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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo de Mingo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_de_mingo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo de Mingo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Europa en la zozobra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/europa-zozobra_132_1556548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc1aa3d7-d6ed-4c55-9504-ee990ffea34f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marine Le Pen, del Frente Nacional francés y Geert Wilders, del Partido para la Libertad de Holanda, también de extrema derecha"></p><p class="article-text">
        Una Europa balcanizada, en ruinas, en la encrucijada o insostenible son algunos de los adjetivos que se utilizan hoy en d&iacute;a para designar el presente y el futuro de la Uni&oacute;n Europea. Sin embargo, pese a que la Uni&oacute;n ha tenido sus detractores desde el momento de su creaci&oacute;n, estos adjetivos parecen hoy m&aacute;s reales que nunca. Las preguntas, entonces, que se nos plantean son: &iquest;Por qu&eacute; sucede esto? &iquest;Qu&eacute; ha cambiado para que las voces que piden un cambio en la Uni&oacute;n Europea, o incluso su desaparici&oacute;n, tengan tanta relevancia? &iquest;Estamos enfrent&aacute;ndonos a la crisis existencial del mayor proceso de integraci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica visto hasta la fecha?
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas preguntas tenemos que retrotraernos a los hechos pasados. Ya en 2013, seg&uacute;n lo expresado en <a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Choque de democracias</a><strong>, </strong>se afirmaba que &ldquo;la confianza en el proyecto europeo ha disminuido incluso a m&aacute;s velocidad que las tasas de crecimiento. Desde el comienzo de la crisis, la confianza en la Uni&oacute;n Europea ha ca&iacute;do 32 puntos en Francia, 49 en Alemania, 52 en Italia, 94 en Espa&ntilde;a, 44 en Polonia y 36 en el Reino Unido&rdquo;. As&iacute; pues, observ&aacute;bamos, por ejemplo, que el 56% de los alemanes no confiaban en la Uni&oacute;n Europea, junto al 56% en Francia y el 46% en Polonia en 2013. Hoy, en base al &uacute;ltimo <a href="http://ec.europa.eu/commfrontoffice/publicopinion/index.cfm/Survey/getSurveyDetail/instruments/STANDARD/surveyKy/2180" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bar&oacute;metro de primavera de 2018 de la Comisi&oacute;n Europea</a>, son el 42% de los alemanes los que no conf&iacute;an en la UE, el 55% de los franceses y el 41% de los polacos. Esto nos ense&ntilde;a que la situaci&oacute;n se ha mantenido estable, pero no por ello deja de ser menos preocupante que, aproximadamente, la mitad de la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses miembros de la Uni&oacute;n Europea (la desconfianza media est&aacute; en el 48%) no se f&iacute;e de las instituciones europeas.
    </p><p class="article-text">
        Anteriormente se ha expuesto un punto de partida para observar los cambios en la Uni&oacute;n Europea: la crisis econ&oacute;mica de 2008. Sin embargo, la desconfianza no se puede atribuir de manera directa a dicha crisis, sino a una serie de factores, en ocasiones anteriores y en otras relacionados con la misma, que han supuesto la redirecci&oacute;n de las prioridades de los ciudadanos europeos y de su voto hacia opciones abiertamente anti comunitarias. Como se afirma en <a href="http://agendapublica.elpais.com/el-cambio-en-los-sistemas-de-partidos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El cambio en los sistemas de partidos europeos</a>: &ldquo;el menor apoyo electoral que est&aacute;n recibiendo los partidos establecidos podr&iacute;a estar relacionado con el peso que recientemente est&aacute;n cobrando nuevos temas como la integraci&oacute;n europea, la inmigraci&oacute;n o la globalizaci&oacute;n, que, a su vez, podr&iacute;an estar sustituyendo a los <em>cleavages</em> tradicionales, como el religioso y el de clase social&rdquo;. Como es l&oacute;gico, estos cambios en los sistemas de partidos de los Estados miembros, que &ldquo;no se han dado solamente en los pa&iacute;ses deudores&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/el-cambio-en-los-sistemas-de-partidos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rama Caama&ntilde;o, 2017</a>) tienen su efecto directo en la Uni&oacute;n Europea. Por tanto, hemos de observar cu&aacute;les han sido y est&aacute;n siendo las causas que ocasionan esta &ldquo;crisis existencial&rdquo; sobre la Uni&oacute;n Europea y que atacan a su futuro y a la estabilidad en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Se afirma que, actualmente, &ldquo;hay una fatiga de integraci&oacute;n pol&iacute;tica, de ampliaci&oacute;n, econ&oacute;mica y financiera&rdquo;, en otras palabras, &ldquo;una ausencia de visi&oacute;n a largo plazo&rdquo; o &ldquo;el fin de la solidaridad&rdquo; (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>), junto con una p&eacute;rdida de valores. A esta situaci&oacute;n se suma la rebeli&oacute;n de los ciudadanos hacia un sistema comunitario que perciben como el m&aacute;s puro despotismo ilustrado: &ldquo;por el pueblo, pero sin el pueblo&rdquo;. En el plano internacional, la Uni&oacute;n Europea se ve aquejada de una &ldquo;ausencia del mundo&rdquo;, que no es otra cosa que la &ldquo;incapacidad europea de hablar y actuar con una sola voz en el mundo del siglo veintiuno. A pesar de ser el primer bloque econ&oacute;mico y comercial del mundo, el mayor donante de ayuda al desarrollo del mundo, e incluso, pese a los recortes, de seguir disponiendo de un muy considerable aparato militar y de seguridad&rdquo; (<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/15/domingo/1305431553_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torreblanca, 2011</a>).
