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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Pujante]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen_pujante/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Pujante]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sobre un diccionario del amor en el Gran Apagón (o multirreseña en posdata)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/diccionario-amor-gran-apagon-multirresena-posdata_132_9259659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/906e5da1-2514-4fad-86bf-d394bec8e0f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre un diccionario del amor en el Gran Apagón (o multirreseña en posdata)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En esta suerte de diccionario, pero como mandan los cánones de lo que se ensaya, ni el principio ni el fin, ni la presencia ni la ausencia, ni el amor ni el odio, son verdaderamente antónimos, del mismo modo como cada fragmento, en realidad, no es sino una parte fractal del todo"</p></div><p class="article-text">
        <em>El libro de todos los amores</em>: con este t&iacute;tulo se presenta a s&iacute; misma la &uacute;ltima obra de Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo (1967), publicada por Seix Barral a principios de 2022, un t&iacute;tulo que no parece tal sino el reducid&iacute;simo resumen que quiere decirlo todo de un libro que, tambi&eacute;n &eacute;l, pretende escribirlo todo sobre el amor o, mejor, sobre los diferentes amores, si es que no existe el singular para esa palabra-sentimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Este libro se presenta con pretensi&oacute;n de diccionario, de diccionario exhaustivo o total, con sus correspondientes entradas, o algo que se le parece pues, en realidad, se encuentran tras la definici&oacute;n de turno: el cat&aacute;logo o glosario va desde <em>amor silencio</em> hasta <em>amor navaja, amor estad&iacute;stica, amor asim&eacute;trico, amor independencia, amor paquete, amor contra el lenguaje, amor no autoamor, Amor Internet Profundo, amor orgasmo r&aacute;pido a la antigua</em>, etc. Pero esta obra tambi&eacute;n posee otra peculiaridad, que no es solo la tem&aacute;tica, sino la propiamente estructural: con esa especie de entradas enciclop&eacute;dicas, que llegan cuando y como tienen que llegar (o sea, sin orden ni concierto) como fragmentos ensay&iacute;sticos que son (en los que se reflexiona sobre cualquier cuesti&oacute;n que, claro, acaba desembocando en la del amor), se alterna un misterioso di&aacute;logo entre Ella y &Eacute;l (que viven su particular amor en un momento y en un lugar por determinar que, con todo, no andan lejos del G&eacute;nesis); a su vez, cada una de las cuatro partes del libro, compuestas de esos microdi&aacute;logos y esos microensayos, viene seguida de una especie de anexo, titulado &ldquo;Venecia&rdquo;, que alberga una <em>tradicional</em> aunque discontinua historia entre un hombre y una mujer (que comparten, claro, su amor pero, en este caso, en unas coordenadas m&aacute;s concretas, pr&oacute;ximas a nuestros d&iacute;as y en Venecia, aunque mucho se aproximen, por su parte, al Apocalipsis). En esta suerte de diccionario, pero como mandan los c&aacute;nones de lo que se ensaya, ni el principio ni el fin, ni la presencia ni la ausencia, ni el amor ni el odio, son verdaderamente ant&oacute;nimos, del mismo modo como cada fragmento, en realidad, no es sino una parte fractal del todo. 
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda y el hallazgo de la singularidad, tanto en lo tem&aacute;tico y argumental como en lo t&eacute;cnico y formal, es marca de la casa de un escritor como Fern&aacute;ndez Mallo a estas alturas de su trayectoria, cuando a&uacute;n se le conoce (a pesar de los pesares de m&aacute;s de uno despu&eacute;s de m&aacute;s de quince a&ntilde;os) como el f&iacute;sico escritor, como el autor del experimento tril&oacute;gico de <em>Nocilla</em> o como ese autor ahora <em>mainstream</em> que sali&oacute; de una editorial <em>underground</em>. Las cimas que ha coronado, de alg&uacute;n modo, hacen que esta &uacute;ltima publicaci&oacute;n descanse en una no desestimable llanura. 
    </p><p class="article-text">
        Ya que su obra en general no baja la guardia de la originalidad en ninguno de esos frentes, esta obra en particular no puede considerarse menos particular, precisamente, por tratar un tema en apariencia omitido en la trayectoria de este escritor como es el amor; o, si se prefiere, la amorosa era una cuesti&oacute;n que, de tan ausente en sus obras, resulta ser omnipresente y acaba aflorando de forma omnipotente. De hecho, tal como confirma el autor, en ese sentido iba la observaci&oacute;n que ha servido de acicate para este &uacute;ltimo texto y que se le apunt&oacute; al hilo de su celebrada obra anterior, <em>Trilog&iacute;a de la guerra</em> (Premio Biblioteca Breve en 2018).
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                &#039;El libro de todos los amores&#039; de Agustín Fernández Mallo                            </span>
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        Si la guerra danza con el amor, aunque sea de forma silenciosa, furtiva, el&iacute;ptica, en el baile o vaiv&eacute;n ofrecido por <em>El libro de todos los amores</em> nuestro tema protagonista contar&aacute; con unos acompa&ntilde;antes que, ciertamente, podr&iacute;an resultar extra&ntilde;os para este motivo-sentimiento, pero no para los lectores de Fern&aacute;ndez Mallo: la f&iacute;sica e internet, los objetos y la basura, la m&uacute;sica y el silencio, todo ello rodeado de un aura de poes&iacute;a y ensayo, g&eacute;neros que tambi&eacute;n ha cultivado el escritor en otros tantos libros (como <em>Carne de p&iacute;xel</em> o <em>Teor&iacute;a general de la basura</em>, respectivamente), pero siempre desde lo h&iacute;brido, lo l&uacute;dico, lo culto, lo transmedial, forzando los l&iacute;mites de la escritura y la (meta)ficci&oacute;n &ndash;al modo vilamatasiano, especialmente dentro del mundo ficcional que aqu&iacute; coprotagoniza la mujer escritora en Venecia junto a su pasivo marido ante la inminencia del Gran Apag&oacute;n&ndash;. A t&iacute;tulo de ejemplo de todo ello, con sus contradicciones y paradojas, podr&iacute;an valer estas l&iacute;neas <em>er&oacute;ticas</em> de un fragmento ensay&iacute;stico, seguido de otro dial&oacute;gico, extra&iacute;das del inicio del libro (p&aacute;g. 32): 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Contradictoria naturaleza que s&oacute;lo puede responder al hecho de que el amor &ndash;y con toda la pasi&oacute;n y terror que por necesidad arrastra&ndash; no sea una cosa m&aacute;s que est&aacute; <em>en</em> el mundo, no sea un elemento m&aacute;s de una tabla peri&oacute;dica de experiencias que vamos inventariando, sino que se corresponda con la urdimbre y el sustrato de cuanto conocemos. El amor lo contiene todo, y eso incluye tambi&eacute;n el lugar donde asombrosamente mezclados y careciendo ya de toda importancia se confunden lo verdadero y lo falso. <em>(Amor sustrato)</em>
    </p><p class="article-text">
        Ella le dijo: 
    </p><p class="article-text">
        No me hago a la idea de c&oacute;mo un libro puede hablar y o&iacute;rse dentro de quien lo lee. Un libro es mudo, silencio del bosque convertido en otro bosque de silencio. En todos estos a&ntilde;os en este valle no he o&iacute;do un solo libro.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l le dijo: 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; has le&iacute;do: el m&aacute;s extenso y arcano libro jam&aacute;s escrito, nuestro sexo. Maleza que cada amanecer se agita sin viento. Nos habla dentro.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Ya se sabe, sobre el amor muchos han escrito (de una larga lista que pasa a engrosar Fern&aacute;ndez Mallo) y sobre el amor otros tantos hemos le&iacute;do, conocedores de la teor&iacute;a que a menudo erramos en su pr&aacute;ctica. Si es que de un libro o de un diccionario se puede aprender algo, especialmente ante el eterno retorno del Apocalipsis o del Gran Apag&oacute;n (nunca mejor dicho), apliqu&eacute;monos el cuento o las advertencias incluidas al inicio de <em>El libro de todos los amores</em>, las de la cita de Anne Carson y la dedicatoria: cuidado con mirar las formas verdaderas y no ver el p&aacute;jaro, pues el amor es eterno, porque simplemente es, es aqu&iacute; y ahora, es presente, como el que nos gusta leer en esta secci&oacute;n reservada al oasis de la literatura.
