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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lidia González García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lidia_gonzalez_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lidia González García]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Justicia con perspectiva de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/justicia-perspectiva-genero_129_1568691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21c6ac24-5579-4b15-8961-0fccdd6e717b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La mesa de debate sobre justicia con perspectiva de género."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las recomendaciones del Convenio de Estambul incluyen la necesidad de cuidar a las víctimas para que no se retracten</p><p class="subtitle">Si no se aplica la perspectiva de género, se está aplicando la perspectiva patriarcal, porque no hay un espacio neutro entre ellas</p></div><p class="article-text">
        Este es el t&iacute;tulo del Congreso Internacional de mujeres juezas que se ha celebrado en Madrid los pasados 25 y 26 de abril. Justicia e igualdad, ambos temas muy poco presentes en la reciente campa&ntilde;a electoral, como si nuestra sociedad pudiese permitirse el lujo de obviarlos.
    </p><p class="article-text">
        Resulta extra&ntilde;o explicar lo que como invitada al congreso he vivido estos d&iacute;as. Mis notas est&aacute;n llenas de datos y cifras, pero no puedo estar m&aacute;s de acuerdo con lo que muchas de sus ponentes manifestaron: en este congreso se sent&iacute;a la emoci&oacute;n. Y creo que hay una clara responsable, Gloria Poyatos, presidenta de la Asociaci&oacute;n de Mujeres Juezas de Espa&ntilde;a (AMJE), cuyo trabajo tenaz y cuyo entusiasmo contagioso han hecho que todas las personas que hemos tenido el privilegio de asistir recordemos este encuentro como algo distinto, no como un congreso m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Su discurso de inauguraci&oacute;n es interrumpido muchas veces por los aplausos. Ponentes internacionales de primer orden que aceptan asistir sin dudarlo, aunque viaje y hotel corran de su cuenta. Asistentes al congreso que est&aacute;n en Madrid gracias a la intervenci&oacute;n de la AECID, porque es complicado salir de algunos pa&iacute;ses, porque venir a Europa es un lujo accesible solo a unos pocos. Y cuando la emoci&oacute;n ya embarga a todo el auditorio, una joven cellista nos regala una suite de Bach. Los aplausos son retransmitidos en lenguaje de signos por las dos int&eacute;rpretes que nos van a acompa&ntilde;ar durante todo el congreso y empiezan las mesas formativas.
    </p><h3 class="article-text">Admitir nuestras incoherencias es empezar a dejarlas atr&aacute;s</h3><p class="article-text">
        Ser&aacute;n cuatro mesas el primer d&iacute;a, una por cada orden jurisdiccional y la primera es la penal. Violencia contra las mujeres, violencia de g&eacute;nero. La peor y m&aacute;s grande manifestaci&oacute;n del machismo. Un magistrado de nuestro Tribunal Supremo, Vicente Magro Servet, que nos habla de la primera sentencia del alto tribunal que introduce el concepto de perspectiva de g&eacute;nero. Tan solo hace un a&ntilde;o, en mayo de 2018, justo despu&eacute;s de la tremenda sentencia de la manada de la que &eacute;l no habla porque no puede. El recurso est&aacute; pendiente de resoluci&oacute;n. Pienso para m&iacute; que hay esperanza. Con estos planteamientos es muy posible que el Tribunal Supremo case esa sentencia. Para este magistrado el retraso en denunciar no puede implicar un deterioro de la credibilidad de la v&iacute;ctima. Habla del agravante de g&eacute;nero, admite el delito sexual en pareja y nos explica que en una reciente sentencia, el mes pasado, se han establecido once criterios para evitar la revictimizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Contin&uacute;an las ponencias y entonces un descuido me pone enfrente de mis prejuicios. Al entrar en el Museo de la Casa de la Moneda, sede del congreso, me he identificado, he pasado por el arco y he saludado a compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, pero no he cogido el aparato de la traducci&oacute;n simult&aacute;nea. A m&iacute; no me hace falta, yo soy de aqu&iacute;, eso es para todas las extranjeras, para las mujeres con pa&ntilde;uelo que vienen del sur, para las africanas. Es el turno de Fatma Omar Elmsri, Consejera de la Corte Maestra de Derecho Penal Benghazi de Libia. &iexcl;Yo no s&eacute; &aacute;rabe! Salgo corriendo para que me den mi aparatito. No quiero perderme nada. Y ah&iacute; es cuando me doy cuenta de c&oacute;mo nuestros actos a veces desmienten nuestras palabras. Podr&iacute;a no haber contado esto, dejarlo en un descuido, pero solo admitiendo nuestras incoherencias podemos dejarlas atr&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Mujeres que trabajan en red, mujeres que cambian el mundo</h3><p class="article-text">
