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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Castell]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_castell/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Castell]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Unión Europea, ¿un horizonte con futuro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/union-europea-horizonte-futuro_132_1572124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3042459-0d3d-4979-8af3-b0c4ccdf9a02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La UE aprueba nuevas normas para sancionar los delitos de blanqueo de dinero"></p><p class="article-text">
        Incertidumbre. Esta es la palabra que he elegido para comenzar esta reflexi&oacute;n, mediante la que pretendo dar una visi&oacute;n con la mayor claridad posible de la situaci&oacute;n que vive a d&iacute;a de hoy la Uni&oacute;n Europea (UE), el proyecto de cooperaci&oacute;n internacional m&aacute;s ambicioso del siglo XX. &iquest;Hemos dejado de creer en este proyecto com&uacute;n?, &iquest;acaso no hemos podido salvar nuestras diferencias culturales?, &iquest;est&aacute;n las instituciones europeas estancadas?. Son algunas de las preguntas que intentar&eacute; responder a lo largo de la reflexi&oacute;n. Lo cierto es que la Uni&oacute;n se encuentra tocada, pero no hundida. Con el fin de entender el estado actual es necesario remontarse a sus or&iacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino Uni&oacute;n Europea es acu&ntilde;ado en 1993 a ra&iacute;z del Tratado de Maastricht. No obstante, los primeros pasos hacia un proyecto de uni&oacute;n continental nacen tras la Segunda Guerra Mundial. Comienza a cimentarse en la primavera de 1951 con la firma, en Par&iacute;s, del Tratado de la CECA (Comunidad Europea del Carb&oacute;n y del Acero). Alemania, Francia, Italia, Pa&iacute;ses Bajos, B&eacute;lgica y Luxemburgo conformar&aacute;n as&iacute; la primera cooperaci&oacute;n europea en intercambio de materias primas con el fin de reavivar la econom&iacute;a del continente. Mediante el Tratado de Roma (1957) los seis pa&iacute;ses plantean una meta firme: conseguir un mercado com&uacute;n; nace la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Ocho a&ntilde;os m&aacute;s tarde el Tratado de Fusi&oacute;n daba vida a dos instituciones: la Comisi&oacute;n Europea (CE) y el Consejo de la Uni&oacute;n Europea (CUE). El Acta &Uacute;nica Europea de 1986 consolid&oacute; el mercado interior progresivamente e introdujo la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y capitales. Y finalmente llegamos a 1993. En este a&ntilde;o la uni&oacute;n de los doce pa&iacute;ses crea una estructura sobre tres pilares: integraci&oacute;n a la comunidad; cooperaci&oacute;n en pol&iacute;tica exterior y en seguridad com&uacute;n; y cooperaci&oacute;n policial y judicial. El Tratado de Maastricht tuvo vigencia hasta 2008 con la firma del Tratado de Lisboa.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los pasos que ha dado Europa a lo largo de sus m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os de historia para crear un proyecto s&oacute;lido, original y viable. Un plan que ha ido aumentando sus miembros hasta completar 28 pa&iacute;ses, pero como se recoge en el art&iacute;culo <a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cinco razones por las que Europa se resquebraja, &ldquo;a pesar de las ampliaciones Europa se ha empeque&ntilde;ecido&rdquo;</a> (J.I. Torreblanca, 2011). Los hechos hablan por s&iacute; solos; lejos queda el a&ntilde;o 1999, cuando todo era esperanza: el euro comenzaba a circular en los mercados financieros, diez pa&iacute;ses se adherir&iacute;an en los pr&oacute;ximos siete a&ntilde;os (llegando a ser una gran potencia conformada por 25 miembros), comenzaban