    </p><p class="article-text">
        PD. La que suscribe puede prometer y promete que su &uacute;ltima pila veraniega de libros, como pr&aacute;cticamente todos los a&ntilde;os, no se ha regido por otro criterio que el propio de la estaci&oacute;n del calor: procurar hacer aquello de lo que toca privarse en otros momentos menos ociosos, y hacerlo sin reloj, por antojo. Pero, ya se sabe, los caminos de la literatura son inescrutables. Y es que, cuando esta rese&ntilde;a es acabada y apartada para su correspondiente reposo, inicio otra lectura al azar, aunque animada por esa voz que no para de repetirme que no puedo demorarla (y con raz&oacute;n): <em>Los Modlin</em>, de Paco G&oacute;mez (Fracaso Books, 2013), esa historia contada tras encontrar tiradas en la basura de una calle madrile&ntilde;a, a&ntilde;os antes, fotos de esa extra&ntilde;a familia norteamericana a la que vamos conociendo conforme el autor va compartiendo los avatares de su paulatino descubrimiento a trav&eacute;s de entrevistas y averiguaciones. Pues resulta que uno de los entrevistados no fue otro que Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo (recu&eacute;rdese, &ldquo;el te&oacute;rico de la basura&rdquo;), cuyo testimonio podemos leer en esas p&aacute;ginas: &ldquo;La casualidad existe y se manifiesta m&aacute;s a menudo de lo que pensamos. Estamos educados en una mente newtoniana muy racionalista y creemos que todo efecto tiene que tener una causa clara. Pero esta teor&iacute;a de la realidad no se invent&oacute; hasta el siglo XX, y fue porque tanto la ciencia, como la pol&iacute;tica y la sociolog&iacute;a no ten&iacute;an otra manera de explicar nuestra vida&rdquo;. El f&iacute;sico escritor no pod&iacute;a dar otra explicaci&oacute;n al hallazgo de ese jugoso tesoro&hellip; si es que no estaba explicando lo que les sucede a las lecturas de verano. Porque la que suscribe puede prometer y promete que, cuando se decide a hacerle hueco a esa lectura encadenada y deja reposar la rese&ntilde;a con posdata, se produce otra extra&ntilde;a coincidencia cuando abro el siguiente libro: los <em>Ensayos cr&iacute;ticos</em> (1964) de Roland Barthes, que hab&iacute;a decidido rescatar este verano, decisi&oacute;n que no hab&iacute;a compartido ni con quien a mi vera a veces lee, que casualmente ten&iacute;a en su mont&oacute;n estival los <em>Fragmentos de un discurso amoroso</em> (1977); sin m&aacute;s, decido adue&ntilde;arme de ese libro, cuyas palabras introductorias directamente parecen remitirme a <em>El libro de todos los amores</em>: &ldquo;La necesidad de este libro se sustenta en la consideraci&oacute;n siguiente: el discurso amoroso es hoy <em>de una extrema soledad</em>. Es un discurso tal vez hablado por miles de personas (&iquest;qui&eacute;n lo sabe?), pero al que nadie sostiene; est&aacute; completamente abandonado por los lenguajes circundantes: o ignorado, o despreciado, o escarnecido por ellos, separado no solamente del poder sino tambi&eacute;n de sus mecanismos (ciencias, conocimientos, artes). Cuando un discurso es de tal modo arrastrado por su propia fuerza en la deriva de lo inactual, deportado fuera de toda gregariedad, no le queda m&aacute;s que ser el lugar, por exiguo que sea, de una <em>afirmaci&oacute;n</em>. Esta afirmaci&oacute;n es, en suma, el tema del libro que comienza&rdquo;. Solo entonces me decido a hurgar entre otras rese&ntilde;as publicadas a prop&oacute;sito del &uacute;ltimo libro de Fern&aacute;ndez Mallo, y <em>ecco!</em>: en una de ellas se propone el paralelismo entre ambas obras, aunque en una entrevista el autor afirme que en absoluto se trata de una referencia o inspiraci&oacute;n directa. Lo sea o no, lo cierto es que su obra m&aacute;s reciente, en efecto, no es sino un discurso en soledad, pero un discurso afirmativo, aun casi medio siglo despu&eacute;s. Y, cuando la que suscribe se puede prometer y se promete a s&iacute; misma ponerle el punto final a la rese&ntilde;a, no se resiste a abrir las primeras p&aacute;ginas (y llegar hasta las &uacute;ltimas) de lo &uacute;ltimo de Am&eacute;lie Nothomb, <em>Sed</em>, una suerte de mon&oacute;logo interior que emana de quien se ha tenido como la encarnaci&oacute;n de Dios y del amor en la Tierra a partir del que se ha considerado como el libro de todos los libros: Jesucristo y la Biblia. &iquest;Y alguien puede vaticinar qu&eacute; libro desaf&iacute;a ahora para ser abierto inmediatamente, mientras se cierne la duda de si se debe dejar descansar la rese&ntilde;a antes de enviarla de una vez? Uno de Anne Carson que, solo ahora me doy cuenta, es la autora de la cita introductoria de <em>El libro de todos los amores</em>. A riesgo de que alguna errata se cuele y de que otra referencia, en cambio, se olvide, las rese&ntilde;as, como incluso el verano m&aacute;s feliz, han de tener un fin, y que se lo digan a los lectores, a los que seguramente les ha pasado algo parecido yendo de libro en libro. As&iacute; pues, que sea lo que la casualidad, o la literatura, quiera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/diccionario-amor-gran-apagon-multirresena-posdata_132_9259659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Aug 2022 16:14:49 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Ese lugar intermedio, una lectura de 'Sulfuro', de Fernanda García Lao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/lugar-intermedio-lectura-sulfuro-fernanda-garcia-lao_132_8923687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7dc7bf55-db42-40ae-a447-8f0adf6dc877_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ese lugar intermedio, una lectura de &#039;Sulfuro&#039;, de Fernanda García Lao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Pero toda esa apelación al mundo sensorial, a los cinco sentidos, también hace de esta obra algo muy vivo, presente, dramático, vertiginoso, sin juicios o asideros sobre lo bueno y lo malo: en ninguna de esas orillas se pueden situar ni los vivos ni los muertos, ni los humanos ni los animales, ni el sexo ni el sentimiento"</p></div><p class="article-text">
