a que yo me parec&iacute;a f&iacute;sicamente al Bod Dylan de los primeros tiempos&rdquo;. C&oacute;mo envidio a este personaje que puede ser tambi&eacute;n un trasunto del mismo Carlos Cast&aacute;n. De m&iacute; dec&iacute;an que me parec&iacute;a al Julio Iglesias de los inicios y tuve que dejarme una barba que dura m&aacute;s de 40 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/extranjero-vida-cuentos-carlos-castans_132_6745343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jan 2021 12:27:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un extranjero en la vida: sobre 'Cuentos' de Carlos Castán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ramalazos de distopía: sobre 'Vida económica de Tomi Sánchez', de Javier Sáez de Ibarra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/ramalazos-distopia-vida-economica-tomi-sanchez-javier-saez-ibarra_132_6406962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9141cece-6a46-44ab-bd3a-74896e9316e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ramalazos de distopía: sobre &#039;Vida económica de Tomi Sánchez&#039;, de Javier Sáez de Ibarra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la lectura de 'Vida económica de Tomi Sánchez' me he deslumbrado, he delirado; me ha desgarrado por dentro, me ha hecho reír y al tiempo sufrir; se me han humedecido los ojos y he estallado de rabia</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas le&iacute; 'Vida econ&oacute;mica de Tomi S&aacute;chez'. Despu&eacute;s he le&iacute;do varios libros m&aacute;s, pero destellos de esta novela, alguno de sus p&aacute;rrafos, de sus frases, de la historia que cuenta, siguen volviendo a m&iacute;. Recuerdo haber dicho que su lectura me hipnotiz&oacute;, debe ser, por tanto, que a&uacute;n no he despertado, que a&uacute;n sigo atrapado por la historia de Tomi, por la prosa de Javier S&aacute;ez de Ibarra o por ambas cosas a la vez. Y no me importa. Es un placer estar a&uacute;n ah&iacute;, trabajando junto a Tomi, acompa&ntilde;&aacute;ndolo en sus muchos tropiezos, participando de todos sus sue&ntilde;os, jugando con sus muchos hijos, amando a sus mujeres. emborrachandome con sus amigos, participando en el Comando Luci&eacute;rnaga, en sus acciones, en su rebeld&iacute;a. Estar con este hombre impredecible en su d&iacute;a a d&iacute;a, acompa&ntilde;arlo en su muerte es un privilegio s&oacute;lo al alcance de los que lean este libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la lectura de 'Vida econ&oacute;mica de Tomi S&aacute;nchez' me he deslumbrado, he delirado; me ha desgarrado por dentro, me ha hecho re&iacute;r y al tiempo sufrir; se me han humedecido los ojos y he estallado de rabia. Las m&uacute;ltiples voces que narran esta historia, empezando por la del propio protagonista, me han hecho part&iacute;cipe de su vida, ser coprotagonista del libro.
    </p><p class="article-text">
        El absurdo planea sobre toda la novela desde sus primeras p&aacute;ginas, pero como promesa de coherencia; de riqueza expresiva, de reivindicaci&oacute;n de una voz propia, de construcci&oacute;n de una met&aacute;fora de m&aacute;s de cuatrocientas p&aacute;ginas. Esas primeras p&aacute;ginas son un alentador anuncio de lo que vendr&aacute; despu&eacute;s, que es mucho; y permanecen, sobrevuelan sobre tu cabeza durante toda la lectura, ser&aacute;n como un remedo de toda la historia, de todas las historias de los Tomi S&aacute;nchez que son y ser&aacute;n; de la que nos est&aacute; contando el escritor y de las que hemos conocido o nos han contado o hemos vivido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Vida económica de Tomi Sánchez&#039; de Javier Sáez de Ibarra                            </span>
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        Y la prosa, qu&eacute; decir de la prosa de Javier S&aacute;ez de Ibarra, de esa cautivadora forma de escribir, de esas frases que se te quedan enganchadas durante horas y que saben mucho de la vida, de los seres humanos, de sus relaciones; de los sue&ntilde;os, de los proyectos, de los fracasos y tropiezos. Frases sabias. Prosa con vocaci&oacute;n po&eacute;tica cuando no es directamente poes&iacute;a. Poes&iacute;a que est&aacute; presente en la novela. En los intentos de Tomi por escribirla, en la rememoraci&oacute;n de versos de Vallejo o de Rilke, en el largo poema que se intercala en las p&aacute;ginas finales. Belleza expresiva en cada p&aacute;gina y que acompa&ntilde;a la historia de principio a fin.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n no tengo decidido si esta novela es realista con ramalazos de distop&iacute;a o una distop&iacute;a que a&uacute;n no creemos estar viviendo. Quiz&aacute;s no merezca la pena clasificarla, encuadrarla, ponerle una etiqueta. No, mejor dejarla volar libre, sin pertenencia a g&eacute;nero alguno; mejor leerla sin prejuicios, libres de toda contaminaci&oacute;n. La disfrutaremos m&aacute;s. O no. Cada uno que elija su manera de leerla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/ramalazos-distopia-vida-economica-tomi-sanchez-javier-saez-ibarra_132_6406962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Nov 2020 11:40:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ramalazos de distopía: sobre 'Vida económica de Tomi Sánchez', de Javier Sáez de Ibarra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último mono de Gibraltar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/ultimo-mono-gibraltar_132_1071483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6262b8b2-d6b0-4e02-af18-7bc346418d0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El último mono de Gibraltar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una lectura de “Inventario de monos” (Pregunta, 2019), de Galgo Cabanas (Óscar Sipán y Mario de los Santos)</p></div><p class="article-text">
        Todos, o casi, somos conscientes de que vivimos en medio de una novela de esp&iacute;as de la que la mayor&iacute;a somos profanos figurantes sin texto. Por poner un ejemplo pr&oacute;ximo, el 'Caso Villarejo' y todo el entramado de las cloacas del Estado. Bueno y todo el asco que da cuando te vas enterando de todo eso y piensas que la democracia en nuestro pa&iacute;s es todav&iacute;a una entelequia.
    </p><p class="article-text">
        Debe ser por esto que nos gustan las novelas de esa clase, porque nos da la vaga impresi&oacute;n de que estamos al tanto de esas tramas oscuras que nos pillan tan de espaldas en la vida cotidiana al com&uacute;n de los mortales.
    </p><p class="article-text">
        Situ&eacute;monos, pues, en la trama de 'Inventario de monos' la novela escrita por Galgo Cabanas y editada por Pregunta. Corre el a&ntilde;o 1913, el mundo anda revuelto y huele a guerra &iquest;Hace falta decir que la Primera Guerra Mundial estall&oacute; en 1914? En Espa&ntilde;a reina Alfonso XIII, en Inglaterra Jorge V, Churchill es Primer Lord del Almirantazgo y en Alemania el Kaiser Guillermo II se impacienta ante La Entente Cordiale firmada entre el Reino Unido y Francia.
    </p><p class="article-text">
        El escenario de la novela se centra en el claustrof&oacute;bico ambiente de una peque&ntilde;a colonia brit&aacute;nica (apenas 7 Km2) situada al sur de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, con un gran valor estrat&eacute;gico para unos y con un valor simb&oacute;lico para otros. Gibraltar, Espa&ntilde;a, Reino Unido, Alemania y el polvor&iacute;n a punto de estallar que es Europa. Con todo esto, parecer&iacute;a que es intenci&oacute;n del escritor hacer una novela hist&oacute;rica, pero no lo es, o lo es, solo, en algunos aspectos.