las conversaciones para integrar a Turqu&iacute;a y se aspiraba a la creaci&oacute;n de una Constituci&oacute;n europea. Actualmente, el escepticismo se ha instalado en nuestras sociedades y el esp&iacute;ritu de uni&oacute;n ha sido sustituido por miedo e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        A Europa le invade el temor cada vez que escucha las palabras inmigrante o refugiado. Como individuos tememos perder las comodidades que el Estado de Bienestar nos ha brindado. Un Estado de Bienestar que se debilita desde la crisis de 2008 y que, por ello, levanta ampollas cada vez que se habla de refugiar a miles de personas que huyen de la miseria y las guerras para buscar una oportunidad en Europa. De puertas para fuera nos presentamos como una sociedad desarrollada y cuna del pensamiento humanista, se nos llena la boca al hablar de la defensa de los derechos humanos y el apoyo al refugio; pero de puertas para dentro, somos unos ego&iacute;stas. Nos hemos individualizado. Las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes hemos nacido crey&eacute;ndonos merecedores de una asistencia sanitaria universal, un sistema de pensiones (de discutible eficacia), educaci&oacute;n &ldquo;p&uacute;blica, gratuita y de calidad&rdquo;; y una serie de beneficios que hacen de Europa el referente social m&aacute;s importante del mundo. Y lo cierto es que merecedores o no, evitamos abrir los ojos ante la Historia, que se repite porque nos empe&ntilde;amos en olvidarla. No hace mucho &eacute;ramos nosotros los que buscamos refugio ante el horror de los conflictos b&eacute;licos. Y ahora no somos capaces de mirar m&aacute;s all&aacute; de nuestros intereses. Tanto es as&iacute; que la segunda econom&iacute;a mundial, por detr&aacute;s de Estados Unidos, no quiere asumir el coste econ&oacute;mico que supondr&iacute;a acoger a centenares de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        El miedo hacia la inmigraci&oacute;n y la concepci&oacute;n de que inmigraci&oacute;n conlleva terrorismo ha tenido una consecuencia palpable: el auge del discurso populista y los partidos extremistas. El populismo procede de la categorizaci&oacute;n de pueblo con naci&oacute;n y definir al extranjero como el &ldquo;inmigrante&rdquo;. El inmigrante se ha convertido en el chivo expiatorio para estos partidos. No obstante, no es la &uacute;nica raz&oacute;n que ha llevado a los partidos de extrema derecha a cosechar el <a href="http://agendapublica.elpais.com/partidos-extremistas-esta-vez-es-diferente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quince por ciento</a> de los votos en las &uacute;ltimas elecciones europeas de 2014.
    </p><p class="article-text">
        En este punto es necesario contextualizar. En el a&ntilde;o 2008 se produjo la quiebra del que fuera el cuarto banco de inversi&oacute;n de Estados Unidos tras el colapso de la burbuja inmobiliaria. El hecho tuvo repercusiones globales, especialmente en los pa&iacute;ses desarrollados. Se produjo una recesi&oacute;n econ&oacute;mica jam&aacute;s conocida, con muchas similitudes al Crack del 29. Incluso en Europa el sistema de Bienestar qued&oacute; en entredicho debido a los m&uacute;ltiples recortes que sufri&oacute;. Concretamente en Espa&ntilde;a, entre los a&ntilde;os 2009 y 2014, se dejaron de invertir 10.789 millones de euros en infraestructuras p&uacute;blicas; 6.138 millones de euros en educaci&oacute;n en los tres niveles; o la no desde&ntilde;able cifra de 5.564 millones de euros en recortes a la sanidad p&uacute;blica (<a href="http://www.pensamientocritico.org/comobr0516.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cartograf&iacute;a de los recortes</em></a> CC.OO, abril 2016). Adem&aacute;s del incremento del desempleo que lleg&oacute; a alcanzar unas tasas del 25,77% en 2012.