        <strong>Fernanda Garc&iacute;a Lao: </strong><em><strong>Sulfuro </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Candaya Narrativa, 81
    </p><p class="article-text">
        Barcelona, marzo de 2022
    </p><p class="article-text">
        170 p&aacute;g. 16 eurosEl t&iacute;tulo y la imagen de cubierta advierten: que nadie espere una historia perfumada, inofensiva y mansa de 'Sulfuro', la publicaci&oacute;n m&aacute;s reciente &ndash;digamos que una novela&ndash; de Fernanda Garc&iacute;a Lao (Mendoza, Argentina, 1966). En marzo de 2022, de forma simult&aacute;nea a la publicaci&oacute;n en su pa&iacute;s natal, la edita Candaya en Espa&ntilde;a, donde la escritora vivi&oacute; desde 1976 hasta 1993 a causa del exilio de sus padres. Se podr&iacute;a decir que, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de publicar 'Naci&oacute;n vacuna', la editorial asume la misi&oacute;n de apuntalar en la pen&iacute;nsula una de las voces hispanas m&aacute;s particulares. Todo un &oacute;rdago (y no un farol) esperar&aacute;n quienes conozcan la trayectoria de Candaya y la de Fernanda Garc&iacute;a Lao, pero tambi&eacute;n quienes se topen con la portada de la edici&oacute;n espa&ntilde;ola, a cargo de la propia autora: puede ser el objeto provocador e inesperado que reaparecer&aacute; a lo largo de esta historia, el tanga que los limpiadores encontrar&aacute;n en la sucia y apestosa piscina de la casa en la que ahora vive la protagonista &iquest;Y qu&eacute; hacen esas bragas en la pileta, qui&eacute;n las ha dejado ah&iacute; realmente? Los salvajes comportamientos de esta ante diferentes personajes y hechos del presente los iremos relacionando con vivencias y recuerdos del pasado, especialmente los presididos por su padre, que de profesi&oacute;n es proct&oacute;logo, y su madre, que se suicida cuando la hija es peque&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Adentr&aacute;ndonos en una mente donde no existe frontera entre el mundo de los vivos y de los muertos, todo puede pasar; y cuando se dice todo, es todo, todo aquello de lo que sea capaz la desenfrenada imaginaci&oacute;n de la autora: dormir con un exmarido moribundo, parir en pleno acto sexual, reencarnarse en un entremetido gato, plantar dos abortos que crecer&aacute;n en forma de quinotos en el jard&iacute;n, etc. As&iacute;, con esas sinuosidades argumentales y sensoriales, pero tambi&eacute;n con la cita inaugural tomada de la rara y suicida Teresa Wilms Montt (&ldquo;Mi coraz&oacute;n es un p&aacute;jaro de mal ag&uuml;ero&rdquo;), que nadie espere una historia perfumada, inofensiva y mansa. 
    </p><p class="article-text">
        Comienza as&iacute; la primera parte, que no llega a una p&aacute;gina y que se titula 'El escribano, los chicos, la insulsa malpeinada de la vuelta': &ldquo;Te mudaste hace unos d&iacute;as y ya te molestan los sapos. La idea de que existan. Por eso, luces prendidas toda la noche. Est&aacute;s en la casa de las dos piletas, tan sucias como inodoros p&uacute;blicos. Las hojas y las flores pudren r&aacute;pido el agua. No te convence la casa, en realidad. Ya empezaste a percibir el olor. Un barrio bien, con chal&eacute;s y garitas, jardineros y servicio de limpieza, no puede apestar as&iacute;&rdquo;. Pero todo eso no lo perciben ni el escribano (o sea, su segundo marido), ni los chicos (o sea, los dos hijos adolescentes de &eacute;l), ni la insulsa (o sea, una vecina que acabar&aacute; convirti&eacute;ndose en la limpiadora de casa), ni tampoco ustedes (o sea, &iquest;los lectores, los espectadores, los vecinos, los curiosos?). Quiz&aacute; esa peste proceda del cementerio que hay al otro lado del pared&oacute;n, quiz&aacute; solo la capte ese t&uacute;/vos que es la protagonista de esta historia: &ldquo;Parece que sos la &uacute;nica sensible a los efluvios&rdquo;. Pero cuidado con esas sensibilidades f&aacute;ciles de herir, porque enseguida vendr&aacute;n curvas (y nunca mejor dicho, porque en los siguientes fragmentos la encontraremos conduciendo sin control). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/2ff3ee2d-8160-4137-931c-8836e94f50c5_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por un lado, esa segunda persona del singular es la narrataria de esta historia contada en presente (t&eacute;cnica inusual, practicada excepcionalmente en experimentos que se han podido permitir autores como Carlos Fuentes o Julio Cort&aacute;zar, pero especialmente Michel Butor en 'La Modification'). Por otro lado, todos los escuetos cap&iacute;tulos o fragmentos son titulados de esa particular manera (haciendo alternar los diferentes personajes, casi todos igual de innominados: el concejal, el cirujano, la embarazada perfecta, los santos, Dios, los pileteros, los de enfrente, etc.). Con recursos como estos, que apelan a los lectores/espectadores y que orquestan personajes como en actos o escenas, hacen de 'Sulfuro' un extra&ntilde;o texto pr&oacute;ximo al teatro (&iquest;de la crueldad, del absurdo&hellip;?), arte que ha cultivado Fernanda Garc&iacute;a Lao como dramaturga, autora y actriz. 