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        Lo principal es el espionaje &iquest;Pero es as&iacute; o solo es otro marco? Porque lo que el lector va descubriendo conforme pasa p&aacute;ginas, es que cada personaje tiene una historia detr&aacute;s, un pasado que le condiciona, que marc&oacute; lo que ahora es y del que no puede huir; que le obliga de nuevo a decidir entre la lealtad, el miedo o el amor, entre una posible v&iacute;a de escape o un acto deleznable. Ver&aacute; tambi&eacute;n una historia de amor, un amor reencontrado tras muchos a&ntilde;os, que vuelve a encender llamas en la madurez, a encoger el est&oacute;mago y que ahora, como entonces, obligar&aacute; a decidir entre la persona amada y la seguridad personal. Historia, espionaje y amor.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ad&aacute;mosle un grupo revolucionario local y un independentista irland&eacute;s como personajes secundarios y tendremos todos los ingredientes para una novela que puede atraer el inter&eacute;s de un p&uacute;blico variado, aunque exigente.
    </p><h4 class="article-text">La leyenda del Pe&ntilde;&oacute;n</h4><p class="article-text">
        El desencadenante de la historia es un mito, una leyenda, una superstici&oacute;n: Cuando desaparezca el &uacute;ltimo mono de Gibraltar los brit&aacute;nicos tendr&aacute;n que abandonar el Pe&ntilde;&oacute;n que volver&aacute; a ser espa&ntilde;ol. Solo quedan tres ejemplares y hay por tanto una oportunidad para que se produzca el cambio. Y ah&iacute; tenemos a los tres principales protagonistas. Una esp&iacute;a del Kaiser, un bi&oacute;logo militar brit&aacute;nico y un anticuario espa&ntilde;ol. Cada uno destinado al Pe&ntilde;&oacute;n con una misi&oacute;n concreta y enfrentada en intereses y objetivos a la de los otros dos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Galgo Cabanas, escritor a cuatro manos, alter ego bic&eacute;falo de &Oacute;scar Sip&aacute;n y Mario de los Santos, construye con todos estos elementos una buena novela, contada a gran ritmo, que deja un buen sabor y un regusto de obra bien construida, que consigue mantener la tensi&oacute;n dram&aacute;tica y narrativa en el lector que sigue y se involucra en cada una de las peripecias de los personajes y que le conduce a un final abierto, trepidante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escrita con un lenguaje directo, sin aspavientos, que en cada momento se ajusta a la escena y utilizando una forma narrativa que mezcla con acierto la tercera persona con la primera, los momentos narrativos, con los m&aacute;s puramente subjetivos y con un primer cap&iacute;tulo que quiero destacar especialmente,&nbsp; esa manera que tiene el narrador de presentar a un posible espectador lo que ver&iacute;a por sus propios ojos si asistiera a una ejecuci&oacute;n p&uacute;blica en una plaza del Gibraltar de 1913: &ldquo;EL ESPECTADOR ver&aacute; una plaza a rebosar y, en el centro, un cadalso con la soga preparada. Es lunes, d&iacute;a de ejecuci&oacute;n, una gran fiesta que fascina y horroriza a partes iguales, porque la muerte de otros es una forma de saborear la vida propia. La persona obligada a meter el cuello en su nudo describir&aacute; una ca&iacute;da de dos metros calculada con precisi&oacute;n inglesa por el verdugo despu&eacute;s de tomarle medidas de peso y altura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        'Inventario de monos' es una novela que apetece leer cualquiera de esos fines de semana invernales que tenemos por delante; en casa, c&oacute;modamente sentados, calentitos, disfrutando de un buen vino o de una buena cerveza y mientras, que fuera sople el viento, llueva o nieve que el disfrute lo tenemos asegurado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/ultimo-mono-gibraltar_132_1071483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jan 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último mono de Gibraltar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Cómo se verá el barrio desde arriba?”: `La última vez que fue ayer´, de Agustín Márquez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/barrio-arriba-ultima-agustin-marquez_132_1358800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79afb3b2-f0bc-48e9-a293-50277885e33f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Cómo se verá el barrio desde arriba?”: `La última vez que fue ayer´, de Agustín Márquez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este libro parece escrito por alguien con un don natural para la narración, escrito aparentemente sin esfuerzo por lo fácil que fluye la lectura. Es inteligente, lúcido, duro, violento y tierno</p><p class="subtitle">El principal protagonista, el personaje principal es un barrio periférico de una gran ciudad, el barrio del narrador, un joven periférico rodeado de otros jóvenes, de niños, adultos y animales también periféricos</p><p class="subtitle">Muchos hemos olvidado a este tipo de personajes que, sin duda, nos han rodeado durante muchos años solo porque hemos dejado de observar, de convivir en nuestro barrio, hemos olvidado quiénes somos</p></div><p class="article-text">
        Muchos factores se confabularon para que leyera `La &uacute;ltima vez que fue ayer&acute; de Agust&iacute;n M&aacute;rquez: que me lo recomend&oacute;, vivamente, Lola, que est&aacute; editado por Candaya y que Agust&iacute;n nos lo dedic&oacute; en la pasada Feria del Libro de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Tentaciones, algunos libros son eso, tentaciones a las que no puedo resistirme y haber ca&iacute;do en esta, haber le&iacute;do este libro, &ldquo;estas historias de periferia&rdquo;, tal y como las llama el autor en su amable dedicatoria, ha sido una experiencia que no puedo se&ntilde;alar como de reconciliaci&oacute;n con la literatura, puesto que nunca he roto con ella, pero s&iacute; una experiencia entra&ntilde;able, muy satisfactoria y de esperanza o m&aacute;s que esto, de constataci&oacute;n de un hecho: a la literatura siguen llegando voces que la reinventan, que la revitalizan, que la enriquecen, que hacen que no me canse de leer y releer, de a&ntilde;adir nombres a la larga lista de autores a los que seguir. Lista a la que ahora se incorpora con todos los derechos, Agust&iacute;n M&aacute;rquez que ha escrito un libro maravilloso, brillante, arrollador, emotivo y evocador. Efectivamente, como ya me hab&iacute;a comentado Lola, parece escrito por alguien con un don natural para la narraci&oacute;n, escrito aparentemente sin esfuerzo por lo f&aacute;cil que fluye la lectura. Es inteligente, l&uacute;cido, duro, violento y tierno.
    </p><p class="article-text">
        Agust&iacute;n M&aacute;rquez ha escrito una novela donde el principal protagonista, el personaje principal es un barrio perif&eacute;rico de una gran ciudad, el barrio del narrador, un joven perif&eacute;rico rodeado de otros j&oacute;venes, de ni&ntilde;os, adultos y animales tambi&eacute;n perif&eacute;ricos. A lo largo de 160 p&aacute;ginas el joven narrador nos cuenta, en primera persona, los avatares del barrio, su transformaci&oacute;n y las peripecias de supervivencia de sus habitantes. Con naturalidad ir&oacute;nica, con agilidad, con dura y &aacute;cida cr&iacute;tica se nos cuentan las historias de unos personajes que parecer&iacute;an imposibles, exagerados, esperp&eacute;nticos si no fueran tan reales. Reales como el padre del narrador, fracasado, acabado, con su &uacute;nica esperanza puesta en el cup&oacute;n de la ONCE: &ldquo;El d&iacute;a que me toque pienso irme de este barrio de mierda. Aqu&iacute; os quedareis tu madre y t&uacute;.&rdquo; M&aacute;s adelante nos cuenta que: &ldquo;Los pies de mi padre echaron a andar poco despu&eacute;s de lo de Chico B, se cumplieron sus mejores augurios: se fue de casa con un reintegro bajo el brazo: &amp;lt;&amp;gt;. Despu&eacute;s de esto no cabe explicaci&oacute;n o interpretaci&oacute;n, solo silencio.