    </p><p class="article-text">
        Ha regresado el t&eacute;rmino <em>Cuesti&oacute;n Social</em> para hablar de la precarizaci&oacute;n del trabajo humano y el mercado laboral. Los ciudadanos han perdido poder adquisitivo y la clase media ha sido el colectivo donde m&aacute;s repercusi&oacute;n tuvo la crisis econ&oacute;mica. <a href="https://www.elmundo.es/economia/2017/05/22/5921ae11468aeb304e8b4601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Cerca de tres millones de personas se han desplazado de la zona central a la parte baja de la distribuci&oacute;n de la renta&rdquo;</a>, recog&iacute;a el diario <em>El Mundo</em> (Daniel Via&ntilde;a, 2017) a partir de un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Econ&oacute;micas junto a la Fundaci&oacute;n BBVA.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la Gran Depresi&oacute;n de los a&ntilde;os treinta del siglo pasado llev&oacute; a la quiebra a millones de ciudadanos estadounidenses y, por efecto rebote, a los pa&iacute;ses europeos, que tras la Primera Guerra Mundial se hab&iacute;an beneficiado del Plan Dawes para la recuperaci&oacute;n de sus econom&iacute;as. Por lo tanto, se establece una analog&iacute;a evidente entre ambas recesiones y una repercusi&oacute;n com&uacute;n, en cuanto a materia pol&iacute;tica se refiere: el auge de los partidos extremistas y sus discursos populistas.
    </p><p class="article-text">
        En julio de 1932, Adolf Hitler obten&iacute;a la mayor&iacute;a en el Parlamento Alem&aacute;n con m&aacute;s de trece millones setecientos mil votos (37,27%). Casi un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en marzo de 1933, consegu&iacute;a llegar al poder con el apoyo de los centristas y los nacionalistas, tras una campa&ntilde;a de coacci&oacute;n hacia los comunistas y los socialistas. Once a&ntilde;os antes, en Italia, Benito Mussolini llegaba al poder con la aprobaci&oacute;n del rey V&iacute;ctor Manuel III tras la <em>Marcha sobre Roma.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos asustamos al ver en la televisi&oacute;n la victoria de un ultraderechista en Brasil, con un 55,13% de los votos. Pero no hay necesidad de ir tan lejos, porque en Europa, incluso en Espa&ntilde;a, elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n aumenta el n&uacute;mero de votos destinados a partidos extremistas. <a href="https://www.larazon.es/blogs/politica/el-rincon-del-politologo/resurge-el-extremismo-en-europa-DE13241705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;En pa&iacute;ses como Francia, Gran Breta&ntilde;a, Dinamarca o Austria estos movimientos extremistas obtuvieron entre el 20 y el 30 por ciento de los sufragios emitidos&rdquo;</a> (Luz Trujillo, 2014). Steve Bannon, quien fuera el asesor estrat&eacute;gico de Trump, ha fijado su residencia en Bruselas para lograr conjugar una estrategia que consiga dotar de mayor influencia y poder a los partidos de extrema derecha y dar vida a los nacionalismos. A la crisis econ&oacute;mica, el adelgazamiento de la clase media y al rechazo de la inmigraci&oacute;n, ser&iacute;a conveniente a&ntilde;adir a los factores que explican el aumento del populismo, el descr&eacute;dito de las instituciones europeas. Estas tendencias, que hemos visto no son nuevas, aportan medidas esperanzadoras para un presente fugaz, pero no son capaces de mirar a un futuro sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; pasa con los nacionalismos, qu&eacute; pasa con la manida frase <em>hay que hablar de la Europa de los Pueblos y no de la Europa de las Naciones.</em> Hablar de nacionalismo es hablar de rechazo y expulsi&oacute;n a todas aquellas personas que no pertenezcan al colectivo que llamamos &ldquo;naci&oacute;n&rdquo;. <a href="https://elpais.com/internacional/2017/10/17/actualidad/1508253242_587703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Darle un nuevo sentido a ese espacio, que sea de todos los ciudadanos sin que importen sus pasiones, es el gran logro de la UE&rdquo;</a> como recoge el dem&oacute;grafo franc&eacute;s Emmanuel Todd en su libro <em>L&rsquo;invention de l&rsquo;Europe</em>. Por lo tanto, Europa no podr&aacute; aceptar el secesionismo nacionalista porque va en contra de sus principios, el de construir puentes y no deshacerlos.
