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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alfonso Puncel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alfonso_puncel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alfonso Puncel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[València, ese oasis urbano inmaculado de turistificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/valencia-oasis-urbano-inmaculado-turistificacion_129_12974036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51a6e6e-89c5-47e0-8b1c-54ddc137dad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="València, ese oasis urbano inmaculado de turistificación"></p><p class="article-text">
        A pesar del vulgar y plebeyo rumor que campa por mentes simples, Val&egrave;ncia &mdash;la misma, la de las flores, la de la luz, la del insuperable orxata&mdash; no alberga, ni ha albergado, ni albergar&aacute; jam&aacute;s, un solo apartamento tur&iacute;stico. Poseedor como soy de una perspicacia que raya en lo metaf&iacute;sico, tengo la prueba irrefutable, la Q.E.D. existencial, que sepulta tal patra&ntilde;a y de cuya procedencia nadie puede dudar: el Ayuntamiento de la dos veces leal Valencia del Cid. La mera insinuaci&oacute;n de que existan tales alojamientos en nuestro sagrado t&eacute;rmino municipal es un bulo de la misma estirpe intelectual que sostener que la Tierra es un geoide errante por la inmensidad sideral, o que el clima se altera por la insignificante actividad de una especie &mdash;la humana&mdash; que ni siquiera es capaz de volver a doblar correctamente el plano de nuestra ciudad despu&eacute;s de haberlo desdoblado. Y si no lo creen, prueben.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos, pues, por partes, pues la plebe necesita instrucci&oacute;n dosificada.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo, observo con la condescendencia que otorga el vivir en un barrio <em>avant la lettre</em>, c&oacute;mo en el per&iacute;metro de mi residencia proliferan viviendas que presentan s&iacute;ntomas de una alarmante ausencia bot&aacute;nica en sus balcones. Estos, esos m&iacute;nimos pulmones urbanos, carecen de la m&aacute;s m&iacute;nima clorofila. Si acaso, si exhiben una flora eterna, e inquebrantable, es porque est&aacute; hecha de un pol&iacute;mero que desaf&iacute;a las estaciones: esto es, el pl&aacute;stico. Un detalle menor, sin duda, pero como la colilla en un cenicero en el escenario de un crimen atroz podemos decir aquello que dijo un mal detective: &ldquo;aqu&iacute; ha fumado alguien&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este peque&ntilde;o detalle no tendr&iacute;a importancia si no fuera porque paralelamente, con la llegada del est&iacute;o, comienzan a florecer, colgadas hacia la calle con un primitivismo conmovedor, toallas de playa, pr&aacute;ctica no admitida por nuestras inolvidables madres. Adem&aacute;s, y he aqu&iacute; la maravilla, estos mismos balcones parecen haber suscrito un pacto t&aacute;cito de decoraci&oacute;n low-cost: cada toalla viene invariablemente acompa&ntilde;ada de una mesita plegable de dudosa estabilidad y al menos dos sillas de una marca sueca, famosa por sus manuales de instrucciones que parecen escritos en c&oacute;digo r&uacute;nico &ldquo;i-que-a&rdquo; menudo exigen una destreza pr&oacute;xima a la del montaje de un reactor nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Mi curiosidad, ya de por s&iacute; exacerbada por tan pintoresco panorama y alarmentes detalles, alcanz&oacute; cotas de asombro antropol&oacute;gico al percatarme de los seres que deambulan por el &aacute;rea. Una heterog&eacute;nea colecci&oacute;n de b&iacute;pedos de todo pelaje, altura y, sobre todo, anchura cuya fisonom&iacute;a delata un origen remoto y ex&oacute;tico. Unos, procedentes de latitudes t&oacute;rridas, exhiben una pigmentaci&oacute;n epid&eacute;rmica que tiende, con voluptuosidad, al &eacute;bano. Otros, huidos de g&eacute;lidas tundras, presentan una palidez espectral que bien podr&iacute;a confundirse con una anemia galopante, de no ser por el rubor &mdash;casi exagerado&mdash; que les inflama las mejillas o el cuerpo entero bien por tras ingerir cantidades industriales de alcohol de baja calidad, bien por exponerse al sol valenciano en largas sesiones.
    </p><p class="article-text">
        Estos espec&iacute;menes humanos (s&iacute;, he convenido cient&iacute;ficamente, que son &ldquo;personas&rdquo;, pues poseen, en esencia, los mismos atributos b&aacute;sicos que nosotros, los valencianos de pro) se distinguen por dos rasgos identitarios inconfundibles. El primero: su inseparable s&eacute;quito de maletas con ruedas de un pl&aacute;stico duro, dise&ntilde;ado aparentemente para producir el m&aacute;ximo estr&eacute;pito. El trac-a-trac r&iacute;tmico contra baches, alcantarillas o, en el colmo del esperpento, contra los arcaizantes adoquines que alg&uacute;n edil, en un arranque de genialidad historicista, decidi&oacute; implantar para dotar al barrio de un &ldquo;<em>je-ne-sais-quoi</em>&rdquo; de aldea medieval. Ignor&oacute;, el buen hombre (o mujer, pues desconozco su g&eacute;nero y a&uacute;n menos su sexo), que el adoquinado medieval no fue una elecci&oacute;n est&eacute;tica de nuestros antepasados, sino la resignada aceptaci&oacute;n de la ausencia de otro material, pongamos por caso, asfalto. Pero como me desv&iacute;o de mi preocupaci&oacute;n central en un lapsus que me lleva a los cerros de &Uacute;beda, -lugar, por cierto, infinitamente m&aacute;s aut&eacute;ntico que este esperpento pero que nada tiene que ver con el asunto-, volvamos a mi argumentaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        La segunda caracter&iacute;stica es su volatilidad existencial. Puede uno toparse con ellos en la verduler&iacute;a, comprando tomates con la perplejidad de quien descubre un artefacto alien&iacute;gena, o api&ntilde;ados en mesas de pizzer&iacute;as en un n&uacute;mero que va de dos a cientos. Coincides un d&iacute;a, quiz&aacute; dos. Luego, <em>puf</em>, se esfuman. Desaparecen sin dejar rastro, como un espejismo, y son inmediatamente reemplazados por otra cohorte de seres de pelaje y dimensiones distintas, pero ocupando los mismos lugares. La deducci&oacute;n l&oacute;gica es obvia: o han desarrollado una fobia repentina al barrio, o han regresado a sus hogares de origen. La tercera opci&oacute;n, su desaparici&oacute;n natural o forzada, no llevar&iacute;a a conclusiones que no quiero ni pensar.
    </p><p class="article-text">
        Ante tal c&uacute;mulo de evidencias circunstanciales &mdash;balcones yertos o plastificados, muebles n&oacute;rdicos o valencianos pero de imitaci&oacute;n, desfile de maletas, metamorfosis humana constante&mdash;, mi mente privilegiada empez&oacute; a hilvanar una teor&iacute;a. Una conexi&oacute;n casi causal. &iquest;Podr&iacute;a ser que estos se alojaran en&hellip; &iexcl;pisos tur&iacute;sticos&iexcl;? La idea, lo confieso, me asalt&oacute; con la fuerza de un rayo. Decid&iacute;, pues, acudir a la fuente de toda verdad terrenal en la ciudad: el Ayuntamiento. Con la precisi&oacute;n de un cirujano, delimit&eacute; mi consulta a una plaza concreta y sus aleda&ntilde;os, donde una veintena de inmuebles exhib&iacute;an, de manera &ldquo;fehaciente y estad&iacute;sticamente relevante&rdquo; (perm&iacute;tanme la auto cita), todos los s&iacute;ntomas descritos.
    </p><p class="article-text">
        Y hete aqu&iacute; la revelaci&oacute;n, el momentum que separa al vulgo del iluminado, la intuici&oacute;n y la raz&oacute;n, la falsedad de la Verdad (as&iacute;, con may&uacute;sculas). La respuesta municipal fue de una claridad meridiana, un monumento a la l&oacute;gica administrativa, un acto de racionalidad frente a una <em>fake news</em>: en esos casi veinte inmuebles en los que yo cre&iacute; ver lo que no es visible, no hay, no ha habido, ni habr&aacute;, ning&uacute;n piso tur&iacute;stico registrado. Y, en un alarde de rigor entre administrativo y cient&iacute;fico, se me sugiri&oacute; que, si persist&iacute;a en mi rid&iacute;cula sospecha, realizara un censo puerta a puerta, concedi&eacute;ndome as&iacute; licencia para el allanamiento de morada.
    </p><p class="article-text">
        Ante tan rotunda, inapelable e intelectualmente devastadora demostraci&oacute;n de que los apartamentos tur&iacute;sticos en Val&egrave;ncia son un mito, un fantasma, una quimera, no me queda m&aacute;s que rendirme a la evidencia. He decidido, en un acto de coherencia suprema, revisar todas mis creencias previas. Acepto, pues, que la Tierra es plana, que el clima cambia por las flatulencias de los dinosaurios (una teor&iacute;a, sin duda, m&aacute;s s&oacute;lida que la del CO&#8322;) y que, en efecto, Val&egrave;ncia es una ciudad preservada en &aacute;mbar, inmune a las bajas pasiones del turismo masivo. Los turistas, claramente, son alucinaciones colectivas. Y sus maletas, el sonido de los renos de Santa Claus rodando sobre nuestros adoquines de cart&oacute;n-piedra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/valencia-oasis-urbano-inmaculado-turistificacion_129_12974036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 08:39:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[València, ese oasis urbano inmaculado de turistificación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regulación turística: a la parálisis por el análisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/regulacion-turistica-paralisis-analisis_129_13113553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la administraci&oacute;n p&uacute;blica existe una tendencia cada vez m&aacute;s arraigada a convertir los informes y memorias justificativas en aut&eacute;nticos tratados academicistas. Documentos que, lejos de servir para orientar decisiones pol&iacute;ticas, parecen escritos para satisfacer el ego de quien los redacta. El resultado es una burocracia que se recrea en el an&aacute;lisis hasta el punto de bloquear la acci&oacute;n. La llamada &ldquo;par&aacute;lisis por el an&aacute;lisis&rdquo; no es una met&aacute;fora: es una pr&aacute;ctica cotidiana. Y cuando, adem&aacute;s, las conclusiones de esos estudios no guardan coherencia con las medidas que finalmente se adoptan, el esfuerzo invertido se convierte en una p&eacute;rdida de tiempo, de recursos y de credibilidad institucional.
    </p><p class="article-text">
        La memoria justificativa de la nueva regulaci&oacute;n de usos hoteleros impulsada por el Ayuntamiento es un ejemplo paradigm&aacute;tico de esta disfunci&oacute;n. Desde su primer p&aacute;rrafo, el documento parece alinearse con las reivindicaciones de las plataformas en defensa de la vivienda: alerta sobre los riesgos del crecimiento tur&iacute;stico descontrolado, advierte de la p&eacute;rdida de tejido residencial y subraya la necesidad de proteger la vida ciudadana. Sin embargo, cuando llega el momento de concretar las medidas, el discurso se diluye, se relativiza y termina proponiendo una regulaci&oacute;n que contradice abiertamente el diagn&oacute;stico previo.
    </p><p class="article-text">
        El contraste es tan evidente que basta con leer algunos fragmentos del propio documento. En &eacute;l se afirma que &ldquo;el crecimiento sin control a expensas del parque de vivienda puede romper el equilibrio que debe garantizar que la ciudad contin&uacute;e siendo un lugar donde desarrollar la vida ciudadana&rdquo;. Tambi&eacute;n se sostiene que es necesario regular el uso tur&iacute;stico para &ldquo;evitar la p&eacute;rdida del uso residencial&rdquo;, &ldquo;evitar interferencias en el mercado de la vivienda&rdquo;, &ldquo;garantizar el acceso a la vivienda&rdquo; y &ldquo;proteger el tejido comercial de los barrios&rdquo;. Con semejante punto de partida, cabr&iacute;a esperar una regulaci&oacute;n firme, restrictiva y orientada a frenar la presi&oacute;n tur&iacute;stica. Pero no es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico que desarrolla la memoria es, de hecho, demoledor. Habla de &ldquo;saturaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;sobreexplotaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;especulaci&oacute;n inmobiliaria&rdquo;, &ldquo;sobredimensionamiento de la oferta tur&iacute;stica&rdquo;, &ldquo;crecimiento exponencial&rdquo;, &ldquo;carest&iacute;a del alquiler&rdquo;, &ldquo;huida de la poblaci&oacute;n joven&rdquo;, &ldquo;uso indebido de plataformas tecnol&oacute;gicas&rdquo;, &ldquo;deterioro de la convivencia&rdquo; y &ldquo;colonizaci&oacute;n tur&iacute;stica&rdquo;. Incluso incorpora conceptos como &ldquo;turistificaci&oacute;n&rdquo; y &ldquo;gentrificaci&oacute;n&rdquo;, cuyo origen remite a la sustituci&oacute;n de la poblaci&oacute;n trabajadora por clases m&aacute;s acomodadas. Es decir, el documento describe un conflicto social profundo, aunque evita nombrarlo como tal.
    </p><p class="article-text">
        Este diagn&oacute;stico no surge de la nada. Se apoya en estudios de la C&aacute;tedra MESVAL, EXCELTUR, ReviTUR, la Fundaci&oacute;n Visit Valencia y diversas universidades, adem&aacute;s de la Sentencia del Tribunal Supremo 5958/2019. Todo ello en las primeras treinta p&aacute;ginas, reforzado por datos &mdash;aunque suavizados y no actualizados&mdash; del servicio de licencias urban&iacute;sticas. El documento recoge ejemplos de ciudades como M&aacute;laga, Barcelona, Sevilla o San Sebasti&aacute;n, donde se han aplicado medidas estrictas para contener el turismo. Incluso rechaza expl&iacute;citamente las estrategias que buscan convertir las ciudades en destinos tur&iacute;sticos mediante la inversi&oacute;n p&uacute;blica. Y reconoce que las medidas actuales son insuficientes para controlar los efectos negativos. Hasta aqu&iacute;, la coherencia es impecable. Con semejante acumulaci&oacute;n de evidencias, parecer&iacute;a l&oacute;gico que la memoria concluyera con una propuesta regulatoria contundente. Pero ocurre justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a partir de la p&aacute;gina 40, la memoria da un giro inesperado. De pronto aparecen conceptos como &ldquo;unidad de mercado&rdquo; y &ldquo;derecho a la implantaci&oacute;n de servicios&rdquo;, apelando a la Directiva de Servicios de 2006, que &mdash;seg&uacute;n reconoce el propio documento&mdash; no es aplicable en materia urban&iacute;stica. A partir de ese punto, la regulaci&oacute;n se reduce a una mera &ldquo;ordenaci&oacute;n urban&iacute;stica del uso de viviendas tur&iacute;sticas&rdquo;, evitando cualquier interpretaci&oacute;n que pudiera resultar restrictiva. Se introduce incluso la idea de que la &ldquo;raz&oacute;n imperiosa de inter&eacute;s general&rdquo; es un concepto &ldquo;din&aacute;mico&rdquo;, lo que se utiliza para justificar una lectura favorable a la libertad de empresa.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una propuesta que, lejos de limitar, apuesta por &ldquo;ordenar y hacer compatibles&rdquo; los intereses de residentes y promotores tur&iacute;sticos. Es decir, despu&eacute;s de diagnosticar una enfermedad grave, la soluci&oacute;n propuesta no es evitar aquello que la provoca, sino intentar hacerlo &ldquo;compatible&rdquo;. Una contradicci&oacute;n dif&iacute;cil de justificar, m&aacute;s si tenemos en cuenta que ya existe una realidad -reconocida igualmente en la memoria- de una saturaci&oacute;n general con miles de pisos ilegales. Por tanto, la equiparaci&oacute;n de la industria tur&iacute;stica con otras actividades terciarias no es un buen punto de partida. Esta tiene su propia din&aacute;mica con impactos mucho mayores.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n resulta inevitable: &iquest;aceptar&iacute;amos la existencia de 5.000 panader&iacute;as ilegales en Ciutat Vella? &iquest;O de inmobiliarias, bares, oficinas, <em>badulaques</em> o museos clandestinos? &iquest;Tolerar&iacute;amos que se instalaran entre viviendas residenciales estas actividades terciarias, alterando la convivencia y expulsando a los vecinos? La respuesta es obvia. Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurre con los pisos tur&iacute;sticos. La industria tur&iacute;stica, por su naturaleza y su impacto, no puede equipararse al resto de actividades terciarias. Pretenderlo es un desprop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica utilizada para fijar los porcentajes de saturaci&oacute;n es otro ejemplo de incoherencia. En lugar de partir de las caracter&iacute;sticas intr&iacute;nsecas del turismo &mdash;ampliamente descritas en la propia memoria&mdash;, se aplica una l&oacute;gica contable basada en la edificabilidad total. Si una actividad tiene un l&iacute;mite del 20% y otra del 50%, las viviendas tur&iacute;sticas se fijan en el 1,5%, aunque finalmente se estime que el 2% &ldquo;est&aacute; mejor&rdquo;. As&iacute;, sin justificaci&oacute;n, un salto en el vac&iacute;o aumenta un 0,5%. Una conclusi&oacute;n arbitraria que no responde al diagn&oacute;stico previo ni a la gravedad del problema.
    </p><p class="article-text">
        Tan arbitraria como es la exclusi&oacute;n de sus propios criterios de saturaci&oacute;n, ya de por s&iacute; permisivos, la excepci&oacute;n a Ciutat Vella que facilita la compra de inversores tur&iacute;sticos si rehabilitan y ponen &ldquo;en valor&rdquo; -su valor, su negocio, sus pisos tur&iacute;sticos y hoteles- nuestro patrimonio catalogado como bienes de relevancia local o con m&aacute;xima protecci&oacute;n. Una alfombra roja para fondos de inversi&oacute;n que va a destrozar -a&uacute;n m&aacute;s- Ciutat Vella.
    </p><p class="article-text">
        La memoria justificativa, en definitiva, es un ejemplo de c&oacute;mo la administraci&oacute;n puede diagnosticar con precisi&oacute;n una enfermedad y, aun as&iacute;, negarse a aplicar el tratamiento adecuado. Un ejercicio de an&aacute;lisis brillante que desemboca en una regulaci&oacute;n t&iacute;mida, insuficiente y contradictoria. Y un recordatorio de que, en pol&iacute;tica, el exceso de an&aacute;lisis no siempre conduce a mejores decisiones. A veces, simplemente las paraliza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/regulacion-turistica-paralisis-analisis_129_13113553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 21:55:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Regulación turística: a la parálisis por el análisis]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis de vivienda de València: el espejismo técnico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/crisis-vivienda-valencia-espejismo-tecnico_129_12907808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>(Acabando este art&iacute;culo me llega la noticia del fallecimiento Ricard P&eacute;rez Casado. El reconocimiento de la transformaci&oacute;n urbana, social y pol&iacute;tica que supusieron las las elecciones de 1979 y su gobierno, incluye su capacidad de abrir las puertas a los movimientos sociales para llevar a cabo esta transformaci&oacute;n. Descanse en Paz)</em>
    </p><p class="article-text">
        Todos los medios de comunicaci&oacute;n se han hecho eco de la principal conclusi&oacute;n del informe del Observatorio de la Vivienda de la Universitat Polit&egrave;cnica de Val&egrave;ncia (UPV) sobre el cuarto trimestre de 2025 y no es para menos. Presenta una radiograf&iacute;a escalofriante del mercado inmobiliario valenciano: precios que superan los 4.000 euros por metro cuadrado, una oferta que se ha reducido en un 82% desde 2019, y apenas 137 viviendas plurifamiliares nuevas disponibles en toda la ciudad. El diagn&oacute;stico est&aacute; claro: estamos ante una &ldquo;emergencia habitacional convertida en emergencia social&rdquo;, resultado de &ldquo;d&eacute;cadas perdidas&rdquo; por inacci&oacute;n institucional. Sin embargo, este informe, pese a su rigor t&eacute;cnico, opera dentro de un marco anal&iacute;tico limitado que ignora los factores estructurales fundamentales: la financiarizaci&oacute;n del mercado y la conversi&oacute;n de la vivienda en puro activo financiero.
    </p><p class="article-text">
        El informe de la UPV construye su narrativa sobre un pilar principal: la cr&oacute;nica y extrema escasez de oferta. Los datos son incontestables. En seis a&ntilde;os, el n&uacute;mero de &ldquo;testigos&rdquo; (viviendas nuevas en oferta) se ha desplomado, mientras el precio medio se ha m&aacute;s que duplicado. Esta tensi&oacute;n se ha visto exacerbada, seg&uacute;n el documento, por un crecimiento poblacional &ldquo;no org&aacute;nico&rdquo; de unos 40.000 nuevos residentes entre 2022 y 2025, para el cual el parque de viviendas no estaba preparado.