        La traducci&oacute;n simult&aacute;nea ha sido otra de las cuestiones a destacar del congreso, en mi opini&oacute;n, excelente. La jueza libia nos encoge el coraz&oacute;n. La situaci&oacute;n de violencia que sufren las mujeres en Libia es tremenda. Las propias juezas, que son el 80% del n&uacute;mero total de jueces, temen por su integridad. Me sonrojo pensando en lo valientes que son estas mujeres que se juegan la vida cada d&iacute;a, porque valent&iacute;a no es una palabra suficientemente grande para expresar lo que creo que son. Pide ayuda a sus compa&ntilde;eras y la Asociaci&oacute;n Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ), recoge el guante en la figura de su presidenta, Vanessa Ruiz, jueza estadounidense. De este congreso saldr&aacute; esa ayuda, ya se ha iniciado el contacto y ahora solo hay que materializarlo en acciones concretas. Mujeres que trabajan en red, mujeres que est&aacute;n cambiando el mundo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda mesa analiza la impartici&oacute;n de justicia con perspectiva de g&eacute;nero en la jurisdicci&oacute;n social. Empieza Mar&iacute;a Luisa Segoviano, una de las 15 magistradas de un total de los 79 magistrados que actualmente componen nuestro Tribunal Supremo. Nos habla del conflicto de las camareras de piso, de las kellys. De c&oacute;mo a la discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo se une la discriminaci&oacute;n por edad. De la necesidad de poner freno al deseo de las grandes corporaciones de obtener beneficios desmesurados cuyo coste social conlleva la precarizaci&oacute;n a&uacute;n mayor del mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Emilia Casas, primera y hasta ahora &uacute;nica mujer presidenta del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, nos habla de cuidados y de corresponsabilidad. Y apunta una idea con la que coincido absolutamente: el Derecho del Trabajo actual debe ser la herramienta de construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s igualitaria. Ha de iniciarse un proyecto de g&eacute;nero global.
    </p><p class="article-text">
        La representante de T&uacute;nez, Alya Gharbi, nos habla de techo de cristal &ndash;lo que ella entiende m&aacute;s bien como recinto de cristal&ndash;, de la segregaci&oacute;n del mercado de trabajo y nos hace darnos cuenta de que estamos m&aacute;s cerca de lo que creemos. Muriel Robinson, magistrada del Tribunal de Empleo de Escocia, nos explica las imprescindibles acciones positivas. C&oacute;mo muchas empresas hoy en d&iacute;a siguen malinterpretando este concepto que no es sino una medida temporal dirigida a corregir aquellas discriminaciones que son el resultado de pr&aacute;cticas o de sistemas sociales. Es decir, las acciones positivas forman parte de la estrategia destinada a establecer la igualdad de oportunidades, son instrumentos que desarrollan este principio. Cierra la mesa Susana Medina, jueza argentina, presidenta de la asociaci&oacute;n de juezas de su pa&iacute;s. Inicia su ponencia al grito de: &ldquo;&iexcl;M&aacute;s mujeres!&rdquo; y el auditorio al completo responde: &ldquo;&iexcl;M&aacute;s justicia!&rdquo;. Y una ovaci&oacute;n vuelve a erizarnos el vello. Ese exceso de emotividad del que tantas veces nos han acusado a las mujeres, aqu&iacute; es un complejo absurdo ya superado. Esto es as&iacute; de aut&eacute;ntico. No valen disimulos.
    </p><h3 class="article-text">Separaci&oacute;n y divorcio, custodias y apellidos</h3><p class="article-text">
        La primera mesa de la tarde est&aacute; dedicada a la jurisdicci&oacute;n civil, para analizar cuestiones de familia, separaci&oacute;n y divorcio, custodias y registro de apellidos. La representante francesa, In&eacute;s Cherichi, nos explica c&oacute;mo el concepto de g&eacute;nero ha entrado en la legislaci&oacute;n francesa de forma expresa hace solo apenas dos a&ntilde;os. Tambi&eacute;n nos habla de c&oacute;mo sigue siendo habitual en los procesos de custodia que el padre alegue el S&iacute;ndrome de Alienaci&oacute;n Parental, supuesto desorden psicopatol&oacute;gico que no es posible demostrar m&eacute;dicamente y que insiste en una manipulaci&oacute;n del menor que exclusivamente ejerce la madre para colocar al hijo en su contra.