    </p><p class="article-text">
        Tras varios d&iacute;as de investigaci&oacute;n ha llegado a mis manos un art&iacute;culo de la edici&oacute;n impresa de <em>El Pa&iacute;s</em> titulado <a href="https://elpais.com/internacional/2018/10/05/actualidad/1538751614_762756.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La democracia es fr&aacute;gil</em></a>. Este texto redactado por el polit&oacute;logo Fernando Vallesp&iacute;n me hace reflexionar. Nombra dos escritores, George Orwell y Aldous Huxley, ambos me fascinan; y por supuesto dos libros, <em>1984</em> y <em>Un mundo feliz</em>, los cuales sirven de piedra angular del art&iacute;culo. Tras leer el art&iacute;culo intento cohesionar los principales hilos argumentales. Hoy son muchos los polit&oacute;logos que se preguntan cu&aacute;l ser&aacute; el porvenir, porque &eacute;ste se ha vuelto borroso e inestable. De nuevo, incertidumbre. El pueblo ha perdido soberan&iacute;a; la separaci&oacute;n de poderes y la fuerza con la que antes contaban las instituciones han quedado diluidas en pro de los intereses econ&oacute;micos y de las grandes multinacionales. El poder pol&iacute;tico se ha sometido al poder econ&oacute;mico. De esta cuesti&oacute;n nace otro de los discursos en el que se sustenta el extremismo: el orden tradicional liberal no ha sabido resolver las consecuencias de la crisis y la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la similitud entre la actualidad y los a&ntilde;os 30, los l&iacute;deres de estos partidos radicales son, en su mayor&iacute;a hombres, &ldquo;machos alfa&rdquo; como son nombrados en el art&iacute;culo <a href="https://elpais.com/internacional/2018/10/05/actualidad/1538747369_696998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fiar el destino al macho alfa</em></a> (Carlos Y&aacute;rnoz, 2018). Donald Trump, Matteo Salvini o Rodrigo Duterte son algunos de los nombres que se encuentran a d&iacute;a de hoy en el tablero pol&iacute;tico internacional y con unas intenciones claras: la defensa de los intereses de sus pa&iacute;ses desde una posici&oacute;n fan&aacute;tica-nacionalista y discursos meramente populistas y xen&oacute;fobos. Mas lo m&aacute;s preocupante es el lugar de nacimiento de todas estas ideas. Ese lugar no es otro que democracias consolidadas y cuna de los derechos humanos como Francia u Holanda. Por lo tanto, no es de extra&ntilde;ar que en las encuestas aumente el n&uacute;mero de europeos que no consideran necesario vivir bajo el paraguas de la democracia. Porque si neg&aacute;semos que los nuevos movimientos de los que hablamos son consecuencia de la fractura social y del descontento de la poblaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea, estar&iacute;amos negando la realidad que nos envuelve. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>Fascism: A warning</em>, Madeleine Albright habla de un tema que conoci&oacute; de primera mano. Una mujer que fue la primera en convertirse en Secretaria de Estado de los Estados Unidos y que ejerci&oacute; como embajadora de este pa&iacute;s ante las Naciones Unidas. Hab&iacute;a nacido en Praga en el a&ntilde;o 1937, de donde se exili&oacute; por la ocupaci&oacute;n nazi a Bohemia. En este libro defiende que el fascismo cala en las personas que se sienten rechazadas y abandonadas. La sociedad se ha dividido. Elementos como internet han sido capaces de introducirnos una v&iacute;a de escape de la realidad, as&iacute; como de manipularnos con noticias falsas de las que han sabido valerse muchos pol&iacute;ticos, a&ntilde;adi&eacute;ndose a la situaci&oacute;n de crispaci&oacute;n pol&iacute;tica. Todas estas ideas afloran de la entrevista para <em>El Intermedio</em> que realiza Guillermo Fesser a la Exsecretaria y que concluye con una soluci&oacute;n (una medicina como dice Fesser) que pasa por escuchar al pueblo. <a href="https://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/guillermo-fesser/la-gente-tiene-que-lidiar-con-la-division-y-no-sucumbir-ante-los-lideres-demagogicos-que-dicen-tener-las-respuestas_201810085bbbbb490cf2d1cab9765d98.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La democracia tiene la capacidad para corregir sus errores&rdquo;</a> (Albright, 2018).