    </p><p class="article-text">
        El informe acierta al se&ntilde;alar la incompetencia e incoherencia de la pol&iacute;tica p&uacute;blica. Critica con dureza que se haya sustituido &ldquo;el an&aacute;lisis t&eacute;cnico por el relato pol&iacute;tico&rdquo;, implementando medidas &ldquo;sin base cient&iacute;fica&rdquo; que, lejos de proteger a los vulnerables, los han expulsado del sistema. Su denuncia de que el Estado es el &ldquo;principal beneficiario&rdquo; de la escalada de precios &mdash;con aproximadamente el 31% del precio final correspondiendo a impuestos&mdash; es un golpe certero a la hipocres&iacute;a fiscal en un contexto de emergencia. Pero las soluciones que propone son las propias del paradigma tecnocr&aacute;tico: movilizar suelo, producir vivienda p&uacute;blica y privada de forma sostenida, profesionalizar la gesti&oacute;n, reducir tr&aacute;mites y, sobre todo, apostar por el Plan VIVE y la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada. Es el discurso, leg&iacute;timo pero demostradamente limitado, el de la eficiencia, la coordinaci&oacute;n y el incentivo correcto. Un discurso que, desde la &oacute;ptica de la cr&iacute;tica a las estructuras del mercado, se queda en la superficie del problema.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva cr&iacute;tica y el movimiento por el derecho a la vivienda parte de una premisa radicalmente distinta: la crisis no es un fallo del mercado, sino su l&oacute;gica de funcionamiento actual. Para este an&aacute;lisis, el problema central no es meramente la insuficiencia cuantitativa de viviendas, sino el cambio cualitativo en su naturaleza: ha dejado de ser un bien de uso para convertirse en un activo fundamental para el sistema financiero global. Hasta que pincha la burbuja, e incluso entonces, las p&eacute;rdidas ocasionadas son incorporadas al &ldquo;haber&rdquo; y no al &ldquo;debe&rdquo; en los libros de compatibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde este &aacute;ngulo, el informe de la UPV comete una omisi&oacute;n capital: no pregunta qui&eacute;n posee la vivienda y con qu&eacute; fin. No hay en sus p&aacute;ginas un an&aacute;lisis del peso de los fondos de inversi&oacute;n internacionales en la compra de promociones enteras (en ocasiones a pr&eacute;cios r&iacute;d&iacute;culos) en Val&egrave;ncia. No se menciona c&oacute;mo la compra por parte de no residentes (facilitada anta&ntilde;o por mecanismos como las 'golden visas') puede estar distorsionando la demanda. Tampoco se analiza el stock de viviendas vac&iacute;as mantenidas por grandes tenedores a la espera de mayor revalorizaci&oacute;n, una pr&aacute;ctica de especulaci&oacute;n pasiva que agrava artificialmente la escasez.
    </p><p class="article-text">
        El informe menciona de refil&oacute;n &mdash; es inevitable, son conscientes&mdash; que algunas pol&iacute;ticas han generado &ldquo;miedo a la okupaci&oacute;n&rdquo; y han llevado a &ldquo;peque&ntilde;os propietarios a retirar viviendas del mercado&rdquo;. Pero aqu&iacute; hay que hacer una distinci&oacute;n crucial: el problema no es el peque&ntilde;o propietario, sino el gran tenedor institucional. Mientras el primero puede verse acosado por normativas mal dise&ntilde;adas, el segundo opera con una l&oacute;gica puramente financiera, ajena a las necesidades del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Otro punto ciego del informe es la turistificaci&oacute;n. Aunque dedica una secci&oacute;n al alquiler temporal &mdash;que ya representa el 37% de los alquileres en Val&egrave;ncia&mdash;, lo hace como un dato m&aacute;s, sin conectar este fen&oacute;meno con la expulsi&oacute;n de residentes y la presi&oacute;n alcista sobre los alquileres de larga duraci&oacute;n. Para Palomares, la turistificaci&oacute;n no es un efecto colateral, sino un mecanismo de extracci&oacute;n de renta que convierte barrios en parques tem&aacute;ticos para visitantes, vaci&aacute;ndolos de vida comunitaria y encareci&eacute;ndolos m&aacute;s all&aacute; del alcance de sus propios vecinos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s Plan VIVE, &iquest;soluci&oacute;n o parche?</strong></h2><p class="article-text">
        El informe conf&iacute;a en que el Plan VIVE, con su promesa de vivienda protegida (VPP), puede comenzar a revertir la situaci&oacute;n. Pero desde la cr&iacute;tica a la financiarizaci&oacute;n, esta confianza es ingenua. Sin mecanismos que impidan que esa nueva vivienda p&uacute;blica o protegida sea luego absorbida por el mercado secundario especulativo, o sin atacar la ra&iacute;z del poder de los grandes actores financieros, se corre el riesgo de que el Estado simplemente subvencione un mercado disfuncional.
    </p><p class="article-text">
        Abogar por medidas que el informe ni siquiera contempla parece fuera de toda valoraci&oacute;n: la expropiaci&oacute;n o incautaci&oacute;n de uso de viviendas vac&iacute;as en manos de fondos, la creaci&oacute;n de un parque p&uacute;blico de alquiler social masivo gestionado democr&aacute;ticamente, la prohibici&oacute;n del alquiler tur&iacute;stico en zonas tensionadas, y el establecimiento de controles estrictos a la propiedad concentrada. La lucha es por el derecho a la vivienda en la Constituci&oacute;n, no como una declaraci&oacute;n ret&oacute;rica, sino como un derecho exigible judicialmente, que prime el uso social sobre el beneficio privado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Conclusi&oacute;n: un diagn&oacute;stico, dos futuros posibles</strong></h2><p class="article-text">
        El informe de la UPV es un documento necesario y valioso. Su denuncia de una d&eacute;cada de negligencia institucional y su llamamiento a la acci&oacute;n t&eacute;cnica y coordinada son imprescindibles. Sin embargo, opera dentro de los l&iacute;mites de lo que Boaventura de Sousa Santos llamar&iacute;a el &ldquo;pensamiento abismal&rdquo;: solo ve lo que su marco t&eacute;cnico le permite ver. No ve la lucha de clases en el mercado de la vivienda, no ve la transformaci&oacute;n de la ciudad en una m&aacute;quina de generar rentas para el capital financiero, no ve la vivienda como un derecho humano inalienable.
    </p><p class="article-text">
        Esta cr&iacute;tica nos recuerda que no se trata solo de construir m&aacute;s, sino de decidir para qui&eacute;n y para qu&eacute; se construye. Mientras el informe clama por &ldquo;movilizar suelo&rdquo; y &ldquo;reducir tr&aacute;mites&rdquo;, el movimiento por la vivienda clama por &ldquo;movilizar derechos&rdquo; y &ldquo;reducir el poder del capital especulativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El futuro de Val&egrave;ncia &mdash; y de todas las ciudades espa&ntilde;olas &mdash; se debate entre estos dos polos. Por un lado, un futuro de gesti&oacute;n tecnocr&aacute;tica que quiz&aacute;s logre moderar los precios, pero manteniendo intacta la l&oacute;gica de la vivienda como inversi&oacute;n. Por otro, un futuro de transformaci&oacute;n radical, donde la vivienda sea, por fin, un derecho garantizado, y la ciudad, un espacio para vivir y no solo para invertir. El informe de la UPV nos dice que la casa se est&aacute; quemando. La perspectiva cr&iacute;tica nos pregunta qui&eacute;n trajo la gasolina y nos recuerda que, a veces, apagar el incendio requiere cambiar por completo la estructura de la casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/crisis-vivienda-valencia-espejismo-tecnico_129_12907808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 16:38:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La crisis de vivienda de València: el espejismo técnico]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 de diciembre, manifestarse por el derecho a la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/20-diciembre-manifestarse-derecho-vivienda_129_12826910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Suele citarse el art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978 como la garant&iacute;a suprema del derecho a la vivienda. Sin embargo, una lectura atenta de su ubicaci&oacute;n y redacci&oacute;n revela su primera gran limitaci&oacute;n: al estar incluido en el Cap&iacute;tulo Tercero, dentro de los &ldquo;Principios Rectores de la Pol&iacute;tica Social y Econ&oacute;mica&rdquo; y no en la Secci&oacute;n 1.&ordf; del T&iacute;tulo Primero (dedicado a los derechos fundamentales y libertades p&uacute;blicas), su naturaleza jur&iacute;dica es radicalmente diferente. No es un derecho subjetivo de aplicaci&oacute;n directa e inmediata, sino un mandato de actuaci&oacute;n para los poderes p&uacute;blicos. Esto implica que su exigibilidad ante los tribunales es muy limitada, quedando supeditada al desarrollo legislativo. Como se&ntilde;ala la doctrina constitucional, se trata de un derecho de configuraci&oacute;n legal, lo que en la pr&aacute;ctica ha derivado en una protecci&oacute;n fragmentaria e insuficiente, sujeta a los vaivenes pol&iacute;ticos y a la prioridad presupuestaria.
    </p><p class="article-text">
        La propia redacci&oacute;n del art&iacute;culo introduce una segunda capa de complejidad al emplear conceptos jur&iacute;dicos indeterminados como &ldquo;vivienda digna y adecuada&rdquo;. Esta indeterminaci&oacute;n ha permitido una interpretaci&oacute;n laxa y mercantilizada del t&eacute;rmino. As&iacute;, para parte del sector inmobiliario, microviviendas de 20-25 m&sup2;, con alturas inferiores a 2,10 metros y sin ventilaci&oacute;n natural suficiente e incluso inexistente, pueden ser publicitadas como &ldquo;acogedoras&rdquo; o &ldquo;eficientes&rdquo;, burlando el esp&iacute;ritu constitucional. El Estado, en lugar de definir reglamentariamente unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos vinculantes de dignidad (superficie &uacute;til, condiciones de salubridad, insolaci&oacute;n) que materialicen este precepto, ha permitido que el mercado, en muchos casos, establezca su propio y deplorable baremo. Una medida concreta y efectiva para revertir esto ser&iacute;a, efectivamente, la imposici&oacute;n de sanciones disuasorias a los propietarios y, especialmente, a las plataformas digitales que lucran con la publicaci&oacute;n y transacci&oacute;n de este tipo de alojamientos, oblig&aacute;ndolas a ejercer un control activo. Pero para esto hace falta que haya voluntad pol&iacute;tica y medios humanos para vigilarlo.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo duro y a menudo olvidado del art&iacute;culo 47 no es solo la vivienda como objeto, sino el marco estructural que debe garantizarla. El texto impone al Estado tres obligaciones taxativas: Regular la utilizaci&oacute;n del suelo, atender al inter&eacute;s general, e impedir la especulaci&oacute;n. La primera se cumple formalmente a trav&eacute;s de leyes del suelo y planes urban&iacute;sticos, aunque a menudo al servicio de intereses particulares. La segunda, &ldquo;atender al inter&eacute;s general&rdquo;, se ha vaciado de contenido hasta equipararse, en la pr&aacute;ctica, con la facilitaci&oacute;n de la rentabilidad del capital inmobiliario y financiero, legitimando c&iacute;clicas burbujas que socializan p&eacute;rdidas y privatizan ganancias. Hubiera sido m&aacute;s preciso &ndash;y socialmente justo&ndash; que la constituci&oacute;n priorizara de manera expl&iacute;cita el inter&eacute;s colectivo y de la mayor&iacute;a social, subordinando el derecho a la libre empresa (art. 38) a esta finalidad superior, como ocurre en otros ordenamientos que entienden la vivienda como un bien de dominio p&uacute;blico social.
    </p><p class="article-text">
        Es en el tercer mandato, &ldquo;impedir la especulaci&oacute;n&rdquo;, donde el fracaso es m&aacute;s estrepitoso y constitucionalmente grave. No es una sugerencia, sino una orden expresa cuyo incumplimiento es sistem&aacute;tico y flagrante. El art&iacute;culo 47 establece un c&iacute;rculo virtuoso: para impedir la especulaci&oacute;n, se promover&aacute;n condiciones, se establecer&aacute;n normas y se regular&aacute; el suelo. La especulaci&oacute;n inmobiliaria no es un fen&oacute;meno abstracto; tiene mecanismos concretos: la compra para revender (flipping), el mantenimiento de viviendas vac&iacute;as en expectativa de revalorizaci&oacute;n (Espa&ntilde;a supera las 3 millones), la conversi&oacute;n de vivienda permanente en alojamiento tur&iacute;stico masivo y la financiarizaci&oacute;n del mercado, donde grandes fondos de inversi&oacute;n tratan las viviendas como activos financieros m&aacute;s que como hogares. El ejemplo de un piso en Ciutat Vella que en seis a&ntilde;os pas&oacute; de comprarse por 350.000&euro; y que se pretende vender por 780.000&euro;, sin que haya tenido un uso habitual), no es una an&eacute;cdota, sino el s&iacute;ntoma de un modelo urban&iacute;stico constitucionalmente desviado.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el art&iacute;culo de la constituci&oacute;n prev&eacute; un mecanismo clave de justicia redistributiva: &ldquo;La comunidad participar&aacute; en las plusval&iacute;as que genere la acci&oacute;n urban&iacute;stica de los entes p&uacute;blicos&rdquo;. Este principio, inspirado en la doctrina de la captura de valor urban&iacute;stico, busca que los beneficios generados por decisiones p&uacute;blicas (un nuevo metro, una recalificaci&oacute;n, mejoras urbanas) reviertan en la colectividad que las hace posibles. Sin embargo, su aplicaci&oacute;n es t&iacute;mida y est&aacute; llena de fugas. Las plusval&iacute;as municipales gravan solo una parte de estas ganancias, y quedan fuera fen&oacute;menos igualmente generadores de valor, como las pol&iacute;ticas tur&iacute;sticas agresivas o las inversiones en infraestructuras que revalorizan barrios enteros, beneficiando principalmente a los propietarios originales y a los inversores, y contribuyendo a procesos de gentrificaci&oacute;n y expulsi&oacute;n de la poblaci&oacute;n original.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, el art&iacute;culo 47 contiene, en potencia, un programa constitucional antiespeculativo claro. Su problema no es su redacci&oacute;n, sino la voluntad pol&iacute;tica de desactivarlo. Exige una intervenci&oacute;n p&uacute;blica contundente en el mercado del suelo (revisando su calificaci&oacute;n y usos), una fiscalidad agresiva sobre la vivienda vac&iacute;a y la reventa r&aacute;pida, la definici&oacute;n legal imperativa de &ldquo;dignidad&rdquo; y, sobre todo, la voluntad de priorizar el acceso a la vivienda como derecho fundamental frente a su tratamiento como activo financiero. Quienes tienen la capacidad normativa &ndash;Gobierno, Parlamento, comunidades aut&oacute;nomas, ayuntamientos&ndash; tienen tambi&eacute;n, hoy m&aacute;s que nunca, el deber constitucional de actuar. La inacci&oacute;n continuada no es neutral; es una forma activa de vulnerar el mandato constitucional y de alimentar una crisis social de primera magnitud. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/20-diciembre-manifestarse-derecho-vivienda_129_12826910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 11:34:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[20 de diciembre, manifestarse por el derecho a la vivienda]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sr. Trump: No Se Equivoque con Venezuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/trump-no-equivoque-venezuela_129_12779557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La recurrente especulaci&oacute;n sobre una intervenci&oacute;n militar extranjera en Venezuela, avivada en ocasiones por declaraciones de figuras como el expresidente Donald Trump, ignora la compleja y vol&aacute;til realidad sociopol&iacute;tica y de seguridad del continente americano. Este art&iacute;culo argumenta que una acci&oacute;n militar de esta naturaleza actuar&iacute;a como un catalizador catastr&oacute;fico, desestabilizando no solo a Venezuela, sino a toda la regi&oacute;n. Se analizan tres factores interconectados que convierten a esta posibilidad en una empresa de alto riesgo: la proliferaci&oacute;n de actores armados no estatales (grupos narcotraficantes y maras), las tensiones territoriales latentes, y la profunda polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica entre los gobiernos de la regi&oacute;n. La confluencia de estos elementos, en un contexto de agudas desigualdades sociales, crea un escenario altamente explosivo que podr&iacute;a desembocar en un conflicto de amplia escala.
    </p><p class="article-text">
        La crisis venezolana, con su grave emergencia humanitaria y la erosi&oacute;n de su institucionalidad democr&aacute;tica, representa uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s significativos para la estabilidad hemisf&eacute;rica del siglo XXI. En este contexto, la opci&oacute;n militar, a menudo esbozada en c&iacute;rculos pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos como una soluci&oacute;n r&aacute;pida, surge como una propuesta peligrosamente simplista. Lejos de ser una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica y limitada, una intervenci&oacute;n en Venezuela probablemente desatar&iacute;a una reacci&oacute;n en cadena de consecuencias imprevisibles. Este art&iacute;culo se propone desglosar los componentes de esta bomba de relojer&iacute;a regional, acudiendo a datos de organismos de investigaci&oacute;n como el Real Instituto Elcano y la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), para demostrar que la regi&oacute;n se encuentra en un estado de precario equilibrio. La tesis central es que la estructura de seguridad y pol&iacute;tica de Am&eacute;rica Latina y el Caribe es una compleja red de tensiones donde una intervenci&oacute;n militar externa no resolver&iacute;a la crisis, sino que la exportar&iacute;a, con un coste humano y geopol&iacute;tico incalculable.
    </p><p class="article-text">
        El primer y m&aacute;s inmediato error de c&aacute;lculo radica en subestimar el ecosistema de actores armados presentes en todo el subcontinente americano. La idea de un enfrentamiento convencional entre ej&eacute;rcitos regulares es anacr&oacute;nica. La realidad es la de un teatro de operaciones fragmentado, donde grupos irregulares con gran poder de fuego operan con l&oacute;gicas propias.
    </p><p class="article-text">
        Venezuela se ha consolidado como un importante corredor y plataforma de narcotr&aacute;fico global. Seg&uacute;n el Departamento de Estado de EE.UU., el pa&iacute;s es una de las principales rutas de tr&aacute;fico de coca&iacute;na hacia el Caribe, Centroam&eacute;rica y Norteam&eacute;rica. De esto no cabe duda aunque no sea el &uacute;nico corredor. Estos c&aacute;rteles no son meros traficantes; son organizaciones paramilitares con estructuras jer&aacute;rquicas, equipamiento sofisticado y un profundo conocimiento del terreno. Grupos como el Clan del Golfo colombiano o los Sindikatos venezolanos poseen capacidad para realizar ataques a gran escala, como han demostrado en numerosas ocasiones en Colombia. Una intervenci&oacute;n desestabilizar&iacute;a los acuerdos t&aacute;citos y las fr&aacute;giles correlaciones de fuerza, sumiendo al pa&iacute;s en una guerra multifaccional donde estos grupos luchar&iacute;an por el control de territorios y rutas, al estilo de lo ocurrido en Afganist&aacute;n o Irak tras las sucesivas intervenciones militares. Estos grupos tendr&iacute;an la ocasi&oacute;n perfecta de crear sus propios pa&iacute;ses que funcionar&iacute;an como feudos en los que personas y bienes estar&iacute;an sometidos al enriquecimiento de sus dirigentes y sus propios y personales intereses.
    </p><p class="article-text">
        A esta ecuaci&oacute;n debe a&ntilde;adirse la presencia de las maras, pandillas criminales con una estructura militarizada y una extensa red transnacional. El Real Instituto Elcano, en un informe sobre seguridad en Centroam&eacute;rica, destaca la capacidad de las maras para &ldquo;desestabilizar Estados fr&aacute;giles&rdquo; debido a su &ldquo;violencia extrema, control territorial y capacidad de corrupci&oacute;n&rdquo;. Aunque su epicentro est&aacute; en el Tri&aacute;ngulo Norte de Centroam&eacute;rica, su influencia y operaciones se extienden. La inestabilidad generada por una intervenci&oacute;n en Venezuela crear&iacute;a un vac&iacute;o de poder que podr&iacute;a ser explotado por estas organizaciones para expandir sus negocios il&iacute;citos (tr&aacute;fico de armas, personas, extorsi&oacute;n), conectando el caos venezolano con las crisis de seguridad de Centroam&eacute;rica y M&eacute;xico. La combinaci&oacute;n de c&aacute;rteles de narcotr&aacute;fico y maras convertir&iacute;a el conflicto en una guerra asim&eacute;trica de desgaste, para la cual una fuerza militar convencional no est&aacute; preparada.
    </p><p class="article-text">
        Una intervenci&oacute;n militar no ocurrir&iacute;a en un vac&iacute;o geopol&iacute;tico. Am&eacute;rica del Sur es un continente con heridas hist&oacute;ricas sin cerrar y una creciente divisi&oacute;n ideol&oacute;gica que podr&iacute;a transformar una intervenci&oacute;n en un conflicto regional m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        La regi&oacute;n est&aacute; salpicada de disputas territoriales no resueltas. La lista de disputas territoriales y mar&iacute;timas es muy larga y es el recordatorios de tratados coloniales mal definidos, guerras del siglo XIX y la falta de delimitaci&oacute;n precisa en &aacute;reas remotas o mar&iacute;timas. La controversia entre Guyana y Venezuela por el Esequibo, revitalizada tras el reciente refer&eacute;ndum venezolano y las concesiones petroleras guyanesas, es el ejemplo m&aacute;s candente. Una Venezuela en caos podr&iacute;a intentar desviar la atenci&oacute;n interna mediante una acci&oacute;n militar en esta zona, arrastrando a su vez a actores internacionales. Otras disputas, como la salida al mar de Bolivia, o los conflictos mar&iacute;timos entre Chile y Per&uacute;, aunque m&aacute;s estables, existen en un contexto de desconfianza que una conmoci&oacute;n de esta magnitud podr&iacute;a avivar.