    </p><p class="article-text">
        Todos estos problemas que ata&ntilde;en a la Uni&oacute;n Europea se integran, a su vez, en un contexto de fracturas dentro del propio proyecto: la brecha franco-alemana, el eje norte-sur, el eje este-oeste, la brecha del <em>brexit </em>y la brecha regional (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>).
    </p><p class="article-text">
        Aproxim&aacute;ndonos mejor a cada uno de estos problemas de los que la Uni&oacute;n Europea adolece, debemos prestar atenci&oacute;n, en primer lugar, al &aacute;mbito econ&oacute;mico. As&iacute; pues, las medidas de austeridad impuestas desde Bruselas han sido la hoja de ruta tras el estallido de la crisis, pero han minado el aprecio hacia las instituciones comunitarias. De hecho, tal hoja de ruta guarda relaci&oacute;n con el auge de los partidos populistas de derechas eur&oacute;fobos (los cuales son el principal problema de la Uni&oacute;n Europea ahora mismo). Se establece, por tanto, que &ldquo;las consecuencias de la crisis econ&oacute;mica y de las pol&iacute;ticas neoliberales han provocado un aumento de las desigualdades y de la pobreza. Todo ello ha aumentado el distanciamiento entre las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas y la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Si a todo esto le sumamos una Uni&oacute;n Europea que no avanza en t&eacute;rminos de integraci&oacute;n, que casi siempre resulta lejana e insensible a los problemas sociales, tenemos el caldo de cultivo ideal para este populismo de derechas&rdquo; (<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bay&oacute;n, 2017</a>). Esta misma relaci&oacute;n con el impacto econ&oacute;mico y la ausencia de visi&oacute;n a largo plazo se establece en el trabajo de los investigadores Funke, Schularick, y Trebesch publicado en la <em>European Economic Review</em>: &ldquo;las diferencias en el voto a partidos extremistas antes y despu&eacute;s de una crisis, &uacute;nicamente son significativas para el caso de la extrema derecha, mientras que la extrema izquierda no consigue levantar pasiones entre su electorado menos tradicional&rdquo; (<a href="http://agendapublica.elpais.com/partidos-extremistas-esta-vez-es-diferente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lanchas, 2017</a>). En base a esto, podemos ver que el rechazo a la globalizaci&oacute;n neoliberal incentiva, en el caso occidental, posiciones econ&oacute;micas nacionalistas y, por ende, beneficia directamente a aquellos partidos euroesc&eacute;pticos (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>). Este es el caso de partidos como el PiS (Ley y Justicia) en Polonia, que ha distorsionado la democracia nacional &ldquo;construyendo y promoviendo un relato pol&iacute;tico basado en la revancha de una Polonia arruinada&rdquo; (<a href="https://debate21.es/2017/02/11/populismo-derechas-los-viejos-paises-comunistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bay&oacute;n, 2017</a>).