    </p><p class="article-text">
        El gran reto de Europa es encontrar una soluci&oacute;n a las fracturas social y pol&iacute;tica. Los ciudadanos tienen que volver a ver a Europa como una oportunidad para su futuro y no como un lastre para su presente. El presidente de la Comisi&oacute;n Europea Jean-Claude Juncker durante su &uacute;ltimo discurso sobre el estado de la Uni&oacute;n aport&oacute; una serie de datos que dan un halo de luz a este proyecto desgastado. Tras la Segunda Guerra Mundial la devastaci&oacute;n hab&iacute;a quebrado el esp&iacute;ritu de pacifismo y cooperaci&oacute;n, sin embargo el embri&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea nace para reavivar este esp&iacute;ritu y a d&iacute;a de hoy podemos estar orgullosos de haber conseguido un continente de paz. Desde 2012 se han creado casi doce millones de nuevos puestos de trabajo, llegando a alcanzar una cifra record de empleo: 239 millones de trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, estos datos son matizables; as&iacute; como Alemania o Los Pa&iacute;ses Bajos cuentan con unas tasas de desempleo del 3.3% y del 3.7%, respectivamente, Espa&ntilde;a cuenta con una tasa del 14.8% y Grecia del 18.9% (<a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Unemployment_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurostat, octubre 2018</a>). Europa es muy plural, por lo que me gustar&iacute;a citar una frase dicha durante el discurso: <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;debemos demostrar que Europa puede superar las diferencias entre el norte y el sur, el este y el oeste, la izquierda y la derecha&rdquo;</a>. Solo as&iacute;, hablando como una sola voz, Europa podr&aacute; actuar como el actor geopol&iacute;tico que es. Porque unidos en la incertidumbre global conseguiremos avanzar con paso firme y demostrando que nuestro continente fue, es y ser&aacute; cuna de conocimiento y cultura, y referente de otros pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Si bien hacemos referencia a una b&uacute;squeda de mayor peso en el mapa geopol&iacute;tico mundial como una &uacute;nica potencia, esto supondr&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Cesion-recuperacion-soberania-Europa-cuestion_6_669543044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mayor trasvase de soberan&iacute;a</a> por parte de los Estados hacia Bruselas. Juncker defiende que <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;si Europa uniera todo el poder pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y militar de sus naciones, su papel en el mundo podr&iacute;a verse reforzado&rdquo;</a>. El eterno debate de ceder o no m&aacute;s soberan&iacute;a se encuentra m&aacute;s vivo que nunca. Las crisis europeas han puesto de manifiesto la incapacidad de la UE por resolver las necesidades sociales de los ciudadanos europeos. A su vez se ha generado una progresiva desconfianza hacia las instituciones supranacionales. Existe una gran divergencia en la sociedad: una gran parte de la poblaci&oacute;n que anhela recuperar el poder para sus Estados (47%) y otra, que a d&iacute;a de hoy me atrever&iacute;a a decir que va en decrecimiento, que aboga por m&aacute;s Europa, m&aacute;s fuerza para Bruselas (19%) (<a href="http://www.pewglobal.org/2016/06/07/euroskepticism-beyond-brexit/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pew Research Center, primavera 2016</a>).