    </p><p class="article-text">
        El panorama pol&iacute;tico regional est&aacute; profundamente dividido. Por un lado, gobiernos de derecha o extrema derecha en pa&iacute;ses como Argentina (con Javier Milei), Per&uacute;, Ecuador (con Daniel Noboa), El Salvador (con Nayib Bukele), Paraguay y potencialmente Chile, se alinear&iacute;an probablemente con una postura intervencionista liderada por EE.UU. Por otro lado, gobiernos de izquierda en Brasil (con Lula da Silva), Colombia (con Gustavo Petro), M&eacute;xico (con Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador) y Honduras (con Xiomara Castro) se opondr&iacute;an vehementemente a lo que calificar&iacute;an como una violaci&oacute;n de la soberan&iacute;a y un retorno a la Doctrina Monroe. Por supuesto la dictadura nicarag&uuml;ense se aliar&iacute;a militarmente con Venezuela.
    </p><p class="article-text">
        Esta divisi&oacute;n no es meramente ret&oacute;rica. Podr&iacute;a materializarse en sanciones y bloqueos diplom&aacute;ticos de un grupo de pa&iacute;ses reconociendo a un gobierno interventor y otro al leg&iacute;timo (o a una facci&oacute;n opuesta); apoyo log&iacute;stico diferenciado: Mientras unos pa&iacute;ses ofrecer&iacute;an bases o corredores a&eacute;reos, otros podr&iacute;an imponer restricciones; conflictos de baja intensidad en fronteras aumentando una tensi&oacute;n ya existente que se trasladar&iacute;a a las regiones lim&iacute;trofes, exacerbando crisis migratorias y de seguridad existentes.
    </p><p class="article-text">
        La CEPAL ha documentado persistentemente c&oacute;mo la desigualdad es un lastre estructural para la regi&oacute;n. Esta profunda fractura social es el caldo de cultivo perfecto para que las narrativas ideol&oacute;gicas enfrentadas ganen adeptos, polarizando a&uacute;n m&aacute;s a las sociedades y dificultando cualquier consenso regional para una salida pac&iacute;fica a la crisis venezolana.
    </p><p class="article-text">
        Los datos sobre la capacidad armada en la regi&oacute;n pintan un panorama preocupante. No se trata solo de los ej&eacute;rcitos regulares, sino de la multitud de actores informales. Un informe del Real Instituto Elcano sobre actores violentos no estatales se&ntilde;ala la &ldquo;hibridaci&oacute;n&rdquo; de la violencia, donde los l&iacute;mites entre lo pol&iacute;tico, lo criminal y lo social se difuminan. En este contexto, la intervenci&oacute;n actuar&iacute;a como un &ldquo;elemento disruptivo masivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La profunda desigualdad, que seg&uacute;n CEPAL tiene un coeficiente de Gini regional que se mantiene como el m&aacute;s alto del mundo, proporciona un reclutamiento forzoso para estos grupos armados. Millones de personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad podr&iacute;an ser cooptadas por cualquiera de las facciones en disputa, ya sea por dinero, por ideolog&iacute;a o por simple supervivencia. Esto dar&iacute;a lugar a una guerra civil regionalizada, con m&uacute;ltiples frentes y lealtades cambiantes, donde la distinci&oacute;n entre civil y combatiente se volver&iacute;a irrelevante.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Libia o Siria es aleccionadora: una vez que se desata la guerra multifaccional, es casi imposible contenerla o resolverla mediante una soluci&oacute;n pol&iacute;tica limpia. Una intervenci&oacute;n en Venezuela podr&iacute;a crear, no uno sin m&uacute;ltiples &ldquo;Estados fallidos&rdquo; en el coraz&oacute;n mismo de la Amazon&iacute;a, de dimensiones continentales, un agujero negro de inestabilidad que generar&iacute;a oleadas de refugiados, colapsar&iacute;a las econom&iacute;as vecinas y convertir&iacute;a a toda Sudam&eacute;rica en un nuevo epicentro de terrorismo y crimen organizado global.
    </p><p class="article-text">
        La invitaci&oacute;n o el apoyo a una intervenci&oacute;n militar en Venezuela es un ejercicio de miop&iacute;a geopol&iacute;tica extrema. Lejos de ser una soluci&oacute;n, representa la llave para abrir la caja de Pandora de los conflictos latentes en la regi&oacute;n. Subestima la capacidad de resistencia de los actores armados no estatales, ignora la fr&aacute;gil cartograf&iacute;a de las disputas territoriales y desconoce la profundidad de la grieta ideol&oacute;gica que divide a los gobiernos americanos.
    </p><p class="article-text">
        Los organismos de investigaci&oacute;n citados proporcionan evidencia robusta de que la regi&oacute;n es un polvor&iacute;n social y de seguridad. Millones de personas armadas en estructuras formales e informales, al servicio de intereses diversos y enfrentados, combinadas con las m&aacute;s profundas desigualdades sociales, constituyen una mezcla altamente explosiva. Una intervenci&oacute;n militar ser&iacute;a la chispa que podr&iacute;a prender esta mecha.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad internacional, y en particular los actores con capacidad de influencia como Estados Unidos, debe abandonar definitivamente la ret&oacute;rica b&eacute;lica. El camino, aunque largo y complejo, debe pasar por una diplomacia robusta y multilateral, que presione por una soluci&oacute;n negociada entre los venezolanos, con elecciones libres y la restituci&oacute;n de la democracia. Cualquier atajo militar no solo estar&iacute;a condenado al fracaso en sus objetivos declarados, sino que sumir&iacute;a a toda una regi&oacute;n en una era de caos y violencia cuyas consecuencias sufrir&iacute;an varias generaciones. El mensaje debe ser claro y contundente: Sr. Trump, con Venezuela, no se equivoque.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/trump-no-equivoque-venezuela_129_12779557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 09:54:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sr. Trump: No Se Equivoque con Venezuela]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto hace bueno a Pedro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/alberto-bueno-pedro_129_12733812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Isabel cree que Espa&ntilde;a es Madrid; Alberto, que se parece m&aacute;s a Galicia. Felipe sosten&iacute;a la similitud de Espa&ntilde;a con Andaluc&iacute;a. Carlos no piensa. Otros y otras lideresas buscan su espacio evidenciando la falta de proyecto en el PP. Esto es lo que percibe buena parte de la poblaci&oacute;n. Otra parte se ve atra&iacute;da por las bravuconadas, pero hasta de esto se cansa la gente en un momento dado. 
    </p><p class="article-text">
        El contexto entre ideol&oacute;gico y territorial que domina el debate en Espa&ntilde;a dificulta que pol&iacute;ticos de origen catal&aacute;n o vasco &mdash;quienes probablemente impulsar&iacute;an un proyecto federal&mdash; alcancen la presidencia del Gobierno. Pero en las elecciones es relevante, cuando no determinante, que un candidato a gobernante tenga esa visi&oacute;n federalizante, y considerando las limitaciones que presenta Alberto en este asunto, esta batalla pol&iacute;tica la tiene perdida de antemano.
    </p><p class="article-text">
        En ese pensamiento de fondo de los votantes perif&eacute;ricos, menos influidos por la irrupci&oacute;n de Alberto que, aun siendo de &ldquo;provincias&rdquo;, se ve marcado por la visi&oacute;n centralista de Isabel que, en lugar de a&ntilde;adir fortalezas, le resta, anulando su liderazgo. Tanto es as&iacute; que cuando era presidente de Galicia, esta era una naci&oacute;n sin estado como Euskadi y Catalu&ntilde;a, pero al llegar a Madrid &hellip;&ldquo;de eso ya tal&rdquo; al estilo de M. Rajoy. Con esta contradicci&oacute;n Alberto queda anulado. Y esta anulaci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de la estrategia de estar dando de comer al monstruo de VOX <strong>aunque una y otra se alimentan</strong>. Sus declaraciones, manifestaciones y continuas contradicciones hacen que la parsimonia de Pedro sea percibida como un valor. Y la insistencia de Alberto en aproximarse al monstruo a&uacute;n le da m&aacute;s alas a Pedro.
    </p><p class="article-text">
        El potencial con el que los medios de comunicaci&oacute;n le coronaron demasiado pronto como alternativa, desde el primer minuto, se desinfl&oacute; enseguida. Entr&oacute; arrollando y se marchar&aacute; marchitado por propios y extra&ntilde;os para entrar en un consejo de administraci&oacute;n de cualquier consultora o empresa multinacional siguiendo los pasos de su predecesor. Marchitez que se acelerar&aacute; si no obtiene unos resultados electorales que le permitan aceptar ser presidente del gobierno, dado que ahora no ha querido.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia del PP crea una paradoja: incluso aquellos que no comulgamos con muchas de las decisiones mediocres que ha tomado Pedro &ndash; mediocre porque a menudo se queda a medias &ndash;, encontramos en la actitud de Alberto una raz&oacute;n para aglutinarnos en torno al voto para Pedro. Alberto ha convertido a Pedro en el &ldquo;pal de paller&rdquo;, la columna central, el muro de carga en torno al cual pivota toda la realidad pol&iacute;tica. Incluso en el caso de los asuntos que no marchan bien como la vivienda, listas de espera sanitarias, falta de profesores, retrasos en las ayudas a la dependencia y otros &aacute;mbitos que son competencias auton&oacute;micas, Alberto apela a Pedro como solucionador. As&iacute;, otra vez, Pedro es el muro de carga, otra vez se&ntilde;ala los hombros de Pedro elev&aacute;ndolo a estadista relevante. Adem&aacute;s, al poner en la balanza lo que hay y lo que podr&iacute;a traer Alberto, su propia estrategia se convierte en la mejor baza electoral para que Pedro contin&uacute;e, con todas las dificultades de composici&oacute;n gubernamental que haya, pero que contin&uacute;e. Es la materializaci&oacute;n de aquel principio de que &ldquo;que hablen de m&iacute;, aunque sea mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin creerme a ciegas el 35% de intenci&oacute;n de voto a favor del PSOE que reflejan los sondeos del CIS, lo cierto es que la estrategia de Alberto &ndash; o la ausencia de ella, basada en la bronca y el insulto, en se&ntilde;alar a Pedro, y por esa visi&oacute;n de que Espa&ntilde;a es Madrid o sea &ldquo;Mi Espa&ntilde;a es como Isabel&rdquo;- provoca un efecto contrario al que pretende. Visto en la distancia, que es como lo ven la mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles de provincias, Pedro y su estilo salen reforzados, especialmente entre aquellos votantes que conocen al PSOE de lejos, a trav&eacute;s de las noticias y de las broncas que incita Alberto. Incluso para quienes conocemos al PSOE de cerca y somos conscientes de que en las distancias cortas ese partido pierde mucho, por sus dirigentes, sus candidatos potenciales y sus intimidades, la cuesti&oacute;n se plantea en otros t&eacute;rminos: si Pedro se ha convertido en el enemigo a batir para Alberto y para su socio, &iquest;Cu&aacute;l es el voto t&aacute;ctico para impedir que Alberto nos devuelva a las cavernas, acompa&ntilde;ado de Isabel y al grito de &ldquo;Santiago y cierra, Espa&ntilde;a&rdquo;?. Esa es la decisi&oacute;n que tendr&aacute; que tomar el votante llegado el momento.
    </p><p class="article-text">
        Y ese ser&aacute; un momento en que como un boomerang muchas campa&ntilde;as judiciales y medi&aacute;ticas se volver&aacute;n en contra de sus promotores o defensores, aunque solo sea por cansancio, ante la imposibilidad de entender qu&eacute; se pretende y ante la dificultad de sostener racionalmente lo que hacen todos los Peinados que en el mundo judicial existen. Un momento que queda marcado por la indignidad de Maz&oacute;n. Un momento y un boomerang que alcanzar&aacute; tambi&eacute;n a todas las izquierdas aunque eso es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        <em>PD: Este art&iacute;culo se redact&oacute; antes de la comparecencia de Pedro S&aacute;nchez en la controvertida comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n del Senado. El resultado final, lejos de cumplir con las expectativas que el Partido Popular hab&iacute;a generado, ha terminado por confirmar plenamente todas las afirmaciones que aqu&iacute; se defienden.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/alberto-bueno-pedro_129_12733812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 12:20:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alberto hace bueno a Pedro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por los solares de València]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/solares-valencia_129_12313176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66f3c709-4a26-417e-9a25-6ef15347c90f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118224.jpg" width="486" height="273" alt="Por los solares de València"></p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imatge CHJ                            </span>
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        La asociaci&oacute;n de vecinos y comerciantes Amics del Carmen lleva tiempo exigiendo una acci&oacute;n decidida para que los muchos solares que existen en Ciutat Vella dejen de ser espacios vac&iacute;os y se les d&eacute; un uso residencial. La iniciativa que lleva a cabo Amics del Carmen llamada &ldquo;Construint Ciutat Vella&rdquo; pasa, en primer lugar, por incorporar al Registre Municipal de Solars i Edificis a Rehabilitar (RMSER) todos los solares que cumplan los requisitos (que son muchos), para que a partir de ese momento se inicien los plazos administrativos y poder actuar en ellos. La segunda fase ser&aacute; hacer un seguimiento de su incorporaci&oacute;n y en este caso solicitar la intervenci&oacute;n p&uacute;blica y/o privada. Es decir, una iniciativa de largo aliento.
    </p><p class="article-text">
        En 1991 present&eacute; una ponencia en el XII Congreso de Geograf&iacute;a titulada &ldquo;El futuro incierto de un centro hist&oacute;rico&rdquo;, en la que se a&ntilde;ad&iacute;a un plano del barrio del Carmen. En &eacute;l se grafiaban los solares existentes en ese momento. La coincidencia de aquel plano con el que ha presentado Amics del Carmen, treinta y cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, es muy evidente.
    </p><p class="article-text">
        Aquella ponencia la introduc&iacute;a con dos afirmaciones. Una, recogida del libro &ldquo;Bolonia. Pol&iacute;tica y metodolog&iacute;a de la restauraci&oacute;n de centros hist&oacute;ricos&rdquo;, de Pier Luigi Cervellati y Roberto Scannavini: (...) que dec&iacute;a &ldquo;El centro hist&oacute;rico queda considerado, adem&aacute;s de como un bien inalienable, como un notable patrimonio econ&oacute;mico-edificado que no se puede desperdiciar absurdamente, ni abandonar, ni dejar en manos de la especulaci&oacute;n, sino que, por el contrario, debe ser conservado y recuperado para la residencia social y, de este modo, sustra&iacute;do a las transformaciones estructurales y funcionales que tienen lugar espont&aacute;neamente.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La segunda afirmaci&oacute;n la hizo (lamentablemente) Miguel Albuixech, por entonces concejal Delegado de Urbanismo de la Ciudad de Val&egrave;ncia, recogida por el diario El Pa&iacute;s el 2 de diciembre de 1990 que afirmaba taxativamente: &ldquo;El Barrio de El Carme (...) no tiene valor cultural, ni hist&oacute;rico, ni nada.&rdquo; Esta afirmaci&oacute;n contrasta con el hecho de que Ciutat Vella fue declarado en 1978 como conjunto de inter&eacute;s hist&oacute;rico-art&iacute;stico por el Ministerio de Cultura, y de que en 1984 se aprob&oacute; el primer Plan Especial de Protecci&oacute;n de los barrios de Ciutat Vella. Dicho plan, pese a conseguir desacelerar el ritmo de derribos existente, no consigui&oacute; la necesaria regeneraci&oacute;n urbana. Tampoco lo hizo el Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana de Valencia de 1988, que calific&oacute; Ciutat Vella como conjunto hist&oacute;rico protegido &lsquo;CHP-1&rsquo; y permiti&oacute; aprobar en 1991 el Plan Especial de Reforma Interior de cada barrio de Ciutat Vella. Dudo que ahora dijera lo mismo pero tristemente al a&ntilde;o siguiente, la derecha ocupaba la alcald&iacute;a, con todo lo que eso supuso.
    </p><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n en 2020 del Plan Especial de Protecci&oacute;n (PEP) de Ciutat Vella buscando refundir en un &uacute;nico instrumento urban&iacute;stico y patrimonial la normativa de todos los planeamientos vigentes y acabar as&iacute; con la acumulaci&oacute;n de documentos, heterogeneidades, modificaciones y contradicciones parece que lleg&oacute; demasiado tarde porque actualmente la superficie abandonada es la misma que veinte a&ntilde;os antes.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; es seguro es que muchos de los solares realmente existentes est&aacute;n abandonados por la administraci&oacute;n, a pesar de que la superficie total permitir&iacute;a la construcci&oacute;n de viviendas y otros servicios necesarios para Val&egrave;ncia. En total, la superficie actual de solares en Ciutat Vella es de 42.405 m&sup2;. Que cada cual haga sus equivalencias con campos de f&uacute;tbol o piscinas ol&iacute;mpicas, pero en t&eacute;rminos de uso, esta superficie podr&iacute;a suponer, tirando por lo bajo e incluso despreciando las peque&ntilde;as parcelas no aprovechables, unas cuantas miles de viviendas de 90 m&sup2; en zona urbana consolidada. Actualmente, en el RMSER solo hay incorporados 51 solares con una superficie de 7.585,94 m&sup2;, es decir, apenas el 18% del total; la mayor&iacute;a de ellos, bien individualmente bien agregados, son directamente aprovechables. No existen, por tanto, motivos para que lleven d&eacute;cadas abandonados a su suerte.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo presentado en 2024 por los arquitectos y urbanistas Teresa Revert y Carlos Silvestre recoge la distribuci&oacute;n de solares con una irregularidad en funci&oacute;n de la din&aacute;mica social previa que ha tenido cada uno de los cinco barrios que conforman Ciutat Vella. Dice ese trabajo de entonces: &ldquo;En El Carmen, se registran 98 solares, que abarcan 18.153 m&sup2;, lo que indica una concentraci&oacute;n significativa de espacios desocupados en esta &aacute;rea, junto a Velluters, que presenta 62 solares, con una superficie total de 12.219 m&sup2;. Por su parte, Seu-Xerea cuenta con 52 solares, ocupando 6.753 m&sup2;, una superficie notablemente inferior y similar a El Mercat, que presenta 49 solares que abarcan 4.718 m&sup2;. Finalmente, Sant Francesc cuenta con s&oacute;lo 4 solares que totalizan 562 m&sup2;, de los cuales 2 se encuentran en construcci&oacute;n. De estos datos, se observa un patr&oacute;n desigual de distribuci&oacute;n de los solares vac&iacute;os, en el que destaca una mayor presencia de suelo vacante en los barrios del noroeste. El Carmen y Velluters acumulan m&aacute;s de tres cuartas partes del total frente a Sant Francesc, el &uacute;nico distrito cuyo uso dominante no es el residencial y el que menos solares vac&iacute;os integra.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, lo que demuestra la existencia de estos solares es la desidia administrativa, cuando no la dejaci&oacute;n de funciones o la renuncia a ejercer las competencias propias, del ayuntamiento y de otras administraciones (como, por ejemplo, la Universitat de Val&egrave;ncia, que en lugar de construir su campus en Taronjers podr&iacute;a haber aprovechado esos espacios) para actuar en ellos. El trabajo presentado por el grupo de arquitectos y lanzado por Amics del Carmen es una tarea que, en realidad, corresponde a las administraciones. No valen excusas ni subterfugios para no actuar. No vale decir que no se conocen (basta utilizar Google Maps o im&aacute;genes m&aacute;s sofisticadas), no vale decir que existe previsi&oacute;n de actuaciones de los propietarios de solares porque peri&oacute;dicamente presentan proyectos que caducan, no vale decir que no se conocen sus propietarios cuando esos espacios llevan d&eacute;cadas y la ley permite actuar sobre ellos porque se han convertido en bienes mostrencos. Nada de eso vale para seguir dejando 42.000 m&sup2;, en el mejor de los casos, como refugio de gatos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/solares-valencia_129_12313176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 May 2025 09:00:03 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No habrá perdón para Elon Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/no-habra-perdon-elon-musk_129_12061564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Que nadie se enga&ntilde;e, pagar&aacute;n caro los tr&aacute;nsfugas de ocasi&oacute;n que, ya sea por ambici&oacute;n personal, c&aacute;lculo electoral o postureo televisivo, coadyuven en derribar este gobierno de coalici&oacute;n. Da igual que esgriman reivindicaciones territoriales leg&iacute;timas o falsos purismos ideol&oacute;gicos: traicionar&iacute;an no solo a sus votantes, sino a toda una ciudadan&iacute;a que prefiere avanzar a trompicones antes que regresar a los a&ntilde;os del miedo.
