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    <title><![CDATA[elDiario.es - Celia Zafra Cebrián]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/celia_zafra_cebrian/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Celia Zafra Cebrián]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Soy una madre feminista y no he visto 'Adolescencia' porque me da miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/madre-feminista-no-he-visto-adolescencia-da-miedo_132_12256414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2992ac62-e0be-49c5-89b2-213c2f2d0ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy una madre feminista y no he visto &#039;Adolescencia&#039; porque me da miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un día tu hijo te pregunta por la ley del “solo sí es sí” y comparte el chascarrillo de que va a necesitar un contrato para ligar. “En otras partes las mujeres sufren mucho, pero en España dime en qué estáis discriminadas”, dice el que no ha faltado a un 8M hasta los 13 años. Ahí está, la 'red flag' del posmachismo

</p></div><p class="article-text">
        No he visto&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/spin/adolescencia-serie-netflix-hablan-basada-hechos-reales-pm_1_12143475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Adolescencia&nbsp;</em></a><a href="https://www.eldiario.es/spin/adolescencia-serie-netflix-hablan-basada-hechos-reales-pm_1_12143475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">-la archifamosa serie de Netflix- </a>porque siento que no puedo. Porque lo que les pas&oacute; a esos padres en la ficci&oacute;n, pasa en la realidad. Porque ese miedo se nos ha instalado en las familias de este siglo, con y sin serie. No la he visto porque s&eacute; que me va a remover. Y quien cr&iacute;a adolescentes necesita informaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n algo de paz de esp&iacute;ritu.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que yo ten&iacute;a algunas certezas. Cre&iacute;a tener la receta para educar a un hijo y una hija de forma que, cuando crecieran, se comportaran -m&aacute;s o menos- como yo imaginaba. Me daba pavor criar hijos tiranos, as&iacute; que segu&iacute; mi hoja de ruta supuestamente infalible. Muchas noches de cuentos, muchas horas de parque, mucha comunicaci&oacute;n con el colegio, muchos achuchones, mucho predicar con el ejemplo y mucha conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor fue reconocer que la f&oacute;rmula no funcionaba. Eso fue desconcertante. Yo cre&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/escuela-herramienta-prevenir-violencias-machistas-fomentar-igualdad-canarias_1_12114438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el poder absoluto de la educaci&oacute;n como en una religi&oacute;n</a>. Y como ocurre en las religiones, no me cuestion&eacute; el dogma antes de empezar a criar. Me sab&iacute;a el catecismo: de padres que leen, hijos lectores. De progenitores que no tiran un papel al suelo ni hablan alto en el metro, descendientes c&iacute;vicos. De madres solas y luchadoras, hijos feministas. Y no. O no siempre. O no en todo.
    </p><p class="article-text">
        En la infancia, las madres nos sentimos tan imprescindibles que larvamos un cierto sentimiento de ser todopoderosas. No lo reconocemos, pero cuando puedes curar las heridas de una ca&iacute;da con un beso, tienes poder. Est&aacute;s en tu pico de influencia.&nbsp;Cuando aterriza en tu casa la adolescencia, quieres creer que como has hecho A+B, va a ocurrir C. La f&oacute;rmula. Pero no. 
    </p><p class="article-text">
        Ya no eres la referencia principal en la vida de tus hijos. Ahora desatas el efecto oposici&oacute;n. El gobierno no hace nunca nada bien.&nbsp;Empieza la polarizaci&oacute;n familiar, que deja en mantillas a la del Congreso cuando encima la crianza se construye en dos casas, con padres separados, que siempre dejan resquicios en el mensaje &uacute;nico por mucho que intenten alinearse. No es el &uacute;nico factor agravante, pero es un se&ntilde;or factor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, sab&iacute;as que este momento llegar&iacute;a, pero no lo quer&iacute;as ver. Cosas de la fe. Te acuerdas de aquel compa&ntilde;ero anarquista del instituto que se colgaba candados en las botas, hijo de un juez ultraconservador. Pero lo considerabas una falla del sistema, algo que a ti no te iba a pasar, porque t&uacute; hab&iacute;as seguido LA F&Oacute;RMULA. 