    </p><p class="article-text">
        La representante alemana, Karen Bilda, defiende y explica la custodia compartida y el modo en el que se lleva a cabo en su pa&iacute;s, aunque una intervenci&oacute;n desde el p&uacute;blico de una representante del Lobby Europeo de Mujeres pone de manifiesto que la custodia compartida es una instituci&oacute;n no siempre v&aacute;lida y generalizable, ya que se dan casos en los que esta opci&oacute;n sirve para evitar la pensi&oacute;n de alimentos y tampoco se cumple el r&eacute;gimen de custodia.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima mesa del d&iacute;a es la dedicada a la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa. Celsa Pic&oacute;, otra de las 15 magistradas de nuestro Tribunal Supremo, nos recuerda la obligaci&oacute;n de los informes de impacto de g&eacute;nero que debe recabar el legislador tanto en la elaboraci&oacute;n de las leyes como en su posterior desarrollo reglamentario, y la posibilidad de la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa de controlar estos &uacute;ltimos.
    </p><p class="article-text">
        Hace alusi&oacute;n tambi&eacute;n a una importante sentencia del a&ntilde;o pasado que, bas&aacute;ndose en el car&aacute;cter vinculante de un dictamen de la Convenci&oacute;n sobre la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n contra la Mujer de la ONU (CEDAW), reconoce la responsabilidad patrimonial del Estado espa&ntilde;ol por da&ntilde;os morales, debido al funcionamiento anormal de la Administraci&oacute;n de Justicia que permiti&oacute; que la expareja de la denunciante asesinase a su hija en una visita no vigilada. Julia Motoc, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, nos explica la definici&oacute;n que el Convenio de Estambul &ndash;ratificado por Espa&ntilde;a en 2014&ndash; hace de la violencia contra la mujer por razones de g&eacute;nero: toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las mujeres de manera desproporcionada.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los actos que se han celebrado el primer d&iacute;a ha sido la reuni&oacute;n bienal de la IAWJ, en concreto de la Regi&oacute;n de Europa, Norte de &Aacute;frica y Oriente Medio. Esta asociaci&oacute;n internacional re&uacute;ne a 6.000 juezas de 100 pa&iacute;ses de los 5 continentes y en los &uacute;ltimos 3 a&ntilde;os ha aumentado en un 50% su n&uacute;mero de socias. Tener la oportunidad de escuchar &ndash;ahora ya s&iacute; con mis auriculares de traducci&oacute;n simult&aacute;nea&ndash; a juezas de Libia, T&uacute;nez, Siria, Yemen, Jordania o Camer&uacute;n vuelve a enfrentarme a mis prejuicios, a esos estereotipos que muchas veces creemos superados, pero que siguen arraigados con fuerza incluso en aquellas personas que nos consideramos de mentalidad progresista y abierta.
    </p><p class="article-text">
        Termina un d&iacute;a intenso, al que le sigue otro igualmente emocionante. La jornada del viernes comienza con una mesa formativa que analiza c&oacute;mo se aborda con perspectiva de g&eacute;nero la labor de la abogac&iacute;a, fiscal&iacute;a, forens&iacute;a y otros estamentos de la Justicia. Rita Mota, fiscal portuguesa especializada en violencia de g&eacute;nero, nos cuenta que en el pa&iacute;s vecino solo el 7% de las denuncias acaban en condena y que es muy habitual que se produzcan suspensiones en estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las recomendaciones del Convenio de Estambul incluyen la necesidad de cuidar a las v&iacute;ctimas para que no se retracten. Para ellas, el modo en el que son tratadas en el proceso es tan importante como la propia condena. Es f&aacute;cil incurrir en contradicciones cuando se ha tenido que contar una historia tan dolorosa en varias ocasiones, cuando se cuestiona sin piedad la veracidad del testimonio y cuando se arrastra la enorme culpa de meter en la c&aacute;rcel a quien se ha querido, a quien es el padre de tus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Elena Ocejo &Aacute;lvarez, presidenta de la Asociaci&oacute;n de Abogadas para la Igualdad e impulsora del Protocolo de enfoque de g&eacute;nero en la actuaci&oacute;n letrada del Consejo General de la Abogac&iacute;a Espa&ntilde;ola, afirma que si no se aplica la perspectiva de g&eacute;nero, se est&aacute; aplicando la perspectiva patriarcal, porque no hay un espacio neutro entre ellas.