    </p><p class="article-text">
        Muchos hemos olvidado a este tipo de personajes que, sin duda, nos han rodeado durante muchos a&ntilde;os solo porque hemos dejado de observar, de convivir en nuestro barrio, hemos olvidado qui&eacute;nes somos. Solo tenemos que levantar un poco la mirada del ordenador, del m&oacute;vil o del libro y mirar a otros sitios, de otra manera y encontraremos personaje parecidos a los del libro de Agust&iacute;n. Luego, claro, nos har&iacute;a falta esa mirada profunda, esa capacidad de observar y fijarse en los detalles, esa mirada de cercan&iacute;a, de empat&iacute;a, de comprensi&oacute;n que tiene el narrador y por tanto el escritor.
    </p><p class="article-text">
        Pongo otro ejemplo, el &uacute;ltimo ya, de esa capacidad de Agust&iacute;n para la s&iacute;ntesis, para la met&aacute;fora justa:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se ver&aacute; el barrio desde arriba? Supongo que ser&aacute; un Monopoly (edici&oacute;n especial barrio).
    </p><p class="article-text">
          &iexcl;Juguemos!
    </p><p class="article-text">
        Reglas: tire el dado y haga avanzar a los seres-ficha de colores a golpe de azar, alea jacta est*. Si puedes comprar, compra; si no puedes comprar, compra; si no puedes pagar, a chirona.
    </p><p class="article-text">
        *Advertencia: la direcci&oacute;n del juego no se hace responsable de las consecuencias si alg&uacute;n jugador intenta cambiar el rumbo de su vida tal y como est&aacute; escrito en las instrucciones de uso.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Otra vez silencio. No comment.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes que inventa o rescata de su memoria el escritor son, junto con sus historias, los que conforman, dan vida y dotan de sentido y paisaje al barrio. Y esto est&aacute; hecho con tal calidad literaria, con tal capacidad de evocaci&oacute;n en el lector, que asombra que esta sea la primera novela de Agust&iacute;n M&aacute;rquez. Quiz&aacute; aquello de la facilidad, del don para la escritura no sea tanto eso como un paciente trabajo de orfebre.
    </p><p class="article-text">
        No debe ser f&aacute;cil hablarnos de un piso, de un bloque o de un barrio sin descripciones detalladas que nos ayuden a imaginarlos, pero todo lector de `La &uacute;ltima vez que fue ayer&acute; tendr&aacute; en la mente, mientras lee, los pisos, los bloques, las calles, el descampado, la carretera&hellip;el barrio, en definitiva, por c&oacute;mo son los personajes que lo habitan, por c&oacute;mo viven o c&oacute;mo mueren. Es la capacidad evocadora de la buena literatura y este libro es buena literatura.
    </p><p class="article-text">
        `La &uacute;ltima vez que fue ayer&acute;, de Agust&iacute;n M&aacute;rquez (Candaya, 2019)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/barrio-arriba-ultima-agustin-marquez_132_1358800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Sep 2019 11:29:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Cómo se verá el barrio desde arriba?”: `La última vez que fue ayer´, de Agustín Márquez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Todos los saharauis son héroes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/saharauis-heroes_128_1572369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a484103f-ba4b-414b-9ed2-bc253e37a89f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Todos los saharauis son héroes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conchi Moya es autora del libro "Las acacias del éxodo", una obra que versa sobre el Sáhara Occidental. La presentación será el sábado 4 de mayo en 'Libros Traperos' (Murcia)</p><p class="subtitle">"Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años"</p><p class="subtitle">"Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad"</p></div><p class="article-text">
        Nacida en Madrid en 1971 se licenci&oacute; en Ciencias de la Informaci&oacute;n en la Universidad Complutense. Antes de &ldquo;Las acacias del &eacute;xodo&rdquo;, ha escrito otros dos libros, con el S&aacute;hara Occidental como tema de fondo, &ldquo;Delicias saharauis&rdquo; y &ldquo;Los otros pr&iacute;ncipes&rdquo;. Junto con Bahia Mahmud Awah ha escrito el ensayo &ldquo;El porvenir del espa&ntilde;ol en el Sahara Occidental&rdquo;. Ant&oacute;loga de varios libros de poes&iacute;a saharaui &ldquo;Um Draiga&rdquo;, &ldquo;Aai&uacute;n, gritando lo que se siente&rdquo;, &ldquo;La primavera saharaui&rdquo; y &ldquo;Poetas saharauis (Generaci&oacute;n de la Amistad)&rdquo;. En diciembre de 2015 se public&oacute; su primera novela, &ldquo;Sin pedir permiso'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Correaliza el espacio informativo Poemario por un Sahara Libre, dedicado a las actualidades informativas y culturales de la causa saharaui.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las acacias del &eacute;xodo&rdquo;, es un libro de relatos que tienen como protagonista el Sahara Occidental, el Pueblo Saharaui. No es tu primer libro con este tema y parte de tu actividad, la dedicas a hacer visible la Causa Saharaui. &iquest;Cu&aacute;l es tu vinculaci&oacute;n con El Sahara, con su gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conoc&iacute; al pueblo saharaui en abril de 2000, cuando viaj&eacute; a los campamentos de refugiados saharauis con compa&ntilde;eros de una radio libre en la que colaboraba. El impacto por lo vivido all&iacute; fue tan fuerte que me compromet&iacute; a ayudar a este pueblo con lo que sab&iacute;a hacer, contar, escribir, informar. Con el tiempo conoc&iacute; al que hoy es mi compa&ntilde;ero, el escritor e investigador saharaui Bahia Awah, y los dos decidimos hacer juntos este camino. Es mi causa, es mi pueblo, tengo una enorme familia dispersa por los campamentos, varios pa&iacute;ses en la di&aacute;spora y en territorio ocupado. Muchos de mis mejores y m&aacute;s queridos amigos son saharauis. Desde mi primer viaje no ha habido un solo d&iacute;a en que haya dejado de pensar en el Sahara, y son ya diecinueve a&ntilde;os. Literariamente esto se ha traducido en que tuve el honor de participar en el congreso fundacional del grupo de escritores saharauis en el exilio Generaci&oacute;n de la Amistad Saharaui. Tambi&eacute;n he sido ant&oacute;loga de varias de sus publicaciones. &ldquo;Las acacias del &eacute;xodo&rdquo; es mi tercer libro de narrativa centrado en el Sahara Occidental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En uno de los relatos cuentas la visita de un &ldquo;joven pol&iacute;tico espa&ntilde;ol&rdquo;, la esperanza que despert&oacute; entre los activistas saharauis y, finalmente su traici&oacute;n. Ese pol&iacute;tico era Felipe Gonz&aacute;lez. Ahora que otro joven pol&iacute;tico socialista est&aacute; en la Moncloa y seguir&aacute; siendo presidente despu&eacute;s de las elecciones del 28A &iquest;Qu&eacute; expectativa despierta esto entre la poblaci&oacute;n? &iquest;Tienen los saharauis esperanza de que S&aacute;nchez mire hacia los campos de refugiados, que retome la responsabilidad que Espa&ntilde;a tiene como potencia colonizadora y cumpla con el mandato de la ONU hasta que el Sahara consiga su independencia y recupere su territorio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La historia de la visita de Felipe Gonz&aacute;lez en 1976 a los campamentos de refugiados para apoyar al pueblo saharaui &ldquo;hasta la victoria final&rdquo; y su posterior traici&oacute;n, que perseguir&aacute; a Felipe para siempre, me impresiona mucho. Los saharauis no lo olvidan y se encargaron de recuperar y difundir aquellas im&aacute;genes y el audio de su discurso. La cantante saharaui Mariem Hassan incluso le dedic&oacute; una cantata llamada &ldquo;Shouka&rdquo; (La espina), que es escalofriante. Pude hablar con alguna de las personas que le acompa&ntilde;aron y quise reproducir c&oacute;mo fue aquella visita.