    </p><h2 class="article-text">El contrato para ligar</h2><p class="article-text">
        Un d&iacute;a tu hijo te pregunta por la ley del &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;. Y comparte el chascarrillo de que va a necesitar un contrato para ligar. &ldquo;En otras partes del mundo las mujeres sufren mucho, mam&aacute;, pero en Espa&ntilde;a dime en qu&eacute; est&aacute;is discriminadas&rdquo;, dice el que no ha faltado a una manifestaci&oacute;n del 8M hasta los 13 a&ntilde;os. Ah&iacute; est&aacute;, la <em>red flag</em> del posmachismo. 
    </p><p class="article-text">
        Y te pones en guardia. Y provocas largas conversaciones en las que aparecen desde las 'kellys' hasta todas las que dejaron su trabajo para criar porque, total, cobraban menos y sus puestos eran de poco valor. Y la carga mental. Y las connotaciones, porque no significa lo mismo un t&iacute;o zorro que una t&iacute;a zorra. Entonces, de repente, asiente. &ldquo;No lo hab&iacute;a pensado, mam&aacute;, pero es verdad que a igual vida sexual intensa, a ellas se las considera unas guarras y nosotros tenemos galones&rdquo;. Aleluya; por ah&iacute; s&iacute; entiende. 
    </p><p class="article-text">
        Y al final, la frase: &ldquo;Si yo soy feminista, pero como t&uacute;, no como las de ahora&rdquo;. Que al principio hasta te enorgullece, pero luego caes en la cuenta de que te has convertido en una estatua oferente, en una Dama de Elche de piedra. Tu feminismo est&aacute; bien porque no le interpela tanto en su vida como el de sus iguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me cuestionaba sin parar de d&oacute;nde hab&iacute;an salido esos ramalazos machirulos si lo que le hemos ense&ntilde;ado en casa y en la escuela es lo contrario. Pues por eso, me dijo. Cuando la educaci&oacute;n emocional y la formaci&oacute;n en igualdad son tan obligatorias como una clase de matem&aacute;ticas, o te la saltas o la odias. Un argumento sin fisuras.&nbsp;Toca entonces manejar el miedo (a que tu hijo te caiga mal, a que no lo reconozcas), el desconcierto, y ay, la culpa. Qu&eacute; no le expliqu&eacute; bien, en qu&eacute; punto me pas&eacute; de seria y le agobi&eacute;, en qu&eacute; detalle pequ&eacute; de fr&iacute;vola. Por qu&eacute; no fui capaz de prever la reacci&oacute;n a la contra, por otro lado tan previsible. Al principio, lo vives como una culpa propia, individual. Una culpa sin colectivizar.
    </p><h2 class="article-text">La manosfera existe</h2><p class="article-text">
        Parece mentira que haga falta una digesti&oacute;n tan larga para reconocer lo obvio: que las chavalas y los chavales salen al mundo, que has dejado de ser el faro de la influencia y que, al menos de momento, sus fuentes de informaci&oacute;n (y de emoci&oacute;n) son otras. Que el despertar de la sexualidad est&aacute; ya aqu&iacute; y deja sus marcas. Que aunque hayas retrasado hasta casi los 14 a&ntilde;os la edad de tener un m&oacute;vil, el mundo adulterado por el aspiracionismo y los filtros ha entrado en su cabeza, en sus vidas.&nbsp;Cuando te pones tremenda, piensas que a esa edad t&uacute; te hab&iacute;as le&iacute;do el <em>Segundo Sexo</em> de la Beauvoir y ahora tu hija lo que te recita son las marcas de cosm&eacute;ticos que lo petan en el Primor. Si te pones menos tremenda, piensas que no son incompatibles.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que ahora eres residual, como todo lo que baja del 5% en las encuestas. Te tranquiliza que tu chaval tenga criterio, pero no que pase horas viendo al Xocas en YouTube o escuchando Ninfo de JC Reyes. La certeza es que la&nbsp;<em>manosfera&nbsp;</em>existe y que &eacute;l la mira, aunque sea de refil&oacute;n. La otra certeza es que afortunadamente tiene con quien contrastar y que est&aacute; bien cuestionarse los porqu&eacute;s, que para eso le ense&ntilde;&eacute; esp&iacute;ritu cr&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute; bien que me pregunte, aunque las preguntas duelan. El silencio es mucho m&aacute;s peligroso, y si no, que se lo digan a los padres de Jaimie, confiados en que hab&iacute;an criado a un chico tranquilo e introvertido, de los que no dan problemas, en su ciudad de provincias inglesa. Lo hicimos bien -se dec&iacute;an-; no sale de fiesta; no se pega con nadie. Y mira.