    </p><p class="article-text">
        Pero toda esa apelaci&oacute;n al mundo sensorial, a los cinco sentidos, tambi&eacute;n hace de esta obra algo muy vivo, presente, dram&aacute;tico, vertiginoso, sin juicios o asideros sobre lo bueno y lo malo: en ninguna de esas orillas se pueden situar ni los vivos ni los muertos, ni los humanos ni los animales, ni el sexo ni el sentimiento. Lo podemos comprobar en las palabras siguientes, que se leen ya muy avanzada la historia, cuando aparece la &uacute;nica referencia al t&iacute;tulo: &ldquo;Para frotarte con la tanga puesta y arrancar el mal. Ese lugar rojo. Tu centro hierve, es un magma que despu&eacute;s se desinfla. En los dedos, el olor a sulfuro. La vida y la muerte penetran en tu nariz. // La perra te mira desde su almohad&oacute;n con gesto reprobatorio. Como si el animal fueras vos&rdquo; (p&aacute;g. 146).
    </p><p class="article-text">
        No hay fronteras porque la protagonista vive en el l&iacute;mite, en el quicio, en el entre-dos, en el no-lugar: &ldquo;Desde que muri&oacute; tu mam&aacute;, ocupaste ese lugar intermedio&rdquo; (p&aacute;g. 94), o sea, el espacio entre la vida y la muerte, la misma frontera de imposible equilibro que transitan otros tantos personajes de 'Sulfuro'. En efecto, la vida de ella parece comenzar, no cuando nace, sino cuando muere su madre. Entonces sufrir&aacute; el silencio y apat&iacute;a de su padre, pero tambi&eacute;n la venganza y falsedad de su primer marido (a quien conoci&oacute; precisamente en la consulta porque ten&iacute;a hemorroides y con quien pronto se cas&oacute; para poder salir de casa y casi tiene dos hijos), la violencia y utilizaci&oacute;n de su segundo marido (a quien conoci&oacute; firmando los papeles de su actual d&uacute;plex), e incluso la indiferencia del gran Voyeur: &ldquo;es sabido, Dios es sordo&rdquo; (p&aacute;g. 19). Y aunque habr&aacute; espacio para el consuelo en la conversaci&oacute;n y en el sexo con los muertos vivientes que son sus vecinos y lo habr&aacute; para lo po&eacute;tico y lo narrativo en medio de ese mundo roto, fragmentado y salvaje, tambi&eacute;n lo habr&aacute; para la venganza, o lo que quiera que sea el final de esta historia, que no puede cerrarse sino con la maternidad, la que no fue/la que no es/la que no ser&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El silencio se estira, ahorcando el ruido. Te inclin&aacute;s un poco y entonces, la superficie es un espejo, un &uacute;tero, tu boca. Yo me nazco, yo soy. El viento levanta tu voz y la frase queda suspendida&rdquo; (p&aacute;g. 171).
    </p><p class="article-text">
        Siendo &uacute;nica en su rareza tanto gen&eacute;rica como tem&aacute;tica (algo que seguramente ser&aacute; un honor para Fernanda Garc&iacute;a Lao, pues es confesado su gusto por las escritoras raras, como lo es la citada al inicio u otras como Rachilde), 'Sulfuro' concita no pocas inquietudes compartidas con cierta literatura contempor&aacute;nea, en concreto, una literatura escrita por determinadas autoras, y entre ellas, algunas que escriben en espa&ntilde;ol actualmente: lo corp&oacute;reo, lo animal, lo violento, lo familiar, lo maternal, lo mortal. Por l&oacute;gica, para que exista lo mayoritario, lo central o lo 'normal' es necesario lo minoritario, lo perif&eacute;rico o lo 'raro', que, ciertamente, en toda &eacute;poca tendr&aacute; lectores, lectores sensibles (que no sensibleros) que se dejan el olfato y el est&oacute;mago lejos para poder acercarse a obras salvajes y sulf&uacute;ricas como esta. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/lugar-intermedio-lectura-sulfuro-fernanda-garcia-lao_132_8923687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Apr 2022 07:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ese lugar intermedio, una lectura de 'Sulfuro', de Fernanda García Lao]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando hay poesía: Una lectura de 'Muy señores míos' de Marisa López Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/hay-poesia-lectura-senores-marisa-lopez-soria_132_8166523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60e9a407-4c18-4b6b-a451-07ed8a04c5f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando hay poesía: Una lectura de &#039;Muy señores míos&#039; de Marisa López Soria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nace este libro inspirado en los “señores” que han marcado la vida de la autora, si bien aquí vuelve a crearse un espejismo: tras la dedicatoria a su padre y a su marido, llegan los versos de la madre, siempre la madre"</p></div><p class="article-text">
        Cuando hay poes&iacute;a, sobran las palabras. Cuando es Marisa L&oacute;pez Soria la domadora de versos y es Raquel Lanseros la encargada de hacer las presentaciones, a una ya solo le queda la humilde excusa de pretender rese&ntilde;ar un libro de poemas, en apariencia, el &uacute;ltimo de la autora. Pero, por si a estas alturas no nos hab&iacute;amos percatado, las apariencias enga&ntilde;an: <em>Muy se&ntilde;ores m&iacute;os</em> ve la luz en el a&ntilde;o 2020 (gracias a la editorial vallisoletana Dif&aacute;cil) y es presentado en sociedad a lo largo del 2021, aunque la escritora no ha dejado de sembrar textos, especialmente, cultivando un campo que conoce como nadie, el de la literatura infantil y juvenil, adem&aacute;s de la colaboraci&oacute;n en prensa, dejando constancia en cada uno de ellos del cuidado y la constancia, regado todo, sin poder evitarlo, por la poes&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                ElisaAlmagro                            </span>