    </p><p class="article-text">
        El programa socialista para estas elecciones de 2019 inclu&iacute;a una frase referida al pueblo saharaui, que el partido trabajar&aacute; &ldquo;para alcanzar una soluci&oacute;n del conflicto que sea justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de autodeterminaci&oacute;n del pueblo saharaui&rdquo;. Es cierto que Pedro S&aacute;nchez se ha desmarcado de alguna manera de la &ldquo;vieja guardia&rdquo; socialista pero habr&aacute; que ver hasta d&oacute;nde se atreve a llegar. La cercan&iacute;a del PSOE a las tesis marroqu&iacute;es en relaci&oacute;n con el Sahara Occidental es hist&oacute;rica y es dif&iacute;cil que eso cambie. Hay que recordar que en la pasada legislatura lleg&oacute; al Congreso Mohamed Chaib, diputado por el PSC y considerado como &ldquo;el hombre de Mohamed VI en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay que ver que Zapatero es uno de los valedores de la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; del Sahara. Como muestra, el expresidente ha llegado a participar en diferentes actos en los territorios ocupados del Sahara, organizados por las autoridades marroqu&iacute;es, como el Foro Crans Montana en la ciudad saharaui ocupada de Dajla, con Mohamed VI abriendo el acto y recibiendo a los participantes con la frase &ldquo;Bienvenidos al Sahara marroqu&iacute;&rdquo;. Esto lo recogi&oacute; la Agencia EFE en marzo de 2015, se puede consultar en la hemeroteca. Y durante el gobierno de Zapatero el PSOE tuvo una vergonzosa actuaci&oacute;n durante dos hechos determinantes como fueron la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote y el violento desmantelamiento del campamento saharaui de Gdeim Izik, donde el gobierno del PSOE dio por v&aacute;lida la versi&oacute;n marroqu&iacute; y lleg&oacute; a recibir en el Ministerio de Interior al general marroqu&iacute; Hosni Benslimane, sobre el que pesa una euroorden de busca y captura por el asesinato del opositor Ben Barka. La respuesta del Ministerio del Interior de P&eacute;rez Rubalcaba fue que su nombre &ldquo;no estaba en las bases de datos del Ministerio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del PSOE s&oacute;lo se ha recibido traici&oacute;n. Lo que se puede esperar de este partido en relaci&oacute;n al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un libro como &ldquo;Las acacias del &eacute;xodo&rdquo; debe ser f&aacute;cil caer en la tentaci&oacute;n de limitarlo a glosar la figura de los h&eacute;roes y de los dirigentes del pueblo saharaui. T&uacute; hablas con admiraci&oacute;n de algunos de esos personajes, pero centras tus relatos en las gentes que sufren el &eacute;xodo, en los ni&ntilde;os, en las familias, en las cosas sencillas y b&aacute;sicas que han perdido. Y sobre todo hablas de la mujer saharaui, de su papel en la organizaci&oacute;n de la vida civil en los campamentos, en c&oacute;mo son ellas las encargadas de la sanidad, de la educaci&oacute;n, de la organizaci&oacute;n, en suma, de la vida cotidiana. &iquest;Qu&eacute; papel tiene la mujer en la causa saharaui?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad todos los saharauis son h&eacute;roes y hero&iacute;nas. Y todo el pueblo es el Frente Polisario, que es un movimiento de liberaci&oacute;n nacional que existir&aacute; hasta que los saharauis recuperen su tierra. En el caso saharaui hay dirigentes que dieron su vida por la causa, literalmente, como Luali Mustafa, uno de los fundadores del Frente Polisario y l&iacute;der de la revoluci&oacute;n saharaui, que muri&oacute; en el campo de batalla cuando no se hab&iacute;a cumplido un a&ntilde;o de la guerra con Marruecos. Muchos otros han sido un ejemplo por su esfuerzo y sacrificio a lo largo de estas d&eacute;cadas. Al igual que el pueblo, que ha sufrido y todav&iacute;a sufre tanto. Y con &ldquo;Las acacias del &eacute;xodo&rdquo; pretendo de alguna manera que nos pongamos en la piel de esas personas que de la noche a la ma&ntilde;ana se vieron expulsados de su tierra, a quienes se les arrebat&oacute; todo y se vieron sometidos a la mayor de las injusticias, ante la indiferencia de la comunidad internacional. Me gustar&iacute;a que entendi&eacute;ramos que esto nos puede pasar a cualquiera, a pesar de que nos creamos a salvo por vivir en la burbuja de nuestro supuesto &ldquo;primer mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad. Ellas levantaron los campamentos, y por tanto el estado saharaui en el exilio, cuando los hombres estaban en el frente de batalla. Fueron madres, m&eacute;dicos, constructoras, maestras, cuidadoras, diplom&aacute;ticas en el exterior. Y en los territorios ocupados las mujeres a&uacute;n hoy encabezan muchas manifestaciones de protesta, y hay numerosos nombres femeninos entre los m&aacute;s destacados activistas de derechos humanos. La mujer saharaui tiene su puesto en la vida pol&iacute;tica a nivel nacional e internacional. Hay ministras, gobernadoras, parlamentarias o diplom&aacute;ticas, como ejemplo la Representante Saharaui en Espa&ntilde;a es una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto no quita para que las mujeres saharauis tambi&eacute;n sufran el patriarcado, tengan la preocupaci&oacute;n de la p&eacute;rdida de poder desde que los hombres regresaron a los campamentos tras el alto el fuego y pidan una mayor participaci&oacute;n en la vida p&uacute;blica. Ahora hay una interesante generaci&oacute;n de mujeres saharauis muy j&oacute;venes que luchan por sus derechos y por su espacio, sin abandonar su causa, y eso es tremendamente interesante en mi opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo tu libro es un hermoso canto de esperanza, lleno de amor por las gentes de las que escribes. Es tambi&eacute;n un grito de rabia, de rebeld&iacute;a ante la situaci&oacute;n que, desde hace 50 a&ntilde;os, vive el pueblo saharaui. Pero es adem&aacute;s un llamamiento contra el olvido, contra la posible p&eacute;rdida de identidad de parte de las generaciones que han nacido ya en el &eacute;xodo. &iquest;Hay peligro de agotamiento, de des&aacute;nimo en los m&aacute;s j&oacute;venes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese peligro existe, es evidente. Yo tengo sobrinos que han nacido en los campamentos de refugiados y que a su vez tienen hijos que han nacido en los campamentos tambi&eacute;n. Dos generaciones que no han podido pisar jam&aacute;s su tierra o que s&oacute;lo conocen la ocupaci&oacute;n. Eso es un drama terrible. Y hay un tercer desarraigo, el que se vive en la di&aacute;spora. Hay un peligro de p&eacute;rdida de identidad, de olvidar por qu&eacute; se est&aacute; luchando y de desesperaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo decirle a un joven saharaui que siga teniendo fe en la ONU o en la comunidad internacional?
    </p><p class="article-text">
        Pero al mismo tiempo la identidad saharaui es tan fuerte que hay mucha esperanza depositada en los j&oacute;venes. Hay una generaci&oacute;n muy bien preparada, que conoce la causa y que se va incorporando a puestos de responsabilidad o colabora desde activismo informativo intelectual, cultural y art&iacute;stico. En los territorios ocupados los defensores de derechos humanos son cada vez m&aacute;s j&oacute;venes, est&aacute;n tomando el testigo de los activistas veteranos. Marruecos no ha logrado borrar la identidad saharaui de estas nuevas generaciones, ni siquiera de los universitarios, obligados a estudiar en universidades marroqu&iacute;es. Hay un movimiento estudiantil saharaui muy importante en territorios ocupados, que sufren acoso, detenciones y c&aacute;rcel. Pero siguen adelante.