    </p><p class="article-text">
        Prefiero una administraci&oacute;n imperfecta &mdash; incluso con las debilidades de sus competencias descentralizadas y su gobernanza compleja&mdash; a la privatizaci&oacute;n salvaje de lo p&uacute;blico en manos de amantes de los mercaderes. Prefiero el conflictivo pulso democr&aacute;tico de las autonom&iacute;as a la recentralizaci&oacute;n autoritaria que planea la derecha, empe&ntilde;ada en controlar hasta el &uacute;ltimo latido institucional desde Puerta del Sol y las calles adyacentes.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de nuestra derecha es clara: secuestrar los ritmos pol&iacute;ticos mediante <em>lawfare</em> medi&aacute;tico y judicial. Saben que sus causas judiciales se desmoronar&aacute;n en instancias europeas, pero les basta con ganar tiempo. Al fin&nbsp;al cabo los a&ntilde;os de batallas legales son a&ntilde;os ganados de intoxicaci&oacute;n informativa, de desgaste calculado, de normalizar lo innombrable. Convierten la justicia en espect&aacute;culo, reduciendo lo jur&iacute;dico y su esp&iacute;ritu proteccionista del denunciado, a episodios de Cuarto Milenio o podcast milenaristas de Ivoox para audiencias cr&eacute;dulas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el verdadero peligro no son los aut&oacute;cratas de turno, sino sus c&oacute;mplices con corbata. Como aquellos que financiaron a Hitler para su Zyklon B (Bayer), vistieron las redadas de sus SS (Hugo Boss), motorizaron su Reich (Volkswagen, coche del pueblo), sistematizaron el horror con fichas perforadas (IBM), perfeccionaron los tanques (Ferdinand Porsche y su BMW), o alimentaron la maquinaria b&eacute;lica (Thyssen y Krupp)., hoy, como ayer, hay sonrisas complacientes tras cada recorte en ayudas sociales, cada mentira, cada retroceso en derechos, cada deportaci&oacute;n de trabajadores migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Los mismos monstruos en distinto siglo. Hoy, son Musk, Bezos, Zuckerberg y sus clones de Silicon Valley &mdash;Ramaswamy, Kushner, Bisignano&mdash;, trajeados de innovaci&oacute;n (como aquellos seguidores del movimiento Futurista) pero con el mismo ADN extractivista y el mismo inter&eacute;s condescendiente. Son los nuevos arquitectos del despojo: financian deportaciones con contratos fronterizos, maquillan redadas con algoritmos, privatizan lo p&uacute;blico tras discursos de &ldquo;eficiencia&rdquo;. No son meros espectadores, son c&oacute;mplices necesarios del hiperproteccionismo corporativo, de las petroleras que incendian el &Aacute;rtico, de las ayudas sociales convertidas en dividendos. Su riqueza es el term&oacute;metro de nuestra desigualdad. Y no, no hay matices: o se desmantela su poder o seremos c&oacute;mplices por omisi&oacute;n. Contra esa liga de canallas &mdash; pasados y presentes &mdash; no cabe indulgencia: solo memoria, resistencia y la certeza de que ning&uacute;n invierno dura eternamente.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ellos, la izquierda en alianza con otros dem&oacute;cratas debe encarnar el S&iacute;sifo rebelde de Camus, aquel que, ante el castigo absurdo de empujar la roca sabiendo que caer&aacute;, elige re&iacute;rse de los dioses convirtiendo su esfuerzo en acto de libertad. As&iacute; nosotros, subiremos la piedra de las alianzas una y otra vez, incluso si los puristas nos acusan de pragm&aacute;ticos, incluso si los c&iacute;nicos nos tildan de ingenuos. El conflicto productivo &mdash; salarios, tiempo, vivienda, clima &mdash; es nuestra roca. Y en cada pacto, en cada reforma arrancada a los tibios, hay un gesto de rebeld&iacute;a: demostrar que, pese a los tanques del siglo XXI y sus due&ntilde;os, la roca puede &mdash;debe&mdash; usarse para construir, no solo para rodar cuesta abajo. 
    </p><p class="article-text">
        La alegr&iacute;a no es opcional, es el escarnio definitivo contra quienes quieren vernos derrotados. Subir la monta&ntilde;a, siempre. Y al llegar a la cima, bailar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/no-habra-perdon-elon-musk_129_12061564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Feb 2025 05:01:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No habrá perdón para Elon Musk]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alianza para salvar la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/alianza-salvar-democracia_129_11980396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Entre tantas noticias que contienen poca informaci&oacute;n resulta dif&iacute;cil encontrar motivaciones para ser optimista, especialmente porque hemos llegado al momento en que defender la Democracia es lo que justifica la acci&oacute;n pol&iacute;tica. No se ha llegado a esta situaci&oacute;n por casualidad y mucho habr&iacute;a que analizar sobre el efecto de contracorriente que crea un lenguaje populista de izquierdas. Comparto ampliamente las reivindicaciones de igualdad, libertad, solidaridad y felicidad que subyac&iacute;an a aquellas movilizaciones, pero aquella corriente cre&oacute;, sin pretenderlo seguramente, las condiciones de sentimiento antipol&iacute;tico, contrainstitucional y antidemocr&aacute;tico del que se aprovecha ahora la extrema derecha. En Espa&ntilde;a el contexto tiene sus particularidades: el rechazo a la memoria hist&oacute;rica reciente, el poder de la iglesia cat&oacute;lica en un escenario de epidemia de religiosidad y el rechazo a resolver la integraci&oacute;n de naciones hist&oacute;ricas en una gobernanza colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy dif&iacute;cil no encontrar paralelismos hist&oacute;ricos con lo sucedido hace un siglo incluida la pandemia de gripe, la insurgencia rebelde de las oligarqu&iacute;as vendiendo modelos iliberales, el renacimiento del imperialismo ruso, la crisis econ&oacute;mica por el hundimiento del sistema financiero y la alianza del pensamiento tecnosolucionista con la extrema derecha. Nada sucede por casualidad, todo est&aacute; relacionado y de manera compleja, las causas y los efectos se autoalimentan en sociedades aceleradamente complejas. Una obviedad.
    </p><p class="article-text">
        Sorprenden ahora las similitudes no casuales entre lo sucedido en el mundo, en Europa y en Espa&ntilde;a hace cien a&ntilde;os y lo que sucede ahora. Incluso la casi coincidencia de una primera (en territorio de la ex Yugoslavia) y una segunda guerra (Ucrania) en suelo europeo, de una pandemia (1918-2019), del surgimiento de nuevas tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n (entonces radio, televisi&oacute;n, cine; ahora internet, plataformas, aplicaciones con los cambios comunicativos asociados), cambios radicales en Rusia y China (entonces de sistemas feudales a sistemas colectivistas; ahora con retoques casi a la inversa) y las consecuentes transformaciones geopol&iacute;ticas a escala planetaria. Si hay que a&ntilde;adir factores que diferencian las dos &eacute;pocas estos son la profundizaci&oacute;n de las crisis ecol&oacute;gicas por tierra, mar y aire, la capacidad de destrucci&oacute;n nuclear planetaria, mutua o unilateral, as&iacute; como la existencia de bloques militares como sustitutos de los antiguos imperios. No son casuales las coincidencias porque las causas que produjeron aquel contexto no se han resuelto en los cien a&ntilde;os que han trascurrido. Solo la capacidad de desplazar los problemas hacia el futuro y hacia otros pa&iacute;ses permiti&oacute; entonces el mantenimiento de unas relaciones de poder internacional entre bloques econ&oacute;micos. Ahora tenemos serios problemas para desplazarlos.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda ha dejado -o no le ha quedado m&aacute;s remedio- que sea la derecha la que genere el contexto. Lo ten&iacute;an todo a su favor, por supuesto. Como dec&iacute;a Romanones respecto a las leyes y los reglamentos, la izquierda se queda con las instituciones, pero la derecha se queda con el contexto en el que la gente encuentra las explicaciones de las cosas que hace la izquierda, redes sociales mediante, cuando esta gobierna. El contexto es la propiedad privada y la identidad individual como principios envuelta en la bandera de la libertad individual como medida de todas las cosas. Cualquier cosa que toque, aunque sea m&iacute;nimamente, esos dos componentes del &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; atenta contra el derecho natural. Creo que la inmensa mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a (perd&oacute;n por el solipsismo) se siente incapaz de entender la complejidad y la aceleraci&oacute;n de los cambios, lo que provoca un sentimiento de incapacidad para dirigir el futuro propio y con ello, la renuncia a la participaci&oacute;n activa que se limita, en el mejor de los casos, a una forma pasiva de participaci&oacute;n: ir a votar, que no es poco, aunque es insuficiente. Lo com&uacute;n, aquello que pertenece a todos, queda para ser depredado, expoliado, inmatriculado o privatizado. Lo com&uacute;n queda como sin&oacute;nimo del indefinible &ldquo;inter&eacute;s general&rdquo; o como una reliquia etnol&oacute;gica en montes y praderas. Y la democracia, que es parte de ese concepto de lo com&uacute;n, tambi&eacute;n sufre o queda depreciada.
    </p><p class="article-text">
        Espero que no veamos desde hoy hasta 2030 el deterioro de las democracias en todo el mundo. Que no veamos el aumento de las tensiones dentro de la Uni&oacute;n Europea por definir, siempre a peor, la democracia en nuestros pa&iacute;ses. Que no veamos a Trump forzar la constituci&oacute;n norteamericana, bien por la v&iacute;a jur&iacute;dica o bien por la v&iacute;a de crear condiciones cr&iacute;ticas, para repetir como candidato a la presidencia de EE.UU. por tercera vez. Espero que no veamos a Trump hacer grande Am&eacute;rica otra vez, a costa de hacer llorar al resto del mundo otra vez. Las consecuencias de una amplia alianza para salvar la democracia requieren definir los m&iacute;nimos comunes con acuerdos con sectores liberales que, en Espa&ntilde;a, resultan dif&iacute;ciles de encontrar. Pero seamos optimistas, cuando lleguemos al abismo, daremos un paso adelante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/alianza-salvar-democracia_129_11980396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jan 2025 10:59:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alianza para salvar la democracia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi vida entre edificios turísticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vida-edificios-turisticos_129_11609129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Por razones que no vienen al caso, me he pasado el mes de agosto en Valencia y he llegado a la conclusi&oacute;n de que aquellos vecinos que tienen un apartamento tur&iacute;stico pared con pared con su vivienda, tienen suerte. No me malinterpreten, solo tienen suerte por la cantidad pues en mi caso tengo, pared con pared, dos edificios tur&iacute;sticos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Es decir, varias decenas de apartamentos tur&iacute;sticos a la vez. Omito la localizaci&oacute;n de los edificios y las empresas que los gestionan para evitar problemas legales. Sus respectivos due&ntilde;os y gestores est&aacute;n ganando dinero a espuertas. Les puedo confirmar que, conociendo los precios que cobran por cada apartamento, las ganancias anuales rondan los 300.000 euros brutos partiendo de una ocupaci&oacute;n estimada media de su oferta&nbsp;<em>apartamentil</em>. Por cierto, desconozco d&oacute;nde se abonan los alquileres, si dentro o fuera de territorio patrio, y aunque les presupongo transparencia las cuentas de ambas empresas son un tanto opacas. En ambos casos los due&ntilde;os de los dos edificios han subarrendado su gesti&oacute;n a empresas intermediarias convirti&eacute;ndose en un nuevo modelo de rentistas. Unos m&aacute;s. La presi&oacute;n dineraria es demasiado fuerte. En medio de ambos edificios, el m&iacute;o es el &uacute;nico edificio completamente residencial que queda en la plaza que algunos dicen es el&nbsp;<em>tros alt</em>&nbsp;de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Si se est&aacute;n adoptando medidas legales para que los vecinos puedan evitar los apartamentos individuales en edificios residenciales, no existe, sin embargo, ninguna medida para los vecinos que vivimos entre edificios tur&iacute;sticos. Ah&iacute; estamos vendidos y nunca mejor dicho, porque el derecho de propiedad prevalece sobre otros derechos. Solo nos cabe, en cada caso, avisar a la ineficiente polic&iacute;a local, semana a semana, tardeo a tardeo, noche a noche, de las molestias que ocasionan los sucesivos visitantes. Porque lo que sucede, como en el cambiante r&iacute;o de Her&aacute;clito en el que no nos podemos ba&ntilde;ar dos veces en la misma agua, tampoco podemos advertir de las molestias dos veces al mismo turista y as&iacute; nos vemos abocados a tratar en italiano, franc&eacute;s, holand&eacute;s, ingl&eacute;s o en castellano, con un turista diferente cada pocos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Y el problema es, como todo en la Historia, cuesti&oacute;n de magnitudes, pues las 500 personas sentadas y otras tantas buscando d&oacute;nde aposentar sus reales, que todas las noches se re&uacute;nen frente a mi ventana desde las 6 de la tarde hasta las 3 de la madrugada. Bien es cierto que a partir de esa hora y hasta las seis de la madrugada se reducen a unas 50 vociferantes personas en una relaci&oacute;n directamente proporcional entre estado et&iacute;lico y sordera. Asunto interesante a investigar. Para m&iacute; son un exceso, pero para los 20 pubs-restaurantes-kebabs-bares que existen en 50 metros a la redonda de mi casa, siempre ser&aacute;n pocos turistas y beber&aacute;n menos de lo que esperan los hosteleros. Lo que es objetivable es el nivel de decibelios que se alcanza con el consumo de los subproductos de la industria tur&iacute;stica. Decibelios principalmente nocturnos pues por el d&iacute;a los visitantes est&aacute;n durmiendo y esto lo s&eacute; porque sus zonas de disfrute dan a mis dormitorios (escasamente dos metros y medio) y sus entradas, salidas y fiestas quedan registradas en mis nervios alterados como si de un tac&oacute;grafo se tratara. La alternativa es bunkerizar mi casa, colocar sobremuros, sobreventanas, aislamiento sobre aislamiento, sistemas de purificaci&oacute;n de aire y aclimataci&oacute;n cerrada para poder vivir con unos decibelios nocturnos aceptables. Y a veces ni as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Llegados hasta aqu&iacute; aclaremos el concepto Turismofobia. Conceptualmente el t&eacute;rmino turismo es diferente al t&eacute;rmino turista. As&iacute; pues, el concepto es correcto. Hablamos de turismofobia (especialmente a un tipo de oferta tur&iacute;stica descontrolada y masificada) y no turistafobia. No odio a los turistas o al menos no m&aacute;s que a un no turista dado mi estado natural de misantrop&iacute;a. Me gusta ver personas paseando por la ciudad y disfrutando de ella. Lo que puede calificarse de odio (si es que esta reflexi&oacute;n puede calificarse como tal) es hacia la industria tur&iacute;stica y a las consecuencias que ocasiona la hiperoferta tur&iacute;stica y el exceso de gasto p&uacute;blico en promoci&oacute;n tur&iacute;stica para atraer m&aacute;s personas, para hacer lo mismo en los mismos sitios. Aqu&iacute; hay una relaci&oacute;n perversa entre demanda y oferta. En esta industria (que es lo que es el turismo) lo que hay es una oferta promocionada por fondos p&uacute;blicos que orienta una demanda. Es decir, la oferta precede a la demanda convirtiendo a los visitantes en objetos de consumo y construyendo una ciudad al servicio de estos para maximizar su explotaci&oacute;n, la de su estancia y la ciudad que les acoge.
    </p><p class="article-text">
        Dado que el turismo es una industria deber&iacute;a aplic&aacute;rsele los mismos controles que a cualquier actividad industrial. &iquest;Se imaginan que dentro de las ciudades se concentrasen en determinados barrios cientos de industrias zapateras, jugueteras o metal&uacute;rgicas? Si esto ya no pasa es porque hemos llegado a la conclusi&oacute;n que los olores, ruidos, y otras consecuencias insalubres, molestas y peligrosas de esas industrias deben regularse, limitarse y extraerse de las ciudades. Sin embargo, la industria tur&iacute;stica se promociona, se permite y se tolera dentro de las ciudades incluso de aquellas que se dan sin autorizaci&oacute;n. Insalubridad, molestias y peligros que no se producen individualmente por cada visitante sino por la propia masificaci&oacute;n de la industria, que ha instala un modelo extractivo productivista basado en mover a la mayor cantidad posible de personas, en el menor tiempo y espacio, con el menor gasto de la propia industria y con la mayor explotaci&oacute;n de tiempo y espacio posible hasta agotar a personas, el tiempo y el espacio. Y llegados a ese punto de agotamiento, recoger velas y buscar otros espacios que explotar sin asumir las consecuencias producidas antes, durante y despu&eacute;s de su paso.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, una derivada curiosa de esta industria es c&oacute;mo los apartamentos ilegales funcionan como pisos francos para cualquier uso legal o ilegal. Desde luego si fuera un delincuente elegir&iacute;a un apartamento ilegal ajeno a cualquier control para llevar a cabo mis actividades. Pero este es otro asunto sobre el que, seguro, estar&aacute; pendiente nuestra polic&iacute;a local.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vida-edificios-turisticos_129_11609129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Aug 2024 11:10:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mi vida entre edificios turísticos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La moratoria no es suficiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/moratoria-no-suficiente_129_11436342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La decisi&oacute;n municipal de establecer una moratoria para los apartamentos tur&iacute;sticos, avisando previamente de que se iba a adoptar, es una broma o una decisi&oacute;n bien calculada para lograr todo lo contrario de lo que se afirma querer alcanzar. Hace cuatro a&ntilde;os escrib&iacute; en este mismo diario <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/remora-turistica_129_7221617.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> en el que afirmaba la r&eacute;mora que supon&iacute;a la pol&iacute;tica tur&iacute;stica mayoritariamente aceptada, opini&oacute;n que provoc&oacute; airadas cr&iacute;ticas de propios y extra&ntilde;os, incluido una editorial del director valenciano de la cadena m&aacute;s escuchada de Espa&ntilde;a. Sigo pensando que Valencia no es una ciudad tur&iacute;stica, aunque sea una ciudad que se empe&ntilde;a en recibir turistas, pero esta es una diferencia demasiado sutil para tratarla aqu&iacute; y ahora.
    </p><p class="article-text">
        Si en aquel art&iacute;culo afirmaba que nuestro pa&iacute;s tiene turismo por encima de nuestras posibilidades y hab&iacute;a que parar, ahora afirmo que las medidas que aplazan tomar decisiones para hacer decrecer la actividad tur&iacute;stica tales como la moratoria de autorizaciones de licencias de los apartamentos tur&iacute;sticos, son insuficientes. Adem&aacute;s, esta moratoria al haberse comunicado su aprobaci&oacute;n privadamente con antelaci&oacute;n -sospecho que mucho antes de que saliera en prensa- la primera consecuencia ha sido el aumento significativo de las solicitudes con lo que ahora el ayuntamiento tiene el problema de qu&eacute; hacer con esas que entraron en registro antes de aprobarse, anulando as&iacute; parte del efecto que la moratoria persigue.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, cuando se discut&iacute;a sobre si la implantaci&oacute;n de la tasa tur&iacute;stica ten&iacute;a o no ten&iacute;a impacto negativo sobre ese sector, la izquierda afirmaba que esa decisi&oacute;n no ten&iacute;a tal impacto y que solo permit&iacute;a disponer de recursos para recuperar los impactos negativos que el turismo provoca. Por su parte la derecha afirmaba que iba a tener un efecto disuasorio. Frente a esta discusi&oacute;n la realidad es que la tasa tur&iacute;stica no supone un freno al turismo pero tambi&eacute;n es verdad que su recaudaci&oacute;n no supone un aumento significativo de ingresos que sirva para corregir los impactos negativos sobre el medio ambiente, la econom&iacute;a y la vida social. As&iacute; pues, ni una cosa ni otra. Poner un euro o tres o cinco por pernoctaci&oacute;n tiene un impacto nulo como freno para la llegada de turistas a nuestra ciudad, primero porque esa cantidad es tan peque&ntilde;a sobre el total que se abona que pr&aacute;cticamente no se tiene en cuenta y segundo porque las empresas absorben de otra forma esa cantidad con lo que en muchos casos mantienen los precio. Sobre la segunda cuesti&oacute;n -disponer de recursos nuevos- la cantidad recaudada es tan peque&ntilde;a en t&eacute;rminos relativos al presupuesto de las administraciones p&uacute;blicas que no alcanza ni m&iacute;nimamente para corregir los efectos negativos que el turismo tiene sobe el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos por caso Barcelona. Seg&uacute;n datos del ayuntamiento lo recaudado por la tasa entre 2019-2023 fue de 54 millones de &euro;. Este a&ntilde;o entre la readaptaci&oacute;n progresiva del recargo municipal y la tasa de la Generalitat ser&aacute;n 72 millones (20 para la Generalitat, 52 para el ayuntamiento). Bienvenidos sean esos dineros, pero est&aacute; claro que, aunque para el com&uacute;n de los mortales esa cantidad es enorme, para las administraciones p&uacute;blicas es una minucia. El presupuesto municipal de Barcelona es de 3.807 M&euro; y el de la Generalitat 51.640 M&euro;. El Consorcio de Turisme de Barcelona se gasta 45 M&euro; en diferentes acciones destinadas al sector tur&iacute;stico incluida la promoci&oacute;n. Lo que queda es imposible que pague la correcci&oacute;n de los efectos negativos sobre la limpieza, los destrozos urbanos -normales y anormales-, la contaminaci&oacute;n en todas sus formas, etc. por no hablar de los efectos perversos sobre la vivienda, el nivel de vida, el coste de la vida, la p&eacute;rdida de comercio tradicional, etc. Incluso suponiendo que esa cantidad se duplique por el IVA consecuencia del incremento de consumo tur&iacute;stico, el saldo sigue siendo negativo. Solo la creaci&oacute;n de puestos de trabajo y el incremento de la actividad econ&oacute;mica general es lo que da un saldo positivo, pero claro esa es la trampa, pues como el turismo es tan importante para el empleo y para nuestra econom&iacute;a, debemos sostenerla e invirtiendo para que no decaiga bruscamente, de tal forma que se entra en circulo vicioso de autojustificaci&oacute;n sin fin. Otro pacto f&aacute;ustico.