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        Nace este libro inspirado en los &ldquo;se&ntilde;ores&rdquo; que han marcado la vida de la autora, si bien aqu&iacute; vuelve a crearse un espejismo: tras la dedicatoria a su padre y a su marido, llegan los versos de la madre, siempre la madre. Y llegan tras las palabras de Raquel Lanseros, justamente la poeta de <em>Matria</em>. El fil&oacute;n po&eacute;tico de los hijos e hijas que acaban convirti&eacute;ndose en padres y madres y que viven la experiencia en diferentes etapas vitales est&aacute; dando jugosos frutos en el panorama literario espa&ntilde;ol con muy diversos sabores y olores. Del mismo modo, Marisa L&oacute;pez Soria nos recuerda que el amor no se siente igual hacia personas y en &eacute;pocas diversas: desde la orilla rota, desde Par&iacute;s o desde los trampantojos de la vida, el amor es el mismo y el otro. No obstante, en <em>Muy se&ntilde;ores m&iacute;os</em> no puede dejar de imponerse la presencia de la vida de Marisa L&oacute;pez Soria, la misma/la otra que no publicaba un libro de poes&iacute;a desde hac&iacute;a veinticinco a&ntilde;os. Prueba de que no ha cesado de cultivarla es este mismo libro, gestado a lo largo y ancho de gran parte de su vida. Y, por eso, una siempre anda con mucho cuidado, sintiendo como que se est&aacute; entrando en casa ajena, incluso habiendo sido gentilmente invitada, con el pudor de toparse con cajones abiertos, con rincones del alma, con una misma.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Muy se&ntilde;ores m&iacute;o</em>s quedan empatados la pena y la fiesta, el decir y el sentir. Las vivencias de tres episodios vitales diferentes, en correspondencia con el tr&iacute;ptico de este poemario (&ldquo;La orilla rota&rdquo;, &ldquo;Trampantojo (poemas reos)&rdquo; y &ldquo;Par&iacute;s&rdquo;), comparten todo su protagonismo con la palabra. Por ejemplo, en el poema I se canta as&iacute;: &ldquo;Palabras solo tengo, sin pretensiones, / y la incisi&oacute;n de enigmas -el quid, el coraz&oacute;n, el fondo- / me permito aliviarla con artima&ntilde;as:/ figuras, signos, c&oacute;digos incapaces, / y mucha fantas&iacute;a&rdquo;. Y tiempo al tiempo para saber del devenir de algunos juegos creados, como los de &ldquo;sintigo&rdquo; o &ldquo;paramal&rdquo;. Otro <em>leitmotiv</em> del libro ser&aacute; la muerte (que cierra no pocos poemas) y tambi&eacute;n el tiempo (si es que no son lo mismo,) y de la mano de ellos, lo cotidiano, lo recordado, lo supuestamente olvidado. En cambio, para lo que una no necesita m&aacute;s tiempo es para saber que no hay mejor ant&iacute;doto para la vida que el inteligente humor, que aqu&iacute; ali&ntilde;a los versos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De una orilla rota a una orilla parisina, encarando los trampantojos de la vida, Marisa L&oacute;pez Soria vuelve a publicar poes&iacute;a. Por fortuna, no hay que esperar m&aacute;s a&ntilde;os para volver a leerla, porque es de esas personas que la llevan dentro de s&iacute;, que viven con ella, que la riegan a diario. Y ante todo esto, una sigue pregunt&aacute;ndose por el enigma del origen, por la semilla de la que brota lo l&iacute;rico, por la manera como viven los poetas, que no solo escriben y sufren, sino que alivian y, adem&aacute;s, corrigen y cuidan, palabras y cicatrices.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/hay-poesia-lectura-senores-marisa-lopez-soria_132_8166523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 08:39:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando hay poesía: Una lectura de 'Muy señores míos' de Marisa López Soria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra las cuerdas: una lectura de 'Basilisco' de Jon Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/cuerdas-lectura-basilisco-jon-bilbao_132_7253187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e829601f-08aa-4077-8a4e-42aaae3db15a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra las cuerdas: una lectura de &#039;Basilisco&#039; de Jon Bilbao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lector no puede apartar la mirada de ese experimentador o funambulista, dudando de si el zigzagueo es accidental o forma parte del espectáculo literario, de si el riesgo le va a hacer caer o elevarse aún más</p></div><p class="article-text">
        Nunca es tarde si otro libro de Jon Bilbao es bueno. Superada la primera edici&oacute;n (en la siempre impecable Impedimenta), <em>Basilisco</em> (2019) pone sobre las cuerdas los ya transidos g&eacute;neros, pero tambi&eacute;n al propio autor. Este experimenta con una f&oacute;rmula que, o bien desvela el hallazgo (&iexcl;eureka!), o bien estalla entre las manos. El lector no puede apartar la mirada de ese experimentador o funambulista, dudando de si el zigzagueo es accidental o forma parte del espect&aacute;culo literario, de si el riesgo le va a hacer caer o elevarse a&uacute;n m&aacute;s. Cuando por fin el lector se ha acostumbrado a ver una alternancia de cuentos/cap&iacute;tulos/fragmentos/escenas (reservados los impares a una historia w&eacute;stern protagonizada por John Dunbar y los pares, a una historia cotidiana protagonizada por un ingeniero devenido en escritor), se da el salto m&aacute;s arriesgado (un doble mortal). Y si se cae o no, como nada es verdad ni mentira, depender&aacute; de quienes lo leen y miran. Pero cuidado, que ya sabemos de lo que es capaz de hacer el basilisco con su mirada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Asistiremos a la manera como Dunbar se gana a pulso el apodo de &ldquo;basilisco&rdquo;, pero tambi&eacute;n accederemos a lo que hay tras sus ojos, pues en esta obra Bilbao, lejos de caer en el estereotipo o incluso la ridiculizaci&oacute;n, logra dignificar al personaje y la novela del Oeste (hoy sin apenas adeptos). En paralelo, asistiremos al viaje del ingeniero a Estados Unidos, pero tambi&eacute;n accederemos a su conversi&oacute;n en escritor. Bilbao trenza esas vidas y lo hace con la marca de su prosa seca e intensa (que esta vez deja alg&uacute;n hueco inesperado para el lirismo), pero tambi&eacute;n con la de su maestr&iacute;a para alargar momentos tensos que hacen preguntarse: &iquest;y, en ese momento, t&uacute; qu&eacute; har&iacute;as?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Basilisco&#039; de Jon Bilbao                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En <em>Basilisco</em> hay otra Katharina (como en libros anteriores) y otro ingeniero convertido en escritor (cualquier parecido con la realidad&hellip;), hay m&aacute;s ara&ntilde;as (&iquest;madres?) y ni&ntilde;os (&iquest;que auguran tragedia?), hay m&aacute;s islas (como la de Estr&oacute;mboli) y cuevas (en la que resuena la cueva quijotesca de Montesinos), hay m&aacute;s silencios (entre di&aacute;logos/guiones cinematogr&aacute;ficos excelentes) y crujidos (no se esperar&iacute;a menos en una historia del Oeste del siglo XIX con ineludibles resonancias <em>tarantinescas</em>) y hay m&aacute;s literatura dentro de la literatura (y de nuevo Cervantes, pero tambi&eacute;n tantos otros, como Vila-Matas). Jon Bilbao contin&uacute;a construyendo su propio mundo literario, con territorios y habitantes con los que se van familiarizando los lectores, lectores que, movidos por la adrenalina, quieren m&aacute;s, quieren m&aacute;s libros arriesgados, especialmente como los &uacute;ltimos de Bilbao, esos en los que tensa el libro de relatos breves (y, con ello, el ciclo de cuentos, la novela corta, la novela fragmentada&hellip;). 