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han pasado tres a&ntilde;os desde que son&oacute; la alarma. Tres a&ntilde;os de intentar no juzgar, pero de no dejar pasar una duda. Hace poco mi hijo me dijo que &eacute;l quiere ser cada d&iacute;a mejor persona. Yo creo que eso incluye ser mejor hombre. Me tranquiliz&oacute;. Pero ver <em>Adolescencia</em> va a ser demasiado. Aunque conf&iacute;e en que, al final, la f&oacute;rmula d&eacute; alg&uacute;n resultado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puedes compartir tu historia escribi&eacute;ndonos a <strong>micromachismos@eldiario.es</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celia Zafra Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/madre-feminista-no-he-visto-adolescencia-da-miedo_132_12256414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Apr 2025 20:03:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Micromachismos,Machismo,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Criar después de la separación: compartir vecindario, discutir por los gastos extra o negociar las clases particulares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/negociar-hace-comunicacion-paciencia-sentido_1_1522442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85a6e712-ccfb-430f-8434-93920383efdd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Criar después de la separación: compartir vecindario, discutir por los gastos extra o negociar las clases particulares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un momento en el que el divorcio se ha normalizado y más de la mitad de las parejas que se separan en España tienen descendencia, surgen retos a la hora de criar a los hijos e hijas en estos nuevos escenarios</p><p class="subtitle">Algunas parejas han dado el diálogo por imposible, pero otras intentar armonizarse: "Hemos abierto una puerta entre las dos casas y mi hijo entra y sale", dice Pepi. Ella y su expareja han decidido ser vecinos</p><p class="subtitle">El cuidado de los hijos tras la separación implica una negociación constante, lo que a veces provoca tensiones e incluso que muchas decisiones acaben en los tribunales cuando las diferencias son irreconciliables</p></div><p class="article-text">
        Las familia tradicional ya no es tendencia en Espa&ntilde;a. La foto formada por padre, madre e hijos (en plural) se desdibuja por momentos. Hemos pasado de aquella Espa&ntilde;a con premios a la natalidad a ser un pa&iacute;s en el que el hogar m&aacute;s habitual est&aacute; formado por una pareja sin hijos. Y los hogares que m&aacute;s crecen son aquellos en los que hay hijos, pero no hay pareja. M&aacute;s de la mitad de las parejas &ndash;el 57%&ndash; que se separan cada a&ntilde;o en Espa&ntilde;a tienen descendencia. Ya no son una excepci&oacute;n en la escuela, como en los a&ntilde;os 80 y 90. Pero, &iquest;c&oacute;mo se adaptan las familias a la crianza una vez que se produce la ruptura?
    </p><p class="article-text">
        Pepi Santiago tiene 48 a&ntilde;os y vive en Antequera (M&aacute;laga). Separada de la que fue su pareja durante dos d&eacute;cadas, han decidido ser vecinos. Literalmente: viven en casas contiguas. &ldquo;Hemos abierto una puerta entre las dos casas y mi hijo entra y sale&rdquo;, cuenta. &ldquo;S&eacute; que somos un modelo de familia at&iacute;pica&rdquo;, dice. Pero funciona. &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es dejar de verse como pareja, porque la mente guarda registros y actuaciones que debes aprender a gestionar, pero pudo m&aacute;s el bienestar de nuestro hijo&rdquo;. La nueva pareja de Pepi ha entendido perfectamente la situaci&oacute;n. El ni&ntilde;o padece un trastorno del espectro autista y ella cree que esta soluci&oacute;n le proporciona el orden y la tranquilidad que necesita.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo positivo es que al haberse normalizado el divorcio en la sociedad, las familias se enfrentan a esta situaci&oacute;n con m&aacute;s naturalidad, y eso siempre ayuda a una mejor adaptaci&oacute;n psicol&oacute;gica. La parte negativa es que esa misma normalizaci&oacute;n hace que a veces no se le d&eacute; la relevancia que tiene&rdquo;, <a href="http://www.raycespsicologos.com/paula-sanchez-alarcon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relata Paula S&aacute;nchez Alarc&oacute;n</a>, psicoterapeuta especializada en infancia. &ldquo;Todo proceso de cambio, como una separaci&oacute;n del n&uacute;cleo familiar, provoca sufrimiento y necesita un tiempo y un espacio para procesarse, por muy natural que sea&rdquo;, detalla.