    </p><h3 class="article-text">Solo se ve lo que se mira, solo se mira lo que se piensa</h3><p class="article-text">
        Llegado el turno de la forens&iacute;a, Miguel Lorente Acosta, explica c&oacute;mo sigue el modelo de protocolo latinoamericano de investigaci&oacute;n de las muertes violentas de mujeres por razones de g&eacute;nero. Llevar a cabo una investigaci&oacute;n como si se tratase de un feminicidio no presupone un resultado, simplemente se sopesan circunstancias que se pasan por alto en un examen que no tenga en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero. As&iacute;, es determinante valorar los hechos con sus circunstancias, los antecedentes de v&iacute;ctima y agresor, los hechos posteriores a la agresi&oacute;n llevados a cabo por v&iacute;ctima y agresor. Como dijo el m&eacute;dico y antrop&oacute;logo franc&eacute;s A. Bertillon, solo se ve lo que se mira y solo se mira lo que se tiene en la mente. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abogada feminista Gema Fern&aacute;ndez nos recuerda que, para cumplir el mandato constitucional de no discriminaci&oacute;n, el Estado debe aplicar obligatoriamente la perspectiva de g&eacute;nero. Por ello, los par&aacute;metros por los que se aplica la justicia no deben reproducir los sesgos sociales discriminatorios. El Comit&eacute; de la CEDAW, en su Recomendaci&oacute;n General n&ordm; 35 sobre la violencia de g&eacute;nero, advierte de que la justicia no solo debe ser capaz de reparar a la v&iacute;ctima, sino de transformar los mecanismos que permiten la vulneraci&oacute;n de los derechos de las mujeres. Es necesaria una igualdad transformadora de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de la Asociaci&oacute;n Europea de Mujeres Juristas, Katharina Miller, nos habla con entusiasmo de su proyecto &ldquo;3CCompliance&rdquo;, a trav&eacute;s del cual asesora a las empresas en cuestiones de g&eacute;nero.&nbsp;Eugenia Gay, Decana del Colegio de la Abogac&iacute;a de Barcelona, nos muestra ya solo en el modo de enunciar su cargo que hay formas muy sencillas de utilizar un lenguaje inclusivo. Si el 63% de los miembros del Colegio que representa son abogadas, &iquest;por qu&eacute; ha de llamarse Colegio de Abogados?
    </p><p class="article-text">
        Pero las cifras siguen siendo tozudas. Siendo una mayor&iacute;a clara, solo el 18% son socias de despacho y ese mismo porcentaje sirve para ilustrar la brecha salarial que sufren con respecto a sus compa&ntilde;eros abogados. Este colegio catal&aacute;n ha creado una corporaci&oacute;n de igualdad que incluye la asignatura de perspectiva de g&eacute;nero en todos sus programas formativos. Tambi&eacute;n ha establecido un canal de denuncias para que de forma an&oacute;nima las abogadas puedan denunciar cualquier situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n que sufran o de la que tengan conocimiento, tales como la brecha salarial, el techo de cristal o el acoso.
    </p><p class="article-text">
        Justo antes de la &uacute;ltima mesa formativa, le toca el turno al Programa de la AMJE &ldquo;Educando en Justicia Igualitaria&rdquo; dirigido a familias, profesorado y j&oacute;venes estudiantes de entre 9 y 18 a&ntilde;os. A trav&eacute;s de &eacute;l, m&aacute;s de 150 voluntarios de todos los estamentos judiciales se forman en perspectiva de g&eacute;nero para poder acudir a las escuelas y los institutos a explicar a j&oacute;venes y profesorado cu&aacute;l es el papel de cada uno de los estamentos participantes. Despu&eacute;s realizan una visita guiada al juzgado m&aacute;s pr&oacute;ximo al centro, donde pueden asistir como p&uacute;blico a distintos juicios donde se cuestione el derecho de igualdad. Y finalmente, se les asignan papeles para que puedan llevar a cabo la escenificaci&oacute;n de un juicio con perspectiva de g&eacute;nero. La educaci&oacute;n es la mejor herramienta de prevenci&oacute;n y el entusiasmo con el que los participantes relatan su experiencia es suficiente aval para este programa que a&uacute;n tiene una t&iacute;mida y desigual implementaci&oacute;n, pero al que despu&eacute;s de este Congreso le auguro un gran &eacute;xito, incluso m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras.