    </p><p class="article-text">
        Si trasladamos esta realidad a Valencia las cifras son a&uacute;n peores. Barcelona fue visitada por 12 millones de personas con una estancia media de 3 noches, Val&egrave;ncia en 2023 por su parte recibi&oacute; 2.319.546 de turistas que se quedaron 2,5 noches por persona. La recaudaci&oacute;n <em>grosso modo</em> que generar&iacute;a para Val&egrave;ncia, aplicando las mismas tasas que en Catalu&ntilde;a, ser&iacute;a de una quinta parte, apenas 11 millones y aunque las noticias de prensa var&iacute;an entre 5 y 22 millones, no s&eacute; de d&oacute;nde salen. Solo el gasto en promoci&oacute;n de Val&egrave;ncia como destino tur&iacute;stico supera con creces esa cantidad sumando lo que destina el ayuntamiento, la diputaci&oacute;n y la Generalitat -por cierto, dispersa en innumerables partidas bajo nombres muy sugerentes- con lo que logramos que los ingresos de la tasa paguen una parte de los gastos que ocasiona la promoci&oacute;n de Val&egrave;ncia para seguir recibiendo turistas sin destinar nada a corregir los efectos negativos que ese incremento de llegadas produce. Un sinsentido. 
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta todo lo que estamos viviendo con la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica en Val&egrave;ncia, ahora creo que se deben adoptar decisiones para detraer recursos, p&uacute;blicos y privados, destinados al turismo para destinarlas a otras actividades, principalmente a la protecci&oacute;n del medio ambiente y potenciar otros nichos de empleo. Definitivamente se deben activar pol&iacute;ticas de decrecimiento del estado actual de la actividad tur&iacute;stica en nuestra ciudad, extendiendo la moratoria a m&aacute;s a&ntilde;os. Adem&aacute;s, y entre otras medidas, se deber&iacute;an eliminar las ayudas directas e indirectas a actividades tur&iacute;sticas, eliminando las diferentes campa&ntilde;as de promoci&oacute;n de nuestra ciudad como destino tur&iacute;stico, establecer limitaciones de visitas a determinadas zonas, reducir las licencias en servicios de restauraci&oacute;n tales como terrazas y replante&aacute;ndose muchas de las inversiones previstas en infraestructuras de transporte que coadyuvan a fomentar la llegada de turistas. Con eso a lo mejor logramos que algunos bajos se vuelvan a convertir en comercios de barrio, bajen la presi&oacute;n sobre viviendas, baje el precio medio del alquiler, se reduzca el ruido y que la ciudad vuelva a ser habitable para los que tratamos de habitarla. De qu&eacute; pasa con el empleo al adoptar estas medidas hablaremos en otro momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/moratoria-no-suficiente_129_11436342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2024 10:07:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La moratoria no es suficiente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Renfe, ese despropósito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/renfe-desproposito_129_11258429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La red de ferrocarriles de Espa&ntilde;a ha perdido 7.600 km de red a lo largo de casi un siglo. La investigaci&oacute;n de Pablo Marina resumida en un mapa con todas las l&iacute;neas perdidas desde la postguerra expresa muy bien la deriva. Junto a esa p&eacute;rdida de l&iacute;neas f&eacute;rreas se ha perdido una cantidad considerable y desconocida de patrimonio arquitect&oacute;nico que dar&iacute;a para otro estudio. La recuperaci&oacute;n de la estaci&oacute;n de Canfranc no compensa la p&eacute;rdida de miles de peque&ntilde;as estaciones y otras instalaciones que, al margen de su valor hist&oacute;rico, representa una p&eacute;rdida de conectividad de ampl&iacute;simas zonas del estado. A punto se estuvo del derribo de edificios auxiliares de la estaci&oacute;n de Norte de Valencia que a&uacute;n permanec&iacute;an en pie y que se salvaron in extremis. No corresponde aqu&iacute; reiterar lo que en ese estudio recoge, ni las cientos de iniciativas locales por mantener o recuperar el patrimonio ferroviario pero esta realidad me da pie para comentar la respuesta que, a mi petici&oacute;n de recuperar horarios y frecuencias anteriores a la pandemia, me ha remitido el Centro de Atenci&oacute;n Posventa.
    </p><p class="article-text">
        En esta respuesta adem&aacute;s de agradecerme la &laquo;confianza por utilizar sus servicios&raquo; y pedirme &laquo;disculpas por las molestias que pudieran derivarse de las circunstancias que han motivado su escrito, ajenas en todo momento a nuestra [su] voluntad&raquo;, la respuesta en el fondo del asunto es reveladora de la influencia ideol&oacute;gica neoliberal que se ha implantado en la gesti&oacute;n de este &laquo;entidad p&uacute;blica empresarial&raquo; resultado, como dice en su propia p&aacute;gina web, del proceso de &laquo;liberalizar el transporte ferroviario [que] ha marcado nuestra historia&raquo;. Habr&iacute;a que decir, historia reciente pues como dice &laquo;Nacemos en 2005 de la escisi&oacute;n de la antigua Renfe en dos empresas con competencias bien diferencias.&raquo;. Ya sabemos en este contexto lo que significa &laquo;liberaci&oacute;n&raquo;, esto es, desregulaci&oacute;n y entrada en los servicios p&uacute;blicos de empresas privadas cuya eficiencia deja mucho que desear y obligados por las normas europeas aprobadas a partir de 1991.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que a la solitud esta oficina responde que &laquo;Los servicios de AVE y Larga Distancia prestados por Renfe Viajeros, bajo el principio de coordinaci&oacute;n y eficiencia en el conjunto de la oferta ferroviaria.&raquo; En resumen, aunque la infraestructura ferroviaria existente es resultado de las inversiones p&uacute;blicas realizadas con el presupuesto p&uacute;blico durante d&eacute;cadas, la empresa p&uacute;blica ha de actuar, por imposici&oacute;n de la UE, en el mercado como una m&aacute;s sin tener en cuenta el car&aacute;cter p&uacute;blico que debe tener el servicio de transporte ferroviario lo que lleva a platearse una actuaci&oacute;n destinada a favorecer aquellas conexiones que resulten rentables, despreciando inversiones de mejora de otras cuyo uso sea muy minoritario y reforzando las tendencias territoriales preexistentes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a&ntilde;ade sucintamente y para que quede claro, que esta actitud &laquo;se enmarcan en un r&eacute;gimen de competencia con otros modos de transporte y la b&uacute;squeda de la sostenibilidad econ&oacute;mica debe ser un criterio prioritario en la gesti&oacute;n de los servicios comerciales.&raquo; No un criterio sino el prioritario &ndash;podr&iacute;a decirse que &uacute;nico&mdash;, algo que queda m&aacute;s claro cuando a&ntilde;ade &laquo;Estos servicios tienen como objetivo la rentabilidad y la oferta de plazas, horarios, frecuencias y paradas se fijan siempre de acuerdo con criterios de mercado, no estando sujetos a subvenci&oacute;n alguna por parte del Estado o de otra Administraci&oacute;n.&raquo; Esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n resulta chocante cuando lo contrastas con los Presupuestos Generales del Estado y compruebas que para 2023 el estado ha aportado ingentes cantidades de recursos y que se recoge en el apartado &laquo;Renfe Sociedad Mercantil Estatal, SA&raquo;. Aqu&iacute; se apunta en su partida de ingresos, art&iacute;culo 5. Otros ingresos de explotaci&oacute;n, apartado b) &laquo;Subvenciones de explotaci&oacute;n incorporadas al resultado del ejercicio&raquo; de la &laquo;Administraci&oacute;n General de estado&raquo; la cantidad nada despreciable de 1.519.553.000 &euro;,&nbsp;sobre un total &laquo;IImporte neto de cifra de negocio&raquo; de 2.269.767.000 &euro;, lo que representa, m&aacute;s o menos, la misma cantidad que los ingresos por explotaci&oacute;n. Adem&aacute;s de esta cantidad hay que a&ntilde;adir lo que aparece en art&iacute;culo &laquo;9. Cobros y pagos por instrumentos de patrimonio&raquo; apartado &laquo;e) Subvenciones, donaciones y legados recibidos&raquo; de la Administraci&oacute;n General del Estado otros 27.558.000&nbsp;&euro;, es decir, un total 1.547.111.000 de euros.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante es la afirmaci&oacute;n de que &laquo;Para conseguir estos objetivos, los estudios de mercado que peri&oacute;dicamente se realizan y las estad&iacute;sticas de la venta de billetes, as&iacute; como la existencia de otras posibles combinaciones, nos obligan a adoptar medidas de adaptaci&oacute;n entre oferta y demanda. Por ello se configuran unas ofertas comerciales basadas en unos criterios de horarios, frecuencias, paradas y aprovechamiento de plazas para conseguir, como indic&aacute;bamos anteriormente, la rentabilidad en nuestros productos.&raquo; Si lo que marca la pol&iacute;tica de frecuencias, conexiones y horarios son los usos que se hace de las l&iacute;neas existentes, entonces lo que sucede es que se refuerza las tendencias marcadas por esos usos y no las necesidades de la poblaci&oacute;n. Creo que queda claro que, de aplicar estos criterios a servicios p&uacute;blicos como sanidad, educaci&oacute;n, servicios sociales, etc. estar&iacute;amos en el mejor de los mundos neoliberales, es decir, desregulados, sometidos al mercado y orientados a la maximizaci&oacute;n de los beneficios financieros y econ&oacute;micos contables que son pagados por todos y sobre los que se impone un copago que es la compra los billetes.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente se disculpan por los problemas puntuales se&ntilde;alando que &laquo;Asimismo, en ocasiones, las variaciones de horarios en la circulaci&oacute;n de los trenes est&aacute;n motivadas por obras y mejoras en las infraestructuras, cuya responsabilidad compete al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y Renfe Viajeros debe adaptarse comercialmente a los mismos&raquo;. Balones fuera, los problemas de atrasos y otras incidencias es cosa de otro que, aunque ese otro fuera lo mismo antes de la obligada liberalizaci&oacute;n del servicio p&uacute;blico que llev&oacute; a que partir la empresa en dos.
    </p><p class="article-text">
        A todo lo dicho se le podr&iacute;a dar la vuelta, incluso en el actual marco normativo en que se nos obliga a eliminar el car&aacute;cter monopol&iacute;stico de los servicios p&uacute;blicos estatales, por la v&iacute;a de obligar&nbsp;&nbsp;a las empresas que presenten servicios de transporte ferroviario, a que prestaran dicho servicio en determinadas condiciones de frecuencia, precios, l&iacute;neas, seguridad, comodidad, paradas, territorio a cubrir, etc. algo que no est&aacute; previsto ni tan siquiera como declaraciones de buenas intenciones. M&aacute;s bien todo lo contrario pues el estado subvenciona a las empresas privadas con cientos de miles de euros por compa&ntilde;&iacute;a para compensar la subida del carburante o la compensaci&oacute;n millonaria por el incremento del precio de la electricidad que alimenta sus m&aacute;quinas de tracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, con todo, los problemas de Renfe/Adif no acaban aqu&iacute;, pues a la consabida pol&iacute;tica radioc&eacute;ntrica de las infraestructuras que se ve reforzada tras cada decisi&oacute;n, se suman sus millonarias inversiones en trenes de alta velocidad en muchas ocasiones sin sentido y sin plantearse alternativas menos costosas; la supresi&oacute;n de l&iacute;neas f&eacute;rreas &laquo;deficitarias&raquo; sin tener en cuanta otras consideraciones de utilidad p&uacute;blica tales como la lucha contra el cambio clim&aacute;tico o la mejora de territorios en proceso de despoblaci&oacute;n; el lamentable mantenimiento de conexiones ferroviarias entre n&uacute;cleos urbanos &laquo;menores&raquo; y el hist&oacute;rico d&eacute;ficit inversor en cercan&iacute;as y la reducci&oacute;n de horarios y frecuencias. Es decir, todo lo contrario de lo que se deber&iacute;a estar haciendo. Un peque&ntilde;o dato la isla de Sicilia con 25.000 km2 de extensi&oacute;n tiene 1.378 km de red de ferrocarril en explotaci&oacute;n. La Comunidad Valenciana con sus 23.000 km2 de superficie, sumando las l&iacute;neas de RENFE cercan&iacute;as &ndash;8 l&iacute;neas distribuidas en dos n&uacute;cleos&mdash; y FGV -l&iacute;neas de metro y tranv&iacute;a&mdash; tiene 705 km de l&iacute;neas f&eacute;rreas en explotaci&oacute;n. Si comparamos otras regiones espa&ntilde;olas con regiones europeas de similares caracter&iacute;sticas, las conclusiones son igualmente desalentadoras. A esto datos se le pueden poner todos los peros que se quieran, pero marcan una realidad muy diferente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/renfe-desproposito_129_11258429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Apr 2024 20:30:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Renfe, ese despropósito]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una historia de terror (burocrático)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/historia-terror-burocratico_129_10983536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Les voy a contar una historia de terror, de esas que si se hicieran pel&iacute;cula, recaudar&iacute;an millones de euros. Imag&iacute;nense una poblaci&oacute;n del &aacute;rea metropolitana de Valencia. Una de esas que recaudan, gracias a su actividad industrial y urban&iacute;stica, millones de euros de impuestos. Imaginen tambi&eacute;n una familia trabajadora corriente con sus grandezas y sus penurias. M&aacute;s de lo segundo que de lo primero desde el final de la guerra. Van tirando. Transcurridos 50 a&ntilde;os, ya en una democracia supuestamente consolidada, se le reconoci&oacute; tras muchas peleas una pensi&oacute;n como exmilitar (republicano) al padre. La madre que era sastresa antes de casarse, tuvo que dedicarse toda su vida a la limpieza de otros hogares. El padre y los dos hijos estudiaron lo que pudieron estudiar y tuvieron diversos empleos. La hermana, que comenz&oacute; a trabajar a los 8 a&ntilde;os en una peluquer&iacute;a, acab&oacute; en la sastrer&iacute;a y en la industria textil. Ellos con contrato, ella en &laquo;B&raquo;, en todo o en parte. Esto les sucedi&oacute; a miles de familias. Esto, que ya es de por s&iacute; terror&iacute;fico, en realidad no es la parte m&aacute;s escabrosa. Lo escabroso empieza cuando ya de mayores, superada la edad de jubilaci&oacute;n, en plena democracia y hasta con gobiernos de izquierda, con Constituci&oacute;n y derechos, se encuentran con pensiones m&iacute;nimas que alcanzan a lo que alcanzan. Pero van tirando. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aprobada la Ley de dependencia en 2006 parec&iacute;a que se abr&iacute;a una oportunidad de disfrutar de la vejez dignamente. Van pasando los a&ntilde;os y aparecen las enfermedades en esta familia de clase trabajadora. Fallece el padre y a&ntilde;os despu&eacute;s enferma la madre. Atenci&oacute;n m&eacute;dica, tratamientos, gastos diversos a pesar de la sanidad p&uacute;blica y universal. Ya se sabe, el copago implantado por los gobiernos de derechas. Casa hipotecada, claro. La hija, soltera, sin hijos, se hace cargo de su madre gravemente enferma desde 2008, y de los hermanos cuando aparecen problemas. La pensi&oacute;n de viudedad de la madre y la pensi&oacute;n de la hija, alcanzan para lo justo. Pero bueno, la ley de dependencia permitir&iacute;a disponer de m&aacute;s medios. En 2010 se solicita la prestaci&oacute;n por dependencia para la madre ya con 85 a&ntilde;os y dependiente en grado III. Ella, la hija, solicita la condici&oacute;n de cuidadora no profesional. Se espera la visita de servicios sociales, de la conselleria, de los m&eacute;dicos para que valoren la situaci&oacute;n. Se espera. Se sigue esperando. A veces le llaman, pero sin avances. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente acuden en 2011 para la valoraci&oacute;n y rellenan unos papeles acordando que efectivamente la madre es dependiente y que la hija es la cuidadora. No hab&iacute;a que ser muy listos. Se le valora ese tiempo de cuidados en 300 euros al mes. M&aacute;s papeles para confirmar todo lo anterior. Parece que pronto llegar&aacute; esa ayuda. Pasan meses, pasan a&ntilde;os. En 2013 fallece la madre. Nada se sabe de la prestaci&oacute;n ni de la compensaci&oacute;n por el tiempo como cuidadora no profesional. Pasados unos a&ntilde;os m&aacute;s, tras llamadas a la administraci&oacute;n y personaciones sucesivas en las diferentes sedes de la conselleria, descubre que su expediente se ha perdido en la administraci&oacute;n. Ya estamos en 2018, un hermano ha fallecido. S&iacute;, ya han pasado cinco a&ntilde;os desde la muerte de la madre. Nadie sabe d&oacute;nde est&aacute; el expediente. Ni tan siquiera consta que se le abriera. Se consulta a personas que amablemente le asesoran sin cobrar nada por ese asesoramiento profesional. Ya se sabe, siempre hay un amigo enterado. La conclusi&oacute;n de uno de los funcionarios que atiende sus llamadas, siempre amable y dispuesta a comprender al funcionario, es que, no le queda otra que presentar una reclamaci&oacute;n por responsabilidad patrimonial por mal funcionamiento de la administraci&oacute;n. A ella esto le suena a chino. Ella no sabe que es eso. M&aacute;s consultas aclaratorias, m&aacute;s papeles que demuestren la condici&oacute;n de dependiente de la madre y de su condici&oacute;n de cuidadora durante los a&ntilde;os de la enfermedad aunque solo le reconocen tres, incluidos testigos que confirmen esos extremos. Acudir a un gestor que este, por supuesto, s&iacute; cobra sus honorarios, acudir a un notario que tambi&eacute;n cobra honorarios. Se presenta finalmente la reclamaci&oacute;n con el aviso del funcionario de que su resoluci&oacute;n tardar&aacute; de dos a tres a&ntilde;os en resolverse. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos hermanos y ella rellenan los papeles para que se le reconozca a ella como cuidadora. Pasan los a&ntilde;os. Estamos en 2021. Llegan solicitudes de la administraci&oacute;n de cumplimentar documentaci&oacute;n. Nuevamente. Parece que falta algo aunque ella ha guardado copia de todo lo entregado. Para ella esa documentaci&oacute;n es incomprensible, cree que ya la ha entregado, pero sol&iacute;cita vuelve a acudir al PROP para entregar lo que la administraci&oacute;n le pide. Lo hace todo sola, no quiere preocupar a nadie ni pedir m&aacute;s favores. Pasan meses y le llega otra petici&oacute;n de informaci&oacute;n para que, otra vez, los hermanos confirmen que ella era la cuidadora, pero claro, como uno de los hermanos ya hab&iacute;a fallecido le piden otros papeles. La administraci&oacute;n, tan preocupada por sus ciudadanos se da cuenta de que un hermano no ha firmado. Claro est&aacute; muerto. Pero la burocracia es la burocracia y por tanto, el estado protector ha de asegurarse de que ella, una mujer de 80 a&ntilde;os, sin estudios, nunca pudo acudir al colegio, trabajadora en un peque&ntilde;o taller de costura la mayor parte sin cotizar, no le estafe 9.000 euros, y ha de demostrar que ella es heredera de su hermano de esta parte. Vuelta a empezar. &Eacute;l no ha dejado testamento. Es por tanto la esposa heredera universal de su hermano quien interviene. No hay testamento. Vuelta a notarios y gestores para recoger la documentaci&oacute;n que falta. Se consigue todo. La cu&ntilde;ada, como viuda, testimonia de la condici&oacute;n de cuidadora de su suegra. Se entrega la documentaci&oacute;n en un PROP. Es un d&iacute;a de calor extremo. Julio de 2023. Ya han pasado diez a&ntilde;os desde aquella esperanza de ser reconocida su condici&oacute;n de cuidadora, s&oacute;lo por 300 euros al mes que compensaran el hecho de haber cuidado todo el d&iacute;a a su madre. Una cantidad que completara su pensi&oacute;n, quiz&aacute;s para comprar algo de comida m&aacute;s rica, para la hipoteca, quiz&aacute;s para ponerse aire acondicionado, o arreglar las ventanas que cierran mal. O simplemente para ser reconocida en su condici&oacute;n de cuidadora. Solo para disponer de un papel que diga que cuid&oacute; a su madre.