    </p><h3 class="article-text">Negociaci&oacute;n permanente</h3><p class="article-text">
        Si el fin del bipartidismo pol&iacute;tico conlleva negociaci&oacute;n, el fin de la familia tradicional exige habilidades <em>cum laude</em> para el acuerdo. Tras las separaciones los consensos no son siempre f&aacute;ciles de alcanzar.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Garc&iacute;a (47 a&ntilde;os) est&aacute; divorciado y tiene una hija adolescente. Su exmujer y &eacute;l viven en Madrid, en el mismo vecindario que antes y comparten la custodia por semanas alternas. &ldquo;Nos llevamos razonablemente bien y somos flexibles en temas como las vacaciones o el d&iacute;a de visita intersemanal, pero siempre hay tensiones, sobre todo por gastos extras y por la informaci&oacute;n sobre la vida de la ni&ntilde;a que se comparte o no con el otro. La clave es mantener la calma y la comunicaci&oacute;n y tirar de sentido com&uacute;n&rdquo;, cree.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando esa receta falla, el pastel termina coci&eacute;ndose en el horno de la justicia. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/Decisiones-separados-sobrecargan-juzgados-Vienen_0_845165754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hay una judicializaci&oacute;n enorme</a>; hay familias judicializadas&rdquo;, afirma Bego&ntilde;a Gonz&aacute;lez, mediadora de la Uni&oacute;n Nacional de Asociaciones Familiares (UNAF), entidad pionera en mediaci&oacute;n familiar en Espa&ntilde;a. Litigan porque no est&aacute;n de acuerdo con el dentista al que van los ni&ntilde;os o por con qui&eacute;n pasan el puente de mayo. &ldquo;Yo he visto padres discutir y recurrir al juzgado porque no estaban de acuerdo sobre el tratamiento que deb&iacute;a seguir su hijo, que padec&iacute;a sordera&rdquo;, corrobora Jos&eacute; Gabriel Ortol&aacute;, portavoz de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Abogados de Familia (AEAFA).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este letrado, los temas conflictivos m&aacute;s habituales son los relacionados con la religi&oacute;n &ndash;ense&ntilde;anza laica o religiosa, asistir a catequesis, hacer o no la comuni&oacute;n&ndash;, la lengua vehicular que se elige en la ense&ntilde;anza, viajes de fin de curso, horarios, uso del tel&eacute;fono m&oacute;vil, campamentos, actividades extraescolares y asuntos sanitarios. En el caso de las extraescolares, que suelen costearse a medias, es habitual que uno de los progenitores las proponga y el otro, simplemente, no responda. As&iacute; evita asumir el pago del 50% que suele figurar en los convenios cuando esas actividades son acordadas entre las partes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como nunca contesta a mis mensajes, pues opt&eacute; por elegir yo las actividades, que tambi&eacute;n pago yo. De hecho, mi hija necesita clases particulares, se lo comuniqu&eacute; y ni contest&oacute;, as&iacute; que no me queda otra que asumir los gastos, incluidos los no previstos&rdquo;, cuenta Elvira (nombre ficticio), de Granada, 41 a&ntilde;os, que da por imposible el di&aacute;logo. Lo mismo hace Sheila (nombre ficticio), que vive en Valencia y tiene 39 a&ntilde;os: &ldquo;Es imposible llegar a un acuerdo, todo le parece mal. Pero como solo viene una tarde al mes a ver a los ni&ntilde;os, al final hago y deshago a mi antojo. Obviamente, si lo mandara de campamento una o dos semanas se lo dir&iacute;a, pero apuntarlo a extraescolares o gestionar el uso del m&oacute;vil &ndash;tiene 10 a&ntilde;os&ndash;, lo hago bajo mi criterio. Sin que sea perjudicial para el ni&ntilde;o, claro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las distintas maneras de educar a la prole tras la separaci&oacute;n de la pareja son otra de las grandes fuentes de conflicto, afirma Paula S&aacute;nchez, a la luz de su experiencia profesional. Aunque ella entiende que no tiene por qu&eacute; ser negativo: &ldquo;A menudo los padres y madres me preguntan qu&eacute; hacer cuando las exparejas tienen estilos muy diferentes de crianza. Yo siempre les digo que los ni&ntilde;os van a tener una maleta con dos trajes, y que eso es muy rico para ellos. Lo importante es no criticar ninguno, porque cada traje ser&aacute; bueno para una situaci&oacute;n. No