    </p><h3 class="article-text">Es injustificable que el derecho de fronteras prevalezca sobre la dignidad y la vida</h3><p class="article-text">
        Cierra el congreso la mesa dedicada a mujeres y menores sin refugio. Algunas de las intervenciones son tan duras que tengo que sujetarme para no caer en la tentaci&oacute;n de quitarme los auriculares. Rabaa Zregat, jueza siria refugiada en Holanda, nos habla de las situaciones de violencia de g&eacute;nero que se viven en los campos de refugiados, de los 150 campamentos de la ONU destruidos por la lluvia. Las im&aacute;genes las conocemos todos. El silencio de la sala durante su intervenci&oacute;n es la r&eacute;plica m&aacute;s elocuente. Es absolutamente incomprensible e injustificable que el derecho de fronteras, en un pa&iacute;s avanzado como el nuestro, prevalezca sobre la dignidad y la vida humana. El derecho de asilo se reserva solo para los casos de especial gravedad, como nos cuenta Inmaculada Montalb&aacute;n, y al fin y al cabo, &iquest;tan grave es una guerra? &iquest;Todas las mujeres que lo piden pueden acreditar que en su pa&iacute;s de origen son perseguidas? &iquest;C&oacute;mo puede probar una v&iacute;ctima de trata que lo es? Se est&aacute;n aplicando los principios del proceso penal a un derecho como el de asilo que no es punitivo, sino un derecho que protege y defiende. Por eso, del mismo modo que cuando una v&iacute;ctima alega discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo se invierte la carga de la prueba y es la otra parte la que debe probar que su comportamiento no es discriminatorio, en los casos de trata sexual tambi&eacute;n debe operar esta inversi&oacute;n probatoria.
    </p><p class="article-text">
        Raoudha Bent, jueza yemen&iacute;, nos habla de la situaci&oacute;n que viven los tres millones de personas desplazadas en su pa&iacute;s. Afirma que el desplazamiento es m&aacute;s duro a&uacute;n que el refugio porque no puede pedirse asilo y se sigue viviendo en el mismo &aacute;mbito del conflicto. No hay acceso a servicios b&aacute;sicos, no hay presupuesto para la reconstrucci&oacute;n. Los colegios funcionan como refugios y el profesorado lleva m&aacute;s de tres a&ntilde;os sin cobrar. El resto de representantes &aacute;rabes de la mesa y en particular, Saida Chebili, de T&uacute;nez, coinciden en c&oacute;mo las crisis pol&iacute;ticas y sociales de los pa&iacute;ses de su entorno en conflicto provocan olas de miles de refugiados, de Siria en su mayor&iacute;a, donde los m&aacute;s vulnerables y numerosos son mujeres y ni&ntilde;os. Los campos de refugiados propician el caldo de cultivo de la violencia sexual, incluso por parte de las fuerzas de seguridad. Las letrinas, al ser la zona m&aacute;s apartada, suponen un riesgo para cualquier mujer que necesite utilizarlas llegada la noche. Crecen la violencia familiar y los matrimonios forzados.
    </p><p class="article-text">
        Jawwher Hassensalman nos cuenta que en Jordania solo hace dos a&ntilde;os que se abolieron los asesinatos de honor y la norma que daba derecho al violador a casarse con su v&iacute;ctima. Solo dos a&ntilde;os. Pero el arraigo social es tan grande que las mujeres sorprendidas en adulterio se refugian en la oficina del gobernador administrativo, que no es otra cosa que una c&aacute;rcel, por miedo a ser asesinadas por su propia familia. Desde julio de 2018 se han creado refugios para estas mujeres, pero con recursos muy limitados.
    </p><p class="article-text">
        Mina Sougrati, representante marroqu&iacute;, nos habla de su reciente legislaci&oacute;n para proteger a las mujeres v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero, pero reconoce la falta de recursos. Y nos expone el problema de desprotecci&oacute;n que viven las madres solteras apoyadas en su mayor&iacute;a por asociaciones que intentan impedir que caigan en mafias de prostituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rodeada de juezas que se abrazan y se besan, que se despiden hasta el pr&oacute;ximo encuentro que ser&aacute; en Marrakech, no me siento una intrusa. Su deseo es involucrar a todas las personas que all&iacute; estamos. Ser agentes del cambio. Avanzar en el camino de la igualdad. Y me uno a ellas. Esto hay que contarlo, porque en dos d&iacute;as me he hecho a&uacute;n m&aacute;s consciente de que este movimiento es imparable y de que cada cual, en su entorno, tiene la responsabilidad de colaborar en su avance. Con entusiasmo, con esperanza y con la seguridad de que no vamos a dar ni un paso atr&aacute;s. Cada vez somos m&aacute;s y est&aacute; m&aacute;s cerca el d&iacute;a en que seremos tod@s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lidia González García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/justicia-perspectiva-genero_129_1568691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2019 21:29:27 +0000]]></pubDate>
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