    </p><p class="article-text">
        El gran problema puede ser que el des&aacute;nimo les lleve a tomar posturas a favor de un conflicto armado. Algunos j&oacute;venes piden que se acabe con esta situaci&oacute;n de &ldquo;impasse&rdquo; y se comience la guerra. Est&aacute;n hartos de esperar y es comprensible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute; eres escritora, pero tambi&eacute;n eres periodista. &iquest;Por qu&eacute; has elegido el relato, la literatura para hablarnos de los saharauis y no la cr&oacute;nica o el reportaje period&iacute;stico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son dos formas de escribir que est&aacute;n presentes casi por igual en mi creaci&oacute;n. Mi literatura es muy narrativa y en ella me gusta contar. Y a la vez mis art&iacute;culos period&iacute;sticos siempre tienen un punto literario. En cualquier caso, Bahia Awah y yo llevamos haciendo activismo informativo desde el a&ntilde;o 2001, cuando empezamos con Poemario por un Sahara Libre, nuestro programa de radio que m&aacute;s tarde se convirti&oacute; en blog y con el que a&uacute;n seguimos. La literatura vino despu&eacute;s y fue en parte una consecuencia de la cantidad de testimonios y de historias que escuch&aacute;bamos cada d&iacute;a. Yo siempre he escrito, desde peque&ntilde;a, y si me atrev&iacute; a ir m&aacute;s all&aacute; fue por mi convencimiento de que la literatura y el arte son un arma tremendamente poderosa para la difusi&oacute;n de ideas, y por supuesto de causas. Y por tanto deb&iacute;an serlo para una causa tan justa como es la saharaui.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/saharauis-heroes_128_1572369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 May 2019 09:33:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Todos los saharauis son héroes"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Murcia,Literatura,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lector es el oxígeno donde arde la literatura"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/lector-oxigeno-arde-literatura_128_1603920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aef3bb2b-9b0f-4fbc-9258-26543bee9c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lector es el oxígeno donde arde la literatura&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su última novela, 8.38, en la editorial Candaya, que se presentará este viernes 12, a las 19:30h., en la librería Colette Letras y Tragos (C/ Cánovas del Castillo, Murcia)</p><p class="subtitle">"La novela trata de un escritor que es incapaz de escribir porque tropieza y cae en su propia exigencia. Aquí se le ocurre que, cuando el novelista dice que alguien ha pasado cuatro días a la intemperie bajo una pertinaz lluvia, estaría muy bien que el lector llevara ese tiempo sufriendo el mismo chaparrón"</p><p class="subtitle">"La voz, en una novela, es fundamental, y, aunque parezca raro, cuando uno escribe, si tiene la impresión de que le está fluyendo con facilidad, lo mejor que puede hacer es romperlo y volver a comenzar"</p></div><p class="article-text">
        Luis Rodr&iacute;guez naci&oacute; en Cosio (Cantabria) en 1958. Actualmente vive en Benic&aacute;ssim (Castell&oacute;n). Es autor de cinco novelas, cinco &ldquo;artefactos&rdquo; literarios que ning&uacute;n lector deber&iacute;a perderse. De &eacute;l se ha dicho: &ldquo;Luis Rodr&iacute;guez tiene estilo, respira estilo, es estilo&rdquo; (Ricardo Men&eacute;ndez Salm&oacute;n). &ldquo;Luis Rodr&iacute;guez es una exquisita rareza que no se parece escribiendo a nadie, ni siguiera a s&iacute; mismo.&rdquo; (Vicente Luis Mora). &ldquo;Luis Rodr&iacute;guez es alguien, ahora lo s&eacute;, que huele a literatura, rezuma literatura, es LITERATURA.&rdquo; (Un servidor, en Facebook.) Tambi&eacute;n se ha dicho: &ldquo;Es el secreto mejor guardado de la literatura espa&ntilde;ola.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El motivo de esta entrevista/conversaci&oacute;n es la reciente publicaci&oacute;n de su &uacute;ltima novela, 8.38, en la editorial Candaya, que se presentar&aacute; este viernes 12, a las 19:30h., en la librer&iacute;a Colette Letras y Tragos (C/ C&aacute;novas del Castillo, Murcia).
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- Si te parece Luis, empezamos por tu &uacute;ltimo libro recientemente publicado por la Editorial Candaya. Bueno he dicho &lsquo;empezamos&rsquo; pero mucho me temo que despu&eacute;s continuaremos y que seguramente terminaremos esta conversaci&oacute;n hablando de 8.38, porque este libro es literatura en su t&iacute;tulo y en cada una de sus p&aacute;ginas .</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Introd&uacute;cenos, pues, en el mundo de 8.38.</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- S&iacute;, Paco, desde luego es literatura en su t&iacute;tulo, y ojal&aacute; que no se quede ah&iacute; y colonice alguna que otra p&aacute;gina. 8.38 es la hora a la que muri&oacute; Dostoyevski, y la que se&ntilde;ala el reloj del sal&oacute;n de su casa museo en San Petersburgo. A esa hora, escribi&oacute; un periodista, se detuvo la literatura. Cuando lo le&iacute;, reciente la lectura de Los demonios, no me pareci&oacute; una exageraci&oacute;n. Utilic&eacute; ese t&iacute;tulo por eso, porque me gustar&iacute;a que aprovech&aacute;ramos ese momento, con la literatura detenida, para hablar de ella.
    </p><p class="article-text">
        8.38 es una reflexi&oacute;n sobre la literatura encubierta en la biograf&iacute;a de un escritor llamado Luis Rodr&iacute;guez que fue incapaz de escribir una novela bloqueado por las potencias de la literatura, aquello por lo que escrib&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- Me parece muy interesante ese concepto de &ldquo;literatura detenida&rdquo; con el que quieres abrir un par&eacute;ntesis para la reflexi&oacute;n, precisamente, sobre literatura y en el que quieres involucrar tambi&eacute;n al lector. Este libro (en realidad todos los tuyos) est&aacute; lleno de trampas, &ldquo;disparates&rdquo; les llamas en alg&uacute;n momento, sobre los que Pablo, el personaje de 8.38 que escribe sobre Luis Rodr&iacute;guez, pregunta: &ldquo;&iquest;Minas anti buenos lectores?&rdquo; a lo que aquel escritor &ldquo;bloqueado por las potencias de la literatura&rdquo; responde: &ldquo;...la intenci&oacute;n es que llegue al final de la novela un lector concreto, el lector que yo quiero ser.&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel le das al lector en tus libros? &iquest;Qu&eacute; lector quieres ser?</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- La idea de la novela como una probeta donde voy echando trampas con la intenci&oacute;n de aislar al lector ideal es una peque&ntilde;a provocaci&oacute;n. Soy consciente de que no se lo pongo f&aacute;cil al lector, pero no hay intenci&oacute;n ni, desde luego, asomo de maldad. Lo siento.
    </p><p class="article-text">
        El lector es fundamental. Sin &eacute;l no hay texto. Una frase, antes de ser le&iacute;da, es un pensamiento, porque hasta el proceso de escribir lleva impl&iacute;cita una lectura. El lector es el ox&iacute;geno donde arde la literatura.