son incompatibles; cada uno aporta y los hijos e hijas ser&aacute;n los que escojan uno u otro para cada momento&rdquo;, ejemplifica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Hay exparejas que prefieren armonizar todo lo posible esos estilos de crianza. Felipe L&oacute;pez, de 45 a&ntilde;os, vive en Albacete y tiene un hijo y una hija de 13 a&ntilde;os. Cada semana habla con su ex para organizar la siguiente, a trav&eacute;s de una charla telef&oacute;nica. Los ni&ntilde;os tienen llaves de las dos casas, y han acordado que pueden ir libremente a cualquiera, siempre que avisen antes, para respetar la intimidad de sus padres. &ldquo;Cuando ha habido problemas en el cole, como malas notas o mala actitud, nos sentamos los cuatro y lo resolvemos. Abordamos igual la enfermedad de mi hijo, que es diab&eacute;tico. Compartimos siempre la informaci&oacute;n y evitamos tomar decisiones unilaterales&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Acudir a los tribunales para resolver estos temas rompe los cauces de di&aacute;logo entre los progenitores y, adem&aacute;s, las resoluciones tardan en llegar incluso a&ntilde;os. Tanto, que en vez de resolver la comuni&oacute;n, quiz&aacute; toca plantearse la boda. Y es que, como resume Ortol&aacute;, &ldquo;un juez no puede dar soluciones reales a esto&rdquo;. &ldquo;El poder judicial se ha dado cuenta y trata de promover cauces alternativos; el asunto est&aacute; claramente sobre la mesa&rdquo;. Pero por ahora, esos mecanismos alternativos, como la coordinaci&oacute;n parental o la justicia terap&eacute;utica, y hasta las empresas privadas de intermediaci&oacute;n, est&aacute;n en mantillas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/Mediacion-familiar-reestructurar-relaciones-separacion_0_852164889.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Incluso el recurso a la mediaci&oacute;n familiar</a>, que lleva m&aacute;s de 30 a&ntilde;os activa en Espa&ntilde;a, es todav&iacute;a residual. &iquest;Por qu&eacute;? Por la falta de promoci&oacute;n p&uacute;blica del servicio, seg&uacute;n Bego&ntilde;a Gonz&aacute;lez y porque en derecho de familia, el tremendo peso del componente emocional hace que la mediaci&oacute;n no sea vista como una opci&oacute;n pr&aacute;ctica y efectiva, seg&uacute;n Ortol&aacute;. &ldquo;Es muy meritorio hacer el esfuerzo de acudir a mediaci&oacute;n en mitad de un proceso tan doloroso como un divorcio, que remueve tantos sentimientos&rdquo;, valora la mediadora. Pero al final, si se logra reducir la conflictividad, manteniendo v&iacute;as de comunicaci&oacute;n abiertas, eso siempre redunda en beneficio de los hijos.
    </p><h3 class="article-text">Las soluciones a la judicializaci&oacute;n de la crianza</h3><p class="article-text">
        Los letrados lo tienen claro. Reivindican una jurisdicci&oacute;n espec&iacute;fica en familia que englobe todas estas herramientas &ndash;de la mediaci&oacute;n a los puntos de encuentro&ndash;, bien dotada presupuestariamente. &ldquo;Evitar&iacute;a violencia social, porque en los procedimientos de ruptura de parejas hay mucha rabia e impotencia mal canalizada&rdquo;, afirma el representante de AEAFA, que propone otra medida: introducir la educaci&oacute;n emocional en el sistema de ense&ntilde;anza. Todo lo que contribuya a aprender a resolver conflictos, ayuda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los pol&iacute;ticos deber&iacute;an reflexionar sobre todo lo que supone en la pr&aacute;ctica no tener una justicia de familia de calidad. Se trata de cuestiones esenciales para la vida de las personas&rdquo;, avisa Ortol&aacute;. &ldquo;Hace falta m&aacute;s difusi&oacute;n de la mediaci&oacute;n desde la judicatura, desde los colegios, desde todas las profesiones relacionadas con la infancia&rdquo;, aportan desde UNAF.