    </p><p class="article-text">
        A Bilbao le gusta el riesgo, y a nosotros tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/cuerdas-lectura-basilisco-jon-bilbao_132_7253187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Feb 2021 16:13:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra las cuerdas: una lectura de 'Basilisco' de Jon Bilbao]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara Obligado, escritora: "El neoliberalismo ha permitido que el centro de las ciudades se convierta en un enorme escaparate para turistas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/clara-obligado-enormes-contingentes-refugiados_1_1113343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39c38cc7-b9bf-4bb0-bb4e-dcfd390aca60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara Obligado, escritora: &quot;El neoliberalismo ha permitido que el centro de las ciudades se convierta en un enorme escaparate para turistas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hoy por hoy, enormes contingentes de refugiados están impelidos a atravesar fronteras, y yo misma soy extranjera. ¿Cómo se cuentan estas historias?"</p></div><p class="article-text">
        Leer el presente es leer <em>La biblioteca de agua</em>, la &uacute;ltima obra de Clara Obligado (Buenos Aires, 1950), publicada en P&aacute;ginas de Espuma en 2019. Con ella completa esa suerte de trilog&iacute;a que inici&oacute; con <em>El libro de los viajes equivocados</em> en 2012 (ganador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos, otorgado por el Ayuntamiento de Molina de Segura) y prosigui&oacute; con <em>La muerte juega a los dados</em> en 2015. La escritora tambi&eacute;n colabora en medios period&iacute;sticos e imparte talleres de escritura creativa, como el realizado a finales de febrero en la ciudad de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su &uacute;ltimo libro sigue una estela del pasado m&aacute;s valioso, la de los libros de cuentos, desde Las mil y una noches o el Decamer&oacute;n hasta Dublineses de Joyce, por ejemplo. Sin embargo, es un libro del presente, pues no pocos escritores defienden una construcci&oacute;n libresca con voluntad de unidad y no menos son los estudiosos que a partir de Ingram est&aacute;n analizando y poniendo en valor lo que, siguiendo la tradici&oacute;n anglosajona, se puede denominar &ldquo;ciclo de cuentos&rdquo;. &iquest;Cree que se est&aacute; fortaleciendo hoy este tipo de g&eacute;nero literario? &iquest;C&oacute;mo preferir&iacute;a denominarlo? &iquest;C&oacute;mo concibe la arquitectura de un volumen de cuentos de este tipo? &iquest;Qu&eacute; busca con &eacute;l? </strong><em>Las mil y una noches</em><em>Decamer&oacute;n</em><em>Dublineses</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo llamar&iacute;a tambi&eacute;n 'cuentario', o 'cuentos encadenados', pero lo de menos es su nomenclatura. En mi caso, trabajo el g&eacute;nero como un h&iacute;brido entre cuento y novela ya que busco narrar desde espacios no centrales, es decir, perif&eacute;ricos. Esto, que dicho as&iacute; parece una declaraci&oacute;n de principios a nivel formal, lo es tambi&eacute;n a nivel pol&iacute;tico. Hoy por hoy, enormes contingentes de refugiados est&aacute;n impelidos a atravesar fronteras, y yo misma soy extranjera. &iquest;C&oacute;mo se cuentan estas historias? &iquest;Con qu&eacute; g&eacute;nero? &iquest;Desde una estructura fija, o desde una estructura puesta en cuesti&oacute;n? &iquest;Desde una literatura nacional, o desde una literatura trasnacional? No busco, espero que se me entienda, escribir sobre pol&iacute;tica o sociolog&iacute;a, sino que pienso, m&aacute;s bien, que la forma literaria es una decisi&oacute;n que tiene que ver con lo que sucede en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Hay, tambi&eacute;n, una investigaci&oacute;n sobre el cuento: en mi escritura subyace el deseo de devolver al g&eacute;nero lo que la novela consider&oacute; como propio, es decir, la trama de largo alcance, la creaci&oacute;n de psicolog&iacute;as complejas, por ejemplo. Encadenar cuentos permite abrir mucho la lente, ir m&aacute;s all&aacute; de lo que una novela podr&iacute;a contar, tanto en el tiempo como en el espacio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El t&iacute;tulo de La biblioteca de agua es borgianamente sugestivo y refleja con acierto la conexi&oacute;n fluida, laber&iacute;ntica o ininterrumpida de todos los cuentos que lo componen. Pero tambi&eacute;n se trata de un homenaje a Madrid, al que lleg&oacute; como exilada all&aacute; por los a&ntilde;os 70. Y es que la literatura se encuentra muy ligada a la ciudad, como tema, como lugar del paseante buscador de inspiraci&oacute;n o, a d&iacute;a de hoy, como espacio del denominado 'turismo cultural' (al que tambi&eacute;n se alude en uno de los cuentos incluidos). &iquest;C&oacute;mo vive la relaci&oacute;n entre la literatura y la ciudad, e incluso la arquitectura? &iquest;C&oacute;mo la definir&iacute;a?</strong><em>La biblioteca de agua</em>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el neoliberalismo dominante ha permitido que el centro de las ciudades, como es el caso de Madrid, se convierta en un enorme escaparate para turistas. Todo se compra, y entonces todo tiene precio: el bar de la esquina donde desayunabas, la tienda de toda la vida, incluso tus horas de descanso o el descanso de los trabajadores que atienden los negocios. As&iacute; las ciudades se van transformando en algo que no eran y se van poniendo a la venta, de manera que s&oacute;lo se conserva una fachada que es la que hace que el turista sienta que no est&aacute; en casa. Pero, debajo de esta desolaci&oacute;n cultural, las ciudades permanecen de alguna manera, resisten. &ldquo;Quien tuvo, retuvo&rdquo;, dice el refr&aacute;n, y, para quien sabe leer, all&iacute; est&aacute; escrita la historia. Este fue el trabajo que realic&eacute; para recuperar el Barrio de las Letras, en <em>La biblioteca de agua</em>, y encontr&eacute;, valga la redundancia, en el agua, un s&iacute;mbolo de lo que nos pasa. El primer cuento, por ejemplo, habla del presente, cuando el agua se vende embotellada. El &uacute;ltimo, que se refiere al origen, habla de cuando el barrio era un