    </p><p class="article-text">
        En un libro publicado, su importancia no pierde fuerza. La lectura de una novela solo le concierne al lector. La intenci&oacute;n del escritor, si me apuras, no es relevante.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; lector quiero ser? Hace tiempo que estoy, no te puedes imaginar con qu&eacute; obsesi&oacute;n, d&aacute;ndole vueltas a ello. Cuando tropiezo con un libro que me entusiasma, siempre, siempre, lo cierro con el remordimiento de que he le&iacute;do mal todos los anteriores. &iquest;Qu&eacute; hago?, me pregunto, &iquest;esmerarme en los siguientes? No creas que me tranquiliza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- Sin embargo, en La herida se mueve (Tropo, 2016) escribes &ldquo;... hurgar en lo m&aacute;s sugestivo de la literatura, beber de la realidad o del mito, tanto da, hincarse de codos, abismarse y, finalmente, ver qu&eacute; preferimos: la obra como artefacto o detonada.&rdquo;&nbsp; Me encant&oacute; eso de abismarse en la literatura, y qu&eacute; atinado, tanto para un escritor, como para un lector.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo prefiere Luis Rodr&iacute;guez, escritor, la obra: como artefacto o detonada? &iquest;Coincide esa preferencia con la de Luis Rodr&iacute;guez, lector?</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- Te lo agradezco. Es que la literatura debe colocarnos ante un abismo, no necesariamente en un sentido peligroso (aunque si ocurre no vamos a despreciarlo). La literatura que no llega al est&oacute;mago, mejor dicho, si nuestro est&oacute;mago no es consciente de que estamos leyendo es muy probable que ese libro se pierda en la memoria.
    </p><p class="article-text">
        Artefacto es un sustantivo que me gusta, es una m&aacute;quina, un objeto construido para un fin; sin intenci&oacute;n no es un artefacto. Viene bien aqu&iacute;. La potencialidad del artefacto, del libro cerrado, es extraordinariamente sugestiva. De las consecuencias de su detonaci&oacute;n todos los lectores tenemos experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Como lector, prefiero, sin duda, la obra como artefacto, porque ello me asegura que estar&eacute; presente en su detonaci&oacute;n. Estar&eacute; all&iacute; con vocaci&oacute;n de v&iacute;ctima. Como escritor me ocurre algo peor, porque no tengo tanto
    </p><p class="article-text">
        talento como creo necesario para poder elegir el artefacto, ni la distancia precisa para disfrutar su detonaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>P.P.G.- Como lector yo tambi&eacute;n prefiero la obra como artefacto, de acuerdo contigo. Por otro lado, creo que, como escritor, todos tus libros demuestran que, con cada uno de ellos, has creado un artefacto. Pero volvamos a 8.38: &ldquo;El arte, el arte que me interesa es el que desprecia mi mirada, el que aprovecha la distancia invisible (mejor, inmedible) hasta mi cerebro para disolverla.&rdquo; Y un poco antes: &ldquo;Si el lector vive lo que narro, &iquest;qu&eacute; sentido tiene la novela?&rdquo;&nbsp; Tu intenci&oacute;n, o eso parece, no es que el lector te comprenda, m&aacute;s bien buscas su sorpresa, no te preocupa su confusi&oacute;n, la provocas, huyes de su complicidad, intentas su atenci&oacute;n...</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- La novela trata de un escritor que es incapaz de escribir porque tropieza y cae en su propia exigencia. Aqu&iacute; se le ocurre que, cuando el novelista dice que alguien ha pasado cuatro d&iacute;as a la intemperie bajo una pertinaz lluvia, estar&iacute;a muy bien que el lector llevara ese tiempo sufriendo el mismo chaparr&oacute;n. Pero enseguida se da cuenta de que esa reflexi&oacute;n tan obtusa desarticula toda la literatura: la lectura de Robinson Crusoe estar&iacute;a restringida a un muy selecto y reducido n&uacute;mero de lectores; y no digamos la narraci&oacute;n de una muerte por un disparo al coraz&oacute;n o la lectura de Hamlet en la escena en que muere su padre cuando vierten veneno en su o&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Este recorrido sirve para reflexionar sobre la distancia desde el pensamiento del escritor a la asimilaci&oacute;n del lector atravesando los p&aacute;rrafos, y su nitidez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- La novela, de hecho, est&aacute; llena de dudas, de preguntas, de reflexiones, de elementos literarios que distraen a ese escritor y que le impiden escribir la novela. En los di&aacute;logos que mantiene con Pablo, constantemente pone ejemplos tomados del cine (El espejo de Tarkovksi), de la literatura, citando el comienzo de un cuento de Lucia Berl&iacute;n, o a Nabokov en 'Ada o el ardor', a Borges y su 'Pierre Menard, autor del Quijote'&hellip;y de c&oacute;mo en esa pel&iacute;cula o esos libros ve algunas salidas, a la vez que le generan m&aacute;s preguntas. Sin duda es un lector atento, pero el escritor se resiente y paraliza. &iquest;Para un escritor, para Luis Rodr&iacute;guez, es m&aacute;s dif&iacute;cil escribir cuanto m&aacute;s lee?</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- Me conviene pensar que hay un equilibrio, una sospechosa compensaci&oacute;n entre lo que voy asimilando de los autores que admiro y me interesan, mi osad&iacute;a, y la experiencia que voy adquiriendo. Sobre esto hay varios t&oacute;picos muy extendidos: que la experiencia adquirida en la escritura de una novela no sirve para la siguiente; que primero hay que aprender, absorberlo todo y, momentos antes de comenzar, desaprenderlo; que uno se convierte realmente en escritor cuando encuentra su propio estilo&hellip; Todos ellos, me parece a m&iacute;, son simplificaciones. Aportan poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- &ldquo;Los autores que admiro y me interesan&rdquo;. Me recuerda algo que me fascin&oacute; en Novienvre (que yo le&iacute; en la edici&oacute;n de Tropo de 2015) (Por cierto, no quiero repetir lo que tantas veces se habr&aacute; dicho, pero c&oacute;mo me evoc&oacute; al &lsquo;Stoner&rsquo; de Williams). En el cap&iacute;tulo 3, el que debe contar el paso de la infancia y la adolescencia a una vida adulta, te limitas a nombrar el t&iacute;tulo de 15 libros, a Unamuno y a Mafalda. &iexcl;Qu&eacute; maravilla! Es un ejercicio literario de s&iacute;ntesis de una enorme brillantez y profundidad. Para m&iacute; es el cap&iacute;tulo m&aacute;s largo que has escrito y a la vez el m&aacute;s condensado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- La evocaci&oacute;n de Stoner es un cumplido que no merezco y del que casi me averg&uuml;enza hablar. Sin embargo, me llama mucho la atenci&oacute;n porque, independientemente de las calidades (sin comentarios) yo creo que hay una diferencia sustancial entre Stoner y mi personaje: Stoner, si no recuerdo mal, es un tipo que se deja llevar, que vive y que es muy buen tipo, pero solo alza la mano dos veces en su vida para decir &ldquo;no&rdquo;. De todos modos, te lo agradezco; como que destaques el cap&iacute;tulo 3 de Novienvre: es exactamente eso.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En la novela, necesitaba dotar al protagonista de una infancia poderosa (con poderosa quiero decir consistente), as&iacute; que ech&eacute; mano de la m&iacute;a, con lente de escritor, claro, pero en lo esencial la m&iacute;a. Enseguida me pareci&oacute; que, para lo que quer&iacute;a contar en el resto de la novela, aquello no era suficiente. Escrib&iacute; el cap&iacute;tulo, veinte o treinta p&aacute;ginas, no recuerdo bien, pero no funcionaba. La novela cruj&iacute;a y se me romp&iacute;a. Hasta que tropec&eacute; con el cap&iacute;tulo tal y como lo has le&iacute;do y suprim&iacute; lo escrito. Es el paso de la adolescencia a la vida adulta, y es tambi&eacute;n, como lo fue para don Quijote, un acelerante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- Me gustar&iacute;a hablar del comienzo de tus libros: &ldquo;Tropezar con un adverbio no te cambia la vida&rdquo; (La herida se mueve), &ldquo;Meo. Comienzas mi historia&rdquo; (La soledad del cometa. KRK, 2009), &ldquo;El principio es un recuerdo sin im&aacute;genes, una noci&oacute;n&rdquo; (Novienvre), &ldquo;En el a&ntilde;o 25, no en 1925, no; en el a&ntilde;o 25 el abuelo de Jos&eacute; &Aacute;ngel dijo que hab&iacute;a visto el ave f&eacute;nix&rdquo; (El retablo de NO. Tropo 2017). Si alguien me preguntara &iquest;qu&eacute; me aconsejas que lea primero de Luis Rodr&iacute;guez? le dir&iacute;a: Los comienzos de sus libros, ver&aacute;s como sigues leyendo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; importancia le das a las primeras frases de tus libros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- Mucha. El comienzo de 8.38 alude a un p&aacute;rrafo suprimido, reescrito y finalmente vuelto a eliminar. As&iacute; fue. El esp&iacute;ritu de esta novela exig&iacute;a que me revelara contra la tiran&iacute;a de la primera frase, algo de lo que fui incapaz en las anteriores. De hecho, seguido escribo que siempre, el comienzo, la primera frase, aparec&iacute;a sola, inconfundible.