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celia Zafra Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/negociar-hace-comunicacion-paciencia-sentido_1_1522442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2019 19:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Divorcios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la escuela valora saberse de memoria las tablas de multiplicar pero no la creatividad o la imaginación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/conocimientos-frente-habilidades_1_1605447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5e16b53-cbc5-4059-ad7a-c22e58046667_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la escuela valora saberse de memoria las tablas de multiplicar pero no la creatividad o la imaginación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las inercias del sistema educativo hacen que continúe viva la tendencia a valorar sobre todo los conocimientos asimilados en las materias "clásicas"</p><p class="subtitle">"Los maestros andan preocupados por acabar el temario y favorecer tareas de investigación o análisis es considerado algo que quita tiempo de lo importante. También las familias piden a la escuela contenidos que sean fácilmente observables", reflexiona el profesor José Martínez Alcolea</p><p class="subtitle">En 2019, el primer acercamiento escolar a la música de muchos niños y niñas sigue siendo la flauta. ¿Y qué pasa si un alumno la odia, pero es un loco de la guitarra? Que es probable que suspenda la asignatura</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Aunque existen potentes propuestas para utilizar el <a href="https://mariaacaso.es/educacion-disruptiva/la-educacion-artistica-como-herramienta-para-desarticular-la-promesa-del-paraiso-o-es-posible-hoy-un-modelo-educativo-sin-la-presencia-de-las-artes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">arte como veh&iacute;culo de aprendizaje</a>, son iniciativas que siguen dependiendo del inter&eacute;s personal del profesorado m&aacute;s innovador, pero que no se fomentan de manera sistem&aacute;tica</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hoy toca ma&ntilde;ana en el museo, es una de las salidas escolares programadas en cuarto de primaria. De repente, un alumno que no destaca especialmente por sus resultados escolares empieza a hablar a sus compa&ntilde;eros de algunas obras de arte que conoce. Se nota que se mueve como pez en el agua en ese ambiente. Cuando vuelve a casa, el ni&ntilde;o le dice a su madre: &ldquo;mam&aacute;, por primera vez, me he sentido inteligente en clase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo dice feliz, pero la madre se echa a temblar. &iquest;C&oacute;mo puede ser que un ni&ntilde;o despierto, con un lenguaje muy rico para su edad, no se haya sentido nunca inteligente hasta ahora? Un ni&ntilde;o que reconoce un cuadro de Sorolla desde los dos a&ntilde;os y que es capaz de plantearse cuestiones conceptuales sobre justicia social o estereotipos de g&eacute;nero. &iquest;Qu&eacute; habilidades y capacidades valoran en la escuela para que esta sea la primera vez que un chaval as&iacute; se siente inteligente?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2013-12886" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La legislaci&oacute;n educativa vigente</a> establece <a href="http://www.educacionyfp.gob.es/educacion/mc/lomce/el-curriculo/curriculo-primaria-eso-bachillerato/competencias-clave/competencias-clave.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete competencias clave</a>: comunicaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, competencia matem&aacute;tica y competencias b&aacute;sicas en ciencia y tecnolog&iacute;a, competencia digital, aprender a aprender, competencias sociales y c&iacute;vicas, sentido de iniciativa y esp&iacute;ritu emprendedor, y conciencia y expresiones culturales. Las inercias del sistema, sin embargo, hacen que contin&uacute;e viva la tendencia a valorar sobre todo los conocimientos asimilados en las materias &ldquo;cl&aacute;sicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s f&aacute;cil poner nota a un test con preguntas cerradas que conceder una calificaci&oacute;n num&eacute;rica a los valores &eacute;ticos y de ciudadan&iacute;a que ha desarrollado un alumno o alumna. Es m&aacute;s f&aacute;cil asegurarse de que un chaval se ha aprendido de memoria las tablas de multiplicar que atender a si plantea posibilidades distintas para resolver un problema, e incluso valorar las m&aacute;s atrevidas si est&aacute;s bien argumentadas. Asimismo, tambi&eacute;n es habitual que a la hora de revisar las notas de los hijos, una familia se sienta m&aacute;s satisfecha si los sobresalientes son en lengua y matem&aacute;ticas que en arte, m&uacute;sica o valores.