    </p><p class="article-text">
        Ella se cansa cada d&iacute;a m&aacute;s. Claro, ahora es ella la que tiene 82 a&ntilde;os. Acude al m&eacute;dico. Le descubren que su c&aacute;ncer ha reaparecido, enfermedad que se suma a la p&eacute;rdida de visi&oacute;n del ojo que ten&iacute;a sano, consecuencia de tantos a&ntilde;os de trabajo en casa cosiendo horas y horas. Ella no quiere molestar a nadie y repite &laquo;seguro que hay personas peor que yo&raquo;. Decide, asesorada, que presente una queja ante el Sindic de Greues y a&uacute;n dice &laquo;&iquest;es necesario? No quiero molestar&raquo;. Finalmente lo presenta en enero de 2024 y es aceptada por el Sindic que inicia una investigaci&oacute;n. Pasa un mes y recibe una carta certificada de la conselleria en la que se le informa que, ahora s&iacute;, se abre un expediente por responsabilidad patrimonial y se nombra instructor. Ella se pregunta &laquo;&iquest;No es esto lo que hicimos en 2019?&raquo;. Efectivamente, as&iacute; es, pero habr&aacute; que esperar de dos a tres a&ntilde;os para que se resuelva, positiva o negativamente, su reclamaci&oacute;n, cuando ella tenga 85 a&ntilde;os y hayan transcurrido 16 a&ntilde;os desde que se solicit&oacute; su prestaci&oacute;n. &iquest;Es o no es una historia de terror?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/historia-terror-burocratico_129_10983536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2024 10:05:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una historia de terror (burocrático)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablemos de Compromís]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hablemos-compromis_129_10843871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sorprende el silencio y se adivina, para algunos, el desconcierto que se ha apoderado de Comprom&iacute;s. A las personas que estamos dentro no nos sorprende. De hecho, los &uacute;ltimos acontecimientos al norte, centro y sur de nuestro territorio dejan poca duda de que hay pocos silencios y s&iacute; mucho enfado descoordinado pero confluyente. Hace tiempo que se advirti&oacute; del desconcierto y desgobierno en Comprom&iacute;s, algo que se alarga desde hace meses, mucho antes de las elecciones. Ambos estados nacen de la misma incapacidad, esta es, la de descifrar, no ya las causas de la p&eacute;rdida de gobiernos sino del <em>telos </em>mismo de la existencia de Comprom&iacute;s en &eacute;poca de cambios. Cierto es que fue un elemento capital, determinante se afirma, pero no por s&iacute; mismo y en ausencia de otros, sino por haber sido capaces de sumarse a otras circunstancias para generar expectativas colectivas de cambio, entre las que no son despreciables la casual divisi&oacute;n de la derecha, el no menos casual cansancio electoral de ver a los mismos gobernando desde hac&iacute;a dos d&eacute;cadas y el nada casual estropicio que trajeron las corruptelas todav&iacute;a hoy en fase de juicio. Su car&aacute;cter determinante de futuro depend&iacute;a de decisiones que no se adoptaron y se han aplazado <em>sine die</em>, entre otras, saber por qu&eacute; se logr&oacute; ese triunfo.
    </p><p class="article-text">
        Comparto la descripci&oacute;n del inmediato empobrecimiento que nos trae el actual gobierno auton&oacute;mico y el lamentable acceso de la extrema derecha a espacios tan importantes como la cultura, cierto, pero tambi&eacute;n a la gesti&oacute;n medioambiental, las pol&iacute;ticas de igualdad, empleo, econom&iacute;a etc. y comparto la urgencia de profundizar en el an&aacute;lisis de por qu&eacute; hemos llegado a este punto. Su ausencia es poco alentadora, tan poco alentadora como lo es la incertidumbre en la que vivimos todas aquellas personas que dentro de Iniciativa &ndash;Bloc/M&eacute;s tiene su propia din&aacute;mica&mdash;, denunciamos la fraudulenta inconsistencia de los argumentos que se esgrimieron para tomar ciertas decisiones pol&iacute;ticas y org&aacute;nicas, o la actitud impositiva de la actual direcci&oacute;n. A pesar de todo esto personalmente no me ir&eacute; de Iniciativa aunque pongo en duda la propia existencia de este partido dada la inactividad, ideol&oacute;gica, org&aacute;nica y pol&iacute;tica, en la que se ha subsumido. Muestra palpable de ello son los informes pol&iacute;ticos que se presentan al m&aacute;ximo &oacute;rgano de decisi&oacute;n entre congresos, la Mesa Nacional, que son un mal &laquo;resumen de prensa&raquo;, reuniones espor&aacute;dicas en las que te conceden tres minutos para hablar de lo divino y lo humano, o el escrito, supuestamente un resumen de los debates habidos en las diferentes asambleas locales aunque ya estaba redactado previamente, y que se presenta a discusi&oacute;n para la pr&oacute;xima asamblea de Iniciativa y que reduce todo el debate a &laquo;qu&eacute; somos: partido &uacute;nico o federaci&oacute;n de partidos&raquo;. &Uacute;ltimamente se han inventado lo de la Mesa de Partidos. Veremos cu&aacute;l ser&aacute; la siguiente ingenuidad pues ingenuo es querer tocar una sinfon&iacute;a de Mahler con una pandereta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es muestra de su morbidez la inexistente actividad social y org&aacute;nica reducida a la actividad institucional de quienes han sido elegidos, las notas de prensa y los &laquo;canutazos&raquo; de radio y televisi&oacute;n &ndash;no siempre con resultados acertados&mdash; o la convocatoria, correos electr&oacute;nicos mediante, a convocatorias de manifestaciones en las que, a buen seguro, no faltar&aacute;n banderas y pancarta. &iquest;D&oacute;nde quedan debates sobre pol&iacute;ticas de alianzas sociales m&aacute;s all&aacute; de las electorales, sobre los cambios sociales en la estructura de clases, sobre los factores que apuntan a esos cambios, sobre los procesos de transici&oacute;n, sin alarmismo, que traer&aacute; la crisis ecol&oacute;gica, o sobre acciones para intervenir sobre ellos? &iquest;D&oacute;nde queda preguntar a quienes saben de estos temas fuera del partido?. Pareciera que las cosas &ndash;el ascenso de la extrema derecha, las nuevas tecnolog&iacute;as, el cambio clim&aacute;tico, las crecientes desigualdades, el capitalismo financiero&mdash; suceden por mera coincidencia temporal o peor a&uacute;n, como si cayeran &ldquo;como un rayo desde un cielo sereno&rdquo; y sobre las que no tuvi&eacute;ramos nada que hacer, como si no fuera con nosotros y nuestras acciones. De estos debates y de otros, nada de nada. Todo se reduce a aquello que dec&iacute;a el personaje del c&oacute;mic, el visir Iznogud, &laquo;ser califa en lugar del califa&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos desangremos con asuntos tan balad&iacute;es. Tenemos un consuelo aunque sea el de los tontos, ya que esta enfermedad es el mismo mal que afecta a toda la izquierda &ndash;&iquest;valenciana, espa&ntilde;ola, europea, mundial?- resultado de encontrarnos en &laquo;el claroscuro donde surgen los monstruos&raquo; que dec&iacute;a Gramsci, ese espacio entre la lenta moridera del viejo mundo y el tard&iacute;o alumbramiento del nuevo mundo. Nuevo s&iacute;, mejor o peor est&aacute; por ver pues el cambio civilizatorio es imprevisible, indeterminista, quiz&aacute;s ca&oacute;tico y al estar en medio de ese cambio nos resulta dif&iacute;cil describirlo. Y as&iacute; y con esto, nos encontramos como debieron encontrarse los siervos de la gleba al ver aparecer nuevos actores en escena, esos burgueses y esos proletarios que compran y venden la fuerza de trabajo como si fuera mercanc&iacute;a para producir otras mercanc&iacute;as mediante el intercambio de un papel o un trozo de metal que alguien, al que se le da la autoridad para decidirlo, dice que vale algo. Pero deber&iacute;a ser precisamente en este momento, en esta &eacute;poca de claroscuros, cuando en lugar de purgar a personas que tienen demostrada capacidad de dar respuestas a algo m&aacute;s que al &uacute;ltimo chascarrillo, error, comentario malintencionado o diferencia de criterio, se ampliasen las conversaciones, los debates y su participaci&oacute;n activa en las decisiones. Es mi opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero descendamos un poco m&aacute;s hasta llegar al nivel de ciertas entendederas. A los interrogantes que se plantean sobre el futuro de Comprom&iacute;s pocas respuestas se pueden dar. La combinaci&oacute;n de comportamientos de los cinco actores principales en el escenario de la izquierda &ndash;me resisto a llamarlo teatro&mdash; y la dificultad para aventurar sus respuestas, envueltas como est&aacute;n en afectos, man&iacute;as, emociones, filias y fobias, construido todo ello bajo la nueva ideolog&iacute;a del &ldquo;afectivismo&rdquo; en la que todo es cuesti&oacute;n de quererse, hace muy dif&iacute;cil descifrar, cuando los hay, los argumentos de las partes. Todo esto a&ntilde;adido a la real y objetiva ausencia de quien est&aacute; ausente, de la que reclaman su regreso pero con la boca peque&ntilde;a no vaya a ser que se haga realidad. Todo ello por efecto de una persecuci&oacute;n pol&iacute;tico-jur&iacute;dica coordinada, consecuencia de otra realidad de la pol&iacute;tica realmente existente, esta es, la del hiperliderazgo asumido por propios y extra&ntilde;os. Bueno, de todos no, pero esta es una condici&oacute;n objetiva. Fin de la cita.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, algunos indicios resultan preocupantes, como las afirmaciones p&uacute;blicas de que &laquo;este a&ntilde;o ha de ser el a&ntilde;o de la construcci&oacute;n nacional del Pa&iacute;s Valenciano&raquo; (Morera dixit) o &laquo;No hay diferencias ideol&oacute;gicas entre los partidos de Comprom&iacute;s&raquo; (Marz&agrave; dixit). Creo que confunden, uno los deseos con la realidad, y el otro, el concepto, pues no es lo mismo ideolog&iacute;a que pol&iacute;tica o que gesti&oacute;n. Ambos, sin embargo, a mi juicio yerran el diagn&oacute;stico. Ante esto &iquest;Cu&aacute;ndo se perdi&oacute; la capacidad de interpretar la realidad en toda su complejidad? &iquest;Tan poco tiempo se dispone para hacer una lectura aunque solo fuera echar un vistazo a las encuestas del CIS? &iquest;Tan alejados est&aacute;n de la gente para no saber cu&aacute;les son sus preocupaciones reales y para darse cuenta de c&oacute;mo sus declaraciones y acciones confunden m&aacute;s que clarifican?.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y con todo, para no hacer m&aacute;s largo el art&iacute;culo, dir&eacute; que todo se resolver&aacute;. Es inevitable que se resuelva aunque, como todo sigue su curso, habida cuentas de las reacciones ante las cr&iacute;ticas a este estado de cosas, la entrop&iacute;a manda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hablemos-compromis_129_10843871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jan 2024 10:38:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hablemos de Compromís]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El puerto de València: los riesgos del progreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/puerto-valencia-riesgos-progreso_129_10792532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las decisiones adoptadas en relaci&oacute;n con el puerto de Val&egrave;ncia son un buen ejemplo de los riesgos que comporta el progreso entendido este como el crecimiento econ&oacute;mico sometido al mercado y a las ganancias financieras. Las derivas de estas decisiones son muchas pero quiero detenerme en una en particular, la que trata sobre qui&eacute;n paga las consecuencias cuando esos riesgos potenciales se convierten, efectivamente, en efectos negativos reales. Cuando me refiero a pagar, me refiero a abonar con dinero la reversi&oacute;n del mal hecho, sean los costes por el incremento de la contaminaci&oacute;n, la reducci&oacute;n del empleo, la desaparici&oacute;n de biodiversidad, la destrucci&oacute;n de un h&aacute;bitat natural y otros costes consecuencia de da&ntilde;os de dif&iacute;cil, costosa o imposible reversi&oacute;n. El caso de la Plataforma Castor es un buen ejemplo de lo que pasa cuando se desoyen los avisos sobre los riesgos potenciales y que al final, una vez confirmados, su reversi&oacute;n es pagada por todos con cifras millonarias.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con la construcci&oacute;n del futuro muelle del puerto, que supone un incremento de superficie de 137 hect&aacute;reas, -para que nos hagamos una idea, Ciutat Vella ocupa 169 hect&aacute;reas&mdash;, los riesgos potenciales de la mera construcci&oacute;n y de la actividad asociada sobre el medio ambiente son de la misma envergadura que los que produce el ya de por s&iacute; enorme puerto de Val&egrave;ncia (540,32 ha, 13.232 metros de l&iacute;nea de atraque distribuidos en quince muelles, superficie a la que hay que a&ntilde;adir las 9.709 ha de las zonas de flotaci&oacute;n). En este mismo diario ya se han publicado art&iacute;culos e informes que describen los efectos negativos que tiene el actual puerto y los riesgos que supone la nueva ampliaci&oacute;n. Estas publicaciones y otras de car&aacute;cter menos divulgativo pero m&aacute;s cient&iacute;ficas, son relevantes a la hora de determinar qui&eacute;n deber&aacute; pagar tales efectos cuando se produzcan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s probable es que aquellos que est&aacute;n promoviendo y defendiendo con u&ntilde;as y dientes pero sin ser los que deciden sobre la ampliaci&oacute;n del puerto se acojan, llegado el caso, a la ley de responsabilidad patrimonial de las administraciones p&uacute;blicas para que sea el Estado quien asuma todos los costes, pero &iquest;Podr&aacute;n decir que desconoc&iacute;an tales da&ntilde;os despu&eacute;s de las evidencias cient&iacute;ficas?. En la ley se prev&eacute; que la administraci&oacute;n &ndash;es decir, todos los ciudadanos&mdash; es responsable patrimonialmente por da&ntilde;os derivados de los servicios p&uacute;blicos, lo que convencionalmente se llama &ldquo;riesgos del progreso&rdquo;, es decir, da&ntilde;os producidos por actuaciones o utilizaci&oacute;n y suministro de cosas, salvo cuando &laquo;tal peligrosidad se desconoc&iacute;a en el momento de su aplicaci&oacute;n; y ello porque el estado de los conocimientos de la ciencia o de la t&eacute;cnica que hab&iacute;a en tal momento no advert&iacute;a de la existencia de tales riesgos&raquo;. Parece evidente que las administraciones p&uacute;blicas no van a apartarse de la &laquo;corriente de progreso&raquo; con el objetivo de excluir cualquier riesgo para evitar toda responsabilidad, especialmente de aquellos asuntos sobre los que s&oacute;lo existen especulaciones. Pero este no es el caso de la ampliaci&oacute;n del puerto de Valencia. Los riesgos sobre los que se est&aacute; advirtiendo son medibles, constatables a priori, algunos de ellos irreversibles otros dif&iacute;cilmente evitables o a costes muy elevados por lo que nadie puede/podr&aacute; aducir que ignoraba lo que el conocimiento cient&iacute;fico y t&eacute;cnico les est&aacute; advirtiendo.
    </p><p class="article-text">
        No podr&aacute;n por tanto los promotores de esta ampliaci&oacute;n apelar a que ni ellos ni el conjunto de la administraci&oacute;n, estaban avisados por la ciencia y la t&eacute;cnica actual, de los efectos negativos y da&ntilde;inos irreversibles que su decisi&oacute;n iba a ocasionar. Ser&aacute;n pues los que apoyen esta decisi&oacute;n por acci&oacute;n u omisi&oacute;n, los &uacute;nicos que deber&aacute;n asumir los costes que ello conlleve. El proyecto Castor cost&oacute; al erario 1.350 millones por indemnizaciones de Enagas a la empresa propietaria de la concesi&oacute;n. La regeneraci&oacute;n de 7 kil&oacute;metros de costa en las playas de L'Arbre de Gos, del Saler y Garrofera tiene costes presupuestarios multimillonarios consecuencia de las decisiones adoptadas hace d&eacute;cadas. &iquest;Cu&aacute;les ser&aacute;n los costes para evitar, minimizar o restaurar los efectos que ocasione la ampliaci&oacute;n del puerto? Es dif&iacute;cil cuantificarlo, pero teniendo en cuenta experiencias anteriores no ser&aacute; poco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/puerto-valencia-riesgos-progreso_129_10792532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 10:06:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El puerto de València: los riesgos del progreso]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peligro de alimentar la bestia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/peligro-alimentar-bestia_129_10435153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No deber&iacute;a importarme, pero me importa. Y me preocupa mucho, que la actitud de Feij&oacute;o, arropado ideol&oacute;gicamente, zarandeado pol&iacute;ticamente y sostenido administrativamente por el <em>ayusismo</em> est&eacute; alimentando a la bestia. Las experiencias hist&oacute;ricas de partidos conservadores que, con la expectativa de alcanzar el gobierno han alimentado a sus militantes m&aacute;s radicales -algunos organizados militarmente- les ha llevado a ser engullidos por estos. La l&oacute;gica es simple. Primero se les utiliza como punta de lanza para amartillar agresivamente a sus adversarios, pero despu&eacute;s estos, empoderados por sus superiores, asumen plenamente su papel constituyente independiz&aacute;ndose e imponiendo su radicalidad al conjunto y este se ve irremediablemente impelido a asumirlo para no perder aquella parte escindida del todo que limita sus expectativas electorales. Esta posici&oacute;n confiere a los radicales un poder de decisi&oacute;n que no tiene su correlato con la cantidad sino con su capacidad de orientar las decisiones y, dado que no pretenden ser el todo sino una parte decisiva del todo -porque saben que eso romper&iacute;a su posici&oacute;n hegem&oacute;nica- van socavando la influencia de aquella parte m&aacute;s moderada. Una vez colocados en esa l&oacute;gica de hegemonizar el debate frente al grupo mayoritario, es muy dif&iacute;cil salir de ella, puesto que el instrumento se ha convertido en el fin. De esta forma el <em>pathos</em> -crear emoci&oacute;n, sentimiento, conmoci&oacute;n- se impone con el <em>ethos</em> -la autoridad- y as&iacute; la finalidad es incrementar la agresividad sin freno<em> </em>como &uacute;nico recurso pol&iacute;tico posible. Ah&iacute; es donde empieza el desgarro puesto que la agresividad se convierte en violencia en alguna de sus formas -verbal, normativa, f&iacute;sica- que acaba por alcanzar tambi&eacute;n a aqu&eacute;l que promovi&oacute; o consinti&oacute; la existencia de los radicales.
    </p><p class="article-text">
        Sospecho que tras las alecciones los poderes que crearon, sustentan y promueven a VOX se han dado por aludidos. Sospecho que entre bambalinas ya hay gente dici&eacute;ndole a Abascal &ldquo;muchachote, gracias por lo servicios prestados pero se ha acabado tu juguete&rdquo;. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o se ha quedado sin m&aacute;s interlocutores que aquellos que salieron del partido padre, y no le queda otra que volver a aglutinar a todo aquel que promueva idearios conservadores aunque sabe, porque tonto no es, que el ingreso en el PP de los l&iacute;deres de VOX le supone una palada m&aacute;s en su tumba al acabar con su imagen moderada con la que aup&oacute; &ndash;o le auparon&ndash; al liderazgo. Cuando pactas con el diablo, el diablo pasa la factura inevitablemente y cuando alimentas a la bestia, esta te exige constante alimento, es insaciable.