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; con las cuatro anteriores. Le di vueltas, mare&eacute; la idea e intenci&oacute;n de cada una de las novelas, pero hasta que no surgi&oacute; esa primera frase, reconocible (porque una primera frase es claramente una primera frase), no las comenc&eacute;. Siempre as&iacute;, la escrib&iacute;, la modifiqu&eacute;, la suprim&iacute; varias veces, la puse una m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como lector, por fortuna, no soy tan paranoico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- &ldquo;La literatura, lo que m&aacute;s amaba en el mundo, se ensa&ntilde;aba conmigo. Me hab&iacute;a matado.&rdquo; Para m&iacute;, 8.38 es una novela redonda, un aut&eacute;ntico 'artefacto' en el sentido que antes coment&aacute;bamos. Se justifica y defiende por s&iacute; misma. Pero leyendo frases como la que inicia esta pregunta y otras muchas del libro, tengo la impresi&oacute;n de que, despu&eacute;s de 4 novelas publicadas, necesitabas abrir un par&eacute;ntesis, airear tus conflictos con la literatura para no ser anulado por ella. &iquest;Lo que planteas en la novela es solo argumento o te toca personalmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- As&iacute; es. De ah&iacute; la evocaci&oacute;n del t&iacute;tulo. Durante la escritura de las anteriores novelas, y entre ellas, no paraba de darle vueltas a eso que t&uacute; llamas tan bien conflictos. Porque yo creo que es exactamente eso. Y me conviene seguir con tu reflexi&oacute;n porque me parece muy atinado lo de airearlos.
    </p><p class="article-text">
        8.38 es una reflexi&oacute;n sobre la literatura, sobre los recursos de los que me valgo para escribir, y la distancia, dolorosa, entre lo que quiero escribir y lo que escribo.
    </p><p class="article-text">
        8.38 es la constataci&oacute;n de un fracaso. La incapacidad del personaje Luis Rodr&iacute;guez para escribir una novela, que en la novela alcanza y arrolla a Pablo, me pone en evidencia como escritor. Pero es una frustraci&oacute;n estimulante.
    </p><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina 90 del libro reproduzco un p&aacute;rrafo de Don DeLillo que describe, como yo no lo he le&iacute;do nunca, mi posici&oacute;n con respecto al conflicto con la literatura:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Al t&eacute;rmino de cada frase aguarda una verdad, y el escritor sabe reconocerla cuando por fin la alcanza. En un determinado nivel, esa verdad constituye el ritmo de la frase, su cadencia y su equilibrio, pero a un nivel m&aacute;s profundo representa la integridad del escritor enfrentado al lenguaje. Yo siempre me he visto a m&iacute; mismo en las frases. A medida que elaboro una frase, comienzo a reconocerme, palabra por palabra. El lenguaje de mis libros me ha modelado como hombre. Una frase que nos sale bien est&aacute; dotada de fuerza moral. Revela la voluntad de vivir del escritor. Cuanto m&aacute;s profundamente me sumerjo en el proceso de lograr la perfecci&oacute;n de las s&iacute;labas y el ritmo de una frase, m&aacute;s aprendo de m&iacute; mismo. He trabajado mucho y muy duramente en las frases de este libro, pero no lo bastante, dado que no me veo a m&iacute; mismo en su lenguaje.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- Tu estilo es &aacute;gil, r&aacute;pido, vertiginoso a veces. Frases cortas muy elaboradas, con un vocabulario ajustado, preciso. Utilizas indistintamente las tres voces narrativas, las alternas en la misma novela&hellip; Todo esto, ya de por s&iacute;, demuestra un marcado estilo personal. Pero creo que donde encuentras tu voz m&aacute;s propia, eso que hace a tu estilo &uacute;nico, es la forma de narrar; no lineal, cambiante, aparentemente desordenada, ca&oacute;tica; esa mezcla de historias paralelas, enso&ntilde;aciones, esos quiebros, la utilizaci&oacute;n de la metaliteratura incrustada en la narraci&oacute;n&hellip; Y esas frases, esas frases tan literarias y poderosas, que saltan al rostro del lector y se le agarran por tanto que contienen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cu&eacute;ntanos algo sobre todo esto, de ese esfuerzo por alcanzar tu voz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- Cuando Flaubert ley&oacute; a sus amigos una primera versi&oacute;n de La tentaci&oacute;n de San Antonio, estos le dijeron que la obra era muy mala, que la echara al fuego. Le recomendaron que buscara un tema donde el lirismo resultara tan rid&iacute;culo que le obligara a controlarse. Hazlo sobre alg&uacute;n asunto banal, insistieron.
    </p><p class="article-text">
        Por la noche, Flaubert escribi&oacute; que admit&iacute;a los defectos se&ntilde;alados por sus amigos, pero lo grave era que era consciente de que esos defectos estaban en su naturaleza. Flaubert se dispuso a escribir Madame Bovary.
    </p><p class="article-text">
        Sumergido en la novela, en 1853 escribi&oacute; a su amiga Louise Colet: &ldquo;Este libro, calculado y con argucias de estilo, no es de mi sangre, no lo llevo en las entra&ntilde;as, siento que es una cosa deliberada, artificial. Los grandes giros, los anchos y plenos periodos fluyendo como las aguas de un r&iacute;o, la multiplicidad de met&aacute;foras, los destellos de estilo, en fin, todo lo que me gusta no estar&aacute;.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La voz, en una novela, es fundamental, y, aunque parezca raro, cuando uno escribe, si tiene la impresi&oacute;n de que le est&aacute; fluyendo con facilidad, lo mejor que puede hacer es romperlo y volver a comenzar. La facilidad es sospechosa. En 8.38, el protagonista dice que tiene dos principios para la novela que quiere escribir: uno, consecuente, sit&uacute;a al guardia civil mirando al monte, ya inquieto porque se le ha apoderado un sentimiento que considera innoble. El segundo, el que me ped&iacute;a el cuerpo, era totalmente extra&ntilde;o al cauce por donde deb&iacute;a transcurrir la novela. Alguien escribe un libro, lo cierra y lo guarda en una c&oacute;moda. Nadie, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, abre el libro, nadie abre la c&oacute;moda, ni entra en la habitaci&oacute;n, ni en la casa; as&iacute;, ensanch&aacute;ndose hasta que el pueblo donde se encuentra la habitaci&oacute;n con la c&oacute;moda que contiene el libro desaparece. Es una imagen del olvido. La idea pas&oacute; por mi mente como una exhalaci&oacute;n. No se debe poner en la novela, es ajena a ella, sin embargo&hellip;yo me veo m&aacute;s en esa figuraci&oacute;n que en el comienzo ortodoxo.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que yo escribo tiene que ver con el conflicto entre lo que me lleva a escribir, lo que me interesa, y la peque&ntilde;&iacute;sima parte que sobrevive.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.P.G.- Me gustar&iacute;a, para finalizar esta conversaci&oacute;n, que abord&aacute;semos los temas que tratas en tus novelas. En 8.38 la literatura es el eje vertebrador y ya lo hemos revisado, pero tambi&eacute;n aparecen temas que ya tocabas en otros libros: Los maquis que se echan al monte y el Brigada de la Guardia Civil que los persigue, el cambio radical de vida de muchos de tus personajes, casi siempre sin raz&oacute;n aparente o por una sencilla se&ntilde;al &ldquo;Tu se&ntilde;al fue un coito, un coito ajeno.&rdquo; Y el suicidio. Siempre presente en tus novelas. &ldquo;As&iacute; te suicidas, sin querer&rdquo;. Hay otros, pero me gustar&iacute;a que nos explicases algo sobre estos dos &uacute;ltimos. En ambos casos hay una ruptura: con una vida anterior para caer en otra, con la vida para caer en la nada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        L.R.- Acostumbraba a decir que todos mis libros andaban a vueltas con la identidad, pero en este &uacute;ltimo, efectivamente, el objeto es la literatura. Y tienes raz&oacute;n, porque incluso en este, donde s&iacute;, la literatura es su espina dorsal, aparecen, como una letan&iacute;a que recorre todos mis libros, el suicidio y los maquis.