    </p><h3 class="article-text">Competencias del siglo XX para vivir en el XXI</h3><p class="article-text">
        La creatividad, la imaginaci&oacute;n y la adaptaci&oacute;n al cambio &ndash;adem&aacute;s del ya mencionado esp&iacute;ritu cr&iacute;tico&ndash; ser&aacute;n algunas de las aptitudes m&aacute;s valoradas en el mundo laboral que viene. Lo explicaba el experto en educaci&oacute;n Tony Wagner en su listado <a href="http://www.tonywagner.com/7-survival-skills/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7 aptitudes para sobrevivir</a>. Pero, &iquest;est&aacute; el actual sistema educativo fomentando ya la adquisici&oacute;n de esas capacidades? Para responder a esta pregunta, hablamos con algunos maestros.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Mart&iacute;nez Alcolea, profesor del CEIP Benjam&iacute;n Palencia de Albacete, cree que todav&iacute;a el profesorado &ldquo;est&aacute; acostumbrado a unas metodolog&iacute;as muy directivas y al libro de texto como principal recurso de aprendizaje&rdquo;, lo que no es precisamente el mejor veh&iacute;culo para ense&ntilde;ar imaginaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n al cambio. &ldquo;A menudo los maestros andan preocupados por acabar el temario y favorecer tareas de investigaci&oacute;n o an&aacute;lisis de la realidad es considerado como algo que quita tiempo de lo importante. Tambi&eacute;n las familias piden a la escuela contenidos que sean f&aacute;cilmente observables y calificables, eso les da seguridad&rdquo;, reflexiona Alcolea, conocido por su uso de proyectos de innovaci&oacute;n educativa en clase.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Del mismo modo, si partimos del an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la realidad, del contexto de los ni&ntilde;os, o si de forma consciente decidimos educar en feminismo, es f&aacute;cil que desde familias y direcciones de los centros se nos pida no meternos en l&iacute;os&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Si algo, en mi opini&oacute;n, necesita cambiar sobre todo es el modelo de evaluaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este maestro est&aacute; convencido de que el aprendizaje cooperativo e interdependiente es la clave. &ldquo;El aprendizaje cooperativo no es trabajar en grupo para hacer un mural. Es llegar en un equipo a una respuesta com&uacute;n que complementa y supera las respuestas individuales de cada uno. Supone una interdependencia positiva en el que cada uno aporta para el bien com&uacute;n de un equipo&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto me lleva a otra reflexi&oacute;n que tambi&eacute;n afirma la psicolog&iacute;a y la neurociencia: no aprendemos en compartimentos estancos y la divisi&oacute;n en asignaturas es artificial y contraria a la forma natural de aprender. Aprendemos de forma m&aacute;s global e interrelacionando contenidos de distintas &aacute;reas&rdquo;, apuntala.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, aunque la ley insiste en las competencias, descarga casi completamente la responsabilidad en las y los profesores, y les ofrece poco m&aacute;s que <a href="https://www.boe.es/eli/es/o/2015/01/21/ecd65/dof/spa/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">orientaciones metodol&oacute;gicas</a> vagas y limitad&iacute;simos recursos humanos y materiales. Aqu&iacute;, las diferencias por comunidades aut&oacute;nomas, que son quienes gestionan los presupuestos en educaci&oacute;n, marcan en buena medida las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece sencillo evaluar por competencias, pero no lo es. Los docentes hacemos el esfuerzo por integrarlas en nuestras &aacute;reas porque la normativa dicta qu&eacute; debemos hacer, pero no ofrece los medios ni la formaci&oacute;n necesaria para ello. Equilibrar la ecuaci&oacute;n consiste en conocer a nuestro alumnado, en ofrecer a cada uno/a lo que necesita, en disponer de recursos, en considerar que cada persona es &uacute;nica y que tiene su forma de aprender&rdquo;, afirma Almudena Hern&aacute;ndez Humanes, maestra de disciplinas art&iacute;sticas y jefa de estudios en el colegio p&uacute;blico Amador de los R&iacute;os de Madrid.