gran humedal. Las ciudades se leen, como si fueran un libro, pero hay que saber encontrar las pistas. Tambi&eacute;n se escriben, por supuesto, generan y permiten un tejido de historias. Es un tema apasionante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>En este y otros libros suyos los personajes que los habitan tienen una caracter&iacute;sticas muy peculiares y son situados en situaciones no por cotidianas poco habituales, incluso desde la diferencia entre los personajes femeninos y los masculinos. &iquest;C&oacute;mo los perfila, c&oacute;mo brotan en su pensamiento y en su escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No pienso demasiado en los personajes cuando escribo. Posiblemente he conocido a mucha gente a lo largo de mi ya larga vida, y las historias personales me interesan. S&eacute; escuchar, y la gente tiende a contarme su historia. Adem&aacute;s soy bastante cotilla, en el sentido en el que todo escritor lo es, me intereso por lo que le pasa a los dem&aacute;s, por las causas y las consecuencias. Me preocupa, tambi&eacute;n, la manera que tenemos las mujeres de vivir nuestra propia vida, c&oacute;mo vamos liber&aacute;ndonos de una opresi&oacute;n de siglos. Quiz&aacute; escribo para eso, para entender qu&eacute; les pasa a los dem&aacute;s, para entender qu&eacute; es lo que nos hace humanos y tambi&eacute;n lo que nos convierte, en ciertos momentos, en seres profundamente crueles. Todo esto me lo pregunto, y sobre ello escribo. Y tambi&eacute;n sobre las ra&iacute;ces y causas del amor, del perd&oacute;n, de la venganza. Escribir es intentar responder a grandes preguntas que no siempre tienen una soluci&oacute;n clara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin dejar de estar relacionado con las cuestiones anteriores, &iquest;c&oacute;mo cree que influye el presente en su escritura? Se dice que los ciclos cuent&iacute;sticos posmodernos buscan reflejar la incomunicaci&oacute;n actual y que los personajes se moldean de cara a ciertas reivindicaciones de nuestro presente, cuando y donde la ciudad parece estar &ldquo;devorando&rdquo; otras formas de vida. &iquest;En su caso, en qu&eacute; medida esto se da o se siente? &iquest;C&oacute;mo un escritor o una escritora pueden o deben posicionarse en el tiempo presente? &iquest;Qu&eacute; es lo que no deber&iacute;a silenciarse hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un escritor, en cuanto ciudadano, debe posicionarse con respecto al presente y a la pol&iacute;tica, un escritor no tiene esa obligaci&oacute;n, en cuanto escritor. O sea, soy una ciudadana interesada en lo que sucede a mi alrededor, y opino, me movilizo, voto. Pero tambi&eacute;n soy una escritora preocupada por la forma y por el lenguaje, por la lectura del pasado, por ideas simplemente literarias. Me influye el presente, c&oacute;mo no, pero tambi&eacute;n el pasado, todo lo que he le&iacute;do y lo que han hecho en otras generaciones para que estemos donde estamos.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad tiene, creo, siempre muchas capas. Bajo los adoquines hay tierra y verde, hay agua bajo las calles. Nos gusta vernos como lo opuesto a la naturaleza, pero la naturaleza tambi&eacute;n est&aacute; en la ciudad, en lo que vemos, en lo que comemos, en el cielo que nos cubre o en lo que asoma en cuanto hay una aver&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Respondiendo a otra parte de tu pregunta, no s&eacute; si lo m&iacute;o son ciclos cuent&iacute;sticos posmodernos, esas son categor&iacute;as que se establecen a posteriori. En todo caso, no me siento pr&oacute;xima al pensamiento pesimista tan en boga el d&iacute;a de hoy, creo que desde el pesimismo es imposible construir la utop&iacute;a que nos hace falta para sobrevivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/clara-obligado-enormes-contingentes-refugiados_1_1113343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2020 11:14:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clara Obligado, escritora: "El neoliberalismo ha permitido que el centro de las ciudades se convierta en un enorme escaparate para turistas"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir un presente: Insurrección, de José Ovejero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/escribir-presente-insurreccion-jose-ovejero_132_1230815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e907a65-5f11-4d46-8968-88e8a8cc58ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir un presente: Insurrección, de José Ovejero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ovejero es el escritor de ensayos como</p><p class="subtitle">La ética de la crueldad</p><p class="subtitle">(Premio Anagrama de Ensayo en 2012), de novelas como</p><p class="subtitle">Las vidas ajenas</p><p class="subtitle">(Premio Primavera de Novela en 2005), pero también de teatro y poesía</p></div><p class="article-text">
        Con las en&eacute;simas elecciones en el horizonte, entramos en la espiral de las campa&ntilde;as (pre/post)electorales y, con ellas, en el eterno retorno de la crisis econ&oacute;mica: quien avisa (amenazante), no es traidor, dir&aacute;n algunos economistas, como si realmente esa crisis no hubiera llegado para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Con la de hace una d&eacute;cada aproximadamente algunos cr&iacute;ticos literarios en Espa&ntilde;a llegaron a hablar de &ldquo;la literatura de la crisis&rdquo; (ya se sabe, con defensores y detractores). Se tratar&iacute;a de aquella que, aun a trav&eacute;s de g&eacute;neros y estilos dispares, buscar&iacute;a plantear en la ficci&oacute;n cuestiones que se encontrar&iacute;an entonces a pie de calle. La calle en la que se cruzan, por ejemplo, quienes han perdido el trabajo o la casa, pero tambi&eacute;n quienes siguen en su trabajo en condiciones cada vez m&aacute;s precarias (y no al rev&eacute;s) o quienes se encuentran en otros espacios (por ejemplo, un CSO, un Centro Social Okupado). Esa situaci&oacute;n hoy no es un espejismo del pasado sino que est&aacute; porque se ha quedado, y es la elegida por Jos&eacute; Ovejero para escribir el/un presente en su &uacute;ltima novela, <em>Insurrecci&oacute;n</em>, publicada en septiembre de este a&ntilde;o en Galaxia Gutenberg.