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el denominado &ldquo;fin de la solidaridad&rdquo;, as&iacute; como la &ldquo;p&eacute;rdida de valores&rdquo; se deben a otra crisis: la crisis de los refugiados y de la inmigraci&oacute;n. Europa ha experimentado en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas un alza en la inmigraci&oacute;n del 40% (<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez, 2014</a>) y, lo que es m&aacute;s importante, la crisis de los refugiados ha supuesto un aumento muy notable en la presi&oacute;n fronteriza. Se afirma incluso que &ldquo;la crisis de refugiados afecta a millones de personas que huyen de la guerra y del Estado Isl&aacute;mico. Afecta a la soberan&iacute;a nacional, a la libre circulaci&oacute;n, a las fronteras, al proyecto de Uni&oacute;n&rdquo; (<a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suanzes, 2016</a>). Por supuesto, esta situaci&oacute;n no ha sido desaprovechada y, al igual que la crisis econ&oacute;mica, la crisis de los refugiados y de los inmigrantes foment&oacute; un ya existente sentimiento de indefensi&oacute;n y de ineficacia al que se respondi&oacute; poniendo muros y exigiendo medidas, incluso si estas iban en contra de los valores europeos. As&iacute; pues, se puede decir que: &ldquo;desde el estallido de la crisis, los euroesc&eacute;pticos han hecho virar el debate hacia la inmigraci&oacute;n. La Francia de Sarkozy &mdash;y la de Hollande&mdash;, el Gobierno conservador brit&aacute;nico e incluso la Alemania de Merkel llevan meses quej&aacute;ndose de la presunta masa de inmigrantes europeos que les invade y que abusan de los estados de bienestar&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez, 2014</a>). Como podemos ver, el factor de la inmigraci&oacute;n ha jugado un papel muy importante en las pol&iacute;ticas nacionales y, al ser la principal base del discurso populista euroesc&eacute;ptico, supone un verdadero quebradero de cabeza para la Uni&oacute;n Europea. No es ning&uacute;n secreto que en el <em>brexit </em>tuvo un papel fundamental el tema de la inmigraci&oacute;n (<a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20180923/451975278151/brexit-consecuencias-dover-puerto-britanico-ue-colapso.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ramos, 2018</a>), y no es el &uacute;nico lugar en el que la estrategia xen&oacute;foba y anti comunitaria ha dado sus frutos: en 2013 se afirmaba que en Alemania &ldquo;acaba de nacer un nuevo partido contrario al euro, la Alternativa por Alemania, pero hasta ahora sus proyecciones m&aacute;s optimistas le dan un 2% de los votos en las elecciones generales de septiembre&rdquo; (<a href="https://elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366713730_450979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leonard y Torreblanca, 2013</a>). Ese mismo partido, en las elecciones federales de 2017, obtuvo un 12,6% de los votos, situ&aacute;ndose como la tercera fuerza de un pa&iacute;s que es uno de los ejes principales de la UE.
    </p><p class="article-text">
        El papel de la Uni&oacute;n Europea en la crisis anteriormente mencionada, cabe a&ntilde;adir,  ha sido criticable, cuanto menos, en lo moral. En su <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n de 2018</a>, el presidente Juncker hac&iacute;a de gala de &ldquo;reducir el n&uacute;mero de refugiados en la zona del Mediterr&aacute;neo oriental en un 97% y un 80% a lo largo de la ruta del Mediterr&aacute;neo central&rdquo;. Estas cifras, se han producido externalizando el control de fronteras a los pa&iacute;ses vecinos (<a href="http://agendapublica.elpais.com/crisis-de-refugiados-en-la-ue-diez-cuestiones-sobre-las-que-reflexionar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pinyol, 2016</a>) y, por el camino, dejando atr&aacute;s los valores comunitarios europeos.  Estas acciones y las que pueden venir, como el aumento del personal de Frontex a 10.000 guardias en 2020 (<a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juncker, 2018</a>), se producen en un contexto de discursos xen&oacute;fobos y peligro para el espacio Schengen, y se muestran como &ldquo; el uso de una falta de miras que no solo ha significado dificultar considerablemente la vida de muchas personas que buscan refugio en Europa, sino tambi&eacute;n empeque&ntilde;ecer el proyecto europeo a los ojos de muchos pa&iacute;ses del mundo&rdquo; (<a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juncker, 2018</a>). Este es el gran problema de acci&oacute;n de la Uni&oacute;n, como bien se afirma en <a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La crisis de la UE &iquest;irreversible o irreconducible?</a>: &ldquo;Cada movimiento que se efect&uacute;a para adaptarse a la realidad, cerrando fronteras ante la emigraci&oacute;n exterior o restringiendo movimientos y posibilidades laborales en su interior, genera disconformidades y tensiones soberanistas desintegradoras de distinto signo en los estados-naci&oacute;n&rdquo; (<a href="https://ctxt.es/es/20180509/Politica/19488/Europa-geostrategia-potencias-debilidad-division.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poch, 2018</a>). Dicho de otra forma: en su intento de solucionar el problema, la UE se hunde cada vez m&aacute;s en el fango.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n podemos atribuir la falta de confianza hacia la UE y, por ende, parte de la causa de su &ldquo;crisis existencial&rdquo; a la inexistencia de una falta de representaci&oacute;n suficiente de los ciudadanos en el seno de dichas instituciones. As&iacute; pues, en base al <a href="http://ec.europa.eu/commfrontoffice/publicopinion/index.cfm/Survey/getSurveyDetail/instruments/STANDARD/surveyKy/2180" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metro de primavera de 2018</a>, la media comunitaria de los ciudadanos que consideran que su voz no se tiene en cuenta en la Uni&oacute;n es del 49%. En otras palabras, salvo en Alemania, con un 32% de ciudadanos que no se sienten representados, de los principales pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea la mitad de la poblaci&oacute;n (o incluso m&aacute;s, como es el caso de Italia con un 66%) no se siente representada en un proyecto que principalmente es pol&iacute;tico y seguidamente econ&oacute;mico. Los ciudadanos, por tanto, &ldquo;no aceptan que la UE haga m&aacute;s de lo que tiene asignado hacer&rdquo; (<a href="https://www.elmundo.es/internacional/2016/03/06/56dac48246163fdd6d8b467b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suanzes, 2016</a>) y, adem&aacute;s, consideran que no tiene legitimidad democr&aacute;tica suficiente. Esto nos muestra un grave problema en el seno de la Uni&oacute;n y al que las instituciones deber&aacute;n responder si quieren seguir existiendo.