    </p><h3 class="article-text">El arte como herramienta</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la valoraci&oacute;n interiorizada de las asignaturas no ha cambiado entre la comunidad educativa: arte, educaci&oacute;n f&iacute;sica y valores siguen siendo vistas como <em>mar&iacute;as</em> y la inteligencia emocional est&aacute; lejos de ser considerada una capacidad tan relevante como resolver operaciones matem&aacute;ticas (<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Finlandia-falta-hace_0_395111048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con honrosas excepciones</a>). Aunque existen potentes propuestas para utilizar el <a href="https://mariaacaso.es/educacion-disruptiva/la-educacion-artistica-como-herramienta-para-desarticular-la-promesa-del-paraiso-o-es-posible-hoy-un-modelo-educativo-sin-la-presencia-de-las-artes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arte como veh&iacute;culo de aprendizaje</a> aplicado a la resoluci&oacute;n de problemas, como la promovida por la pedagoga <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Acaso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Acaso</a>, son iniciativas que siguen dependiendo del inter&eacute;s personal del profesorado m&aacute;s innovador, pero que no se fomentan de manera sistem&aacute;tica desde los centros de decisi&oacute;n del sistema educativo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Almudena Hern&aacute;ndez se muestra optimista con la materia prima: &ldquo;Con 45 minutos semanales parece casi m&aacute;gico que en las escuelas se escuche m&uacute;sica, se cante o se mueva el cuerpo, que se perciba el color o que se valoren otras capacidades. Pero s&iacute;, nuestro alumnado es permeable a la belleza y es sensible a las manifestaciones art&iacute;sticas&rdquo;. Alcolea alerta: &ldquo;En edades tempranas, ridiculizar o no dar importancia a otras formas de expresarse o al talento art&iacute;stico puede inhibirlo. Yo eso lo he vivido&rdquo;, rememora este maestro.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que incluso las materias art&iacute;sticas siguen imparti&eacute;ndose y calific&aacute;ndose, como norma general, a la antigua. En 2019, el primer acercamiento escolar a la m&uacute;sica de muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sigue siendo la flauta. &iquest;Y qu&eacute; pasa si un alumno la odia, pero es un loco de la guitarra y ha aprendido a tocarla viendo v&iacute;deos en Youtube? Pues que es probable que suspenda la asignatura.
    </p><p class="article-text">
        En las conversaciones sobre educaci&oacute;n, hay siempre un concepto que surge y resurge: la memorizaci&oacute;n. Preguntados por lo que creen que sus maestras valoran m&aacute;s en clase, dos alumnos de segundo de primaria contestan casi a d&uacute;o: &ldquo;Que nos esforcemos y nos aprendamos las cosas bien&rdquo;. &ldquo;Debemos entrenar la memoria, s&iacute;. Pero no una memoria acr&iacute;tica y falta de sentido y utilidad. Cualquier ni&ntilde;o aficionado al f&uacute;tbol sabe de memoria los nombres, apellidos y el puesto que ocupa en el campo cada jugador. Sin embargo, nunca se ha encerrado a estudiarlos. La memoria tiene que ver con el inter&eacute;s&rdquo;, afirma con claridad el profesor.
    </p><h3 class="article-text">El papel del profesorado en el autoconcepto infantil</h3><p class="article-text">
        Las y los profesores siguen siendo para los ni&ntilde;os una figura de autoridad. La visi&oacute;n de los primeros sobre los segundos condiciona en buena medida la autoimagen infantil. La profesora de psicolog&iacute;a social <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carol_Dweck" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol Dweck</a> investig&oacute; a principios de los 80 en Estados Unidos el concepto de &ldquo;incapacidad aprendida&rdquo; en la escolarizaci&oacute;n. Analiz&oacute; c&oacute;mo los estudiantes interiorizan las cr&iacute;ticas de sus profesores &ndash;sobre todo las que inciden en su capacidad general y no en errores puntuales&ndash; hasta no sentirse inteligentes nunca, como le ocurr&iacute;a al alumno de cuarto curso. Luego el psic&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Seligman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Martin Seligman</a> averigu&oacute; c&oacute;mo los pensamientos pesimistas sobre nuestras propias capacidades pueden menoscabar de forma determinante las expectativas vitales, como cuenta en su obra <em>Ni&ntilde;os optimistas</em>.
    </p><p class="article-text">
        La falta de valoraci&oacute;n de habilidades consideradas &ldquo;no prioritarias&rdquo; o extracurriculares lleva a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as perfectamente capaces a sentir que no son inteligentes porque no consiguen memorizar el vocabulario de ingl&eacute;s o tienen maneras poco ortodoxas de enfocar los problemas matem&aacute;ticos. Y al contrario, cuando un maestro descubre c&oacute;mo otorgar valor a una aptitud &ldquo;no convencional&rdquo; del ni&ntilde;o, eso es a menudo el <em>click</em> que este necesita para otorgarse a s&iacute; mismo el valor que merece.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La escuela deber&iacute;a ser capaz de detectar los talentos de cada uno y fomentarlos, y de hecho, a menudo se hace, aunque m&aacute;s de forma intuitiva: un docente detecta que un alumno es bueno escribiendo y potencia esa habilidad. Pero el talento y la creatividad encajan mal con la rigidez acad&eacute;mica&rdquo;, concluye el profesor Alcolea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celia Zafra Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/conocimientos-frente-habilidades_1_1605447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Apr 2019 19:23:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué la escuela valora saberse de memoria las tablas de multiplicar pero no la creatividad o la imaginación]]></media:title>
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