    </p><p class="article-text">
        Muy significativo, siguiendo el hilo de este debate, fue la decisi&oacute;n que el d&iacute;a 23 de junio de 2016 tom&oacute; la ciudadan&iacute;a brit&aacute;nica: el Brexit. M&aacute;s all&aacute; de las consecuencias econ&oacute;micas; porque no nos vamos a enga&ntilde;ar, lo que verdaderamente prima en nuestras sociedades desde hace muchos a&ntilde;os es la econom&iacute;a, el Brexit fue un golpe sobre la mesa que dej&oacute; en evidencia la debilidad de la UE. Reino Unido mostr&oacute; su intenci&oacute;n de abandonar la Uni&oacute;n con casi un 52% de apoyo de la poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de un refer&eacute;ndum vinculante. Es decir, reclamaron el primer modelo que se expon&iacute;a en el p&aacute;rrafo anterior: retorno de la soberan&iacute;a. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36619175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El discurso populista de Boris Johnson y Nigel Farage, la promesa de los &ldquo;&pound;350 millones&rdquo; que se invertir&iacute;an en el sistema de salud p&uacute;blica dado que se dejar&iacute;an de destinar a la UE o el as en la manga de la migraci&oacute;n</a>, fueron algunos de los pilares que sustentaron el Brexit y que no solo recogen la mayor parte del pensamiento brit&aacute;nico, sino que ha calado en muchas esferas europeas.
    </p><p class="article-text">
        El camino hasta la conclusi&oacute;n no ha sido f&aacute;cil. Cuanta m&aacute;s informaci&oacute;n iba adquiriendo, m&aacute;s me cuestionaba el futuro de la Uni&oacute;n Europea. Siempre me he considerado defensor del proyecto comunitario y de hecho, admiro las labores que llevan a cabo todas las personas implicadas en sus instituciones. No obstante, he de reconocer que desde un esp&iacute;ritu critico he llegado a entender y compartir algunas de las afirmaciones que realizan las corrientes euroesc&eacute;pticas, no porque me considere parte de esta ideolog&iacute;a, sino porque hoy la UE se ahoga. Todo esto me lleva a pensar que la mejor opci&oacute;n para el futuro pasa por una significativa reforma interna. Encontrar un punto medio que atraiga a todos los miembros: a los que m&aacute;s necesitan a la UE y a los que menos. Como ciudadano no me atrae la idea de ceder soberan&iacute;a, pero comprendo que es importante para culminar el prop&oacute;sito de una unidad fuerte y con poder para resolver los grandes retos del futuro. Todo ello nos debe proporcionar un nuevo impulso y restar argumentos a los populismos que nos rodean, que se aprovechan de las indefiniciones del modelo actual. &Aacute;frica seguir&aacute; siendo nuestra vecina y como tal tendremos que actuar para paliar la pobreza y la falta de humanidad; en un mundo globalizado y capitalista la inmigraci&oacute;n no es la causa sino la consecuencia, es el resultado de siglos de explotaci&oacute;n a los recursos africanos que deberemos replantearnos. El cambio clim&aacute;tico necesita un gran y efectivo acuerdo internacional para <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2018/10/08/el-planeta-solo-tiene-hasta-2030-para-detener-un-cambio-climatico-catastrofico-advierten-los-expertos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evitar que antes de 2030</a> no haya vuelta de tuerca posible, pues para entonces no habr&aacute; excusa que valga.
    </p><p class="article-text">
        Seamos m&aacute;s Europa, seamos m&aacute;s mundo y seamos m&aacute;s humanos. Siguiendo estos tres pasos seguiremos siendo un referente global. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Pablo Castell Mart&iacute;nez, estudiante de primero de Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universitat de Val&egrave;ncia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Castell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2019 09:09:57 +0000]]></pubDate>
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