    </p><p class="article-text">
        Como escribi&oacute; Camus en el ya m&iacute;tico comienzo de El mito de S&iacute;sifo, &ldquo;no hay m&aacute;s que un problema filos&oacute;fico verdaderamente serio: el suicidio&rdquo;. Suicidarse es, de largo, la decisi&oacute;n m&aacute;s importante que puede tomar un ser humano; m&aacute;s que matar, o procrear. Creo que el suicidio es inseparable de la literatura como yo la entiendo, como intenci&oacute;n y como consecuencia; especular, negarlo, sublimarlo, es un ejercicio de libertad extrema y, todo lo contrario, cargado del m&aacute;ximo coraje o de extrema debilidad. Todo eso y, si es ambiciosa, con la misma intensidad, es la literatura.
    </p><p class="article-text">
        El maquis, los que se echaron al monte, expresi&oacute;n que se dice en Cantabria, me son muy afines. Encarnan, con toda la distancia y desde el respeto, la que yo creo que es mi posici&oacute;n en el mundo. Si le preguntas a cualquiera que me conozca, es probable que te diga que soy un tipo risue&ntilde;o, que se r&iacute;e un mont&oacute;n, que se lo pasa bien. Soy, soy ese&hellip;y un emboscado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/lector-oxigeno-arde-literatura_128_1603920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Apr 2019 10:38:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lector es el oxígeno donde arde la literatura"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Murcia,Novela,Literatura,Entrevistas]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[`Luz de tormenta´, de Ángel Zapata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/luz-tormenta-angel-zapata_132_1615457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/704531ab-fed9-41f2-bc7f-c315cb458049_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="`Luz de tormenta´, de Ángel Zapata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pero este libro no va de certezas, no encontramos aquí asideros donde agarrarnos para no caer, ni un ancla que evite nuestra zozobra. Si acaso, este libro es “el estruendo de cristales rotos” que oponer como escudo a las amenazas de tanto bárbaro</p></div><p class="article-text">
        Relato, microrrelato, cuento, novela literaria, prosa po&eacute;tica, poes&iacute;a narrativa&hellip;etiquetas, etiquetas, etiquetas. Qu&eacute; man&iacute;a con etiquetarlo todo, &iexcl;qu&eacute; harto estoy! &iquest;acaso no podemos vivir sin etiquetar? Se etiqueta en las salas de autopsias de las morgues hospitalarias, lo hacen con los cuerpos, con los &oacute;rganos, con los tejidos, con las muestras que toman; ah&iacute; s&iacute;, ah&iacute; es necesaria la etiqueta; &iquest;pero aqu&iacute;? &iquest;en un libro? &iquest;en este libro?
    </p><p class="article-text">
        L&eacute;anlo, lean `Luz de tormenta&acute;. Una, varias, muchas veces cada p&aacute;gina. H&aacute;ganlo en voz alta en alguna ocasi&oacute;n, o que se las lea alguien pr&oacute;ximo y escuchen, sientan y d&iacute;ganme despu&eacute;s si necesitaban las etiquetas para algo. Sentir era la palabra. Sentir y disfrutar lo que sienten, porque cada texto de este libro va de eso. Ni siquiera hay que entenderlo todo, o entender solo una parte, o entender algo. No tiene importancia. &iquest;Entendemos siempre la m&uacute;sica que escuchamos? &iquest;los cuadros que vemos? &iquest;dejan por eso de emocionarnos, de contarnos mil historias cada vez que miramos, cada vez que escuchamos? &iquest;por qu&eacute; no es lo mismo con un libro? &iquest;porque son palabras que tienen que tener un sentido y siempre el mismo? No, en este caso es mejor dejarse llevar por intuiciones, por sensaciones, por lo extra&iacute;do de lecturas anteriores, por las propias experiencias, por lo aprendido, lo estudiado, lo pensado, lo hablado, lo discutido, lo luchado, lo ganado o lo perdido.
    </p><p class="article-text">
        Les propongo un juego. Si siguen mi consejo y leen `Luz de tormenta&acute; pregunten en su entorno si alguien m&aacute;s lo ha le&iacute;do y si es as&iacute;, com&eacute;ntenlo. Ver&aacute;n que, siendo muy distintas las lecturas de cada uno, habr&aacute; coincidencias porque mientras unos ver&aacute;n luz otros sentir&aacute;n la oscuridad, mientras a unos les deslumbrar&aacute; el rel&aacute;mpago a otros les ensordecer&aacute; el trueno, unos ver&aacute;n vida y otros, destrucci&oacute;n. Pero sentir&aacute;n vivo a este libro, lo escuchar&aacute;n gritando con una voz propia o sentir&aacute;n su susurro &iacute;ntimo, coincidir&aacute;n en su rebeld&iacute;a, en su rabia y en su serenidad. Descubrir&aacute;n una cosa y la contraria. Les asaltar&aacute; un hondo sentimiento y el que lo anula. Pero una cosa s&iacute; que intuimos en todo el libro, algo en lo que todos podemos coincidir y es su radical posicionamiento contra la estulticia, esa estupidez, esa barbarie que nos asalta y amenaza con anularnos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando buscamos una etiqueta para `Luz de tormenta&acute; parece que necesitemos certezas, asideros, anclas donde fijarlo todo y olvidamos hablar de &lsquo;Literatura&rsquo; como una de las &lsquo;Ars Poetica&rsquo; donde Arist&oacute;teles la inclu&iacute;a junto, por ejemplo, la m&uacute;sica. Pero este libro no va de certezas, no encontramos aqu&iacute; asideros donde agarrarnos para no caer, ni un ancla que evite nuestra zozobra. Si acaso, este libro es &ldquo;el estruendo de cristales rotos&rdquo; que oponer como escudo a las amenazas de tanto b&aacute;rbaro.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lean, `Luz de tormenta&acute; ver&aacute;n que es arte, es literatura, es belleza, es resistencia. Etiquetas, s&iacute;, pero estas me gustan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Paños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/luz-tormenta-angel-zapata_132_1615457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Apr 2019 15:36:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[`Luz de tormenta´, de Ángel Zapata]]></media:title>
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