    </p><p class="article-text">
        Ovejero es el escritor de ensayos como <em>La &eacute;tica de la crueldad</em> (Premio Anagrama de Ensayo en 2012), de novelas como <em>Las vidas ajenas</em> (Premio Primavera de Novela en 2005), pero tambi&eacute;n de teatro y poes&iacute;a. Y es que este escritor no ha permanecido ajeno al cruel teatro del sistema pol&iacute;tico-econ&oacute;mico imperante, en el que la &eacute;tica no tiene valor porque no tiene precio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En esta reciente novela plasma principalmente la vida de una familia, el padre (Aitor) y la madre (Isabel), que se han separado, y los dos hijos (Luis, de poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, y Ana, de apenas diecisiete), que a su manera quieren salir de la casa del padre. Pero los treinta y seis cap&iacute;tulos de la novela alternan estructuralmente entre aquellos en los que prima la perspectiva de Aitor, que trabaja bajo unas condiciones inestables en la radio, con aquellos en los que destaca la de Ana, que ha decidido escaparse y vivir en &ldquo;El Agujero&rdquo; (la radio y una casa okupada, lugares poco transitados literariamente, por otro lado). Ser&aacute; Ana la &ldquo;escritora&rdquo; o el trasunto de poeta en esta novela, convirtiendo sus poemas en particulares llamadas de atenci&oacute;n al padre (poemas que enriquecen la deliberada alternancia formal y sirven de suave contrapunto introspectivo): &ldquo;Siento bajo mis pies la arena h&uacute;meda / que a la vez me sostiene / y me engulle. / Pap&aacute;, a&uacute;n est&aacute;s a tiempo:&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;sistema&rdquo; se sostiene sobre arenas movedizas y los tiempos arrastran pues, como se puede leer en <em>Insurrecci&oacute;n</em>, el turismo mata/alimenta los barrios (v&eacute;ase la portada), &ldquo;s&oacute;lo los mejores conseguir&aacute;n un empleo digno&rdquo; y &ldquo;la universidad sirve a la empresa&rdquo; (p&aacute;gina 198). Por eso, Ana, insurrecta, querr&aacute; formar parte de una acci&oacute;n contra turistas en un barrio madrile&ntilde;o y el padre intentar&aacute; a trav&eacute;s de un detective saber de esa hija tan querida. Mientras tanto, la madre se dedica a los bolsos reciclados dando escasas se&ntilde;ales de vida y el hijo quiere acabar con el sistema <em>dentro del sistema</em> y&eacute;ndose a estudiar a Estados Unidos. As&iacute;, intentando esquivar el f&aacute;cil manique&iacute;smo, tambi&eacute;n con una oscilaci&oacute;n de voces y un ausente di&aacute;logo tradicional, en <em>Insurrecci&oacute;n</em> su autor logra mostrar algunas de las infinitas y contradictorias aristas de las que ninguno podemos salvarnos y desde las que estamos obligados a observar y leer el presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/escribir-presente-insurreccion-jose-ovejero_132_1230815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2019 10:45:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matria: una cita con la literatura universal, el mito y el familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/matria-cita-literatura-universal-familiar_132_1603992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ca62f30-ce2f-48d8-bc1b-715c6cee1d11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matria: una cita con la literatura universal, el mito y el familiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compuesto por más de cuarenta poemas, no pasa desapercibido con esa portada de reflejos floreados malvas ni con el título de Matria, palabra que no necesita estar en el diccionario para hacer brotar sensaciones y también ecos literarios</p><p class="subtitle">Es inusualmente generoso, y hasta precioso (palabra poco apta para la crítica literaria) ese libro, que se siembra en octubre de 2018 y que se está abriendo al compás de la estación florida</p></div><p class="article-text">
        Aprovechando que Raquel Lanseros pasa por Murcia y que casi coincide con el D&iacute;a Internacional de la Mujer en el mes de marzo de 2019, me decido a lanzarme a 'Leer el presente' (tambi&eacute;n porque es un momento en el que est&aacute;n floreciendo muchas otras cosas y cumpliendo alguna que otra predestinaci&oacute;n). Y que vaya por delante la palabra 'gracias' para aquellos que estar&aacute;n detr&aacute;s de esta secci&oacute;n y de la lectura, as&iacute; como para la escritora por invitarme a acompa&ntilde;arla en la presentaci&oacute;n de su &uacute;ltimo libro, Matria, en esta ciudad que ella quiere y que una vez m&aacute;s anuncia la primavera.
    </p><p class="article-text">
        Porque es inusualmente generoso, y hasta precioso (palabra poco apta para la cr&iacute;tica literaria) ese libro, que se siembra en octubre de 2018 y que se est&aacute; abriendo al comp&aacute;s de la estaci&oacute;n florida: compuesto por m&aacute;s de cuarenta poemas, no pasa desapercibido con esa portada de reflejos floreados malvas ni con el t&iacute;tulo de Matria, palabra que no necesita estar en el diccionario para hacer brotar sensaciones y tambi&eacute;n ecos literarios. Porque en ese libro hay mucho de ese filtro racional y reposo meditativo que se le supone a la persona en su estaci&oacute;n madura pero, como se trasluce del t&iacute;tulo de un poema como es &ldquo;Todo coraz&oacute;n&rdquo;, tambi&eacute;n hay otro tanto de visceralidad y sentimentalidad (algo, ir&oacute;nicamente, tampoco recomendable en la cr&iacute;tica literaria&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Matria es un libro respaldado por la editorial madrile&ntilde;a Visor, que lo incluye en su colecci&oacute;n &ldquo;Palabra de Honor&rdquo; junto a otros admirados poetas (desde Joan Margarit a Jos&eacute; Emilio Pacheco, pasando por Piedad Bonnett&hellip; y poca &ldquo;matria&rdquo; m&aacute;s, por otro lado). Sin duda, Lanseros se encuentra bien acompa&ntilde;ada en esta reuni&oacute;n literaria a la que tambi&eacute;n est&aacute;n invitados Petrarca, Dante, Donne, Yeats, Eliot, Juarroz, Garc&iacute;a Lorca, y a la que se llega traspasar el umbral de las citas introductorias de cuatro autoras, entre ellas, Rosal&iacute;a de Castro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, ah&iacute; se da cita la literatura universal o atemporal, con viajes de ida y vuelta de Europa a Am&eacute;rica y por el mundo, e incluso del ingl&eacute;s al espa&ntilde;ol en poemas auto-traducidos. Asimismo, se da cita el mito (el cl&aacute;sico, con los poemas &ldquo;Europa&rdquo; o &ldquo;Encuentro con Poseid&oacute;n&rdquo;, y el familiar, con invocaciones a la tierra natal y &ldquo;la casa de los padres&rdquo; como en el poema &ldquo;Epifan&iacute;a en la boca&rdquo;) y no puede faltar la m&uacute;sica (hay un poema en forma de copla, citas de tango, chanson fran&ccedil;aise o boleros). Y es que en la m&uacute;sica est&aacute; el origen de la poes&iacute;a o l&iacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Y es que este poemario gira en torno al origen; por eso es interrogativo, afirmativo y exclamativo, pero sobre todo, interrogativo: comienza con un poema que ensarta una serie de preguntas (la &uacute;ltima: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n puede competir con la imaginaci&oacute;n?&rdquo;) y termina circularmente con m&aacute;s preguntas: &ldquo;&iquest;Soy &eacute;pica o herm&eacute;tica?&rdquo; Pero en el origen del libro hay una dedicatoria: &ldquo;A mi hijo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Potencialidad y biograf&iacute;a&rdquo; (t&iacute;tulo del quinto poema) es lo que puede hallar quien abra este libro: mucho de la experiencia vital de quien lo ha creado, pero tambi&eacute;n mucho de potencial, adentr&aacute;ndose en otros temas como la guerra, el mundo nuestro, la manera de vivir el tiempo, la familia o hasta las promesas que cumplir, como dice el t&iacute;tulo del poema final; y as&iacute; se termina, hasta la pr&oacute;xima: &ldquo;All&iacute; quiero que mires cuando yo ya est&eacute; lejos / para gritar con fuerza todo vuelve a empezar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Pujante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/matria-cita-literatura-universal-familiar_132_1603992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2019 09:38:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matria: una cita con la literatura universal, el mito y el familiar]]></media:title>
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