    </p><p class="article-text">
        Los pactos de la verg&uuml;enza han dejado descolocados a los liberales dentro del PP, que se mantienen porque las expectativas de poder y el poder mismo que han alcanzado son el <em>superglue</em> de todas las posibles rupturas. El PP ha tocado techo en estas elecciones generales y adem&aacute;s lo ha hecho realizando la carrera m&aacute;s intensa que pod&iacute;a hacer, desgast&aacute;ndose por encima de sus posibilidades. Ha actuado como el guepardo que puede correr muy velozmente durante poco tiempo pero que si no alcanza su presa puede pasar una larga temporada sin comer y, en este caso con una desventaja, y es que tiene las hienas corriendo detr&aacute;s de &eacute;l a la espera de que su cansancio le convierta en su alimento. El PP ha tenido que apoyar bulos, decir mentiras p&uacute;blica y ostensiblemente, publicar todas las encuestas posibles a su favor, insultar a sus adversarios hasta la groser&iacute;a, apoyarse en ripios facilones reproducibles en bautizos, entierros, bodas y comuniones y, lo que es peor, prometer y acordar gobiernos con la extrema derecha, esa bestia alimentada como punta de lanza por aquellos que ahora la quieren desarmar. Nada de eso le ha dado el gobierno y el problema que tienen es que ahora, por razones f&iacute;sicas de desgaste, solo le queda descender y dependiendo de la velocidad de ca&iacute;da romperse la crisma o solo las piernas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en este supuesto de disoluci&oacute;n de VOX siempre quedar&aacute; ese grupo de irreductibles brabucones defensores de la pureza &ldquo;racial&rdquo; e ideol&oacute;gica a los que se les ha armado ideol&oacute;gicamente desde los medios conservadores y con las campa&ntilde;as durante a&ntilde;os y que no van a dejarse desarmar as&iacute; como as&iacute;. De hecho, la lectura que hacen muchos es de traici&oacute;n hacia ellos y se enrocar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s qued&aacute;ndose como un residuo parlamentario o social, complic&aacute;ndole la vida a todo el mundo, especialmente a la derecha democr&aacute;tica que, siendo necesaria, no ha sabido construirse salvo en Catalu&ntilde;a y Euskadi. Esas son las consecuencias de alimentar a una bestia. Los &uacute;ltimos movimientos err&aacute;ticos de Feij&oacute;o pidiendo apoyos de Junts, PNV, del propio PSOE, desplantes a VOX, etc. en lugar de fortalecerle le debilitan y le conducen por el camino de su sustituci&oacute;n de hecho o de derecho.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que respecta a la situaci&oacute;n general &ndash;conformaci&oacute;n de gobierno, pactos parlamentarios, etc.- esta legislatura, en caso de que haya un segundo gobierno de coalici&oacute;n, anuncia una fase final de esta larga transici&oacute;n hacia la democracia que empez&oacute; con la muerte del dictador. Una fase que deber&iacute;a ser, ya veremos con que intensidad, de ruptura, con lo cual muchos de los tab&uacute;es que hemos mantenido durante toda la transici&oacute;n deber&iacute;an ir cayendo al menos para ser tratado. El grito carlista-tradicionalista que mantiene la derecha en este pa&iacute;s -su dios, su patria y su monarqu&iacute;a- no se sostiene y habr&aacute; que empezar a hablar, si no de la jefatura del estado, s&iacute; de nuestra relaci&oacute;n con la iglesia cat&oacute;lica &ndash;esto es, del concordato que al fin y al cabo es un tratado internacional&ndash; y de la organizaci&oacute;n territorial del estado. En todo caso hablar de esto ahora es posible y, sin duda, necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/peligro-alimentar-bestia_129_10435153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Aug 2023 10:50:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El peligro de alimentar la bestia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La anécdota y la categoría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/anecdota-categoria_129_10407345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Empecemos por lo importante: los medios de comunicaci&oacute;n han fallado a las democracias. Diariamente suceden muchas cosas en el mundo. Unos hechos son determinantes de procesos de cualquier &iacute;ndole, otros son por el contrario casuales, sin consecuencias, m&aacute;s all&aacute; de su efecto puntual, local o individual. Caracterizar uno u otro es una tarea herc&uacute;lea. En la mayor&iacute;a de los casos, s&oacute;lo se descubre tiempo despu&eacute;s de haber sucedido. Esta tarea corresponde a periodistas e historiadores, los primeros en tiempo real, los segundos con el transcurso del tiempo, aunque esta separaci&oacute;n entre periodismo e historia &ndash; al igual que con otras disciplinas &ndash; es meramente administrativa y sin sentido. Los periodistas si no saben de historia dif&iacute;cilmente pueden situar los hechos del d&iacute;a a d&iacute;a en un contexto, y los historiadores si no identifican la importancia de los hechos cotidianos aparentemente insustanciales, no pueden construir un relato hist&oacute;rico relevante.
    </p><p class="article-text">
        El mejor libro de historia que he le&iacute;do es &ldquo;El 18 de brumario de Luis Bonaparte&rdquo; de Marx, combinaci&oacute;n de detalles relevantes con an&aacute;lisis a largo plazo. No en vano Marx era, adem&aacute;s de muchas otras cosas, tanto periodista como historiador. Esta reflexi&oacute;n va sobre el papel de los mediadores entre la complejidad de los hechos sociales y la ciudadan&iacute;a. En este grupo de mediadores, adem&aacute;s de periodistas e historiadores, podr&iacute;a incluirse a los buenos novelistas, cianastas y otros artistas. No en vano, Eric Hobsbawm ha escrito en varios libros sobre la capacidad de estos &ldquo;<em>una raza notoria por no ser anal&iacute;tica, en ocasiones anticipan mejor la forma de las cosas por venir que los profesionales de la predicci&oacute;n&nbsp;</em>(y esta)<em>&nbsp;es una de las cuestiones m&aacute;s oscuras de la historia y, para el historiador de las artes, una de las m&aacute;s fundamentales</em>&rdquo;. Los periodistas destacando u ocultando hechos, los historiadores afirmando o negando lo sucedido. Lo que tienen en com&uacute;n ambas especialidades &ndash; tambi&eacute;n los artistas - es su capacidad de convertir las an&eacute;cdotas en valor de categor&iacute;a. Es inevitable que el pensamiento, ideolog&iacute;a o simples man&iacute;as de unos y otros impregnen sus relatos, pero los buenos periodistas, historiadores son capaces de evitar prejuicios. Los periodistas e historiadores honestos no negar&aacute;n esta afirmaci&oacute;n, los deshonestos la negar&aacute;n bajo el argumento de objetividad, aunque sean conscientes de que es mera apariencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; sucediendo en los &uacute;ltimos tiempos en la pol&iacute;tica &ndash; ese espacio inc&oacute;modo, complejo y en ocasiones ca&oacute;tico, que se abre entre la ideolog&iacute;a y la gesti&oacute;n, es decir entre las musas y las bambalinas, es que la funci&oacute;n de mediaci&oacute;n se ha distorsionado hasta el punto de convertir esa importante labor en espacio de enfrentamiento ruidoso. No descubro nada nuevo, esto sucede as&iacute; desde hace tiempo, pero nunca est&aacute; de m&aacute;s recordar lo evidente. Cuando M. McLuhan afirmaba en su op&uacute;sculo &ldquo;Comprender los medios de comunicaci&oacute;n: Las extensiones del ser humano&rdquo;, publicado en 1964, que &ldquo;el medio es el mensaje&rdquo;, no previ&oacute; la aparici&oacute;n de las &ldquo;redes sociales&rdquo; y, sin embargo, nunca ser&aacute; m&aacute;s cierta esta afirmaci&oacute;n que ahora. Incluso podr&iacute;amos reducirla un poco m&aacute;s y hablar de que &ldquo;el aparato es el mensaje&rdquo;. As&iacute; un m&oacute;vil, un ordenador o una&nbsp;<em>Tablet</em>&nbsp;y sus aplicaciones de mensajer&iacute;a son en s&iacute; mismas, el mensaje y la mercanc&iacute;a, aunque estas te dan s&oacute;lo para escribir un p&aacute;rrafo de apenas unas poqu&iacute;simas palabras con cierto sentido. Reconozco la habilidad de algunos para sintetizar, aunque por su simpleza tiendan m&aacute;s a promover el enfrentamiento antes que la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la mediaci&oacute;n &ndash; o mejor dicho los mediadores - interfieren inevitablemente en la pol&iacute;tica y eso es bueno y democr&aacute;tico, pero lo hacen elevando las an&eacute;cdotas a nivel de categor&iacute;a, a veces inconscientemente, otras con una clara intenci&oacute;n de condicionarla y eso no es tan bueno, al menos si lo hacen negando que lo hacen. O sea, se hace pol&iacute;tica sin someterse al escrutinio p&uacute;blico. Estos, a diferencia de los estilitas - aquellos eremitas que viv&iacute;an en lo alto de una columna durante a&ntilde;os y que, sin tocar tierra, pretend&iacute;an inspirar moderaci&oacute;n, compasi&oacute;n y buenas intenciones - est&aacute;n abonados al&nbsp;<em>clickbait</em>, al ruido, al insulto, a noticias escabrosas &ndash; cuanto m&aacute;s mejor - y al esc&aacute;ndalo. O, bajo una falsa equidistancia moderadora, mantenerse impert&eacute;rritos ante mentiras como hemos tenido ocasi&oacute;n de comprobar en el reciente debate televisivo, alej&aacute;ndose de sus buenas y declaradas intenciones de transparencia y moralidad. Estos pretendidos nuevos estilitas cotizan en bolsa, tienen accionistas con intereses muy terrenales y objetivos comerciales expl&iacute;citos. Insisto, no descubro nada nuevo, pero no est&aacute; de m&aacute;s reiterarlo.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprende pues que lo consumen horas y horas de televisi&oacute;n, radio y redes sociales no son m&aacute;s que an&eacute;cdotas que no tienen mayor importancia ni son representativas de procesos. Empiezan y acaban en el hecho mismo. &iquest;Realmente es relevante la persecuci&oacute;n de un coche en el estado de Florida seguido por el helic&oacute;ptero de una cadena de televisi&oacute;n? &iquest;O la entrevista a un propietario para que hable sobre su preocupaci&oacute;n por la ocupaci&oacute;n de su casa por una se&ntilde;ora? &iquest;El intento fallido de un robo a un quiosco? &iquest;La redada en Almer&iacute;a de unos kilos de marihuana por la Guardia Civil? Sinceramente creo que son irrelevantes y sin embargo es habitual que ocupen espacios de noticias televisivas o que los medios escritos se llenen de espacios con informaci&oacute;n directamente despreciable, asimilable a los hor&oacute;scopos. Como argumento en contra se podr&iacute;a oponer entonces que tambi&eacute;n son an&eacute;cdotas los asesinatos de mujeres, los suicidios entre adolescentes o una agresi&oacute;n hom&oacute;foba, aunque es f&aacute;cil distinguir unos hechos y otros, y que radica en que estos &uacute;ltimos son resultado de procesos sociales muy complejos y profundos mientras que aquellos son an&eacute;cdotas o directamente falsedades. Una diferencia que estriba tambi&eacute;n en la forma de presentarlos. Entonces &iquest;Qu&eacute; intentan transmitir esas an&eacute;cdotas? Pues, ni m&aacute;s ni menos, que construir un estado de &aacute;nimo, hecho que se refuerza cuando el mismo periodista &ndash; o mero presentador, aunque la gente no los diferencia - informa sobre, por ejemplo, un conflicto en torno a una vivienda, y aparece despu&eacute;s en un anuncio de una compa&ntilde;&iacute;a de seguridad directa en el hogar. De esta forma vincula una cosa y otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mero hecho de seleccionar las noticias ya es una decisi&oacute;n cargada de ideolog&iacute;a y si a esta noticia que s&oacute;lo cuenta lo obvio desde un punto de vista, se le a&ntilde;ade, sutilmente, una m&uacute;sica de fondo de pel&iacute;cula de guerra, un narrador acelerado y un tono alterado, lo anecd&oacute;tico se eleva a nivel de categor&iacute;a. Con todo este conjunto de no tan sutiles herramientas, ya est&aacute; cocinada la noticia intrascendente convertida en esencial para construir un estado de opini&oacute;n. Algunos historiadores, especialmente los historicistas, investigan aspectos de nuestra sociedad pasada elevando a categor&iacute;a el anecdotario. Pocos o ning&uacute;n freno se puede poner a eso si no surge de las propias conciencias de los periodistas o de los historiadores.
    </p><p class="article-text">
        En general los medios de comunicaci&oacute;n &ndash; especialmente los medios televisivos de masas &ndash;, han fallado a la democracia en Espa&ntilde;a. Por m&aacute;s instrumentos de autorregulaci&oacute;n que se inventen o firmen, las televisiones, las radios y los peri&oacute;dicos tradicionales anal&oacute;gicos o digitalizados, han ca&iacute;do conscientemente en sus propias trampas de comercializaci&oacute;n, poni&eacute;ndose a la venta del mejor postor. De la misma manera que el dinero es una mercanc&iacute;a especial porque se compra y se vende con la propia mercanc&iacute;a, los medios de comunicaci&oacute;n son una instituci&oacute;n particular que se someten a escrutinio sobre el cumplimiento de su funci&oacute;n por la cantidad de visualizaciones que tengan y estas se consiguen por el n&uacute;mero de impactos &ndash; al margen de la calidad de estos -. De esta forma se favorece cualquier herramienta que favorezca este impacto de tal forma que se cambia el fin por el instrumento, es decir, la publicidad &ndash; comercial y partidista - se impone a la informaci&oacute;n. No descubro nada, pero no est&aacute; de m&aacute;s recordarlo. Y como en todo, hay excepciones de la es buena muestra el medio en el que aparece este art&iacute;culo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/anecdota-categoria_129_10407345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jul 2023 20:17:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La anécdota y la categoría]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo incierto como sujeto político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/incierto-sujeto-politico_129_10329072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        1. A lo largo de la historia diferentes hechos, actos o colectivos han sido sujetos pol&iacute;ticos. La naturaleza, los mitos, los dioses, la religi&oacute;n, la naci&oacute;n, los reyes, la burgues&iacute;a, el capital, el proletariado han sido, junto a sus opuestos y sus conflictos, los sujetos que han marcado la historia humana. Hoy es probable que el sujeto pol&iacute;tico sea la incertidumbre o por mejor decir, el miedo, un miedo que nace de un futuro impredecible al que nadie da un significado y que se ve incrementado por la reciente pandemia y la actual guerra. Ese miedo, que la izquierda es incapaz de apaciguar, provoca resignaci&oacute;n, lleva a la poblaci&oacute;n a aferrarse a la seguridad de lo conocido en el pasado y esto lleva al voto a las posiciones m&aacute;s extremas de la derecha. Esta emoci&oacute;n se instala en nuestras mentes mediante la utilizaci&oacute;n de unos pocos argumentos: los extranjeros, la estructura familia, los impuestos y la seguridad. Son estos pilares sobre los que la m&aacute;s extrema de las derechas construye su propuesta, apelando a una conciencia interior dubitativa y temerosa sobre el futuro y sobre los que la izquierda no responde acertadamente. Parte de esa responsabilidad est&eacute; en el hecho de que la izquierda ha cedido conceptos muy progresistas como son el de seguridad y el de autoridad, asumiendo el relato conservador de la dicotom&iacute;a seguridad versus libertad y que autoridad es sin&oacute;nimo de imposici&oacute;n y de que, adem&aacute;s, la izquierda apela a una Libertad asociada a aspectos identitarios y subjetivos que el capitalismo es capaz de deglutir y manipular a su antojo. 
    </p><p class="article-text">
        2. Las opciones progresistas no somos capaces de convencer a la poblaci&oacute;n de que no deben tener miedo a que vengan personas nacidas en otros pa&iacute;ses a trabajar, aunque ocupen puestos de trabajo que, cualificados o no, son descartados por nosotros y aunque finalmente son una aportaci&oacute;n a nuestro bienestar, directamente con la prestaci&oacute;n de los servicios e indirectamente pagando impuestos. En definitiva, vienen a cuidarnos como m&eacute;dicos, como asistentes a mayores y dependientes, a recoger los alimentos que comeremos o a construir las casas y las carreteras en las que viviremos o por las que transitaremos y a aportar. Y sin embargo la derecha consigue colocar la agenda de la inmigraci&oacute;n como problema.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco convencemos a la clase media de que no debe tener miedo a pagar impuestos porque el sistema tributario &ndash; sin duda mejorable &ndash; es la mejor manera de disponer en su directo beneficio de los recursos propios aportados y de los ajenos por medio de las inversiones p&uacute;blicas &ndash; cuya eficiencia es mejorable &ndash; y que pagar impuestos es el mejor mecanismo para garantizar la seguridad que reclaman al estado, mediante el refuerzo de todas las estructuras de atenci&oacute;n social, como son la educaci&oacute;n, la asistencia sanitaria y hospitalaria, la atenci&oacute;n residencial o familiar de mayores y dependientes. Sin embargo, este mensaje no cala a diferencia del mensaje de la banca de que es seguro depositar los ahorros en sus cuentas, aunque est&eacute; manejado por personas a las que no conoces, que no se someten a evaluaci&oacute;n p&uacute;blica y tienen unos intereses propios muy alejados de la mayor&iacute;a y sea el mecanismo que refuerza la acumulaci&oacute;n del capital en pocas manos.
    </p><p class="article-text">
        Ni convencemos de las ventajas a ser austeros &ndash; palabra progresista deglutida y retorcida por el sistema &ndash; ni de las oportunidades de ralentizar nuestra vida en beneficio del soporte vital que es la naturaleza, reduciendo consumos y de que la acumulaci&oacute;n de cosas no nos hace ni m&aacute;s ricos ni m&aacute;s libres. No se debe tener miedo a reconocer otras formas de familia, que no supone la desaparici&oacute;n de la familia tradicional (ampliamente mayoritaria), ni afectan a la autoridad que padres y madres tengan dentro de su propia familia, ni se debe temer la existencia de otras formas de sentirse individualmente de las que solo se exige respeto. Ni adhesi&oacute;n, ni conformidad, ni tan siquiera comprensi&oacute;n ni obligaci&oacute;n de opinar, solo respeto que es la m&aacute;s superficial vinculaci&oacute;n con cualquier asunto.
    </p><p class="article-text">
        3. Por desgracia esa incapacidad de construir una alternativa contra el miedo tiene mucho que ver con la una excesiva sumisi&oacute;n de los programas progresistas a las nuevas subjetividades/identidades como principal herramienta para articular un discurso con el que presentarse ante el electorado, discurso aparentemente s&oacute;lido pero en muchas ocasiones m&aacute;s bien formal, sin pensar que la suma de reivindicaciones no conforma un programa y que los miedos de la poblaci&oacute;n afectan a los aspectos de la vida material, unos temores que son mal identificados, pobremente enfocados o quedan desatendidos, provocando el &nbsp;desapego social hacia las alternativas de izquierda. Particularmente importante es ese desenfoque hacia las clases medias &ndash; ese conjunto de personas que creen ser ricos y temen ser pobres y que son un actor determinante en nuestra sociedad &ndash; que lastra la ampliaci&oacute;n de la base social progresista. As&iacute;, la forma de presentar las medidas hacia los sectores m&aacute;s desfavorecidos de la sociedad &ndash; que son a la postre los m&aacute;s objetivamente temerosos &ndash; se interpreta por la clase media&nbsp;en oposici&oacute;n a sus intereses, algo que sucede, en muchas ocasiones, porque las medidas de car&aacute;cter tributario o de apoyo social van dirigidas a sectores muy desfavorecidos, con rentas muy bajas &ndash; o en sentido contrario a todo el mundo - provocando una ruptura de una posible alianza de clases en torno a propuestas igualitaristas o redistributivas. Cuesti&oacute;n que se a&ntilde;aden a otras dificultades de acceso a esas ayudas.
    </p><p class="article-text">
        4. La ampliaci&oacute;n de la base electoral &ndash; &uacute;nico instrumento para gobernar en democracia &ndash; obliga a dirigirse a los votantes de la derecha y de la extrema derecha, no para comprar el programa de estos sino para neutralizar los miedos que les llevan a asumir sus propuestas o considerarlas inofensivas logrando as&iacute; su adhesi&oacute;n electoral, acto que les exime de responsabilidad pues votar no se interpreta como adhesi&oacute;n fuerte. El necesario cord&oacute;n sanitario de los dem&oacute;cratas a la extrema derecha ha de circunscribirse a los partidos, no a sus votantes, captar su atenci&oacute;n hablando de los aspectos b&aacute;sicos de la vida material para aplacar esos miedos que nacen del cambio civilizatorio que empezaron a vislumbrarse hace cincuenta a&ntilde;os y que hoy alcanza una fase determinante.
    </p><p class="article-text">
        5. En esta &eacute;poca de incertezas hasta los hechos m&aacute;s positivos &ndash; avances cient&iacute;ficos, mayor conocimiento sobre los riesgos clim&aacute;ticos, aplicaciones tecnol&oacute;gicas, avances en sanidad, cambios de estructura laboral, etc. - se perciben como incomprensibles y su car&aacute;cter disruptivo adquiere ahora todo su significado. Esta falta de comprensi&oacute;n de lo que sucede a nuestro alrededor incrementa los temores ante el futuro m&aacute;s inmediato o lejano, particularmente en los entornos laborales y familiares. A estos temores contribuyen los medios de comunicaci&oacute;n de masas dejando de ser mediadores entre la realidad y la comunidad para convertirse en instrumentos pol&iacute;ticos partidistas, deudores de sus propietarios y de sus cuentas de resultados. En este entorno comunicativo orienta m&aacute;s la opini&oacute;n p&uacute;blica un comentario jocoso entre chiste y chiste en un programa en <em>prime time</em> o una noticia anecd&oacute;tica de un suceso terrible &ndash; aunque sea fuera de nuestras fronteras elev&aacute;ndolo as&iacute; a condici&oacute;n de categor&iacute;a global - que cualquier declaraci&oacute;n sosegada y razonada de un gobierno, un periodista o un l&iacute;der sindical. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, nunca como ahora, en esta &eacute;poca de titulares, tuits y mensajer&iacute;a instant&aacute;nea, es m&aacute;s cierta la frase de que un argumento que necesita m&aacute;s de treinta segundos en explicarse deja de ser argumento, pues exige un nivel de atenci&oacute;n que pocos est&aacute;n dispuestos a dedicar, apurados por el d&iacute;a a d&iacute;a. Ah&iacute;, en ese espacio sin palabras del que habla Mark Thompson, es donde recalan los mensajes simples de &ldquo;antisanchismo&rdquo; y &ldquo;libertad para beber&rdquo; porque en un concepto, adem&aacute;s de ser f&aacute;cil de reproducir, re&uacute;ne a todos aquellos que atribuyen un significado &ndash; cada cual el suyo - a unas pocas palabras. De ah&iacute; su potencia.