    </p><p class="article-text">
        A ello se le suma la incapacidad de la Uni&oacute;n Europea de hacerse valer como proyecto pol&iacute;tico en el panorama internacional. Como se afirma en <a href="https://elpais.com/internacional/2014/04/25/actualidad/1398445520_390623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Examen a una Europa en crisis</a>: &ldquo;Ya no se defiende la expansi&oacute;n de la UE como una se&ntilde;a de identidad&rdquo;. Las amenazas y presiones constantes de Rusia, el conflicto con Ucrania o las interferencias en los procesos democr&aacute;ticos de los Estados miembros, entre otros hechos, requieren acciones por parte de la Uni&oacute;n Europea. Jean Claude Juncker, en su <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n de 2018</a>, ya avis&oacute; de que &ldquo;la geopol&iacute;tica nos indica que ha sonado la hora de la soberan&iacute;a europea&rdquo; y, en este sentido, la Uni&oacute;n debe actuar en zonas como los Balcanes &ldquo;de otro modo, otras fuerzas se encargar&aacute;n de configurar nuestra vecindad inmediata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como conclusi&oacute;n, tenemos que tener en cuenta que la causa principal de la crisis existencial europea se debe a un malestar frente al <em>establishment</em> y a la explotaci&oacute;n de las inseguridades de la poblaci&oacute;n por partidos y movimientos que pretenden poner fin al proyecto comunitario europeo. Este es el principal problema: el enemigo interno, causa directa de los errores cometidos. Las sociedades se han replegado sobre s&iacute; mismas, el proyecto pol&iacute;tico europeo se ve asediado por el deseo populista de implantar Estados fortaleza desde los que ver los problemas de lejos, por el deseo de dejar atr&aacute;s los valores que nos hacen europeos y nos han proporcionado paz y progreso desde la Segunda Guerra Mundial. Este es el caso, sin ir m&aacute;s lejos, del <em>brexit </em>o de los movimientos euroesc&eacute;pticos, que abogan por borrar del mapa una Uni&oacute;n que se muestra d&eacute;bil y sin rumbo, tanto interna como externamente. No obstante, considero que la Uni&oacute;n Europea posee fuerzas suficientes como para definir una acci&oacute;n propia a nivel regional y global. Por suerte, &ldquo;a los partidos eur&oacute;fobos les une un elemento com&uacute;n: el odio a la inmigraci&oacute;n, pero poseen varios elementos diferenciadores e incluso excluyentes entre s&iacute;&rdquo; (<a href="https://www.lemonde.fr/europe/article/2014/05/26/vague-europhobe-sur-le-vieux-continent_4425957_3214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chambraud y Salles, 2014</a>). Esto nos da la oportunidad a los europe&iacute;stas de mantenernos firmes, de aupar a la Uni&oacute;n volviendo a alzar la bandera de sus valores, que son los que le dan forma y los que motivan el proceso integrador. En definitiva, como se establece en el <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/state-union-speeches/state-union-2018_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso de Juncker</a>: &ldquo;Somos todos, sin excepci&oacute;n, responsables de la Europa que tenemos. Y todos, tambi&eacute;n sin excepci&oacute;n, seremos responsables de la futura Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Pablo de Mingo es estudiante de Ciencias Pol&iacute;ticas</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo de Mingo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2019 09:00:41 +0000]]></pubDate>
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