    </p><p class="article-text">
        6. Ante tantas incertidumbres y nuevas exigencias los temores se acrecientan y como un ni&ntilde;o que ve monstruos en el armario, una mayor&iacute;a se dirige a lo seguro, a aquello con lo que, sin estar totalmente de acuerdo lo identifica con un estado de seguridad b&aacute;sica, intuitivamente comprensible, sin demasiados esfuerzos. Adem&aacute;s, cuando gobierna la derecha esta produce cambios irreversibles como son los que afectan a la propiedad, anclando esas reformas como &ldquo;derecho natural&rdquo;, mientras que la izquierda huye de conceptos que la propia izquierda ha significado como trasnochados &ndash; clase trabajadora, transici&oacute;n de modelos, alianzas de clase, radicalidad, el car&aacute;cter basal de los conflictos productivos -. Se aferra a lo f&aacute;cil, a lidiar en batallas culturales m&aacute;s formales que reales que, sin ser innecesarias, recalan en un magma ideol&oacute;gico dif&iacute;cil de combatir y al que se acude lastrados de antemano. Sin embargo, hace m&aacute;s contra la violencia machista, la homofobia o atajar los suicidios entre j&oacute;venes, mejorar el salario m&iacute;nimo, facilitar servicios, mejorar las becas de estudio o la protecci&oacute;n de las condiciones laborales, es decir, las condiciones objetivas que todas las campa&ntilde;as publicitarias o los enfrentamientos en redes sociales frontales contra la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido es importante convencer a la poblaci&oacute;n, en el actual contexto electoral, de que importa y mucho lo que pase en este paraje lateral de una regi&oacute;n sure&ntilde;a, de una Europa en declive de un planeta definitivamente herido hablando de aquellos aspectos de la vida que por estar cambiando provoca temores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Alfonso Puncel Chornet, candidato en la circunscripci&oacute;n de Valencia Sumar-Comprom&iacute;s</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/incierto-sujeto-politico_129_10329072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jun 2023 08:14:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo incierto como sujeto político]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo incierto como sujeto político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/incierto-sujeto-politico_129_10316875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        1. A lo largo de la historia diferentes hechos, actos o colectivos han sido sujetos pol&iacute;ticos. La naturaleza, los mitos, los dioses, la religi&oacute;n, la naci&oacute;n, los reyes, la burgues&iacute;a, el capital, el proletariado han sido, junto a sus opuestos y sus conflictos, los sujetos que han marcado la historia humana. Hoy es probable que el sujeto pol&iacute;tico sea la incertidumbre o por mejor decir, el miedo, un miedo que nace de un futuro impredecible al que nadie da un significado y que se ve incrementado por la reciente pandemia y la actual guerra. Ese miedo, que la izquierda es incapaz de apaciguar, provoca resignaci&oacute;n, lleva a la poblaci&oacute;n a aferrarse a la seguridad de lo conocido en el pasado y esto lleva al voto a las posiciones m&aacute;s extremas de la derecha. Esta emoci&oacute;n se instala en nuestras mentes mediante la utilizaci&oacute;n de unos pocos argumentos: los extranjeros, la estructura familia, los impuestos y la seguridad. Son estos pilares sobre los que la m&aacute;s extrema de las derechas construye su propuesta, apelando a una conciencia interior dubitativa y temerosa sobre el futuro y sobre los que la izquierda no responde acertadamente. Parte de esa responsabilidad est&eacute; en el hecho de que la izquierda ha cedido conceptos muy progresistas como son el de seguridad y el de autoridad, asumiendo el relato conservador de la dicotom&iacute;a seguridad versus libertad y que autoridad es sin&oacute;nimo de imposici&oacute;n y de que, adem&aacute;s, la izquierda apela a una Libertad asociada a aspectos identitarios y subjetivos que el capitalismo es capaz de deglutir y manipular a su antojo. 
    </p><p class="article-text">
        2. Las opciones progresistas no somos capaces de convencer a la poblaci&oacute;n de que no deben tener miedo a que vengan personas nacidas en otros pa&iacute;ses a trabajar, aunque ocupen puestos de trabajo que, cualificados o no, son descartados por nosotros y aunque finalmente son una aportaci&oacute;n a nuestro bienestar, directamente con la prestaci&oacute;n de los servicios e indirectamente pagando impuestos. En definitiva, vienen a cuidarnos como m&eacute;dicos, como asistentes a mayores y dependientes, a recoger los alimentos que comeremos o a construir las casas y las carreteras en las que viviremos o por las que transitaremos y a aportar. Y sin embargo la derecha consigue colocar la agenda de la inmigraci&oacute;n como problema.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco convencemos a la clase media de que no debe tener miedo a pagar impuestos porque el sistema tributario &ndash; sin duda mejorable &ndash; es la mejor manera de disponer en su directo beneficio de los recursos propios aportados y de los ajenos por medio de las inversiones p&uacute;blicas &ndash; cuya eficiencia es mejorable &ndash; y que pagar impuestos es el mejor mecanismo para garantizar la seguridad que reclaman al estado, mediante el refuerzo de todas las estructuras de atenci&oacute;n social, como son la educaci&oacute;n, la asistencia sanitaria y hospitalaria, la atenci&oacute;n residencial o familiar de mayores y dependientes. Sin embargo, este mensaje no cala a diferencia del mensaje de la banca de que es seguro depositar los ahorros en sus cuentas, aunque est&eacute; manejado por personas a las que no conoces, que no se someten a evaluaci&oacute;n p&uacute;blica y tienen unos intereses propios muy alejados de la mayor&iacute;a y sea el mecanismo que refuerza la acumulaci&oacute;n del capital en pocas manos.
    </p><p class="article-text">
        Ni convencemos de las ventajas a ser austeros &ndash; palabra progresista deglutida y retorcida por el sistema &ndash; ni de las oportunidades de ralentizar nuestra vida en beneficio del soporte vital que es la naturaleza, reduciendo consumos y de que la acumulaci&oacute;n de cosas no nos hace ni m&aacute;s ricos ni m&aacute;s libres. No se debe tener miedo a reconocer otras formas de familia, que no supone la desaparici&oacute;n de la familia tradicional (ampliamente mayoritaria), ni afectan a la autoridad que padres y madres tengan dentro de su propia familia, ni se debe temer la existencia de otras formas de sentirse individualmente de las que solo se exige respeto. Ni adhesi&oacute;n, ni conformidad, ni tan siquiera comprensi&oacute;n ni obligaci&oacute;n de opinar, solo respeto que es la m&aacute;s superficial vinculaci&oacute;n con cualquier asunto.
    </p><p class="article-text">
        3. Por desgracia esa incapacidad de construir una alternativa contra el miedo tiene mucho que ver con la una excesiva sumisi&oacute;n de los programas progresistas a las nuevas subjetividades/identidades como principal herramienta para articular un discurso con el que presentarse ante el electorado, discurso aparentemente s&oacute;lido pero en muchas ocasiones m&aacute;s bien formal, sin pensar que la suma de reivindicaciones no conforma un programa y que los miedos de la poblaci&oacute;n afectan a los aspectos de la vida material, unos temores que son mal identificados, pobremente enfocados o quedan desatendidos, provocando el &nbsp;desapego social hacia las alternativas de izquierda. Particularmente importante es ese desenfoque hacia las clases medias &ndash; ese conjunto de personas que creen ser ricos y temen ser pobres y que son un actor determinante en nuestra sociedad &ndash; que lastra la ampliaci&oacute;n de la base social progresista. As&iacute;, la forma de presentar las medidas hacia los sectores m&aacute;s desfavorecidos de la sociedad &ndash; que son a la postre los m&aacute;s objetivamente temerosos &ndash; se interpreta por la clase media&nbsp;en oposici&oacute;n a sus intereses, algo que sucede, en muchas ocasiones, porque las medidas de car&aacute;cter tributario o de apoyo social van dirigidas a sectores muy desfavorecidos, con rentas muy bajas &ndash; o en sentido contrario a todo el mundo - provocando una ruptura de una posible alianza de clases en torno a propuestas igualitaristas o redistributivas. Cuesti&oacute;n que se a&ntilde;aden a otras dificultades de acceso a esas ayudas.
    </p><p class="article-text">
        4. La ampliaci&oacute;n de la base electoral &ndash; &uacute;nico instrumento para gobernar en democracia &ndash; obliga a dirigirse a los votantes de la derecha y de la extrema derecha, no para comprar el programa de estos sino para neutralizar los miedos que les llevan a asumir sus propuestas o considerarlas inofensivas logrando as&iacute; su adhesi&oacute;n electoral, acto que les exime de responsabilidad pues votar no se interpreta como adhesi&oacute;n fuerte. El necesario cord&oacute;n sanitario de los dem&oacute;cratas a la extrema derecha ha de circunscribirse a los partidos, no a sus votantes, captar su atenci&oacute;n hablando de los aspectos b&aacute;sicos de la vida material para aplacar esos miedos que nacen del cambio civilizatorio que empezaron a vislumbrarse hace cincuenta a&ntilde;os y que hoy alcanza una fase determinante.
    </p><p class="article-text">
        5. En esta &eacute;poca de incertezas hasta los hechos m&aacute;s positivos &ndash; avances cient&iacute;ficos, mayor conocimiento sobre los riesgos clim&aacute;ticos, aplicaciones tecnol&oacute;gicas, avances en sanidad, cambios de estructura laboral, etc. - se perciben como incomprensibles y su car&aacute;cter disruptivo adquiere ahora todo su significado. Esta falta de comprensi&oacute;n de lo que sucede a nuestro alrededor incrementa los temores ante el futuro m&aacute;s inmediato o lejano, particularmente en los entornos laborales y familiares. A estos temores contribuyen los medios de comunicaci&oacute;n de masas dejando de ser mediadores entre la realidad y la comunidad para convertirse en instrumentos pol&iacute;ticos partidistas, deudores de sus propietarios y de sus cuentas de resultados. En este entorno comunicativo orienta m&aacute;s la opini&oacute;n p&uacute;blica un comentario jocoso entre chiste y chiste en un programa en <em>prime time</em> o una noticia anecd&oacute;tica de un suceso terrible &ndash; aunque sea fuera de nuestras fronteras elev&aacute;ndolo as&iacute; a condici&oacute;n de categor&iacute;a global - que cualquier declaraci&oacute;n sosegada y razonada de un gobierno, un periodista o un l&iacute;der sindical. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, nunca como ahora, en esta &eacute;poca de titulares, tuits y mensajer&iacute;a instant&aacute;nea, es m&aacute;s cierta la frase de que un argumento que necesita m&aacute;s de treinta segundos en explicarse deja de ser argumento, pues exige un nivel de atenci&oacute;n que pocos est&aacute;n dispuestos a dedicar, apurados por el d&iacute;a a d&iacute;a. Ah&iacute;, en ese espacio sin palabras del que habla Mark Thompson, es donde recalan los mensajes simples de &ldquo;antisanchismo&rdquo; y &ldquo;libertad para beber&rdquo; porque en un concepto, adem&aacute;s de ser f&aacute;cil de reproducir, re&uacute;ne a todos aquellos que atribuyen un significado &ndash; cada cual el suyo - a unas pocas palabras. De ah&iacute; su potencia.
    </p><p class="article-text">
        6. Ante tantas incertidumbres y nuevas exigencias los temores se acrecientan y como un ni&ntilde;o que ve monstruos en el armario, una mayor&iacute;a se dirige a lo seguro, a aquello con lo que, sin estar totalmente de acuerdo lo identifica con un estado de seguridad b&aacute;sica, intuitivamente comprensible, sin demasiados esfuerzos. Adem&aacute;s, cuando gobierna la derecha esta produce cambios irreversibles como son los que afectan a la propiedad, anclando esas reformas como &ldquo;derecho natural&rdquo;, mientras que la izquierda huye de conceptos que la propia izquierda ha significado como trasnochados &ndash; clase trabajadora, transici&oacute;n de modelos, alianzas de clase, radicalidad, el car&aacute;cter basal de los conflictos productivos -. Se aferra a lo f&aacute;cil, a lidiar en batallas culturales m&aacute;s formales que reales que, sin ser innecesarias, recalan en un magma ideol&oacute;gico dif&iacute;cil de combatir y al que se acude lastrados de antemano. Sin embargo, hace m&aacute;s contra la violencia machista, la homofobia o atajar los suicidios entre j&oacute;venes, mejorar el salario m&iacute;nimo, facilitar servicios, mejorar las becas de estudio o la protecci&oacute;n de las condiciones laborales, es decir, las condiciones objetivas que todas las campa&ntilde;as publicitarias o los enfrentamientos en redes sociales frontales contra la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido es importante convencer a la poblaci&oacute;n, en el actual contexto electoral, de que importa y mucho lo que pase en este paraje lateral de una regi&oacute;n sure&ntilde;a, de una Europa en declive de un planeta definitivamente herido hablando de aquellos aspectos de la vida que por estar cambiando provoca temores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/incierto-sujeto-politico_129_10316875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jun 2023 09:43:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo incierto como sujeto político]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis ecológica y democracia (un apunte)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/crisis-ecologica-democracia-apunte_129_9671222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Que la alteraci&oacute;n clim&aacute;tica es una evidencia cient&iacute;fica y emp&iacute;rica solo los ignorantes desprecian y los interesados niegan. El primer efecto es el calentamiento de la atm&oacute;sfera y de la hidrosfera. El verano ya dura desde mayo a noviembre y esto, simple y directamente, tiene efectos econ&oacute;micos y sociales inmediatos. Tambi&eacute;n es una evidencia que la posibilidad de frenar y revertir el trastorno clim&aacute;tico se convierte en un trabajo tit&aacute;nico en una relaci&oacute;n dif&iacute;cil de determinar, pero que no se produce en una proporci&oacute;n de uno a uno. Es m&aacute;s seguro que por cada minuto de retraso en abordarlo, las posibilidades de conseguir su reversi&oacute;n se retrasan en una relaci&oacute;n de uno a diez, de uno a cien o quiz&aacute;s de uno a mil. La raz&oacute;n estriba en que el uso de energ&iacute;a para revertirla requiere de diez, cien o mil veces m&aacute;s que para producirlo. Cosas de la termodin&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Josep Ramoneda dec&iacute;a en una entrevista en este mismo diario, que &ldquo;El fin de la fantas&iacute;a del neoliberalismo econ&oacute;mico produce un crecimiento espectacular de las v&iacute;as autoritarias&rdquo; y entre una y otra est&aacute; la crisis ecol&oacute;gica. Tratar de entrever la relaci&oacute;n entre ese fin, la crisis ecol&oacute;gica y la creciente ola autoritaria es una tarea urgente que tiene en el desasosiego, la incertidumbre y el miedo sus primeros signos.
    </p><p class="article-text">
        El horizonte al que nos dirigimos seguramente estar&aacute; a medio camino entre un colapso apocal&iacute;ptico si las medidas proclamadas no se realizan o no surten el efecto esperado, y un cambio lento si las acciones mitigadoras tienen efectos positivos a tiempo. Esta segunda opci&oacute;n nos permitir&iacute;a adaptar estructuras productivas y sociales pero el colapso, entendido como cambio radical de lo que hoy conocemos parece inevitable, aunque asuste la palabra. La cuesti&oacute;n es que, a largo plazo, definamos como definamos el plazo e incluso contando con que las medidas propuestas se pusieran en marcha hoy a escala planetaria, sus efectos ser&aacute;n de car&aacute;cter civilizatorio. Es decir, afectar&aacute;n al modo de producir y a las relaciones de producci&oacute;n en resumen y por no extenderme. A medio plazo el trastorno ser&aacute; de tal magnitud que sus consecuencias ser&aacute;n primero de sorpresa, despu&eacute;s de desajustes cotidianos o incomodidades como las actuales y, finalmente, emergencias de diferente grado de intensidad. Algunos afirman con datos que ya estamos en este punto.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea el momento en que estemos, una consecuencia que tiene el agravamiento de la crisis ecol&oacute;gica, soslayada porque en apariencia no tiene una relaci&oacute;n directa, es el efecto sobre nuestras instituciones y sobre nuestras democracias. Esta relaci&oacute;n se establece a trav&eacute;s de diferentes ejes, pero principalmente a trav&eacute;s de los efectos econ&oacute;micos del trastorno ecol&oacute;gico cuya mitigaci&oacute;n conlleva grandes costos y esfuerzos lo cuales tienen graves y complicadas implicaciones distributivas que, a su vez, repercute sobre la disponibilidad de recursos y esto sobre las condiciones de vida. El reto al que se enfrentan las democracias con respecto al cambio clim&aacute;tico tiene muchas caras y complejas relaciones al implicar a multitud de actores e infinidad de acciones. Adem&aacute;s, exige pol&iacute;ticas de gobernanza altamente eficientes en los &aacute;mbitos regional y global. A estas dificultades se suma el hecho de que las democracias liberales est&aacute;n limitadas en su acci&oacute;n colectiva por factores tales como el cortoplacismo, toma de decisiones autorreferencial - en cuya din&aacute;mica los efectos colaterales sobre los receptores de las decisiones no son la primordial preocupaci&oacute;n -, la concentraci&oacute;n de grupos de inter&eacute;s o el multilateralismo d&eacute;bil. A&uacute;n con todo, y como hip&oacute;tesis de partida (o como deseo) podemos establecer que las democracias son mejor instrumento que los autoritarios para atender los trastornos ecol&oacute;gicos. 
    </p><p class="article-text">
        La inc&oacute;gnita de esta hip&oacute;tesis es si esta ser&aacute; percibida mayoritariamente as&iacute; por la poblaci&oacute;n, cuando las consecuencias vitales empiecen a producir desigualdades notables. En ese caso, la respuesta de aquellos que queden desplazados de soluciones inmediatas al empeoramiento de sus condiciones de vida es impredecible. En ese momento es f&aacute;cil pensar que parte de la poblaci&oacute;n en b&uacute;squeda de seguridad, esperanza o simplemente porque se opongan &ndash; leg&iacute;timamente &ndash; a &ldquo;esperar su turno&rdquo;, vean factible y deseable la imposici&oacute;n de medidas fuertemente distributivos, aunque sea mediante la concentraci&oacute;n de poder, la supresi&oacute;n de derechos, la eliminaci&oacute;n de disensiones y alg&uacute;n que otro derecho fundamental. Si los sue&ntilde;os de la raz&oacute;n producen monstruos, la respuesta de la desesperaci&oacute;n puede producir dictaduras.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en un escenario democr&aacute;tico no es dif&iacute;cil imaginar que, ante esa misma p&eacute;rdida de condiciones de vida consecuencia de la crisis clim&aacute;tica, parte de la poblaci&oacute;n acepte la p&eacute;rdida de derechos someti&eacute;ndose a terceros en condiciones de servilismo con la promesa de que &ldquo;no pasa nada, es mejor eso que morirse&rdquo;. O lo que es m&aacute;s probable, que ante la determinaci&oacute;n de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos de adherirse a medidas impopulares para actuar conta el calentamiento global, se manifiesten opciones fuertemente organizadas decididas a debilitar las actuales preferencias democr&aacute;ticas de la ciudadan&iacute;a, apoy&aacute;ndose en la negaci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica o que no es necesario el esfuerzo. Son tres niveles de respuesta con diferente grado de autoritarismo pero que responden al lema &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante estos posibles escenarios no queda otra, aunque no sea f&aacute;cil, que activar todos los mecanismos para reforzar la eficiencia de la v&iacute;a democr&aacute;tica en la soluci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica. El fuerte rechazo a restricciones de cualquier tipo en nuestra sociedad que se perciben como ataques a la libertad (o a ciertas formas de libertad vinculadas con el mercado) y no como compromisos sociales con la humanidad. Es un elemento a tener en cuenta nada despreciable que act&uacute;a a la contra y refuerza las opciones representativas de los grupos opuestos a esas medidas. Sin embargo, esto no quiere decir que las democracias sean incapaces de combatir la crisis clim&aacute;tica, sino que ciertos componentes de las democracias son insuficientes ante la magnitud del reto, por lo que la pregunta &ndash; en estos momentos abierta - es si los sistemas democr&aacute;ticos pueden evolucionar para afrontar mejor el problema y c&oacute;mo puede lograrse esta evoluci&oacute;n. Es un debate que se sit&uacute;a casi en el &aacute;mbito de intentar lo imposible&hellip; aunque sea necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/crisis-ecologica-democracia-apunte_129_9671222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Nov 2022 21:45:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Crisis ecológica y democracia (un apunte)]]></media:title>
    </item>
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